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sábado, 16 de junio de 2018

De una anti-patrona para aprender idiomas.

Santa Lutgarda de Tongeren, virgen cisterciense. 16 de junio.

Nació en 1182 en Tongeren. Su padre era un rico comerciante y tenía en mente un matrimonio favorable para su hija. Su madre, por otra parte, le enseñó el amor a la vida espiritual y el amor por la vida religiosa. Así, a los 12 años Lutgarda entró al monasterio de las benedictinas de Santa Catalina en Sint-Truiden, no para ser monja, sino con vistas a formarse con vistas al matrimonio ventajoso al que aspirara el padre de Lutgarda. Ella misma estaba de acuerdo con vivir en el mundo, pues nada le llamaba a ser religiosa, si bien era piadosa.

Pero he aquí que un caballero, pariente de una de las monjas que allí vivía, conoció a Lutgarda en una de sus visitas. Enseguida se prendó de la niña, ya casadera a sus 12 años, en aquella época. El joven, presa de una pasión exacerbada, llegó a colarse en la parte del monasterio reservada a las educandas a romancear con Lutgarda. Así más de una vez, hasta que un día en que Lutgarda llegó al sitio oculto donde se veía con su pretendiente, ocurrió que quien la esperaba, en una visión, era Nuestro Señor herido en su Pasión, quien dijo a la niña: "De aquí adelante serás Esposa mía, no busques ya deleites del mundo. En mi corazón puedes morar y en el será donde debes colocar tu afecto. En mi pecho, que es la fuente de amor casto, hallarás recreos puros y limpios, y sin mezcla de amargura". Acto seguido Lutgarda despidió inmediatamente a aquel hombre y se determinó a consagrarse a Jesucristo.

Con esta determinación volvió Lutgarda continuó su vida en el monasterio, esperando tener la edad precisa para poder tomar el hábito monástico. Pero ocurrió que un militar amigo de su padre se prendó de ella y le propuso matrimonio. Lutgarda le rechazó firmemente. Resentido el militar de verse despreciado juró vengarse de la santa niña. Así, un día que Lutgarda iba a casa de una hermana suya el militar le salió al encuentro con unos amigos y la agarró en sus brazos llevándola a un bosque apartado donde por milagro, todos los malvados quedaron cegados y huyeron temerosos, dejando a Lutgarda sola. Entonces se le apareció su ángel guardián y la sacó de aquel apartado lugar, llevándola salva a su casa.

Al fin tomó Lutgarda el hábito en el mismo monasterio benedictino de Santa Catalina y ya desde novicia se resolvió a vivir una vida sumamente penitente y orante. Temía la joven flaquear en su decisión y volver a los deseos de mundo, cuando un día se le apareció la Santísima Virgen, que le dijo: "No temas hija mía, que no sucederá como presumes: ya no volverás a las imperfecciones pasadas, porque yo te tomo bajo mi protección. Y no sólo no incurrirás en los defectos pasados, como temes, antes bien crecerán en ti cada día la gracia, el fervor y devoción". Su primer éxtasis de muchos que vendría, lo tuvo siendo aún novicia, un día de Pentecostés. Estando cantando con las demás monjas el "Veni Creator Spiritus" fue arrebatada e incluso su cuerpo levitó durante el transcurso del himno. Al poco tiempo se vio resplandecer un rayo de luz que seguía a la santa donde quiera que iba.

Luego de su noviciado emitió Lutgarda sus votos monásticos en manos del obispo de Lieja, quien al ponerle la simbólica corona de flores sobre su cabeza, le pareció que esta era de oro finísimo y más adornada que las de otras dos religiosas que profesaban. Muchos más consuelos divinos tuvo la santa, como aparecérsele Cristo en forma de cordero y besarle la boca, dándole desde entonces mejor voz que las demás monjas para entonar los cánticos e himnos en el coro.


El "intercambio de corazones"
Era obedientísima, muy esforzada en su trabajo y nunca faltaba a sus deberes. En una ocasión en que se hallaba débil llamaron al coro y pensó si el levantarse le sería malo para la salud. Estaba en dudas cuando una voz le dijo "¿Qué haces, hija mía, descansando en el lecho, cuando los pecadores me están ofendiendo? Haz penitencia por ellos y no cuides de tu regalo, sino de mis ofensas". Bastaron estas mociones internas para que Lutgarda se levantara inmediatamente y aún llegara la primera al Coro. Allí se abrazó al crucifijo que presidía el coro, el cual vio manando abundante sangre, y le abrazó compadecida. Y he aquí que en ese momento, el Santo Cristo desclavó sus brazos y tomando la cabeza de la santa, aplicó la boca de Lutgarda a su llaga del costado, para que bebiera de su sangre. 

Con este refrigerio quedó la santa tan llena de dulzura y fortaleza, que nunca más sintió debilidad ni tentación por faltar a la oración o al trabajo. Y más aún, su saliva quedó para siempre de sabor dulce, y por su medio realizó la santa varios milagros, aunque esto último le fue de gran carga, pues la importunaban demasiado para que atendiera personalmente a los enfermos y aquejados. Por ello un día se quejó a Cristo diciéndole: "¿Hasta cuándo Señor ha de durar esta gracia, que tanto me aparta e impide comunicarme sólo contigo? Quitámela, pero sea de modo que me la cambies en otro favor mejor". "Que quieres recibir en su lugar", le dijo el Señor. "Entender el Salterio, para rezar con más fervor", respondió la Santa. Y se lo concedió el Señor.

