Mostrando entradas con la etiqueta niñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta niñas. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de mayo de 2021

¡Mi cielo es la voluntad de Dios!

Beata Blandina Merten, virgen ursulina. 18 de mayo.

Nació el 10 Julio de 1883 en Düppenweiler, Alemania. Fue la novena de 10 hermanos, y fue bautizada como María Magdalena. Recibió sus primeras letras en la escuela parroquial y a los 16 años comenzó la carrera de magisterio en Vallendar, en la escuela Marienau. En 1903 comenzó a impartir clases en la escuela primaria de Morscheid. A la par de su formación académica, incrementó su formación espiritual con la asistencia a misa, la oración y comunión frecuente y la colaboracón con el apostolado de la parroquia.

En 1908, siguiendo su vocación de maestra ingresó en el monasterio del Calvario de las Ursulinas de Ahrweiler. A la par del hábito, tomó el nombre de Blandina. Fue una novicia y monja muy sencilla, gustaba de las cosas más ordinarias, y ella misma vivió de un modo “ordinario”, en cuanto que no destacó por heroicidades, más allá de vivir la vida cristiana y religiosa cada día con alegría y centrada en Jesús. De esta época nos han llegado muchas de sus expresiones: “¡Mi cielo es la voluntad de Dios! en Él estoy tan perdida, me he olvidado de mí misma tan completamente que sólo Él me rodea. Todas las cosas, todas las criaturas y los acontecimientos hablan de Él y no conozco ni me esfuerzo por nada más alto, más bello, más amable, mejor en el cielo y en la tierra que sólo Él”.

Hizo su profesión solemne el 4 de noviembre de 1913. Luego de esta fue destinada al monasterio de Saarbrücken, en Tréveris. Allí alternó perfectamente la profesión de maestra con intensa vida de oración. No hay que olvidar que en este tiempo las ursulinas eran aún de clausura. En 1914 escribió: “La Sagrada Eucaristía es el sacramento del amor. Si en algún lugar, aquí es donde el Salvador tiene sed de nuestro amor. ¡¿Quién lo entendió mejor y lo sintió más profundamente que el alma consagrada?! Con fuerza elemental los atrae hacia sus pies. Quiere amar, amar de nuevo, amar sin medida, amar como los santos, amar por y en lugar de las personas que no lo aman”.

En 1916, cuando más prometía la religiosa, cayó enferma de tuberculosis. Esto fue un gran varapalo para su vida como maestra, pues no pudo acercarse más a las niñas. Sufrió la enfermedad con total abandono en las manos de Dios, confiándose a Él en todo momento. No perdió la alegría ni la sencillez de trato. Sufrió pacientemente todos los dolores que le sobrevinieron hasta su muerte, el 18 de mayo de 1918.

Luego de su muerte las Hermanas recogieron numerosos testimonios de su santidad, sus ejemplos de valentía, entereza, fe y caridad, y comenzaron a encomendarse a su intercesión. Miles de súplicas invocando su intercesión en todo el mundo fueron oídas y los portentos no se hicieron esperar. En 1985 la Hermana Irimberta Puntigam sanó milagrosamente de un cáncer y esto fue aceptado como milagro para su beatificación. Fue beatificada el 1 de noviembre de 1987 por el Papa Juan Pablo II en 1990 sus reliquias se trasladaron a una capilla dedicada a su memoria en el cementerio de San Paulino, Tréveris.

Fuente:
-Sierva de Dios hermana Blandine Merten OSU - Ursulina del Calvario. En: De sus escritos, 4ª edición. Ahrweiler 1985, pág. 33f

A 18 de mayo además se celebra a:








sábado, 9 de enero de 2021

Madre, educadora y pionera.

Beata Alicia Le Clerc, virgen fundadora. 9 de enero y 14 de octubre, traslación de las reliquias.

Nació el 2 de febrero de 1576 en Remiremont, los Vosgos. Fue una niña alegre y despierta, estudiosa y gustaba de las cosas de la religón. La adolescencia le enfrió bastante la piedad, prefiriendo las fiestas, diversiones y compañía de amigos. A los 18 años su familia se mudó a Mattaincourt, una ciudad que crecía a ritmo vertiginoso. A los 21 años cayó enferma y tuvo que guardar cama, por lo cual se aisló de amigos y diversiones, teniendo que pasar la mayor parte del tiempo haciendo labores o leyendo. En este estado comenzó a leer un libro devoto y su vida cambió para siempre. Tomó en cuenta lo poco que había servido al Señor desde su niñez y apenas sanó totalmente comenzó una vida de seria piedad.

