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miércoles, 3 de julio de 2013

Santo Tomás, ¿Apóstol de América?

Predicación de Santo Tomás en Tlaxcala
y la entronización de la Santa Cruz.
Desde la llegada de España a tierras americanas y el comienzo de la evangelización se introdujo el culto a la Cruz de Cristo, pero a partir de 1524 cuando los primeros misioneros franciscanos arriban a tierras de Nueva España se encontraron con algo que les llamó poderosamente la atención: entre los naturales de estas tierras se conservaba y veneraba un símbolo cruciforme muy similar a la cruz de Cristo, lo que llevó a que los misioneros entraran en la interrogante de ¿cómo era posible que estos hombres envueltos en el “paganismo” y sus prácticas para los misioneros consideradas “satánicas” pudiera conocer el símbolo de la Cruz? Como ya he dicho, se puede pensar que la Cruz no se conoció en tierras americanas hasta la llegada de los europeos, pero en realidad era conocida y venerada desde mucho antes, aunque con un simbolismo muy diferente al dado por los cristianos. 

En especifico para las culturas mesoamericanas del actual territorio mexicano la cruz era el árbol cósmico que hundía sus raíces en el inframundo y extendía sus ramas hasta la morada de los dioses, por lo que se consideraba un poderoso símbolo que servía de intermediario entre los hombres, la divinidad y el mundo de los muertos. Del mismo modo simbolizaba los cuatro puntos cardinales del universo por el cual orientarse y que era de gran valor puesto que así sabían los naturales en qué dirección celebrar sus ritos. Fue tan amplio el culto a la cruz que aun en el sitio arqueológico de Palenque, Chiapas, se conserva un edificio conocido como el Templo de la Cruz Foliada donde se aprecia una estela precisamente con la cruz maya o cruz cósmica. Cabe decir que en una de sus cartas de relación Hernán Cortés habla de que antes de salir de Cuba se le ordenó investigar sobre el culto a una cruz que se decían se realizaba en la isla de Cozumel, visitada anteriormente por Francisco Hernández de Córdoba y Juan del Grijalva. 

Como fuere, de todos modos para los misioneros cristianos toda esta información sobre la cruz cósmica era desconocida y ellos no podían ver otra cosa que la cruz de Cristo en este símbolo y por lo tanto debían buscar una respuesta, lo que les llevó a recurrir a la Biblia y a leyendas piadosas. Debido a esto concluyeron que posiblemente los naturales del Nuevo Mundo pertenecían a la tribu perdida de Israel. 

La cruz cósmica de los mayas
Otra de las teorías al respecto y que fue también muy aceptada y que es la que nos interesa para este artículo, es la que recurre a la leyenda de los santos, debido a que entre las culturas prehispánicas de América es común el mito a la serpiente emplumada, mejor conocido como Quetzalcóatl o Kukulkan, y que también fue conocido en la región andina bajo el nombre de Viracocha. Todos estos mitos coincidían en que se trataba de un hombre blanco o rubio que había venido del mar y les había dado muchas enseñanzas; lo que llevó a los misioneros a pensar que este personaje no podía ser otro que el apóstol Santo Tomás (3 de julio, traslación de la India a Edesa; 21 de diciembre; 21 de mayo, Iglesia Copta; 20 de junio, traslación de las reliquias a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, y 6 de octubre, Iglesia griega) debido a que como bien se recuerda la leyenda de este Santo lo hace evangelizador en la India y ya que el Nuevo Mundo era conocido como “Las Indias” lo más probable era pensar que Santo Tomás también había estado evangelizando en esta región. Y no termina ahí, pues los frailes decían que Santo Tomás fue quien introdujo el culto a la Santa Cruz en estas tierras, pero que al marcharse los demonios confundieron a los indios haciéndoles olvidar todas las enseñanza de Santo Tomás y perdiéndolos en el vicio y el paganismo, pero que el demonio no había podido con el símbolo de la Cruz y por eso era el único vestigio que se conservaba.

Los frailes para "comprobar" esto se fueron a la etimología de los nombres pues Santo Tomás mejor conocido como “el gemelo” coincidía en que el nombre de Quetzalcóatl otro de sus significados es precisamente el “divino gemelo”, y con esto pensaban los frailes se comprobaba rotundamente que el personaje llamado Serpiente Emplumada no era otro que el apóstol. A pesar de esta difundida creencia es muy difícil y casi imposible que ambos personajes fueran uno mismo debido a que Quetzalcóatl vivió 800 años después que el apóstol, y a pesar de esta disparidad de fechas, hay religiosos quienes niegan la evidencia diciendo que fue la voluntad de Dios que así fuera. 

Otra de las pruebas que los misioneros aportaron para confirmar esta idea en el territorio de la Nueva España, es en relación a una Cruz en especial que se venera aun hoy en día en Huatulco, Oaxaca, la cual según las leyendas fue traída por un hombre barbado de tez clara que vino del mar (igualmente identificado por los misioneros como Santo Tomás), les enseñó a venerarla y muchas otras cosas a los naturales y después de un tiempo partió de nuevo dejándoles la cruz. Tal parece que posteriormente un pirata trato de destruir la cruz pero nunca pudo derribarla y al intentar quemarla esta tan solo se tiñó de negro, la cruz no pudo ser retirada hasta que el Obispo mandó tal cosa y fue dividida en varios pedazos, uno quedo en Huatulco, otro en la catedral de Oaxaca, uno más para Puebla y el último como obsequio para el Papa. Cabe destacar que aún los cronistas más antiguos de esta leyenda sobre la Santa Cruz de Huatulco, ponen en duda que la identidad de aquel hombre que llevó la cruz sea Santo Tomás, muchos de los contemporáneos mencionan que es muy probable que quien llevara el signo a tierras oaxaqueñas, no fuera otro que el franciscano fray Martín de Valencia uno de los primeros frailes que evangelizaron en la Nueva España, que recorrió gran parte del territorio y en especial porque la descripción que de él dan los indios se parece también mucho a este religioso. Sin embargo a pesar de los detractores a estas pruebas sobre la presencia de Santo Tomás en tierras americanas, cronistas de la talla de fray Bartolomé de las Casas y fray Juan de Torquemada apoyaron la idea de que el apóstol había pisado el Nuevo Mundo. 

