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viernes, 26 de enero de 2018

"deseé siempre la hermosura de tu Casa"

Santa Paula Romana, viuda. 26 de enero.

Fue esta gran mujer de aquellas que tuvieron la entereza de soportar el carácter de San Jerónimo (30 de enero y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y seguir sus directrices en aras de alcanzar la vida perfecta. Ya eso tiene que haberle ganado el cielo.

Nació Paula el 5 de mayo de 347. Fueron sus padres Rogato, y Blesilla, cristianos y descendientes de las más nobles familias romanas. Paula creció en medio del auge del cristianismo como religión oficial, asistiendo a las celebraciones y tomando parte con su madre en las numerosas obras de caridad de la Iglesia romana. En 364, teniendo 17 años Paula se casó con Toxocio, un patricio convertido a la fe de cristo, virtuoso e igualmente de ascendencia noble. Tuvieron cinco hijos: Santa Blesilla (22 de enero), Santa Eustoquio (21 de septiembre), Santa Paulina (30 de agosto), Rufina y Toxocio. Fue un matrimonio feliz, muy dado a la piedad y las obras de caridad, en las que gastaban ingentes cantidades de dinero.

En 380 Paula quedó viuda y a la par del marido, perdió todo interés en la vida social que antes llevaba por razón de su estado. Se desprendió de sus galas y vestidos lujosos, para enfundarse en túnicas austeras y oscuras. Dejó de salir y solo se la veía para ir a las celebraciones religiosas, visitar enfermos o hacer obras de caridad. La oración y el trabajo manual se convirtieron en sus únicas aficiones permitidas. Comenzó a frecuentar a damas piadosas, como Santa Furia, Santa Balbina (2 de mayo) y sus hijas Santa Marcela (31 de enero) y Santa Asela (6 de diciembre). También fue amiga de Santa Lea (22 de marzo), Santa Melania la Joven (31 de diciembre), y Santa Fabiola (27 de diciembre). Todas eran mujeres que vivían piadosamente, y con ellas comenzó a interesarse en la vida monástica, ajena a Roma en ese momento.

También tuvo Paula relación estrecha con el papa San Dámaso (11 de diciembre), y con varios prelados que visitaban al papa. En su casa se hospedó el gran San Epifanio (12 de mayo). Por medio del mismo papa conoció a San Jerónimo, con quien entabló una fuerte amistad y a quien encomendó su alma y su vocación de vida retirada. Mientras no pudo seguir esta vocación, Paula se dedicó a la educación de sus hijos, haciéndoles buenos cristianos. Les consiguió buenos matrimonios, salvo a Eustoquio, quien siguió los pasos de su madre, consagrando su virginidad a Cristo. Así, Besilla se casó con Leto, un noble romano, Paulina se casó con San Pamaquio (30 de agosto) y Rufina casó con Alejo, caballero romano.

Embarque de Santa Paula.
Vio Paula morir jóvenes a sus hijas Blesilla y Rufina, lo cual la llenó de dolor y, además, de amargura, pues tuvo que soportar la murmuración de los romanos, que acusaban a su estilo de educación austera y penitente el ser la causa de la enfermedad y muerte de las muchachas. Y no solo estas calumnias tuvo que soportar, sino además, se le infamó diciendo que bajo la apariencia de santidad, tenía relaciones con Jerónimo, a quien acusaban de enajenar a mujeres casadas o solteras para dominarlas y ganar favores de todo tipo, sexuales, políticos y económicos. Este ambiente desagradable hizo que Jerónimo decidiera marcharse de la ciudad y llevarse consigo a sus dirigidas, para establecerlas en monasterios lejos de aquella urbe maliciosa. Así, en 385 se marcharían. Sobre esto escribirá San Jerónimo: "Dejémosle a Roma sus multitudes; le dejaremos sus arenas ensangrentadas, sus circos enloquecidos, sus teatros empapados en sensualidad y, para no olvidar a nuestros amigos, le dejaremos también el cortejo de damas que reciben sus diarias visitas".

