Mostrando entradas con la etiqueta serpiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta serpiente. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de mayo de 2021

San Teodoro el Santificado.

San Teodoro el Santificado, abad. 16 de mayo, y 28 de diciembre. 

Nació sobre el año 304 en Esneh, junto al Nilo, en una familia pagana. Mas en cuanto conoció la fe cristiana y el testimonio de los mártires, abandonó a sus padres y buscó instrucción cristiana. Así, a los 14 años se convirtió en discípulo del San Pacomio el Grande (14 de mayo). Y fue tan buen monje que, al año, cuando su madre lo encontró y le rogó volviese a casa o ella moriría de dolor, él terminó convenciéndola de la grandeza de la vida monástica y ella tomó el velo en un monasterio femenino que Pacomio había fundado cerca de su cenobio.

Teodoro fue fiel discípulo de su maestro y junto a este escribió la Regla que numerosas comunidades monásticas del Desierto seguirían. Cuando el obispo de Pannopolis le pidió a Pacomio fundase un monasterio en esta ciudad, el santo viejo encomendó a Teodoro la fundación, haciéndole, además, abad del mismo. A la muerte de Pacomio, en 347, Teodoro quedó como abad de los monasterios de la Tebaida. 

San Nilo Abad (12 de noviembre) cuenta que en una ocasión en que hubo un Capítulo de los monjes de varios monasterios, mientras Teodoro predicaba, dos serpientes se le acercaron y comenzaron a enroscarse en sus pies. El santo, sin inmutarse, las tomó, las enrolló y las colgó de su cuerpo, cual collares, provocando la risa y la admiración de los monjes. Terminada la predicación, los animales se bajaron del santo solas y se fueron. 

Teodoro subió al cielo en 368, ya anciano, habiendo guiado a muchos monjes al paraíso.  


Fuentes:

-Vidas de los Santos. Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://laortodoxiaeslaverdad.blogspot.com



A 16 de mayo además se celebra a:


San Fortis de Burdeos,
obispo y mártir.
San Gens de Monteux,
ermitaño.
San Juan Nepomuceno,
presbítero mártir.
San Simón Stock,
General carmelita.







 

martes, 16 de marzo de 2021

"jamás pudieron quitarle el tesoro de la fe"

San Julián de Cilicia, mártir. 16 de marzo. 

La fuente para saber de este mártir es una homilía que San Juan Crisóstomo le dedica en su memoria: 

“La misma Provincia que vio nacer al gran Pablo para el Apostolado, produjo a Julián para el martirio y la Cilicia dio a la Iglesia estos dos Santos. Luego que se declaró la guerra a los soldados de Jesucristo, y que llegó el tiempo de la pelea, este último cayó en manos de un hombre quien, con el título de Magistrado, ejercía la crueldad de una bestia feroz. Pero considerad un poco el artificio. Conociendo este malvado Juez que el alma de Julián era de un temple tan impenetrable que los suplicios no podían alterarle, emprendió vencerle dándole tiempo dilatado. Hacíale comparecer ante sí todos los días y le volvía a enviar después a la cárcel, concediéndole nuevamente largas. No quiso cortarle luego la cabeza porque esta muerte tan pronta hubiera sido muy favorable al mártir y no era esto lo que pretendía aquel juez inhumano. Buscaba cómo probar su paciencia con repetidos interrogatorios, y amenazas, con la vista de los tormentos, con promesas y, en fin, sirviéndose de varias invenciones para estremecer este peñasco de constancia. 
 
Túvole por espacio de un año paseándole por toda la Cilicia, llevándole consigo como un reo, y cargándole a vista de toda la Provincia de oprobrios, y de afrentas. Pero se engañaba en esto, porque no hacía sino aumentar el mérito y la gloria de su prisionero (…) No solo confirmaba a los fieles en la fe por su reputación, sino que también atraía a los infieles; y esto con solo mostrarse él mismo a unos, y a otros. Pretendían hacer a todos los de Cilicia testigos de su vergüenza y de su infamia, y era muy al contrario. (…) 

Nuestro mártir publicaba la grandeza, y la majestad de Jesucristo, cuando padecía tan largas y tan crueles penas por sus intereses, y por su nombre. Menos brilla el firmamento en una noche de invierno cuando estando el aire puro, y sereno, nos deja ver todas sus estrellas, que [lo que] luce el cuerpo de Julián cubierto de llagas. Sí, por cierto: los astros, digo otra vez, fijos en el cielo, son menos luminosos que las heridas de nuestro mártir. Vosotros me confesareis que los demonios, y los hombres ven igualmente las estrellas: mas por lo que toca a las llagas de Julián, los hombres bien pueden verlas: los fieles muy buena vista tienen para mirarlas, pero los demonios se quedan deslumbrados. ¿Qué digo yo?, ni siquiera se atreven a echar una mirada: su resplandor los cegaba. 

