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sábado, 13 de marzo de 2021

El ángel de Bahía.

Santa Dulce de Souza Brito Lopes, virgen fundadora. 13 de marzo y 13 de agosto. 

María Rita de Sousa Brito Lopes Pontes nació el 26 de mayo de 1914 en Salvador en Bahía, Brasil. Fue hija de Augusto Lopes y Dulce María de Souza. Fue una niña piadosa y muy dada a la caridad. Su madre murió cuando tenía 6 años y comenzó a ser educada por una tía suya, mujer muy piadosa y caritativa, a quien acompañaba a sus obras de caridad. Con 13 años de edad hizo un voto de servir a Cristo en los pobres, y ya a esa edad comenzó un activo apostolado entre los pobres y enfermos.  

Estudió Magisterio por decisión de su padre, quien no veía con buenos ojos que fuera religiosa, mas al final cedió. Al graduarse en 1933 tomó el hábito de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, en el noviciado de São Cristóvão, en el estado de Sergipe. Tomó el nombre religioso de Dulce, como su madre. Una vez que hizo sus votos comenzó su labor de maestra en una escuela para pobres en Salvador. 

En 1936 sintió la llamada divina para dedicarse a la atención del mundo obrero. Junto al padre franciscano Hildebrand Kruthaup, fundó el “Sindicato de Trabajadores San Francisco”, para los obreros del Estado de Bahía, dedicada a la asistencia social y religiosa de los mismos. Se les daba asistencia médica y legal, se cuidaba y educaba a los niños, se impartía catecismo y educación profesional a las muchachas. En 1939 abrió una escuela para los niños pobres de “Ilha dos ratos”, un lugar pobrísimo. Con un niño atacado por fiebres y una anciana cancerígena comenzó su obra hospitalaria, en un destartalado antiguo mercado de pescado, solo confiando en la Providencia Divina. Cuando los enfermos llegaron a más de 50 las monjas de su convento convirtieron un galpón en un mejor hospital. Sería la base del hospital de San Antonio, el cual sería en su momento el mejor hospital del nordeste de Brasil y donde hoy son atendidas hasta 3000 personas en un día. 

Con su “Obra Benéfica de la Hermana Dulce” amplió su apostolado a los prisioneros y sus familias. Preparó a cientos de presos para reconciliarse con Dios y acercarlos a la Eucaristía. Obreros, niños, enfermos, mujeres de mala vida, a todos llegó su acción apostólica y benéfica.  

Como suele suceder, las principales contradicciones le vinieron de la propia Iglesia. Su obispo la reconvino por enseñar catequesis a obreros sin camisa, o ir sola por barrios de dudosa reputación. Tuvo problemas con su superiora, quien le recriminó su activismo social, diciéndole que descuidaba la vida interior, cosa absolutamente errónea, pues la Hermana Dulce tenía una profunda vida interior de oración y penitencia. De 1965 a 1975 tuvo que sufrir el ser relevada de numerosas obligaciones dentro de su Congregación, y casi estuvo a punto de ser expulsada.  

En 1980 el papa Juan Pablo II la conoció personalmente, la bendijo y delante de todos sus enemigos le animó a insistir en su obra de labor social. En 1988 fue nominada al Premio Nobel de la Paz. En 1991 el papa la volvió a visitar, ya esta vez en su lecho de enferma, e igualmente estuvo muy cariñoso con ella y le bendijo.  

Finalmente murió la buena madre “el Ángel de Bahía”, como se le conoce, el 13 de marzo de 1992. Fue sepultada en la Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, pero el 26 de mayo de 2000, su cuerpo fue trasladado a la capilla de su amado hospital de San Antonio. Finalmente fue trasladada el 9 de junio de 2010 a la iglesia de la Inmaculada Concepción, en Salvador, Bahía, comprobándose la incorrupción de su cuerpo. Fue beatificada el 22 de mayo de 2011 y canonizada el 13 de octubre de 2019. La Iglesia Anglicana de Brasil la ha incluido en su calendario litúrgico. 


A 13 de marzo además se recuerda a:

Santa Eufrasia,
virgen carmelita
.

San Ansovino,
obispo
.
San Pient de Poitiers, obispo.







  

domingo, 9 de julio de 2017

"Confiad en Dios y en María Inmaculada"

Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, virgen fundadora. 9 de julio.

Nació el 16 de diciembre de 1865, en Vígolo Vattaro, y fue llamada Amabile Lucia. Al sufrir la dominación austríaca, muchos tridentinos emigraron rumbo a Brasil. La familia de nuestra santa lo hizo en 1875, fundando la ciudad de Nueva Trento, en el estado de Santa Catarina. Amabile recibió la primera comunión a los doce años, y desde entonces comenzó a participar en su parroquia impartiendo el catecismo, visitando enfermos, ayudando en la caridad o limpiando la capilla, lo que le pidieran. Según crecía en edad, crecía en gracia y su caridad se iba haciendo más heroica. 

En 1890 junto a su amiga, Virginia Rosa Nicolodi acoge a una enferma terminal y desahuciada, iniciando su obra fundacional de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción. En 1895, luego de tener la aprobación diocesana, ella y dos amigas más reciben el hábito y pronuncian sus votos, tomando el nombre con el que la conocemos: Paulina del Corazón Agonizante de Jesús. Pronto tuvieron muchas vocaciones para consagrarse a la obra de los pobres y los enfermos. En 1903 funda en Ipiranga, Sao Paulo, donde las religiosas comienzan a ocuparse de los huérfanos y de los ex-esclavos que nadie atendía y habían quedado sin protección alguna, siendo muy mayores para trabajar. Aunque había sido nombrada Superiora para siempre, en 1909 el arzobispo de San Pablo, Don Duarte Leopoldo e Silva la destituye de su cargo, por incomprensiones y calumnias, tan típicas de la vida religiosa. La Madre, se va a Bragança Paulista, donde atiende a los enfermos y ancianos del asilo San Vicente de Paul, como una religiosa más, sin hablar más de cargos o puestos. Ora, trabaja y sacrifica por todos, siendo su divisa "que Nuestro Señor sea conocido, amado y adorado por todos en todo el mundo".

