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miércoles, 19 de junio de 2013

Santos peregrinos


Santiago Apóstol
Biberbacch. Siglo XVII
Pregunta: Ramoncito, tu que sabes clasificar los santos por "especialidades" podrías decirme que santos fueron peregrinos. Y algo en facebook acerca los peregrinos, la concha , el porroncillo que llevan y demas simbolos. (ejemplo de como unir dos preguntas en un artículo)

Respuesta: Hola... a ver, querido, que "no sé clasificar", como quien tiene ciencia infusa... Solo leo y anoto, leo y clasifico, pero porque son muuuucchos años "clasificando". Gracias a ti. Primero responderé lo de lossímbolos y el peregrinaje en general, y luego te pongo lo que tengo de peregrinos, pero debe haber muchos, muchos más.


La peregrinación, en origen al menos, es un acontecimiento y una celebración religiosa, y existe en todas las religiones, de una u otra forma. Caminamos para llegar a algún sitio, si no, la peregrinación es vacía, por más que en el camino se acumulen experiencias, se hagan amigos o se hagan fotografías estupendas. Sin el objetivo del final, ya podríamos hacer todo eso yendo a casa de la vecina, y no a un sitio religioso. La Biblia, base de nuestra fe, está salpicada de peregrinaciones, voluntarias o forzosas. Peregrinan Abraham, Jacob y Moisés. Peregrina el Pueblo de Dios por el desierto hasta la tierra prometida, y es que eso es lo importante de la peregrinación: El destino y no el camino en sí. Y es que, en nuestra fe, la peregrinación es símbolo de la vida misma, cuyo último destino es el cielo, el paraíso, la morada celestial, en definitiva: Dios mismo. Jesucristo fue el primer peregrino, que parte del seno trinitario para encarnarse y recorrer nuestros caminos. Sus apóstoles recorrieron el mundo para llevar la Buena Nueva del Evangelio.

Dios es el origen y destino de la vida y de la peregrinación. Las indulgencias, los santuarios, las reliquias de los santos que se visitan y demás alicientes espirituales del camino, también serían nada si se pierde el sentido de búsqueda de Dios, de caminar hacia Él, que viene al encuentro.
Las peregrinaciones, en auge desde la Edad Media, fueron verdaderos acontecimientos religiosos y de todo tipo, hay que decirlo: oportunidad de pillaje, ocasión de enfermedades, de pecado, de estafas… pero sobre todo, de encuentro con Dios. El peregrino era considerado un hombre o una mujer de Dios, se le pedían oraciones, reliquias, bendiciones especiales. Se le suponía deseo de perfección, de arrepentimiento, de cambio de corazón, de piedad y misericordia.


San Avertano y el Beato Romeo, carmelitas
Para los cristianos, los sitios de peregrinación por excelencia eran los Santos Lugares, Roma y la tumba del Apóstol Santiago (4 de enero, synaxis de los Apóstoles, Iglesia oriental; 12, Iglesia Copta, y 30 de abril, Iglesia oriental; 23 de mayo, aparición en Clavijo; 24 de mayo, aparición en Verona; 30 de junio, synaxis de los Apóstoles; 25 de julio; 15 de noviembre, Iglesia griega; 28 de diciembre, Iglesia Armenia, y 30 de diciembre, traslación de las reliquias a Compostela). Luego se añadirían Asís o Loreto, (las dos), proliferarían en otros sitios como Guadalupe en México, Lourdes en Francia, amén de incontables santuarios locales que evidencian también el sentido de peregrinación, en los cuales se ganaban las mismas gracias espirituales de los santuarios famosos. El camino de Santiago fue, sin duda, el más popular de todos y el que acabó determinando la iconografía del peregrino. Desde el siglo IX fue centro de visitas. Son los tiempos en los que el avance musulmán hace peligrar la fe y civilización cristiana, y se recurre a la tumba del apóstol (la única en Europa, además de Pedro y Pablo) peregrino. Con altibajos, la peregrinación a Santiago se ha mantenido constante durante siglos en el segundo milenio, pasando por años difíciles en los 70 y 80 del pasado siglo, para alcanzar cuotas espectaculares recientemente. Está claro que no todos los peregrinos acuden por una motivación religiosa, pero pensemos que Dios actuará como estime conveniente en cada uno de ellos.

Como decía, el Camino de Santiago ha configurado la iconografía del peregrino, que tiene símbolos característicos: Los más comunes son el cayado, la calabaza y la esclavina. Eran elementos prácticos para el camino: 

San Ricardo de Inglaterra
El bordón o cayado: era utilizado para ayudarse a caminar, apartar piedras, animales o indeseables. Útil al subir o bajar montañas, punto de apoyo para cruzar ríos,etc. Hoy se ha convertido en un práctico bastón de montañero. 

