Mostrando entradas con la etiqueta América. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta América. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de mayo de 2016

¡Por Santiago!

Pregunta: Diganme por favor si Santiago Apostol estuvo en la lucha contra los moros, o sea en la guerra de las cruzadas. México.

Respuesta: Santiago es uno de los doce Apóstoles de Jesús; hijo de Zebedeo. El y su hermano Juan fueron llamados por Jesús mientras estaban arreglando sus redes de pescar en el lago Genesaret. Recibieron de Cristo el nombre "Boanerges", significando hijos del trueno, por su impetuosidad. En los evangelios se relata que Santiago tuvo que ver con el milagro de la hija de Jairo. Fue uno de los tres apóstoles testigos de la Transfiguración y luego Jesús le invitó, también con Pedro y Santiago, a compartir mas de cerca Su oración en el Monte de los Olivos. Después de la Ascensión del Señor, Santiago fue martirizado, pasado a espada. Los Hechos de los Apóstoles relatan que éstos se dispersaron por todo el mundo para llevar la Buena Nueva. 

La piadosa tradición relata que los discípulos de Santiago recogieron su cuerpo y lo trasladaron a Galicia, bordeando toda la península ibérica. Esta memoria de la Traslación se celebra el 30 de diciembre. Su supuestos restos mortales están en la basílica edificada en su honor en Santiago de Compostela. Y supongo sea el origen de tu pregunta, es cierto que hay una difundida representación de Santiago conocida como Santiago Matamoros, subido a un caballo, aplastando un moro. Esto es solo una representación de la fe cristiana venciendo al Islam en la España medieval. Y he aquí la fuente de esta advocación:


La Aparición de Santiago Apóstol. 23 de mayo.

El 23 de mayo celebraba la Iglesia española una memoria litúrgica en honor al Apóstol Santiago, además de la solemnidad del 25 de julio y la traslación de las reliquias a 30 de diciembre. Era la memoria de la aparición del santo en la batalla de Clavijo.

Leyenda.
Según esta, a finales del siglo IX la situación en las tierras españolas había llegado a "un estado de infelicidad y de impotencia, igual al de soberbia y de poder a que había subido la dominación de los sarracenos". Los cristianos, desmoralizados desde tiempo atrás, por el duro sometimiento, la escasa libertad y la pérdida del valor cristiano, se habían conformado con dicha dominación. Se contentaban los cristianos con sobrevivir y colaborar con los musulmanes, plegándose a sus impuestos, costumbres y sobre todo a sus abusos. La desidia en la fe, la escasa moral y la falta de amor patrio habían llevado a esa situación. En tiempos de Abderramán II, este exigía a los cristianos, a cambio de la paz, el tributo anual de "cien doncellas casaderas, que se sorteaban entre las más nobles y hermosas, para servir a la incontinencia de los bárbaros". Este tributo, pactado en 783 por Mauregato de Asturias y Abderramán I, mantenía a los hispanos en un martirio constante, pues perdían a sus mejores hijas, a las que amaban y cuidaban con el temor de que un día se las quitasen, para caer "como inocentes corderas en las garras de lobos carniceros". Nada lograba que los musulmanes desistieran de semejante abuso de poder. Ni lágrimas, ni suicidios, ni los ruegos de piedad por parte de las madres.

Llegó el punto que el rey Ramiro I de Asturias, cansado de aquel desmán, se negó a permitir que los cristianos tolerasen por más tiempo aquella humillación, aunque con ello se provocase la guerra, cosa que, por otro lado, era deseo de los musulmanes, para completar la conquista de la tierra ibérica. Llegó el tiempo del tributo y Ramiro no entregó a las muchachas, por lo que Abderramán envió sus embajadores ante el rey cristiano, exigiendo las cien doncellas pactadas, a la par que renovaba sus amenazas contra los cristianos. Ramiro, como dije, estaba harto de aquello, y aún sabiendo los contratiempos de su decisión, decidió por el honor cristiano, despedir a los enviados sin el tributo, amenazándoles con quitarles la vida si no fueran solo enviados.

