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miércoles, 4 de enero de 2017

San Gregorio de Langrés.

San Gregorio de Langrés, obispo. 4 de enero.


San Gregorio y el ángel.
Fue Gregorio nacido en la ciudad gala de Autun, y vino al mundo en el marco de una familia senatorial romana, que le educó para el gobierno en el mundo. Joven se casó con una noble de origen romano llamada Armentaria. Tuvo varios hijos, entre ellos San Tetric (18 de marzo), y una una hija también llamada Armentaria, que sería la madre del obispo e historiador San Gregorio de Tours (17 de noviembre).

Y fue el mismo Gregorio turonense quien más datos da de su abuelo: Fue gobernador de Autun cuarenta años, era un gobernador justo y preocupado por la prosperidad ciudadana. Permaneció en el mundo hasta que su amada esposa falleció. Entonces lo dejó todo por servir a Jesucristo como monje. Pero al monasterio fueron el pueblo y clero a buscarle para entronizarle obispo de Langrés. El día de su toma de posesión como obispo, le trajeron a una posesa para que la librase del demonio, pero Gregorio se negó por humildad. Tanto insistieron, que la tocó con la cruz de su báculo y la posesa quedó libre. Gregorio atribuyó el milagro a la virtud de la Santa Cruz. Y en adelante, cuando le pedían un milagro, solo daba su báculo, al que el pueblo besaba y veneraba como remedio a los males.

Fue obispo austero, que no comía sino pan de centeno, comida de pobres, y mezclaba agua con vino, para no tomarlo tal cual. Era como un padre del desierto, dado a la penitencia y la oración, pero en medio de la ciudad. Una noche, estando en una casa que poseía en Dijon, se puso en oración y entró en éxtasis y así se levantó y caminando atravesó la puerta del baptisterio de la basílica, donde los ángeles que entonaban los salmos, le abrieron las puertas. Un diácono le siguió y el vio reverenciar las santas reliquias que allí había. Gregorio terminó su oración y volvó a casa, sin darse cuenta de lo ocurrido. Su nieta Armentaria cayó enferma de fiebres. Al tercer día de estar orando constantemente, la niña se arrastró hacia la cama de su abuelo y al acostarse, sanó inmediatamente. Fue Gregorio obispo amante de la pureza, la disciplina monástica y la caridad. Visitaba con frecuencia a los presos, dándoles consuelo y predicándoles a Cristo, logrando la conversión y la libertad de muchos. Trasladó las reliquias de San Benigno (1 de noviembre) y fundó dos abadías, una de ellas fue encomendada a San Juan de Réôme (28 de enero), quien cansado de la fama, huyó con otros dos amigos a la abadía de Lérins, donde vivieron en el anonimato con los monjes durante casi dos años. Pero ocurrió que fue reconocido por unos visitantes que le conocían de Réôme. Al saberlo Gregorio, mandó a buscarle para que volviera al monasterio, que se había relajado en su ausencia. Volvió el santo humildemente y puso orden.  

Gregorio visita a los presos.
Nuestro santo falleció sobre 540, en vísperas de la Epifanía del Señor, luego de 33 años de obispo y a los 90 de edad. Tuvo unas fiebres leves y falleció dulcemente. Por la habitación se extendió un olor a rosas y su cuerpo ya parecía resucitado, tomando un blanco como de lirio. Había dejado dicho que quería ser enterrado al norte del cementerio, junto a los pobres, pero los clérigos, luego de los funerales, le llevaron a la basílica de San Juan, para enterrarle más dignamente, en el altar. Pero según avanzaba la comitiva el ataúd se hacía más pesado, tanto que al pasar por la prisión, tuvieron que detenerse. Los presos clamaron desde las ventanas: "¡Ten piedad de nosotros, Señor, por nuestro padre ahora que ya posee el reino celestial! ¡Ven a visitarnos, por favor, ten piedad de nosotros!" Y de pronto se rompieron las rejas y las cadenas, y los presos salieron libres, corriendo a venerar a su santo obispo. Luego un juez, rindiéndose ante el milagro, les conmutó las penas por castigos simbólicos.

En la sede le sucedió su hijo San Tetric, el cual, viendo la constante veneración del pueblo y los milagros que ocurrían ante la tumba, elevó las reliquias al centro del ábside de la basílica, pudiendo comprobarse que el cuerpo estaba incorrupto y el rostro mostraba gran felicidad.


Fuente: 
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 4 de enero además se celebra a  
San Rigoberto de Reims, obispo.
Beata Elizabeth de Roosendaal, virgen cisterciense.

lunes, 4 de enero de 2016

San Rigoberto, contra las congestiones.

Pregunta: Existe el santo con nombre de RIGOBERTO y cual es su biografia. El Salvador.

Respuesta: Sí que eviste el santo, como no. Aquí va:

San Rigoberto de Reims, obispo. 4 de enero  y 17 de junio.

