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sábado, 25 de noviembre de 2017

Silencio, estigmas, oración y devoción mariana.

Beata Beatriz de Ornacieux, virgen cartuja. 25 de noviembre y 13 de febrero, Invención de las reliquias.

Perteneció a la familia de los Ornacieux, y nació a finales del siglo XIII en Saboya. A los 13 años abandonó todo lujo y vanidad, y comenzó una vida de penitencia, recogimiento y oración. 

A los 15 años obtuvo la dispensa para entrar a la Cartuja de Santa María de Parménie. Fue una novicia piadosa y obediente hasta los extremos heroicos. Padeció numerosos ataques del demonio y tentaciones, pero con humildad y oración, Dios le fue dando fuerzas para resistir. Un día, estando postrada ante el Sacramento, le pedía a Dios la liberase de aquellas tentaciones e imágenes horribles que el diablo le presentaba para turbarla, el Señor le respondió que nunca deseara sino hacer la voluntad divina, que de lo demás ya se encargaría Él. Con humildad le recordó a Dios lo pequeña y miserable que era, pero Cristo le respondió en una alocución pidiéndole se abriera a las gracias que Él le daría, a la par que debía aceptar los sufrimientos que le enviase. Quedó Beatriz consolada, y en breve aquellos dones se hicieron presentes: presencia divina constante, visiones de Cristo en su Pasión y Gloria, don de lágrimas y éxtasis.

A los 18 años se le admitió a la Profesión Solemne, y luego a la Consagración de Vírgenes, un ritual propio de la Orden cartujana, que tiene sus raíces en la Iglesia primitiva. En este ritual la virgen recibe la cruz, el manípulo y la estola. En adelante podrá leer el Evangelio en la misa conventual.

Beatriz se adentró en la Pasión del Señor profundamente, viviendo y padeciendo con Cristo acerbísimos dolores. Por Él y por desagraviarle se disciplinaba frecuentemente, caminaba descalza sobre el hielo, sostener brasas o sufrir indecibles enfermedades en silencio. Ayunaba siempre que podía, y fue tanto que tuvieron que prohibírselo, en aras de preservar su vida, poniéndole una monja que cuidara de ella. Tuvo el don de estigmas, siendo visible en ocasiones una de sus manos atravesada con un clavo. De estas llagas salía un agua perfumada que sorprendía a las monjas y a los prelados que la analizaron. 

Algunos milagros ocurrieron a su alrededor, como cuando la abadesa la dejó encerrada en su celda para que descansara. Como no le había prohibido expresamente salir, Beatriz invocó a la Madre de Dios y de pronto se vio en el coro, con asombro de todas las monjas, que la vieron aparecer allí, ocupando su sitial con toda sencillez. Al serle conminado por la abadesa que dijera lo ocurrido, Beatriz contó su petición de auxilio a la Virgen.

Siempre atacada por el demonio, Beatriz invocaba a la Santísima Madre de Dios, la cual un día se le apareció y le dijo: "Nada temas, ten confianza; soy la Madre del Rey Omnipotente, tu Esposo, la Madre de la Misericordia, y tomo tu alma y tu cuerpo bajo mi cuidado y protección. Yo te defenderé contra los asaltos del demonio y te salvaguardaré de sus engaños". Y así fue siempre, la Virgen se le mostraba frecuentemente luego que el diablo quedaba derrotado. Una noche de Navidad las insinuaciones del diablo le hicieron tanto efecto que a la hora de comulgar, se quedó en su sitio pues la duda si estaría en pecado mortal la paralizaba. Entonces, sintió una moción de la Santísima Virgen y de su mano fue transportada a comulgar.

En 1300 fue elegida priora para la fundación del monasterio de Eymeux, cargo que ocupó solo tres años, pues falleció 25 de noviembre de 1303. Fue sepultada en este monasterio, y cuando lal monjas hubieron de abandonar el sitio y volver a Parménie, allí se llevaron las reliquias de Beatriz, y allí comenzaron a propagar su devoción.

En 1340 los albigenses incendiaron el monasterio, que se derrumbó, quedando el cuerpo oculto bajo las piedras y maderas calcinadas. Allí estuvo hasta 1697, cuando una joven pastora que leyó la "vita" de nuestra monja cartuja, escrita por Margarita de Oyngt, Maestra de Novicias de Beatriz, comenzó a excavar ella sola entre los escombros. Su obra tuvo recompensa y halló el sepulcro y dentro de este los huesos de la santa. Esta Invención aumentó su culto nuevamente, se reconstruyó la Iglesia y se renovó el culto a Beatriz. Los milagros no se hicieron esperar y pronto la devoción se hizo firme. En 1790 la iglesia fue saqueada, vendida y usada para usos profanos hasta 1802, cuando fue comprada por herejes anticoncordatarios. En 1839 volvió al culto católico y se comprobó que el sepulcro no había sido violentado, hallándose dentro las reliquias de nuestra Beata. Parte de las reliquias fueron trasladadas a la Cartuja de Beauregard.

En 1869 la Iglesia confirmó el culto inmemorial que recibía Beatriz, y el Beato Pío IX la beatificó formalmente. En mayo de ese mismo año autorizó el Oficio Litúrgico para la Orden Cartuja.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 25 de noviembre además se celebra a
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.
Beata Isabel Achler, terciaria franciscana.

sábado, 1 de abril de 2017

"Me esconderé en las llagas de Cristo"

Los Estigmas de Santa Catalina de Siena, virgen dominica. 1 de abril.

Santa Catalina de Siena, una de las místicas más importantes de la Iglesia, nació en Siena el 25 de marzo de 1347 y falleció el 29 de abril de 1380 en Roma. Llevó una intensa vida cristiana, marcada por su caridad, los dones místicos y su servicio a la Iglesia, que desempeñó como profeta para un mundo y una jerarquía eclesiástica alejados de Dios, enfrentados, y necesitados de apasionarse por Cristo. El 1 de abril de 1375 Catalina se encuentra en Pisa, comisionada por el papa Gregorio para evitar que los pisanos se unan a la liga contra él mismo. Allí, estando en la iglesia de Santa Cristina (hoy es llamada "del Crucifijo", precisamente por el hecho en cuestión) ocurrió el fenómeno de la estigmatización. El primero en narrar el hecho fue el confesor de la santa, el Beato Raimundo de Capua (5 de octubre), que escribió la biografía de Catalina, y a quien doy la palabra:
"A continuación voy a referir algo que ocurrió (…) en la ciudad de Pisa, y esto en mi presencia. Cuando Catalina fue a este lugar, la acompañaron varias personas, yo entre alias. Ella recibió hospitalidad en la casa de un vecino del mismo, situada cerca de la iglesita de Santa Cristina. Un domingo celebra yo allí la santa misa y le di la sagrada oomunión. Catalina perrnaneció durante mucho tiempo en éxtasis, según solía; nosotros esperamos hasta que hubo recobrado el conocimiento con el fin de recibir de alto algún consuelo espiritual. De pronto vimos que su cuerpo que estaba postrado en el suelo, se elevaba un poco, se arrodillaba y extendía las manos y los brazos. Tenía el rostro encendido y permaneció mucho tiempo inmóvil y con los ojos cerrados. Luego, como si hubiese recibido una herida mortal, vimos que caía al suelo y adoptaba la postura que tenía antes, permaneciendo así hasta que recobró el uso de los sentidos.