Una vez que estos se fueron, Ramiro, sabiendo que la guerra ya estaba declarada, consultó a sus consejeros y caballeros y estos admiraron su valor y que defendiese de una vez el honor de los cristianos. Y juraron darlo todo por la fe y la libertad de sus familias y reinos. Ramiro ordenó levas en todo el reino, conminando a que todo hombre en edad de manejar armas acudiese a alistarse. Solo niños, mujeres y muy ancianos se librarían, y a estos se les pedía mantuviesen la retaguardia manteniendo el cultivo de los campos. Juntó el sabio rey su ejército, lo disciplinó y cuando estuvo listo, salió al frente de todos contra los moros, encomendándose a Dios. Monjes y obispos acompañaban las tropas para que, con sus oraciones y disciplinas, alcanzaran la victoria a los cristianos, dando humillación a los infieles.

Por su parte, Abderraman no estaba de brazos cruzados, sino que viendo su oportunidad de completar la conquista, preparó un gran ejército, haciéndose traer hombres, caballos, provisiones  y armas desde África con la intención de “dejarse caer como un rayo sobre los cristianos, y hacerles pagar el infame tributo”. Avanzaban los dos ejércitos, con deseos de encontrarse, hasta que finalmente, cerca de la fortaleza de Albelda, se avistaron ambos. Los cristianos estaban en franca desventaja, tanto por su menor número como por las escasas provisiones, y sobre todo por la prisa del reclutamiento, que no había permitido que la destreza de los reclutados fuera la mejor. Pero su fe cristiana y el deseo de justicia eran armas poderosas. Comenzó la batalla y pronto se hizo notar que ambos ejércitos luchaban encarnizadamente y con gran valentía. Hasta la noche no comenzó a notarse la superioridad de los infieles y solamente la gran oscuridad nocturna privó a estos de la victoria. Se retiraron los cristianos, y parecía que se deban por vencido. El rey, desalentado, hizo curar a los heridos y se retiró a implorar misericordia a Dios y a su Madre Santísima. Así en oración y exhausto, se durmió Ramiro y tuvo un sueño, en el cual el apóstol Santiago le animaba a batallar contra los infieles, y además le aseguró la victoria. Al día siguiente arengó Ramiro a las huestes, dándoles a conocer su visión y con ella la seguridad de que Dios les daría la victoria en Su Nombre.

Los soldados, llenos de coraje se lanzaron a la batalla, y "sorprendiéronse los sarracenos al ver el ímpetu y valor con que los acometían unos enemigos a quienes contaban por vencidos". Con el grito de "¡Santiago!" avanzaban los cristianos cuando de pronto se produjo el milagro: apareció Santiago Apóstol en un caballo blanquísimo. En una mano portaba un estandarte con una cruz y en la otra una espada con la cual a la velocidad de un rayo fulminaba a los infieles. Puesto al frente de las tropas cristianas, estas acrecentaron su arrojo, mientras que los musulmanes huyeron despavoridos, perdiendo lo menos 70.000 hombres  y además, territorios que dominaban entre Albelda y Calahorra. Acaeció esta batalla el 23 de mayo de 844. Los cristianos dieron rendidas gracias a Dios e hicieron un voto al santo apóstol, de entregar al santo en su sepulcro de Compostela, un diezmo especial de trigo. Con el botín capturado, además,  Ramiro hizo construir en Oviedo una iglesia dedicada a la Madre de Dios y y otra a San Miguel Arcángel (29 de septiembre; 25 de abril, aparición en Roma, y en Tlaxcala; 6 de septiembre, aparición en Honaz; 19 de septiembre, aparición en Colosas, 8 de mayo,"in Monte Gargano"; 16 de octubre, aparición en Mont Saint-Michel).

Santiago de las Vegas. Cuba.
Historia.
La primera redacción de esta batalla no ocurre hasta hacia 1243, de manos del arzobispo de Toledo, Don Rodrigo Jiménez de Rada. Esto ya hace bastante sospechoso el asunto, pues un acontecimiento de tal magnitud es imposible que no quedara constatado durante 400 años, siendo que hay testimonios históricos de menor calado que están perfectamente reseñados. Sobre el "Tributo de las Cien Doncellas" no hay constancia alguna hasta el siglo X, y su origen está en leyendas orientales. No existió tal tributo en tierras hispanas. Sí que ocurrieron dos batallas de reconquista en Albelda, la primera en 852 y la segunda en 859. Fechas que, como vemos, se alejan de la supuesta batalla de Clavijo.  

