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sábado, 16 de diciembre de 2017

Beato Guillermo de Fenol.

Beato Guillermo de Fenol, monje cartujo. 16 de diciembre


Beato Guillermo.
Cartuja de Montalegre.
Nació en Monferrato, a inicios del siglo XII. Muy joven tomó la decisión de vivir como eremita las montañas del Piamonte. Vivía en una pobreza absoluta, disciplinándose, orando y trabajando para no mantenerse ocioso. Allí le tentó el demonio enviándole una mala mujer para que el santo cayera, pero el joven venció con la ayuda de Dios, las seducciones de la mujer. 

Este episodio le hizo pensar acerca de la conveniencia de la soledad, por lo cual decidió tomar el hábito en algún monasterio donde la soledad fuera acompañada por una comunidad. Por ello eligió la Cartuja, donde el solitario alterna con la comunidad solo para los actos precisos, y en silencio. Tomó el hábito en la Cartuja de Casularum, a mediados del siglo XII. En la Cartuja el Guillermo aumentó sus virtudes con la de la obediencia, esencial para la vida monástica. En breve tiempo cumplía la Regla con exactitud y sin afectación. Era caritativo con sus hermanos, elegía los trabajos más difíciles y siempre estaba presto a ayudar a los hermanos ancianos.
Su oración era elevadísima, siendo su devoción preferida la Pasión de Señor. Estando un día orando ante un Crucifijo, el Señor le crucificó en espíritu con Él, de tal modo que, en adelante, sufrió todos los dolores y aflicciones de Cristo, los cuales ofrecía constantemente por la salvación de las almas.

Guillermo murió muy anciano, sobre 1200. Fue sepultado en el exterior del monasterio, junto a la portería, pero a menos de un mes eran tantos los peregrinos que acudían a remediar sus males en la sepultura del santo religioso, que los monjes sacaron el ataúd y le sepultaron dentro del monasterio, en la clausura. Pero he aquí que, por milagro, al otro día el ataúd apareció de nuevo en el agujero de la sepultura. Otras dos veces se le llevó dentro y otras dos veces regresó a la primera sepultura, por lo cual se le dejó allí y se permitió el culto del pueblo, cosa rara entre los cartujos.

En el siglo XIII el culto ya era constante y los milagros se contaban a cientos. San Pío V (30 de abril) confirmó su culto. En el siglo XVIII se abrió el sepulcro para extraer reliquias y se halló el cuerpo incorrupto. El Beato Pío IX le beatificó en 1862, fijando su memoria a 19 de diciembre para toda la Orden Cartuja. Posteriormente sería trasladada al 16 del mismo mes.



Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 16 de diciembre además se celebra a:
Beata María de los Ángeles, virgen carmelita.

lunes, 17 de abril de 2017

Beato Roberto, en su 950 aniversario.

Beato Roberto de "La Chaise Dieu", abad. 17 de abril y 29 de noviembre.

Fue originario de Auvernia, y sus padres se llamaron Girald y Raingardis. Su nacimiento tuvo una circunstancia que nuestro santo siempre vio como providencial y esclarecedora de su vocación a la soledad: cuando su madre estaba en avanzado estado de gestación emprendió un viaje, y estando en medio de un paraje solitario, le llegaron los dolores de parto y el niño Roberto nació en medio de un solitario prado, y la soledad sería siempre su aspiración.

Fue educado en la colegiata de la catedral de San Julián de Brioude (28 de agosto), donde aprendió teología, música, filosofía, retórica y demás. Siendo aún joven, junto a algunos amigos piadosos, fundó un hospicio para mendigos, a los que cuidaban personalmente, a la par que catequizaban. A una edad incierta, pero joven aún, fue ordenado presbítero, y su amor por la soledad le llevó al célebre monasterio de Cluny, en plena reforma monástica por la obra de San Odilo (1 y 3 de enero, 29 de abril, 11 y 31 de diciembre). Aunque un entusiasta de la reforma litúrgica, del canto y la solemnidad, pronto se acentuó su vocación a la soledad, por lo cual pidió permiso a su abad y, como otros tantos santos, emprendió una peregrinación penitente a Roma, para hallar luz con la intercesión de los santos apóstoles San Pedro y San Pablo. En Roma veneró las santas reliquias, ejerció la caridad mientras su alma cada vez se confirmaba más en el llamamiento al retiro.

Regresó de Roma acompañado de un soldado penitente llamado Esteban que vivía arrepentido de los excesos de las guerras, y ambos se establecieron en un sitio solitario, donde se les unió un segundo soldado buscando redimir sus pecados. En breve aparecieron dos discípulos más, y todos juntos comenzaron una vida penitente, de silencio y trabajo. Así nació la "Chase Dieu", un recinto monástico que ya en vida de Roberto llegó a tener 300 monjes. Numerosos milagros realizó Roberto, como sanar cojos o ciegos, hallar agua por medio de milagros o predecir el día de su muerte, que ocurrió el Domingo de Pascua, 17 de abril de 1067, hoy justo hace 950 años, cuando redacto este artículo. Fue sepultado en la iglesia del monasterio.


A 17 de abril además se celebra a







sábado, 15 de septiembre de 2012

Historia del culto de los Dolores de María

Dolorosa. Munich, Alemania.
Siglo XVIII
 15 de septiembre, y celebramos una de las advocaciones más populares de la Madre de Dios, La Dolorosa. Voy a prescindir de todo el aspecto devocional y teológico de la devoción a los Dolores de María, ya muchos han hablado del tema y esa no es la finalidad de este blog. Así tampoco numeraré cuales son los Siete Dolores, que ya otros lo hacen y mejor que yo. Me centraré en el culto y las expresiones de este.