Un tiempo después Lutgarda que aún no hallaba la necesaria devoción en la oración, volvió a quejarse a su Divino Esposo: "Es posible, Dios mío, que nunca llegue a penetrar los secretos de la Sagrada Escritura. Dame otro don mejor. Dame tu corazón". "Pues yo también quiero el tuyo", repuso el Señor. Y desde aquel momento se efectuó el intercambio de corazones. Este fenómeno místico, asociado al "matrimonio espiritual", es un grado de unión de Cristo y el alma, en el que Cristo toma todos los afectos, preocupaciones y deseos del alma y las hace suyas, purificándolas definitivamente, y pone sus intenciones, amor y todo Él en el corazón del agraciado. Para el alma ya no hay más afectos, ni consuelos, ni otra cosa que no sea amar a Cristo y por Él a los demás. La salvación de las almas, el que se conozca a Cristo y su misericordia lo llena todo. Este fenómeno se lee también de otros santos como Santa Margarita María (16 de octubre), Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación), Santa Catalina de Siena (29 de abril y 1 de abril, impresión de las llagas) o San Miguel de los Santos (8 de junio y 10 de abril).

Pero vamos, que realmente fue Lutgarda una mujer muy inteligente y versada en las Escrituras. El célebre dominico Tomás de Cantimpré, que la trató y tuvo largos y elevados coloquios espirituales con Lutgarda, escribe de ella: "descubrí en ella un fondo de penetración tan elevado de los Divinos misterios, que yo mismo no llegaba a comprenderlos (…) en una ocasión fueron tan vivas y penetrantes sus palabras, y tanta la impresión que hicieron en mi alma, que si ella hubiera proseguido, sin duda yo habría muerto o quedado privado de juicio". También la trató Santa Cristina "la Admirable" (24 de julio), hallando consuelo y apoyo una en la otra.

Tantas virtudes en la santa despertó en las monjas el deseo de tenerla por abadesa, aunque aún no había cumplido ni 24 años de edad. Mucho batallaron las monjas por lograrlo, pero más aún se mostró firme Lutgarda negándose. Y a tanto llegó su repudio a la prelacía del monasterio, que decidió pasar al monasterio cisterciense de Aquiria, Brabante, con la aprobación y bendición del Señor y su Madre en una visión. Y para evitar que allí también la eligieran para algún cargo de poder, pidió a Crsto le negase el conocimiento del francés. Y tanto se lo concedió Jesús que, aún viviendo allí 40 años, solo aprendió Lutgarda a pedir perdón o algo de pan.

Suplicaba Lutgarda al Señor como servirle con más resolución cuando se le apareció la Virgen Santísima con semblante triste y melancólico, y dijo a Lutgarda: "Hija mía los herejes [los albigenses] y malos cristianos quieren de nuevo crucificar a mi Hijo. Llora esta desgracia por siete años continuos y condénate aun ayuno riguroso para que así mitigues la ira de mi Hijo, que amenaza a todo el Universo". Sin más, Lutgarda comenzó a orar seguidamente por aquella intención, y durante 7 años se mantuvo con solo pan y cerveza, sin que hubiesen podido lograr que comiese otra cosa. Cuando por obediencia le obligaron a probar queso u otro alimento, lo hacía, pero le era imposible masticarlo y tragarlo. Y, cosa divina, fueron los años en los que más buena salud tuvo la santa virgen, aunque ella creía que moriría sin comer nada fuera del pan y la cerveza. Al cabo de los 7 años, alentada por una visión en la Cristo le mostraba sus preciosas llagas, Lutgarda renovó su parca dieta por otros siete años.

Era Lutgarda muy devota de Santa Inés mártir (21 y 28 de enero), y ansiaba padecer el martirio como la inclíta niña, derramando toda su sangre por Cristo. Y he aquí que llegó un día en el que su corazón se inflamó tanto en amor de Dios y deseo del martirio, que le reventó una vena del pecho y manó abundante sangre. Al volver del éxtasis supo que el Señor la honraría como a mártir, porque su aspiración de martirio había sido tan agradable a sus ojos como el holocausto de la joven Inés.

En 1235 Lutgarda quedó ciega, pena que ofreció por los sufrimientos de Cristo, y lo hizo con tanta perfección que el Señor le consoló diciénole que, como premio, la llevaría directamente al cielo, sin Purgatorio y que todos sus familiares y amigos se salvarían. En 1241 supo nuestra santa, por revelación, que le quedaban exactamente cinco años de vida en la tierra. Ese día se leía la parábola del Banquete del rey, y dijo la Santa a una monja: "El domingo en el cual se vuelva a cantar este Evangelio, partiré de esta vida". Y así fue, cinco años más tarde, el domingo 16 de junio de 1246, se le aparecieron la Virgen Santísima y San Juan Bautista, y otros muchos Santos, y le avisaron que sería pronto su partida. Entró en agonía la santa al poco rato, recuperó la vista momentáneamente, para ver, sonreír y bendecir a las monjas por ultima vez. Miró al cielo, tuvo un éxtasis y falleció dulcemente. Tenía 64 años.