Y esto es tanta verdad, que aun el día de hoy estos espíritus impuros no pueden sufrir esta luz tan superior. Traigan un energúmeno ante las Reliquias del Santo, por intrépido que sea el demonio que le posea, por furioso que parezca, jamás se acercará a ellas, y le veréis huir al llegar al pórtico: antes pasará por carbones encendidos: más presto se arrojará a ellos, que pasar a este lugar sagrado; y sola la vista del sepulcro le hará huir, y retirarse. Pues si después de tanto tiempo como se ha pasado desde la muerte del mártir, aun hoy, que este cuerpo no es más que ceniza y polvo, no se atreven los demonios ni aun a mirarle, ¿qué confusión y tinieblas no serían las suyas, cuando del todo brillante con la purpura de su sangre hería sus espantadizos ojos? 

Había, pues, llegado a ser Julián el objeto del furor insensato de un idólatra. Veíase rodeado por todas partes de un tropel de tormentos. Sufríalos todos a un tiempo: los que padecía, y los que aún no experimentaba: los que estaba pronto a pasar, y los que había de llevar después. Porque los verdugos estaban alrededor de él como otras tantas bestias insaciables: unos le herían los costados, otros le levantaban el pellejo: estos penetraban más adentro y descubrían los huesos, y aquellos llegaban a verle las entrañas. Pero en vano profundizaban, porque jamás pudieron quitarle el tesoro de la fe. No es este tesoro como el de los reyes, porque desde el momento en que os han abierto las puertas o habéis penetrado las paredes que los encierran, los veis y los tocáis. Aquí todo es al contrario: Jesucristo, divino tesoro de Julián, está en su corazón como en un santuario: los verdugos penetran las paredes, abren, rompen, quebrantan las puertas de este relicario, y no pueden ni hallar la riqueza que se oculta, ni mucho menos hacerse dueños de tan preciosa alhaja. (…) No obstante, profirió el mártir una palabra y salió de su boca acompañada de un rayo de luz, más brillante que los del sol: atraviesa esta el aire, elévase al cielo y penetra hasta lo más alto. Percibiéronla los ángeles, los arcángeles la hicieron lugar para que pasase, y los querubines la recibieron, y la condujeron al pie del trono de Dios Padre. 

Viendo en fin el juez la inutilidad de sus esfuerzos y el poco éxito de su empresa, conociendo que era tirar coces contra el aguijón, y dar en un diamante el continuar atormentando al invencible Julián, resolvió hacerle morir con brevedad. Porque la muerte de los mártires es una señal de su victoria, y de sus enemigos la vergonzosa derrota. Ved aquí el género de suplicio que inventó el tirano, o por mejor decir, que renovó para distinguir su crueldad, pero que al mismo tiempo señaló la grandeza del valor del santo mártir. Trajeron un gran saco lleno de arena hasta la mitad: metieron en él al Santo con víboras, escorpiones, y otras especies de serpientes muy venenosas y después echaron todo esto al mar. Y así ved al mártir a merced de estos horribles insectos: ved al justo segunda vez con las bestias: digo segunda vez, para traeros a la memoria la historia antigua de Daniel. Arrojaron a Daniel en un lago, y a Julián en la mar. Recibióle este elemento para coronarle y para dárnosle tal como le poseemos en esta caja. 

Se dignó Dios repartir con nosotros a los mártires: él toma el alma para sí y a nosotros nos deja el cuerpo, para que teniendo siempre a la vista estos sagrados despojos nos animásemos a la práctica de las virtudes que los han consagrado. Porque si la vista de las armas ensangrentadas de cualquier hombre valiente, excita cierto ardor marcial hasta en el corazón más cobarde, (…) ¿qué debemos sentir nosotros, que vemos, que tocamos, no las armas de este soldado de Jesucristo, sino su cuerpo ensangrentado por la gloria de su Maestro, y del nuestro? Aun cuando fuésemos los más cobardes de todos los hombres, esta vista sola es capaz de encender en nuestros corazones el mismo ardor que consumía al de Julián. Dios nos confía las reliquias de los Mártires para que tengamos entre manos la materia de una filosofía la más sublime y elevada”.


Fuente:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.


A 16 de marzo además se celebra a:

San Heriberto de Colonia,
obispo
.
Santa Eusoye de Hamage,
abadesa
.
San Abraham Kidunaia,
eremita
.







miércoles, 9 de mayo de 2018

San Beato de Thun.

San Beato de Thun, eremita. 9 de mayo.

Es complicado establecer algo certero sobre este santo antiguo, porque comúnmente se le confunde con otro de igual nombre y que también se celebra a 9 de mayo, San Beato Vendome, del que se dice fue enviado a la Galia por el mismo San Pedro. El nuestro vivió entre los siglos VI y VII, y la tradición cuenta que era irlandés y compañero de San Gall (16 de octubre y 23 de noviembre). Igual le quiere la devoción popular instalado en una cueva junto al lago Thun, sitio al que arrojó una terrible serpiente que aterrorizaba a los pobladores.

Su culto fue muy sólido durante siglos, hasta la llegada de los herejes zwinglianos, quienes derribaron el altar, profanaron la cueva y las reliquias del santo. Los campesinos de Haslithal e Interlachen se opusieron a la herejía, pero o fueron obligados a abandonar la fe católica o masacrados los que se negaron. Alban Butler, que visitó el lugar y describe su belleza, cuenta que en el siglo XIX los católicos se unieron y elevaron una capilla dedicada al santo en Lungern, lugar aún católico.