En 1918 fue llamada por la superiora general, la Madre Vicencia Teodora, a la Casa Madre en Ipiranga, encomendándosele la asistencia de las Hermanas enfermas. Allí continúa una vida de piedad y penitencia, teniendo grandes ratos de oración sin descuidar sus labores. En 1933 el Vaticano conceció a la Congregación un "Decreto de Honor", por los 30 años de la fundación de su Casa Madre en Ipiranga. Ese decreto la llama "Veneranda Madre Fundadora". En 1938 su salud se resiente muchísimo a causa de la diabetes aguda que padece. Hubo de sufrir la amputación de un dedo, luego un brazo, para finalmente terminar sus días ciega. En 1940 la Madre Paulina redacta el testamento espiritual que quiere legar a sus hijas, en el que escribe: "Sed muy humildes. Confiad siempre y mucho en la Divina Providencia; nunca, jamás, os desaniméis, aunque vengan vientos contrarios. Nuevamente os digo: Confiad en Dios y en María Inmaculada; manteneos firmes y !adelante!".

 Entró al cielo la santa fundadora el 9 de julio de 1942, luego de exclamar "Hágase la voluntad de Dios". fue beatificada por el papa Juan Pablo II en 1991. La canonizó el mismo papa en mayo de 2002.


A 9 de julio además se celebra a
San Juan de Colonia, dominico mártir.
Santos Patermucio, Copretes y Alejandro, mártires.

martes, 29 de julio de 2014

Santa Faustina de Sao Paulo

Tratado el tema de los corposantos, me llega desde Sao Paulo un aporte del Profesor Francisco Carballa sobre una tercera Faustina, que viene a corroborar que en este asunto, ni todo está dicho, ni mucho menos que un nombre sea exclusivo, por aquello de "la mía es la auténtica". 



Santa Faustina, virgen y mártir. 29 de julio.
Esta imagen de Brasil también tuvo su pequeño debate, ya zanjado hace tiempo. Copio de la fotografía que me hacen llegar, donde se puede leer el texto que acompaña la imagen yacente:
"En 1857, el Rector del Seminario Diocesano de Sao Paulo, Fray Eugenio de Rumelly, capuchino, estando de partida para Europa, hizo una visita de despedida a las religiosas del Monasterio de Nuestra Señora de la Luz. Una de las Hermanas manifestó los deseos de que, a su vuelta, les trajese alguna reliquia de santos mártires. Atendiendo su devoto pedido, Fray Eugenio, en Roma, se dirigió a las catacumbas, pidiendo a Dios se dignase mostrarle cual de las reliquias debía traer al convento. Pasando por el lado de Santa Faustina, una piedrecita se desprendió de la pared, por lo que le dijo el guía que le acompañaba: ’Esta niña quiere irse a Brasil’. Fue retirado una parte de los huesos y colocado en una imagen de cera, representando a una virgencita mártir, y unas partes de su sangre encerradas en un relicario. Así fue recibida en Sao Paulo muy festivamente, el 10 de septiembre de 1857 y conducida a la iglesia del monasterio de La Luz, donde hoy se encuentra. Su fiesta es celebrada a 29 de julio".

Hasta aquí el texto, que da algunas pautas sobre la imagen, pero que también necesita ser aclarado en algunos términos.

1. Se expresa la espiritualidad y devoción de la época, muy decimonónicos, de tener reliquias de mártires, sean quien sea. Aunque los corposantos se exportaban desde el XVII, el boom fue en el XIX y algo entrado el siglo XX.

2. Se le da, de alguna manera, un sentido sobrenatural al hallazgo y el traslado. Una piedrecita indica que es esa reliquia y no otra quien debe ir a Brasil. Algo parecido leemos de Santa Filomena, cuando al pasar por delante de su osamenta, el sacerdote recibe la luz sobre un problema moral que tenía.

3. El texto insinúa que el cuerpo se sacó ahí mismo de las catacumbas, pero hay que saber que la mayoría de estos cuerpos ya estaban extraídos y depositados en sitios aparte, con sus vas sanguinis o determinadas reliquias. De hecho, el identificarla enseguida con una chica ("esta niña"...) indica que ya había sido identificada como una persona del género femenino y de corta edad.

4. No parece estar la osamenta completa, pues se indica que se puso solo una parte. Es de suponer porque era solo lo que había, pues aunque estos cuerpos se repartían como churros, se enviaban completos, sin dejar una parte aquí y otra allá, para evitar duplicidad de veneración y errores (aunque los errores estuvieron, están y estarán). En cuanto a las reliquias de la sangre, deben tratarse de telas empapadas, tierra ensangrentada, como se solía poner junto a los mártires al ser enterrados.

5. Identificada como mártir, vemos como enseguida fue calificada de "virgen", aunque en este caso sea por la corta edad, ya sabemos que todas las mujeres halladas en las catacumbas, salvo casos explícitos, eran consideradas vírgenes mártires, sin mayor estudio ni análisis. Así que habrá vírgenes mártires que ni una cosa ni la otra.

6. La imagen, de factura justita, artísticamente hablando, aparece muy intervenida, con el "vas sanguinis a los pies", un gran tajo en el cuello, que se ve pintado de forma burda; palma y rosas en la mano izquierda, mientras la derecha descansa al costado del cuerpo. Es venerada bajo el altar del Sagrado Corazón de dicha iglesia.

7. Desconozco el por que la festividad es el 29 de julio, siendo recibida el 10 de septiembre. La única pista la da en que ese día se celebra a San Faustino de Roma, hermano de Santa Beatriz, y hayan querido ponerla el día "de su santo". Al menos no la han identificado con su homónima del 15 de febrero, venerada en Utretch que ni se sabe quien es; o la Faustina mártir de Tesalónica, del 1 de junio; ni la santa del mismo nombre del 9 de septiembre, venerada en Tienen, Brabante, solo por poner tres ejemplos (que hay más).