La calabaza seca: es hoy es un elemento más decorativo que de uso, servía para guardar el agua tomada de los ríos o fuentes. Es un atributo clásico de los santos peregrinos, incluido el arcángel San Rafael, ataviado generalmente como uno. Con frecuencia se le ve atada al bordón.

La esclavina: Sobre los hombros, utilizada para resguardarse del frío, la lluvia. Algunas eran acompañadas de capas y una capucha, para la protección. En la iconografía de los santos aparece de color negro o marrón y, aún los que no fueron a Santiago, aparecen decoradas con conchas.

La concha o vieira: Es el atributo característico para indicar que uno ha peregrinado la tumba del Santo Apóstol. El origen del uso de la concha es práctico, aunque luego se le haya dado connotaciones simbólicas y espirituales: Lo primero que hay que considerar es su utilidad, pues servía de cuchara, como recipiente para el agua, para raspar heridas, cortar plantas o cuerdas suaves, y todos los usos que podáis imaginar. Lo segundo que hay que recordar es su exclusividad. Para la Europa medieval, las vieiras más hermosas estaban en el “finis terrae”, y eran objetos extraños y hermosos (esto lo son aún), así que se convirtieron en una prueba de la autenticidad de que se había estado en Santiago. A cada peregrinación que iba una persona a la tumba de Santiago, añadía una concha a su esclavina o sombrero, permitiendo que se supiera cuantas veces había ido a Compostela. Una muestra de esta exclusividad y representación del Camino de Santiago, es que estaba prohibida su venta fuera de la ciudad de Compostela, pero de seguro habría quien traficaría con ellas, que “listos” para el comercio, y vagos para hacer toda la peregrinación, siempre los hubo. 


Su simbología es variada y no hay nada determinante. Representa el inicio y el fin de la vida, las buenas obras, el sacrificio y la penitencia que “encierran” la “perla de la salvación. No podemos olvidar la alusión evangélica de aquel que vende todo para obtener la perla preciosa que vale más que todas sus posesiones. Así el peregrino, lo ha dejado todo para ir al encuentro de Dios y su gracia. Aunque en origen es atributo específico de la peregrinación compostelana (se ponía al volver de la peregrinación y se conservaba siempre), pasó a ser símbolo del acto de peregrinar, y aparecen en iconografía de los santos que toda su vida u ocasionalmente peregrinaron. Y vamos a ellos, para terminar:



Santa Aurelia de Strasburgo
San Aderald de Troyes, arcediano. 20 de octubre.
San Alejo de Roma. 17 de julio, 19 de diciembre (monofisitas sirios) y 17 de marzo (Iglesia Oriental).
San Amaro de Burgos, enfermero. 10 de mayo.
San Ambrosio de Cahors, obispo.16 de octubre.
San Ardwyne (Ardovino) de Ceprano. 28 de julio y 25 de octubre.
San Arnaldo de Arnoldsweiler, trovador. 18 de julio.
San Arnaldo de Monticello. 10 de septiembre, movible al segundo domingo de septiembre.
San Avertano, carmelita. 25 de febrero.
San Benito José Labre, terciario franciscano. 16 de abril.
San Bernardo de Arce. 14 de octubre.
San Congard de Irlanda, ermitaño. 12 de mayo.
San Conrado (Antvin) de Wolfratshausen, mártir. 7 de agosto.
San Conrado de Baviera, cisterciense. 15 de febrero, 17 de marzo y 10 de julio.
San Enrique de Berg, abogado. 15 de julio.
San Evermard de Rutten, mártir, con siete compañeros. 1 de mayo.
San Fintan de Rheinau, eremita. 15 de noviembre.
San Fulco de Catrofurli. 22 de mayo.
San Gerardo de Beaumont, benedictino. 15 de abril.
San Gerardo de Gallinaro. 11 de abril y 28 de agosto.
San Gerrich (Gerico) de Gerresheim, fundador. 5 de noviembre.
San Gerwald de Colonia, mártir. 7 de octubre.
San Gobert de Apremont, cisterciense. 20 de agosto.
San Guido de Anderlecht, sacristán. 2 y 25 de junio, y 12 de septiembre.
San Guillermo Firmatus, ermitaño. 24 de abril.
San Hymelin de Vissenaken, taumaturgo. 10 de marzo.
San Iudocus (Josse o Josselin) de Montreuil, príncipe y ermitaño. 9 de enero (traslación de las reliquias), 11 de junio, 13 y 25 de julio, 13 de diciembre.
San Jorius de Béthune, obispo. 26 de julio.
San Julián Hospitalario. 9 de enero y 12 de febrero.
San Kilian de Artois, misionero. 13 de noviembre.
San Maimbod de Montbeliard. 23 de enero.
San Moderan II (Mutran) de Rennes, abad. 16 de mayo (traslación de las reliquias a Rennes) y 22 de octubre.
San Nicolás Peregrino. 2 de junio y 4 de octubre (traslación de las reliquias).
San Oliver de Ancona. 27 de mayo.
San Orante. 1 de marzo
San Potentino de Steinfeld, peregrino con sus hijos Felicio y Simplicio. 3 y 18 de junio.
San Quardo de Gallese, cisterciense. 8 de agosto.
San Raniero de Pisa, eremita. 17 de junio.
San Rasso de Andechs, benedictino y fundador. 17 de mayo y 19 de junio.
San Ricardo de Inglaterra, rey. 7 de febrero.
San Román del Monte Athos, mártir. 5 y 6 de enero, 16 de febrero.
San Roque de Montpellier. 16 de agosto.
San Simeón de Trier, benedictino, eremita. 1 de junio.
San Teobaldo Roggeri. 16 de mayo y 1 de junio.
Santa Bona de Pisa, terciaria agustina. 29 de mayo.
Santa Patricia de Nápoles. 25 de agosto (ciudad de Nápoles) y 26 de agosto (diócesis de Nápoles).
Santa Peggy (Margarita) de Croyland, eremita. 8 de enero.
Santos Derrien y Niventer de Bretaña, mártires. 7 de febrero y 14 de mayo (Niventer).
Santos Gibrian de Reims, presbítero, y sus hermanos Tressan, Helan, Veran, Abraham y Petran; y sus hermanas: Promptia, Franca y Possenna. 8 de mayo (todos), 7 de febrero (Tressan), 7 de julio (Abraham y Veran), 7 de octubre (Helan), 4 de septiembre (Petran) y 3 de diciembre (Promptia, Franca y Possenna).
San Lugliano, rey y mártir. 23 de octubre.
Santos Romedio, Abraham y David de Nonsberg. 15 de enero (los tres), 1 de junio (Romedio) y primer domingo de octubre (traslación de los tres).
Beata Jaqqueline de Roma. 1 de abril.
Beato Juan de Parma, profesor de teología. 20 y 24 de marzo.