Muerte de la Santa.
Quedó su rostro blanco como la nieve y su carne tersa como la de una niña. Un olor dulce y penetrante recorrió todo el monasterio y aún se sintió más allá de los muros del recinto. Fue imposible cerrarle los ojos, que permanecieron brillantes y con la misma expresión feliz de antes de morir. El santo cuerpo fue sepultado en la iglesia, del lado del Evangelio. En 1565, ya siendo muy venerada, se trasladaron las reliquias bajo un altar dedicado a su memoria en la misma iglesia. Otras reliquias se trasladaron a Portugal y a Amberes. La Sagrada Congregación de Ritos concedió su Oficio Litúrgico propio a la Orden del Císter en 1701. Es abogada de ciegos y parturientas y es patrona del Movimiento Flamenco, una asociación político cultural de corte nacionalista que aboga por el rescate del flamenco en detrimento del francés en Bélgica. La razón es evidente: porque la santa se negó a aprender francés.


Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 4. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1786.


A 16 de junio además se celebra a:

Santos Julita y
Quirico, mártires.
San Aureliano de
Arlés, obispo.
San Benno de
Meissen, obispo.





lunes, 16 de abril de 2018

De un abogado contra la epilepsia.

Beato Joaquín de Siena, religioso servita. 16 de abril.

Nació en Siena, en 1258, en la familia de los Picollomini, conocidos por sus riquezas y obras caritativas. Desde niño Joaquín mostró una profunda piedad, siendo amigo de visitar las iglesias, hacer oración y venerar las imágenes de la Santísima Virgen. Era amigo de los niños pobres, con los que jugaba y socorría siempre que podía. Dícese que en una ocasión su padre le llamó la atención sobre su caridad, a la cual debía poner límite. Joaquín le respondió que de él mismo había aprendido que lo que a los pobres se daba, a Cristo se daba, y que las riquezas no debían servir sino para darlas a Cristo. Con estas palabras su padre quedó edificado y en adelante le dejó hacer todo el bien que pudiera el niño.

Cuando llegó a la adolescencia y primera juventud, Joaquín redobló los ayunos y penitencias que ya hacía a escondidas. Oraba más que antes y se esforzaba aún más en los estudios y lectura espiritual. Por esta época tuvo su primer éxtasis, el cual vio su padre, quien se acercó a su habitación al ver una luz que traspasaba la puerta. Al mirar por la cerradura, vio al joven extático en medio de una radiante llama que no le quemaba.

Cuando llegó a la edad de elegir estado, el mundo le llamaba a un ventajoso matrimonio, pero un día tuvo un sueño, o visión, que lo cambió todo: Vio a la Madre de Dios que le decía: "No quiero, hijo mío, que permanezcas más tiempo entre los huracanes tempestuosos del mundo; entra en aquella religión que coloca toda su gloria en servirme, y que por esto merece la honre yo con mi singular protección. Algún tropiezo opondrán tus padres; pero yo te instruiré en el modo de vencerle: Ea, ve, y aumenta el número de mis amados siervos". Entendió Joaquín que la Santísima Virgen le hablaba de la Orden de los Servitas, aún nueva, y de la cual se hablaban maravillas, por su celo, piedad y devoción a la Virgen de los Dolores. Así que Joaquín, ya resuelto, se presentó ante San Felipe Benicio (23 de agosto), General de la Orden, para pedirle que le admitiera. El santo, sabiendo que los padres de Joaquín no lo permitirían, intentó disuadirle, pero nada. Entonces le admitió a condición de que sus padres estuvieran de acuerdo. Razones, súplicas, ruegos, lloros y amenazas, nada pudo retener a Joaquín, a quien sus padres no querían perder. Pero finalmente accedieron, pues su hijo nunca les había dado un disgusto ni pedido nada. Confiando en que era la voluntad de Dios, le dejaron hacer.

Allanado el camino, San Felipe Benicio dio el hábito servita al joven, quien fue un novicio ejemplar. Humilde, orante, paciente, caritativo, siempre dispuesto a perdonar, socorrer y ayudar. No se detenía ante los oficios más bajos o difíciles. Cuéntase que en una ocasión su maestro le prohibió participara en el acarreamiento de tierra en el que trabajaban los demás religiosos, aduciendo su juventud y poca fuerza. Le rogó Joaquín al menos le permitiera trasladar lo que pudiera con sus manos mientras los hermanos comían. Lo consintió el maestro y he aquí que de esta manera y por un milagro, en solo media hora Joaquín trasladó toda la tierra que habrían tenido que trasladar todos los religiosos durante días.

Habiendo estudiado la filosofía, los superiores quisieron ordenarle presbítero, pero Joaquín suplicó le dejaran vivir como un simple religioso, desconocido y retirado, sin brillar en el mundo por la retórica. Lo consintieron los superiores, pero aun así, la virtud de Joaquín pasó los muros del convento y eran muchos los que buscaban su palabra reconfortante, su caridad o sus milagros, que algunos más obró. Por esto pidió a los superiores le enviaran en secreto a algún convento donde no le conocieran. Fue trasladado a Arezzo, con dolor de los habitantes de Siena, que le querían mucho. Fue tanto el clamor, que el obispo pidió a los servitas que lo trajesen de vuelta. Joaquín regresó solo por obediencia, siendo recibido en triunfo, con gran rubor suyo.

Viendo que era imposible mantenerse oculto como deseaba, se empleó en hacer todo el bien posible. Con su presencia impuso paz, provocó conversiones, unió familias, sanó enfermos y niños, aún a costa de su salud: a un epiléptico le aconsejaba paciencia con su mal, cuando este le espetó: "a los que están buenos y sanos les es fácil aconsejar la paciencia a los enfermos". Entonces Joaquín, sin decir una palabra, oró por él y el hombre quedó sano y contento. Pero no supo que desde entonces nuestro santito padeció de epilepsia hasta su muerte. Y aún este mal servía para mostrar su santidad. Un día, estando acolitando en la misa, le sobrevino un ataque, cayendo al suelo, mas la vela que sostenía para la comunión, quedó suspendida en el aire sin moverse y quedando así todo el tiempo que le duró el ataque.