Tanto llegó esta idea a profundizarse en las mentes, en especial de los religiosos novohispanos que para finales del siglo XVIII, un religioso dominico quien posteriormente se convertiría en héroe de la Independencia de México, fray Servando Teresa de Mier en un sermón que se le pidió diera con motivo de la festividad de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre), dijo que era sabido por muchos que la tilma de Juan Diego no era tal, sino que la tela en la que estaba pintada la Virgen de Guadalupe no era otra que la túnica de Santo Tomás que había sido convertida en lienzo por San Lucas (18 de octubre, 13 de febrero, Cátedra en Antioquía; 22 de abril, Iglesia Oriental; 9 de mayo, traslación de las reliquias Constantinopla; 20 de junio, otra traslación a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla) y que al llegar el apóstol a predicar al Nuevo Mundo la entregó a los indios, pero cuando estos cayeron nuevamente en el paganismo la imagen quedó oculta hasta aquella fecha de 1531 cuando la Virgen se le apareció a Juan Diego y le dijo donde debía buscar su imagen y fue la que presentó ante el obispo fray Juan de Zumárraga. Una teoría bastante curiosa para el caso que referimos, pues se deduce que se afirmaba con rotundidad que el apóstol Tomás había estado en América y no sólo eso, sino que la patrona de Nueva España había sido pintada en su túnica; el mismo padre Mier refiere que días antes al darle a leer a sus otros hermanos de orden su sermón ninguno encontró cosa que fuera contra la fe en el mismo. De todos modos este sermón le valió a fray Servando ser exiliado por orden del arzobispo en un convento en Cádiz, España. 

Huellas de Santo Tomás
El caso de la Nueva España no es único en América en lo referente a la presencia de Santo Tomás, puesto que en Brasil se narra algo semejante sobre el apóstol. Uno de los primeros documentos que hace referencia a esto es la "Nova Gazeta Alema", en la que algunos viajeros refieren que entre los indios existía la tradición de haber sido visitados por Santo Tomás a quien daban el nombre de Zume. Los frailes, como sucedió en Nueva España buscaron forma de probar esto y encontraron varios puntos en la costa brasileña en lugares rocosos donde según la tradición el apóstol había dejado marcadas sus huellas (!). Los frailes encontraron hasta nueve sitios donde estaban grabadas en la roca las supuestas huellas de Santo Tomás; en una de estas, dicen, además era donde el Santo se paraba a predicar a los peces y otros dos de estos sitios estaban junto a fuentes de aguas milagrosas que decían el Santo había hecho brotar golpeando el suelo con su cayado. 

Varios cronistas entre los que destacan los padres Vasconcellos y Evreux, así como el capitán Simón Eustacio de Silveira compartían la creencia de que además el apóstol fue quien le enseñó a los indios a cultivar la mandioca y una especie de plátano que lleva su nombre. Del mismo modo como sucede en la leyenda novohispana se dice que cuando Santo Tomás partió de Brasil prometió regresar, y tal parece que posteriormente según la creencia se dirigió a los actuales territorios de Paraguay y Perú al grado de que en Arequipa se conservan una sandalias que se dicen pertenecieron al Santo. Los escritores religiosos además dicen que fue después de visitar las tierras de Sudamérica que se dirigió a la Nueva España y que de ahí fue a la India a predicar donde moriría mártir. 

Cabe decir que muchos escritores y religiosos por mucho tiempo han creído y siguen creyendo que la visita de Santo Tomás en América es cierta, muchos la explican aludiendo a que los apóstoles tenían los dones de bilocación, baste decir que en muchos sitios de América, se recuerdan estas visitas como en el caso de Huatulco, a pesar de esto en el caso novohispano la veneración a Santo Tomás siempre fue muy poca, lo que hace pensar que aunque existían muchos frailes de acuerdo en la teoría de la visita del apóstol, había también un gran número que no estaba de acuerdo con estas ideas y que en la misma feligresía no logró calar la devoción al santo.

Por: Lic. André Efrén Ordóñez

Muchas gracias, André por tan interesante artículo sobre la Cruz y Santo Tomás, tema del que no tenía idea. Es muy interesante y algún trasfondo habrá en este interés de hacer aparecer al apóstol en sitios tan lejanos como la India, Brasil o México. Y solo apuntar que en Cuba también se venera una Cruz milagrosa, igualmente hallada por los españoles al llegar, sin hallar explicación. Le llaman la Cruz de la Parra, por haberla hallado entre las ramas de un árbol confundido normalmente con la vid. Esta cruz actualmente está forrada en plata, por la manía de arrancarle trozos como reliquia.

Ramón.


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4 comentarios:

  1. En Paraguay existe una leyenda muy fuerte acerca de Pa ´i Sumé, que es como decir en guaraní Padre Tomás.

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    1. Muy interesante, sin dudas, lo que nos dices. Conoces algun libro o web donde pueda leer de ello? Gracias.

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    2. Pues precisamente la foto de la huella que aparece en el artículo, es una que se encuentra en Paraguay

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