En unos meses desembarcaron en Tierra Santa, donde fueron recibidas por el obispo San Irenión (16 de diciembre) luego de pasar por Salamina y Antioquía. Paula y sus amigas visitaron los Santos Lugares y entablaron amistad con monjes de aquellos desiertos. Visitaron Jerusalén y finalmente llegaron a Belén, donde vivía San Jerónimo. Leyendas tardías la hacen dar un gran viaje por toda Tierra Santa, llegando hasta Egipto y entablando amistad con San Arsenio (19 de enero) y otros famosos anacoretas, pero los antiguos testimonios no dicen nada de eso. Así que dejémosla en Belén tranquilamente. En esta ciudad levantaron un monasterio junto a la Gruta de la Natividad y conectado con la Basílica edificada por Santa Helena (13 y 18 de agosto). En 389 el monasterio estuvo terminado y todas hicieron sus votos monásticos, tomando el velo. Una de ellas, según leyendas colaterales, sería Santa Zoé (13 de febrero), una pecadora convertida por San Martiniano de Cesarea (13 de febrero).

El monacato oriental establecía una serie de oraciones a lo largo del día y de la noche, que Paula y las suyas tomaron y adaptaron para las mujeres. Leían o escuchaban la Escritura, se les predicaba, trabajaban para mantenerse y oraban constantemente. Dícese que Paula aprendió griego, siríaco y hebreo, llegando a ser una gran conocedora de las Escrituras, sobre las cuales versaba y enseñaba a sus monjas. Ciertamente, en los "Comentarios" que San Jerónimo hace sobre algunos libros bíblicos y los cuales dedica a Paula, se nota por el lenguaje que usa el santo Doctor, que ella debía conocerlos bien y que no le eran ajenos.

En 394 tuvo que padecer la expulsión de su monasterio por parte de Juan, patriarca de Jerusalén, y la causa no fue otra que el enconamiento contra San Jerónimo, cuyos métodos y palabras para defender la ortodoxia de la fe, le ganaban enemigos aún entre los católicos. Ese mismo año, ya de vuelta en su monasterio, Paula enfermó de gravedad y estuvo a punto de la muerte. Epifanio y Jerónimo le suplicaron moderara sus austeridades y se permitiera un vaso de vino de vez en cuando, para reconfortar la salud, pero fue ella tan vehemente en defender la austeridad y la penitencia, que fue Epifanio quien prometió nunca más beberlo.

En 395, muerto San Teodosio I (17 de enero), arreciaron por todos lados las incursiones de los bárbaros enemigos del Imperio. Numerosas ciudades importantes fueron saqueadas por los barbaros, por lo cual, Paula tomó a sus vírgenes consagradas y todas se fueron hasta Acre, junto al mar, teniendo siempre un barco listo para zarpar en caso de que los enemigos llegasen a ellas. Allí estuvieron en paz un tiempo, hasta que los hunos fueron derrotados y todas pudieron volver a Belén.

Paula, Eustoquio y Jerónimo.
Zurbarán.
En el año 403 la enfermedad la volvió a atacar, viéndose que sería la última. Rezaba Paula: "Señor, con ansia deseé siempre la hermosura de tu Casa, y el lugar donde continuamente resplandece tu gloria. Esta he siempre procurado y esta ha sido el único blanco del espíritu mío, por esto elegí vivir humilde, y despreciada en la Casa de mi Dios, antes que morar rica, y apreciada en los palacios suntuosos de los pecadores". Pasada la Navidad y la Epifanía empeoró. A sus monjas que lloraban por ella les dijo: "ningún género de pena siento, ni desasosiego, porque todo lo que ven mis ojos es el lugar de la paz y el descanso". Luego quedó en profundo silencio durante días, hasta que oyendo las oraciones de los moribundos, abrió los ojos y exclamó: "Flores se han visto en nuestra tierra, ha llegado el tiempo de coger las mieses", y expiró dulcemente, el martes 26 de enero del año fie 404, teniendo 56 de vida. Sus funerales se celebraron el día 28 y fueron muy sentidos, siendo celebrados por varios obispos y con la asistencia de muchos monjes. El día 31 de enero se le sepultó en un sepulcro excavado en la Gruta de la Natividad. San Jerónimo escribió su epitafio:

"Aquí en su fruto, flor yace la rama
de Agamenones, Gracos y Escipiones:
Paula es su nombre, a quien el Orbe aclama
Primiceria de Roma en los Blasones
Madre digna de Eustochio (virgen llama
que a sacras teas muchos dio blandones)
siguió en Belén à Cristo en gran pobreza,
reduciendo a un establo su grandeza".

