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jueves, 12 de enero de 2017

Santos Mártires de las falsas acusaciones.

Santos Tigrio, presbítero, y Eutropio, lector; mártires. 12 de enero y 16 de junio (Iglesias griegas).

Todos los martirologios recogen su memoria. La principal fuente sobre su vida y martirio es Sozomeno en sus adiciones a la "Historia Eclesiástica", libro VIII, 22 y 23. También San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) hace mención del ejemplo del presbítero Tigrio en una carta a Santa Olimpia (17 de diciembre). Y es que fue precisamente a partir de la defensa de la fe católica por parte del Crisóstomo cuando estos santos hallaron la gloria del martirio:

En 404 la emperatriz Eudoxia colocó una estatua suya en la basílica de Santa Sofía de Constantinopla, cosa que el Crisóstomo denunció por prestarse a la antigua idolatría que reclamaban los emperadores para sí. Esto, junto a las maquinaciones de San Teófilo de Alejandría (15 de mayo, Iglesia Copta), lograron que el santo obispo fuera depuesto de su sede, poniendo en su lugar al obispo Arsacio. Juan permaneció en la ciudad, aunque sin pretender tomar su sede. La mayoría del clero y del pueblo protestó contra aquel atropello negándose a reconocer al nuevo obispo, por lo que fueron expulsados de las iglesias, a las que solo permitían entrar a los que renegaran de Juan. Dos meses duró esto, hasta el emperador Arcadio le desterró oficialmente, pensando que así se calmarían los que le defendían.

Esa misma noche se incendió fortuitamente una iglesia de la ciudad, llegando las llamas al senado, que igualmente ardió. Los detractores del Crisóstomo difundieron la calumnia de que los "joanitas" habían incendiado la iglesia y el senado, como protesta. Ambos bandos se acusaron mutuamente, pues los partidarios de Juan no dudaron en decir que los contrarios a este habían incendiado la iglesia para culparles a ellos. Y se desató la insurrección popular. Optato, prefecto de Constantinopla, aprovechó la ocasión para quitarse de en medio a cristianos de valor, a los que detestaba (era pagano aún), quejándose al emperador de los partidarios del obispo Juan. Denunció que estos se reunían en iglesias aparte, celebrando la liturgia en casas o iglesias que tenían en su poder, negándose a orar con los otros, ni a aceptar al nuevo obispo, habiendo peligro de cisma. Arcadio que mandó a los soldados que encerraran a los más destacados defensores del Crisóstomo. Los soldados hicieron lo mandado, y más aún, pues con golpes y heridas, reunieron a algunos miembros del clero y seglares. Entre ellos, cuenta Sozomeno estaban nuestros Santos Tigrio, que era presbítero, y el lector Eutropio. Fueron los sayones capaces de desnudar a las mujeres, para burlarse de ellas y humillarlas. Esto no logró el miedo entre los partidarios de San Juan Crisóstomo, sino que los hizo más fuertes.

Optato, mientras decía querer esclarecer la verdad, se regocijaba en público de la desunión de los cristianos y mostraba alegría por la destrucción de la iglesia. Mandó a llamar a Eutropio, al que pretendía obligar a decir los nombres de los que habían quemado la iglesia. Este, que era inocente, ni sabía nada del incendio, solo callaba. Por ello fue desgarrado en los costados y cortadas sus mejillas. A la par, nos dice una versión de los herejes novacianos, que Sisinio, el obispo de los novacianos (herejes que, entre otras cosas, negaban la absolución de los cristianos "lapsi" y su vuelta a la comunión de la Iglesia) de Constantinopla tuvo una visión acerca de un hombre bello y enorme que aparecía sobre la iglesia de San Esteban de Constantinopla, que era la "catedral" de estos herejes. Este hombre misterioso le dijo que solo había un hombre bueno y santo en la ciudad, llamado Eutropio, y desapareció. Entonces Sisino dedujo que solo podía ser el lector Eutropio. Le buscó, supo de su prisión y martirio, y mandó un sacerdote novaciano a que le conociera y le pidiera oraciones por él, cosa que prometió hacer el santo. A los pocos días le apalearon con varas de hierro después y fue arrojado a la cárcel. Allí murió y los soldados tomaron su cuerpo para arrojarlo a los perros, pero unos católicos lo recuperaron y lo sepultaron en secreto. Al momento de enterrarlo, se oyó cantar a los ángeles, dirá su oficio litúrgico.