Aunque desde por lo menos la Edad Media las representaciones marianas al pie de la Cruz (y por tanto, el dolor de María) son constantes, pero nunca se separa de este contexto. O sea, no existe una devoción ni fiesta específicamente a los Dolores de María por separado hasta el siglo XV, y eso de manera local (por ejemplo, Colonia y Erfurt). Algunos libros y Doctores tocan el tema en los siglos XII y XIII. El primer decreto oficial sobre el tema lo emite la Iglesia en 1668, permitiendo a los Servitas la misa votiva de los “Dolores de María”, por petición de los mismos Servitas (estos llevaban meditando y propagando esta devoción desde el siglo XIII), pero sin decretar día fijo. En 1692, Inocencio XII instituyó la fiesta por primera vez: se celebraría el tercer domingo de septiembre. En 1714 se aprueba una conmemoración de los dolores de María el viernes anterior al Domingo de Ramos, popularmente llamado el “Viernes de Dolores”. Aunque fue abolida con la reforma litúrgica post-conciliar, en muchas iglesias o cofradías mantienen esta memoria, como preámbulo a la Semana Santa.



No es hasta 1814 en que Pío VII incluye la memoria en el calendario oficial de la Iglesia, extendiéndola a toda ella con un éxito tremendo, pues basta ver cuantos altares, cofradías, congregaciones religiosas hay bajo el título de la Dolorosa. Ciudades, pueblos y parroquias la toman como patrona. En parte tuvo tanto éxito por la espiritualidad un tanto “ñoña” del siglo XIX, en que nacieron y se multiplicaron devociones, novenas, triduos, advocaciones marianas… en esta época la devoción estaba enfilada en la compasión a la Madre, en las lágrimas y dolores, llegando a considerarse los dolores físicos. Por eso San Pío X (21 de agosto) reformó la fiesta, fijando la fecha el 15 de septiembre, y obviando lo de los “siete dolores”, comenzando a hacer énfasis en la Maternidad espiritual adquirida por María al pie de la Cruz, así como la tan discutida corredención mariana.


Y modernamente hay que mencionar el “Vía Matris”, que traza los sufrimientos de María, paralelos a la Pasión de Cristo. La Orden de los Servitas y la Congregación Pasionista tienen a la Dolorosa como Madre y Patrona de sus institutos.
 

Iconografía de la Dolorosa.
Probablemente sea la advocación o momento de la vida de María más representado, junto a la Natividad de Cristo. Esculturas, grabados, pinturas, miniaturas... en cualquier apartado de las Bellas Artes encontramos la imagen de la Madre de Dios. Si bien, como apuntaba antes, en origen siempre unida a Cristo, es muy frecuente hallar lienzos e imágenes de bulto que reciben culto fuera del contexto del Calvario. Esta difusión ha hecho que los cánones para representar los dolores de María sean escasos, pues encontramos a la Dolorosa de muchísimas maneras. Si bien, hay puntos que nunca debemos olvidar, para una correcta representación: Por ejemplo, Las Dolorosas miran hacia arriba, el rostro es tenso y llevan, si acaso un pañuelo en las manos (no tienen sentido las espinas ni nada más). En el pecho llevará un puñal, uno solo (el Dolor por excelencia, la espada de la muerte del Hijo). 


Otras representaciones (aunque sean llamadas "la Dolorosa" o Nuestra Señora de los Dolores"), que expresan más calma, son sentadas o miran hacia abajo, sostienen espinas o clavos, aluden más a la Soledad de María, donde el dolor es meditado, es sereno y esperanzado. Generalmente aparecen con la cruz vacía, sea al lado, o al fondo, en caso de la pintura. Aparece el corazón con los siete puñales, culmen de todos los dolores de María, y no suelen faltar los instrumentos de la Pasión, contemplados por la Madre. En la pintura puede aparecer acompañada de Juan, la Magdalena, o las mujeres, aunque se prefiere sola. No suele derraar lágrimas. Lo dicho, el dolor es sereno y callado.

No hubo en las épocas románica o gótica un color preciso para María Dolorosa, sino que igualmente vestía de los colores típicos, rojo, azul, verde. Desde el XVI comienza a utilizarse el negro riguroso, copiando el modelo social del luto, y en la imaginería vestida se imita la forma de vestir de las mujeres del momento. Os recomiendo el libro "La Virgen de Luto", completísimo estudio sobre el tema. Hoy en día, a la par que el concepto social del luto desaparece, resurge el morado, en consonancia con Jesús Nazareno o la Cuaresma, apuntan maneras el blanco, azul y el rojo, aunque el negro sigue siendo el color predominante y casi irremplazable.

No faltan en la Dolorosa ciertos patetismos, propios del barroco y que tímidamente retomó el siglo XIX, en el que aparece la Madre a veces tumbada por los suelos, o desmayada entre las mujeres, en un arrebato de dolor, tal vez muy humano y que mueve a compasión, pero que en realidad contraviene a los escritos de los clásicos, que siempre han visto a la Madre de pie, con todo lo que esta expresión comporta. Es decir, traspasada de dolor, pero firme y fiel. Como suelen ser las madres. Ya clamaba contra estas representaciones el mercedario Fray Juan de Ayala en su delicioso (aunque demasiado estricto) "El Pintor Christiano y Erudito o Tratado de los Errores que suelen cometerse frecuentemente en pintar y esculpir las Imágenes Sagradas", una especie de norma para los artistas, de acuerdo a espiritualidad, la moral y la visión teológica tradicional de la Iglesia. 

