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sábado, 18 de agosto de 2018

De la posada al trono. Del paganismo a la Cruz.

Santa Helena, emperatriz. 18 de agosto y 21 de mayo.

Helena es conocida principalmente por ser la madre del emperador San Constantino (21 de mayo), y por, según la leyenda, haber hallado la cruz de Cristo.

Orígenes y matrimonio.
Helena nació en Bitinia, en la actual Turquía y tradicionalmente se le ha hecho hija de un mesonero la cual conquistó el corazón de Constancio Cloro con quien casó en 270, teniendo a su único hijo conocido, Constantino, en 272. A algunos les ha parecido esto algo muy raro, pero hay que recordar que Constancio no llegaría a ser emperador hasta 293. Y de hecho, cuando Constancio asumió el trono repudió a Helena para casarse con Teodora, hija del emperador Maximiano. El Imperio romano estaba dividido en varios gobiernos de emperadores entre Occidente y Oriente, con relativa paz entre ellos. Constantino entró a servir al emperador Diocleciano en Oriente luego que su padre fuera nombrado César.

Una leyenda medieval haría a Helena de origen inglés, pero es una confusión con otro Constantino y otra Helena: Helena "Luyddog" (la hospitalaria), joven inglesa que vivió 100 años después de la nuestra y fue casada con Magno Clemente Máximo, emperador de Inglaterra, Galia y España, entre 383 y 388. Tuvieron varios hijos, uno ellos llamado Constantino. Se conservan algunos documentos que llaman a nuestra emperatriz "Helena Luicdauc, la cual partió de Inglaterra en busca de la cruz de Jerusalén y la trasladó de dicha ciudad a Constantinopla". Así que la confusión entre ambas está demostrada.

Re-entronizada.
En 306 Constancio murió mientras Constantino estaba en Britania, por lo cual fue nombrado Augusto por sus tropas, y el nombramiento fue aceptado por varias regiones. Constantino entró a Roma luego de vencer a los que se oponían y seguidamente hizo nombrar a su madre emperatriz, llamando además Helenópolis a la ciudad en la que él había nacido.

Sobre la fe cristiana de Constantino, mezclada de oportunismo político y arrianismo, podéis leer este artículo. Sobre Helena, al parecer comenzó a ser cristiana sobre 314, año del Edicto de Milán. Eusebio dice que vivía con austeridad y acudía a los oficios litúrgicos con sencillez y sin pompa alguna. "Llegó a ser una cristiana tan fervorosa como si desde la infancia hubiese sido discípula del Salvador", dice el mismo Eusebio. Fue muy caritativa, amante de la paz y aficionada a la construcción de templos.

La invención de la Cruz.
En 324 Constantino se convirtió, por su victoria sobre Licinio, en emperador de Oriente. Helena entonces visitó los Santos Lugares, que ya gozaban de veneración entre los cristianos a pesar de la persecución. Es histórico que por orden de Constantino se demolió el templo de Venus elevado por Adriano sobre el Monte Calvario, precisamente edificado para desterrar el culto de los cristianos en el santo lugar de la crucifixión y sepultura de Nuestro Señor. Además, Constantino mandó se edificase una bella Basílica para honrar "el sitio más extraordinario del mundo". Helena, anciana mujer, estuvo allí y supervisó las obras.


Imagen venerada en
Caravaca de la Cruz.
Todo esto es histórico, sin embargo, la leyenda quiere a Helena protagonista de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo), que podéis leer en este artículo para mayores detalles. Sin embargo, Eusebio al mencionar la estancia de Helena, no menciona tal invención. Tampoco lo hace San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), que vivió allí poco tiempo después y habla del santo sepulcro. Aunque la leyenda es antigua ciertamente no se sostiene. Si que es histórico que la Basílica de la Santa Cruz en Roma está sobre un palacio propio de Helena. La santa emperatriz también supervisó la construcción de las basílicas del Monte de los Olivos y la de Belén.

Sobre su muerte, no se conoce cuando ocurrió. Comúnmente se data en 330 porque en ese año se dejaron de imprimir monedas con su efigie, como era común en Roma al morir un monarca. También se ha especulado con el lugar de su muerte, pero debió ser en Oriente y su cuerpo trasladado a Roma, siendo sepultado en la Vía Lavicana.

Fuentes:
-"Historia verdadera del emperador Constantino el Magno". MANUEL JOSÉ MARTÍN. Madrid, 1879.
-"Constantino, ¿el primer emperador cristiano? Religión y política en el siglo IV". JOSEP VILELLA MASANA.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 8. Editorial Edibesa, 2001.

A 18 de agosto además se celebra a:


B. Hortolana de Asís,
viuda y religiosa
.
B. Manés de Guzmán,
presbítero dominico
.
San Agapito,
niño mártir
.





jueves, 13 de agosto de 2015

Santas Centola y Elena de Burgos.

Pregunta: En primer lugar mis felicitaciones por la web, todo un ejemplo de rigurosidad, respeto y buen gusto.  Aprovecho este mensaje para consultar por varias cuestiones por las que siento especial curiosidad. En primer lugar y dado que vine ayer de Burgos donde hay una impresionante representación pictórica de estas Santas, quisiera saber ¿Cual es la historia de Santa Centola y Santa Elena? 

Respuesta: Hola. Gracias por tus elogios a la página. Hago lo que puedo, la verdad. No tengo todo el tiempo ni el conocimiento o información para hacer lo que desearía, pero lo intento. Me haces varias preguntas, pero comienzo por lo primero: Elena y Centola, y te respondo, tomando de un antiguo santoral, entrecomillando trozos textuales:

Santas Elena y Centola, mártires. 2, 4 y 13 de agosto.