A 9 de mayo además se celebra a:

San Mumbol de Lagny,
eremita y abad
.
Santa Catalina de Bolonia,
virgen clarisa.
San Tudy de Bretaña, abad.

lunes, 19 de febrero de 2018

Contra la serpiente y con Cristo.

San Barbato de Benevento, obispo. 19 de febrero.

Fue Barbato un celoso presbítero que habría predicado en Moncona y luego en Benevento en el siglo VII. Los habitantes de esta última ciudad, aunque cristianos, conservaban una antigua superstición de venerar una víbora dorada que tenían en un árbol al que consideraban sagrado. Romualdo, señor de la ciudad, alentaba el culto a este ídolo haciendo cada año fiestas en su honor. En el árbol se colocaban pieles de serpiente a las que se le disparaban flechas, ganándose premios y "bendiciones" del ídolo. Barbato predicaba a tiempo y destiempo contra aquella idolatría. Ayunaba, oraba y se disciplinaba por sus fieles, pero nada, ellos seguían a lo suyo: adorando a Cristo y a la víbora al mismo tiempo. En su última predicación pública contra aquella idolatría profetizó que grandes calamidades vendrían sobre la ciudad si no se volvían a Cristo.

Y así fue, en breve el emperador Constancio comenzó un asedio contra la ciudad, que le era reacia desde hacía tiempo. La epidemia y la muerte se hicieron presentes, y Barbato recordó que ya les había advertido, así que los habitantes de Benevento rechazaron públicamente la idolatría, suplicando misericordia a Cristo. El mismo Barbato cortó el árbol y fundió la serpiente y del oro resultante mandó hacer un cáliz y una patena. Cuando terminó de decir misa, el emperador levantó el asedio y se marchó resignado.

Uno de los fallecidos por la enfermedad fue Hildebrand, obispo de Benevento, y en su lugar fue elegido nuestro santo, quien fue consagrado obispo el 10 de marzo de 663. Su apostolado se centró en desterrar todo rastro de idolatría, llevando a sus ovejas a Cristo. En 680 estuvo en el Sínodo Lateranense celebrado contra los monotelitas por el papa San Agatón (10 de enero), y en 681 asistió al Concilio de Constantinopla, dedicado al mismo asunto.

Barbato falleció al año siguiente, el 29 de febrero de 682. Sus reliquias fueron trasladadas al monasterio de Monte Vergine.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de febrero además se celebra a





domingo, 28 de enero de 2018

¡Contra serpientes y ladrones, socórrenos santo padre!

San Juan de Réôme, fundador y abad. 28 de enero.

San Juan da el hábito a San Sequan.
Nació Juan en Dijon, y sus padres fueron San Hilario (22 de marzo) y Santa Quieta (18 de noviembre), a quienes se les llama mártires. Muy joven Juan se hizo ermitaño en las cercanías de Réôme (actualmente el sitio se llama Ménétreux), donde sus virtudes y milagros le crearon fama de santidad. Cuando tuvo muchos discípulos y fieles que le seguían, fundó un recinto monástico. Pero cansado de la fama, huyó con otros dos amigos a la abadía de Lérins, donde vivieron en el anonimato con los monjes durante casi dos años. Pero ocurrió que fue reconocido por unos visitantes que le conocían de Réôme. Al saberlo San Gregorio de Langrés (4 de enero), que era su obispo, mandó a buscarle para que volviera al monasterio que había fundado y que se había relajado en su ausencia. Volvió el santo humildemente y puso orden. Echó a los díscolos, impuso la Regla de Lérins, los ayunos y costumbres de allí, y el monasterio volvió a florecer en monjes virtuosos. Entre los que ayudaron a reformarle estuvo San Sequan (19 de septiembre), al que dio el hábito.

Una de las normas básicas que impuso fue la separación de los seglares y visitantes de los monjes, estableciendo la zona de clausura y separando la iglesia. Sin embargo, un noble local se consideró despreciado por ello, y se unió a los monjes en el coro. Cuando fue a recibir la comunión el santo abad se la negó. El noble simuló obedecer, pero en secreto maldijo a Juan. Esa noche sonó que Juan se le aparecía con la Eucaristía en la mano y le decía: "Por haberme maldecido no podrás recibir al Señor en el Pan Sagrado". Tuvo horror el hombre y al otro pidió perdón al santo abad por su atrevimiento y por su maldición. Juan, que ya lo sabía por revelación, le perdonó y le bendijo. 

En una ocasión un ladrón robó a sus monjes las herramientas con las que picaban piedras. Estos fueron a quejarse a Juan, que solo fue al bosque, oró con fervor y apareció el ladrón arrepentido, devolviendo las hachas y quedándose a trabajar con los monjes, como penitencia. Luego Juan le perdonó de su trabajo y le dejó ir en paz. Otra leyenda cuenta que cuando los monjes abrieron un pozo, no podían sacar agua porque en el fondo vivía una terrible serpiente venenosa (se creía antes que algunas serpientes podían envenenar las aguas). Entonces el santo se metió en el pozo y haciendo la señal de la cruz mató al monstruo.