Por su parte, el presbítero Tigrio había sido esclavo de un noble que, viendo su piedad y laboriosidad, le dio la libertad. Ordenado presbítero, era conocido por su extrema caridad con los pobres. Cuando fue apresado, fue desnudado y flagelado en público al decir que no sabía nada del incendio, como era la verdad. Luego le estiraron de manos y pies en el potro. Así, descoyuntado, le enviaron a Mesopotamia, donde murió en la cárcel.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 12 de anero además se celebra a  
San Martín de León, presbítero.
San Arcadio, mártir.

lunes, 11 de mayo de 2015

Santa Estrella, no. Santa Eustelle, sí

Pregunta: Ramón, en el santoral de www.catholic.net tenemos para hoy a Santa Estela o Estrella, ¿tienes tu alguna imagen de ella?, además me gustaría conseguir un mejor relato sobre ella, ya que el que tenemos es muy escueto. 


Eutropio y Eustelle.
Iglesia de San Hilario de Villefrance.
Respuesta: Pues de esta santa, la verdad es que casi nada sabía yo, así que a ponerse a trabajar para los colegas de la página. Tomo los datos principalmente de “Las Vidas de todos los Santos de Francia”, una obra en varios tomos, del siglo XIX, que dice tomar los datos de una obra del siglo XVII, que a su vez tomaría los datos de documentos antiguos y de autor anónimo, que, por lo que veo, no es más que la “vida” de San Eutropio de Saintes (30 de marzo), de quien he hablado hace unos días.

Santa Eustelle, virgen. 11 de mayo.
Estamos en el siglo III, cuando la Galia tiene un gobernador, al que estos autores llaman rey, no dando a entender fuera un rey independiente, sino en nombre de Roma (recordar, copio del libro). Este rey o gobernador tenía una hija bella en el cuerpo y el alma, llamada Eustelle. Y hallamos el primer problema: El nombre original es Eustelle, que significa “bien adornada”. La latinización a Stella (de donde pasó a Estrella en castellano) fue una recreación del escritor Frederic Mistral en el siglo XIX, cuando Eustelle pasó a ser patrona de un movimiento literario interesado en rescatar la literatura y lengua occitanas.

Y volviendo al siglo III. Llegando San Eutropio a la región, al comenzar a predicar el Evangelio, muy pronto Eustelle se convirtió a la fe cristiana, a pesar de que conocía el disgusto que daría a su padre, pero puedo más la gracia de Dios que los temores. Cambió de hábitos y costumbres, se volvió más mansa y obediente, más caritativa y dejó a otras jóvenes no cristianas que tenía como amigas, por el peligro que le suponían. Comenzó a orar más a menudo, a dejar los vestidos ricos y la pompa de su corte. Así pues, su padre conoció que se había convertido al cristianismo y la conminó a dejar esa nueva fe, pero Eustelle le respondió que antes prefería morir. Su padre le ofreció regalos, un ventajoso matrimonio y riquezas, pero ella permaneció firme en lugar de abandonar a Cristo y, antes bien, le predicó sobre la verdad de la fe, la vanidad del mundo, la supremacía de Jesucristo por encima de todas los ídolos y de sabidurías humanas.

De los halagos, el padre pasó a las amenazas y castigos, ante las cuales, Eustelle se mantuvo más firme aún. Entonces su padre la echó del palacio, a pesar de los ruegos de esclavos y cortesanos, que le pedían recapacitara. Eustelle aceptó gozosamente, dispuesta a padecer por Jesucristo y salió de casa, y se dirigió adonde Eutropio, que la recibió con gozo, aunque advirtiéndole de la persecución contra los cristianos por parte del imperio. Eustelle se retiró a una cabaña, donde recibía a Eutropio que le hablaba de las cosas del cielo y las excelencias de la consagración virginal a Dios, al que Eustelle determinó dedicar su vida como virgen consagrada. Aquí hay un largo discurso de tono moralista que no forma parte de la vida de San Eutropio, es solo un discurso de quien escribe el libro, haciendo patente el concepto de historia que hay en las hagiografías: los hechos tienen que estar al servicio de la formación, la apología, la fe. Es por eso que las vidas de santos adolecen muchas veces de verosimilitud, porque su historia está supeditada a la enseñanza y la predicación.

