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domingo, 19 de noviembre de 2017

Patriota, apóstol y carmelita.

San Rafael de San José Kalinowski, presbítero carmelita. 19 de noviembre.

Oriundo de una familia polaca, José Kalinowski vio la luz en Vilna (Polonia) el 1 de septiembre de 1835. A sus ocho años, en 1843, entra como alumno interno en el Instituto de Nobles, del que su padre es profesor y del que , más tarde, llegará a ser director. En 1850, comienza sus estudios superiores en el Instituto de Agronomía de Hory-Horki. Dos años más tarde ingresa en la Academia Militar de Ingenieros del Zar Nicolás, en San Petersburgo. Después de obtener el título de Ingeniero en dicha Academia, en 1957, es nombrado profesor de matemáticas en la misma Academia y obtiene el grado de teniente. Entre 1858-1860, trabaja en el proyecto de la línea de ferrocarril Odessa-Kiew-Kursk. En noviembre de 1860, a petición propia, es destinado a la fortaleza de Brest Litowski, ascendiendo a capitán de Estado Mayor del ejército ruso.

El 17 de mayo de 1863, obtiene la baja solicitada en el ejército del Zar. Un mes más tarde, se alista sin embargo en el levantamiento de Polonia para liberarla del poder zarista de ocupación, y ante las insistencias del Gobierno nacional polaco, clandestino, acepta el cargo de Ministro de la Guerra en Vielna, para toda la comarca de Lituania. Kalinowski, conocedor del poderío militar ruso, sabe cuál va a ser el resultado de aquella insurrección, pero su patriotismo le obliga a no claudicar. En el otoño de este mismo año la insurrección queda vencida.

A causa de su participación en este movimiento de liberación en Polonia, en la noche del 24 al 25 de marzo de 1864 es arrestado por los rusos y el día 2 de junio condenado a muerte. La pena le es conmutada por 10 años de trabajos forzados en Siberia, hacia donde parte el 11 de julio. En Siberia en 1874, los condenados experimentan algunos cambios en su condición debido a sucesivas amnistías, pasando de deportados a expatriados, con las consiguientes mejoras de vida. Conseguida la libertad en septiembre de 1874, se traslada a Austria y en octubre a París donde es nombrado educador del príncipe Augusto Czartoryski. En 1875, viaja con el príncipe, que tiene síntomas de tuberculosis, a diversos lugares de Francia, Suiza, Italia y Polonia, buscando remedio para su salud.

En 1877, el día 15 de julio ingresa al Carmelo Teresiano, llega al noviciado de Graz, en Austria. Después de unos meses de prueba, recibe el hábito el 26 de noviembre y cambia su nombre por el de Rafael de San José. De 1878 a 1881, hace sus estudios eclesiásticos en Giör (Hungría). Y en 1882, recibe la ordenación sacerdotal en Czerna (Polonia). De 1882 a 1907, el P. Rafael consumió el resto de su vida sirviendo en puestos de responsabilidad en la Orden: superior, organizador de la vida carmelitana y formador de varias generaciones de carmelitas.

Dedicó mucho tiempo y esfuerzos a los monasterios de las carmelitas descalzas y colaboró en la fundación de dos nuevos conventos. El estudio y la investigación ocuparon buena parte de los últimos años de su vida. Fruto de estos trabajos fue la edición, en cuatro tomos, de las Crónicas de las Carmelitas Descalzas en Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Publicó también algunos trabajos propios, así como algunas traducciones del francés al polaco. Se distinguió en el celo por la unidad de la Iglesia y la incansable dedicación al ministerio del sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual. Muy devoto de María, acudían a él los fieles incluso desde muchos kilómetros de distancia, haciendo florecer en Polonia la Orden del Carmelo Teresiano.


Funerales del santo.
Siempre delicado de salud, sobre todo desde su permanencia en Siberia, entregó su alma a Dios en Wadowice el 15 de noviembre de 1907, y enterrado en el convento de Czerna el día 20 de noviembre. El 22 de junio de 1983 era beatificado en Cracovia, y el 17 de noviembre de 1991, canonizado por Juan Pablo II.


Fuente:
http://www.portalcarmelitano.org


A 19 de noviembre además se celebra a
San Pablo de Skálholt, obispo.
San Abdías, Profeta.

sábado, 29 de septiembre de 2012

San Miguel y los arcángeles

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Concesión de indulgencias a la devoción de los 7 arcángeles.

