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sábado, 16 de enero de 2016

San Cosme el Meloda

San Cosme el Meloda, obispo.  16 de enero y 14 de octubre (Iglesias Orientales).

Nació Cosme en Jerusalén, y quedó huérfano a edad temprana y los padres de San Juan Damasceno (4 de diciembre y 7 de mayo) le adoptaron. Ambos crecieron juntos, y tuvieron la misma educación esmerada, por parte de un maestro llamado Cosme al que el padre del Damasceno había liberado de la esclavitud sarracena. Fueron versados en filosofía, gramática, música y astronomía. Juntos entraron en las lauras de San Sabas (5 de diciembre), donde crecieron en la virtud y la vida interior. Además, compartieron el gusto por la música, la poesía y la liturgia, para la cual compusieron varios himnos. Ambos compusieron himnos, canciones y cantos litúrgicos. Los dos fueron defensores de la enseñanza de la Iglesia frente a los iconoclastas. En definitiva, ambos se alentaban y corregían uno al otro en el servicio del Señor.

En 743 Cosme fue consagrado obispo de Maiumas, Gaza, en contra de su voluntad. Como obispo cuidó, mimó la liturgia de su catedral y territorios, e investido de esta autoridad, continuó sus composiciones para la Iglesia. En origen estaban dirigidas a la iglesia jerosolimitana, pero su profundidad teológica y su belleza los llevaron a Constantinopla, y por la influencia de la Iglesia bizantina, se hicieron de uso común en la Iglesia Ortodoxa Griega. Aunque hay que decir que no todos los himnos que se le atribuyen son de su autoría. Catorce canon litúrgicos al menos sí que son suyos. Los canon son un tipo de himno introducido en la liturgia por San Andrés de Creta (4 de julio). Además, escribió comentarios a las Escrituras y a las obras de San Gregorio Nacianceno (2 de enero). Sobrevivió a Juan Damasceno muchos años y murió siendo muy anciano, alrededor de 790. La Iglesia Ortodoxa le llama "depósito de la gracia divina", "gloria de la Iglesia", "arpa del Espíritu Santo".

Y les dejo con uno de sus himnos más célebres, el “Axion Estin”, en honor de la Madre de Dios:



Fuentes:
http://www.granadafestival.org/fileadmin/2012/Notas_al_programa/23_Junio_-_Coro_Bizantino.pdf
http://www.antiochianarch.org.au/stCosmas.aspx


A 16 de enero además se celebra a  
San Pablo y 36 compañeros mártires.
San Jacobo de Tarantasia, obispo. 

miércoles, 12 de junio de 2013

De San Antonio y de milagros



Hoy, día del patrón del blog, transcribo, literalmente, unos milagros por intercesión de San Antonio de Padua, extraídos de "Vida y Milagros de San Antonio de Padua", de Mestre. Tienen ese sabor de crónica antigua, barroca, novelesca, en la redacción, por eso los he dejado tal cual. La opinión sobre la veracidad, constancia y certeza de estos milagros, pues es siempre variable, según el redactor de estas "florecillas". quedémonos con lo importante: Los santos son nuestros hermanos y nos ayudan.Y felicidades a todos, una vez más.


1. El día en que fue honrosamente sepultado el cuerpo del beatísimo Antonio en la iglesia de Santa María de Padua, cierta mujer por nombre Cuniza, que desde hacía un año estaba gravemente enferma, se llegó hasta la iglesia valiéndose de muletas. Se había formado sobre sus espaldas una giba descomunal y de tal manera la tenía encorvada, que en manera alguna le era posible caminar sin el apoyo de bastones. Postrada en oración durante breve tiempo ante la tumba del bienaventurado Antonio, se le aplanó repentinamente la espalda sin quedar rastro de la giba, y, dejadas las muletas, retornó desencorvada a su casa.

2. Una monja de Santa Clara, llamada Oliva, cuando aún estaba insepulto el cuerpo del santo, se llegó a besarle las manos. Mientras permanecía postrada ante su cuerpo, pidió a Dios que, por los méritos del bienaventurado padre Antonio, le infligiera en la presente vida toda la pena que por sus pecados hubiera merecido. Acabada su oración, volvió a entrar al monasterio, siendo enseguida atacado todo su cuerpo de un dolor tan violento, que no sólo le fue imposible dominarse a sí misma, sino que sobresaltó a las otras monjas con sus gritos. Cuando al día siguiente entraban las otras en el refectorio, entró también ella a hurtadillas; pero, recreciéndole poco a poco el mal, no pudo probar bocado, sino que, mientras sus hermanas comían, se revolvía a uno y otro lado. Fue llevada a la enfermería por orden de la abadesa y, con redobladas súplicas, imploraba remedio. Se acordó entonces de que tenía guardada una partecilla de la túnica del bienaventurado Antonio y, tras hacérsela traer, se la aplicó. Inmediatamente cesó todo dolor.