Los demonios le atacaron muchas veces, y le tentaban, pero él siempre salió victorioso invocando los nombres de Jesús y de María, los cuales pedía siempre que fueran invocados por los fieles, como remedio a todos los males. Sufrió mucho Joaquín por unas llagas purulentas y agusanadas que le salieron en todo el cuerpo, siéndoles de gozo, pues decía le asemejaban a Cristo. Pedía constantemente a Cristo configurarse con él, y su mirada no se apartaba de Cristo.

El Jueves Santo de 1305 Cristo le confirmó mediante una visión que pronto moriría, el mismo día y hora que él, ya que toda su vida no había buscado sino imitarle. Esa noche el santo la gastó en orar, pedir perdón a sus hermanos de hábito, diciéndoles se iba pronto. Los religiosos dudaban, pues precisamente ese día le veían más animado que de costumbre. Joaquín les dijo: "Veo que no me creéis porque no hay señas que anuncien mi cercana muerte. Aún así, espero en la misericordia de Dios que antes que acabéis los oficios, acabe yo mi carrera". Y así fue, el Viernes Santo, 16 de abril de 1305, mientras los religiosos cantaban la Pasión del Señor, el bendito Joaquín expiró en medio de un éxtasis, teniendo 47 años de edad.

Los milagros junto a su sepultura fueron tantos y sonados tan sonados, que ya en 1320 la ciudad le llama "Beato", "patrono", y celebra su tránsito cada año, normalmente en la Octava de Pascua, por caer el día de su tránsito en Semana Santa. Su "vita" fue escrita sobre 1330, por un religioso que le conoció personalmente, y en este mismo año se costea un bello sepulcro para el venerado religioso. En 1609 Paulo V confirmó su culto y aprobó el Oficio Propio para la Orden Servita, siendo ampliado después a la ciudad de Siena por orden de Inocencio XI. En 1686 las reliquias fueron trasladadas a un arca pagada por Francisco Piccolomini, descendiente de familiares del Beato.


El Beato Joaquín es abogado contra la epilepsia.


Fuentes:
-Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Abril. RP. JUAN CROISSET. S.J. Madrid, 1818.
-http://www.treccani.it


A 16 de abril además se celebra a










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"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS"
(SANTOS PATRONOS DE DOLENCIAS Y ENFERMEDADES)

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sábado, 25 de noviembre de 2017

Silencio, estigmas, oración y devoción mariana.

Beata Beatriz de Ornacieux, virgen cartuja. 25 de noviembre y 13 de febrero, Invención de las reliquias.

Perteneció a la familia de los Ornacieux, y nació a finales del siglo XIII en Saboya. A los 13 años abandonó todo lujo y vanidad, y comenzó una vida de penitencia, recogimiento y oración. 

A los 15 años obtuvo la dispensa para entrar a la Cartuja de Santa María de Parménie. Fue una novicia piadosa y obediente hasta los extremos heroicos. Padeció numerosos ataques del demonio y tentaciones, pero con humildad y oración, Dios le fue dando fuerzas para resistir. Un día, estando postrada ante el Sacramento, le pedía a Dios la liberase de aquellas tentaciones e imágenes horribles que el diablo le presentaba para turbarla, el Señor le respondió que nunca deseara sino hacer la voluntad divina, que de lo demás ya se encargaría Él. Con humildad le recordó a Dios lo pequeña y miserable que era, pero Cristo le respondió en una alocución pidiéndole se abriera a las gracias que Él le daría, a la par que debía aceptar los sufrimientos que le enviase. Quedó Beatriz consolada, y en breve aquellos dones se hicieron presentes: presencia divina constante, visiones de Cristo en su Pasión y Gloria, don de lágrimas y éxtasis.

A los 18 años se le admitió a la Profesión Solemne, y luego a la Consagración de Vírgenes, un ritual propio de la Orden cartujana, que tiene sus raíces en la Iglesia primitiva. En este ritual la virgen recibe la cruz, el manípulo y la estola. En adelante podrá leer el Evangelio en la misa conventual.

Beatriz se adentró en la Pasión del Señor profundamente, viviendo y padeciendo con Cristo acerbísimos dolores. Por Él y por desagraviarle se disciplinaba frecuentemente, caminaba descalza sobre el hielo, sostener brasas o sufrir indecibles enfermedades en silencio. Ayunaba siempre que podía, y fue tanto que tuvieron que prohibírselo, en aras de preservar su vida, poniéndole una monja que cuidara de ella. Tuvo el don de estigmas, siendo visible en ocasiones una de sus manos atravesada con un clavo. De estas llagas salía un agua perfumada que sorprendía a las monjas y a los prelados que la analizaron. 

Algunos milagros ocurrieron a su alrededor, como cuando la abadesa la dejó encerrada en su celda para que descansara. Como no le había prohibido expresamente salir, Beatriz invocó a la Madre de Dios y de pronto se vio en el coro, con asombro de todas las monjas, que la vieron aparecer allí, ocupando su sitial con toda sencillez. Al serle conminado por la abadesa que dijera lo ocurrido, Beatriz contó su petición de auxilio a la Virgen.

