sábado, 24 de julio de 2021

San Fantino de Calabria, confesor.

San Fantino de Calabria, confesor. 24 de julio.

Nació sobre 290, en el sur de la actual Italia. Sus padres fueron Santos Fantio y Deodata (31 de julio), quienes eran paganos, y devotos de los dioses romanos.

Siendo aún adolescente Fantino conoció a los cristianos, y pronto se convirtió a la fe de Cristo. Sus ejemplos y buenas palabras hicieron que sus padres se convirtieran también, al comprobar como el Dios de los cristianos les protegía en los tormentos. Se bautizaron, siendo desde entonces devotos cristianos, caritativos y orantes.  

En la persecución de Diocleciano y Maximiano la familia fue apresada por profesar la fe de Cristo. Los padres confesaron a Cristo con valentía, hallando por ello la gloria del martirio. Como Fantino era pequeño, no se le martirizó, sino que se le entregó a otros parientes. El santo joven continuó una vida piadosa, hasta alcanzar el cielo en 350, formando parte del coro de los confesores de la Santa Iglesia. 


A 24 de julio además se celebra a:

San Declan de
Ardmore, obispo.
Santa Cristina
la Admirable, mística.
Santa Lewinna,
virgen y mártir.
San Miliau,
conde mártir.

viernes, 23 de julio de 2021

“Quid sibi volunt isti lapides?”

Pregunta: Tienes algo escrito sobre san Liborio de Le Mans? Ya busqué hasta en la leyenda dorada y nada encuentro salvo algunas escuetas referencias. 

Respuesta: Pues de la misma Leyenda Aurea, en su versión española te saco unos cuantos datos. Pocos, que no hay muchos. 

San Liborio de Le Mans, obispo. 23 de julio, 9 de junio y 25 de octubre. 

Fue este santo natural de la Galia, y vivió en el siglo IV. No se conocen muchos datos suyos, y la leyenda y la devoción han ido rellenando lo que la historia no nos dio. Fueron sus padres de noble condición, y desde niño gustaba de la oración y el estudio.  

A los 20 años fue ordenado presbítero, y fue un gran colaborador de su obispo en la sede de Le Mans. En 348 falleció el obispo Pavacio, y nuestro santo fue elegido obispo para sucederle. Gobernó la Iglesia lemaniense durante nada menos que 42 años. Durante este tiempo, evangelizó toda su diócesis. Elevó 17 iglesias y monasterios. Se enfrentó a los herejes arrianos y a los bárbaros. Fue amigo personal de San Martín de Tours (11 de noviembre), a quien un ángel anunció la partida al cielo de Liborio, llegado el momento. 

Dice la leyenda que, llegando Martín a Le Mans, iba pensando en quien habría de ser el sucesor de Liborio, pasó por la catedral, donde halló al diácono Victorio quien estaba rezando. Entonces Martín supo por revelación divina que era el elegido y le saludó diciéndole: “Dios le guarde a nuestro futuro obispo”, y le reveló el plan de Dios. Después de esto visitó Martín a Liborio, y le dio los últimos sacramentos. Liborio entró al cielo el 23 de julio de 397, al tiempo que entonaba las palabras del salmo 121: “que alegría cuando me dijeron, ‘Vamos a la casa del Señor’”.  

Fue el santo enterrado en la iglesia de los Apóstoles de Le Mans. Cuéntase que durante su entierro un pavo real acompañó su ataúd hasta el cementerio. Esta ave es símbolo de la resurrección y la vida eterna. San Martín predicó los funerales y acto seguido convocó a la Iglesia local a la consagración episcopal de Victorio. 

En 836 Carlomago hizo que el obispo Alderico trasladara las santas reliquias de Liborio a la catedral de Paderborn, que se convertiría en el centro de la devoción al santo. Numerosos milagros se narra que ocurieron durante esta traslación: cojos, sordos, ciegos y tullidos fueron sanados. Estas reliquias fueron robadas en 1622, en el marco de la guerra de los 30 años. En 1627 fueron recuperadas y el mismo año fueron trasladadas solemnemente a Paderborn otra vez. Aun procesionan con gran devoción. El papa Alejandro VII conoció al santo durante su etapa de nuncio en Francia y le tomó gran devoción. Una vez coronado papa otorgó indulgencias, y beneficios espirituales y materiales al culto al santo. 