3. Un clérigo de Anguilara, llamado Guidoto, cierto día que estaba en la cámara del señor obispo de Padua, se mofaba a escondidas de los testigos que deponían acerca de los milagros del bienaventurado Antonio. Pero a la noche siguiente fue acometido de dolores tan violentos por todo el cuerpo, que creyó que irremisiblemente le aguardaba la sentencia de muerte. Estimándose, y con razón, indigno de conmiseración, pedía a su madre que, apoyada en su confianza, hiciera un voto al santo de Dios, para poder alcanzar así misericordia. Apenas hecho el voto desaparecieron los dolores, y antes de que llegara el día ya estaba sano; y el que antes había hecho escarnio de los testigos con la risilla de la incredulidad, viose obligado ahora a rendir testimonio ante la verdad.

4. Un hombre de Porcilia, Escoto por nombre, que tenía los pies empodrecidos y tumefactos a causa de una podagra nudosa, acudió, llevado por un hombre a sus espaldas, al convento de los frailes. Tras confesarse y recibir la penitencia, sin pérdida de tiempo se hizo llevar, devoto, ante el arca de san Antonio. Habiendo permanecido allí brevemente, al momento retornó ya sano tan velozmente al fraile confesor, que éste, en extremo admirado por la brevedad del tiempo transcurrido, hizo que el que había curado se paseara por el claustro. Finalmente, ante los ojos de todos, el que llegó transportado a las espaldas, se fue por su propio pie, dando gracias a Dios y al bienaventurado Antonio.


Niccolosi, Catania
5. Había en Codigoro una niña llamada Samaritana, a la que un día, habiendo ido con otras niñas al campo de su padre a coger legumbres, súbitamente se le contrajeron las rodillas. Ya no fue capaz de regresar, y fueron sus acompañantes las que la llevaron a la casa paterna. Y así, arreciando la enfermedad, desde hacía tres años caminaba arrastrándose con las manos y con las nalgas por el suelo. Cierto día, tras hacer la confesión, acudió la niña junto con su madre al sepulcro del bienaventurado Antonio para orar, y, recuperada enseguida su antigua salud, se apresuró a volver a casa por su propio pie. Llegó esto a oídos de la gente de Codigoro, que salieron al punto a su encuentro, mientras repicaban las campanas, y veneraron en ella la grandeza del Señor.

6. Vivía en el castillo de Montañana una mujer, cuyo nombre era Guina, que tenía ya dos años imposibilitados el hombro y la mano derecha, de manera que no podía echarse absolutamente nada a la espalda, ni tampoco llevarse la mano a la boca. Acercóse cierto día una primera y una segunda vez al sepulcro del bienaventurado Antonio, y, como no sintiera el más mínimo alivio en el hombro ni en el brazo, se llegó al fraile que estaba ocupado en confesar. Hecha la confesión, acercóse una tercera vez al arca, y se postró en oración. Mientras oraba, viose asaltada improvisamente de un agudo dolor en el hombro, y el hueso de la espalda retornó a su lugar, crujiendo como cuando se cascan nueces. Se alzó entonces la mujer, y al punto agitó el brazo, y, a la vista de todos, volvió libre a su casa.

7. Un caballero de Salvaterra, Aleardino por nombre, que desde su mocedad había sido seducido por la herejía, fue un día a Padua, y, mientras estaba sentado a la mesa, razonaba con los otros comensales sobre los milagros otorgados a los fieles devotos por los méritos del bienaventurado Antonio. Como todos sostenían que el bienaventurado Antonio era un santo de Dios, vació el vaso que tenía entre las manos y prorrumpió más o menos así: «Si aquel a quien vosotros llamáis santo preservare intacto este vaso, tendré por verdadero aquello de que intentáis persuadirme». Desde lo alto donde estaban comiendo, arrojó el vaso contra el suelo, y, cosa admirable, resistió el vidrio el choque contra la piedra y quedó incólume. Arrastrado a penitencia a la vista del milagro, precipitóse solícito el hidalgo a recoger el vaso intacto, y, llevándolo consigo, contó a los frailes cómo había sucedido todo. Y hecha la confesión, aceptó con unción la penitencia que por sus pecados se le impuso, adhirióse a Cristo con fidelidad, y convirtióse en incansable predicador de sus maravillas.