Siempre atacada por el demonio, Beatriz invocaba a la Santísima Madre de Dios, la cual un día se le apareció y le dijo: "Nada temas, ten confianza; soy la Madre del Rey Omnipotente, tu Esposo, la Madre de la Misericordia, y tomo tu alma y tu cuerpo bajo mi cuidado y protección. Yo te defenderé contra los asaltos del demonio y te salvaguardaré de sus engaños". Y así fue siempre, la Virgen se le mostraba frecuentemente luego que el diablo quedaba derrotado. Una noche de Navidad las insinuaciones del diablo le hicieron tanto efecto que a la hora de comulgar, se quedó en su sitio pues la duda si estaría en pecado mortal la paralizaba. Entonces, sintió una moción de la Santísima Virgen y de su mano fue transportada a comulgar.

En 1300 fue elegida priora para la fundación del monasterio de Eymeux, cargo que ocupó solo tres años, pues falleció 25 de noviembre de 1303. Fue sepultada en este monasterio, y cuando lal monjas hubieron de abandonar el sitio y volver a Parménie, allí se llevaron las reliquias de Beatriz, y allí comenzaron a propagar su devoción.

En 1340 los albigenses incendiaron el monasterio, que se derrumbó, quedando el cuerpo oculto bajo las piedras y maderas calcinadas. Allí estuvo hasta 1697, cuando una joven pastora que leyó la "vita" de nuestra monja cartuja, escrita por Margarita de Oyngt, Maestra de Novicias de Beatriz, comenzó a excavar ella sola entre los escombros. Su obra tuvo recompensa y halló el sepulcro y dentro de este los huesos de la santa. Esta Invención aumentó su culto nuevamente, se reconstruyó la Iglesia y se renovó el culto a Beatriz. Los milagros no se hicieron esperar y pronto la devoción se hizo firme. En 1790 la iglesia fue saqueada, vendida y usada para usos profanos hasta 1802, cuando fue comprada por herejes anticoncordatarios. En 1839 volvió al culto católico y se comprobó que el sepulcro no había sido violentado, hallándose dentro las reliquias de nuestra Beata. Parte de las reliquias fueron trasladadas a la Cartuja de Beauregard.

En 1869 la Iglesia confirmó el culto inmemorial que recibía Beatriz, y el Beato Pío IX la beatificó formalmente. En mayo de ese mismo año autorizó el Oficio Litúrgico para la Orden Cartuja.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 25 de noviembre además se celebra a
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.
Beata Isabel Achler, terciaria franciscana.

miércoles, 6 de enero de 2016

Gertrudis, la mística de la Encarnación.

Si hace poco veíamos de una mística flamenca de la que poco se sabe, la Beata Hadewych de Flandes (15 de diciembre), hoy estamos en el mismo caso. Gertrudis debe haber nacido en sobre 1320. Un juego de palabras entre su ciudad de origen, Oostburg (ciudad de Oriente) y un conocido himno llamado "Het daghet in den Ooste" (“Albores en Oriente”), que se le atribuía, es conocida como:. 

Beata Gertrudis “la Oriental”, beguina y mística. 6 de enero. 

Nació en una familia muy pobre, pero piadosa, y aún niña fue colocada como empleada doméstica para una familia rica, donde conoció a otras chicas empleadas, de nombre Lielta y Dievera. Con ellas comenzó a alejarse de la religión y se dio a una vida mundana, de fiestas, juergas en las tabernas. Cantaban en las esquinas para beberse y comerse lo recaudado, frecuentaban hombres y casas de mala reputación. Y aún en medio de aquellos desenfrenos, según contó a un director espiritual luego, en su interior bullía Dios. En estos peligros del mundo, Gertrudis conoció a un joven que le prometió matrimonio y luego la abandonó para casarse con otra. Gertudis supo que su rival estaba embarazada y juró vengarse de ella. En el momento del nacimiento del niño, supo Gertrudis que  la joven estaba en peligro de muerte, y su primer impulso fue orar por ella. Sin cuestionamientos ni preguntas, solo oró por su curación y obtuvo la gracia. Ambos, madre y criatura se salvaron. Para nuestra beata aquello significó un punto y aparte, una gracia fundante que llaman los místicos a ese momento y ocasión en que Dios ilumina al alma de tal manera que ya no hay paso atrás en el camino de la conversión.

Así que Gertrudis, imbuida en el movimiento de la Devotio Moderna, iniciada por el Beato Gerardo el Grande (20 de agosto), comenzó una vida espiritual intensa, a la que atrajo a sus amigas Lielta y Dievera. Comunión, confesión frecuente, ejercicios devotos, penitencia y una estricta dirección espiritual la llevaron a pedir la admisión en un convento de beguinas de Delft. Y sus amigas harían lo mismo años más tarde. Allí pudo entregarse al estudio y la vida de oración, aspectos de la vida interior que el beguinato mimaba muchísimo. Gertrudis se lanzó a la misericordia de Dios, y teniendo presente el amor de Cristo por los pobres, que le llevó a hacerse uno de ellos, también se dedicó a la caridad activa con los necesitados. Y esta asimilación con la caridad de Cristo, la llevó a la asimilación con la Encarnación y Pasión de Cristo, que recibió el curioso fenómeno (místico para sus contemporáneos) en el cual todos los años sus pechos se llenaban de leche en Adviento y Navidad. Además, durante Cuaresma y Pascua recibía los estigmas de la Pasión. En 1351 tuvo una serie de visiones de la Santísima Virgen que dieron pie a la construcción de la iglesia de Santa María la Nueva en Delft.
Gertrudis falleció el 6 de enero de 1358 y fue sepultada en el cementerio de lo pobres, el de las Hermanas del Espíritu Santo. A inicios del siglo XX una asociación de mujeres para el servicio doméstico la eligió como patrona.

