jueves, 10 de enero de 2013

De iconología e iconografía

Pregunta: Saludos, que gusto encontrar a alguien que sepa tanto de Iconología. Podrías por favor decirme la Iconología de San Raimundo de Peñafort y de que es Santo Patrono.

Respuesta: Saludos a ti tambien, y gracias por tu elogio, pero en realidad no sé nada, solo leo, resumo y lo comparto. Y en realidad nadie sabe nada, todo lo que buenamente podemos decir (de santos o lo que sea), lo "sabemos" porque otro antes lo sacó de otro, y ese otro de otro que lo escribió, a partir de algo que vio, o pensó a partir de lo que otro... y una larga cadena de apoyos. Y quien diga lo contrario miente más que habla, por eso presumir de conocimientos es una gran tontería.


Y bueno, yendo al tema. Me gusta uses el término "iconología", que no es lo mismo que "iconografía", ya que me permitirá hablar de ambos y exponer sus diferencias, eso sí, de forma muy somera y "por arribita", para no cansar:

La iconología es el estudio de la iconografía, su simbolismo y calado en la mentalidad de las sociedades y personas. Están íntimamente relacionadas, pero aquella más allá de la representación en sí, para explicar lo representado y su verdadero significado. Analiza las causas de tal o cual representación y su mensaje adoctrinador. No solo existe la iconología católica o religiosa, sino que está presente en todo lo que conlleve un mensaje visual, como, por ejemplo, la publicidad o la manera de poner obras en un museo. Mediante los análisis iconologógicos, una obra puede ser catalogada en una determinada escuela, época, incluso autor (en caso que sea desconocido), y plantea cánones para otros estudios. Trasmite valores y formas de pensamiento de la época. La diferencia con la iconografía, es que esta se queda en la descripción de la imagen.

El mismo santo de la pregunta nos servirá de ejemplo para ilustrar la diferencia, pero primero un extracto de su vida: 


San Raimundo de Penyafort, presbítero dominico. 7 de enero.

Su familia, Penyafort en catalán, era de alta cuna, conocida en Barcelona, donde nació el santo entre 1173 y 1175. Desde niño destacó por su inteligencia y virtudes. Estudió Derechos Civil y Canónico en la universidad de Bolonia, donde se graduó y luego impartió clases. En 1220 regresa a Barcelona con Berenguer, el obispo de la ciudad, que nombró canónigo beneficiado. Estos eran hombres, a veces seglares, que recibían rentas de los beneficios que cobraban las iglesias canonicales (catedrales o santuarios regidos por un grupo o cabildo). Estos beneficios provenían de diezmos, alquileres, funciones religiosas, limosnas, etc. En este cargo, Raimundo creció en sabiduría y piedad, y al contrario de otros clérigos acomodados, no descuidó la predicación y el ejemplo, y aún más, repartía con los pobres la mayor parte de su salario. Otra parte la reservaba para proveer se celebrara solemnemente cada año la fiesta de la Encarnación (25 de marzo).

En 1222, con 47 años entró en la orden dominica, por devoción a la Virgen del Rosario, según se dice, aunque habiendo vivido en Bolonia, tuvo que conocer forzosamente a los dominicos, que desarrollaron una gran actividad en y desde esa ciudad. Fue siempre muy humilde, como un religioso más, a pesar de su renombre y prestigio en el mundo y la Iglesia. Fue predicador de multitudes, y sus sermones inciden en la "maldad" de los herejes, judíos y moros y la necesidad de su conversión. Para este fin fundó cátedras de culturas e idiomas hebrea y árabe, con el fin de que los predicadores (sobre todos los dominicos) pudieran sostener controversias profundas con los sabios de otras religiones.
Esta fama de predicador, más las influencias de su familia, hizo que el papa Gregorio IV le llamase junto a sí para que fuera su confesor y consejero. Su conocimiento del Derecho y su celo apostólico eran tan grandes que, en 1223 escribe la regla de la Orden de Nuestra Señora de la Meced para redención de cautivos, que lo considera fundador, junto a San Pedro Nolasco (25 de diciembre y 6 de mayo) y el Beato Jaime I
(23 de julio), rey de Aragón .