Dolorosa. Mirskofen, Alemania.
Siglo XVIII
Esta obra, en dos tomos y ocho libros va desgranando algunos santos del santoral y, claro, los momentos principales de la vida de María. Os dejo un resumen del texto sobre como ha de verse la Virgen al pie de la Cruz. No tiene desperdicio por el lenguaje usado y porque se puede comprender lo que vemos hoy en la iconografía comúnmente presentado. Os dejo con él:
"Mas extrañeza causaría el ver la Imagen de la Virgen Santísima, que estaba en pie junto a la Cruz de Jesu-Christo su Hijo, como nos lo dice el Evangelio de S. Juan; si de antemano hombres gravísimos, y doctísimos con mucho peso de razon, y autoridades de los Santos Padres, no hubieran destruido la vana opinion de algunos, que pintaban a la Sacratísíma Virgen (como yo he observado mas de una vez en pinturas antiguas) no estando en pie junto á la Cruz, como convenía, sino postrada en el suelo, padeciendo delíquios y desmayos, y casi sin sentidos: midiendo el hecho por su antojo, y segun su propia debilidad, y flaqueza; no por el valor y constancia de tan gran Virgen. Confieso que ya rara vez vemos esto en las imágenes y pinturas de Cristo crucificado: pero lo que acaso es peor, se oyen algunas veces Predicadores, los quales teniendo celo, pero un celo, que como dice el Apostol, no es arreglado a la ciencia, predican ígnorantemente al pueblo estas u otras cosas semejantes: sin embargo de que todo lo dicho, por no decir otra cosa peor, son boberías y hablillas de viejas que antiguamente habían cundido tanto (...)
Ya mucho antes habían reprehendido este modo de pensar o de errar los Santos Padres. San Ambrosio dice: 'Pero María, portándose con no menor fortaleza que la que correspondía a la Madre de Jesucristo, por mas que huyeron los Apóstoles, ella estaba en pie ante la Cruz, mirando con piadosos ojos las llagas de su Hijo'. (...) No puedo menos de poner aquí las palabras de un erudito escritor [Mateo Callen], que dice así: '¿Quién podrá sufrir la, casi diría, impiedad de los pintores o de algunos hombres mal intencionados, que nos representan haberse arrancado la Virgen los cabellos, afeado el semblante, golpeado el pecbo, haber caído en tierra, y padecido deliquio; de suerte que faltándole solo el expirar nos la pintan sostenida en brazos ajenos, como otra qualquiera madre del vulgo?' (...)
Hase, pues, de pintar a la Virgen Santísima, triste sí, pero con mucha modestia, y estando constantemente en pie junto a la Cruz, como con expresas palabras lo dice el Evangelio: mas, sobre si derramó, o no , algunas lágrimas, es cosa que se puede dudar, en especial por negarlo abiertamente un Autor gravísimo, como es San Ambrosio, con aquellas palabras tan sabidas: "Stantem lego, flentem non lego" ('De pie' leo; 'llorar' no leo). A mí me parece que no hay inconveniente en afirmar, ni tampoco en pintar a la Santísima Virgen saltándole piadosas lágrimas de sus ojos. (...) Por lo que respeta a San Ambrosio, se puede responder que este tan gran Santo no aprobó el que se dijera de la Virgen ejemplar, y modelo de valor, de constancia, y de modestia , que rompió en desmedidos lloros, y aullidos mujeriles; pero que no le negó el que derramase quietas y piadosas lágrimas. 

Algunos han tratado sobre el lugar donde debía colocarse á la Virgen en la tabla o pintura de Cristo crucificado; ni faltaron quienes han dicho que se le debía poner á la izquierda del Señor: yo juzgo lo contrario, siguiendo la costumbre común y recibida de pintarla a la derecha, en medio de Cristo y del Ladrón convertido: a que se agrega una razón y pía conjetura; a saber, porque era justo que entre Jesús, y el pecador convertido, y ya hecho justo, estuviera de por medio la Inmaculada Virgen y mediadora entre los hombres".


A 15 de septiembre además se celebra a
Santo Domingo "in Soriano".
San Rolando de Parma, ermitaño.
Beato Camilo Constanzo, jesuita, y compañeros mártires.

lunes, 6 de agosto de 2012

Santoral Cartujo (O.C)

La Cartuja (Ordo Cartusiensis) es una orden eminentenmente contemplativa. Su lema es "Stat Crux dum volvitur orbis", o sea , "La Cruz permanece mientras el mundo da vueltas), signo de las raíces firmes de su vocación: La Cruz. Fue fundada por San Bruno en 1100, luego de dejar su vida de catedrático y despreciar más de una vez el episcopado de Colonia. Bruno y seis compañeros se retiran a la soledad de Grenoble, donde el obispo San Hugo, por una revelación que había tenido la noche antes, les da un terreno para su proyecto de vida monástica. Es la Orden más austera en su vida diaria, desde sus iglesias, sus vestidos y costumbres, hasta su liturgia. A lo largo de su existencia han permanecido en pobreza y fieles a su ideal ermítico, sin que nunca hayan sido reformados, según su axioma "numquam reformari, quia numquam deformari", o sea "nunca reformada, porque nunca deformada". Ha sido una orden muy castigada por la adversidad, entre las guerras de religión, la persecusión inglesa (donde murieron casi todos los monjes ingleses) y la Revolución Francesa (despues de esta sólo quedaban cuatro monjas que organizaron la vida claustral).