A 29 de julio además se celebra a:

Santa Marta, virgen.
Santos Beatriz, Simplicio
y Faustino, mártires.
San Guillaume de
St-Brieuc, obispo.






miércoles, 3 de julio de 2013

Santo Tomás, ¿Apóstol de América?

Predicación de Santo Tomás en Tlaxcala
y la entronización de la Santa Cruz.
Desde la llegada de España a tierras americanas y el comienzo de la evangelización se introdujo el culto a la Cruz de Cristo, pero a partir de 1524 cuando los primeros misioneros franciscanos arriban a tierras de Nueva España se encontraron con algo que les llamó poderosamente la atención: entre los naturales de estas tierras se conservaba y veneraba un símbolo cruciforme muy similar a la cruz de Cristo, lo que llevó a que los misioneros entraran en la interrogante de ¿cómo era posible que estos hombres envueltos en el “paganismo” y sus prácticas para los misioneros consideradas “satánicas” pudiera conocer el símbolo de la Cruz? Como ya he dicho, se puede pensar que la Cruz no se conoció en tierras americanas hasta la llegada de los europeos, pero en realidad era conocida y venerada desde mucho antes, aunque con un simbolismo muy diferente al dado por los cristianos. 

En especifico para las culturas mesoamericanas del actual territorio mexicano la cruz era el árbol cósmico que hundía sus raíces en el inframundo y extendía sus ramas hasta la morada de los dioses, por lo que se consideraba un poderoso símbolo que servía de intermediario entre los hombres, la divinidad y el mundo de los muertos. Del mismo modo simbolizaba los cuatro puntos cardinales del universo por el cual orientarse y que era de gran valor puesto que así sabían los naturales en qué dirección celebrar sus ritos. Fue tan amplio el culto a la cruz que aun en el sitio arqueológico de Palenque, Chiapas, se conserva un edificio conocido como el Templo de la Cruz Foliada donde se aprecia una estela precisamente con la cruz maya o cruz cósmica. Cabe decir que en una de sus cartas de relación Hernán Cortés habla de que antes de salir de Cuba se le ordenó investigar sobre el culto a una cruz que se decían se realizaba en la isla de Cozumel, visitada anteriormente por Francisco Hernández de Córdoba y Juan del Grijalva. 

Como fuere, de todos modos para los misioneros cristianos toda esta información sobre la cruz cósmica era desconocida y ellos no podían ver otra cosa que la cruz de Cristo en este símbolo y por lo tanto debían buscar una respuesta, lo que les llevó a recurrir a la Biblia y a leyendas piadosas. Debido a esto concluyeron que posiblemente los naturales del Nuevo Mundo pertenecían a la tribu perdida de Israel. 

La cruz cósmica de los mayas
Otra de las teorías al respecto y que fue también muy aceptada y que es la que nos interesa para este artículo, es la que recurre a la leyenda de los santos, debido a que entre las culturas prehispánicas de América es común el mito a la serpiente emplumada, mejor conocido como Quetzalcóatl o Kukulkan, y que también fue conocido en la región andina bajo el nombre de Viracocha. Todos estos mitos coincidían en que se trataba de un hombre blanco o rubio que había venido del mar y les había dado muchas enseñanzas; lo que llevó a los misioneros a pensar que este personaje no podía ser otro que el apóstol Santo Tomás (3 de julio, traslación de la India a Edesa; 21 de diciembre; 21 de mayo, Iglesia Copta; 20 de junio, traslación de las reliquias a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, y 6 de octubre, Iglesia griega) debido a que como bien se recuerda la leyenda de este Santo lo hace evangelizador en la India y ya que el Nuevo Mundo era conocido como “Las Indias” lo más probable era pensar que Santo Tomás también había estado evangelizando en esta región. Y no termina ahí, pues los frailes decían que Santo Tomás fue quien introdujo el culto a la Santa Cruz en estas tierras, pero que al marcharse los demonios confundieron a los indios haciéndoles olvidar todas las enseñanza de Santo Tomás y perdiéndolos en el vicio y el paganismo, pero que el demonio no había podido con el símbolo de la Cruz y por eso era el único vestigio que se conservaba.

Los frailes para "comprobar" esto se fueron a la etimología de los nombres pues Santo Tomás mejor conocido como “el gemelo” coincidía en que el nombre de Quetzalcóatl otro de sus significados es precisamente el “divino gemelo”, y con esto pensaban los frailes se comprobaba rotundamente que el personaje llamado Serpiente Emplumada no era otro que el apóstol. A pesar de esta difundida creencia es muy difícil y casi imposible que ambos personajes fueran uno mismo debido a que Quetzalcóatl vivió 800 años después que el apóstol, y a pesar de esta disparidad de fechas, hay religiosos quienes niegan la evidencia diciendo que fue la voluntad de Dios que así fuera. 

Otra de las pruebas que los misioneros aportaron para confirmar esta idea en el territorio de la Nueva España, es en relación a una Cruz en especial que se venera aun hoy en día en Huatulco, Oaxaca, la cual según las leyendas fue traída por un hombre barbado de tez clara que vino del mar (igualmente identificado por los misioneros como Santo Tomás), les enseñó a venerarla y muchas otras cosas a los naturales y después de un tiempo partió de nuevo dejándoles la cruz. Tal parece que posteriormente un pirata trato de destruir la cruz pero nunca pudo derribarla y al intentar quemarla esta tan solo se tiñó de negro, la cruz no pudo ser retirada hasta que el Obispo mandó tal cosa y fue dividida en varios pedazos, uno quedo en Huatulco, otro en la catedral de Oaxaca, uno más para Puebla y el último como obsequio para el Papa. Cabe destacar que aún los cronistas más antiguos de esta leyenda sobre la Santa Cruz de Huatulco, ponen en duda que la identidad de aquel hombre que llevó la cruz sea Santo Tomás, muchos de los contemporáneos mencionan que es muy probable que quien llevara el signo a tierras oaxaqueñas, no fuera otro que el franciscano fray Martín de Valencia uno de los primeros frailes que evangelizaron en la Nueva España, que recorrió gran parte del territorio y en especial porque la descripción que de él dan los indios se parece también mucho a este religioso. Sin embargo a pesar de los detractores a estas pruebas sobre la presencia de Santo Tomás en tierras americanas, cronistas de la talla de fray Bartolomé de las Casas y fray Juan de Torquemada apoyaron la idea de que el apóstol había pisado el Nuevo Mundo. 