Entonces me Ilarnó y me dijo en voz baja: -'Padre, le anuncio que por Ia merced de Nuestro Señor, yo llevaré en mi cuerpo sus sagrados estigmas'. Yo le contesté que sospechaba algo extraordinario después de haber visto lo que había ocurrido durante su éxtasis, y le pregunte qua le había hecho Nuestro Senor. 'Vi' – me contestó ella – 'a nuestro Salvador crucificado que descendía sobre mí envuelto en una gran luz; el esfuerzo que hizo mi espíritu para ir a su encuentro fue lo que hizo que mi cuerpo se levantase del suelo. Luego, procedentes de las cinco aberturas de las heridas de Nuestro Señor vi que se dirigían hacia mí otros tantos rayos color de sangre, los cuales avanzaron hacia mis pies, mis manos y mi corazón. Yo comprendí el misterio y exclamé: ¡Ah, Señor, mi Dios, te ruego que estas cicatrices no aparezcan exteriormente en mi cuerpo! Mientras yo estaba hablando, los rayos sangrientos se hicieron brillantes, adquiriendo el aspecto de luz, Ilegando en esa forma hasta las mencionadas partes de mi cuerpo'.

Crucifijo que imprimió las llagas
a la Santa.
Entonces yo le pregunté: -'Y uno de esos rayos de luz uno llegó hasta su costado derecho?'. Ella me contestó: -'No; hasta el izquierdo y directamente encima de mi corazón. La forma luminosa que emanaba del costado derecho del Señor no llegó hasta mi de una manera oblicua sino directamente'. '¿Siente usted' – interrogué de nuevo – 'un dolor agudo en cada uno de esos lugares?'. Ella me contestó lanzando un profundo suspiro: 'Siento en esos lugares y sobre todo en el corazón dolores tan violentos, que me parece no podría vivir en este estado a no ser por un nuevo milagro del Señor'. Estas palabras me llenaron de angustia y traté de ver si exteriormente se notaban en ella signos de estos dolores. Cuando Catalina hubo terminado de hacerme las confidencias anteriormente consignadas, salimos de la capilla con el fin de dirigimos a la casa donde ella habitaba. Apenas llegamos se retiró a su habitación donde ella cayó sin sentido. Todos nos reunimos a su alrededor y viéndola en tal estado lloramos por miedo de perder a una persona a quien tanto amábamos en el Señor. Nosotros habíamos presenciado con frecuencia los éxtasis que la privaban del uso de los sentidos y que también pesaban sobre su cuerpo, pero jamás la habíamos visto sometida a una suspensión tan completa de sus fuerzas vitales".

Así, los estigmas eran solo visibles para Santa Catalina mientras vivió, pero el día de su muerte, al fallecer, se hicieron visibles para todos, queriendo así el Señor demostrar la gracia que había hecho a su amada. Más de 200 años tuvieron que pasar, luego incluso de la canonización de la santa en 1461, para que sus Estigmas fueran considerados verdaderos por la Iglesia. Esta lo habría hecho antes de no ser por la pugna que los franciscanos entablaron contra todo aquel que osara representar o enseñar que otro santo era estigmatizado aparte de San Francisco de Asís (4 de octubre, 25 de mayo, traslación de las reliquias, 17 de septiembre, estigmatización), al que aún hoy muchos creen como primer estigmatizado de la historia, cuando tenemos al Beato Roberto de Abrissel (24 y 25 de febrero), que lo fue un siglo antes que el Seráfico Padre. Santa Catalina de Siena y la mística carmelita Santa María Magdalena de Pazzi (25 de mayo), padecieron esta persecución Así fue que hasta 1623 Urbano VIII definitivamente zanjó el tema aprobando la veneración de las imágenes de la santa de Siena con estigmas, aprobando el hecho como verdadero y milagroso. La Orden Dominicana comenzó a celebrar la Fiesta de los Estigmas de Santa Catalina por estas mismas fechas cada 1 de abril. Y lo hizo hasta la reforma litúrgica del postconcilio.

Y para terminar, que cierre la misma Santa Catalina de Siena: "Yo confieso a mi Criador que mi vida estuvo siempre en tinieblas; pero me esconderé en las llagas de Cristo crucificado, y en su preciosa Sangre lavaré mis iniquidades, y con santo deseo me gozaré en mi Crador".


Fuentes:
-"Leyenda Mayor. Vida de Santa Catalina de Siena". RAIMUNDO DE CAPUA. Fundación Miguel de Cervantes. 2015.
-"Diálogos". SANTA CATALINA DE SIENA. Madrid, 1797.


A 1 de abril además se celebra a
Santa Genoveva de Brabante, eremita.
Santa Teodora de Xalapa, virgen y mártir.
San Hugo de Grenoble, obispo.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Beata Isabel Achler.

Beata Isabel Achler, terciaria franciscana. 25 de noviembre y 9 de diciembre (Orden Franciscana).

Nació Isabel el 25 de noviembre 1386 en Baden-Württemberg, en una familia de tejedores. Desde muy niña se dio a la oración y la penitencia, y a los 14 años ya tenía director espiritual, el agustino Conrad Kügelin. Este a los 14 años la dirigió a la Orden Tercera de San Francisco, establecida en su ciudad natal.

Como terciaria, comenzó a tener frecuentes lecturas espirituales, confesión y comunión. Acrecentó su devoción por la Pasión de Cristo y se entregó a una intensa vida de caridad, visitando pobres y enfermos. Sobre los 18 años dejó su casa para recluirse en una pequeña celda anexa al exterior del monasterio de Reute. Allí pasó largos períodos alimentándose solo de la Eucaristía, trabajando con sus manos, orando y disciplinándose. Muchos se encomendaban a sus oraciones y a su consejo, por lo que la llamaban "la Buena Bet". Tuvo algunas jóvenes a las que encaminó por los senderos de la vida espiritual, entre ellas la Beata Úrsula Haider (20 de enero). Sobre 1410 recibió los estigmas de la Pasión de Cristo, y aumentaron los éxtasis y consuelos divinos. Falleció el 25 de noviembre de 1420, a los 34 años, y fue sepultada en la parroquia de Reute, donde aún reciben veneración sus reliquias. 

En 1421 su director espiritual escribió su biografía, texto que fue fundamental para su beatificación en 1776 por el papa Pío VI.


A 25 de noviembre además se celebra a  
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.
Beata Beatriz de Ornacieux, virgen cartuja.

sábado, 17 de septiembre de 2016

De Serafín a serafín.