Relicario del santo.
Es el santo abogado contra los cálculos renales “de toda la vida”. Las piedras forman parte de su iconografía, e incluso existe una infusión de yerbas llamada “de San Liborio” y más de un conjuro popular para disolver estas molestas piedras. Uno de ellos dice “San Liborio, San Liborio que quitas las piedras del riñón o mandas al terrón”. En su iconografía no suelen faltar las piedras de riñón, dejando claro su patronato. Su estampa más popular, que ilustra este artículo, alude al texto bíblico “Quid sibi volunt isti lapides?” (¿Qué os significan estas piedras?) de Josué 4, 6. Son piedras que en la Sagrada Escritura son signo del pacto de Dios, y su protección. Extrapolando, las piedras de riñón que muestra el santo son signo poderoso de su intercesión ante Dios por los males de riñón. Todo un ejemplo de catequesis, simbolismo y devoción.

Fuente:
-La leyenda de oro para cada día del año. Volumen 3. Barcelona, 1845.

A 23 de julio además se celebra a:

Beata Brígida
de Holanda
. 
La Traslación de los
Reyes a Colonia
Ss Bernardo, María
y Gracia, mártires
.
La Madre de
la Divina Gracia.
















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jueves, 22 de julio de 2021

San Teófilo el Joven, mártir.

San Teófilo el Joven, mártir. 22 de julio y 30 de enero. 

El menologio de Basilio II le menciona escuetamente. Fue Teófilo senador del imperio en Constantinopla, era muy cercano a los emperadores Constantino VI e Irene. En 790 fue comisionado por el mismo emperador para comandar uno de los barcos de la flota imperial enviada contra una flota árabe que amenazaba la isla de Chipre. En junio de ese mismo año se enfrentaron las dos flotas, siendo superior la de los árabes. Los barcos cristianos decidieron no plantar cara y se retiraron, mas Teófilo no hizo lo mismo, sino que plantó cara a los árabes.

Combatieron denodadamente mas Teófilo fue capturado y se le llevó a prisión. Los musulmanes pretendieron que abandonara su fe, pero nada pudieron, pues el santo senador confesaba a Cristo constantemente. Tampoco quiso que se pidiera rescate alguno por su persona, sino que pedía le hicieran mártir de Cristo. Finalmente le cortaron la cabeza, alcanzando el premio eterno. 

Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 22 de julio además se celebra a:

San José de Palestina
confesor.
Santa M. Magdalena
discípula de Cristo.
San Platón de Ancyra
mártir.
San Wandrille, abad.








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miércoles, 21 de julio de 2021

San Roricio I de Limoges, obispo.

San Roricio I de Limoges, obispo. 21 de julio y 25 de septiembre. 

Nació hacia 430 en una familia noble galo-romana. Fue un joven dado a la caridad y luego de casarse, junto a su mujer, ambos fueron compañeros visitando a los pobres y enfermos. Emplearon su fortuna para socorrer a los prisioneros esclavizados por deudas. En ocasiones pagaron para liberarlos, y en otros asumían las deudas para que las familias no perdieran a los padres y sustento. 

En el año 485, luego de haber enviudado, fue nombrado obispo de Limoges. Ya con poder episcopal, continuó preocupándose por los presos y sus familias, organizando una gran obra asistencial en torno a ellos. Además, construyó la iglesia de San Agustín y un monasterio anexo a esta. En 506 participó en el Concilio de Agde, presidido por San Cesáreo (27 de agosto), donde se establecieron normas morales para el clero y se trató el asunto de la evangelización de los visigodos arrianos. 

Roricio falleció en 507 y fue sepultado en su amada iglesia de San Agustín. Su sepulcro aún se venera. 

A 21 de julio además se celebra a:

San Tremeur,
príncipe y mártir.
San Víctor de Marsella
soldado mártir.
San Daniel, Profeta.
San Arbogast, obispo.












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martes, 20 de julio de 2021

“Moriré fiel a mi Dios y gustoso ofreceré mi vida"

San Apolinar de Rávena, obispo y mártir.

Su “passio” cuenta que Apolinar fue enviado a Rávena sobre el año 50 por el apóstol San Pedro para ser el primer obispo de la ciudad. Cuando llegó a la ciudad se hospedó en la casa de un soldado llamado Ireneo, quien le acogió con afecto y le preguntó sobre su viaje. Apolinar le respondió que venía a Rávena a predicar de Cristo y organizar su Iglesia. Y al tiempo, le enseñó la doctrina cristiana. Al terminar, Ireneo exclamó: “Si el Dios que me predicas, ¡oh extranjero!, es tan poderoso como dices, suplícale que devuelva la vista a mi hijo y creeré todas esas doctrinas que tan ardorosamente proclamas”. El hijo de Ireneo fue llevado ante Apolinar, el cual luego de hacer oración, hizo la señal de la cruz sobre el muchacho y lo sanó milagrosamente.