La verdad es que la historia desmiente esta leyenda. Ya desde inicios del siglo XVIII los historiadores serios la ponen en duda, y hoy ya nadie le da crédito. En 1771 el Duque de Arcos escribe una memorial dedicado a Carlos III contra el "Voto de Santiago", que considera un abuso de la iglesia compostelana. En el XIX varios sacerdotes intentan compaginar la leyenda con la historia, incluso presentan "pruebas" arqueológicas de la presencia de Santiago en Clavijo.

La "aparición" de Santiago al rey, su participación en la batalla a lomos de blanco corcel y la liberación del tributo de las cien doncellas, son de los más bellos episodios de la historia mágica de España: Ante el avance musulmán, se creó esta figura de Santiago Matamoros, que se expandió rápidamente gracias a la influencia los monjes cluniacenses: Era un llamado del cielo a los cristianos laxos, que sadaban ganancias del comercio con los musulmanes. La guerra como instrumento para sacudirse la dominación era un hecho que pocos consideraban, y el pragmatismo de la frase "si no puedes con tu enemigo, únete a él", se extendía en los reinos cristianos. Santiago Matamoros y su leyenda del siglo XIII fue un solplo de moral, responsabilidad y deseo de luchar por lo propio que daría vitalidad a la reconquista de los dos siguientes siglos, hasta terminarla en 1492. El voto de Santiago, suprimido por las Cortes de Cádiz, fue rehabilitado por Franco y aún se realiza con el nombre de "Ofrenda al Apóstol".

Curiosamente, no es Santiago Apóstol el único santo del que se cuenta fue visto en una batalla sobre un caballo blanco y defendiendo las justas causas. Lo mismo se dice San Andrés Corsini (9 de enero; 4 de febrero, traslación de las reliquias, y segundo domingo de junio, en Florencia), Santos Marcelino y Pedro (2 de junio), San Jorge (23 y 24 de abril; 6 de mayo, Iglesia antioquena; 15 y 25 de abril, martirologio pseudojeronimiano), San Casimiro de Polonia (4 de marzo), San Isidoro de Sevilla (4 y 26 de abril), San Juan Evangelista (4 de enero, Iglesia Oriental, synaxis de los apóstoles; 6 de mayo, Ante Portam Latinam; 8 de mayo y 26 de septiembre, Iglesia Oriental; 27 de diciembre) y San Felipe Apóstol (3 de mayo). Pero en el caso de Santiago, su epopeya tomaría otro rumbo, y su nuevo escenario sería la conquista de Ámérica. Santiago en su versión "matamoros" está presente en numerosas ciudades americanas dedicadas al Apóstol: Chile, República Dominicana, Caracas, México, Cuba y otros países.Es curioso que mientras en España esta imagen (cultural, teológica e iconográfica) del "matamoros" ha ido a menos, en América se conserva perdectamente y probablemente sean más las imágenes del "matamoros" que del "peregrino". 

Ramón Rabre.

Catedral de Chalco, México.
Sobre todo el México más indígena, conserva su devoción al "señor Santiago". Muchas leyendas se cuentan sobre él, durante la evangelización los religiosos se quejaban de que los indios cuando iban a ofrecerle veladoras a Santiago llevaban tres una para el apóstol, una para el caballo y otra para el moro. Aunque esto fue corregido por los frailes, aun hoy hay quienes llevan veladoras para el santo y alfalfa para el caballo. También hay varias leyendas sobre el moro pues, aunque no existiendo por mucho tiempo moros, no se entendía muy bien a ese personaje por lo cual algunos le identificaban con el demonio. Otros le veían como un santo más y le ponían nombre propio, y nunca faltaba quien le ofrecía veladoras al moro pensando que servía para hacer daño a la gente.