Las reliquias de Santa Paula sufrieron el olvido del tiempo y la furia de las persecuciones, aunque Campania dice poseerlas. En Belén se conserva su sepulcro vacío.


Fuentes:
-"Memorias venerables de los más insignes profesores del Instituto que plantó en la Iglesia su Doctor Máximo, el Gran Padre San Jerónimo". FR. FRANCISCO PI. O.S.H. Barcelona, 1776.
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 26 de enero además se celebra a
San Tito, obispo.
San Tujen de Daoulas, abad.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Santo con león y con carácter de león

Pregunta: Mi pregunta es si tu puedes darme alguna explicación sobre que representa y de que lugar o a que época pertenece esta obra. Gracias espero tu respuesta. 

Respuesta: Primero veremos lo que representa esta bonita obra que aparece a la izquierda (con un clic podréis verla más grande): Es San Jerónimo penitente. 

San Jerónimo de Estridón, Padre y Doctor de la Iglesia. 30 de septiembre y 9 de mayo (invención y traslación de las reliquias).
Jerónimo, cuyo nombre completo es Eusebio Jerónimo Sofronio, nació entre 340 y 345, en Estridón, localidad de Aquileya. Fue formado en artes, ciencias, lenguas, oratoria. Estudiando en Roma volvió a la fe de la infancia, recibiendo el bautismo ya adulto, cerca de los 20 años. En Roma gustaba de visitar las catacumbas y los sepulcros de los mártires, algunos de los cuales describe y narra las devociones que junto a ellos el pueblo cristiano realizaba. Esta veneración y el bien espiritual alcanzado le llevaría a escribir años más tarde, contra los herejes que negaban la veneración a las santas reliquias:
…no adoramos las reliquias de los mártires, pero sí honramos a aquellos que fueron mártires de Cristo para poder adorarlo a Él. Honramos a los siervos para que el respeto que les tributamos se refleje en su Señor”. (…) “Si es cierto que cuando los apóstoles y los mártires vivían aún sobre la tierra, podían pedir por otros hombres, ¡con cuánta mayor eficacia podrán rogar por ellos después de sus victorias! ¿Tienen acaso menos poder ahora que están con Jesucristo?

En 370 entra en contacto con el círculo que rodeaba al obispo San Valeriano (27 de noviembre), un obispo culto y preocupado por la formación de su clero. Entabla amistad con el presbítero San Cromacio (2 de diciembre) y el diácono San Heliodoro (3 de julio), que luego sería discípulo de Jerónimo, entre otros. Principalmente, con quien más unión tendría, el ¿presbítero? Rufino, un personaje amante de la verdad, pero conflictivo en sus relaciones, pues era bastante colérico y poco dado a reconocer la razón al opositor. Primero amigos, luego enemigos, también Jerónimo, que tampoco tenía un carácter apacible, lo padecería luego, a causa de la guerra que Jerónimo haría la doctrina de Orígenes.

Cerca de 374, Jerónimo se entusiasma con la idea de visitar Oriente, Tierra Santa, gracias a Evagrio, un sabio y santo presbítero antioqueno. Y ese año de 374 partió a Antioquía acompañado de San Heliodoro, Inocencio, e Hylas, un otrora esclavo de Melania. Apenas llegar cayeron enfermos y solo sobrevivieron Heliodoro y el mismo Jerónimo, que de la enfermedad saca la resolución de abandonarlo todo, ciencia incluida, para retirarse del mundo en busca de la soledad, la penitencia y el encuentro con Cristo. Se retiró al desierto de Calquis durante cuatro o cinco años, en medio de ásperas penitencias, como la de golpearse el pecho con una piedra, y forma parte de su iconografía. Padeció durísimas tentaciones en las que solo su amor por Jesús le permitía salir victorioso. Allí perfeccionó su griego y aprendió hebreo.