Sobre su muerte, las fechas varían, se calcula entre 539 y 545.


A 28 de enero además se celebra a  
San Carlomagno, emperador. 
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.

jueves, 22 de septiembre de 2016

San Florencio de Angers, el casi mártir.

San Florencio, ermitaño. 22 de septiembre.

St-Florent-le-Vieil.
Sobre la vida de San Florencio hay datos muy precisos y una leyenda tardía y de escasa verosimilitud. La historia cuenta que era oriundo de Baviera, y fue discípulo de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), que le ordenó presbítero. Predicó en Poitou y luego se retiró a la montaña en Glonne, para llevar la vida de un ermitaño. Con el tiempo en el mismo sitio se fundó un monasterio llamado St-Florent-le-Vieil.

Ahora, pero la leyenda tiene su miga… Según esta, publicada por primera vez en 1647, Florencio era hermano del célebre San Florián de Lorch (4 de mayo). Cuando la persecución de Diocleciano y Maximiano, ambos hermanos sefueron a Lauriacum (Lorch) a consolar a los cristianos perseguidos. Cruzando el puente se encontraron con unos soldados, antiguos compañeros suyos que, al decirles los hermanos que eran cristianos, les respondieron: "Pero, ¿no habéis oído hablar de los últimos decretos del emperador, que dictan que cualquiera que no sacrifique a nuestros dioses, debe ser atormentado! Por lo tanto, debemos llevaros ante nuestro comandante Aquiliano". "Queridos hermanos de armas" – respondieron los dos santos – "Id y decirlo a vuestro comandante." Los soldados los tomaron por locos y los llevaron ante Aquilino. Este les dijo: "¿Qué me decís, Florián y Florencio? Sólo tenéis que traer una ofrenda a los dioses, como yo y como todos sus compañeros. Y así no os castigaré como los emperadores que han prescrito". Los santos se negaron, por supuesto, y Aquilino mandó les obligaran a sacrificar, y ellos clamaron al cielo: "Señor, nuestra esperanza está en puesta en ti. Danos, Señor, la fuerza necesaria para resistir la crueldad de los tiranos."

Aquilino les acusó de llamar tiranos a los emperadores, a quienes debían obediencia. Pero los santos adujeron que solo a Dios debían obediencia, que el emperador tenía poder sobre sus cuerpos, pero no sobre sus almas, que eran solo de Dios. El comandante entonces mandó que fueran flagelados, y como durante el tormento los santos hermanos no perdían el semblante sereno, ordenó que sobre los hombros les pusieran vigas de hierro con afiladas púas. Pero nada, los santos solo confesaban el nombre de Cristo, así que fueron condenados a que les lanzaran al río Avise con una piedra de molino atada a sus cuellos.

Y se pusieron en marcha, pero cuando aún faltaba por llegar, los soldados se sientieron cansados y se echaron todos bajo un árbol. Entonces apareció un ángel que dijo a Florencio: "Dios no quiere que mueras mártir. Ponte en pie y a la Galia, donde recibirás las sagradas órdenes de manos del santo obispo Martín". Y se rompieron sus cadenas. Florencio contó a su hermano lo ocurrido y este le dijo: "Haz de hacer lo que Dios le dice que hagas. Que Él llenar tu vida de felicidad y que finalmente te de la vida eterna. Me alegraré de encontrarte de nuevo". Y Florencio escapó. Florián fue mártir, siendo lanzado al río como estaba previsto. Su culto ha sido muy extenso en Baviera y otras zonas alemanas, ha llegado a Francia e Inglaterra, y es invocado contra los ahogamientos y los incendios por otras anécdotas de su leyenda propia, en la que no aparece Florencio.

Y seguimos con San Florencio. Este, luego de escapar, se fue a la Galia, como le había mandado el ángel. Llegó un domingo a la orilla del Ródano, frente a Lyon, pero no había barca para cruzar. Como el santo quería oír misa, se subió a un bote podrido y lleno de agujeros, que le transportó felizmente al otro lado del río. Apenas llegó a la ciudad halló a un poseso que bramaba, Florencio se puso de rodillas y clamó a Dios, hizo la señal de la cruz sobre el endemoniado y este quedó libre. Mientras esto pasaba, San Martín tenía una visión acerca de un hombre de Dios que vendría a él. Unos días más tarde Florencio llegó a la presencia del santo, entre tantos peregrinos y pobres que visitaban al santo obispo, pero este le reconoció como el que Dios le enviaba como ayuda en la evangelización. Martín le bendijo, le interrogó y supo sobre él (lo de Florián, el fallido martirio, etc., suponemos) y quedó satisfecho, por lo que le dijo hiciera tres días de oración. Al cabo, lo ordenó presbítero. 