Este hecho se divulgó por la ciudad y al otro día muchos querían conocer y oír al santo varón y su mensaje. De hecho, al día siguiente fue llamado Apolinar a sanar a Tecla, la mujer del Tribuno de Rávena. En agradecimiento, los esposos le ofrecieron al santo su propia casa para que viviera y predicara de Cristo, al que acogieron de corazón. Poco a poco la comunidad cristiana fue creciendo y Apolinar se hizo acompañar de dos presbíteros llamados Aderito y Calocero, y dos diáconos llamados Marciano y Leucedio.

Tanta actividad apostólica, conversiones y milagros llenaron de envidia a los sacerdotes paganos, quienes se apoderaron de Apolinar y lo llevaron ante el gobernador Saturnino. Y este le interrogó en el Capitolio:

Saturnino: ¿Qué intentas hacer entre nosotros?
Apolinar: Predicar la fe de Cristo.
S: ¿Y quién es ese Cristo al que quieres predicar?
A: Es el Hijo de Dios, el que ha dado vida a cuantos seres existen.
S: Según eso, has sido enviado para destruir el culto de nuestros dioses, ¿verdad? ¿Desconoces quizá el nombre del gran Júpiter que mora en el Capitolio y a quien debes invocar con temor?
A: Ignoro en absoluto quién sea ese Júpiter de que me hablas.

Entonces Saturnino mandó lo llevaran ante la magna estatua de Júpiter. Apolinar solo se burló del dios, lo cual hizo que los paganos se amotinaran y echaran al santo de la ciudad, apaleándole y dejándolo por muerto. A la noche, los presbíteros y otros cristianos recogieron a Apolinar y le llevaron a una casa segura para que pudiera reponerse. Apenas en santo estuvo sano, fue mandado a buscar por un ex-cónsul de Rávena, llamado Rufo, quien tenía una hermosa hija gravemente enferma. El santo accedió a visitarle, llegando al punto en el cual la muchacha fallecía.

Rufo le recriminó: “¡Ojalá no te hubieras llegado a mi casa, Apolinar, pues Júpiter no hubiera vengado el desprecio que le hice al confiar en la virtud de tu Dios!” “Ten confianza, Rufo —respondió el Santo— Promete dejar a tu hija en absoluta libertad de seguir a Jesucristo y Él hará lo que le conviene a ella. Entonces se acercó Apolinar al cadáver de la muchacha, hizo oración y al punto exclamó: “En nombre de Cristo, levántate y confiesa que no hay más Dios verdadero que el de los cristianos en cuya virtud vuelves a la vida.” y milagrosamente la muchacha resucitó. Y no solo se convirtió ella y su familia a Cristo, sino que hasta 300 habitantes de Rávena rechazaron los ídolos para seguir a Cristo.

Una iglesia tan pujante alarmó de nuevo a los paganos, quienes mandaron emisarios al emperador Vespasiano, quien mandó a Mesalino, su vicario de Ravena para que interrogara por segunda vez a Apolinar. Mandó apresar Mesalino a Apolinar y le interrogó. Este habló del Dios en el que creía y de la necedad del culto a los dioses.

Los sacerdotes paganos protestaron porque más que interrogatorio, parecía aquello un sermón de Apolinar, y temieron convenciera a más. Entonces Mesalino mandó que Apolinar fuera flagelado. y no solo ello, sino que le mandó al potro, y aún fue metido en aceite hirviendo, mas milagrosamente el santo sobrevivió a todo. Finalmente mandó que fuera arrojado de la ciudad y desterrado a Iliria. Pero antes, pretendieran los paganos romperle la boca con piedras, pero unos cristianos defendieron al obispo, quien fue arrojado en una cárcel-pozo para que muriera allí. Pero Dios le envió un ángel quien alimentó y sanó a Apolinar.

A los cuatro días, viendo que no moría, se determinaron a desterrarlo como se había mandado. De camino, una tormenta parecía hacer zozobrar el barco, mas Apolinar calmó las aguas con su oración, logrando convertir a Cristo a los marineros. El santo desembarcó en Mesia, donde predicó y sanó milagrosamente de la lepra a un noble de la ciudad, logrando conversiones. Continuó su predicación itinerante a Tracia, donde había un ídolo por el cual hablaba un demonio, y que tenía a todos atemorizados ante su poder, por lo que le rendían culto. Apolinar le hizo callar y por ello fue castigado por los paganos y expulsado de vuelta a la península itálica.