El cartujo vive para la contemplación y toda su obra diaria es oración, desde el estudio, el trabajo, la meditación, para lo cual se sirve de la soledad como medio indispensable para ese encuentro con Dios. Su liturgia es sobria, sin instrumentos musicales y el canto, parecido al gregoriano, es más llano y austero. Grandes santos han vivido en esta Orden, nunca propensa a canonizarlos, salvo cuando la Iglesia así lo ha dispuesto. "La Cartuja hace santos, pero no los proclama", otro de sus axiomas.

Enero:
3: San Airaldo de Maurienne, obispo.
14: Beato Odón de Novara, monje.

Abril:
11: Beato Lanuino, sucesor de san Bruno.
22: San Hugo de Grenoble, obispo.

Mayo:

4: Santos Agustín Webster, Juan Houghton y Roberto Lawrence, mártires.
9: San Nicolás Albergati, obispo.

Junio:
26: San Antelmo de Belley, obispo.

Santos Juan Houghton
y Roberto Lawrence.
Julio:

14: Beato Juan de Saboya, "el Hispano"; monje y legislador de las monjas.
15: Beato Bonifacio de Hautecombe, obispo.
16: Beatos Claudio Béguignot y Lázaro Tiersot, presbíteros y mártires.

Agosto:

5: Beato Guillermo Horne, monje, y compañeros mártires:

    Beato Guillermo Exmew, presbítero.
    Beato Guillermo Greenwood, monje.
    Beato Hunfried Middlemore, presbítero.
    Beato Jacobo Walworth, monje.
    Beato Juan Davy, diácono.
    Beato Juan Rochester, monje.
    Beato Ricardo Bere, presbítero.
    Beato Roberto Salt, monje.
    Beato Sebastián Newdigate, presbítero.
    Beato Tomás Green, presbítero.
    Beato Tomás Johnson, presbítero.
    Beato Tomás Reding, monje.
    Beato Tomás Scryven, monje.
    Beato Walter Pierson, monje.


Octubre:
6: San Bruno, Padre y Fundador.
8: San Artaldo de Belley, obispo.
13: Todos los Santos y Beatos de la Orden.
20: Santa Rosalina de Villenueve, abadesa. (y 17 de enero, 6 de julio y 17 de octubre)
31: Vigilia de Todos los Santos (oficio propio)

Noviembre:
13: Conmemoración de los difuntos de la Orden.
17: San Hugo de Lincoln, obispo.
25: Beata Beatriz de Ornacieux, virgen.

miércoles, 20 de junio de 2012

Santoral Camaldulense (OSB.Cam)

La Conversión de San Romualdo

Este fue el primer artículo de la larga serie de santorales de órdenes religiosas, que publiqué en su momento, luego republiqué actualizado con varios santos y beatos que me faltaban, o cambios de fechas, por duplicidad o error mío. Ahora lo publico en esta nueva plataforma del blog, a día de hoy, festividad de su santo fundador: San Romualdo, joven de vida mundana, horrorizado por ver a su padre asesinar a un enemigo, se convierte y se hace monje cluniacense. Vive una vida típica monacal durante tres años, en los que no vive la exigencia evangélica que quería, así que se va de eremita junto a otro monje. Años más tarde, junto a San Pedro de Orseólo se establecen en cerca de San Miguel de Cuxiá. Fue llamado por Otón III a reformar algunos monasterios, lo que no le fue nada fácil, por la rebeldía de los monjes. Todas estas experiencias le llevaron a fundar varios monasterios con su ideal monástico, que desembocarían en su propia orden religiosa, siguiendo la Regla de San Benito. Muy austera, basada en la soledad (algunos toda la vida) junto a la vida en común; la oración constante (aún celebran los maitines en la madrugada), el silencio riguroso. En 1012 funda en Camaldoli, lo que en realidad no es el inicio de la fundación, sino el culmen de lo que antes había ido iniciando en los monasterios. Murió en 1027, lleno de méritos y virtudes. En 1520, el Beato Pablo Justiniani inició una reforma, volviendo a los orígenes de la Orden, la "Compañía de los Eremitas de San Romualdo", hoy "Congregación de Monte Corona".



Santa Juana de Bagno
Enero:
5: Santa Paula de Florencia, virgen.
8: San Pedro de Pisa, obispo.
10: San Pedro Orseólo, duque, ermitaño.
11: Beato Miguel de Florencia, ermitaño.
16: Santa Juana de Bagno, monja (y 13 de febrero).
28: Beato Bartolomé del “Ayúdame Cristo”, monje.


Febrero:
7: Traslación de las reliquias de San Romualdo.
9: San Reinaldo de Nocera, obispo.
11: Beata Isabel Salviati de Boldrone, abadesa.
13: San Juan de Ostia, obispo.
21: San Pedro Damiani, cardenal y Doctor de la Iglesia.


Marzo:
9: San Bruno de Querfurt, y 18 compañeros, mártires de Hungría.
22: Beato Juan Jeremías de Bolonia, General de la Orden.
25: Beato Tomás de Gubbio, ermitaño.
31: Beato Daniel de Ungrispach o de Venecia, recluso mártir.


Abril:
1: Beato Gerardo de Sassoferrato, monje (y 20 de mayo, traslación de las reliquias)
13: Beato Santiago de Certaldo, monje.
30: Beato Gualfardo de Verona, emparedado (y 27 de octubre, traslación de las reliquias).


Romualdo y Pablo Justiniani
Mayo:
8: Beato Ángel de Massaccio, mártir.
15: Beato Leonardo de Camaldoli, ermitaño.
16: San Ubaldo de Gubbio, obispo.

26: Beato Pedro el  Teutónico, eremita
27: Beato Santiago de Nocera, monje.
29: Santa Gerardesca de Pisa, viuda y religiosa.


