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domingo, 2 de mayo de 2021

Padres adoptivos y padres espirituales.

Santos Everward y Geva, esposos y monjes. 2 y 3 de mayo. 

Fueron esposos que vivieron en Westfalia, en el siglo IX. Como no tenían hijos adoptaron a una sobrina nieta, Santa Thiatildis (30 de enero), a quien educaron piadosamente. Cuenta la leyenda que en una ocasión la niña cayó en una olla de agua hirviendo y los esposos la sacaron prometiendo a Dios que si la devolvía con vida, la consagrarían a él, y ellos mismos le servirían para siempre. La niña sobrevivió sin daño alguno y desde entonces ambos esposos vivieron como hermanos, sin hacer uso del matrimonio nunca más. En un fervoroso ambiente el matrimonio educó a la hija adoptiva, y le enseñaron a amar a Dios y a los pobres. Su caridad era muy generosa, y también donaron bienes y propiedades a muchos monasterios, especialmente al de Fulda, fundado por San Bonifacio (5 de junio). 

En 854, cuando Thiatildis ya era una mujer, sus padres le construyeron el monasterio de Freckenhorst, para que fuera abadesa del mismo. La leyenda cuenta que un porquero llamado Freckyo que les servía, vio una luz misteriosa que le guiaba a través de un bosque. Al llegar a un claro, vio un ángel que plantaba una cruz. Al contarlo a sus señores, estos decidieron fundar allí el recinto sagrado. 

Por su parte, ellos continuaron en el mundo unos años más, y luego de disponer de todas sus propiedades en favor de los pobres y la Iglesia, se consagraron definitivamente a Dios. Everward se fue a Fulda, donde tomó el hábito y murió piadosamente en 863. Geva se unió a su hija en Freckenhorst. Algunos dicen que sucedió a la hija como abadesa, pero es difícil, ya que Thiatildis murió en 882, luego de una larga vida, por lo que Geva tendría que haber sido casi centenaria. Si fue abadesa, lo habrá sido alternando con Thiatildis. Se desconoce el año se su muerte. Sus reliquias se veneran en su tumba original en Freckenhorst, un bello recinto románico que aún se conserva. 

Fuente:
-https://heiligen-3s.nl/heiligen


A 2 de mayo además se celebra a

Santos Hespero, Zoé,
e hijos mártires
.
La Traslación de
S. Isabel de Hungría.
    
Santa Wiborada,
reclusa mártir
.
San Atanasio,
Padre de la Iglesia
.






miércoles, 5 de julio de 2017

San Guillermo, el reformador.

San Guillermo de Hirsau, abad. 5 de julio.

Guillermo (Wilhelm) nació sobre 1026 en Bayern, y a los 6 años entró como alumno de los benedictinos de Regensburg para educarse. Fue un magnífico estudiante y a los 16 años tomó el hábito benedictino en la misma abadía. Siendo aún novicio ya impartía clases de matemáticas, astronomía y música a los jóvenes estudiantes. Fue un entusiasta de las ciencias y la música, siendo el primer científico conocido de Baviera.

En 1069 Wilhelm fue elegido por los monjes de Hirsau como abad, luego de la muerte de su abad San Federico de Hirsau (8 de mayo). Se comprometió con la reforma cluniacense, como ya había trabajado por ella en su propio monasterio, para lo cual tuvo el apoyo firme de su amigo el abad San Ulrich de Zell (14 de julio). Esta reforma logró que en 1075 Hirsau quedara libre de todos sus ataduras con el poder y los nobles, dotando a la abadía de autonomía, riqueza y libertad para la elección de abades y otros cargos, facilitando la evangelización, el culto y la economía abacial. Por supuesto que, en la querella de las Investiduras, Guillermo estuvo decididamente de parte del papa San Gregorio VII (25 de mayo), frente al emperador Enrique IV. En 1081 Guillermo tomó parte activa en la elección del anti-rey Hermann de Salm, frente al excomulgado emperador. En 1084 influyó en la elección de su amigo, el monje San Gebhard como obispo de Constanza, a pesar de que el emperador había elegido a otro candidato. Así, la abadía de Hirsau se convirtió en uno de los centros más activos contra el emperador y a favor de la reforma del papa. Nuestro santo fue acusado de querer la destrucción del imperio, de entreguista y de querer que el papa mandase en el imperio, anexionándolo a los Estados Pontificios, pero Guillermo se defendió siempre con firmeza.