Sabiendo esto el padre de Eustelle, mandó asesinar a Eutropio, quien lo supo antes por una revelación divina. Así pues, los sicarios primero le apedrearon mientras estaba de rodillas, perdonándoles. Finalmente murió de un golpe en la cabeza. Eustelle y otros cristianos enterraron su cuerpo con gran veneración. Contaba el padre de Eustelle con que esto haría temer a su hija y que esta volvería a casa renunciando a la fe cristiana, pero no fue así: ella se mantuvo firme, si bien ya no nos dice más sobre ella la vida de San Eutropio. Lo más probable es que esta santa de nombre Eustelle sea una santa posterior, devota de San Eutropio, o una eremita de la zona, benefactora de la Iglesia y que con el tiempo se le haya asignado una vida relacionada con el santo.

Vidriera de la basílica de
San Eutropio. Saintes.
Si Eustelle fue mártir o no, o si su propio padre, estilo Dióscoro-Bárbara, le quitaría la vida no lo sabemos. El Breviario de Saintes la pone como mártir a 11 de mayo, recogiendo la memoria "de la bienaventurada Eustelle, bautizada por San Eutropio, cuyo padre la mandó arrojar a la arena". Y como mártir aparece representada en algunas ocasiones. Añade que fue enterrada en la misma tumba de Eutropio, desde donde fueron trasladados al construirse la basílica de San Eutropio. O sea, que la da por mártir, aunque no consta en ningún otro sitio o leyenda. En 1845, en un reconocimiento de las reliquias de San Eutropio, se halló otro cráneo, de una persona joven, entre los 18 y 25 años, que se supuso fuera el de Eustelle, pero hay que reconocer que a esta conclusión se llegó a partir de la leyenda de que ella habría sido enterrada junto al santo obispo.

Todavía mantiene devoción en Saintes, donde hay una capilla y una fuente curativa, llamada “fuente de Santa Eustelle”. Allí acuden los fieles todavía, y las jóvenes que buscan marido cumplen con el rito de lanzar dos alfileres al aire, si caen en forma de cruz, es buen presagio, lo encontrarán pronto. Esta fuente se cree es el sitio donde se retiró, y que la fuente sería usada por ella y Eutropio, pero las excavaciones han descubierto que posiblemente sea una fuente anexa al anfiteatro de la ciudad, que está a unos metros del sitio y por tanto, muy anterior al siglo III. Y si no lo fuera, de todos modos sería poco probable que alguien que busca retiro lo haga precisamente junto a un anfiteatro, con todo el jaleo y espectáculos que allí ocurrían. Aún así, la devoción es constante y varios milagros están documentados. El libro detalla lo ocurrido en 1645, cuando un sordomudo sanó al instante y, quince días más tarde, se repitió lo mismo con dos jóvenes a los que su madre llevó a la fuente, inspirada por el primer milagro.


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.

-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo I. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1863.


A 11 de mayo además se celebra a 
Todos los Santos Abades de Cluny.
San Mamerto de Vienne, obispo.
San Gengulf de Varennes, mártir.

jueves, 30 de abril de 2015

San Eutropio, para los pies torcidos.

San Eutropio de Saintes, Francia; obispo y mártir. 30 de abril (y 11 de mayo, con Santa Eustelle). 

La leyenda de San Eutropio le hace hijo de un gobernante persa. De niño fue trasladado con su niñera a la corte del rey Herodes a Jerusalén, donde oyó hablar de Jesús y sus milagros. Queriendo conocerle, salió del palacio de Herodes y fue al encuentro del Maestro, estando presente en la multiplicación de los panes y los peces. De hecho la leyenda añade que era el niño que tenía los cinco panes y dos peces, cosa que se dice de otros santos, como San Servacio (13 de mayo). También nos dice que estaba presente en el momento en el cual le presentan unos niños a Jesús, que responde: "Dejad que los niños vengan a mí". Después de este hecho, y ya creyendo en el mensaje de Cristo, regresó con su padre a Persia, donde viviño recordando a Jesús durante varios años. Cuando se hizo un hombre, volvió a Judea, para enterarse que Jesús había sido muerto crucificado. Se decepcionó en el primer instante, pero al saber que sus seguidores decían que había resucitado, buscó a San Pedro, se instruyó en la fe y se convirtió plenamente. Este le ordenaría presbítero y lo enviaría a la Galia, concretamente Mediolanum Santonum, hoy Saintes. Otras leyendas dicen que los apóstoles Simón y Judas (28 de octubre) le convertirían.