Así volvió Apolinar a Rávena luego de 3 años de apostolado errante. Los paganos enseguida le apresaron y le llevaron al templo de Apolo para que sacrificara, mas la estatua del dios se rompió en pedazos. Fue puesto el santo en custodia del pretor Tauro, quien tenía un hijo ciego al que, como no, nuestro santo sanó y bautizó. Convertida la familia a lafe católica, Tauro puso en seguro a Apolinar en una quinta que poseía. Allí vivió el santo haciendo crecer a la iglesia en secreto.

A los cuatro años, siendo ya la Iglesia de Rávena una solida comunidad cristiana, con más presbíteros y diáconos los sacerdotes paganos volvieron a apelar al emperador. Entonces Vespasiano mandó al patricio Demóstenes que apresara a Apolinar ¡una vez más! Demóstenes le interrogó, y Apolinar confesó, una vez más su fe en Jesucristo. “Lejos de mí semejante villanía” — dijo Apolinar — “Moriré fiel a mi Dios y gustoso ofreceré mi vida en holocausto por mis hijos espirituales. Y, ay de vosotros, Demóstenes, ¡y demás paganos, que rehusáis adorar a Cristo! Las llamas eternas del infierno serán el galardón que premie el culto que dais a los demonios personificados en vuestras estatuas".

Arca relicario del santo.
Demóstenes, tomando tiempo para buscar un castigo adecuado para Apolinar, lo entregó a un centurión que era cristiano en lo secreto. Este planeó la fuga del santo, mas los paganos lo sorprendieron y le apalearon, hasta dejarlo por muerto. Los cristianos le auxiliaron y le llevaron a casa de un pobre leproso. Allí vivió el santo obispo siete días, hasta fallecer en la paz del Señor, el 27 de julio del año 78.

El santo fue sepultado en Classe, Rávena. Aun antes de la paz de Constantino ya recibió culto y veneración. En el siglo VI se levantó una iglesia sobre la sepultura, y en el siglo VII las reliquias se elevaron a un relicario de plata. La basílica es un hermosísimo ejemplo de la arquitectura y arte bizantinos, y hasta hoy se conserva, siendo una joya en medio del mundo. Un monasterio se añadió a la basílica, siendo los monjes muy devotos del santo, y propagadores de su devoción. En los siglos XII y XVI se hicieron solemnes reconocimientos de las reliquias. Estas estuvieron en medio de un pleito cuando los monjes abandonaron la iglesia y se llevaron con ellos las reliquias. El cabildo catedralicio entabló un juicio, que Roma resolvió en 1564, reconociendo que el primer obispo de la ciudad debía reposar en la ciudad por él fundada. Así, las las reliquias volvieron a la venerable basílica, donde aguardan la Resurrección.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
-"El Santo de cada día". EDELVIVES. Huesca, 1946.

A 20 de julio además se celebra a:









lunes, 19 de julio de 2021

“Cuán hermosos son los pies del que trae la Buena Nueva"

Venerables Teotimo, obispo; Federico, Florencio y cuatro compañeros, todos franciscanos mártires. 19 de julio.

Teotimo y Federico eran hermanos, nacidos en Malinas el 19 de enero de 1867 y el 10 de mayo de 1872 respectivamente. Desde su adolescencia Teotimo quería ser misionero en China, y alcanzar la salvación de las almas de aquellas gentes era su principal aspiración.

A los 15 años tenía todo preparado para entrar al seminario misionero de Scheutveld, mas repentinamente decidió tomar el hábito franciscano, por parecerle un camino más humilde para anunciar a Jesús. Tomó el hábito el 5 de octubre de 1887, e inmediatamente comenzó la Filosofía. El 22 de marzo de 1890 fue ordenado presbítero. Estudió la teología y una vez que terminó los estudios, en 1894 se le permitió ir a China a misionar, como era su deseo.

El día de la despedida, al terminar la misa, su padre subió al altar a besar los pies de su hijo, recordando a Isaías: “Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae la Buena Nueva, del que anuncia la paz". Mas Teotimo fue quien se arrodilló ante su padre y le pidió la bendición, provocando numerosas lágrimas en los asistentes a tan emotivo momento, según cuenta el cronista del convento franciscano. Después, el misionero se dirigió a la Santísima Virgen de Oostakker para encomendarle su misión apostólica.