Pregunta: necesito saber los nombres de los siete arcángeles de la corte celestial, asimismo algo de historia de ellos, y su correspondiente imagen. También agradecería mas información sobre el arcangel san miguel, como ritual, que relación tiene el exorcismo con la figura del arcangel san miguel, es correcto emplear a San Miguel para exorcisar, en fin les agradecería información al respecto. Buenas Noches y en verdad espero me ayuden. Nicaragua.

Respuesta: Hola. Ante todo quiero decirte que los arcángeles, como otros seres espirituales, no tienen “historia”, como se entiende la historia de un santo o santa: nace, vive y muere. Los ángeles son seres distintos y con otra naturaleza. Otra cosa, que solo apunto aquí (porque es un tema para desarrollar): la tradicional separación de categorías angélicas, en tronos, dominaciones, arcángeles, y demás, aunque muy tradicional, hoy cada vez más está en desuso en la teología y predicación de la Iglesia, que con el tiempo ha profundizado en el tema y dejado de lado la angeología del Pseudo San Dionisio Aeropagita (8 de abril), que fue quien señaló y dio características propias a los llamados “coros”. Pero, sinceramente, tiene más de fabulación y asociación, que de profundidad teológica y, lo más importante: de realidad. Hoy se prefiere hablar simplemente de ángeles. En el caso de los más conocidos, Miguel, Gabriel y Rafael, el título de arcángeles se les mantiene por tradición y porque, entre todos los ángeles, evidentemente, tienen un papel destacado en las Escrituras.

Los llamados arcángeles son uno de esos “coros”. Según el AT, habría “siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor" [1]. Y el Apocalipsis dice: "Gracia y paz a vosotros de parte de «Aquel que es, que era y que va a venir», de parte de los siete Espíritus que están ante su trono" [2]. Pero hoy sabemos que el Apocalipsis es un libro más simbólico y místico que histórico o que pretenda contar realidades divinas. Aún así, se entendió, que estos espíritus tan importantes serían ángeles de categoría superior: arcángeles. La Iglesia sólo reconoce los “nombres” de los tres que se encuentran en las Sagradas Escrituras. Entrecomillo la palabra nombres, para recordar que estos “nombres” sólo designan una misión, porque los ángeles no tienen nombre propio, no lo necesitan. De hecho, los pasajes bíblicos en los que aparecen ponen de manifiesto este “nombre”:


San Miguel.
Talla Bretona. Siglo XVI
San Miguel: (Ap 12, 7-9) "quien como Dios". Venció y expulsó a Satanás del cielo. Defensor de la Iglesia. Y ya te respondo otra parte de la pregunta. En los exorcismos, o la recomendación del alma, la figura del ángel Miguel tiene una relevancia indiscutible, precisamente por esta misión de Miguel, de combatir al demonio, ya sea a nivel universal, protegiendo a la Iglesia, o a nivel personal, protegiendo a cada persona. La muy conocida oración de San Miguel “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla…”, que se decía antiguamente al final de cada misa es, en si misma un exorcismo y puede usarse siempre, y todos los días si se quiere. 

La iconografía de San Miguel es variada, pero a la par, muy parecida. Normalmente viste de caballero y con una lanza o espada amenaza al demonio (en forma de dragón o de ángel malo), al que en ocasiones tiene incluso encadenado. La balanza, para pesar las acciones buenas y las malas en el Juicio Final, también es un elemento clásico de su iconografía. Se celebra: 29 de septiembre, 8 de mayo (aparición en Monte Gargano), 25 de abril (aparición en Roma), 17 de junio y 20 de noviembre (Iglesia Copta), 8 de noviembre (Iglesia oriental), 6 de septiembre (Iglesia oriental, las "maravillas de San Miguel en Honaz"), 19 de septiembre (Milagro de San Miguel en Colosas), 16 de octubre (aparición en Mont Saint-Michel), 26 de marzo (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles). Además, está la aparición de Tlaxcala, México, a 8 de mayo o a 25 de abril, depende.

San Gabriel: (Lc 1, 11-20; 26-38) "el mensajero de Dios". Encargado de los grandes anuncios a los hombres (La Encarnación del Verbo, los Nacimientos de San Juan Bautista y de Cristo). Su iconografía es clásica, porta una filacteria donde pone "Ave María" y en la otra mano un lirio. Se celebra: 29 de septiembre, 24 de marzo, 26 de marzo, (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles), 11 de junio (aparición en el monte Athos).


San Rafael.
Vidriera francesa. Siglo XVII
San Rafael: (Tobit 12, 6; 15) "el que cura o sana". El arcángel cercano a los hombres para aliviarlos en su dolor y sufrimiento. Se representa como peregrino, con bordón y con un pez, en ocasiones con el joven Tobías. Se celebra: 29 de septiembre, 24 de octubre, 26 de marzo, (Iglesia Oriental, la synaxis de los arcángeles) y 7 de mayo (aparición en Córdoba).