Supo que en Hymont, cerca de Mattaincourt había un piadoso sacerdote y quiso dirigirse con él. Fue San Pedro Fourier (9 de diciembre), con quien su vida estaría unida para siempre. Alicia quería dedicar su vida a Cristo, pero ninguna Orden monástica le atraía. Una moción interior de Nuestra Señora le indicó que su vocación estaba en darse a los pobres y necesitados. Fourier estaba en ese mismo momento planeando abrir una escuela para niñas y buscaba jóvenes para la empresa. Alicia supo que ahí estaba su respuesta y fue la primera, dando origen a la Congregación de Canonesas de Nuestra Señora. Seguían la Regla de San Agustín y su carisma central fue la formación de las niñas pobres, de las que nadie se acordaba. No solo se enfocaron en las niñas de familias católicas, sino que admitían incluso a las de familias protestantes, que no tenían otra opción educativa para sus hijas. Además de impartir clases, frecuentemente visitaban a los pobres, cuidaban enfermos y huérfanos.

Alicia y otras cuatro jóvenes tomaron el hábito el 25 de diciembre de 1597, haciendo votos privados. En 1606 establecieron la Casa Madre en Nancy. En 1617 llegó la aprobación diocesana de las Constituciones y en 1618 las canonesas de esta Casa profesaron solemnemente. Desde entonces se llamaría María Teresa de Jesús. En esta ocasión celebraron Capítulo y Alicia fue elegida superiora de las demás. Junto a Fourier redactó las Constituciones de la Congregación. Las Canonesas vivían en clausura, como era la usanza, hacían votos públicos y solemnes. Además, signos de los tiempos, admitieron Hermanas de votos simples, que salían a las calles y vestían un hábito propio para ello. Esta idea sería fundamental para la fundación de la "Congregación de Nuestra Señora", fundada por Santa Margarita Bourgeoys (12 de enero), para la evangelización y la educación de los indígenas el Canadá.

Nuestra Beata falleció el 9 de enero de 1622, dejando varias casas fundadas. Fue sepultada en un ataúd de plomo en Nancy. Durante la Revolución Francesa sus religiosas tuvieron que padecer mucho y la Congregación fue disuelta. La Casa de Nancy fue demolida. En 1814 algunas lograron reunirse y refundaron la Congregación. Otras, como la Beata Teresa Gerhardinger (9 de mayo), fundaría en 1833 las "Hermanas Educadoras de Nuestra Señora".

Sepulcro de la Beata.
Catedral de Nancy.
A finales del siglo XIX las religiosas comenzaron a promover que su fundadora fuera canonizada, pero tropezaron con el escollo de que no había reliquias de ella, un requisito para entonces insalvable. Gestiones de prelados y otros religiosos hicieron que, por excepción, Roma obviara esta norma en el caso de Alicia, debido a su fuerte ejemplo entre las maestras católicas. Finalmente, Pío XII la beatificó el 4 de mayo de 1947. Tres años más tarde unos jóvenes de Nancy hallaron una especie de sótano y se metieron a explorar, cuando dieron de bruces con un ataúd de plomo. Hechas las investigaciones, no hubo dudas, era la Beata Alicia. El reconocimiento oficial y la traslación a la Escuela de Nuestra Señora se realizaron en 1960. El 14 de octubre de 2007 fueron trasladados a la catedral de Nancy.

A 9 de enero además se recuerda a:

San Andrés Corsini,
obispo carmelita
.
Beato Antonio Fatati,
obispo.
S. Adrián de Canterbury,
abad
.











jueves, 18 de enero de 2018

"El fuego de la caridad ardía en su corazón"

Beata Regina Protmann, virgen fundadora. 18 de enero.

Nació en 1552 en Braunsberg, Prusia Oriental, en una familia de mercaderes. Su familia había permanecido fiel a la fe católica en medio de la revolución desatada por la herejía luterana, reciente en el tiempo. Católica creció Regina, dando muestras firmes de piedad y caridad. En 1571 se dio más intensamente a la oración, y junto a dos amigas se retiró a una casa vieja de su ciudad. Las tres iniciaron la obra de las "Hermanas de Santa Catalina de Alejandría", conocidas como "las Catarinas". Su espiritualidad se nutrió principalmente de la máxima benedictina "Ora et Labora", y de la divisa ignaciana de "Ad Maiorem Dei Gloriam". Pronto tuvo más discípulas y entre todas organizaron su vida para dedicar horas a la oración, al trabajo y a la caridad. 

