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miércoles, 2 de mayo de 2018

La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

La Traslación de Santa Isabel de Hungría. 2 de mayo.

Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, 1 y 2 de mayo) murió el 19 de 1231, a los 24 años de edad, en su hospital de Madburg, después de una vida difícil, marcada por la tragedia, el amor y la piedad. Dícese que pocos días antes de su muerte, tuvo la visión de un pájaro que cantaba alegremente entre ella y la ventana, y la invitaba a que cantara con él. Fue enterrada en su mismo hospital, en una sencilla tumba. Aquella que había sido tan piadosa y caritativa con los pobres y enfermos en vida, no dejó de serlo en el cielo y pronto su sepulcro fue fuente de curaciones milagrosas. Siegfrid, el arzobispo de Maguncia mandó hacer una detallada crónica de estos milagros, que eran anotados cuidadosamente en un libro, y la envió al papa Gregorio IX, quien canonizó a Isabel el Domingo de Pentecostés de 1235.

Ese mismo año La Orden Teutónica, que tenía su sede administrativa en Madburg, y como tal era última propietaria del hospital, amplió el recinto para los enfermos y comenzó la construcción de una bella iglesia de estilo gótico, dedicada a la nueva santa, al tiempo que reclamaba la posesión de las reliquias, y por ende, todos los beneficios espirituales y económicos que de su culto se derivaran.

El 1 de mayo de 1236 el cráneo de la santa fue solemnemente coronado con una riquísima corona donada por el emperador Federico II de Hohenstaufen, y al día siguiente, 2 de mayo, el arzobispo Siegfrid trasladó su cuerpo de la santa a la nueva iglesia (aún sin terminar), en presencia del emperador, los hijos de Isabel, y numerosos prelados, clero y una gran muchedumbre devota. En 1245 la Orden Teutónica costeó un nuevo y bello relicario de oro para la santa. En 1249 el relicario se trasladó al coro de la misma iglesia para continuar con las obras, que terminaron en 1283, con una solemne Dedicación. Las reliquias de Santa Isabel atraían tantos peregrinos como Santiago o Roma.


Relicario de Santa Isabel de Hungría.
En 1539, durante la llamada Reforma protestante, el hereje Felipe de Hesse hizo retirar las reliquias de Isabel del relicario, ordenó que fueran esparcidas, junto con las de todos sus parientes, en un osario común, para acabar con aquel "culto idolátrico". Afortunadamente el Gobernador de Madburg, George de Kolmatsch, desobedeció la orden y se hizo trasladar las santas reliquias en secreto a su castillo en Herleshausen. En 1548, derrotados los herejes y repuesto el culto católico, la Orden Teutónica reclamó las reliquias al Gobernador, quien las entregó. Estaban muy reducidas, quedando solamente la mandíbula inferior, cinco huesos, una costilla, los dos omóplatos y un hueso de una pierna. Fueron trasladadas a Viena, al monasterio de las isabeles. Otras reliquias, dudosas, se conservan en el Tesoro de Hannover y otras en las Carmelitas de Bruselas.


Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 12. Editorial Edibesa, 2001.


A 2 de mayo además se celebra a:


Santos Hespero, Zoé,
y sus hijos mártires.
San Atanasio de Alejandría,
Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada,
reclusa y mártir.















Y además podéis leer:

De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.

La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno. 
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos. 

La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.

La Traslación de San Mateo Evangelista.

La Traslación de San Juan de Mata.

domingo, 13 de agosto de 2017

No temáis a reyes, sino al Rey de reyes.

Santa Radegundis de Poitiers, reina y abadesa. 13 de agosto y 28 de febrero (el milagro del grano).

Radegundis reniega de todo lujo.
Fue hija del rey Berthar de Turingia y nació alrededor de 518. Cuando Radegundis tenía 18 años su padre su asesinado por su hermano Hemfred, al servicio de los francos. Ella y su hermano pequeño fueron llevados a Francia, y Radegundis quedó bajo la protección de Ingunda, mujer de Clotario. Cuando Radegundis tenía 24 años, Ingundis murió y el rey Clotario I la obligó a casarse con él, bajo pretexto de la paz, pero en realidad lo que resultó fue un constante peligro para su vida y la de su hermano. Intentó escapar, pero fue atrapada y finalmente los casó San Medardo (8 de mayo) en Soissons. Radegundis se consolaba en la oración y la caridad. Su marido le reprochaba constantemente su austeridad y su escaso cuidado en el vestido y arreglos, pero ella prefería vivir pobremente, sin halajas ni vestidos costosos.

Y un buen día se fue a Saix, donde se estableció junto a la iglesia, dedicándose a orar, atender enfermos y a trabajar para ganar su sustento. No hay que extrañar que Radegundis dejase a Clotario, que fue capaz de quemar vivos a sus hijos y nietos. Clotario la reclamaba una y otra vez junto a sí. En una ocasión, fue a tomarla por si mismo, y Radegundis al saberlo, huyó a Poitiers. La leyenda cuenta que al pasar por un campo vio a un agricultor trabajando y le dijo "Si alguien te pregunta si has visto pasar a la reina, le dirás que no has visto a nadie desde sembraste el campo", y se metió en el campo. Inmediatamente el avena comenzó a crecer y de tal modo que la cubrió completamente. Al poco tiempo llegó Clotario y preguntó al campesino si había visto pasar a Radegundis, y este respondió lo acordado. Entonces Clotario, viendo la plantación crecida, pensó que por lo menos no había pasado por allí sino hacía tres o cuatro meses, y se dio la vuelta, resignado. En este campo se construyó una iglesia y monasterio que celebran este milagro a 28 de febrero.