La Impresión de las Llagas de San Francisco. 17 de septiembre.
“Y ahora os anuncio un gran gozo y un nuevo milagro. El mundo no ha conocido un signo tal, a no ser en el Hijo de Dios, que es Cristo el Señor. No mucho antes de su muerte, el hermano y padre nuestro [Francisco] apareció crucificado, llevando en su cuerpo cinco llagas que son, ciertamente, los estigmas de Cristo. Sus manos y sus pies estaban como atravesadas por clavos de una a otra parte, cubriendo las heridas y del color negro de los clavos. Su costado aparecía traspasado por una lanza y a menudo sangraba.(…) Por tanto, hermanos, bendecid al Dios del cielo y proclamadlo ante todos, porque ha sido misericordioso con nosotros, y recordad a nuestro padre y hermano Francisco, para alabanza y gloria suya, porque lo ha engrandecido entre los hombres y lo ha glorificado delante de los ángeles". (Carta de Fray Elías, anunciando la muerte de San Francisco de Asís, 3 de octubre de 1226).

Este es un fragmento de uno de los documentos más antiguos que se conservan en la Orden Franciscana y cuya autenticidad está fuera de duda. Fray Elías, Vicario del Santo, comunicaba por medio de esta carta, a todos los hermanos esparcidos por el mundo, el feliz tránsito de Francisco y al mismo tiempo, el descubrimiento al momento de amortajar su cuerpo, de un prodigio que hasta ese momento pocos conocían, y apenas unos cuantos frailes habían visto: los estigmas en el cuerpo de San Francisco; y como lo leemos en el fragmento, incluso los describe, con la seguridad de quien escribe lo que vio.

El contexto. 
Desde hacía unos años atrás, se vivía en la Orden Franciscana un clima algo tenso, propio de una crisis de crecimiento: Ya no era aquel grupo de hermanos, inexpertos, que se presentaron ante el "Señor Papa" pidiendo permiso para vivir el Evangelio simple y llanamente. Eran ahora, una multitud de hermanos venidos de todas partes, de toda extracción social y cultural, siendo un gran grupo de ellos, universitarios y letrados que exigían una organización menos espontánea y más estable, al estilo de la Orden de los Dominicos. Francisco, "simple e idiota", como se autodenominaba, se sentía desbordado ante tanta exigencia. Lo suyo no era ser legislador ni alto dirigente. Es por eso que luego de la aprobación de la Regla por el papa Honorio III, el 29 de noviembre de 1223, Francisco se dedica con más empeño a la contemplación y oración, dejando el gobierno práctico de la Orden en manos de fray Elías de Asís, su Vicario (algunos sostienen que era de Cortona). En la nochebuena de 1223, con permiso del Papa, había preparado el pesebre en la Misa, inaugurando la tradición de preparar belenes en Navidad. Ahora, ya entrado el año de 1224, el Señor "posaría Su mano sobre su siervo y lo llevaría a la cima del monte". (Antífona del Oficio de lectura, propio de la Fiesta).

El tiempo.
De acuerdo a sus devociones personales, el Seráfico Padre se preparaba para las grandes solemnidades con periodos largos de ayuno y oración- contemplación, comúnmente llamados "Cuaresmas". Según se colige por las biografías, que estas eran varias:
1. Desde la Epifanía hasta la Pascua. (la unía con la de la Iglesia).
2. Desde Pentecostés hasta San Pedro y San Pablo
3. Desde la Asunción, hasta el día de San Miguel.
4. Desde Todos los Santos hasta Navidad.

La estigmatización ocurre durante la "Cuaresma de San Miguel" del año de 1224, alrededor de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de septiembre. 

El escenario. 
Venid, que en el monte Alvernia,
como a Moisés en la zarza
que ardía sin consumirse,
Dios por Francisco nos habla.
(Himno de Laudes, propio de la Fiesta)

El año de 1213 el conde Orlando de Chiusi, uno de los tantos dirigidos espiritualmente por Francisco y hermano de la Penitencia (actual Orden Franciscana Seglar) donó al Seráfico Padre el monte Alverna o La Verna, en la Toscana, al norte de la provincia de Arezzo, para que haga sus retiros junto con sus hermanos.
Tiene la particularidad este monte de presentar un relieve accidentado con una cresta rocosa en la cima y profundos abismos por un lado, que según la tradición, se formaron durante el terremoto que sacudió la tierra en el momento de la muerte del Señor, como una prefiguración de la renovación de la Pasión de Cristo que allí ocurriría siglos más tarde. (Consideración II sobre las Llagas).

Y aunque San Francisco viajó acompañado por los frailes León, Ángel, Rufino, Maseo, Iluminato y probablemente Bonizzo, solo estuvo en lo más alto con el primero, Fray León, quien le alcanzaba la comida y muy temprano por las mañanas le celebraba la Misa. Pero él, deseando más soledad, se apartó, cruzando un abismo, por medio de un tronco atravesado y estuvo en una cueva, a manera de cobertizo, que el Seráfico Padre convertiría en su capilla, su Betel, su lugar de oración y de encuentro con Dios.Un dato curioso: Todas las noches, un halcón despertaba a Francisco para el rezo de maitines. Pero había días en que nuestro Padre no se sentía bien; entonces, el "hermano" Halcón, como si lo supiera, lo dejaba descansar. 

Los hechos.
"Llevaba arraigada en el corazón la cruz de Cristo. Y por eso le brillaban las llagas al exterior, en la carne, porque la cruz había echado muy hondas raíces dentro, en el alma" (2 Cel 211). Llegados a este momento podemos decir que este es el verdadero "periodo seráfico" de la vida de San Francisco, en el que consumó su conformidad con Cristo bendito. (O. Englebert). 

Uno de esos días, cuando el bienaventurado Francisco estaba con fray León, (probablemente al terminar una de las misas diarias), quiso conocer el significado de las visiones que había tenido una de esas noches, de las que Fray León casualmente había sido testigo, y pidió a su amigo, conforme a su costumbre, abrir por tres veces el libro de los Evangelios, saliendo en todas ellas la narración de la Pasión de Cristo, con lo que el siervo de Dios supo que debía prepararse para seguir a Cristo en su sufrimiento, así como le había sido conforme en todos los actos de su vida; aun así, no imaginaba lo que el Señor le tenía reservado. La mañana del día de la Exaltación de la Santa Cruz, encontró a Francisco orando de esta manera: "Señor - decía con lágrimas en los ojos - dos gracias te ruego me concedas antes de morir: la primera, que sienta en mi cuerpo y mi alma, en la medida que sea posible, los dolores de tu acerbisima pasión; y la segunda, que sienta en mi corazón, aquel amor que te llevó a inmolarte por nosotros".