Teotimo llegó a China en 1895 y comenzó a misionar, a la par que aprendía chino. Durante cinco años colaboró con los misioneros en las escuelas y parroquias, formando catequistas misioneros. El 27 de abril de 1900 fue nombrado obispo de Syene, una zona al suroeste de China, donde en poco tiempo estableció trece puntos misioneros con su iglesia, escuela y en algunos casos, hospital. El mismo formaba a los catequistas y les enviaba a misionar, y para ellos fundó una escuela dedicada a la formación misionera laical. En 1904 ya tenía a otros religiosos misioneros consigo, entre ellos a su propio hermano Federico y al P. Florencio Robberecht.

Ese mismo año, en julio, Teotimo llevó a su hermano, al P. Florencio y a otros cuatro ayudantes de la misión, a una visita pastoral en una zona de su diócesis algo alejada. Aunque sus fieles le advirtieron del peligro que corría, debido a la proliferación de rebeldes enemigos de los europeos y, por tanto, de la fe cristiana. Mas el santo obispo no quiso dejar a sus fieles sin su visita y no se arrendró.

A los pocos días, el padre Robberecht fue capturado por una banda afín a los boxers en Cha-tse-ti. Fue colgado cabeza abajo y golpeado salvajemente. Teotimo y Federico protestaron por ello e intentaron rescatar al padre Florencio, mas fueron apaleados y apuñalados, el 8 de julio de 1904. Los cuerpos martirizados fueron arrojados a un arroyo medio seco. Además del martirio, se intentó hacer caer sobre ellos la calumnia, pues el gobierno chino corrió la voz de que habían sido asesinados en un entrentamiento con protestantes y que ellos mismos habrían asesinado a algunos herejes.

Su proceso de canonización se inició bastante pronto, pero se detuvo y no se ha retomado.

A 19 de julio además se celebra a:

domingo, 18 de julio de 2021

Santa Tannoc, princesa y religiosa.

Santa Tannoc, princesa y religiosa. 18 de julio. 

Mural moderno en Glasgow
Fue hija del rey Loth de Escocia. Este, aunque no era cristiano, confió su hija a Santa Modwenna (6 de julio y 8 de octubre) para que fuera educada en el monasterio de esta. Cuando la joven tuvo edad para el matrimonio su padre la prometió con el príncipe Owen y la mandó llamar a la casa de la familia. Tannoc (también conocida como Enoch o Theneva), quien quería ser religiosa, se excusó ante su padre y su prometido, diciendo que ya estaba prometida a un rey más importante que todos los reyes de la tierra. Entonces Loth la castigó echándola de su casa y poniéndola a cuidar una piara de cerdos que tenía en un bosque profundo.

Allí vivió la joven, dedicada a su trabajo y a la oración hasta que la halló el príncipe Owrn la halló, la violó y dejó embarazada. Al saberse aquello, su padre la condenó a muerte por la vergüenza (!), ordenando fuera puesta sobre un carro y despeñada desde el acantilado de Traprain Law. Sin embargo, Tannoc sobrevivió a este castigo y entonces fue puesta en un barco sin remos ni velas, para que fuera a la deriva y los dioses se hicieran cargo de ella. Pero ocurrió que, milagrosamente, un cardumen de peces condujo la barca sin contratiempos hasta Culross, donde Tannoc dio a luz apenas tocó tierra. Allí la encontró San Servan (20 de abril; 1 de julio, en Escocia, y Domingo de la Ascensión), quien bautizó al niño como "Kentigern" ("Señor nobilísimo") dándole como apodo "Mungo" ("favorecido"). San Kentigern (13 de enero). 

Luego Tannoc se dedicó al servicio del Señor, en oración día y noche. Crónicas antiguas la llaman diaconisa y dicen que sobre su cabeza se veía una perpetua luz que iluminaba su rostro. Subió al cielo sobre los 40 años. Fue sepultada en una bella tumba, donde sería enterrado también su santo hijo. La sepultura fue destruida por los herejes en el siglo XVII, mas su memoria se conserva en Glasgow. 


Fuente:
-"St. Mungo, founder of Glasgow". Univ. Ottawa Press, 1989.
-"Celtic Saints". MARTIN WALLACE. Apple Tree Publish, Belfast.


A 18 de julio además se celebra a:

B. Roberto Salentino
eremita celestino.
Santa Odilia,
virgen y mártir.
Santa Sinforosa,
e hijos mártires.
San Arnold
trovador y peregrino.








 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...