Luego de ser ordenado, una noche estando en maitines, Dios le reveló donde debía retirarse para vivir en oración. Era una cueva a las orillas del Loira, en un sitio llamado Glonne. Florencio se encaminó allí y, halló el sitio, que estaba infestado de serpientes. El santo invocó a Dios para que así como libraba del demonio a sus devotos, le librara a él de las serpientes. Y enseguida, estas abandonaron la cueva sin hacerle daño alguno. Construyó allí Florencio una capilla dedicada a San Pedro, en la cual se dedicó al culto divino, alternando oración, penitencia y trabajo.

Exvotos en agradecimiento al santo.
Todos los años viajaba una vez a Tours para orar, bendecir y predicar al pueblo, y en una ocasión en la que pasaba por la actual Saumur, los habitantes de la ciudad le detuvieron clamando: "¡Oh, hombre santo, hay una enorme serpiente que devora a las personas y los animales. Líbranos de ella!" Pero el santo, por humildad, respondió que lo diría a San Martín para que él los librase de la bestia y siguió de camino. Al llegar a Candes halló una viuda ciega a la orilla del río, que lloraba porque a su hijo se lo habían tragado las aguas y le creía ahogado. Florencio la consoló e hizo una oración. Se le apareció su ángel protector, que le dijo que el chico no estaba muerto, y le señaló el sitio donde estaba. Florencio llamó a unos pescadores, que echaron las redes en el sitio indicado, sacaron al hijo de la viuda, que se repuso enseguida. Además, el santo devolvió la vista a la pobre mujer. Al llegar a Tours, dijo a Martín lo de la serpiente de Saumur y este le encomendó que orara y que al regreso salvara al pueblo del animal. Así lo hizo Florencio, que se fue a la gruta del enorme reptil y, en nombre de la Santísima Trinidad, mandó a la serpiente que se fuera de allí sin hacer daño a nadie. Y el animal salió disparado, perdiéndose en una sima para siempre.

Florencio falleció el 22 de septiembre, con 123 años, y fue llorado por todo Angers, Tours y los alrededores, pues muchos milagros había realizado. Fue sepultado en el sitio que él mismo había cavado desde años antes. Al construirse el monasterio de Saint-Florent de Glonne, se trasladaron allí sus reliquias. En 853, por miedo a las invasiones vikingas, los monjes huyeron a Berry y Tounus, llevándose estos las reliquias del santo consigo, pero al volver a Glonne, los monjes de Tounus no quisieron devolver las reliquias, así que algunos monjes se las robaron y las llevaron al monasterio que fundaron en Saumur con el nombre de Saint-Florent-le-Jeune, para diferenciarlo de Saint-Florent de Glonne, llamado desde entonces Saint-Florent-le-Vieil, y que existe aún. 

En 1077 se trasladaron a la abadía de Roye, cerca de Amiens. En el siglo XV la pelea de las reliquias volvió a estar al rojo vivo, y el rey Luis XI de Francia decidió devolver las reliquias a Saumur, donando además un relicario, pero cuando la procesión iba de camino los habitantes de Noyant y algunos monjes de Roye asaltaron la comitiva y se llevaron las reliquias a la parroquia de Noyany. Allí fueron veneradas hasta 1496 cuando el Parlamento de París tuvo que intervenir y decretar la división de las reliquias: una parte para la abadía de Roye y la otra para Saint-Florent-le-Jeune, en Saumur. Estas últimas reliquias fueron profanadas por los herejes en 1562, pero se salvaron, aunque fueron profanadas de nuevo y esta vez destruidas, durante la Revolución Francesa. En 1850, al suprimirse la abadía de Roye, las únicas reliquias que quedaban pasaron a Saint-Florent-le-Vieil, donde se veneran.

Es abogado contra los animales venenosos y se le invoca para calmar el llanto de los bebés.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://www.mythofrancaise.asso.fr/mythes/figures/FLOmytho.htm.


A 22 de septiembre además se venera a  
San Mauricio y la Legión Tebana, mártires.
San Emmeran de Ratisbona, obispo y mártir.

viernes, 3 de junio de 2016

San Liebhard, el cortesano monje

San Liebhard de Meung-sur-Loire, ermitaño y abad. 3 de junio.

Liebhard pone paz.
Liebhard nació en 477, de una noble familia franca de Orleans, emparentada con el rey Clovis. Este le tenía afecto al niño Liebhard, y le quería junto a sí cuando fuera un hombre, para encomendarle tareas en favor del reino. Y así fue, el joven sirvió a Clovis durante años, y aunque vivía en palacio, nunca se contaminó con el pecado y la vida licenciosa de la corte. Era tenido por muchos como juez justo y le buscaban para poner paz y dirimir cuestiones diversas. Rechazó ventajosos matrimonios pues tenía una secreta vocación: retirarse a la vida solitaria. Así, en 507, con 30 años dejó la corte y se fue al monasterio de Micy, donde el abad San Mesmin (15 de diciembre) le dio el hábito monástico. vivió en el monasterio durante tres años y terminada la probación y ser ordenado presbítero pidió y obtuvo vivir en retiro como eremita en Meung, a la orilla del río Loira. Allí comenzó una vida de penitencia y oración, y pronto reunió en torno a sí compañeros que le imitaron y fundó un cenobio, donde se vivía en soledad y se compartían algunos actos comunes, además de salir de dos en dos a predicar el evangelio a los aldeanos, alejados de las ciudades y por tanto de la Iglesia.