San Buenaventura (15 de julio), General de la Orden, para escribir su biografía de San Francisco, se retiró en el monte Alvernia. A él cedemos la descripción de tan sublime hecho. Un santo nos escribirá sobre otro santo:
“… mientras oraba…, vio bajar de lo más alto del cielo a un serafín que tenía seis alas tan ígneas como resplandecientes. En vuelo rapidísimo avanzó hacia el lugar donde se encontraba el varón de Dios, deteniéndose en el aire. Apareció entonces entre las alas la efigie de un hombre crucificado, cuyas manos y pies estaban extendidos a modo de cruz y clavados a ella. Dos alas se alzaban sobre la cabeza, dos se extendían para volar y las otras dos restantes cubrían todo su cuerpo…
Estaba sumamente admirado ante una visión tan misteriosa, sabiendo que el dolor de la pasión de ningún modo podía avenirse con la dicha inmortal de un serafín. Por fin, el Señor le dio a entender que aquella visión le había sido presentada así por la divina Providencia para que el amigo de Cristo supiera de antemano que había de ser transformado totalmente en la imagen de Cristo crucificado no por el martirio de la carne, sino por el incendio de su espíritu. Así sucedió, porque al desaparecer la visión dejó en su corazón un ardor maravilloso, y no fue menos maravillosa la efigie de las señales que imprimió en su carne.
Así, pues, al instante comenzaron a aparecer en sus manos y pies las señales de los clavos, tal como lo había visto poco antes en la imagen del varón crucificado. (Leyenda Mayor XIII, 3)

Descripción de los Estigmas. Quienes los vieron.
Dos años después de la muerte de San Francisco, el Beato Tomás de Celano (5 de octubre) escribió por orden del Papa Gregorio IX (El antiguo cardenal Hugolino, amigo personal de Francisco) la biografía oficial del santo, basándose en el testimonio reciente de muchos que lo conocieron y convivieron con él y lo que él mismo había conocido del Seráfico Padre. Y nos da una descripción de los estigmas:
"Las manos y los pies se veían atravesados en su mismo centro por clavos, cuyas cabezas sobresalían en la palma de las manos y en el empeine de los pies y cuyas puntas aparecían a la parte opuesta. Estas señales eran redondas en la palma de la mano y alargadas en el torso; se veía una carnosidad, como si fuera la punta de los clavos retorcida y remachada, que sobresalía del resto de la carne. De igual modo estaban grabadas estas señales de los clavos en los pies, de forma que destacaban del resto de la carne. Y en el costado derecho, que parecía atravesado por una lanza, tenía una cicatriz que muchas veces manaba, de suerte que túnica y calzones quedaban enrojecidos con aquella sangre bendita".

Es de comprender que luego del feliz tránsito de San Francisco, muchas personas hayan visto lo que en vida de él solo vieron – y supieron- los más cercanos como León, quien le ayudaba a vestirse y a cambiarse la ropa, Rufino, Elías, y tal vez Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias) quien le acogió en el monasterio de San Damián cuando regresó del Alvernia y le confeccionó unas sandalias en piel con un agujero en el centro, para que pueda acomodar el remache de los clavos de la planta de los pies y pueda caminar bien, entre otros muy escogidos frailes. La noche del 3 al 4 de octubre de 1226, se cuentan como mínimo hasta 50 personas que vieron y palparon los estigmas en el cadáver de San Francisco, antes de llevarlo a sepultar, entre los que destaca la noble dama romana la Beata Jacoba Settesoli (8 de febrero), quien llevó las mortajas y ceras para el sepelio, al caballero Jerónimo, y nuevamente Santa Clara quien mojó un pañuelo con la sangre que brotó al remover uno de los clavos de carne de la mano. Todos ellos dieron testimonio bajo juramento de la veracidad de los hechos. 



La fiesta de la Impresión de las Llagas.
El papa Beato Benedicto XI (12 de agosto) autorizó en 1304 a los religiosos franciscanos la conmemoración de las Llagas de San Francisco, autorizando además un Oficio Litúrgico propio. Sixto V introdujo la mención del hecho en el Martirologio Romano. Paulo V la extendió a toda la Iglesia y así se mantuvo hasta la reforma litúrgica de 1969.

Celebrar los estigmas de San Francisco, además de causarnos admiración y gratitud a Dios, también es una invitación a renovar nuestro amor a Dios y a la humanidad, por quienes Cristo dio su vida. Apasionarnos por la salvación de todos, repitiendo como Francisco: "Amar, Señor, como Tú ha amado, sufrir, como tú has sufrido". 
"Contemplemos, hermanos todos, al buen Pastor, que sufrió la pasión de la cruz para salvar a sus ovejas. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución y en la humillación, en el hambre y en la sed, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás. Y como premio por ello, recibieron del Señor la vida eterna. Por tanto, vergüenza nos debiera dar a nosotros, siervos de Dios, que los santos hayan realizado las obras buenas y que nosotros, con sólo divulgarlas y predicarlas, queramos a su costa recibir honor y gloria". (San Francisco de Asís. Admonición 6).


Hno. Germán Yactayo Andrade, OFS. 


Fuentes:
-"San Francisco de Asís. Escritos, biografías y documentos de la época". BAC, Madrid 2000.
-"Vida de San Francisco de Asís". OMER ENGLEBERT. Cefepal, Chile, 1974.
-"Francisco de Asís, paso a paso". Edit. San Pablo. Madrid, 2009.
-"Francisco de Asís y su mundo". MARK GALLI. Edit. San Pablo. Madrid, 2007.
-"Nuevo Año Cristiano". septiembre. JOSÉ MARTÍNEZ PUCHE, OP (Director). Edit. San Pablo-Edibesa. 2008.
-"La lección del Monte Alverna". Carta Encíclica del Ministro General de los Franciscanos, con motivo de la celebración del 750 aniversario de la impresión de las Llagas de San Francisco en la cima del monte Alverna. [24-VIII-75]
-Directorio Franciscano http://www.franciscanos.org/selfran11/koser.html

Si se quiere profundizar en el tema, de manera muy especial, aunque está incluida en las Florecillas de San Francisco, se recomienda leer “Las Consideraciones sobre las Llagas”, pequeño opúsculo de los siglos XIII – XIV, de cinco capítulos, en donde se describe minuciosamente sobre las circunstancias, los personajes, lugares, el antes y después de los estigmas, etc.


A 17 de septiembre además se celebra a  
San Alberto de Jerusalén, obispo y legislador del Carmelo. 
Santa Hildegarda de Bingen, Doctora de la Iglesia.

miércoles, 25 de mayo de 2016

De la extática del Carmelo

Santa María Magdalena de Pazzi, virgen carmelita. 25 de mayo.