Tanto llegó esta idea a profundizarse en las mentes, en especial de los religiosos novohispanos que para finales del siglo XVIII, un religioso dominico quien posteriormente se convertiría en héroe de la Independencia de México, fray Servando Teresa de Mier en un sermón que se le pidió diera con motivo de la festividad de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre), dijo que era sabido por muchos que la tilma de Juan Diego no era tal, sino que la tela en la que estaba pintada la Virgen de Guadalupe no era otra que la túnica de Santo Tomás que había sido convertida en lienzo por San Lucas (18 de octubre, 13 de febrero, Cátedra en Antioquía; 22 de abril, Iglesia Oriental; 9 de mayo, traslación de las reliquias Constantinopla; 20 de junio, otra traslación a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla) y que al llegar el apóstol a predicar al Nuevo Mundo la entregó a los indios, pero cuando estos cayeron nuevamente en el paganismo la imagen quedó oculta hasta aquella fecha de 1531 cuando la Virgen se le apareció a Juan Diego y le dijo donde debía buscar su imagen y fue la que presentó ante el obispo fray Juan de Zumárraga. Una teoría bastante curiosa para el caso que referimos, pues se deduce que se afirmaba con rotundidad que el apóstol Tomás había estado en América y no sólo eso, sino que la patrona de Nueva España había sido pintada en su túnica; el mismo padre Mier refiere que días antes al darle a leer a sus otros hermanos de orden su sermón ninguno encontró cosa que fuera contra la fe en el mismo. De todos modos este sermón le valió a fray Servando ser exiliado por orden del arzobispo en un convento en Cádiz, España. 

Huellas de Santo Tomás
El caso de la Nueva España no es único en América en lo referente a la presencia de Santo Tomás, puesto que en Brasil se narra algo semejante sobre el apóstol. Uno de los primeros documentos que hace referencia a esto es la "Nova Gazeta Alema", en la que algunos viajeros refieren que entre los indios existía la tradición de haber sido visitados por Santo Tomás a quien daban el nombre de Zume. Los frailes, como sucedió en Nueva España buscaron forma de probar esto y encontraron varios puntos en la costa brasileña en lugares rocosos donde según la tradición el apóstol había dejado marcadas sus huellas (!). Los frailes encontraron hasta nueve sitios donde estaban grabadas en la roca las supuestas huellas de Santo Tomás; en una de estas, dicen, además era donde el Santo se paraba a predicar a los peces y otros dos de estos sitios estaban junto a fuentes de aguas milagrosas que decían el Santo había hecho brotar golpeando el suelo con su cayado. 

Varios cronistas entre los que destacan los padres Vasconcellos y Evreux, así como el capitán Simón Eustacio de Silveira compartían la creencia de que además el apóstol fue quien le enseñó a los indios a cultivar la mandioca y una especie de plátano que lleva su nombre. Del mismo modo como sucede en la leyenda novohispana se dice que cuando Santo Tomás partió de Brasil prometió regresar, y tal parece que posteriormente según la creencia se dirigió a los actuales territorios de Paraguay y Perú al grado de que en Arequipa se conservan una sandalias que se dicen pertenecieron al Santo. Los escritores religiosos además dicen que fue después de visitar las tierras de Sudamérica que se dirigió a la Nueva España y que de ahí fue a la India a predicar donde moriría mártir. 

Cabe decir que muchos escritores y religiosos por mucho tiempo han creído y siguen creyendo que la visita de Santo Tomás en América es cierta, muchos la explican aludiendo a que los apóstoles tenían los dones de bilocación, baste decir que en muchos sitios de América, se recuerdan estas visitas como en el caso de Huatulco, a pesar de esto en el caso novohispano la veneración a Santo Tomás siempre fue muy poca, lo que hace pensar que aunque existían muchos frailes de acuerdo en la teoría de la visita del apóstol, había también un gran número que no estaba de acuerdo con estas ideas y que en la misma feligresía no logró calar la devoción al santo.

Por: Lic. André Efrén Ordóñez

Muchas gracias, André por tan interesante artículo sobre la Cruz y Santo Tomás, tema del que no tenía idea. Es muy interesante y algún trasfondo habrá en este interés de hacer aparecer al apóstol en sitios tan lejanos como la India, Brasil o México. Y solo apuntar que en Cuba también se venera una Cruz milagrosa, igualmente hallada por los españoles al llegar, sin hallar explicación. Le llaman la Cruz de la Parra, por haberla hallado entre las ramas de un árbol confundido normalmente con la vid. Esta cruz actualmente está forrada en plata, por la manía de arrancarle trozos como reliquia.

Ramón.


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viernes, 21 de septiembre de 2012

Santa Efigenia la Etíope, carmelita.

Pregunta: La presente es para ver que información me pueden enviar sobra Santa Efigenia, santa oriunda de Etiopía. Venezuela.