Una leyenda cuenta que, al igual que San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), en una ocasión dio su capa a un pobre, y esa misma noche se le apareció el Señor revestido con ella. La leyenda de San Erminold de Prüfening (6 de enero), este habría sido discípulo de nuestro santo, aunque hay mucha diferencia de años entre ambos como para aseverarlo.

Su labor reformadora continuó, teniendo contactos muy cercanos con Cluny, adonde enviaba monjes frecuentemente, para imbuirse del espíritu de la abadía. Junto a Ulrich, escribió el "Consuetudines", una obra sobre interpretación de la reforma de la Iglesia y del monacato según el espíritu cluniacense. Su acción llevó a Hirsau a convertirse en ejemplo de la reforma necesaria para más de 100 monasterios austríacos y alemanes. Modo de vida, construcción y decoro de las iglesias, culto, apostolado, formas de gobierno, trabajo y economía, etc… en todo ello el espejo de Hirsau era contemplado por los demás. No en balde Hirsau llegaría a ser el monasterio más grande de Alemania. De 30 monjes en origen, a 150 monjes de coro y unos 100 monjes legos. En 1082 Guillermo construyó un nuevo recinto monástico más amplio y moderno, dedicado a San Pedro y San Pablo, quedando el antiguo como un priorato dependiente de la abadía. 

Guillermo entró al cielo el 4 de julio de 1091. Lamentablemente, la mal llamada reforma protestante destruyó la vida monástica en Hirsau, y en 1535 el monasterio fue saqueado, y profanado por los herejes luteranos. Arte y cultura, libros, saber, todo se perdió. Luego de sucesivos cambios, actualmente hay una parroquia y un recinto monástico, desde 1991.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 5 de julio además se celebra a
Santa Trófima, virgen y mártir.
Santos Zoé y Nicostrato de Roma, esposos mártires.

martes, 2 de mayo de 2017

Siervos de Cristo, no esclavos de hombres.

Santos Hespero, Zoé, y sus hijos mártires. 2 de mayo.

Fresco en Monte Athos.
Sus Actas no son muy confiables, pues el origen no se conoce, y solo conocemos lo que los menologios griegos traen a día de hoy.

Hespero, su mujer Zoé y sus hijos Ciriaco y Teódulo eran oriundos de Atalia, donde esclavos de un pagano rico llamado Catalo. Los cuatro eran cristianos, piadosos y caritativos. Un día los hijos preguntaron a sus padres "¿Por qué nosotros, que servimos a Cristo, somos esclavos de este pagano? ¿No dijo S. Pablo: No os juntéis en forma desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunicación la luz con las tinieblas?" (2 Cor. 6, 14). Los padres, considerando que ciertamente la doctrina cristiana les prohibía servir a un pagano, junto a los muchachos rehusaron servir a Catalo. Este, para que no cundiese el ejemplo, les castigó severamente y como no quisieron abandonar su fe cristiana, les metió en un horno y allí alcanzaron los cuatro la palma del martirio, sobre el año 127. 

Alguna versión tardía añade que fueron juzgados por la corte, pero lo más probable es que haya sido un castigo ejemplar del amo. El cardenal Baronio, entusiasta de aumentar el Martirologio Romano, los incluyó en este en el siglo XVI, aunque confundió el nombre del padre, llamándole Exuperio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de mayo además se celebra a
San Atanasio de Alejandría, obispo y Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada de San Gall, reclusa y mártir.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

miércoles, 6 de julio de 2016

Mártir y padre de mártires.

San Tranquilino de Roma, mártir. 6 de julio.

Tranquilino ante sus hijos
Marco y Marceliano.
Según la "passio" legendaria de San Sebastián (20 de enero), Tranquilino y su mujer, Marcia, eran nobles romanos. Aunque eran paganos, sabían que los cristianos eran gente honrada, y por ello procuraron un maestro cristiano para sus hijos, los santos Marco y Marceliano (18 de junio), aunque le advirtieron que no enseñara su fe a los niños. Pero finalmente los niños se convirtieron a la fe y vivieron como cristianos durante años hasta que, al casarse y confesar su fe a sus mujeres, toda la familia supo que eran cristianos. Los jóvenes fueron apresados y conminados a sacrificar, pero ellos se negaron. Fueron castigados y luego de varios tormentos condenados a muerte. Tranquilino y Marcia imploraron a Cromacio, vice-prefecto de la ciudad, que se retrasara la ejecución treinta días para poder hacer cambiar de parecer a los jóvenes. Confiaban que podrían hacerles cambiar de parecer y por ello Cromacio les concedió treinta días de gracia. Por orden del prefecto pasaron los jóvenes de la cárcel a la casa de los Santos Nicostrato y Zoé (5 de julio), donde la familia y los amigos les suplicaban diariamente que se arrepintieran de su confesión del Nombre de Cristo.

