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jueves, 27 de octubre de 2016

Santo Apóstol de Etiopía.

Santos Frumencio y Edesio de Etiopía. 27 de octubre, 20 de julio (Iglesia copta) y 30 de noviembre (Iglesia bizantina).

Rufino de Aquileia (que conoció a Edesio) nos narra que ambos santos eran hermanos originarios de Tiro y muy jóvenes acompañaron a Meropio, hermano de su padre, que era filósofo, a la India y Persia. En este viaje aprendieron filosofía, cultura y lenguas orientales. Su futuro era prometedor según el mundo, pero una tragedia les preparó para el Evangelio: Cuando regresaban del viaje fueron atacados por piratas en el Mar Rojo. Toda la tripulación y pasajeros fueron asesinados salvo los dos jóvenes, que fueron vendidos al rey de Askum como esclavos.

A causa de su belleza juvenil, conocimientos y porte culto, no fueron tratados con dureza, sino que el rey les tomó a su cuidado personal, sirviéndose de sus conocimientos. En poco tiempo nombró a Edesio su mayordomo personal y a Frumencio su tesorero y secretario de Estado. Muchos años fueron esclavos del rey, y cuando este murió, subió al trono su hijo pequeño Abreha, quedando Frumencio a cargo del reino como consejero, dándoles la reina la libertad. Llevó a cabo una excelente política de paz, justicia y prosperidad, pero su mayor tesón fue confirmar en el Evangelio de Cristo a los etíopes. Cuando conocieron el Evangelio ambos hermanos, no nos es conocido, pero bien pudo ser en su viaje a Oriente.

Frumencio fue regente hasta que San Abreha (1 de octubre) llegó a la mayoría de edad y se hizo cargo del reino, entonces ambos hermanos, renunciaron a sus cargos prominentes para entregarse al Evangelio. Edesio se fue a Tiro, donde fue ordenado presbítero. Por su parte Frumencio se fue a Alejandría, a conocer al gran obispo San Atanasio (2 de mayo). En su entrevista, Frumencio le pidió sacerdotes para evangelizar Etiopía, y se permitió recomendar el nombramiento de un obispo que llevara a cabo la obra misionera en comunión con toda la Iglesia. Y la respuesta de San Atanasio fue más allá: le eligió a él mismo como ese obispo. Frumencio regresó a Etiopía con sus misioneros, donde fue recibido con júbilo, predicó, construyó iglesias, convirtió a muchos, entre ellos al mismo rey Abreha y su familia.

Pero eran los tiempos duros de la defensa de la fe contra la herejía arriana, que tantos quebraderos de cabeza dio a Atanasio y a los obispos fieles a la verdad católica. El emperador San Constantino (21 de mayo), filoarriano, mandó a los reyes etíopes que destituyeran a Frumencio y nombraran a un obispo arriano. Frumencio falleció anciano, luego de una vida de trabajos, y es venerado profundamente por los etíopes, que le llaman Abba Salama (padre de paz), y le tienen gran afecto como a su padre en la fe, su apóstol y evangelizador. Y esto a pesar de la leyenda según la cual el Evangelio fue predicado a los etíopes por San Mateo (21 de septiembre; 6 de mayo, translación de las reliquias; 9 de octubre, liturgias árabe y copta; 16 de noviembre, Iglesias Orientales, y 16 de diciembre, liturgia griega).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914. 


A 27 de octubre además se celebra a  
San Elesbaam de Etiopía, emperador
San Abban de Kill-Abban, abad

viernes, 8 de abril de 2016

Santos Edesio y Anfiano, mártires.

Santos Edesio y Anfiano, hermanos mártires. 8 de abril.

Santos Edesio y Anfiano 
con San Tito el Taumaturgo.
Vivieron ambos hermanos entre finales del siglo III y principios del IV. Nacieron en Licia, y eran hijos de padres ricos y paganos. Estudiaron en una prestigiosa escuela de Beyrut, sitio donde se convirtieron a la fe de Cristo, y donde dieron testimonio de su fe cristiana con su vida íntegra, casta y caritativa. Una vez regresados a casa, decepcionados de la vanidad del mundo, dejaron a sus padres y se fueron a Cesarea. Allí fueron discípulos de quien en Beyrut había sido su compañero, el célebre mártir San Pánfilo (16 de febrero y 1 de junio) y se dedicaron al estudio de las Escrituras y los primeros Padres y al ejercicio de la caridad. Edesio continuó sus estudios de filosofía, en los que adelantó muchísimo en poco tiempo. Era firme defensor de la justicia, y a causa de ella (motivado por su fe cristiana) sufrió condena de trabajar en unas minas en Palestina, con menos de 20 años. De allí fue trasladado a Alejandría. 

Así ambos hermanos, separados por la distancia, ambos estaban unidos por su fe cristiana y su compromiso con los pobres o los perseguidos. Anfiano, animado a predicar a Cristo, se fue donde Urbano el gobernador, y llegó en el preciso momento en que este sacrificaba a los dioses; le sostuvo el brazo, y sin soltarlo, le habló de lo vano del culto a dioses inicuos, mientras se lo negaba al verdadero Dios. Los asistentes al sacrificio se arrojaron sobre él, le molieron a golpes y el gobernador le mandó a la cárcel. Al día siguiente fue presentado al gobernador, que le obligó a sacrificar. 

Como Anfiano se negó, entonces Urbano le hizo rasgar los costados, descubriéndole los huesos y las entrañas. Le apalearon tanto que le hincharon la cabeza y le desfiguraron el rostro de tal modo que, según Eusebio, le dejaron irreconocible. Como tan dolorosos tormentos no mellaban su constancia, le encendieron alrededor de los pies mechas encendidas, que le consumieron la carne, viéndose los huesos. Así le enviaron a la cárcel, para sacarle al otro día y al tribunal. Este, al constatar que no había nada que hacer, mandó que le arrojaran al mar. Eusebio dice "parecerá increíble lo que voy a referir; mas ello sucedió: todos los de Cesarea fueron testigos del milagro; así no es justo callarlo. Luego pues que el santo cuerpo fue sumergido en el agua, se movió la más horrorosa tempestad en el mar y en el aire, y hasta la tierra y la ciudad de Cesárea se estremecieron".

En cuanto a Edesio, su amor por la justicia también le llevó a reprender públicamente al gobernador de Alejandría, el cual castigaba sin piedad a hombres, paganos o cristianos, abusaba de las mujeres, vírgenes o casadas. Eusebio nos cuenta que por confesar a Cristo, fue flagelado y atormentado junto a un joven llamado Urbano. Como no podían hacerle apostatar, fue metido en un saco de piel de buey, junto a con un perro y un áspid, y arrojado al mar, como lo había sido Anfiano. Ambos padecieron en 305, imperando Maximiano.

Fuente:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica". Volumen 3. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.


A 8 de abril además se celebra a
La Traslación de San Alberto de Jerusalén.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...