Para terminar, en el siguiente vídeo podéis escuchar una interpretación al órgano del himno "Het daghet in den Ooste".




Fuentes:
-“Prophets in Their Own Country: Living Saints and the Making of Sainthood in later Middle Age”. AVIAD M. KLEINBERG. Chicago, 1992.
-“La mirada interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media”. VICTORIA CIRLOT y BLANCA GARÍ. Ediciones Siruela. Madrid, 2008.
-Grosses vollständiges Universal Lexicon” Volumen 10. Leipzig, 1735.


A 6 de enero además se celebra a
San Peran de Landevennec, eremita.
San Erminold de Prüfening, abad.
Los Santos Reyes Magos.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Beata Lucía de Narni.

Pregunta: vaya no sabia que habia otra estigmatizada dominica aparte de Catalina de Siena, y esos guantes del papa que simbolizan?? creo que te voy a aburrir con tanta duda que me surge de ver estas imagenes.

Respuesta: ¡Que va, hombre, que me vas a aburrir, si sabes que todo este tema de la iconografía, los santos, leyendas y demás, me fascina. Pues ya te digo algo:

Beata Lucía de Narni, esposa y virgen, terciaria dominica. 16 de noviembre.

Como en muchas vidas de santos, Lucía fue hija de padres nobles y virtuosos, y desde niña destacó por su piedad, así como por el don de profecía, sin error alguno en sus vaticinios, tanto en el ámbito familiar, como público. No jugaba como las demás niñas de su edad, sino que su entretenimiento era adornar altarcitos y rezar oraciones a María y los santos. A los 5 años, estando en una iglesia, le pidió a una imagen de María le diese al Niño que llevaba en brazos, a lo que accedió la imagen, convirtiéndose el Niño de piedra, a carne. Logrado su propósito se lo llevó a su casa, donde lo tuvo durante 3 días, en los que no se separó de él ni para comer o dormir, hasta que el Niño volvió solo a su sitio. Durante su infancia y adolescencia tuvo varias enfermedades graves, de las que sanó gracias a sus oraciones a los santos de su devoción, entre los que estaban, como no, Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre, "in Soriano").

Según creció, esta afición a los santos se tornó en devoción sincera y trato familiar en la oración con Dios, que le regaló varias visiones y apariciones de santos, con los que tenía trato como de tú a tú. A los 7 años, no dudó en hacer un voto de castidad, que el mismo Dios refrendó otorgándole un anillo como su esposa (hecho frecuente en santas de la misma Orden), mientras Domingo le imponía el escapulario dominico. Así consagró su corazón para Dios, por lo que rechazó varios pretendientes, mientras Dios no le dijera expresamente que estado debía tomar, si religiosa, virgen seglar. Pero tuvo una visión de la Virgen María, que le ordenaba ser como Ella misma: casada y virgen. O sea, que dice la leyenda que pactó con el prometido que al final aceptó, tener un matrimonio blanco, o sea, mantener la pureza. El "Sacro Diario Dominicano" dice "Debemos suponer que habiéndolo querido Dios así, dispuso todos los medios para que así sucediese", comprendiendo la dificultad práctica de semejante estado de vida, que ni es una cosa, ni es otra. Tenemos que comprender la mentalidad de la época, que duró hasta hace poco, donde la virginidad era considerada una virtud y estado superior al matrimonio, como si el sexo practicado fuera algo que aleja de la virtud y la santidad.

Como sea, nos dicen que continuó su vida de penitencia, oración y caridad. No se dejó llevar por el lujo ni las apariencias de la vida cómoda que podría haber llevado. Fue humilde y lo fue de veras, llegando a trabajar como una criada más, en los oficios más sucios de su casa. Fue paciente con sus familiares y los de su esposo, que no entendían su austeridad, mansedumbre con los criados, su horror por los adornos, maquillajes y vestidos caros. Y más paciente aún, con su marido, que la maltrataba y humillaba constantemente, llegando hasta el extremo de encerrarla en una bodega, como castigo de sus "extravagancias".Y aquí tomó cartas en el asunto la autoridad eclesiástica, separándola de su marido (el no haber consumado el matrimonio fue una ventaja, al final).

Desde entonces, ya mas libre, siguió con sus deseos de perfección y santidad, para lo cual, entró en la Tercera de la Orden de Santo Domingo, y para evitar problemas con su esposo y familiares, fue enviada a Viterbo. En este monasterio recibió la impresion de los estigmas de la Pasión. Con su ejemplo, persuasión y autoridad, reformó el convento, mejorando la disciplina y la piedad.

Los estigmas y los guantes.

Era muy asidua a la meditación de la Pasión del Señor y estando un día estando orando delante de un Crucifijo, este la hirió con las llagas en las manos, pies y costado. Dichos estigmas fueron tenidos por falsos por muchos, incluidos superiores y demás religiosas. No es de asombrarse, ha habido más estigmas provocados y falsos que reales. El papa Alejandro VI la llamó a Roma e hizo examinar las llagas por el Maestro del Sacro Palacio, Fray Bernardo de Resina. Este lavó fuertemente las llagas, para ver si eran pintadas o superficiales. Luego le puso unos guantes del propio Alejandro VI, atándolos con cadenillas y candados, sellados con el lacre y escudo del papa a las muñecas, de tal forma que no pudiese quitarselos. Si fueran heridas provocadas o se sanarían o se infectarían, provocando materia purulenta. Así estuvo por nueve días, al cabo de los cuales, rompieron los sellos, le quitaron los guantes y hallaron los estigmas sin corrupcion, frescos, con buen olor a pesar de la sangre. Alejandro VI dio los estigmas por verdaderos (así que no es cierto que los Estigmas de Francisco y Estigmas de Catalina de Siena hayan sido los únicos avalados por la autoridad de la Iglesia).