Nació en Florencia, Italia, el 2 de abril de 1566, en el célebre clan de los Pazzi, ilustre en hombres de armas y de Iglesia. Su nombre de bautismo fue Catalina. Su padre, Camilo Geri de Pazzi, era gobernador de Florencia, y su madre, María, era de la noble familia de los Buondelmonti. Fue educada en el refinamiento, las artes y la piedad, como toda niña noble.  El 26 de marzo de 1576, con sólo diez años, recibe la primera comunión, lo que es un verdadero privilegio para su época, y además, obtiene el permiso para comulgar todos los domingos. Por estos días comienza a dirigirse con el jesuita Andrés Rossi, el cual la lanza por los derroteros de la oración mental. Ese mismo año hace voto de virginidad perpetua.

A los doce años, el 30 de noviembre de 1578 tiene su primer éxtasis mientras se hallaba de veraneo. En 1580 se separa de su familia, su padre ha sido nombrado gobernador de Cortona, y la interna en las monjas de San Juan para que completen su educación. En 1581 Camilo y María regresan a Florencia y nuestra santita, que ya tiene definida su vocación religiosa, sale del internado. Tiene catorce años y sus padres comienzan a buscarle un marido acorde a su nobleza, pero Catalina le dice que quiere ser monja, con lo cual les causa gran disgusto. Ella permanece firme a pesar de las insistencias de los padres, que finalmente ceden con reticencias. En 1582 pasa un tiempo de prueba en las carmelitas de Florencia. Luego de barajar algunas órdenes religiosas, se decanta por la Orden del Carmen por los privilegios que tenían las carmelitas de comulgar frecuentemente. Luego de obtener la bendición paterna para consagrarse a Dios, entra en el Carmelo el 30 de noviembre del mismo año. El 30 de enero de 1583 toma el hábito eligiendo como nombre religioso María Magdalena, en honor a la gran discípula y amadora de Jesús. Al serle entregado el crucifijo, el sacerdote pronunció las palabras de la fórmula, de origen bíblico: "líbreme Dios de gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" la impresionaron tanto que las convirtió en norma de vida para siempre.

El noviciado transcurre entre enfermedades, sequedades y adelantos en la oración. Es pronta a cumplir los horarios, a obedecer y a observar la pobreza religiosa. Enferma continuamente y en 1584 se teme por su vida, por lo que el 27 de mayo, domingo de la Santísima Trinidad, emite la profesión religiosa. Luego de emitir los votos tiene un éxtasis en el cual su rostro parecía encendido en fuego, y clama: "Oh amor de Dios que no eres conocido ni amado: ¡cuán ofendido estás!". Y este será su espíritu siempre: la consolación y reparación al amor gratuito de Jesús, no correspondido por las almas. A partir de ese día y durante cuarenta días, luego de cada comunión cae en éxtasis. Recibe enseñanzas del cielo y las trasmite, siendo copiadas por las religiosas que la acompañan. Esas locuciones y otros escritos conforman una sólida doctrina que merece conocerse más. Al año siguiente, el 8 de junio, Vigilia de Pentecostés tiene un ciclo de éxtasis que duran toda la Octava de Pentecostés, hasta el Domingo de Trinidad. Este día comienza un período de sequedad, pruebas y tentaciones que ella misma llama "el foso de los leones". Fue una purificación total de todo apego, egoísmos, preparando el alma en humildad y vaciamiento de todo para llenarlo de Dios. Dios extirpa todo el interior, podemos usar esta imagen: Dios limpia el molde del corazón del hombre, para volcarse en este y moldearse Él mismo en el corazón, de modo que lo que trasmita el alma sea al mismo Dios. Es la cristificación total, la preparación para el matrimonio espiritual.

San Agustín se le aparece.
En la fiesta de San Elías de 1586 tiene un éxtasis en el cual Dios le encomienda la reforma de la Iglesia. Escribe cartas y alegatos inspiradísimos, que remite al papa Sixto V y a varios prelados en los cuales denuncia males, pide corrección y penitencia y sobre todo, apela a la fidelidad a Cristo y el Evangelio. A pesar del período terrible de estos cinco años, recibe dones y gracias. El día de la Encarnación de 1585 se le aparece San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental), que le escribió en el corazón las palabras "Verbum caro factum est". El 15 de abril de este mismo año recibe en el alma los estigmas de la Pasión. El 28 del mismo mes se desposa con Cristo en místico matrimonio.

En 1589 es elegida submaestra de novicias. El día de Pentecostés, 10 de 1590, termina la etapa de la terrible prueba. Su alma recupera la serenidad, a la par que el amor de Dios le quema y le urge que sea conocido y amado por todos. Conocidas son sus "carreras" por el monasterio y toques violentos de la campana a los desgarradores gritos de "¡el Amor no es amado!", pues le era inconcebible que teniendo a mano al mismo Cristo y su amor infinito, las almas no lo aprovechasen. Son los ímpetus de amor que también leemos de San Miguel de los Santos (8 de junio y 10 de abril) o de San Felipe Neri (26 de mayo). Otra de sus máximas es "No morir, sino sufrir", superando al "O padecer o morir" de Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación). Tuvo don de profecía, pues a Alejandro de Médicis le profetizó que sería papa (lo fue con el nombre de León XI) y que duraría poco en el papado, como realmente fue, pues solo reinó 27 días. También tuvo don de conciencias, el don de bilocación y milagros, pues sanó a varios enfermos que tuvieron algún contacto con ella. 

El 6 de octubre de 1695 es elegida maestra de profesas, labor que desarrolló con una exquisitez enorme. En 1598 la nombran maestra de novicias. Guió a sus novicias y profesas por las sendas del amor infinito de Dios, inculcándoles la constante presencia de Dios, el espíritu de consolación a Cristo por tanto amor no correspondido y, claro, el amor a la Orden del Carmen. En 1604 tuvo su último éxtasis. Luego de este dijo: "Vi el amor inmenso que nos tiene Nuestro Señor y vi también que las almas que ofrecen sus sufrimientos uniéndolos a los sufrimientos de Cristo se vuelven inmensamente hermosas. ¡Oh, si las gentes supieran lo mucho que ganan cuando ofrecen a Dios sus padecimientos!" Este mismo año fue elegida subpriora de la comunidad. Comienza su penosa enfermedad que la llena de dolores y padecimientos durante tres años. Dolores de cabeza, parálisis intermitentes, sensibilidad cutánea extrema, de tal modo que el contacto del hábito era un tortura. Preguntada como podía soportarlos, respondió: "Meditando en los sufrimientos que Jesucristo padeció en su santísima Pasión y muerte. Quien mira las heridas de Jesús crucificado y medita en sus dolores, adquiere un gran valor para sufrir sin impacientarse, y ofrecerlo todo por amor a Dios". En 1607, con solo 41 años, fallece el 27 de mayo. Su cuerpo se venera incorrupto en el Carmen de Florencia.