Junio:
10: San Bogomilo de Gnesen, obispo.
12: San Parisio de Treviso, monje.
19: San Romualdo, Padre y Fundador.
30: San Teobaldo de Provins, ermitaño (1 de julio en Troyes).


Julio:
3: San Walter Page, ermitaño.
14: Beato Pablo Justiniani, general y fundador.
17: Beato Jerónimo de Praga, presbítero misionero.


Agosto:
3: Beato Martín III, prior.
4: San Rainerio de Spoleto, obispo y mártir.
17: Beato Felipe Oderisi de Nocera, obispo.

29: San Alberico de Ocri
31: San Albertino de Fonteavellana, General.


Septiembre:
2: Beato Compagni, prior.
5: Beato Buono de Siena, General de la Orden.
7: San Juan de Lodi Vecchio, obispo.

13: Beatos Martín I y Martín III de Camaldoli, abades.

San Romualdo.
Octubre:
12: San Rodolfo de Camaldoli, abad, General y cuarto sucesor de San Romualdo. Redactó las Constituciones.
14: Santo Domingo Loricato, presbítero eremita.
17: Beato Rodolfo de Gubbio, obispo.
25: Beato Alberto de Sassoferrato, monje.


Noviembre:
12: Santos Benito, Isaac, Juan, Mateo y Cristiano de Gniezno, monjes mártires de Polonia.
15: Beato Leonardo, ermitaño recluso.
20: Beato Ambrosio Traversari, General y reformador de la Orden.




Beatos sin culto oficial ni día litúrgico: (normalmente es porque nunca se ha promovido proceso de canonización, o se ha detenido, pero han sido considerado santos, o su sepultura está expuesta a los fieles)

Beato Azzone, General de la Orden.
Beato Jacobo, General de la Orden.
Beato Mariotto Allegri, General de la Orden.
Beato Rodolfo, legislador.
Beato Simón, recluso.
Beato Guido de Arezzo, monje, inventor de las notas musicales.



MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

viernes, 1 de junio de 2012

De María, Auxiliadora y de la Salud


Cúpula de la iglesia
María Auxiliadora, Madrid
Pregunta: ¿Quien fue primero? ¿María Auxiliadora o Nuestra Señora de la Salud? Es como lo del huevo y la gallina…

Respuesta: Esta vez (¡el mundo al revés!) Ramón no es el que responde sino el que pregunta; Tras el artículo que escribió sobre María Auxiliadora el pasado 24 de mayo, día en que se celebra su fiesta, y en el que recordaba en una nota el parecido entre algunas de sus imágenes y otras de Nuestra Señora de la Salud, patrona de las Siervas de María, me hizo coloquialmente esta pregunta a través de facebook; aunque parcialmente le contesté “a vuelapluma” por medio de varios comentarios en el mismo artículo, ahora presentamos esos datos refundidos, retocados y completados.


Aunque ejerzo el ministerio sacerdotal en la Diócesis de Cuenca, España, soy natural de Madrid; en mi barrio de Estrecho está muy extendida la devoción a María Auxiliadora; siempre me he considerado (aunque no lo sea estrictamente) feligrés de la Parroquia de los Salesianos de la Calle Francos Rodríguez; Allí celebré mi Primera Misa solemne en 1994 y el funeral por mi padre en 2000. La procesión del 24 de mayo, que había dejado de celebrarse por los años 60, se recuperó hacia principios de los 90, con bastante asistencia y siempre que puedo participo en ella. También las Salesianas (Hijas de María Auxiliadora) tienen dos colegios en la zona, el de la Calle Villaamil (del que es Antigua Alumna mi madre) y el de la Dehesa de la Villa. Por todo ello, la advocación de María Auxiliadora es muy entrañable para mí [1]. Con este interés desarrollo el tema, hablando por separado de los orígenes de estas dos advocaciones marianas y estableciendo al final una conclusión.  
 

San Juan Bosco y María Auxiliadora.
Ya Ramón desarrolló bastante en el artículo anterior el tema de los orígenes de la invocación en la Iglesia a María como Auxilio de los Cristianos, recordando cómo San Juan Bosco (31 de enero) hizo suyo este título; ahora insistiremos en la espiritualidad mariana de este Santo.

Juan Bosco nació en I Becci, caserío cercano a Turín el 16 de agosto de 1815; pronto muere su padre y es su madre, “Mamá Margarita” la mujer fuerte que ha de sacar adelante la familia y la que transmite a Juan unos sólidos valores humanos y una profunda religiosidad en la que tiene un lugar importante la devoción a la Señora. A los 9 años tiene un “sueño” misterioso, el primero de una larga serie, en el que de alguna forma ya se le anuncia su futura misión de educador de niños y jóvenes y en el que está presente la Virgen. Contempla la posibilidad de hacerse franciscano, pero ve que se ajusta más a su vocación el Seminario diocesano, en el que logra ingresar a pesar de su pobreza y de la falta de comprensión de su hermanastro mayor. 


En 1841 recibe con fervor la ordenación sacerdotal. Aunque la mayoría de los biógrafos del Santo dividen su vida ministerial en dos partes, no falta algún autor que separa un periodo previo en su devoción y apostolado, al que, recordando aquél primer sueño –varias veces repetido- titula: “En los orígenes de la vocación y misión de Don Bosco, la Auxiliadora se revela como Pastora compasiva de los jóvenes” [2]. Resulta determinante en su misión la fecha del 8 de diciembre de 1841 en que encuentra en la sacristía a un joven de 16 años al que el sacristán quiere echar; él lo atrae con paciencia y dulzura y se compromete a catequizarle junto con otros de su edad; para Don Bosco este encuentro fue determinante para su vocación de educador y por ello se conserva el nombre de ese joven: Bartolomé Garelli. Aparte de esta referencia a María como Pastora, todos los biógrafos de San Juan Bosco insisten en que es el título de Inmaculada el que marca su piedad mariana en un amplio periodo de su vida: “Durante los veinte primeros años de su ministerio sacerdotal, Don Bosco expresó su devoción mariana, comprensiva y total, dando un puesto de privilegio a la singular gracia de María de ser Inmaculada” [3]. Recordemos que este período coincide con los años de la Definición Dogmática de la Inmaculada Concepción (1854) y las Apariciones de Lourdes (1858). 