Respuesta: Vamos a ello, aunque he decirte que todo lo que leerás aquí es legendario y no hay por donde cogerlo. Es una mezcla de leyendas autóctonas, tradición carmelitana y cultos etíopes, posiblemente pre-cristianos:

Catedral de Tuy.
Santa Efigenia de Etiopía, princesa, virgen carmelita. 21 de septiembre.
Efigenia era hija de Egippus y Eufenisa, reyes de Etiopía, a principios del siglo I, habría que decir. Tenía Efigenia un hermano mayor, llamado Efronio. A los ocho años de la Ascensión del Señor llegó San Mateo (21 de septiembre) a la tierra de los nubios, o sea, Etiopía. Allí buscó a aquel eunuco etíope bautizado por el diácono San Felipe (6 de junio, 11 y 14 de octubre; 1 de mayo, Iglesia Griega; 27 de octubre, Iglesia Etíope), que ya había regresado a su tierra y esperaba apóstoles de Cristo. Este eunuco introdujo en la corte a Mateo y sus "coajutores", que eran carmelitas discípulos de Cristo y los Apóstoles. Mateo predicó, derrotó a los magos paganos Arfaxad y Zoroes, expulsó demonios y convirtió a las gentes. Enterado el rey, tomó partido neutral, permitió la predicación del cristianismo, pero continuó prefiriendo la religión anterior, o sea, no se convirtió del todo. Sin embargo, Efigenia sí que abrazó rotundamente el cristianismo, y buscó la manera de hacerle venir al palacio para que instruyera a su padre. Como no lo lograba, enfermó de tristeza.

Sucedió que Arfaxad y Zoroes, temiendo perder su influencia, convocaron a los demonios y entraron a la ciudad dos dragones terribles que asolaron tierras y cultivos. Los magos, como los dominaban, los devolvieron al desierto de donde salieron, por lo que el agradecido rey los introdujo con grandes honores en la ciudad. Aprovechados de esto, dijeron que habría grandes calamidades si Mateo y sus ayudantes no se iban del reino y, luego, que la princesa Efigenia fuese sacrificada a los dioses. Comunicó la noticia el rey a Efigenia con gran tristeza, pero convencido de la necesidad del crimen. Esta le respondió que aceptaba, pero que le diese unos días para prepararse, con lo cual quería ganar tiempo para instruirse, bautizarse y ser mártir por Cristo, si así tenía que ser.

Consintió su padre en dejar que entrara Mateo al palacio, y al encontrarse este con Efigenia, comenzó a instruirla en la fe y, finalmente, le reveló que aunque su aceptación del martirio era grata a Dios, este disponía otra cosa para su gloria, confusión de los magos y conversión del reino. Quiso bautizarse Efigenia, pero Mateo le pidió que esperase un tiempo, para que fuera de más gloria a Dios. Y llegó el día del sacrificio. Se hizo un hoguera, se puso a Efigenia en medio, pero por más que se intentaba encender el fuego, este no se encendía. Finalmente, invocando al demonio, lograron los magos encenderlo, pero entonces, Efigenia gritó el nombre de Jesús y bajó un ángel del cielo que, desatándola, la llevó por los aires junto a su madre, dentro del palacio. El rey estaba dispuesto a aceptar la supremacía de la fe cristiana, cuando los magos, en secreto, invocaron a los dos dragones, que aparecieron de nuevo, lo cual hicieron ver que era un castigo de los dioses. Pero no contaban con que apareció San Mateo y pidió al rey intervenir. Así, el santo se enfrentó a los dragones, que ya entraban por la ciudad (hay que ver con que tensión y floritura narra este padre el portento, parece que viéramos una película: Efigenia mira por una ventana, el Eunuco por otra, los niños corren, las mujeres gritan...).

Llegados a la Plaza Mayor (?), se abalanzaron contra el apóstol, pero este hizo la señal de la cruz, y los dragones vinieron mansos a sus pies, y se echaron como corderitos. Las turbas quisieron linchar a los magos, pero Mateo no lo permitió, bajo promesa de ellos de que se convertirían. Y mandó a los dragones que se fuesen y nunca más volvieran. Como así fue. Pero no terminó la cosa ahí. Aún estaba el pueblo festejando, cuando murió el príncipe heredero, Efronio. El rey, aún creyente en los magos, los mandó llamar en secreto, para que revivieran a su hijo, cosa que no sucedió, por lo que mandó a encarcelarlos (aunque escaparon y fueron a Persia donde murieron aplastados por un templo pagano que se les vino encima). Efigenia llamó a Mateo que, revivió al príncipe. Ante esto, el rey se convirtió formalmente, mandó quemar los templos de los ídolos, levantar templos a Jesucristo, y ordenó que todos fueran catequizados y bautizados. Los carmelitas acompañantes de San Mateo pudieron fundar su primer convento en el África. Se levantó una hermosa catedral dedicada a la Resurrección del Señor, en la que Mateo asentó cátedra y enseñaba a la familia real y su corte.

Iglesia de Santa Efigenia.
Sao Paulo, Brasil.
Pasado un tiempo, Efigenia quiso hacer algo más por Dios, definir lo que este querría de ella y un día, en un éxtasis, Dios le reveló. "Efigenia, si pretendes saber el conveniente modo de agradarme según mi divina voluntad, te has de hacer Generalísima de un ejército de vírgenes pobre, obedientes y castas, que renunciando voluntariamente al siglo, consigan la fortuna de ser esposas mías". Comunicó a San Mateo esta revelación y este le explicó lo que significaba la virginidad, la vida monástica y de como podría servir a Dios así; y que era voluntad de Dios se fundase un monasterio de religiosas en la ciudad. Consintieron sus padres, que antes pensaban casarla, y pusieron todos los medios para construir el monasterio. Y mientras tanto, Efigenia comenzó a buscar a sus compañeras entre las convertidas más castas y santas. En poco tiempo tuvo 200 compañeras. Llegó el día de la consagración y San Mateo les dio el hábito marrón, la capa blanca y el velo negro en la catedral, para, luego de exhortarlas, llevarlas en procesión hasta el edificio monástico. Y ya aquí nos la hacen carmelita, pues vivirían esta Regla traída por los compañeros de San Mateo y que en adelante, serían sus superiores y directores.  