Los otros cuatro arcángeles no aparecen en la Biblia, sino en libros apócrifos judíos, como el de Enoch o Esdras. Aún estando representados en algunas pinturas medievales (no tanto por sus “personas”, sino por representar a esos “Siete Espíritus”) la Iglesia no los recogió jamás en su liturgia (salvo la Mozárabe a Uriel), martirologios o calendarios. Y más aún, en el Concilio de 745, fueron proibidos los nombres de los ángeles: "Nosotros, por lo que nos ha enseñado vuestro santo Apostolado, y la divina tradicion, no reconocemos otros nombres de Angeles, sino los tres de Miguel, Gabriel, y Rafael. Pero no reprueba a los otros cuatro que mencionaré más adelante, sino solo prohíbe expresamente a los "ángeles" Ragüel, Jubuel, Adimis, Jubuas, Sabaotb y Simihel, de los que predicaba y escribía el hereje y mago Adalberto [3].

En cuanto al culto, en Palermo exitió una iglesia dedicada a los siete arcángeles. Y en 1527, un presbítero llamado Antonio Duca, rector de dicho templo, fundó uno en Roma, dedicado a Nuestra Señora de los Ángeles, donde se veneran a los siete arcángeles. Julio III, Pío IV y Gregorio XIII concedieron amplios beneficios materiales y espirituales a esta iglesia romana y a los devotos de los arcángeles. En otros sitios se eligieron altares, como en Alcalá de Henares, España; y en América, en Yahualica, Jalisco, destaca una iglesia de los años 50 del pasado siglo XX, con un interesante retablo en piedra.

Uriel: Su nombre significa: "Fuego de Dios", y aparece en los Tercero y Cuarto Libro de Esdras, libros apócrifos. Es el único que medianamente ha sido aceptado por algunos Padres, como San Ambrosio, o teólogos como Juan Gerson [4]. La angeología clásica le pone como el ángel puesto por Dios a las puertas del Paraíso con su Espada de Fuego, impidiendo la entrada del hombre. Bonito, pero inverosímil. Mejor como una alegoría del combate por alcanzar la vida eterna mediante las virtudes. Es reconocible porque porta una espada de fuego, o tiene el pecho inflamado con una llama, símbolo del corazón ardiente de amor.

Barachiel: Su nombre significa: "Bendición de Dios". Es presentado como el ángel protector contra la tibieza en las virtudes, teologales o cardinales. Suele portar un canasto lleno de flores, rosas y frutos, que vendrían a ser el producto de “cosechar” las virtudes. En ocasiones porta un Bendicional, indicando su “nombre”; a la par de recordar que la liturgia atrae esas bendiciones.


La Virtud de la Fortaleza
caracterizada como un ángel
Jehudiel: Su Nombre significa: "Alabanza de Dios". Propuesto como el ángel custodio contra la envidia y los celos, que minan la paz del alma. Porta una corona de oro, laurel o flores, señal de la recompensa divina para los fieles a Dios, y unos flagelos, signo de la penitencia y sacrificios por el Señor.

Salatiel: Su Nombre significa:  "Plegaria a Dios". La Angeología nos lo pone como el ángel que guía en el proceso de la oración. Se le representa con las manos juntas, en oración o con un incensario, que sabemos que es elemento de adoración y cercanía a Dios, mediante las súplicas. En ocasiones a la par del incensario derrama flores, que simbolizan esa respuesta de Dios a las oraciones.

Creo que queda claro que todas estas representaciones artísticas, basadas en elementos utilizados por la angeología forman parte de una teología basada en el símbolo, en la asociación de elementos conocidos (flores, espadas, balanzas) y cotidianos con realidades divinas, para explicarlas mejor. Asimismo en ocasiones aparecen como custodios de la personas, las virtudes, como simples elementos decorativos, de excelente, dudoso o pésimo gusto. La New Age y otras “ciencias” les dan personalidad, características esotéricas más sacadas de la chistera que basadas en realidad alguna, con una estética reprochable desde el punto de vista católico, pues más semejan hadas que ángeles.




[1] Tobías 12, 15. Biblia de Jerusalén.
[2] Apocalipsis 1, 4. Biblia de Jerusalén
[3] El Pintor Cristiano y Erudito. Volumen I, Libro II, Capítulo VII.
[4] Gerson. Tratado sobre el Magnificat. 3, 8.


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