Fue beatificada el 8 de mayo de 1626 por Urbano VIII, y canonizada el 22 de abril de 1669 por Clemente IX. Ese mismo año se publica en Roma la obra "Avisos y enseñanzas", que es una recopilación de sus palabras durante los éxtasis entre 1590 y 1607. Aunque en principio son instrucciones para el ámbito monástico, su valor traspasa los claustros y sirven para cualquier cristiano que pretenda la perfección. De hecho San Alfonso María Liguori (1 de agosto) lo tenía como libro de cabecera, lo recomendaba a todos y más de una vez lo cita. Y deberíamos leerlo todos, especialmente en el año jubilar que estamos viviendo por el 450 aniversario de su nacimiento.


Y terminar, como no, con algunas frases de la santa:

La Comunión: "El momento más oportuno para tratar Dios, escuchar sus inspiraciones y aprender de Él mismo a servirle según su voluntad es, indudablemente, cuando tenéis dentro de vosotros a este divino Huésped. Debéis, pues, estar atentos a su divina voz, porque el que aprende del mismo Jesús, no necesita de otros libros ni de más enseñanzas".

La Madre de Dios: "María es la fuente sellada con el sello inmaculado del Verbo Eterno, que la declara Virgen y Madre, Madre y Virgen, complacencia de la Santísima Trinidad. (...) Hortus Conclusus en el que está encerrado el Dador del ser, porque en María se encierra el mismo Dios".

La Voluntad de Dios: "Cuando sucedan cosas que vayan contra vuestro gusto y os parezca que las criaturas hacen todo lo contrario de lo que a vosotros os conviene, deponed vuestro entendimiento, voluntad y ciencia (...) Permaneced alegres en medio de las dificultades que se os presenten en el servicio de Dios y pensad que todo sucede por voluntad de Dios, que lo ha ordenado así desde toda la eternidad para vuestro bien, aunque ahora no alcancé a comprenderlo".

"Es más agradable a Dios una obra hecha contra gusto, que muchas realizadas con agrado y sentimiento; sin embargo, cuando estéis en sequedad y abandono, alegraos y gozaos de que Dios se digne haceros partícipe de sus mayores dones (...) con que acostumbra a regalar a las almas que más ama".

Sencillez: "Imitad a quienes, según veis por la experiencia y las obras, tienen más luz del Señor y mayor deseo de perfección, sin preocuparse de si tales personas poseen o no todas las cualidades exteriores que parezcan convenientes, fijándoos únicamente en la gloria de Dios".

Oración: "La oración es un camino corto para llegar a la perfección; en ella Dios enseña, y por este medio el alma se desprende de las cosas creadas y se une a Dios".


Fuentes:
-"Vida de la bienaventurada y extática virgen Maria Magdalena de Pazzi". FR. JUAN BAUTISTA LEZANA. Roma, 1648.
-"Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen". FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Mayo. P. Jean CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"Avisos y enseñanzas". MARÍA MAGDALENA DE PAZZI. Onda, 1991.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 5. Editorial Edibesa, 2001.


El 25 de mayo además se celebra a:

San Urbano I, papa y mártir. 
La Tercera Invención
de la cabeza del Bautist
a.
San Dunchladh
de Iona, abad
. 
San Gregorio VII, papa.

miércoles, 13 de abril de 2016

Beata Ida de Lovaina, la luminosa.

Beata Ida de Lovaina, mística cisterciense. 13 de abril.

Ida nació en la ciudad de Lovaina, y fue hija de un vinatero de éxito, cuyo vino se comercializaba en Francia y Alemania, y se servía en mesas de reyes y obispos. Fue una niña piadosa, abierta y receptiva a aquel intenso mundo espiritual, espiritualidad seria y comprometida de los Países Bajos del siglo XIII, de la que apenas queda nada hoy. Desde pequeña tomó afición a rezar el avemaría de rodillas delante cada imagen de la Santísima Virgen que veía. Y si le dejaban, rezaba hasta mil. Cuando llegó a la juventud su vida espiritual se volvió más intensa y se tomó seriamente su salvación. Dos leyendas de esta etapa cuentan que en una ocasión fue al río a lavar la ropa y los peces jugaron con ella, saltando sobre la ropa que escurría y enjuagaba, una y otra vez. Los peces se dejaban tocar y le hacían caricias en sus manos. Otra leyenda narra que un Día de Pascua llegó a la iglesia cuando ya estaba a rebosar y no pudo entrar, por lo que tuvo que oír misa desde el atrio. Había por allí un gallo con sus gallinas que correteaban y picoteaban despreocupadamente, y al verlos, Ida les recriminó: “Vosotros, dejad de buscar alimento y venid a honrar a vuestro creador en la Santa Misa”. E inmediatamente, los pollos se fueron junto a ella y estuvieron quietecitos. Pasado el Evangelio, les dio permiso para continuar su picoteo.

Tenía gran amor hacia la Eucaristía y se sentía atraída al Sacramento, como un imán. Cuando pasaba por alguna iglesia, sabía si había Sacramento aunque estuviera cerrada, porque Jesús la atraía indefectiblemente hacia allí. Una leyenda narra que una vez que fue a misa con su madre, en el momento de la Elevación de la Hostia vio descender sobre el altar una estrella brillantísima por unos momentos y luego desapareció. Otra vez, mientras adoraba el Santísimo Sacramento, clamó: "Ave, benigno, misericordioso y bondadoso Jesús, tú que por nuestra redención nos rescataste de las ataduras de la muerte perpetua con tu Preciosa Sangre". Y un chorro de sangre brotó de la custodia hacia su rostro, bañándola.

A los 18 años se alejó del mundo, los bienes familiares y los placeres, para recluirse en una cabaña que servía de almacén en el patio de su casa. Allí creció en la oración, la penitencia y se adentró en el conocimiento de las Escrituras y la teología. Su constancia en la relación íntima con Cristo pronto tuvo sus efectos: el Señor le regaló los estigmas de la Pasión, los cuales, además de dolores físicos le atrajeron la incomprensión, el rechazo, y la persecución por parte de su familia, que la trataba de loca o endemoniada. Su padre temía perder sus clientes, su buen nombre y ser vejado por la Iglesia si se descubría lo que él creía un fraude o una locura. Con estos temores del mundo, el diablo la tentaba con amor propio, el temor a la deshonra, etc., pero Ida oró más intensamente aún y el diablo salió derrotado de su presencia.

Con este ánimo, y siendo también voluntad de Ida, su padre la llevó a la abadía cisterciense Roosendaal (Remeé). La leyenda dice que en el momento de entrar a la iglesia, se le apareció el Señor llevando en su mano una corona de oro y enjoyada, y acercándose, la coronó como su esposa. En el año de noviciado, según costumbre, sólo se le permitió comulgar tres veces. Pero, sin embargo, cuando las monjas iban a comulgar, Ida se acercaba en espíritu al comulgatorio y recibía la también la comunión sacramental de modo invisible, pero real. De tal modo que tanto corporal como espiritualmente se alimentaba con el Pan de Salvación y su alma se llenaba y deshacía en amor divino, mucho más que cuando comulgaba del modo ordinario. Ida en el monasterio fue igualmente incomprendida, temida o rechazada por varias monjas, pero para su espiritualidad, basada en dar amor a toda costa, siempre amor, este rechazo era un acicate para perdonar, y amar. Hizo del rechazo ajeno su arma para entregarse toda al Amor de Cristo, por amor a los demás. Compartir el rechazo que Cristo vivió en vida, consolarle y amarle como verdadera esposa. Ese fue su principal ejemplo y enseñanza. E igualmente tuvo su recompensa, pues disipadas las dudas, las monjas vieron que era sincera, que su espíritu de penitencia y oración no eran imposturas, pues estaban avalados por su caridad, paciencia y humildad. Fue versada en artes y ciencias, siendo una notable calígrafa e iluminadora, arte que enseñó a la célebre Beata Beatriz de Nazaret (29 de agosto).