Según este santoral, Centola nació en Toledo, de padres nobles y paganos. Desde pequeña observó, por sus propios razonamientos y observación de la realidad, amén de la ayuda divina, la falsedad de la idolatría (aquí el autor se explaya en lo que él llama “ridiculeces del gentilismo”). Así, abrazó en secreto la fe cristiana con todo lo que significa: oración, caridad, sacrificios, anuncio de Jesucristo. Su padre intentó que abandonara la nueva fe y volviera a la fe de sus padres. Promesas, regalos, amenazas, nada pudo “separarla de Jesucristo, cuyo amor se había apoderado de su corazón enteramente” (sigue el autor). Así fue que, sintiéndolo mucho, huyó de su casa llegando a Soris o Siaria (actualmente Sierro), tierra que pertenecía al antiguo obispado de Burgos, aunque no a la ciudad. Allí se hospedó en la casa de una señora cristiana llamada Elena. No nos dicen las crónicas o tradiciones ni como se conocieron, ni por qué allí, pero es probable que siendo la hospitalidad entre los de la misma fe, una virtud amada por los cristianos, Elena la acogiese al saber que huía por motivos religiosos. Así es que Centola y Elena, ya juntas se dedicaron a obras de caridad y piedad.

La cosa podría haberse calmado si no hubiese sido porque el emperador Maximino “persuadido a que la subsistencia de su imperio dependía en destruir la religión del Crucificado” (según este Año Cristiano), envió a su ministro Eglisio a las tierras cántabras, para obligar a los cristianos a cumplir la ley de sacrificar a los dioses, renegando de su fe. Enterado que Centola, además de no ocultar su fe, la predicaba y convertía a la Iglesia a muchos habitantes de la zona, la mandó a llamar al tribunal. Otra vez las promesas, halagos, amenazas (pero esta vez por parte de quien sí las ejecutaría) no pudieron doblegarla, por lo que Eglisio mandó fuera estirada en el potro y, aunque oyó claramente como se descoyuntaban los huesos, mandó le desgarraran el cuerpo con garfios de hierro. Pero Centola, ni renegó de la fe, ni suplicó, antes bien se burló de los verdugos y les retó a probar nuevos tormentos. Y eso hizo el ministro: mandó le cortaran los pechos, la llevaran a su prisión y la dejaran morir sin curación alguna y desangrada.

Enteradas de esto, se llegaron a la cárcel algunas nobles del pueblo, espantadas de la crueldad del gobernador y compadecidas de Centola (por tanto, se afirma el hecho de que sería muy conocida entre todas). Algunas intentaron persuadirla de su empeño de fidelidad, y que cediese a los requerimientos de la ley. Centola, por su parte, les contestó con una apología de la fe cristiana (tal vez añadido posteriormente) y les dio a entender el premio que a ella misma le aguardaban por permanecer fiel a Cristo, los cuales si ellas los hubiesen apenas intuido, le tendrían envidia y no compasión. Supo Eglisio de esta prédica en la cárcel y mandó cortarle la lengua, pero “aquel Señor por quien padecía hizo que hablase sin tan preciso instrumento, por una de aquellas portentosas maravillas de su infinito poder”.

O sea, que aún sin lengua habló, y más que hablar, profetizó a Elena, que vino a visitarla también, que ella también sería mártir, y le deseó “valor para que no desmayes en la prueba”. Y dicho y hecho, enterado Eglisio que estaba allí Elena, y que era cristiana, la apresó, de lo que se alegró Elena, “deseosa de acompañar á su amiga en la muerte, como lo había hecho en vida”. Finalmente, ambas fueron degolladas el 13 de agosto de 304, posiblemente a las afueras de la ciudad. En el año 782 los esposos Fredenandus y Gutina, señores de Castro-Sierro, construyen una pequeña iglesia sobre el río Butrón, en Valdelateja, sobre el tradicional lugar del martirio, y donde aún se venera la memoria de las santas. Según el obispo de Burgos, Gonzalo de Hinojosa, los obispos de Astorga y León llevaron los cuerpos a dicha iglesia (dice que los compraron por 300 libras de oro).

Los calendarios mozárabes ponen a Centola el día 2 de agosto, pero no le dan título de mártir y su culto no se asoció a Elena hasta el siglo XIV, luego del traslado de los cuerpos, realizado por el mismo Gonzalo de Hinojosa, que puso su martirio a 4 de agosto del 304. Se realizó esta traslación en 1317, reinando Alfonso XI, para que recibieran culto más apropiado en la catedral de Burgos (aunque se dejaron las cabezas en Sierro). Don Gonzalo los colocó en el altar mayor, y les concedió misa y oficio propio, con Rito Doble de primera clase. Hoy es una memoria obligatoria. Decretó se hiciese procesión y que el 4 de agosto fuera de precepto para la ciudad y diócesis de Burgos. Baronio las inscribió en su martirologio el 13 de agosto “Burgis in Hispania Santarum Centollæ & Elena Martirum”. Actualmente el arzobispado de Burgos celebra a Santa Centola el 13 de agosto, pero sólo a esta, porque aunque las actas son legendarias y sin crédito el culto a Centola está arraigado en Sierro. No así el de Elena, cuya persona y culto se añadió en el siglo XIV y de la que no se sabe nada, tal vez sea otra mártir desconocida, tal vez ni siquiera eso.


Fuente:
-"Año Cristiano de España, Volumen 8. Madrid, 1853.


A 13 de agosto además se celebra a la  
Beata Gertrudis de Altemberg, virgen.
Santa Radegundis de Poitiers, reina y abadesa

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...