Al llegar, se fue a una posada, donde comenzó a predicar a Cristo, con una cruz en la mano. La gente, extrañada de semejantes palabras sobre un nuevo dios que moría y resucitaba, lo echaron a palos, por lo que Eutropio tuvo que huir a una colina, donde se hizo una celda. Volvió a predicar, y lo mismo: fracaso. Desalentado, volvió a Roma, donde se enteró que San Pedro (29 de junio, 8 de noviembre, Dedicación de la Basílica; 18 de enero y 22 de febrero, Cátedras; 1 de agosto, Ad Víncula; 16 de enero, Ad Víncula en la Iglesia Oriental) y San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre) habían sido martirizados. Conoció a San Clemente (23 de noviembre), San Lino (23 de septiembre) y a San Cleto (26 de abril), que le animaron a padecer por el Evangelio de Cristo. Clemente le consagró obispo y le unió a San Dionisio (9 de octubre), para que regresara a la Galia, al mismo sitio donde San Pedro le había enviado antes.


Y fue otra cosa. El pueblo fue más dócil a su palabra, y poco a poco fue organizando la primera comunidad cristiana de Saintes, cuyos habitantes le llamaban "el mensajero". Una de sus conversiones más importantes fue la de Santa Eustelle (Estrella), hija de un magistrado romano. Eustelle, oyéndole predicar fue a él y le suplicó "Maestro, yo quiero ser discípula de Cristo, explícame la verdad de sus misterios", se instruyó y Eutropio la bautizó. El padre de la chica montó en cólera, y le ordenó volviese a la fe pagana, por lo cual Eustelle huyó, retirándose a una ermita junto a la de Eutropio. Allí envió su padre una tropa de paganos, para que matasen a Eutropio y le devolviesen a su hija. Los mercenarios hallaron al santo obispo de rodillas, en oración, y le apedrearon y golpearon, desmebraron y finalmente le cortaron la cabeza, dejándole allí tirado. Eustelle, que se había escondido, tomó el cuerpo esa noche, junto a un grupo de cristianos y lo enterró piadosamente donde buenamente pudo. Al poco tiempo ella misma sería martirizada, su memoria es el 11 de mayo.

San Eutropio convierte
a Santa Eustelle.
La persecución contra los cristianos hizo que el lugar de la sepultura quedara semi-oculto y sin una adecuada veneración. En el siglo VI el obispo San Paladio (7 de octubre) erigió una iglesia y monasterio en Saintes dedicada a la memoria de San Eutropio, para trasladar a ella las santas reliquias. Abierta la tumba, se comprobó la cabeza cortada y el cráneo con una gran herida, aunque se dudaba fuera el santo obispo. Esa misma noche, apareció el santo a dos piadosos abades y les reveló que realmente eran sus reliquias. 

¿Qué puede haber de cierto en todo esto anterior? Esta "historia" aparece en la "Historia de los francos", de San Gregorio de Tours (17 de septiembre), que, por supuesto, la da por historia y no leyenda. Es Paladio quien da a Gregorio, tal vez en una carta, el material para que este la incluya en su obra. Lo más probable es que sea un obispo de siglos posteriores. La veneración a San Eutropio consta efectivamente desde el siglo VI, pero se remonta a un culto anterior, probablemente de los siglos III o IV, a tener en cuenta otras zonas de Francia evangelizadas por la misma época y sus obispos situados en los tiempos apostólicos. Yo los llamo "Santos en la Máquina del Tiempo"

Este culto está extendido pricipalmente en la Bretaña, donde se le considera patrón contra la hidropesía. Varias iglesias principales guardan reliquias suyas, aunque en Saintes sólo se conserva la cabeza, porque el respeto del cuerpo fue profanado por los protestantes en el siglo XVI. En Morbihan se le invoca especialmente para arreglar las torceduras de pies, para que los niños caminen pronto, etc. El origen está en la semejanza de su nombre con la palabra "estropiés", que significa lisiado o paralítico.