Se dice que era tanto el resplandor que emanaba su cuerpo pletórico de Cristo, que por las noches no necesitaba luz para leer o coser. O que a su paso luego de los Oficios Divinos, dejaba un olor suavísimo, que las monjas no identificaban y que creían venía del cielo. Otro caso cuenta que el capellán del monasterio había proferido palabras injustas sobre Ida, y cuando se arrepintió la mandó buscar para pedirle perdón. Ida se negó a ir a su presencia y al día siguiente, cuando el sacerdote celebraba la misa, nuestra Beata no veía al presbítero, sino a Cristo revestido con los ornamentos sacerdotales, que la miraba tristemente. Inmediatamente que terminó la misa, Ida fue a su presencia y le pidió perdón ella. Este mismo capellán contaba que al comulgar, de los ojos de Ida salían rayos como de sol que iluminaba el cáliz y hacía brillar la Sangre de Cristo. Un día de San Miguel, estando de servicio en la enfermería, no pudo ir al coro a cantar el Oficio, y cayó en éxtasis, viéndose en medio del coro de los serafines, alabando a Dios. A la par, las monjas oyeron como los ángeles le acompañaban cantando en la enfermería. Algo parecido le ocurrió en la fiesta de San Juan Bautista, cuando estando extática, vio a los ángeles coronando a cada una de las Hermanas.

Ida murió el 13 de abril de 1300 y fue sepultada en el claustro del monasterio. Posteriormente las reliquias fueron trasladadas a la iglesia del monasterio, donde recibían culto. Lamentablemente, los herejes las profanaron en 1576, cuando destruyeron el monasterio. Este fue reedificado en  1600 se alzó de nuevo, pero las reliquias de Ida se perdieron para siempre. En 1719 la Orden del Císter incluyó su memoria litúrgica en el Propio de la Orden. No hay que confundirla con la también cisterciense Beata Ida de Lovaina (29 de octubre), que vivió 50 años antes.


Fuente:
-“The cistercian fathers, Lives and legends of certain saints and blessed of the Order of Citeaux”. HENRY COLLINS. Londres, 1872.



A 13 de abril además se celebra a 
Beata Ida de Bolonia, viuda y religiosa.
San Hermenegildo, mártir.
San Roberto de San Juan, protomártir trinitario. 

miércoles, 6 de enero de 2016

Gertrudis, la mística de la Encarnación.

Si hace poco veíamos de una mística flamenca de la que poco se sabe, la Beata Hadewych de Flandes (15 de diciembre), hoy estamos en el mismo caso. Gertrudis debe haber nacido en sobre 1320. Un juego de palabras entre su ciudad de origen, Oostburg (ciudad de Oriente) y un conocido himno llamado "Het daghet in den Ooste" (“Albores en Oriente”), que se le atribuía, es conocida como:. 

Beata Gertrudis “la Oriental”, beguina y mística. 6 de enero. 

Nació en una familia muy pobre, pero piadosa, y aún niña fue colocada como empleada doméstica para una familia rica, donde conoció a otras chicas empleadas, de nombre Lielta y Dievera. Con ellas comenzó a alejarse de la religión y se dio a una vida mundana, de fiestas, juergas en las tabernas. Cantaban en las esquinas para beberse y comerse lo recaudado, frecuentaban hombres y casas de mala reputación. Y aún en medio de aquellos desenfrenos, según contó a un director espiritual luego, en su interior bullía Dios. En estos peligros del mundo, Gertrudis conoció a un joven que le prometió matrimonio y luego la abandonó para casarse con otra. Gertudis supo que su rival estaba embarazada y juró vengarse de ella. En el momento del nacimiento del niño, supo Gertrudis que  la joven estaba en peligro de muerte, y su primer impulso fue orar por ella. Sin cuestionamientos ni preguntas, solo oró por su curación y obtuvo la gracia. Ambos, madre y criatura se salvaron. Para nuestra beata aquello significó un punto y aparte, una gracia fundante que llaman los místicos a ese momento y ocasión en que Dios ilumina al alma de tal manera que ya no hay paso atrás en el camino de la conversión.

Así que Gertrudis, imbuida en el movimiento de la Devotio Moderna, iniciada por el Beato Gerardo el Grande (20 de agosto), comenzó una vida espiritual intensa, a la que atrajo a sus amigas Lielta y Dievera. Comunión, confesión frecuente, ejercicios devotos, penitencia y una estricta dirección espiritual la llevaron a pedir la admisión en un convento de beguinas de Delft. Y sus amigas harían lo mismo años más tarde. Allí pudo entregarse al estudio y la vida de oración, aspectos de la vida interior que el beguinato mimaba muchísimo. Gertrudis se lanzó a la misericordia de Dios, y teniendo presente el amor de Cristo por los pobres, que le llevó a hacerse uno de ellos, también se dedicó a la caridad activa con los necesitados. Y esta asimilación con la caridad de Cristo, la llevó a la asimilación con la Encarnación y Pasión de Cristo, que recibió el curioso fenómeno (místico para sus contemporáneos) en el cual todos los años sus pechos se llenaban de leche en Adviento y Navidad. Además, durante Cuaresma y Pascua recibía los estigmas de la Pasión. En 1351 tuvo una serie de visiones de la Santísima Virgen que dieron pie a la construcción de la iglesia de Santa María la Nueva en Delft.
Gertrudis falleció el 6 de enero de 1358 y fue sepultada en el cementerio de lo pobres, el de las Hermanas del Espíritu Santo. A inicios del siglo XX una asociación de mujeres para el servicio doméstico la eligió como patrona.

Para terminar, en el siguiente vídeo podéis escuchar una interpretación al órgano del himno "Het daghet in den Ooste".




Fuentes:
-“Prophets in Their Own Country: Living Saints and the Making of Sainthood in later Middle Age”. AVIAD M. KLEINBERG. Chicago, 1992.
-“La mirada interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media”. VICTORIA CIRLOT y BLANCA GARÍ. Ediciones Siruela. Madrid, 2008.
-“Grosses vollständiges Universal Lexicon” Volumen 10. Leipzig, 1735.