Hay otros que aunque no se dedicaron al peregrinaje, en un momento de su vida lo hicieron, con grandes frutos de conversión y santidad:

San Estanislao Kotska
San Rafael, Arcángel. 29 de septiembre, 24 de octubre y 7 de mayo (aparición en Córdoba): Se le representa como tal, pues acompañó y protegió al joven Tobías en el camino de búsqueda de Sara. 

San Estanislao de Kostka, jesuita. 15 de agosto y 13 de noviembre: Salió como peregrino de su casa, escapando en busca de San Pedro Canisio, general de los jesuitas.

San Francisco de Asís, fundador. 4 de octubre y 17 de septiembre: Peregrinó a Tierra Santa a predicar el Evangelio, y a Santiago.

San Guido de Pomposa, abad benedictino. 31 de marzo y 4 de mayo (traslación de las reliquias): Convertido por el ejemplo de San Apolinar de Rávena cambió sus ropas con un mendigo y peregrinó a Santiago, Roma (donde se hizo monje) y Jerusalén.

San Koloman de Stockbridge. 17 de julio y 13 de octubre: En una peregrinación a Tierra Santa, fue detenido en Stockbridge, cerca de Viena como un espía húngaro. Lo torturaron y murió colgado de un árbol y atravesado por un pincho.

Santa Brígida de Suecia, viuda y fundadora. 23 de julio y 7 de octubre: fue peregrina varias veces a santos lugares.

Santa Catalina de Suecia, abadesa brigidina. 24 de marzo. Acompañó a su madre Santa Brígida en sus peregrinaciones a Roma y Santiago.

Santa Oda de Brabante, reclusa. 27 y 28 de noviembre: peregrinó a la tumba de san Lamberto, se le apareció el santo y la sano de ceguera.

San Koloman de Stockbridge
Santa Veridiana de Castel Fiorentino, reclusa. 1 de febrero: Después de una peregrinación a Santiago y Roma se emparedó en una celda.

Santos Berthar, presbítero, y Athalen de Florivalle, diácono; mártires. 6 de julio. Viajaban en peregrinación a Roma, cuando fueron asesinados en Borgoña.

Beato Pedro Fabro, jesuita. 1 de agosto (martirologio romano), 2 de agosto (jesuitas), 3 de agosto (diócesis de Savoyarde, Annecy, Chambery, Maurienne y Tarentasia), 8 de agosto (Speyer) y 9 de agosto (Maguncia): Fue a Tierra Santa con la intención predicar a los peregrinos. 

Santa Reinilde de Saintes, virgen y mártir. 16 de julio.

Santa Aurelia de Strasburgo. 15 de octubre: Tenida como una de las de Úrsula, que escapó y luego fue peregrina y eremita. 

Santa Úrsula y sus vírgenes mártires. 21 de octubre: La leyenda dice que peregrinaron a Roma.

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