Fuentes: 

-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.


A 30 de abril además se celebra a 

San José Benito Cottolengo, presbítero fundador.
Santa María de la Encarnación Guyart, ursulina

San Quirino de Neuss, tribuno mártir.

sábado, 26 de mayo de 2012

Santos en la máquina del tiempo

San Marcial de Limoges
Pregunta: He leido con atención el artículo que escribiste sobre San Austremonio, donde hablas de santos que los ponían en tiempos de los apóstoles para darles más veracidad. Podrías hablarme de esto más detenidamente, y decirme cuantos más hay? Gracias. Tu blog está padrísimo. México.

Respuesta: Gracias por tus elogios, sólo hago lo que puedo. Vamos a ver un ejemplo, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) en su "Historia de los Francos" dice claramente: "En los días del emperador Decio (249-251) siete hombres fueron consagrados obispos y enviados a los galos"1. Es decir, en pleno siglo III; sin embargo, los hagiógrafos y amantes de las leyendas, les hicieron retroceder en el tiempo, poniéndolos en tiempos de Cristo o los apóstoles, y esto para dar más garantías a su santidad, trasmitiendo que “si estuvieron con el Señor y los Apóstoles, como no serán santos hombres”. En muchas ocasiones llenaron sus “vidas”, escritas hasta con más de 500 años de distancia, de hechos milagrosos o estrafalarios, haciéndolos parientes o discípulos de los primeros cristianos. Es importante recordar el interés de la Iglesia gala de aparecer no evangelizada por Roma, sino directamente por el Señor Jesús o, a lo sumo, por los apóstoles, para ganar autoridad local, derechos y privilegios. Esto, por supuesto, alentado por nobles, deseosos de dominar la iglesia francesa, sus bienes y beneficios eclesiásticos: el llamado galicanismo, que duró varios siglos en la iglesia francesa. 

Pero, sin embargo, la formación de las iglesias locales es generalmente de otro modo: cristianos conversos, inmigrantes o perseguidos, que se van introduciendo en Europa. Comunidades que se aglutinan en torno a algún cristiano eminente, con la posterior ordenación o envío de un obispo. Este obispo termina de organizar la iglesia local, consolidándola y expandiéndola incluso, haciendo de su territorio un punto de partida de misioneros, generalmente monjes. Y el mejor ejemplo lo hallamos, precisamente en Francia, en la iglesia de Lyon y sus mártires.