Este culto al apóstol Santiago como Matamoros en México especialmente se debe a que entre las leyendas se narran varias apariciones del apóstol similares a la de España: En 1520 mientras los aztecas celebraban en el Templo Mayor la fiesta de Toxcatl dedicada a Hitxilopochtli, que según nos dice Bernardino de Sahagún era muy similar a la Pascua de Resurrección y se celebraba una semana después de que los cristianos celebraban esta, Habiéndose ausentado Cortés dejó a cargo a Pedro de Alvarado, cuando en el momento cumbre de la fiesta este ordenó asesinar cruelmente a los indígenas que estaban en dicha celebración. Según cuentan las crónicas en el fragor de la batalla se apareció Santiago Ápóstol, como "un caballero muy grande y vestido de blanco, en un caballo blanco, con espada en la mano, peleaba sin ser herido y su caballo con la boca, pies y manos, hacia tanto mal, como el caballero con su espada" según narra fray Juan de Torquemada. Parece bastante increíble que un Santo estuviera de acuerdo en participar en una matanza tan injusta como fue la del Templo Mayor y con un hombre tan sanguinario como fue Pedro de Alvarado. Pero tal son las leyendas que los mismos españoles se encargaban de difundir, pues otra leyenda dice que
también le auxiliaría después en Guatemala.

Algo similar sucedió el 25 de julio de 1531 en el cerro del Sangremal, Querétaro, donde se dice que antes de la batalla contra los indios en el cielo apareció una cruz luminosa acompañada del apóstol Santiago a caballo, lo que provocó que los chichimecas se rindieran y convirtieran al cristianismo.


Halachó, México.
Un culto de especial particularidad es el que se le da a una imagen de Santiago Matamoros en el pueblo de Halachó, Yucatán, donde se dice que el apóstol cabalga cotidianamente para realizar prodigios y visitas en su pueblo. Se cuenta que en un cerro cercano, donde se encuentran tres cruces en la cima, cotidianamente al medio día llega cabalgando Santiago para hacer oración. La gente afirma que en la roca se ven las marcas de los cascos del caballo del Santo. También se narra que en una ocasión cuando el Santo salió a ayudar a sus fieles se le cayó el sombrero, el cual quedó marcado en una piedra.

Otra de las narraciones cuenta que un zapatero del vecino pueblo de Tekax llegó en días cercanos al 25 de julio a Halachó a entregar un par de zapatos, que le habían sido encargados unas semanas antes en su taller. El zapatero desconocía el nombre de su cliente, pero tenía bien grabado en la mente el rostro del hombre, el cual le había dicho que preguntara por él en el centro del pueblo, donde todos lo conocían. El zapatero, cansado de buscar a su cliente, decidió entrar a la iglesia parroquial a descansar y su sorpresa fue mayúscula al percatarse que aquel hombre que le había encargado un par de zapatos ¡no era otro que el apóstol Santiago de aquel templo! El zapatero se acercó a la imagen del santo, le colocó los zapatos, que le quedaron exactos.



Lic. Andrews. E. Ordóñez.


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Mayo. P. Jean CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 23 de mayo además se celebra a  

San Guibert
, monje benedictino
.
San Guillermo
de Rocheste
r, mártir.
San Didier de Langrés,
obispo y mártir





domingo, 18 de mayo de 2014

El Señor del Huerto de Atlacomulco

El Señor del Huerto
El nombre Atlacomulco viene del náhuatl y significa "lugar entre pozos de agua", antiguamente fue un poblado mazahua donde era adorado el dios de las lluvias, esto origino que a la llega de los misioneros cristianos se erigiera un templo en honor a la Natividad de María para acabar con los antiguos cultos en la zona.

Actualmente una de las devociones más populares en esta población que también es sede de la diócesis de Atlacomulco, es la del Señor del Huerto, la leyenda de esta imagen nos refiere que originalmente en el siglo XVII pertenecía a una mujer anciana que vivía en la población y que todos decían era una mujer sumamente bondadosa y solitaria que pasaba sus días cuidando un huerto de manzanas y haciendo oración ante la imagen de Cristo, cuando la mujer al fin recogía los cultivos de sus árboles frutales, la cosecha la repartía entre la gente pobre del pueblo. Después de algún tiempo los pobladores se percataron que la mujer tenía algunos días de no aparecer y decidieron investigar por lo que entraron a su casa y grande fue su sorpresa al encontrar a la mujer muerta arrodillada frente a la imagen de Cristo y sin signos de corrupción alguno en su cuerpo debajo de un árbol de manzanas, sino al contrario despedía un dulce olor perfumado.