Su nombre, que a veces se confunde con Roberto, significa “príncipe brillante”. Nació al final del siglo VII y sus padres se llamaban Constantino y Francine. Desde muy joven se dio a la disciplina y oración. Fue un gran amante de la castidad, que alcanzó con trabajos, oraciones, y la asidua meditación de la Palabra de Dios. Muy joven fue elegido abad del monasterio benedictino de San Pedro de Orbais. Por su humildad, sabiduría, justicia y prudencia fue elegido arzobispo de Reims en 690, sucediendo a su primo San Rieul (3 de septiembre). En sus sermones hablaba insistentemente de la importancia de la penitencia y las buenas obras. Escribió varias obras por las que muchos se convirtieron y, alentados por sus ejemplos, se congregaban junto a él para alcanzar la santidad, como un maestro. Lamentablemente fue expulsado de su sede por Carlos Martel, contra la legalidad de los cánones eclesiásticos, luego de treinta años de gobierno pastoral, por no querer apoyarle en sus peleas con Austrasia (además que Carlos quería para la sede episcopal a un sacerdote de su agrado). Luego de estas luchas, Rigoberto regresó del exilio en Gascuña y para evitar el escándalo entre los fieles, no intentó recuperar su obispado, y su sucesor, el oscuro Milo de Tréveris, le encargó servir de acólito en la catedral, para humillarle, pero Rigoberto prefirió retirarse a la soledad y Milo le permitió vivir como un eremita en Gernicourt, cerca de Reims. Allí se dedicó a la oración y la penitencia, sin guardar rencor alguno a sus enemigos. Aunque Milo fue depuesto por San Bonifacio (5 de junio), Rigoberto no quiso regresar y la sede fue dada a San Abel (5 de agosto), a la par que se elevaba la diócesis a arquidiócesis.

Una bonita leyenda dice que iba Rigoberto de camino desde su ermita hacia Reims con su discípulo Pedro, pero se atrasaron en el camino y como era día de ayuno, pues llevaban el estómago vacío. A las pocas horas tenían hambre, y aunque Rigoberto llevaba dinero para entregar a Wibert, gobernador de la ciudad, no se atrevía a usar en provecho propio un dinero ajeno. Pedro miraba con hambre dentro de cada pastelería por la que pasaban, pero Rigoberto le entretenía con salmos y cánticos. Aunue descansaron en algunas casas, ninguno de los pobladores, avaros, les dio ni un vaso de leche ni un trozo de pan. Y así, padeciendo llegaron adonde el gobernador, Rigoberto entregó el dinero y aunque la mesa estaba puesta, no mencionó para nada el hambre que traían, con angustia del joven Pedro. Pero este miraba con tal ansia la mesa, que Wibert lo notó y aunque Rigoberto ya salía por la puerta, le dijo: "Me haríais un gran honor si vos y vuestro discípulo comierais de mi mesa". Rigoberto respondió: "Eso es muy amable de su parte, Señor Wibert. Gracias, pero tenemos que volver rápidamente a Gernicourt estar a tiempo para los oficios”. Y se volvió a Pedro diciéndole: "Vamos, Pedro, hijo mío, tenemos que irnos". Y salieron; el chico con lágrimas en los ojos. Apenas cruzaron la puerta, hallaron un sirviente de Wibert, que intentaba controlar un gran ganso, con grandes esfuerzos del criado y graznidos de la bestia. Preguntó Wibert que sucedía y fue informado que el ganso era un regalo que le enviaban. Wibert se volvió a Rigoberto y le dijo: "Si no puedes quedarte a cenar conmigo, pero puedes llevarte el ganso y comerlo en tu ermita". Antes que Rigoberto pudiera aceptar, Pedro tomó el ganso fuertemente, y echaron a andar.

Iba el santo arzobispo sumido en sus pensamientos y alabanzas cuando el joven, cansado, dejó escapar al ganso sin querer. Se echó a llorar, viendo como la deliciosa comida se le iba volando. Exclamó Pedro: "¡Oh padre, lo que faltaba. Ahora no tendremos nada de comer. Soy un idiota". Y se echó a llorar. Rigoberto le respondió: "El animal no tenía, por supuesto, ningún deseo de ser asado y comido. Si te atrapasen a ti con la intención de matarte, asarte y comerte, por supuesto que harías cualquier cosa para ser puesto en libertad. Entiendo a esa bestia. Y tú no eres idiota, sino que ella es sabia". Y siguieron andando, y pronto notaron que el ganso les seguía, sobrevolándoles y graznando. Y no solo eso, sino que bajó a tierra, a los pies del santo, como diciendo "yo no podía saber que estabas tan hambriento, y que no tenías que comer, así que tuve remordimientos y volví". Pedro quiso atrapar al ganso, pero Rigoberto se lo impidió, permitiendo que el ave les siguiera hasta la ermita. Allí Rigoberto dijo al ganso: "No tenemos que comer, pero tampoco podemos comernos a un amigo tan leal. Puedes vivir con nosotros, jamás levantaremos un dedo contra ti". Al ver la generosidad y caridad del santo, los otrora avaros habitantes de Gernicourt, se arrepintieron de no haber socorrido al santo y su ayudante, y se volcaron para darles alimentos, ayuda y algunas mantas. Y Rigoberto dijo a Pedro: "Ves, hijo mío, nunca te arrepentirás, de ser bueno con una persona, un pájaro, o cualquier otro animal". Y el ganso le acompañaba a todos sitios. Cuando el santo iba a la iglesia, el ave le esperaba fuera, tomando el sol. Cuando estaba enfermo, le llevaba hierbas curativas del bosque, y cuando estaba orando o de retiro, el ave espantaba a los que se acercaban a la ermita. Cuando envejeció, el ganso murió y Rigoberto y el pueblo con él, lloraron su pérdida. 

Finalmente, Rigoberto murió en 743, y allí mismo fue enterrado. En 864 San Hincmar (21 de diciembre) trasladó su cuerpo a la iglesia de San Thierry en Reims. Luego serían divididas entre la iglesia Reims y la catedral de París, donde se dedicó una capilla a su memoria. Su primera “vita”, ensalzando sus virtudes, fue escrita en en 890 por un canónigo de Reims. Desde muy antiguo se le invoca contra los males de dientes y de la boca, así como contra las congestiones pulmonares.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 
http://alexandrina.balasar.free.fr/rigobert_de_reims.htm.


A 4 de enero además se celebra a  
San Gregorio de Langrés, obispo.
Beata Elizabeth de Rosendaal, virgen cisterciense.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...