8. En la ciudad de Comaquio vivía un hombre llamado Domingo que, cierto día, salió de su casa para un menester, y se llevó en su compañía a un hijo pequeño, que iba caminando tras él. Cuando se habían alejado algún tanto de su casa, volvió la vista atrás y no vio aparecer a nadie. Sobrecogido, se puso a dar vueltas, buscándolo por los alrededores con ojos asombrados, hasta que finalmente encontró al pequeño ahogado en una poza. Sacó el desdichado padre al muchachuelo, lo llevó a casa y se lo entregó exánime a la madre; pero ésta, haciendo al punto un voto, lo recibió vivo por los méritos del muy bienaventurado Antonio.

9. Una mujer de Tremiñón, por nombre Vida, ferventísima devota del bienaventurado Antonio, anhelaba con toda su alma visitar su sepulcro. Pero se acercaba el tiempo de la cosecha, y bandadas de gorriones causaban gran estrago en el panizo, que ya blanqueaba próximo a su sazón, y como ella estaba puesta de guardiana para espantar a tan importuno género de pajarillos, no tenía ninguna posibilidad de ponerse en camino. Llegando un día a la cerca que rodeaba el panizal, prometió que si el bienaventurado Antonio lo guardaba de los gorriones, visitaría nueve veces su sepulcro. Apenas hecha la promesa, cuando una nube de los dichos pájaros abandonó el lugar en una sola bandada, y vio que no quedó ni un solo gorrión sobre los sauces que circundaban el panizal. La buena mujer se apresuró a dar cumplimiento a su anhelo.

Más de San Antonio de Padua:

Cronología.
Himno y oraciones.
Culto e iconografía.

jueves, 14 de junio de 2012

San Antonio de Padua, himnos y oraciones

Talla. Siglo XX
Seguimos (y aún no terminamos) con el Santo Paduano. Ahora hablaré algunas devociones, oraciones e himnos más conocidos del santo, dejando aparte los famosos Trece Martes:

I. EL ROSARIO DE SAN ANTONIO
Está conformado por 39 cuentas, en 13 grupos de 3 cuentas cada uno. Cada grupo de 3 se inicia con una invocación, continuación se reza un padrenuestro en la primera cuenta, un avemaría en la segunda y un gloria en la tercera. Concluidos los 13 grupos de cuentas, se finaliza el rosario con el rezo del Responsorio.ORACIÓN PREPARATORIA.
Por la señal de la Santa Cruz… Señor mío Jesucristo...
Abrid, Señor mis labios para bendecir vuestro Santo nombre y el de vuestra Santísima Madre, la Bienaventurada Virgen María al rezar los Trece Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de vuestro siervo Antonio, cuyas virtudes deseo, con vuestra gracia, copiar en la tierra, para después gozar de vuestra gloria en el cielo. Amen.


INVOCACIONES.
1ª. San Antonio de Padua, apóstol por la Fe, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
2ª. San Antonio de Padua, Patriarca por la Esperanza, ruega por nosotros. Padrenuestro...
3ª. San Antonio de Padua, serafín por la Caridad, ruega por nosotros. Padrenuestro...
4ª. San Antonio de Padua, que practicaste la Mansedumbre y la Humildad de Jesús, ruega por nosotros. Padrenuestro...
5ª. San Antonio de Padua, ángel por la Castidad, ruega por nosotros. Padrenuestro...
6ª. San Antonio de Padua, prodigio de Penitencia, ruega por nosotros. Padrenuestro...
7ª. San Antonio de Padua, Espejo de Obediencia, ruega por nosotros. Padrenuestro...
8ª. San Antonio de Padua, mártir por la Paciencia, ruega por nosotros. Padrenuestro...
9ª. San Antonio de Padua, querubín por la Oración, ruega por nosotros. Padrenuestro...
10ª. San Antonio de Padua, celador de la Justicia, ruega por nosotros. Padrenuestro...
11ª. San Antonio de Padua, dechado de Templanza, ruega por nosotros. Padrenuestro...
12ª. San Antonio de Padua, perla de Pobreza, ruega por nosotros. Padrenuestro...
13ª. San Antonio de Padua modelo de Constancia, ruega por nosotros. Padrenuestro...