Liebhard y la serpiente.
Varios milagros se cuentan de nuestro santo. Se dice que una serpiente monstruosa devastaba la región, asolando tierras y devorando personas y animales. Liebhard mandó a su discípulo San Urbicio (30 de mayo) a que clavara una cruz de madera en la tierra, frente a la guarida del mounstruo. El monje lo hizo con temor, y apenas la había clavado, la sierpe salió de su cueva y se lanzó sobre él, pero al tocar la cruz, cayó fulminada. Otra anécdota cuenta que en un invierno muy crudo, un pillo se quitó las botas, la capa y el abrigo, y se acercó al monasterio a pedir algo de ropa por caridad. El santo supo por revelación la treta y le dijo: "Espera, a ver que puedo hacer", y entre tanto mandó a un monje a buscar las ropas que el bribón había escondido. Con ellas en la mano, fue al hombre y se las entregó. Este las tomó turbado, sin saber que decir, y Liebhard le reprochó: "¿Crees que no estaba allí yo en espíritu cuando escondiste tus ropas en la montaña, para pretender engañarme? Por tanto, por más que te abrigues, el frío no se apartará de ti hasta que reconozcas tu pecado". Y así fue, nada podía clamar el frío al ladrón, el cual pidió perdón y quedó libre en el acto. Luego tomó el hábito monástico en el mismo monasterio. Es este un pasaje que recuerda a II Reyes 5, 20-26 y su protagonista San Eliseo (14; 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla; 16 de octubre). Otra historia cuenta que devolvió la salud a un niño lisiado.

Liebhard entra en la vida.
Liebhard falleció en 550 y fue enterrado en la capilla de su monasterio. El 16 de octubre de 1104 las reliquias fueron trasladadas provisionalmente a la iglesia de San Pedro, por las obras de la nueva iglesia abacial que se realizarían. En ese mismo tiempo, las luchas entre Felipe I y el obispo de Orleans por las posesiones de la iglesia, detuvieron las obras de la abadía de Meung. Lionnel, señor de Meung y vasallo del rey, era especialmente fiero con la Iglesia. Por ello, hasta 1127 no regresarían las reliquias del santo a su iglesia. En 1562, ante los saqueos de los herejes, las reliquias fueron ocultadas, y el recuerdo del sitio se perdió. En el siglo XIX, aparecieron unos documentos que citaban el sitio del enterramiento, se localizó y las reliquias fueron recuperadas y puestas en veneración.

Su culto además se halla establecido en la actual localidad Saint-Lyphard, donde hubo un monasterio fundado en 561 con el nombre de Saint Liebhard, hijo del monasterio original del santo. 


Fuentes:
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Découverte de la sépulture de Saint Lyphard". M. COMPTE DE PIBRAC. Orleáns. 


A 3 de junio además se celebra a  
San Kevin, ermitaño y abad.
Santa Oliva de Agnani, virgen eremita.

viernes, 8 de abril de 2016

Santos Edesio y Anfiano, mártires.

Santos Edesio y Anfiano, hermanos mártires. 8 de abril.

Santos Edesio y Anfiano 
con San Tito el Taumaturgo.
Vivieron ambos hermanos entre finales del siglo III y principios del IV. Nacieron en Licia, y eran hijos de padres ricos y paganos. Estudiaron en una prestigiosa escuela de Beyrut, sitio donde se convirtieron a la fe de Cristo, y donde dieron testimonio de su fe cristiana con su vida íntegra, casta y caritativa. Una vez regresados a casa, decepcionados de la vanidad del mundo, dejaron a sus padres y se fueron a Cesarea. Allí fueron discípulos de quien en Beyrut había sido su compañero, el célebre mártir San Pánfilo (16 de febrero y 1 de junio) y se dedicaron al estudio de las Escrituras y los primeros Padres y al ejercicio de la caridad. Edesio continuó sus estudios de filosofía, en los que adelantó muchísimo en poco tiempo. Era firme defensor de la justicia, y a causa de ella (motivado por su fe cristiana) sufrió condena de trabajar en unas minas en Palestina, con menos de 20 años. De allí fue trasladado a Alejandría. 

Así ambos hermanos, separados por la distancia, ambos estaban unidos por su fe cristiana y su compromiso con los pobres o los perseguidos. Anfiano, animado a predicar a Cristo, se fue donde Urbano el gobernador, y llegó en el preciso momento en que este sacrificaba a los dioses; le sostuvo el brazo, y sin soltarlo, le habló de lo vano del culto a dioses inicuos, mientras se lo negaba al verdadero Dios. Los asistentes al sacrificio se arrojaron sobre él, le molieron a golpes y el gobernador le mandó a la cárcel. Al día siguiente fue presentado al gobernador, que le obligó a sacrificar. 