Treinta días eran muchos y cuando los hermanos comenzaron a flaquear juntos, lo notó el Capitán de la primera compañía de guardias del Emperador, que cada día les visitaba, y no era otro que Sebastián, que era cristiano en secreto. Viendo este que desistían en su determinación de ser mártires, les animó en la fe, y el cielo confirmó sus palabras con apariciones de ángeles, que vieron todos los presentes. Esto no solo fortaleció a los hermanos, sino que convirtieron a Tranquilino y Marcia, Nicostrato y Zoé, que también serían mártires. Cambiaron todos las lágrimas de dolor por las de gozo, al conocer la fe cristiana y por contar con dos valerosos confesores en la familia. Y los nuevos conversos fueron bautizados por el sacerdote San Policarpo (6 de julio), también mártir después. Pasaron los treinta días de gracia, que la familia y amigos vivieron en oración y actos de caridad. Al cabo llamó Cromacio a Tranquilino y al preguntarle si había logrado cambiar a sus hijos, el santo viejo le confesó que no, y aún más, se había hecho cristiano él mismo, su mujer y toda su familia. Sabido es, según las Actas de San Sebastián, que Cromacio también aceptó la fe cristiana, lo cual le logró la salud, pues curó de gota. Al convertirse, lo mismo hizo su familia, de la cual su hijo San Tiburcio (11 de agosto) fue mártir.

Cuando Marco y Marceliano fueron martirizados, Tranquilino y Marcia se dedicaron a socorrer a los cristianos perseguidos. El papa San Cayo (22 de abril) le ordenó presbítero y lo tenía de colaborador. Finalmente, estando Tranquilino orando en el sagrado lugar de la Confesión de San Pablo, lo hallaron los paganos y lo apedrearon, el 6 de julio de 286.



Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 6 de julio además se celebra a  
Santa Ángela de Bohemia, virgen carmelita
San Goar, presbítero y eremita.

martes, 11 de agosto de 2015

San Tiburcio, de los carbones al cielo.

San Tiburcio de Roma, mártir. 11 de agosto.

Perteneció a una venerable familia romana, y era hijo de Cromacio, vice-prefecto romano, que en su juventud había sido perseguidor de cristianos y, según la leyenda, había sido convertido por San Sebastián (20 de enero) y San Tranquilino (6 de julio), padre de los mártires Santos Marco y Marceliano (18 de junio). Estos no solo le dieron la vida en Cristo, sino la salud física, pues al bautizarse quedó sano milagrosamente de la gota. Pues convertido Cromacio, bautizó a su familia, dio la libertad a sus esclavos y renunciando a su puesto en el gobierno, se retiró a una villa que tenía en las afueras, donde muchos cristianos perseguidos hallaron socorro. El jovencito Tiburcio imitó a su padre en el ardor por la fe de Cristo, destacando en su fervor y caridad para con los pobres. Estudió derecho y fue uno de los más importantes de su tiempo de la ciudad de Roma. Pero el aplauso del mundo no le satisfacía y decidió retirarse a la soledad, aunque el deseo del martirio le impulsaba a permanecer visible a los paganos. El papa San Cayo (22 de abril) ante el peligro de la persecución, quería que tan prometedor joven para la Iglesia, conservara su vida y se ausentara de la ciudad, con vistas a que en tiempos de paz, fuera figura importante en la comunidad cristiana. Pero no pudo convencerle; el joven Tiburcio le rogó con encendidas palabras quedarse en la ciudad y esperar que Dios hiciera su voluntad.