Al poco tiempo de entrar al monasterio murieron sus padres y un tío suyo, pagano, llamado Histarco se levantó contra el reino y contra Efronio, príncipe heredero. Además de los desmanes y crímenes, llegó a prender al príncipe y encerrarle en una torre, para someterle y hacerse con la corona etíope. De nada valían las exhortaciones y amenazas de San Mateo, por lo que Efigenia, con gran pena decidió abandonar temporalmente la clausura para plantarle cara al usurpador. Así que luego de noches de vigilias, oración y penitencias, se fue adonde el tirano y le habló con palabras tan encendidas que le dejó confundido, arrepentido y le prometió cesar en sus injusticias y liberar al príncipe, sin pretender reclamarle el reinado. Pero el demonio le tentó de otra manera y, apareciéndole a Histarco, le hizo ver que sería ventajoso para él convertir a Efigenia en su mujer, para tener acceso al poder. Para nada le importaba que fuera una virgen consagrada, así que comenzó a visitarla para “pedirle consejos”, hasta que se atrevió a proponerle hacerla su esposa y la gran reina de Nubia (Etiopía), pasando por encima de Efronio. Efigenia quedó espantada al oír aquello, aunque ya sabía por revelación que las visitas de su tío no iban por buen camino. Lloró aquel atrevimiento de su tío, al que tachó de blasfemo por pretender a una virgen consagrada.

Histarco recurrió a San Mateo, prometiéndole darle medio reino si convencía a Efigenia, ya que tanto ascendiente tenía sobre la princesa. San Mateo fingió acceder, y le invitó fuera a la catedral el siguiente domingo, donde predicaría sobre el matrimonio, para convencer a Efigenia, a la que invitaría igualmente. Y llegó el domingo, y San Mateo predicó sobre la grandeza del matrimonio, con satisfacción de Histarco. Gozo que se transformó en ira cuando san Mateo se giró a él y le dijo: “habéis oído las excelencias de un sacramento, que se puede solicitar por medios lícitos, pero no por reverencias y sobornos escandalosos a la ley de Dios. Decidme, si hubiese un imprudente vasallo que presumiese robar la Esposa de su monarca y señor, habiéndose celebrándose los desposorios, ¿no haría a su soberano una grandísima ofensa y no merecería la pena capital por esta osadía? Esta es la razón por la que estando a Jesucristo, Señor de los monarcas, consagradas las religiosas no pueden contraer con hombre alguno matrimonio: porque haría a su señor y creador la mayor de todas las injurias”. Salió Histarco de la catedral muy airado, y apenas terminaba los oficios el apóstol, envió un sicario y allí, al pie del altar, le dio un golpe mortal y lo dejó muerto (o vivo para Cristo), derramando toda su sangre por la Verdad.

Regresó Efigenia al monasterio, donde Histarco le hizo llegar que si no se casaba con él, le esperaba el mismo fin que a su maestro, sumándole antes penosos tormentos. Efigenia le mandó responder que ya podía comenzar a torturarla cuando quisiera, que su voluntad seguiría siendo la misma. Contrató Histarco a varios nigromantes y paganos, para que por medio de hechicerías doblegasen la voluntad de Ifligenia. Pero nada podía con la fe de esta. Así que cansado el malvado mandó prender fuego al monasterio, pero no contaba con Cristo, que no deja desamparados a sus fieles. Cercaban las llamas a casi todo el monasterio cuando Efigenia hizo una profunda oración y de pronto desapareció el fuego, trasladándose al palacio del impío y abrasando todos sus tesoros. Histarco, que estaba fuera y quedó vivo no pudo soportar aquello y se clavó un puñal en el pecho y murió desangrado y su sangre bebida por los perros.

Ya en paz, y de vuelta a su retiro, Efigenia sobresalía por encima de sus hermanas. Tenía altísima oración, se ejercitaba en la obediencia, aunque era la abadesa y no le faltaban penitencias por hacer. Era humilde y nunca trataba a sus religiosas como inferiores, sino como hermanas. Acometía los trabajos más serviles, atendía y trataba a todas por igual. Caridad, penitencia, y oración. En esto se puede resumir su vida (legendaria, recordad). Al final de esta, tuvo la revelación de parte de Dios que pronto se reuniría con Él. Cayó enferma, con desolación de sus monjas y del reino etíope, que pronto se prestó a acompañarla en su tránsito desde los exteriores del monasterio. Efigenia se despidió de sus hijas espirituales, recordándoles su condición de “hijas de la Virgen Madre, tal como las quería el santo profeta Elías”. Se despidió de Efronio, su hermano ya rey, aconsejándole que siempre rigiera según la norma del Evangelio de Cristo. Luego de esto, mandó la despidieran de su pueblo, a cuyas oraciones se encomendó. Quedó en paz y suavemente se reclinó para siempre en el regazo de Dios.

Nueve días duraron los funerales, para ser enterrada al cabo, en la iglesia del monasterio. Aunque nunca ha sido canonizada, su nombre fue incluido en el martirologio romano, lo cual es algo. Su culto en la Orden del Carmen comenzó en Andalucía y Portugal, principalmente en los conventos de Cádiz, Sevilla y Lisboa. De aquí llevaron los carmelitas de la Antigua Observancia el culto a América, especialmente a Brasil, donde la presencia de los esclavos aumentó su devoción, junto a la de San Elesbaam. Eran estos santos etíopes muy queridos para los pobres esclavos negros . Se le invoca contra los incendios, las llagas, las heridas incurables.

La leyenda de Santa Franca de Visalta (25 de abril) pone a Franca apareciéndosele al abad Columba junto a Santa Efigenia y Santa Cirila (28 de octubre) para revelar  el sitio donde estaban las reliquias de la misma Franca. 


Fuente:
-"El Carmelo Ilustrado con favores de la Reina de los ángeles" P. FRANCISCO COLMENERO. Valladolid, 1754. 