San Jerónimo, imagen venerada
en Ploudiry, Francia
Es este ínterin se dirigió adonde San Gregorio Nacianceno (2 de enero), en Constantinopla, para dedicarse al estudio de las Sagradas Escrituras. En 378 volvió a Roma para dirimir en el concilio convocado por el papa Dámaso la situación antioquena, en la que había mediado. Ocurría que tres candidatos se peleaban por la sede episcopal, San Melecio (12 de febrero), Paulino y Vital, que pronto se retiró de la pugna. Aunque se le invitó a tomar partido, Jerónimo prefirió escribir al papa San Dámaso (11 de diciembre), unas letras que expresan la verdadera fe de la Iglesia
"Estoy unido en comunión a vuestra santidad, o sea a la silla de Pedro; y sé que sobre esa piedra está construida la Iglesia y quien coma al Cordero fuera de esa santa casa, es profano. Quien no esté dentro del arca, perecerá en el diluvio. No conozco a Vital; ignoro a Melecio; Paulino, y todo es extraño para mí. Todo aquel que no recoge con vos, derrama, y el que no está con Cristo, pertenece al anticristo... Ordenadme, si tenéis a bien, lo que yo debo hacer". 
Resultó que Paulino fue reconocido como legítimo, por encima de Melecio, para la sede. El papa quiso ordenar presbítero a Jerónimo, que se negó rotundamente, y solo aceptó por obediencia a que el mismo Paulino le ordenara, aunque nunca celebró la santa misa. A pesar de que Jerónimo en un principio no tomó partido, lo cierto es que después apoyó a Paulino y escribió bastante mal de San Melecio que, en definitiva, era el legítimo patriarca de Antioquía.

También quiso el papa tener a Jerónimo como secretario y le ordenó la revisión de los textos del evangelio, comparándolos con los hebreos y griegos, y corrigiendo los errores que con el tiempo se habían introducido. También entró en contacto en  Roma con un grupo de damas nobles, a las que dirigía espiritualmente hacia una vida cristiana perfecta. A veces con dureza y poca libertad. Las principales, que luego le seguirían, son Santa Paula (26 de enero) y sus hijas Santa Eustoquio (28 de septiembre) y Santa Blesila (22 de enero); las matronas Santa Balbina (2 de mayo) y sus hijas Santa Marcela (31 de enero) y Santa Asela (6 de diciembre); Santa Lea (22 de marzo), Santa Melania la Joven (31 de diciembre), y Santa Fabiola (27 de diciembre). A esta última le criticaría siempre su preferencia por la vida activa que la contemplación y la oración. Dirá: “no le entra en la cabeza el ideal de soledad en Belén. Sin duda, hubiera preferido que Cristo hubiera nacido en la posada llena de peregrinos". A todas dirigiría cartas que hoy forman parte de la espiritualidad clásica e ineludible para un católico que quiera formarse.

Antes apuntaba que Jerónimo no tenía precisamente un carácter dócil y el sarcasmo y, la crítica abundan en sus escritos, en ocasiones con poca caridad, como las críticas a la sociedad romana, clérigos incluidos, a las mujeres vanidosas y a los ricos avariciosos. Esto le pasó factura luego de 384, cuando muere San Dámaso y los enemigos latentes de Jerónimo aprovechan para hacerle la guerra. Fue calumniado por su relación con Santa Paula. En 385 decide marcharse de la corte papal, una inmundicia, como el mismo calificaría, para dirigirse a Oriente. Un poco después escribirá:

Dejémosle a Roma sus multitudes; le dejaremos sus arenas ensangrentadas, sus circos enloquecidos, sus teatros empapados en sensualidad y, para no olvidar a nuestros amigos, le dejaremos también el cortejo de damas que reciben sus diarias visitas”.