En este tiempo de la Contrarreforma católica, y en siglo XVII también, numerosas mujeres dieron un paso al frente inspiradas por Dios para liderar la causa del Evangelio. Como Santa Ángela de Merici (27 de enero), Santa Juana de Lestonnac (15 de mayo y 28 de diciembre, traslación de las reliquias), o Mary Ward. Detrás de muchas de ellas estaba la espiritualidad jesuítica de misión, educación y cultura como medios para detener la herejía y mantener fieles a los católicos. Lamentablemente, la Iglesia no estaba preparada para aquello y las directrices del Concilio de Trento sobre la clausura de las monjas hicieron imposible que muchas obras fructificasen. Otras resistieron, acomodándose a la clausura o semiclausura, y otras lograron su cometido. Regina hubo de padecer muchísimo por esta mentalidad. Para los clérigos (jesuitas incluidos) era impensable que hubiera mujeres consagradas visitando las casas de los pobres, catequizando, cuidando enfermos en sus propios hogares ¡incluso por las noches! Como Mary Ward, Regina luchó por no tener clausura ni semiclausura, pero al mismo tiempo ser religiosas y no solo seglares. En realidad no era algo nuevo en la Iglesia, pero si algo ya olvidado.

En 1583 las Hermanas fueron oficialmente reconocidas por su obispo, y el papa Clemente VIII les dio su aprobación en 1602. Sobre ella el mejor dato que poseemos es lo que escribe el jesuita Engelbert Keilert, cercano a ella: 
"El fuego de la caridad cristiana ardía en su corazón. ¡Los pobres y los necesitados pueden hablar de esto! Cuántas veces no lavaba los pies de los pobres en la casa anfitriona, cuántas veces no limpiaba las heridas de los pacientes. ¿Tenía alguien fiebre, dolor de muelas, hinchazón, una enfermedad ocular o lo que fuera?, pues ella sabía un medio para ello. Si se enteraba que alguien estaba enfermo, aunque fuera una persona completamente desconocida enviaba allí a una hermana con una sopa confortante y una comida sólida para fortalecerle.

Desde hace más de cuarenta años dirige a las Hermanas Catarinas. Ella es un ejemplo para todas sus hermanas. Se impone a sí misma las mortificaciones más estrictas, que prohíbe a sus hermanas. A menudo ella regala su ropa o ropa de cama, duerme en el piso desnudo o pasa la noche rezando ante el Sacramento por la conversión de los pecadores. Cuando escucha que la guerra o un conflicto armado estalla en algún lugar comienza una oración de cuarenta horas con su comunidad, como si sólo ellas fueran capaces de evitar la calamidad. Insistentemente va hacia su meta a pesar de las decepciones y contratiempos, inspirada por su lema de vida 'Como Dios quiera'".

Regina subió al encuentro con el Esposo Cristo el 18 de enero de 1613, luego de pasar toda la Navidad enferma. Su culto siempre fue reducido, pero su ejemplo animó a muchos a hacer el bien y trabajar por Cristo. Sus reliquias se veneran en Grottaferrata desde el siglo XX. Fue beatificada por San Juan Pablo II el 13 de junio de 1999.


A 18 de enero además se celebra a
San Máximo de Serbia, rey y obispo.
Santa Margarita de Hungría, princesa, virgen dominica.

lunes, 7 de diciembre de 2015

La pequeña y gran Capitana

Santa María Josefa Roselló, virgen fundadora. 7 de diciembre.

María Josefa nació en 1811 en Abisola, Italia, de familia pobre. Cuando todavía era muy jovencita, su papá la llamaba "la pequeña capitana", porque demostraba tener cualidades de líder y ejercía mucha influencia entre sus compañeras. Un día todas las personas mayores del pueblo dispusieron irse en peregrinación a visitar un santuario de la Virgen, en otra población. Cuando ya los mayores se habían marchado, María Josefa organizó a las niñas de la población y con ellas se fue cantando y rezando, en peregrinación al templo del pueblo. Un joven subió a la torre e hizo repicar las campanas, y así también los menores tuvieron su fiesta religiosa. Un par de esposos muy ricos sufrían porque el marido estaba paralizado y no tenían quien le hiciera de enfermera. Averiguaron qué mujer había de absoluta confianza y les recomendaron a Josefa. Y ella atendió con el más esmerado cariño al pobre paralítico durante ocho años. Los esposos en pago a tantas bondades, dispusieron hacerla heredera de sus cuantiosos bienes. Pero la joven les dijo que solamente había hecho esto por amor a Dios, y no les recibió nada.