Estampa piadosa
En 1846 se traslada al lugar de Valdocco (que significa “valle de los matados”, pues ahí habían recibido el martirio tres soldados de las legiones romanas llamados Solutor, Adventor y Octavio, 20 de noviembre y 22 de septiembre). Allí funda el Oratorio, donde intensifica su tarea de apostolado y formación, insistiendo en la piedad eucarística, la confesión frecuente y la devoción mariana; la primitiva capilla que construye en la llamada “Casa Pinardi” es sustituida, al quedarse pequeña, por una Iglesia dedicada a San Francisco de Sales en 1852. El 26 de enero de 1854 se le juntan cuatro jóvenes; son los comienzos de la futura Congregación. En 1858 el fundador es recibido por el Papa, Beato Pio IX (7 de febrero), que le anima a seguir adelante. Al año siguiente se constituye la Congregación Salesiana, con 17 miembros.

Algunos de los hitos que influyen en Don Bosco para que vaya resonando en él cada vez con más fuerza el título de María como Auxilio de los Cristianos, ya se han recogido en el artículo anterior. Recordemos que hacia 1860 la situación político-religiosa de Italia, en pleno proceso de unificación, era delicada y por ello los obispos de Umbría invitaron en una carta a todos los cristianos de Italia a rogar a Dios “por la Intercesión del Corazón Inmaculado de María, Madre de Dios, Auxiliadora de los cristianos” [4]. También en Spoleto, en 1862, tras un milagro, se reedificó la Iglesia de la Virgen de la Estrella, dándole el título oficial de Auxilio de los Cristianos. Ese mismo año tiene Don Bosco el llamado “sueño de las dos columnas”, en el que ve a la Iglesia como una nave sometida a los embates de las olas hasta que encuentra refugio entre dos columnas: La Eucaristía, “Salus credentium” (Salvación de los creyentes) y la Virgen, “Auxilium Christianorum” (Auxilio de los Cristianos). 

"Desde 1862 (fecha del sueño de las dos columnas) hasta 1868 (año de la consagración del Santuario de Turín) Don Bosco no separa, casi nunca, los nombres de Auxiliadora e Inmaculada" [5].
 "¡Año 1862! 'Hasta ahora hemos celebrado con solemnidad y esplendor la fiesta de la Inmaculada… -habla Don Bosco a Don Cagliero-, desde ahora la Virgen quiere que la honremos bajo el título de María Auxiliadora'. ¡Ella lo quiere!" [6].
Don Bosco y María Auxiliadora
Cuando la Iglesia de San Francisco de Sales (29 de enero) se quedó pequeña para los 800 muchachos hospedados en la obra de los Salesianos, quiso comenzar la gran Iglesia de María Auxiliadora. El 25 de Abril de 1865 se colocó solemnemente la primera piedra y se recuerda la anécdota de que el Santo adelantó al constructor todo el dinero que tenía: ¡40 céntimos! Cuando se consagró el templo, el 9 de junio de 1868.
“Don Bosco pudo afirmar: `La Virgen se ha edificado su casa´ y `cada ladrillo de esta iglesia es una gracia concedida por la Virgen´” [7].

En 1865 había encargado el cuadro del altar mayor al pintor Tomás Lorenzone; la idea del Santo es que María Auxiliadora apareciese rodeada de numerosos santos y con una representación de los pueblos del mundo, suplicantes a sus pies, pero el pintor le convenció de que resultaba de excesiva grandiosidad, limitando a los apóstoles y evangelistas los santos que rodean a la Virgen.

San Juan Bosco continuó difundiendo por todo el mundo la devoción a María como Auxilio de los Cristianos; repartió a miles estampas y medallas y consiguió la aprobación de la Bendición de María Auxiliadora; Recordemos que cuando cayó en la cuenta de la necesidad de alguien que realizara entre las chicas una misión similar a la que él y sus salesianos realizaban con los muchachos, aceptó dirigir a unas jóvenes que, encabezadas por la que sería Santa María Dominica Mazzarello (13 y 14 de mayo), en un principio se llamaron “Hijas de la Inmaculada” pero pronto pasaron a ser la Congregación de “Hijas de María Auxiliadora”, fundada en 1872, y que son conocidas como Salesianas. También forman parte de la familia salesiana los Cooperadores Salesianos, fundados en 1876, que son seglares que participan del apostolado y espiritualidad salesianos.

San Juan Bosco falleció piadosamente el 31 de enero de 1888. Fue beatificado por Pío XI el 15 de enero de 1929 y canonizado por el mismo Papa en la Pascua de 1934. Actualmente, los salesianos son unos 17000 y las Hijas de María Auxiliadora, unas 16000.

Así invocaba San Juan Bosco a María Auxiliadora: “Oh María, Virgen poderosa: Tú, grande e ilustre defensora de la Iglesia; Tú Auxilio maravilloso de los Cristianos; Tú, terrible como un ejército en orden de batalla; Tú que sola alcanzaste la victoria sobre todas las herejías en todo el mundo; Tú en nuestras angustias, en nuestras luchas, en nuestras dificultades, defiéndenos del enemigo; y, en la hora de la muerte, lleva nuestra alma al Paraíso. Amén”[8].
Santa Soledad Torres Acosta

Santa Soledad Torres Acosta y Nuestra Señora de la Salud.