Y pronto tuvo ocasión de señalarse como cristiano: Halló un día en la calle el cadáver de un hombre que se había precipitado desde lo alto. Se acercó Tiburcio, y sosteniendo el cuerpo, le dijo “en Nombre de Cristo, vuelve a la vida si has de dejar tu supersticiosa fe”, y el hombre revivió y confesó a Cristo, con asombro de los asistentes, de los cuales muchos se convirtieron. Pronto se hizo conocido de todos el portento que había realizado un cristiano y otros se sintieron interesados, conocieron a Tiburcio y se convertían a Cristo. Tiburcio visitaba a los pobres, socorría a los cristianos perseguidos, distribuía limosnas a las viudas y los huérfanos. También predicaba a los catecúmenos y neófitos. Entre estos últimos había uno de nombre Torcuato, que solo se había bautizado por novedad y por saber más de aquellos cristianos, pero no había mudado en nada su vida de excesos, ni su pasión por el juego ni mucho menos su atracción por los hombres, teniendo varios esclavos jovencísimos de los que disfrutaba. Varias veces intentó atajar su conducta escandalosa Tiburcio. Primero le reprendió en privado, exhortándole en nombre de Cristo,  finalmente lo hizo en público, denunciando su indignidad de llamarse cristiano, y de frecuentar los lugares santificados por los mártires, y participar en las reuniones cristianas. Y se ganó el rencor y el odio de Torcuato, que al verse denunciado públicamente fingió reconvenirse y cambiar de vida, pero en su corazón dejó anidar el odio.

Llegando a todos la noticia de que Diocleciano había mandado se arreciara la persecución a los cristianos, pesquisando más detenidamente quienes lo eran, para que fueran apresados y sacrificaran a los dioses bajo pena de muerte, Torcuato planeó su venganza. Denunció a Tiburcio a los ministros, diciéndole donde solía reunirse con los cristianos, y para no aparecer como delator, convino que le apresaran a él mismo en compañía de Tiburcio. Así lo hicieron, y llevados los dos ante Fabiano, sucesor de Cromacio, Torcuato dijo era cristiano y había sido convencido por Tiburcio, al que pretendía seguir en todo. Respondióle Tiburcio: “Yerras si crees que no conozco tu traición, ni tu perfidia. Ninguno de nosotros te reconoció nunca por discípulo de Jesucristo; tu vida siempre desmintió tu fe, ni era posible que se contase en el número de los fieles a quien viva como un gentil: tus desórdenes eran el mejor testimonio de la religión que verdaderamente profesabas. Vivías entre nosotros; pero no eras de nosotros. Buena prueba es de eso tu alevosa traición. Mas no creas que me has ofendido intentando mi ruina, pues al contrario, me has proporcionado el mayor bien al que puedo aspirar. Nada deseaba con más ardiente pasión que derramar toda mi sangre y dar mi vida por amor de aquel Señor que primero quiso expirar por mi amor clavado en un afrentoso madero”.

Irritado, Fabiano le conminó a sacrificar a los dioses, a lo que le respondió Tiburcio: “Yo no reconozco otro Dios que al único Dios verdadero, creador del cielo y de la tierra. A este solo ofrezco sacrificios. Dichoso sería si yo mismo mereciera ser víctima sacrificada por su amor”. “Sea lo que fuere”- replicó Fabiano – “obedece ahora mismo, o disponte a pasearte muy despacio sobre carbones encendidos”. “Pronto estoy a sufrir los más crueles tormentos, pues ya es cosa muy sabida que estos no espantan a los cristianos” le dijo el esforzado Tiburcio.


Admirado Fabiano de aquella intrepidez, ordenó que se tendiese sobre el pavimento un gran montón de carbones encendidos para que Tiburcio, o echase incienso en honor a los dioses, o le obligasen a caminar descalzo sobre ellos. Y ni una ni otra, pues nuestro mártir no sacrificó, ni esperó le obligaran a nada, sino que él mismo se quitó el calzado y comenzó a pasearse sobre las brasas, como quien no siente el fuego. Gritó Fabiano “sabemos que ese maestro Cristo enseñó su magia a todos sus secuaces, y no nos causa admiración el sortilegio que acabas de ejecutar”. Ante esta blasfemia, Tiburcio replicó predicando las verdades de la religión de Cristo y la falsedad de los dioses paganos y la necedad de los que creían en ellos. Y no pudiendo aguantar por más tiempo al santo mártir, mandó le decapitaran. Le llevaron por la Vía Lavicana, y a cuatro millas de la ciudad le cortaron la cabeza, a 11 de agosto de 286. Su cuerpo fue recogido por un cristiano piadoso, que le dio sepultura, siendo un sitio señalado para los cristianos. Llegada la paz, dos parientas del santo, llamadas Lucina y Fermina levantaron una basílica y un monasterio para servir a Dios junto al invicto Tiburcio.



Fuente:
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año”. Agosto. JEAN CROISSET. Barcelona, 1863.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...