El papa Julio II personalmente la trasladó a Ferrara, contra su voluntad, como fundadora del monasterio de Santa Catalina, adiestrando a las jóvenes que pedían el hábito dominico. Aquí padeció calumnias, burlas, injurias durante treinta y ocho años. Esto, junto a sus penitencias y enfermedades la fueron consumiendo, hasta morir el 15 de noviembre de 1544, a los 60 años, bastante para el siglo XVI. En 1710 se trasladó su cuerpo y se halló incorrupto, siendo visibles las llagas de la Pasión. Tenida como santa por las religiosas, Clemente IX aprobó su culto, mientras que Benedicto XIII lo extendió a toda la Orden, y a las ciudades de Ferrara, Viterbo y Narni.

Y, como complemento, te digo que las llagas o estigmas de la Pasión, tambien la recibieron en la Orden Dominica, hasta donde me consta:

1. Santa Catalina de Ricci, virgen. 4 de febrero.2. Beata Estefanía de Quizanis, virgen. 16 de enero.3. Beato Gualterio de Alemania, presbítero. 2 de marzo.4. Beato Francisco Monzón, novicio. 29 de marzo.5. Beato Dodo de Haske, religioso. 30 de marzo. 
6. Beata Elena de Hungría, virgen. 16 de marzo. Interesante caso, porque tuvo una llaga primero en la mano izquierda, y unos meses más tarde en la derecha, en la cual le nació una azucena.
7. Beato Mateo Carreri, presbítero. 8 de octubre.
8. Beata Catalina de Racconigi, terciaria. 4 de septiembre.


Fuentes:-“Sacro Diario Dominicano”. FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-“Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores”. Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.


A 16 de noviembre además se celebra a 

martes, 6 de octubre de 2015

Santa María Francisca de las Cinco Llagas.

Santa María Francisca de las Cinco Llagas, virgen terciaria franciscana. 6 de octubre.

Imagen venerada
en las clarisas de Nápoles.
Nació en 1715. Fue hija de una piadosa mujer de nombre Bárbara y de Francisco Gallo, un violento tejedor napolitano, que hacía la vida imposible a su madre. Esta pidió consuelo a San Francisco de Jerónimo (11 de mayo) y a San Juan José de la Cruz (5 de octubre), los cuales le profetizaron que su hija sería una santa. Nació la niña, que llamaron Ana María Rosa Nicolasa, y antes de tener uso de razón ya tenía que cardar lana, hilar y hacer otras pesadas labores del taller. Su única distracción eran las lecturas de libros piadosos que su madre le leía, y sus únicos paseos eran las visitas a la iglesia, para la misa, el rosario y otras devociones. A los 8 años le permitieron hacer la primera comunión, y con 9 años ya era catequista de otros niños pequeños. A uno de ellos le alertó sobre que su madre estaba en apuros, el niño corrió a su casa y efectivamente su madre estaba a punto de perecer luego que se desmayara y volcara una lámpara que casi incendia la casa. Aunque dedicaba largos ratos a la oración, la lectura espiritual, no por eso era menos productiva que las demás mujeres, y a veces más, lo que creó la leyenda acerca de que los ángeles trabajaban por ella mientras ella hacía oración. Pero eso es innecesario, ya sabemos que los verdaderos místicos son prácticos y no escapan de las labores cotidianas y responsabilidades. Más aún, su vida interior las ilumina, purifica y las acometen con perfección.

Con 15 años su padre quiso prometerla con un joven de buena familia, pero María Francisca ya había hecho un voto de virginidad y se negó. El padre la encerró, la azotó y le castigó a pan y agua. Como una santa, aprovechó esta circunstancia para hacer penitencia y su soledad para ejercitarse en la oración. Mientras, su madre pedía el socorro de su confesor, un franciscano piadoso, el cual convenció al padre de dejar a la muchacha cumplir lo que todos veían era voluntad de Dios. Y el hombre accedió, aunque de mala gana. Así que 8 de septiembre de 1731, con 16 años, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco de la Estrecha Observancia o Alcantarinos, tomando el nombre religioso “María Francisca de las Cinco llagas”, por su amor a la Pasión de Cristo. Comenzó a vivir dedicándose a la oración, la penitencia y la caridad en su casa. Rezaba todas las horas canónicas, cumplía los ayunos, penitencias de la Iglesia y socorría a los necesitados ayudándoles en sus necesidades.

Poco a poco comenzó a recibir dones místicos, como la suspensión de sentidos, don de profecía (profetizó la Revolución Francesa y la persecución contra los católicos) y de conciencias. Con respecto a este último, tuvo un degradable incidente con su padre, el cual comenzó a cobrar a los que a ella se acercaban en busca de consuelo, con escándalo de algunos. Enterada María Francisca le recriminó que ella no era una vulgar adivina, pero su padre le respondió “No eres adivina, eres más, eres una santa y Dios te concederá que comuniques a la gente su futuro”. La santa se negó a ese elogio envenenado de soberbia, y prefirió no recibir a nadie más. Fue duramente castigada por el padre, tanto que la madre tuvo que rogar al obispo intercediera, el cual logró que un juez sentenciara que el padre no podría tocar nunca más a la joven, y le impuso una gran multa. Con esto quedó en paz para vivir como deseaba, en pleno obsequio de Cristo. Aún así, cuando su madre murió, tuvo miedo de vivir con su padre y pasó a servir a un sacerdote que precisaba de un ama de cura en su casa. Y en esas funciones vivió durante 38 años. Y años más tarde, cuando su padre agonizaba pidió y obutvo, que Dios le pasara a ella los sufrimientos de su padre. Con esto logró que sanara y se convirtiera, viviendo el hombre como buen cristiano hasta su muerte.