A 21 de septiembre además se celebra al
Beato José Vila Barri, presbítero HSF y mártir. 
San Cuadrato de Atenas, obispo y mártir. 

domingo, 15 de julio de 2012

Beato Ignacio de Acevedo y los mártires de Brasil

Beato Ignacio de Acevedo.
Pregunta: Hola, te escribo desde Galicia. Recientemente he estado en Canarias, donde hay un memorial sumergido a los 40 mártires jesuitas de Brasil. Me gustaría conocer un poco más de estos mártires, cuando fueron canonizados, los nombres y todo lo que puedas decirme. Gracias. España.

Respuesta: Hola, conocía de referencias el memorial, gracias por la fotografía que me envías, pues no había visto ninguna. Te digo lo que puedo, entresacando del Acta Sanctorum y de Varones ilustres de la Compania de Jesús, que a su vez, toma de la narración del padre Tylenda:
Beato Ignacio de Acevedo, jesuita y compañeros mártires. 15 de julio y 19 de enero (Todos los Santos Mártires Jesuitas)

Ignacio de Acevedo nació en 1527, en Oporto, Portugal. Era hijo ilegítimo de su padre, un noble de los Morgado de Acevedo. El rey Don Juan III de Portugal obligó a su padre a reconocerlo cuando Ignacio, estaba en la adolescencia. A los 21 años se hizo religioso jesuita en Coimbra, pensando su familia encumbrarlo a las dignidades eclesiásticas, pero él quería otra cosa: solo extender el evangelio. Fue ordenado sacerdote en 1553 por el Venerable Simón Rodríguez, uno de los compañeros de San Ignacio (31 de julio), Provincial de Portugal, y comenzó una actividad apostólica importante, como la fundación del Colegio San Antonio, el Colegio San Pablo, para niños pobres. En 1556, muere San Ignacio y el Provincial de Portugal viaja a Roma, dejando a nuestro Ignacio como Viceprovincial. En 1565 participó de forma activa en el capítulo General en Roma, en el cual se eligió a San Francisco de Borja (3 de octubre) como General de la Compañía de Jesús. Y fue el mismo Francisco quien le nombró visitador apostólico de Brasil.

En 1566 llegó a Bahía y desde allí se dirigió a las misiones y fundaciones jesuitas, corrigiendo, alentando, y preparando el informe para el General, con las luces y sombras de la misión jesuítica brasileña. En 1569 fue a Roma, y dio su informe al papa San Pío V (30 de abril) y a San Francisco de Borja, señalándole le peor mal de la misión: la escasez de misioneros para la evangelización. El santo General le encomendó la tarea de reclutar religiosos y sacerdotes de la orden en España y Portugal, dispuestos a partir a Brasil y para tener más facilidades para ello, fue nombrado Provincial de Brasil. Antes de partir, visitó al papa que, entusiasmado con su obra, le regaló un icono la Virgen María, copia del venerado en Santa María la Mayor, uno de los tenido como obra de San Lucas, para que lo llevara a las misiones de su parte. Hay que señalar que recibió varias copias y fue quien introdujo el culto a esta advocación mariana en Portugal.

Beato Ignacio y Santa María.
La respuesta a su obra fue generosa, en unos meses tuvo el sí de casi 90 jesuitas dispuestos a partir. Sacerdotes, hermanos legos, religiosos estudiantes y novicios, que continuarían su formación en Brasil. Luego de un tiempo de preparación, el 5 de junio de 1570, partieron rumbo a las islas Madeira en dos barcos. Ignacio y 45 religiosos en uno y los demás en la nave en que viajaba el recién nombrado Gobernador de Brasil, Don Luis de Vasconcelos. El día 12 llegaban a Madeira. Durante esta semana, el buque de Ignacio y los religiosos se había convertido en un convento: sacramentos, predicación, rosario, formación para los estudiantes, lectura espiritual, etc. La siguiente parada sería Canarias, pero antes de partir de Madeira, conocieron las noticias acerca de piratas franceses que andaban por los mares, asolando barcos, asesinando y robando. Ante esto, Luis de Vasconcelos se negó a seguir viaje. Ignacio llamó a sus religiosos y anunció que seguiría su misión, costara lo que costara. Algunos de su barco se negaron a seguir, y otros de los otros barcos los sustituyeron gustosamente. Si les esperaba el martirio, que así fuera. 

El 30 de junio, después de una misa solemne, partieron las dos naves rumbo a Canarias, adonde arribaron siete días después, al puerto de Tazacorte, La Palma (1). Cinco días más tarde partieron, luego de desechar seguir por tierra hasta Santa Cruz (2). A las dos semanas, el 15 de julio, divisaron barcos en la lejanía, que resultaron ser de barcos piratas, hugonotes franceses al mando de Jacques de Sores, que, además de pirata, odiaba todo lo católico. Los piratas se metieron entre los barcos de la flota del santo, aislándolos entre sí y haciendo el abordaje más fácil. Ignacio ató el icono de María al mástil y junto con algunos de los religiosos, comenzó a orar, mientras que otros hermanos ayudaban a los marinos a defenderse.

Finalmente, los piratas abordaron el barco y el Beato Ignacio tomó el icono y se enfrentó a Jacques de Sores gritando: "Sois testigos de que morimos por Cristo y por su Iglesia". Inmediatamente fue herido con una espada en la cabeza, más varias estocadas. Le protegieron varios religiosos y todos juntos fueron asesinados, quedando ensangrentada totalmente la imagen de María. Antes de morir, Ignacio dijo: “No teman, agradezcan al Señor por esta gran misericordia. Yo voy adelante y los esperaré en el cielo”. Finalmente fue arrojado por la borda, aún abrazado al icono (3).

El monumento sumergido.