A 6 de enero además se celebra a
San Peran de Landevennec, eremita.
San Erminold de Prüfening, abad.
Los Santos Reyes Magos.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Beata Lucía de Narni.

Pregunta: vaya no sabia que habia otra estigmatizada dominica aparte de Catalina de Siena, y esos guantes del papa que simbolizan?? creo que te voy a aburrir con tanta duda que me surge de ver estas imagenes.

Respuesta: ¡Que va, hombre, que me vas a aburrir, si sabes que todo este tema de la iconografía, los santos, leyendas y demás, me fascina. Pues ya te digo algo:

Beata Lucía de Narni, esposa y virgen, terciaria dominica. 16 de noviembre.

Como en muchas vidas de santos, Lucía fue hija de padres nobles y virtuosos, y desde niña destacó por su piedad, así como por el don de profecía, sin error alguno en sus vaticinios, tanto en el ámbito familiar, como público. No jugaba como las demás niñas de su edad, sino que su entretenimiento era adornar altarcitos y rezar oraciones a María y los santos. A los 5 años, estando en una iglesia, le pidió a una imagen de María le diese al Niño que llevaba en brazos, a lo que accedió la imagen, convirtiéndose el Niño de piedra, a carne. Logrado su propósito se lo llevó a su casa, donde lo tuvo durante 3 días, en los que no se separó de él ni para comer o dormir, hasta que el Niño volvió solo a su sitio. Durante su infancia y adolescencia tuvo varias enfermedades graves, de las que sanó gracias a sus oraciones a los santos de su devoción, entre los que estaban, como no, Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre, "in Soriano").

Según creció, esta afición a los santos se tornó en devoción sincera y trato familiar en la oración con Dios, que le regaló varias visiones y apariciones de santos, con los que tenía trato como de tú a tú. A los 7 años, no dudó en hacer un voto de castidad, que el mismo Dios refrendó otorgándole un anillo como su esposa (hecho frecuente en santas de la misma Orden), mientras Domingo le imponía el escapulario dominico. Así consagró su corazón para Dios, por lo que rechazó varios pretendientes, mientras Dios no le dijera expresamente que estado debía tomar, si religiosa, virgen seglar. Pero tuvo una visión de la Virgen María, que le ordenaba ser como Ella misma: casada y virgen. O sea, que dice la leyenda que pactó con el prometido que al final aceptó, tener un matrimonio blanco, o sea, mantener la pureza. El "Sacro Diario Dominicano" dice "Debemos suponer que habiéndolo querido Dios así, dispuso todos los medios para que así sucediese", comprendiendo la dificultad práctica de semejante estado de vida, que ni es una cosa, ni es otra. Tenemos que comprender la mentalidad de la época, que duró hasta hace poco, donde la virginidad era considerada una virtud y estado superior al matrimonio, como si el sexo practicado fuera algo que aleja de la virtud y la santidad.

Como sea, nos dicen que continuó su vida de penitencia, oración y caridad. No se dejó llevar por el lujo ni las apariencias de la vida cómoda que podría haber llevado. Fue humilde y lo fue de veras, llegando a trabajar como una criada más, en los oficios más sucios de su casa. Fue paciente con sus familiares y los de su esposo, que no entendían su austeridad, mansedumbre con los criados, su horror por los adornos, maquillajes y vestidos caros. Y más paciente aún, con su marido, que la maltrataba y humillaba constantemente, llegando hasta el extremo de encerrarla en una bodega, como castigo de sus "extravagancias".Y aquí tomó cartas en el asunto la autoridad eclesiástica, separándola de su marido (el no haber consumado el matrimonio fue una ventaja, al final).

Desde entonces, ya mas libre, siguió con sus deseos de perfección y santidad, para lo cual, entró en la Tercera de la Orden de Santo Domingo, y para evitar problemas con su esposo y familiares, fue enviada a Viterbo. En este monasterio recibió la impresion de los estigmas de la Pasión. Con su ejemplo, persuasión y autoridad, reformó el convento, mejorando la disciplina y la piedad.

Los estigmas y los guantes.

Era muy asidua a la meditación de la Pasión del Señor y estando un día estando orando delante de un Crucifijo, este la hirió con las llagas en las manos, pies y costado. Dichos estigmas fueron tenidos por falsos por muchos, incluidos superiores y demás religiosas. No es de asombrarse, ha habido más estigmas provocados y falsos que reales. El papa Alejandro VI la llamó a Roma e hizo examinar las llagas por el Maestro del Sacro Palacio, Fray Bernardo de Resina. Este lavó fuertemente las llagas, para ver si eran pintadas o superficiales. Luego le puso unos guantes del propio Alejandro VI, atándolos con cadenillas y candados, sellados con el lacre y escudo del papa a las muñecas, de tal forma que no pudiese quitarselos. Si fueran heridas provocadas o se sanarían o se infectarían, provocando materia purulenta. Así estuvo por nueve días, al cabo de los cuales, rompieron los sellos, le quitaron los guantes y hallaron los estigmas sin corrupcion, frescos, con buen olor a pesar de la sangre. Alejandro VI dio los estigmas por verdaderos (así que no es cierto que los Estigmas de Francisco y Estigmas de Catalina de Siena hayan sido los únicos avalados por la autoridad de la Iglesia).

El papa Julio II personalmente la trasladó a Ferrara, contra su voluntad, como fundadora del monasterio de Santa Catalina, adiestrando a las jóvenes que pedían el hábito dominico. Aquí padeció calumnias, burlas, injurias durante treinta y ocho años. Esto, junto a sus penitencias y enfermedades la fueron consumiendo, hasta morir el 15 de noviembre de 1544, a los 60 años, bastante para el siglo XVI. En 1710 se trasladó su cuerpo y se halló incorrupto, siendo visibles las llagas de la Pasión. Tenida como santa por las religiosas, Clemente IX aprobó su culto, mientras que Benedicto XIII lo extendió a toda la Orden, y a las ciudades de Ferrara, Viterbo y Narni.

Y, como complemento, te digo que las llagas o estigmas de la Pasión, tambien la recibieron en la Orden Dominica, hasta donde me consta:

1. Santa Catalina de Ricci, virgen. 4 de febrero.2. Beata Estefanía de Quizanis, virgen. 16 de enero.3. Beato Gualterio de Alemania, presbítero. 2 de marzo.4. Beato Francisco Monzón, novicio. 29 de marzo.5. Beato Dodo de Haske, religioso. 30 de marzo. 
6. Beata Elena de Hungría, virgen. 16 de marzo. Interesante caso, porque tuvo una llaga primero en la mano izquierda, y unos meses más tarde en la derecha, en la cual le nació una azucena.
7. Beato Mateo Carreri, presbítero. 8 de octubre.
8. Beata Catalina de Racconigi, terciaria. 4 de septiembre.


Fuentes:-“Sacro Diario Dominicano”. FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-“Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores”. Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.


A 16 de noviembre además se celebra a 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...