Como apunté antes, era devotísima de la Pasión y Muerte de Jesús, cuyos pasos meditaba todos los días. La meditación del Vía Crucis le hacía adentrarse en la Pasión de Cristo, sintiendo los mismos inefables dolores del Salvador del mundo. Sentía la flagelación, y su de frente más de una vez manó sangre, como si tuviera una corona de espinas. En breve comenzó a experimentar una agonía de muerte todos los Viernes Santo. Su sufrimiento no era infructuoso, pues lo ofrecía constantemente por la conversión de los pecadores, y por las almas del purgatorio. La Madre de Dios, sus dolores y otros misterios también eran objeto de sus devociones y meditaciones, y más de una vez comprobó el auxilio de la Santísima Virgen en sus penas y tentaciones. Porque mucho la tentó el demonio para apartarla de su piedad y caridad. Incluso en forma de perro rabioso se le apareció en muchas ocasiones, pero con la señal de la cruz  e invocando a los Santos Nombres de Jesús, María  José, siempre salía victoriosa. Hasta en tres ocasiones fue protagonista de un milagro eucarístico, cuando la Sagrada Forma voló de manos del sacerdote para ir a la boca de la santa, que se hallaba en éxtasis. En 1471 se unió para siempre en matrimonio espiritual con Jesucristo, comprometiéndose en amarle y hacerlo amar de los demás. Después de esto, tal vez este mismo año recibió la impresión de las llagas de Cristo, los estigmas, los que llevó con humildad ante las críticas, recelos y la fama de santa que se formaba a su alrededor.

En 1791, el 6 de octubre, murió tan santamente como había vivido, y fue sepultada en la iglesia de Santa Lucía del Monte, Nápoles.  Como había anunciado se le apareció a San Francisco Javier María Bianchi (31 de enero) tres días antes de la muerte de éste, el 28 de enero de 1815. Gregorio XVI la beatificó en 1843 y el Beato Pío IX la canonizó en 1867. A principios de 1800 se publicó la primera “vita”, reimpresa en 1866 con vistas a la canonización. Es abogada de Nápoles, y su sepulcro sigue siendo muy venerado, especialmente por las mujeres que desean tener un hijo, las cuales se sientan en una silla que supuestamente perteneció a la santa.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 6 de octubre además se celebra a
Santa Fe de Agen, virgen y mártir.
San Bruno, fundador.
San Ywi, monje diácono

miércoles, 22 de abril de 2015

Beato Francisco, bibliotecario

Beato Francisco de Fabriano, religioso franciscano. 22 de abril y 14 de mayo (traslación de las reliquias)

Ilustración realizada
en Corel Draw
Nació Francisco el 2 de septiembre de 1251 en Fabriano, Ancona, y fue hijo del médico Compagno Venimbene y de Margarita di Federico. Fue un niño despierto, piadoso y amante de la cultura, la lectura y las artes. A los 16 años ya estaba graduado de Artes y Filosofía, cuando sintió la llamada a la reciente Orden del Seráfico Padre San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, Impresión de las llagas, y 25 de mayo, traslación de las reliquias), y entró al noviciado que la Orden tenía en su ciudad natal. Siendo novicio viajó a Asís, para obtener la santa Indulgencia de la Porciúncula (2 de agosto), donde encontró y veneró al santo fraile Hermano León, compañero de San Francisco. También conoció a San Buenaventura (15 de julio), de quien fue alumno.

En 1316, edificó un nuevo convento e iglesia, de donde fue nombrado Guardián, para repetir en el cargo en 1318. Para este convento organizó, con una herencia que le dejó su padre, la primera biblioteca franciscana que se conoce. Fue un gran predicador itinerante en la zona de la Umbría, destacando por su palabra encendida y su gran caridad con los pobres, mendigos y por su misericordia con los pecadores a la par que era severo con el pecado. Vestía un sayal muy pobre, se sometía a duras penitencias y dormía poco, para tener más tiempo para la oración y la predicación.

Fue devotísimo de la Pasión de Cristo, de la Santísima Virgen y de las almas del Purgatorio, a quienes se encomendaba frecuentemente. Era muy fervoroso celebrando la santa misa, y lo hacía con tanta veneración que una ocasión, habiendo ya consagrado, cayó un escorpión en el cáliz y no atreviéndose a arrojar la Sangre del Señor, la bebió con normalidad y continuó celebrando la Eucaristía, encomendándose a Dios. Al terminar la misa, el escorpión salió tranquilamente de la boca. En 1322, Dios le reveló que moriría el 22 de abril del mismo año, y así lo dijo a sus hermanos. Así sucedió, ese día, con 61 años, entró en la gloria, luego de 45 años de franciscano. En 1775 el papa Pío VI confirmó el culto que se le tributaba en torno a su sepultura y reliquias. Estas actualmente se veneran en la iglesia de Santa Catalina de Fabriano, adonde fueron trasladadas.


A 22 de abril además se celebra a






Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...