Después de que los pobladores se encargaron de darle honrosa sepultura a la mujer, una familia se hizo cargo de la imagen de Cristo al cual se le comenzó a llamar “Señor del Huerto” en honor al huerto que con tanto ahínco cuidaba su dueña y en el que estuvo la imagen primigeniamente. Se dice que hacía 1810 la imagen se encontraba ya muy deteriorada y que milagrosamente aparecieron tres ebanistas que durante tres días y sin ingerir alimentos se dedicaron a restaurarlo y al pasar este tiempo los tres hombres desaparecieron milagrosamente sin dejar rastro.


Procesión del Señor del Huerto
Otro de los sucesos milagrosos que se cuentan sobre el Señor del Huerto y que es una leyenda bastante común de escuchar en imágenes milagrosas es la que sucedió cuando se decidió llevar la imagen del Señor del Huerto al templo de la Virgen de Guadalupe, se dice que a la mañana siguiente la imagen no se encontraba en su sitio y al buscarlo lo encontraron en el huerto que perteneció a la anciana, nuevamente lo llevaron al templo y al día siguiente se repitió el suceso, además que cada vez que se repetía este hecho la imagen se volvía más pesada, por lo que los pobladores decidieron construirle una capilla en aquel huerto. Otra versión de esta misma leyenda dice que cuando la imagen salía en procesión al pasar por el lugar del huerto se volvía más pesada dando señales con esto a sus fieles de que ese era el sitio donde se le debía construir un santuario.

La Festividad del Señor del Huerto se conmemora el tercer  domingo de septiembre. 


Por: Lic. André Efrén Ordóñez

miércoles, 3 de julio de 2013

Santo Tomás, ¿Apóstol de América?

Predicación de Santo Tomás en Tlaxcala
y la entronización de la Santa Cruz.
Desde la llegada de España a tierras americanas y el comienzo de la evangelización se introdujo el culto a la Cruz de Cristo, pero a partir de 1524 cuando los primeros misioneros franciscanos arriban a tierras de Nueva España se encontraron con algo que les llamó poderosamente la atención: entre los naturales de estas tierras se conservaba y veneraba un símbolo cruciforme muy similar a la cruz de Cristo, lo que llevó a que los misioneros entraran en la interrogante de ¿cómo era posible que estos hombres envueltos en el “paganismo” y sus prácticas para los misioneros consideradas “satánicas” pudiera conocer el símbolo de la Cruz? Como ya he dicho, se puede pensar que la Cruz no se conoció en tierras americanas hasta la llegada de los europeos, pero en realidad era conocida y venerada desde mucho antes, aunque con un simbolismo muy diferente al dado por los cristianos. 

En especifico para las culturas mesoamericanas del actual territorio mexicano la cruz era el árbol cósmico que hundía sus raíces en el inframundo y extendía sus ramas hasta la morada de los dioses, por lo que se consideraba un poderoso símbolo que servía de intermediario entre los hombres, la divinidad y el mundo de los muertos. Del mismo modo simbolizaba los cuatro puntos cardinales del universo por el cual orientarse y que era de gran valor puesto que así sabían los naturales en qué dirección celebrar sus ritos. Fue tan amplio el culto a la cruz que aun en el sitio arqueológico de Palenque, Chiapas, se conserva un edificio conocido como el Templo de la Cruz Foliada donde se aprecia una estela precisamente con la cruz maya o cruz cósmica. Cabe decir que en una de sus cartas de relación Hernán Cortés habla de que antes de salir de Cuba se le ordenó investigar sobre el culto a una cruz que se decían se realizaba en la isla de Cozumel, visitada anteriormente por Francisco Hernández de Córdoba y Juan del Grijalva. 

Como fuere, de todos modos para los misioneros cristianos toda esta información sobre la cruz cósmica era desconocida y ellos no podían ver otra cosa que la cruz de Cristo en este símbolo y por lo tanto debían buscar una respuesta, lo que les llevó a recurrir a la Biblia y a leyendas piadosas. Debido a esto concluyeron que posiblemente los naturales del Nuevo Mundo pertenecían a la tribu perdida de Israel. 