Radegundis se estableció en Poitiers, viviendo una vida recogida. En 555 cuando Clotario asesinó a su hermano, ella se fue a Noyon donde pidió el velo y la consagración como diaconisa a San Medardo. Este no quiso hacerlo, pues él mismo la había casado con el terrible rey Clotario. Y por otro lado, esta consagración ya solo había quedado para las mujeres de los presbíteros cuando estos eran nombrados obispos. Pero la reina espetó "temes más a un rey, que al Rey de reyes", amenazándole con que tendría que dar cuentas a Dios por ello. Eso y la influencia de San Germán de París (28 de mayo) hicieron que Medardo se decidiera a consagrarla diaconisa. Radegundis entonces entró en la comunidad monástica de Santa Cesárea (11 y 12 de enero), un monasterio muy avanzado para su tiempo: La Regla establecía que las religiosas debían trabajar en costura o lavado, o en la transcripción de libros, y con ello mantenerse. Debían estudiar al menos dos horas al día. La carne y otros alimentos caros estaban terminantemente prohibidos, salvo para las enfermas. El baño diario era obligatorio. Las vestiduras de la iglesia debían ser sin bordados ni trabajo fino alguno, así como los hábitos. No estaban sujetas a superior ni obispo alguno, salvo a la abadesa.

Venerado sepulcro de la santa.
Poitiers.
Allí vivió unos años más hasta que pudo fundar, ayudada por el obispo San Pient de Poitiers (13 de marzo), su propio monasterio en el que se viviría la misma Regla de Santa Cesárea, luego que el rey Justino II le regalara una reliquia de la Vera Cruz. Fue amiga y dirigida de San Venancio Fortunato (14 de diciembre) y de San Gregorio de Tours (17 de noviembre). Fue la abadesa durante años, hasta que renunció en manos de su amiga e hija espiritual la Beata Inés (13 de mayo). Al parecer coincidió en el tiempo en el monasterio con Santa Disciola (13 de mayo), sobrina de San Salvio de Albi (10 de septiembre).

Radegundis falleció el 13 de agosto de 587. La leyenda dice que había pactado con San Junien (13 de agosto), que cada uno enviaría al otro un mensajero cuando muriera. Ambos fallecieron el mismo día, y los mensajeros se encontraron en Troussais, a mitad del camino. En el sitio se levantó una pequeña capilla que recuerda el hecho.

De su monasterio solo quedan hoy bellas ruinas. Es patrona de Poitiers y de Cambridge. Es abogada de los presos, los tejedores y alfareros, y los mudos. Se le invoca contra las erupciones de la piel, las úlceras y eczemas y la sarna.


Fuentes:

-"Historia general de la Iglesia. Tomo II". ANTOINE-HENRI BERAULT-BERCASTEL. Madrid, 1852.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 13 de agosto además se celebra a:
Beata Gertrudis de Altemberg, abadesa premonstratense.
Santas Centola y Elena de Burgos, mártires.

jueves, 5 de mayo de 2016

Evangelizando al enfermo por el enfermo.

Santa Jutta de Sangerhausen, viuda, eremita y mística. 5 y 12 de mayo.

Nació en Sangerhausen, Turingia, alrededor de 1220. En 1235 se casó con un cortesano del Landgrave de Turingia. De casada continuó la vida piadosa y caritativa que había tenido hasta entonces. Su marido murió en una peregrinación a Tierra Santa, y entonces la dedicación a Dios fue plena: Tenía grandes ratos de oración y penitencias. Hacía numerosas obras de caridad, visitaba enfermos y pobres. Fundó un hospital para el que escribió un importante reglamento sobre horarios, costumbres, higiene, normas de salubridad. La regla tiene un par de curiosidades: El hospital sería dirigido por un enfermo menos grave, elegido entre todos los enfermos. Y los enfermos menos aquejados debían atender a los más graves y moribundos. También fundó un grupo de beatas seglares para atender el hospital. Este modelo de Jutta lo tomó Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, y 2 de mayo, traslación de las reliquias) para sus hospitales y obras de caridad. Luego promovió la canonización de Jutta y estuvo presente en la elevación y traslación de las reliquias.

En 1256 se fue a Prusia, junto a un pariente de su marido, Hanno de Sangerhausen. Allí deseó una vida más retirada y el obispo Heidenreich de Kulm le dio el velo religioso y la dejó como ermitaña en Kulmsee, donde redobló su vida de oración, ayuno y caridad. Es una de las pioneras, aunque nunca se mencione, de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Murió el 5 de mayo de 1260. Desde apenas murió, tuvo gran devoción entre el pueblo, hasta hoy día. No faltan las leyendas en torno a su vida: En una ocasión regresaba con una compañera de visitar a una enferma, cuando se hizo de noche y se perdieron. Jutta exclamó "Oh Dios, tú eres el Creador de la luz. Ilumina nuestro camino, para que podamos encontrar nuestro destino". E inmediatamente, el sol envió un rayo de luz, que les indicó el camino a seguir. Se le llama "peregrina de Dios", "hermana de los pobres y de los enfermos", "mendiga de amor". Es patrona de Prusia y de Kulmerland.


A 5 de mayo además se celebra a
San Ángelo, protomártir carmelita.
San Maroncio, abad.
Santa Ferbuta de Persia, mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...