LAS TRES AVEMARÍAS.
1ª. Virgen purísima antes del parto, ruega por nosotros. Avemaría.
2ª Virgen purísima en el parto, ruega por nosotros. Avemaría.
3ª. Virgen purísima después del parto, ruega por nosotros. Avemaría.

Se concluye el rosario rezando el Responsorio y Oración de San Antonio.

 
Estampa polaca
II. RESPONSORIO DE SAN ANTONIO.
Si buscas milagros, mira:
Muerte y error desterrados,
Miseria y demonio huidos,
Leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
Los pobres van remediados;
Cuéntenlo los socorridos,
Díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
Ruega a Cristo por nosotros, Antonio glorioso y santo, para que dignos así de sus promesas seamos.
ORACIÓN FINAL
Haz, oh Señor, que la intercesión de tu Confesor San Antonio, llene de alegría a tu Iglesia, para que siempre sea protegida con los auxilios espirituales y merezca alcanzar los eternos gozos. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.


 
III. 13 MINUTOS CON SAN ANTONIO
Trece minutos que estaré a tus pies, Padre mío San Antonio, para ofrecer mi invocación sentida ante tu imagen milagrosa, de quien tanto espero, pues bien se ve que tu tienes poderosas fuerzas divinas para llegar a Dios. Así lo revelan tus patentes milagros, Padre mío San Antonio, pues cuando acudimos a ti en horas de tribulaciones, siempre somos prontamente escuchados. Hoy que es un día tan grande llegarán a ti, miles de almas, que son tus fervientes devotos, a pedirte, porque sabemos que nos harás grandes concesiones, poniendo en primer turno a los más necesitados para que reciban tus favores. ¡Qué consolado me siento al entregarte mis penas! Espero Santo mío me concedas la gracia que deseo y si me la concedes, te prometo contribuir con una limosna para tus niños pobres.

Tres grandes gracias te concedió el Señor; que las cosas perdidas fueran aparecidas, las olvidadas recordadas y las propuestas aceptadas. ¡Cuantos devotos llegarán a ti, diariamente a pedirte alguna de las tres, y tú jamas te niegas a concederlas! ¡Qué llegue hoy a ti lo mío que tan necesitado pone a tus pies éste humilde devoto.

Al final se rezarán tres Padres Nuestro, Ave María y Gloria.


San Antonio, Manacor.
Da el pan a los pobres
IV. BENDICIÓN DEL PAN DE SAN ANTONIO
V/. El Dios providente que todo lo creó para nuestro bien, esté con todos vosotros.
R/. Y con tu espíritu.

Oremos: Señor Jesucristo, verdadero pan de vida, dígnate bendecir + este pan como bendijiste los cinco panes en el desierto; haznos solidarios con el hambre de los pobres para que, a ejemplo de San Antonio, compartamos nuestro pan con los necesitados imitando así tu generosidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 
V. HIMNO
¡Salve, Antonio, venerado con el bello lirio blanco,
el libro del Evangelio y el Niño Dios en los brazos!
El candor en ti rebosa del corazón a los labios;
con alma pura penetras la luz del Verbo encarnado.

Sagrario de la Escritura eres por el Verbo Santo
martillo de la mentira y bálsamo de apenados.
A ti los pobres se acercan buscando pan y milagros,
porque eres pobre y sencillo, hermano entre los hermanos.

Cristo solo es tu prodigio, tu ciencia y poder sagrado,
Cristo en tu fe y tu deleite, Cristo en tus brazos mostrado.
¡Honor a Cristo bendito, presente en su pecho amado;
honor a Cristo en Antonio, que en Cristo fue consumado! Amén.

VI. ORACIÓN PARA HALLAR LO PERDIDO
¡Oh admirable y esclarecido protector mío, San Antonio de Padua! Siempre he tenido grandísima confianza en que me has de ayudar en todas mis necesidades, rogando por mi al Señor a quien serviste, a la Virgen Santísima a quien amaste y al Divino Niño Jesús que tantos favores te hizo. Ruégales por mi, para que por tu poderosa intercesión me concedan lo que pido. ¡Oh Glorioso San Antonio! Pues las cosas perdidas son halladas por tu mediación y obras tantos prodigios con tus devotos; yo te ruego y suplico me alcances de la Divina Majestad el recobrar la gracia que he perdido por mis pecados, y el favor que ahora deseo y pido, siendo para Gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


Ver más de San Antonio:
Cronología.

Milagros de San Antonio.

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