Anónimo popular mexicano.
Ese mismo año se le reunirían sus fieles devotas, que abandonaban todo para consagrarse a Cristo, bajo la dirección de Jerónimo. Se establecieron en dos casas en Belén y Jerusalén, con una regla de vida en común. Fundarían un monasterio masculino y tres casas más para mujeres devotas. No hay que tomar esto como el nacimiento de la Orden Jerónima, ni mucho menos, que no nacería hasta 1373, cuando Gregorio XI concede la Regla de San Agustín a algunos grupos de eremitas que pretendían imitar a San Jerómino en su vida penitente y contemplativa de Belén. No sería hasta 1415 en que se erigen jurídicamente como orden monástica, dedicada a la oración, el estudio, la promoción del saber y la cultura. Fue España la tierra donde se desarrolló fundamntalmente, otras fundaciones no durarían mucho e incluso en España las visicitudes darían mucha guerra a la Orden: Padecieron exclaustraciones en varias ocasiones y sobre todo la de 1836, que significó la extinción de la Orden en su rama masculina, ya que las monjas continuaron su andadura y en 1925 consiguen revitalizarse ellas y refundar a los monjes, pero con escaso éxito.

Y volvemos a Jerónimo que, mientras, se retiró a una gruta cercana a la de Belén, donde había nacido el Salvador (no es la misma, por más que se diga). Y, por lo que hay que agradecerle, fundó la primera Escuela Bíblica que se conozca, donde tenía discípulos dedicados al estudio de los Evangelios y demás textos sagrados. En 393, por petición de San Pamaquio (30 de agosto), yerno de Santa Paula, responde con energía a Joviniano, un hereje romano que, entre otras cosas, negaba la Perpetua Virginidad de María. Con demasiada energía, pues para defender la virginidad echa tierra sobre la santidad del matrimonio, lo que le trae enemistad incluso con sus propios amigos y discípulos casados. El mismo San Pamaquio y su mujer Santa Paulina (30 de agosto). Que la diplomacia y el tacto no eran lo de Jerónimo, no.

Los últimos años del siglo IV, hasta el 400, Jerónimo se dedicó a desacreditar la doctrina de Orígenes, lo que, como decía antes, rompió su estrecha amistad con Rufino. Aunque en un principio, Jerónimo tomaba como referencia la obra de Orígenes, pronto comprendió que tenía algunas doctrinas peligrosas de herejía, y de hecho, en Oriente algunos herejes usaban estos escritos para afirmar sus errores. Rufino era un prestigioso estudioso de la doctrina de Orígenes y se sintió atacado por Jerónimo. San Agustín también sufrió estos exabruptos de Jerónimo, para el cual todo aquel que no comiera de su mano, no solo era enemigo suyo, sino de la fe cristiana.

La gloria de San Jerónimo es su amor y estudio sobre la Biblia, la cual tradujo al latín, salvo "Sabiduría", "Baruc", "Macabeos I y II" y "Eclesiástico". Hebreo, arameo, griego, se convirtieron en sus lenguas cotidianas de trabajo, hizo amistad con judíos y maestros de la ley, que conservaban en su hablar un hebreo puro, el mismo que usado en tiempos del A.T, y de los que se servía para sus traducciones. Pero hay que decir que Jerónimo cometería algunos errores, como el famoso “primero pasará un camello por el ojo de una aguja”, traduciendo “kamel” como “camello”, como lo que debió traducir como “cuerda”, ya que esta palabra se refiere a una especie de cuerda gruesa empleada para atar barcos o fardos pesados. Esta traducción, conocida como "La Vulgata" fue el texto bíblico por excelencia de la Iglesia, y la única traducción aceptada por el Concilio de Trento, frente a la herejía protestante. Luego de esta reforma protestante, con las traducciones a español, inglés, alemán, sería muy tergiversada y manipulada. Hoy hay traducciones que la superan.

En 420, el 30 de septiembre, Jerónimo falleció, enfermo y agotado por las penitencias y la austeridad,y fue enterrado en la Basílica de la Natividad. En la edad Media sus reliquias fueron trasladados a la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde se le dedicó un altar. Su culto comenzó muy pronto y sus escritos se convirtieron en fundamentales para la apología, la explicación de las verdades de la fe. Teólogos, místicos, apologistas lo citan frecuentemente. Es abogado de los traductores, y no en vano el 30 de septiembre es el Día del Traductor.