Pues volviendo a estos santos “retrasados” en el tiempo, los más importantes son:
  • San Afrodisio de Breziers. 22 de marzo.
  • San Austremonio de Clermont. 1 de noviembre. Aparece enviado por San Pedro a la Galia.
  • San Graciano de Tours. 2 de mayo (traslación de las reliquias a Tours) y 18 de diciembre.
  • San Maximino de Aix. 12 de septiembre. Se le relaciona en la leyenda provenzal de Santa María Magdalena, a la que habría enterrado.
  • San Eutropio de Saintes. 30 de abril. Se dice que fue hijo del rey Jerjes de Persia, y convertido por los Apóstoles Judas y Simón, pero no es más lejano del siglo III. (en la imagen)
  • San Trófimo de Arlés. 29 de diciembre. Se le ha asimilado con el discípulo de San Pablo mencionado en Hch 20, 4.
San Saturnino de Tolosa
  • San Saturnino de Tolosa. 29 de noviembre. De este la leyenda nos dice que pertenecía a los discípulos de San Juan Bautista  y fue quien cuidó el manto de Cristo cuando este se bautizó. Estuvo presente en la multiplicación de los panes, en la Última Cena y en Pentecostés. Después de la Ascensión se unió a San Pedro y fue con él a Roma. De allí San Pedro lo enviaría al sur de Francia y al norte de España.
  • San Thuribe de Le Mans. 16 de abril. Sería discípulo de San Juan Evangelista y sucesor de San Julián.
  • San Julián de Le Mans. 27 de enero. Su leyenda le hace enviado a la Galia por San Clemente (23 de noviembre), pero se calcula que realmente vivió sobre el siglo V.
  • San Marcial de Limoges. 30 de junio. Su "vida" se escribió entre los siglos X y XI, y cuenta que era sobrino de San Esteban Protomártir, que perteneció a los setenta y dos discípulos y que fue el niño que Cristo puso ante los apóstoles cuando les dijo “si no os hacéis como niños no entraréis al reino de los cielos”.
  • San Dionisio. 9 de octubre. Se le confundió con San Dionisio Aeropagita (3 de octubre. Otra leyenda que tiene tela) y que fue el primer obispo de Atenas. Cuando se entera que San Pedro y San Pablo están presos,se dirige a Roma, pero estos ya han sido martirizados. Le pide autorización a San Clemente Papa (23 de noviembre) para predicar en la Galia, aún pagana. En realidad no es anterior a la mitad del siglo III y su "vida" fue escrita en el siglo IX. De los santos cefalóforos (los decapitados que recogen su cabeza y caminan con ella un trecho) es el más famoso. Sus compañeros fueron Rústico y Eleuterio (también el 9 de ocubre).
  • San Lázaro. 17 de diciembre. Fue un obispo del siglo III, identificado con el Lázaro del Evangelio, hermano de Santa Marta (29 de julio) y Santa María Magdalena (22 de julio), hecho obispo de Marsella por la leyenda.
  • San Fermín. 25 de septiembre y 7 de julio (en Pamplona). Relacionado con San Saturnino.
  • San Pablo de Narbona. 22 de marzo. La tradición lo identifica con el procónsul Sergio Paulo, a quien convirtió el apóstol San Pablo (29 de junio, martirio; 30 de junio, conmemoración; 25 de enero, conversión; 18 de noviembre, dedicación de la basílica).
San Servacio.
Iglesia de Mur de Bretagne.
  • San Servacio de Maastricht o Tongeren. 13 de mayo. Es del siglo IV, y hay abundantes testimonios verdaderos sobre él (estuvo en los concilios de Colonia del año 346 y de Rímini, en el año 359), pero la leyenda, insistentemente le hace nada menos que primo segundo de Cristo, al ser biznieto de Santos Hortolano y Emerenciana (28 de noviembre), los padres de Santa Ana (ver La Parentela de Nuestra Señora).
  • San Rieul (Régulo o Raúl) de Senlis, obispo. 30 de marzo, 10 de mayo (traslación de las reliquias), 13 de julio y domingo posterior al 23 de abril. Discípulo de San Juan Evangelista y de San Dionisio de París.
  • Santos Cecilio (1 de febrero), Eufrasio (13 de marzo y 15 de mayo), Isicio (15 de mayo), Indalecio (15 de mayo), Segundo (2 de mayo), Tesifonte (15 de mayo) y Torcuato (15 de mayo), los Siete Varones Apostólicos, supuestos discípulos de Santiago el Mayor (4 de enero, Synaxis de los apóstoles, Iglesia Oriental; 12, Iglesia Copta; 30 de abril, Iglesia Oriental; 23 de mayo, aparición en Clavijo, 24 de mayo, traslación de las reliquias a Verona; 30 de junio; 25 de julio, 15 de noviembre, Iglesia Griega; 28 de diciembre, Iglesia Armena y 30 de diciembre, desembarco de las reliquias en Galicia) y apóstoles de España.
  • San Nectario (9 de diciembre), San Baudimio (2 de enero) y San Auditor (9 de diciembre), la tradición los considera tres hermanos y enviados a predicar por el mismo San Pedro. 
  • San Cedon, obispo. 23 de agosto. Uno de los viajeros con Santa María Magdalena y su parentela a la Provenza. En realidad debió vivir sobre los siglos IV ó V.
  • San Prodóscimo de Padua. 7 de noviembre. Supuesto discípulo de San Pedro que predicó en Padua y convirtió a Santa Justina.


1 Los aquí relacionados: Austremonio, Graciano, Marcial, Pablo, Trófimo, Saturnino y Dionisio.


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Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...