La cruz cósmica de los mayas
Otra de las teorías al respecto y que fue también muy aceptada y que es la que nos interesa para este artículo, es la que recurre a la leyenda de los santos, debido a que entre las culturas prehispánicas de América es común el mito a la serpiente emplumada, mejor conocido como Quetzalcóatl o Kukulkan, y que también fue conocido en la región andina bajo el nombre de Viracocha. Todos estos mitos coincidían en que se trataba de un hombre blanco o rubio que había venido del mar y les había dado muchas enseñanzas; lo que llevó a los misioneros a pensar que este personaje no podía ser otro que el apóstol Santo Tomás (3 de julio, traslación de la India a Edesa; 21 de diciembre; 21 de mayo, Iglesia Copta; 20 de junio, traslación de las reliquias a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, y 6 de octubre, Iglesia griega) debido a que como bien se recuerda la leyenda de este Santo lo hace evangelizador en la India y ya que el Nuevo Mundo era conocido como “Las Indias” lo más probable era pensar que Santo Tomás también había estado evangelizando en esta región. Y no termina ahí, pues los frailes decían que Santo Tomás fue quien introdujo el culto a la Santa Cruz en estas tierras, pero que al marcharse los demonios confundieron a los indios haciéndoles olvidar todas las enseñanza de Santo Tomás y perdiéndolos en el vicio y el paganismo, pero que el demonio no había podido con el símbolo de la Cruz y por eso era el único vestigio que se conservaba.

Los frailes para "comprobar" esto se fueron a la etimología de los nombres pues Santo Tomás mejor conocido como “el gemelo” coincidía en que el nombre de Quetzalcóatl otro de sus significados es precisamente el “divino gemelo”, y con esto pensaban los frailes se comprobaba rotundamente que el personaje llamado Serpiente Emplumada no era otro que el apóstol. A pesar de esta difundida creencia es muy difícil y casi imposible que ambos personajes fueran uno mismo debido a que Quetzalcóatl vivió 800 años después que el apóstol, y a pesar de esta disparidad de fechas, hay religiosos quienes niegan la evidencia diciendo que fue la voluntad de Dios que así fuera. 

Otra de las pruebas que los misioneros aportaron para confirmar esta idea en el territorio de la Nueva España, es en relación a una Cruz en especial que se venera aun hoy en día en Huatulco, Oaxaca, la cual según las leyendas fue traída por un hombre barbado de tez clara que vino del mar (igualmente identificado por los misioneros como Santo Tomás), les enseñó a venerarla y muchas otras cosas a los naturales y después de un tiempo partió de nuevo dejándoles la cruz. Tal parece que posteriormente un pirata trato de destruir la cruz pero nunca pudo derribarla y al intentar quemarla esta tan solo se tiñó de negro, la cruz no pudo ser retirada hasta que el Obispo mandó tal cosa y fue dividida en varios pedazos, uno quedo en Huatulco, otro en la catedral de Oaxaca, uno más para Puebla y el último como obsequio para el Papa. Cabe destacar que aún los cronistas más antiguos de esta leyenda sobre la Santa Cruz de Huatulco, ponen en duda que la identidad de aquel hombre que llevó la cruz sea Santo Tomás, muchos de los contemporáneos mencionan que es muy probable que quien llevara el signo a tierras oaxaqueñas, no fuera otro que el franciscano fray Martín de Valencia uno de los primeros frailes que evangelizaron en la Nueva España, que recorrió gran parte del territorio y en especial porque la descripción que de él dan los indios se parece también mucho a este religioso. Sin embargo a pesar de los detractores a estas pruebas sobre la presencia de Santo Tomás en tierras americanas, cronistas de la talla de fray Bartolomé de las Casas y fray Juan de Torquemada apoyaron la idea de que el apóstol había pisado el Nuevo Mundo. 