Por esta misma época llegó a Barcelona el cardenal Juan de Abbeville, para predicar la Cruzada contra los musulmanes por encargo del papa Gregorio IX. Al saber de Raimundo, el prelado le encomendó la tarea de organizar las predicaciones y predicar él mismo siempre que pudiera. Esta predicación tuvo tantos frutos que el mismo papa le mandó llamar a Roma y le nombró capellán privado y confesor. Pero sobre todo le encomendó la obra de su vida, porque Raimundo escribió varias obras, como un Manual para Confesores, que estuvo en uso varios siglos, o una Suma de Moral, pero la principal y más perdurable de sus obras fue este encargo papal: el compendio y sistematización de las leyes y normas del Derecho Canónico, sobre todo las penas a imponer en temas sacramentales y morales. Obra de vital importancia en el desempeño de la Iglesia, en el pasado y actualmente. Al terminar su obra, el papa le premió con el arzobispado de Tarragona, al que se negó el santo, sino que regresó a su convento barcelonés, a vivir como un religioso más. 


En 1238 fue elegido General de la Orden para suceder al Beato Jordán de Sajonia (13 de febrero) y, en 1240, igualmente renunció, para vivir como un simple religioso. Pero nada, le perseguían los poderosos y los cargos. Los papas Celestino IV, Inocencio IV, Alejandro IV, Urbano IV y Clemente IV le consultaban frecuentemente sobre asuntos temporales y espirituales. Jaime I le nombró su confesor, para su propio mal, pues Raimundo, apenas llegó adonde él, le amonestó por su público concubinato, y aunque Jaime le prometió dejar a la amante, se la llevó consigo a la conquista de Mallorca. Al llegar allí lo descubrió San Raimundo, que abandonó al rey, pero al llegar a la costa de Mallorca para embarcar a Barcelona, descubrió que el monarca había dado orden de que ningún barco le subiese, bajo pena de muerte. Así que el santo, que detestaba tanto el pecado, tomó su capa negra, la puso sobre las olas, se paró sobre ella y, tomando una esquina en alto, hizo vela y surcó las aguas. Llegó a Barcelona entrada la madrugada y, estando las puertas del convento cerradas, las atravesó sin problemas. Luego regañó al monarca y renunció a su puesto de confesor.


En adelante pudo vivir en paz y retirado en su celda, dedicado a la oración y la lectura. Murió el 6 de enero de 1275, casi a los cien años y pronto fue tenido por santo, llegando a ocurrir varios milagros en su tumba, actualmente venerada en la catedral de Barcelona. Clemente VIII le canonizó el 2 de abril del año 1601. El martirologio lo recoge a 6 de enero, día de su muerte, pero por concurrir con la Epifanía del Señor su memoria litúrgica se celebraba a 4 de febrero. En 1671 pasó a 23 de enero, para terminar finalmente a 7 de enero.
 

Patronatos, iconografía e iconología:
Es Patrón de Navarra y de Barcelona. Además, y sobre todo, es patrón de los abogados, canonistas, juristas y confesores. Y de los deportes de vela debería serlo si no lo es, digo yo. Suele aparecer como dominico, y sus atributos típicos son:


La mitra a los pies (obispado rechazado).
Las llaves de San Pedro en las manos, o la tiara pontificia (fidelidad a la iglesia y al papa).
Uno o varios libros (derecho canónico, obras en general).

En la pintura es frecuente ver la representación del milagro de surcar las aguas sobre la capa.

Y retomado el inicio, y el ejemplo del santo: Esta breve lista anterior, sería su iconografía. La iconología, nos hablaría de, por ejemplo, como la imagen de las llaves remite al poder y autoridad papal. Es la imagen del poder abrir y cerrar, el decidir sobre la Iglesia, y aún más allá, que hacían los papas. Y también nos diría que la representación de un milagro como cruzar las aguas, da la razón al santo: Si el hombre de Dios puede romper las leyes naturales con la intervención de Dios, pues entonces lo que trasmite con su palabra y obra, es de Dios. En definitiva: el santo tiene a Dios, por tanto tiene la Verdad, y hay que escucharle.


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Enero. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.



A 7 de enero además se celebra a
Santa Sigrid de Thouars, virgen.
San Luciano de Antioquía, presbítero mártir.

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