Como Anfiano se negó, entonces Urbano le hizo rasgar los costados, descubriéndole los huesos y las entrañas. Le apalearon tanto que le hincharon la cabeza y le desfiguraron el rostro de tal modo que, según Eusebio, le dejaron irreconocible. Como tan dolorosos tormentos no mellaban su constancia, le encendieron alrededor de los pies mechas encendidas, que le consumieron la carne, viéndose los huesos. Así le enviaron a la cárcel, para sacarle al otro día y al tribunal. Este, al constatar que no había nada que hacer, mandó que le arrojaran al mar. Eusebio dice "parecerá increíble lo que voy a referir; mas ello sucedió: todos los de Cesarea fueron testigos del milagro; así no es justo callarlo. Luego pues que el santo cuerpo fue sumergido en el agua, se movió la más horrorosa tempestad en el mar y en el aire, y hasta la tierra y la ciudad de Cesárea se estremecieron".

En cuanto a Edesio, su amor por la justicia también le llevó a reprender públicamente al gobernador de Alejandría, el cual castigaba sin piedad a hombres, paganos o cristianos, abusaba de las mujeres, vírgenes o casadas. Eusebio nos cuenta que por confesar a Cristo, fue flagelado y atormentado junto a un joven llamado Urbano. Como no podían hacerle apostatar, fue metido en un saco de piel de buey, junto a con un perro y un áspid, y arrojado al mar, como lo había sido Anfiano. Ambos padecieron en 305, imperando Maximiano.

Fuente:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica". Volumen 3. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.


A 8 de abril además se celebra a
La Traslación de San Alberto de Jerusalén.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Santa Eva, la primera.


Pregunta. Hola me gustaría saber si tienen la imagen y vida de Santa Eva, no he conseguido encontrarla en internet. Gracias. 

Respuesta: Hola. Varias santas hay de ese nombre, pero vamos a suscribirnos, por hoy a la más famosa y controvertida de ellas:
Santa Eva, madre de los vivientes. 24 de diciembre. 

Sí, me refiero a Eva, mujer de Adán, aquella primera mujer formada por Dios del costado de Adán, según el mito bíblico. Sí, empleo la palabra mito y su acepción: un relato tradicional que se refiere a acontecimientos antiguos de los que no se tiene conocimientos y por lo tanto idealizan hechos y personajes. Los mitos explican un fenómeno de origen natural o espiritual. Son esenciales para conocer las culturas y su historia. En el fondo del mito hay un trasfondo de verdad. Un ejemplo sería el diluvio universal, presente en varias culturas, aparentemente desconectadas entre sí y que lo contienen en su acervo cultural con diferentes explicaciones. 

En el caso que nos ocupa, Adán y Eva, es un mito fundacional de la zona mesopotámica, origen de nuestra cultura judeocristiana. Busca explicar el origen del hombre y, sobre todo, la entrada del mal y el pecado en el mundo. Pero todo mito también alude al momento en que se consolida y se plasma por escrito, o sea, cuando se convierte en historia. El relato bíblico del Génesis se escribe a partir de la tradición oral en la época de Salomón, dado a tener varias esposas y a consolidar pactos mediante matrimonios, asimismo dado a la idolatría, especialmente de una divinidad en forma de serpiente. Teniendo claro este contexto histórico, el mito toma más sentido si comprendemos que el Génesis en la pareja de Adán y Eva hace una apuesta por la unión esponsal monogámica, la fidelidad y la adoración de único Dios, desoyendo a los dioses extraños.

De lo que nos dicen las Escrituras, lo primero que llama la atención es el “motivo” de la creación de Eva: viene a solucionar la única cosa que Dios vio que no estaba bien en el mundo: la soledad del hombre. (Gen 2, 20). Lo segundo, es la forma de la creación: No la hace del mismo modo del hombre, con barro, sino que la saca de este, y es que existiendo ya la humanidad, el barro es inncesario, ambos seres son de la misma carne y de los mismos huesos (Gen 2, 23), son iguales en dignidad y valía. Es significativo que el “el hombre tendrá autoridad sobre ti” (Gen 2, 16) no sea sino fruto del pecado y de la ruptura de la relación del hombre y Dios y de los hombres entre sí, y de ello se hace eco Edith Stein en “Ensayos sobre la Mujer”. Comúnmente se cree la muerte, el dolor (los de parto en caso de Eva) y el trabajo son el castigo que Dios impone a la humanidad por pecar, cuando son las consecuencias de esta ruptura de relaciones. Dios está advirtiendo de las consecuencias, no imponiendo el castigo. De hecho, lo único que determina Dios en el relato de la caída humana es la Redención. Avisa, en Gen. 3, 15, que si bien la serpiente tuvo una victoria temporal (morder el talón), la victoria de la mujer en su descendencia será definitiva (aplastar la cabeza).