San Jerónimo penitente
Siglo XVI. Valladolid.
Iconografía: 
Y ahora entramos en la segunda parte de la respuesta. La figura de San Jerónimo es muy rica iconográficamente hablando, y ampliamente representada en todos los estilos del arte cristiano y técnicas y formatos posibles. Iconos, esculturas, relieves, pinturas, vidrieras, etc., ya sea solo, formando parte de una serie de Padres de la Iglesia, o alguna escena de su vida. De estas, principalmente se prefiere su estancia en la cueva de Belén, escribiendo en su estudio, o el episodio de la flagelación por los ángeles.


Sus atributos principales son:
El capelo y vestiduras cardenalicias, aunque no fue cardenal, ni mucho menos. Son los servicios que prestó al papa San Dámaso como secretario y puntualmente como dirimente de asuntos, lo que le han hecho aparecer en la iconografía como un cardenal, que, estrictamente, son colaboradores del papa en el gobierno de la Iglesia. Ocasionalmente aparece con el hábito de la Orden Jerónima, siempre en circulos relacionados con estos monasterios.

El libro (o los libros si es una escena interior, en su biblioteca) representa, en primer lugar, la Sagrada Escritura, y en todo caso, la sabiduría, la enseñanza y la predicación de la fe, como en la mayoría de los santos cuyo atributo es un libro. La piedra con la que aparece golpeándose el pecho en las escenas en las que se le representa como penitente. A estas escenas suele acompañar un crucifijo, y/o una calavera a los que el santo mira fijamente. La pintura y escultura del barroco desarrollaron bastante este tema iconográfico. La obra en cuestión recoge precisamente este momento de las penitencias de San Jerónimo, que abandona las dignidades (capelo y vestidura roja a un lado), viste una túnica áspera y con la mirada fija en Cristo, abre su túnica para comenzar a golpearse el pecho con la piedra que sostiene en la mano derecha. Otro atributo presente sobre todo en la pintura y los relieves, es la trompeta del Juicio Final tocada por un ángel o emergiendo de entre las nubes, visión que le acompaña frecuentemente.

El león, que le acompaña sí o sí. Es probable que en el origen solo se trate de una alegoría al desierto, la soledad, la valentía y carácter de Jerónimo, pero por lo menos desde la Edad Media, pasa a recordar una leyenda en la cual se cuenta que, estando el santo junto al río Jordán, vio venir hacia él un león cojenado, por tener una espina atravesada en una pata. San Jerónimo le calmo, extrajo la espina y le curó la pata. El león se quedó tan a gusto y agradecido, que nunca más le dejó, sino que le servía y al morir Jerónimo se dejó caer sobre su tumba. para morir de hambre. Pero esto es una leyenda que se lee, tal cual, en la leyenda de San Gerásimo (4, 5 y 20 de marzo). El parecido entre los nombres creó la confusión.

Y visto lo que representa, vamos a la época de la pintura, para la que he tenido que pedir ayuda a la Doctora Paula Mues Orts, asesora del Área de Historia del Arte de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM). La verdad es que sin verla presencialmente tiene sus dificultades hacer una datación y situarla en un entorno. No se distingue bien si el soporte es un lienzo o una tabla, parece ser lo último. En la zona inferior se observa una parte enrojecida, que no se puede determinar si es la preparación o es óxido. Dos manchas negras indescifrables... en fin, algo complicado de estudiar. La obra tiene un sabor renacentista y europeo, pero solo en las formas, las perspectivas, la representación del león, que no es realista, sino arcaica y poco convicente, como la pintura figurativa. Ahora, pero no hay que pensar que es una obra excesivamente antigua, sino que probablemente copie alguna obra muy anterior. Es un problema, así, a la primera, identificar a cual, puesto que este tema iconográfico es ampliamente representado.