Nuestra joven sentía un gran deseo de dedicarse a llevar una vida de soledad y oración, pero su confesor le dijo que eso no era lo mejor para su temperamento emprendedor. Entonces al saber que el señor obispo de Savona estaba aterrado al ver que había tantas niñas abandonadas por las calles, sin quién las educara, se le presentó para ofrecerle sus servicios. Al prelado le pareció muy buena su oferta y la encargó de conseguir otras jovenes que quisieran dedicarse a la educación de niñas abandonadas. Y así en 1837 con ella y varias de sus amigas quedó fundada la congregación de Nuestra Señora de la Merced o de las Misericordias, con el fin de atender a las jóvenes más pobres. Con unos muebles viejos, una casona casi en ruinas, cuatro colchones de paja extendidos en el suelo, unos kilos de papas, un crucifijo y un cuadro de la Santísima Virgen, empezaron su nueva comunidad. Y Dios la bendijo tanto, que ya en vida de la fundadora se fundaron 66 casas de la comunidad. Sus biógrafos dicen que María Josefa no hizo milagros de curaciones, pero que obtuvo de Dios el milagro de que su congregación se multiplicara de manera admirable. Cada vez que tenía unos centavos sobrantes en una casa, ya pensaba en fundar otra para las gentes más pobres.

La esposa del paralítico al cual ella había atendido con tanta caridad cuando era joven, le dejó al morir toda su grande herencia y con eso pudo pagar terribles deudas que tenía y fundar nuevas casas. La Madre Josefa tenía una confianza total en la Divina Providencia, o sea en el gran amor generoso con que Dios cuida de nosotros. Y aún en las circunstancias más difíciles no dudaba de que Dios iba a intervenir a ayudarla, y así sucedía. En su escritorio tenía una calavera para recordar continuamente en que terminan las bellezas y vanidades del mundo. Durante 40 años fue superiora general, pero aun teniendo tan alto cargo, en cada casa donde llegaba, se dedicaba a ayudar en los oficios más humildes: lavar, barrer, cocinar, atender a los enfermos más repugnantes, etc. Ante tantos trabajos y afanes se enfermó gravemente. El obispo se dio cuenta de que se trataba de cansancio y exceso de trabajo. La envió a descansar varias semanas, y volvió llena de salud y de energías para seguir trabajando, por el Reino de Dios.

Los misioneros encontraban muchas niñas abandonadas y en graves peligros y las llevaban a la Madre Josefa. Y ella, aun con grandes sacrificios y endeudándose hasta el extremo, las recibía gratuitamente para educarlas. Su gran deseo era el poder enviar misioneras a lejanas tierras. Y la ocasión se presentó en 1875 cuando desde Buenos Aires, Argentina, le rogaron que enviara a sus religiosas a atender a las niñas abandonadas. Y coincidió el envío de sus primeras misioneras con el primer grupo de misioneros salesianos que enviaba San Juan Bosco (31 de enero). Así que ellas en el barco recibieron la bendición y los consejos de este gran santo que estaba ese día despidiendo a sus primeros misioneros salesianos. También en América sus religiosas fueron fundando hospitales, casas de refugio y obras de beneficiencia.

Sus últimos años padeció muy dolorosas enfermedades que la redujeron casi a total quietud. Y llegaron escrúpulos o falsos temores de que se iba a condenar. Era una pena más que le permitía Dios para que se santificara más y más. Pero venció esas tentaciones con gran confianza en Dios y murió diciendo: "Amemos a Jesús. Lo más importante es amar a Dios y salvar el alma". El 7 de diciembre de 1880 pasó a la eternidad. Fue beatificada el 6 de noviembre de 1938 por el papa Pio XI, y canonizada el 12 de junio de 1949 por el papa Pio XII.


Fuente:
-Jonathan Alarcón.


A 7 de diciembre además se celebra a  
Santa Honora de Brets, condesa y eremita.
San Gerardo de Claraval, protomártir cisterciense. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...