El 2 de diciembre de 1826 nace en la madrileña calle de la Flor Baja (posteriormente absorbida por la Gran Vía) una niña que será bautizada en la Parroquia de San Martín (hoy, Templo Eucarístico Diocesano) con los nombres de Bibiana-Antonia-Manuela, aunque será conocida únicamente por el último de ellos. Sus apellidos serán Torres Acosta y se trata de una familia modesta de honrados y cristianos artesanos.

Tras mostrarse en su infancia y juventud piadosa y caritativa, y deseando consagrarse a Dios, a los 25 años tiene noticias de que un piadoso sacerdote del madrileño barrio de Chamberí, don Miguel Martínez Sanz, deseaba fundar una Congregación religiosa dedicada a atender a los enfermos, especialmente en sus propios domicilios. Esta Congregación estaría consagrada a la Virgen dolorosa y por devoción a los siete santos fundadores de los Servitas, deseaba iniciarla con siete señoritas; Manuela, que fue la séptima y la más joven de todas, ingresó con el nombre de Soledad y junto con sus compañeras emitió los votos religiosos el 15 de Agosto de 1851. 

Pronto surgieron las dificultades e incomprensiones y algunas de las fundadoras se retiraron; así, Soledad llegó a ser el alma de ese pequeño grupo que no terminaba de consolidarse; la pobreza rayaba en la miseria y de las escasas vocaciones que llamaban a sus puertas, pocas eran las que perseveraban. Para colmo, el iniciador de la Congregación, viendo el poco éxito, tal vez pensando que fuera por culpa suya y no deseando asistir a la desaparición de la obra, decide retirarse y dedicarse a otras tareas apostólicas (en concreto, organizar una expedición misionera a los territorios españoles del Golfo de Guinea, empresa que tampoco obtuvo el éxito deseado).

Soledad es la Superiora y con su perseverancia, oración y paciencia logrará que poco a poco la situación cambie, multiplicándose las vocaciones y abriendo nuevas Casas desde las que realizar su misión caritativa. Así se ha resumido su labor: “En su gobierno demostró sus dotes de exquisita prudencia y de una caridad sin límites y al mismo tiempo una humildad y mansedumbre avasalladoras con lo que supo captarse el amor sincero y la correspondencia voluntariosa de sus hijas. Dios le envió abundantes vocaciones y la Santa se consagró a formarlas espiritualmente, infundiéndoles su ardiente caridad a Dios y al prójimo, y a darles una capacitación técnica como exigía su delicada tarea” [9]. 


Nuestra Señora de la Salud
Antes de su marcha, las religiosas pidieron a don Miguel que les consiguiera una imagen de la Virgen (hasta entonces solamente tenían un cuadro o lámina) y éste consiguió que algún otro sacerdote les cediera una imagen retirada del culto; por el apostolado de las Siervas con los enfermos en sus domicilios es por lo que fue llamada Virgen de la Salud. La marcha de don Miguel tuvo lugar en 1856, por lo que ya antes de esa fecha contaban con ella. Sabemos que cuando en 1883 se inaugura la actual Casa Madre en la plaza de Chamberí la Virgen es llevada allí en procesión por las religiosas, suponemos que a una capilla provisional, pues la Iglesia no fue inaugurada hasta 1885. Santa Soledad murió santamente el 11 de Octubre de 1887. Fue beatificada por Pio XII el 5 de Febrero de 1950 y canonizada por Pablo VI el 25 de enero de 1970. Su memoria se celebra el 11 de octubre.

En 1889 la Congregación, cuyo nombre completo es Siervas de María, Ministras de los Enfermos [10], contaba con 43 casas, 4 de ellas en Ultramar, y 468 religiosas, incluyendo las novicias. (En 1970 las casas eran 123 y las religiosas 2550). Puesto que a la muerte de la Fundadora no tenían ninguna Casa en Italia es poco probable que San Juan Bosco llegara a tener conocimiento de esta Fundación, y menos aún de la advocación mariana a la que tenían por Patrona. Por otra parte, aunque los Salesianos ya contaban por esa época con alguna presencia en España (su primera fundación entre nosotros tuvo lugar en 1881; se trata de la de Utrera, Sevilla), tampoco creemos que Santa Soledad llegara a relacionarse con la familia salesiana, por lo que parece totalmente improbable ningún contacto en esa época entre ambos Institutos religiosos ni por consiguiente ninguna influencia en su respectiva espiritualidad.

En este final del Mes de las Flores terminemos la referencia a Santa Soledad Torres Acosta citando un párrafo de una de sus cartas:

"Espero concluyamos este mes de mayo con la grande victoria de presentar a nuestra querida Madre de la Salud un excelente ramo de preciosas flores de virtudes; y, entre todas, que sobresalgan las de la humildad y obediencia, y después vienen, como excelentes adornos, las demás virtudes, que nos dan fuerzas para continuar tejiendo nuestra inmortal corona, si somos fieles Siervas de María"[11].
Conclusión:
La verdad es que creo que no existe ninguna relación entre ambas advocaciones, fuera de que ambas son expresión de la devoción mariana en un mismo momento histórico; resaltemos que ambos santos, Soledad Torres Acosta y Juan Bosco, fallecieron con apenas tres meses de diferencia. 