Los demás religiosos fueron despojados de sus sotanas, vejados, y arrojados al agua, habiéndoles cortado los brazos antes, para que no nadasen. Encontraron los piratas otro grupo de religiosos bajo la cubierta y preguntaron a Sores que hacían con ellos, este contestó: "Los sacerdotes se dirigían a Brasil para difundir sus mentiras. Así que los echaremos al mar con los otros". Y así, los arrojaron a todos al mar, empezando por los más viejos y siguiendo por los más jóvenes, pues según su idea, estos al no ser sacerdotes, se retractarían, pero no fue así (en realidad no sabían que solo había dos sacerdotes). Entre los jóvenes asesinados estaba Joao, sobrino del capitán, que anteriormente había pedido unirse a la misión y religioso. Al estar en el grupo de los religiosos, fue tomado por uno de ellos y martirizado como los demás. Ese mismo día, Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto), tuvo una visión en que veía a los cuarenta mártires subir al cielo y ser coronados. Entre ellos estaba un sobrino suyo: Francisco Pérez Godoy. E, igualmente, según se dice en los Procesos, Jerónimo Acevedo, hermano de Ignacio, en la India, tuvo la misma visión, aunque con más detalles. Y asimismo, el jesuita Juan de Madureyra, dirigido de Ignacio de Acevedo, tuvo ese mismo día la revelación del martirio de los cuarenta jesuitas.

El jesuita Joao Sánchez sobrevivió a la masacre, porque era cocinero, y los piratas lo dejaron a su servicio en su guarida de La Rochelle. Cuando escapó, a pie, descalzo y traumatizado, llegó a Oñate, donde contó lo sucedido. Al llegar a Lisboa el provincial le hizo escribir, bajo notario y juramento su relato. Luego de un tiempo, continuó su vida jesuita. Gregorio XV permitió el culto a los 40 mártires de Brasil en 1621, para la Orden Jesuita, pero fue revocado por Urbano VIII, en 1625, por ciertas incongruencias, que aún persisten, como la duración del viaje, el intervalo de pausas y el sitio exacto del martirio. (Y bueno, porque Urbano VIII mandó suprimir todo culto público a santos no canonizados oficialmente). 

El proceso se reabrió en 1628 en Coimbra, y duró hasta 1742 cuando Benedicto XIV volvió a permitir el culto. En ese interín, los reyes Pedro de Portugal, María Beatriz de Inglaterra y Felipe V de España, pidieron por escrito al papa que fueran canonizados. Se descubre la mano jesuita detrás de estas cartas. Finalmente, el Beato Pío IX (7 de febrero) los beatificó oficialmente el 11 de mayo de 1854, aunque el 15 de julio de 1574, ya habían tenido su primera celebración litúrgica oficial en Bahía, y ese mismo día fueron proclamados patronos de Brasil.

Los otros mártires son: 

Los mártires del Brasil.
Beato Alejo Delgado, estudiante.
Beato Alfonso de Baena, hermano.
Beato Álvaro Mendez, estudiante
Beato Amaro Vaz, novicio.
Beato Andrés Gonsalves, estudiante.
Beato Antonio Correia, novicio de 16 años.
Beato Antonio Fernandes, hermano, de 18 años.
Beato Antonio Soares, estudiante de 15 años.
Beato Bento de Castro, estudiante de 17 años Fue el primer asesinado luego de Ignacio de Acevedo 
Beato Blas Ribeiro, hermano.
Beato Diego Andrade, presbítero. Fue gravemente herido y arrojado vivo al mar.
Beato Diego Pires, estudiante.
Beato Domingo Fernández, hermano.
Beato Esteban Zudaire, hermano (celebrado en Pamplona, el 30 de agosto)
Beato Fernando Sánchez, estudiante.
Beato Francisco Álvarez, hermano.
Beato Francisco de Magallanes, estudiante de 19 años.

La visión de Santa Teresa.
Beato Francisco Pérez Godoy, novicio, pariente de Santa Teresa.
Beato Gaspar Alvarez, hermano. Arrojado vivo al mar.
Beato Gonzalo Henriques, estudiante.
Beato Gregorio Escribano, hermano.
Beato Joao, el sustituto.
Beato Joao Fernández, hermano de 17 años.
Beato Joao Fernández, estudiante.
Beato Joao de Mayorga, novicio.
Beato Joao de San Martín, novicio.
Beato Joao de Zafra, novicio. Arrojado vivo al mar.
Beato Luis Correia, estudiante.
Beato Luis Rodríguez, estudiante de 16 años.
Beato Manuel Álvarez, hermano.
Beato Manuel Fernández, estudiante.
Beato Manuel Pacheco, estudiante.
Beato Manuel Rodríguez, estudiante.
Beato Marcos Caldeira, novicio.
Beato Nicolás Dinis, novicio.
Beato Pedro de Fontoura, estudiante.
Beato Pedro Nunes, estudiante.
Beato Simón da Costa, novicio. Fue decapitado y arrojado al mar.
Beato Simón Lopez, estudiante.

Los otros jesuitas, no venerados como mártires, que viajaban en las otras naves también tuvieron su martirio a manos de los hugonotes. Luego de más de un año de tormentas, peligros, escalas, al final se dirigieron a Brasil, pero antes de llegar fueron atacados por corsarios franceses e ingleses. Sólo dos de ellos se salvaron a nado.


(1) En este sitio se recuerda la casa donde se alojaron, la iglesia que visitaron y donde se guarda su memoria.
(2) Entre estas dos travesías, sin determinar en cual, coloca el P. Tylenda el siguiente hecho: un pez enorme, tenido por una ballena, se abalanzó contra el barco, el santo Ignacio de Acevedo le hizo la señal de la cruz y el demonio, que por tal fue interpretado, se hundió dejándoles en paz.
(3) Hasta hace muy poco, se creía que la imagen, salvada milagrosamente de las aguas, era conservada en los jesuitas de San Salvador de Bahía, Brasil. Según el jesuita Antonio Cabrales "[están] impresas en ella las señaladas ensangrentadas de aquellos dedos, que tanto la defendieron de las sacrílegas manos de los herejes”. Pero hoy se sabe que los jesuitas propagaron esta imagen por sus misiones, como hicieron con la Virgen de Belén, la Luz u otras.


A 15 de julio además se celebra a 
San Plechelm de Oldenzaal, obispo.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...