Sobre la “vida” de Eva pues poco hay que decir, salvo lo que el Génesis capítulos 2 y 4 ya nos dicen. Eva, como primera madre de los vivientes, recordando que es un mito que no busca historicismos, ni la Biblia tampoco lo pretende. Más que lo que haya sido de la vida de Eva, no podemos decir, pues ciertas revelaciones, como las de la Beata Ana Catalina Emmerick (4 de febrero) o las de Sor María de Jesús de Ágreda más que aportar datos o enseñanzas, aportan fabulaciones sobre lo que pasó, o sea, aportan mitos. Leyendas sobre que vivió más o menos que Adán, que hizo penitencia toda su vida, o que Adán fue enterrado en el monte Calvario, pues las dejamos de lado. Más interesante es la luz que arroja el personaje de Eva en la redención humana. Su papel de madre de todos los vivientes creó el evidente paralelismo con la Santísima Virgen María. Paralelismo situado al margen de una primera analogía: Adán-Cristo, pecado-redención. Esta concordancia la disfrutaron y explicaron los Padres de la Iglesia, que hallan en ella una gran riqueza teológica: Si Eva nos dio la vida natural, María nos dio la sobrenatural. Y traigo algunos ejemplos, aunque muchas más hay:
Expulsión de Adán y Eva
del Paraíso.
"Así como Cristo se dice nuevo Adán, así también María se puede llamar nueva, y feliz, Eva. Y esto mismo parece que quiso indicar el Arcángel San Gabriel en la palabra "ave", que leída al contrario dice "eva". Porque si la primera Eva perdió a todos los hombres, la segunda Eva, María, ganó a todos los hombres. Si la primera Eva fue engañada por la serpiente, la segunda Eva, María, quebrantó la cabeza de la serpiente. Si la primera Eva comió la muerte, gustando del fruto vedado, la segunda Eva, María, nos dio a todos la vida con el fruto bendito de su vientre". P. Francisco Javier Dorn. S.J.
"si de Eva proceden por generación todos los hombres, de María nace la vida al mundo, pues dando a luz al Viviente, ella se convierte en madre de todos los vivientes". San Epifanio.
"…la que por su pecado había introducido en nuestra naturaleza y había sido condenada a dar a luz con sufrimiento y dolor, era absolutamente necesario que la madre de la Vida comenzase su embarazo con gozo y concluyese su alumbramiento en la alegría". San Gregorio de Nisa.
“En cuanto al pecado, por el honor del Señor, yo entiendo que ni se debe mencionar respecto de la Santísima Virgen María, la cual mereció concebir y dar a luz al que evidentísimamente lo fue sin pecado”. San Agustín. La naturaleza y la Gracia, 36.
"¿Acaso no imitan los pecadores a Eva; y no es más bien por ella por quien tuvo origen el pecado del género humano? Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella, como está escrito, todos morimos. (...) es precisamente por ella, por lo que habla el Apóstol de un solo hombre, por el que entró en el mundo el pecado, sino porque quería dar a entender que el pecado se transmite, no por imitación, sino por generación? El comienzo del pecado fue por la mujer; el comienzo de la generación, por el hombre; antes que dé a luz la mujer, siembra el varón; por un hombre, pues, entró en el mundo el pecado, porque entró por el camino de la semilla fecundante que, al recibirla, concibe la mujer; sólo el que nació de una mujer sin pecado no quiso nacer de esta manera". San Agustín. Réplica a Juliano, 56. 
"¡Pobres de nosotros que siendo hijos de la infeliz Eva, y por lo mismo reos ante Dios de la misma culpa, condenados a la misma pena, andamos agobiados por este valle de lágrimas, lejos de nuestra patria, llorando afligidos por tantos dolores del cuerpo y del alma! Pero ¡bienaventurado el que, entre tantas miserias, con frecuencia se vuelve hacia la consoladora del mundo y refugio de miserables, a la excelsa Madre de Dios y devotamente la llama y le ruega! “Bienaventurado el hombre que me escucha y vigila constantemente a las puertas de mi casa” (Pr 8, 34). “¡Dichoso –dice María– el que escucha mis consejos y llama constantemente a las puertas de mi misericordia, suplicando que interceda por él y lo socorra!" San Alfonso María de Ligori.


Y para terminar, señalar que podría extrañar que se les considere santos, habiéndonos traído el pecado original que todos hemos heredado. Pero los cristianos sabemos que la redención de Cristo alcanza a todos y que no hay razón plausible para negarla a los primeros padres. A aquellos que desde el seno de Abraham esperarían la venida del Mesías. Aún con más ansia la esperarían los primeros depositarios de esta esperanza: Adán y Eva. De hecho su memoria litúrgica, que no pertenece a Occidente, está señalada a 24 de diciembre no en balde, sino con todo sentido, recordando que si bien pecaron, la “Descendencia de la mujer” ha derrotado definitivamente a la antigua serpiente por su Encarnación, Muerte y Resurrección gloriosas. 

Fuentes:

-"Virgen singular: la reflexión teológica mariana en el siglo XX". Juan Luis Bastero de Eleizalde. Madrid, 2001.
-"María, nueva Eva en Justino, Ireneo, Tertuliano y Agustín". Claretianis, 1996.
-"María, nueva Eva según las Escrituras". Athenas, 1959.
-“Las glorias de María”. ALFONSO MARÍA DE LIGUORI. Barcelona, 1860.


A 24 de diciembre además se celebra a  
Santa Tharsilla de Roma, virgen. 
Santa Irmina de Ohren, abadesa.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...