Ramón alude en el artículo anterior a que la imagen de María Auxiliadora “no siempre es reproducida con acierto estético”, aludiendo a una iconografía "acuñada por la imaginería dulzona de molde y que conocemos de sobra"; creo que todos hemos visto imágenes idénticas que cambiando su atributo igual pueden ser san Blas que san Nicolás o cualquier otro santo obispo; lo mismo sucede con algunas imágenes marianas; como ejemplo diré que mi madre, Antigua Alumna salesiana, más de una vez ha exclamado: “¡es María Auxiliadora!” ante imágenes de la Virgen del Rosario o de otras advocaciones, ciertamente de un molde idéntico a las de la Virgen salesiana. 


La estampa que a la derecha reproducimos de la Virgen de la Salud (la cogí en la capilla de Santa Soledad de la Catedral de la Almudena de Madrid y no indica donde se venera la imagen que reproduce) es efectivamente muy similar, por no decir idéntica, a otras de María Auxiliadora, pero esta imagen difiere bastante de la venerada por Santa Soledad y que hemos reproducido más arriba. Dicha imagen original de la Casa Madre de la plaza de Chamberí fue destruida en la persecución religiosa de 1936, pero posteriormente se realizó una copia de la misma que es la que se venera en un altar de la Iglesia de dicha Casa Madre; parece que hay una segunda imagen muy similar (aunque probablemente más pequeña) que se venera en un oratorio interno del mismo convento. 

Como se puede comprobar, esta imagen difiere no poco de la que acabamos de presentar; solo tiene en común con la iconografía de María Auxiliadora que lleva el cetro real (muy frecuente en diversas advocaciones marianas) en la mano derecha y el Niño Jesús en la izquierda, pero la original Virgen de la Salud es una imagen de vestir, con ropas todas ellas de color blanco, mientras que normalmente María Auxiliadora se representa con túnica rosa y manto azul; La Patrona de las Siervas de María cubre su cabeza con un velo tipo mantilla también blanco, mientras que la Virgen Salesiana no suele llevar el pelo cubierto. Tampoco la corona real de la Salud es como la más baja que habitualmente lleva la Auxiliadora. Así pues, la imagen original de la Virgen de Santa Soledad creo que se diferencia de forma notable de la Virgen de Don Bosco. Ello no quita para que éste (con absoluta independencia de la imagen madrileña) invoque en alguna ocasión a María como Salud de los enfermos:

“Nosotros tenemos necesidad de una medicina que nos preserve de todo mal. Ahora bien, ¿qué medicina mejor y más eficaz que la Reina del Cielo, llamada por la Iglesia `Salud de los Enfermos´? Nosotros tenemos necesidad de una buena mediadora, de una abogada poderosa, de una madre piadosa, que con su oración eficaz, con la suavidad de su amor aplaque la cólera, desarme la mano y nos alcance misericordia y perdón. María es precisamente esta abogada, esta madre: 'Abogada nuestra, Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra'” [12].

Ángel Luis Estecha González, pbro.




 

Bibliografía:
 

Sobre María Auxiliadora:
1. Las numerosas biografías de San Juan Bosco (Fierro, Egaña, Teresio Bosco, Sheppard, Vivar…)
2. Rico, SDB, José A.: “Don Bosco y la Santísima Virgen”; Asociación de María Auxiliadora; Madrid, 2003.
3. Casanovas, R: “¡Comprometidos! María y los Cristianos”; Delegación Nacional de Cooperadores Salesianos; Madrid, 1979.
4. Varios: “III Congreso Nacional de María Auxiliadora (…) Barcelona, 1986”; Instituto Politécnico Salesianos Atocha; Madrid, 1986. (En especial el artículo de: Borrego, SDB, Jesús: “La Presencia de María Auxiliadora en la misión de Don Bosco”).

Sobre Nuestra Señora de la Salud y Santa Soledad Torres Acosta:
1. Prado, OSB, Germán: “Madre Soledad”; Siervas de María; Madrid, 1953.
2. Javierre, J.M.: “Soledad de los enfermos”; BAC; Madrid, 1970.
3. Panellas Galindo, OAR, Pablo: “Con María junto a la Cruz”; BAC Minor; Madrid, 1984.




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[1] Sobre las dos imágenes de María Auxiliadora veneradas en la capital de mi diócesis conquense, véase mi comentario al anterior artículo sobre el tema.
[2]
Borrego, SDB, Jesús: “La presencia de María Auxiliadora en la Misión de Don Bosco”, en “III Congreso Nacional de María Auxiliadora…”, p. 20.
[3]
Casanovas, R.: “¡Comprometidos! María y los Cristianos”, p. 139.
[4]
Citado en: Rico, SDB, José A.: “Don Bosco y la Santísima Virgen”, p. 31.
[5]
Casanovas, R.: “¡Comprometidos! María y los Cristianos”, p. 144-145.
[6]
Borrego, SDB, Jesús: “La presencia de María Auxiliadora en la Misión de Don Bosco”, en “III Congreso Nacional de María Auxiliadora…”, p. 24. (Don Juan Cagliero fue uno de los primeros compañeros del Santo, misionero en América y primer Obispo y Cardenal de la Congregación).
[7]
Rico, SDB, José A.: “Don Bosco y la Santísima Virgen”, p. 35.
[8]
Rico, SDB, José A.: “Don Bosco y la Santísima Virgen”, p. 69.
[9]
“Datos biográficos” tomados de una estampa publicada con ocasión de su canonización (1970).
[10]
Recordemos que Ministras significa Servidoras.
[11]
Prado, OSB, Germán: “Madre Soledad”, p. 419.
[12]
Rico, SDB, José A.: “Don Bosco y la Santísima Virgen”, p. 26.

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