Tanto llegó esta idea a profundizarse en las mentes, en especial de los religiosos novohispanos que para finales del siglo XVIII, un religioso dominico quien posteriormente se convertiría en héroe de la Independencia de México, fray Servando Teresa de Mier en un sermón que se le pidió diera con motivo de la festividad de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre), dijo que era sabido por muchos que la tilma de Juan Diego no era tal, sino que la tela en la que estaba pintada la Virgen de Guadalupe no era otra que la túnica de Santo Tomás que había sido convertida en lienzo por San Lucas (18 de octubre, 13 de febrero, Cátedra en Antioquía; 22 de abril, Iglesia Oriental; 9 de mayo, traslación de las reliquias Constantinopla; 20 de junio, otra traslación a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla) y que al llegar el apóstol a predicar al Nuevo Mundo la entregó a los indios, pero cuando estos cayeron nuevamente en el paganismo la imagen quedó oculta hasta aquella fecha de 1531 cuando la Virgen se le apareció a Juan Diego y le dijo donde debía buscar su imagen y fue la que presentó ante el obispo fray Juan de Zumárraga. Una teoría bastante curiosa para el caso que referimos, pues se deduce que se afirmaba con rotundidad que el apóstol Tomás había estado en América y no sólo eso, sino que la patrona de Nueva España había sido pintada en su túnica; el mismo padre Mier refiere que días antes al darle a leer a sus otros hermanos de orden su sermón ninguno encontró cosa que fuera contra la fe en el mismo. De todos modos este sermón le valió a fray Servando ser exiliado por orden del arzobispo en un convento en Cádiz, España. 

Huellas de Santo Tomás
El caso de la Nueva España no es único en América en lo referente a la presencia de Santo Tomás, puesto que en Brasil se narra algo semejante sobre el apóstol. Uno de los primeros documentos que hace referencia a esto es la "Nova Gazeta Alema", en la que algunos viajeros refieren que entre los indios existía la tradición de haber sido visitados por Santo Tomás a quien daban el nombre de Zume. Los frailes, como sucedió en Nueva España buscaron forma de probar esto y encontraron varios puntos en la costa brasileña en lugares rocosos donde según la tradición el apóstol había dejado marcadas sus huellas (!). Los frailes encontraron hasta nueve sitios donde estaban grabadas en la roca las supuestas huellas de Santo Tomás; en una de estas, dicen, además era donde el Santo se paraba a predicar a los peces y otros dos de estos sitios estaban junto a fuentes de aguas milagrosas que decían el Santo había hecho brotar golpeando el suelo con su cayado. 

Varios cronistas entre los que destacan los padres Vasconcellos y Evreux, así como el capitán Simón Eustacio de Silveira compartían la creencia de que además el apóstol fue quien le enseñó a los indios a cultivar la mandioca y una especie de plátano que lleva su nombre. Del mismo modo como sucede en la leyenda novohispana se dice que cuando Santo Tomás partió de Brasil prometió regresar, y tal parece que posteriormente según la creencia se dirigió a los actuales territorios de Paraguay y Perú al grado de que en Arequipa se conservan una sandalias que se dicen pertenecieron al Santo. Los escritores religiosos además dicen que fue después de visitar las tierras de Sudamérica que se dirigió a la Nueva España y que de ahí fue a la India a predicar donde moriría mártir. 

Cabe decir que muchos escritores y religiosos por mucho tiempo han creído y siguen creyendo que la visita de Santo Tomás en América es cierta, muchos la explican aludiendo a que los apóstoles tenían los dones de bilocación, baste decir que en muchos sitios de América, se recuerdan estas visitas como en el caso de Huatulco, a pesar de esto en el caso novohispano la veneración a Santo Tomás siempre fue muy poca, lo que hace pensar que aunque existían muchos frailes de acuerdo en la teoría de la visita del apóstol, había también un gran número que no estaba de acuerdo con estas ideas y que en la misma feligresía no logró calar la devoción al santo.

Por: Lic. André Efrén Ordóñez

Muchas gracias, André por tan interesante artículo sobre la Cruz y Santo Tomás, tema del que no tenía idea. Es muy interesante y algún trasfondo habrá en este interés de hacer aparecer al apóstol en sitios tan lejanos como la India, Brasil o México. Y solo apuntar que en Cuba también se venera una Cruz milagrosa, igualmente hallada por los españoles al llegar, sin hallar explicación. Le llaman la Cruz de la Parra, por haberla hallado entre las ramas de un árbol confundido normalmente con la vid. Esta cruz actualmente está forrada en plata, por la manía de arrancarle trozos como reliquia.

Ramón.


NOVEDAD

MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...