A 30 de septiembre además se celebra a  
San Winegrial de St-Léry, monje mártir.
San Léry, abad.

martes, 4 de junio de 2013

Santas Ruth y Noemí

Santas Ruth y Noemí.
Pregunta: Hola, quisiera que me dijera si hay santas de nombre Ruth, y también que significa este nombre y cual es su verdadera pronunciación en hebreo. Ecuador.

Respuesta: Sí que hay, al menos, una santa con ese nombre, es la Rut del Antiguo Testamento, que da nombre a un libro sagrado. Este nombre significa "compañera", "amiga", pero también "belleza". En hebreo se escribe así "Rut", pero se sabe que esta "t" al final es suave, por tanto se escucharía "Ruth", como ha pasado a la historia, además del inglés, idioma en el que es un nombre muy común.

Rut era de origen moabita, pero casada con un israelita que se había exiliado, huyendo de la pobreza (así que podría ser patrona de los emigrantes con todo derecho). Tanto ella como su cuñada Orfa y su suegra Noemí quedan viudas. Noemí dirá a sus nueras: "Mi vejez no me permite ser útil, así que podéis volver a casa de sus padres; y que Dios os prodigue sus bendiciones, que vosotras habéis prodigado su bondad conmigo y con mis hijos". Orfa, se fue, pero Rut contestó a Noemí: "Iré adonde vayas; tu pueblo será mi pueblo; tu Dios será mi Dios y solo la muerte me separará de tu compañía". Y
 juntas regresan juntas a Canaán. Para poder sobrevivir Ruth rebusca en las espigas deshechadas por los cosechadores en el campo de Booz, en Belén. Por influencia de Noemí, Rut se casa con Booz y recuperan todo lo que fue de Elimelec, marido de Noemí. 

Santa Ruth
Templo de San Agustín, 
México D.F 
Muchos discuten la historicidad de este pasaje, y otros ven una clara prefiguración de la Iglesia, e incluso de la Virgen María, ya que Rut, por su matrimonio, se convierte en ascendente directa del Mesías, porque su hijo Obed, será abuelo del rey San David (29 de diciembre), entrando en la genealogía de Jesús, en el Evangelio de San Lucas. Sobre todo a partir de la Edad Media, con las asociaciones tan queridas por los teólogos, se vio a Rut como prefiguración de la Iglesia y a Booz como prefiguración de Cristo, y su unión como prefiguración de la unión entre Cristo y la Iglesia.

Su memoria se celebra el 4 de junio, junto a Santa Noemí (patrona de las suegras), pero sólo por la Iglesia ortodoxa, puesto que la Iglesia Católica no venera santos del A.T, por más que algunos estén incluidos en el martirologio romano. Iconográficamente no suele verse mucho, salvo en representaciones del A.T, o alguna estatuaria simbólica, como esta que pongo a la derecha.

lunes, 24 de diciembre de 2012

La Navidad en México.

El amigo Andrews nos regala este artículo para conocer y comprender algunas de las bellas tradiciones navideñas mexicanas:

I. Las Posadas.
La Navidad mexicana es una de las celebraciones de más tradición en el país, las fiestas comienzan a partir del 16 de diciembre y hasta el 24 con el famoso novenario de “Las Posadas” también conocidas como las nueve jornadas y que recuerdan a los nueve meses de embarazo de la Virgen María y son símbolo del camino que recorrieron María y José buscando posada para poder hospedarse y que María diera a luz a Nuestro Señor Jesucristo; el origen de esta hermosa tradición netamente mexicana se remontan al siglo XVI cuando se empezaron a celebrar las llamadas Misas de Aguinaldo (así llamadas porque se ofrecía un obsequio o aguinaldo de navidad que consistía en dulces , frutas y algunos juguetes para los niños y se acompañaban de villancicos alusivos al nacimiento del Niño Dios).


Celebración de una posada
Dichas misas se llevaron a cabo por primera ocasión en 1587, en el pueblo de San Agustín de Acolman, Estado de México, gracias a que fray Diego de Soria, prior del convento de San Agustín, consiguió del papa Sixto V una bula o permiso para celebrar en la Nueva España tal devoción católica, con el ánimo de adoctrinar mejor a los indígenas. La imposición e inicio de la celebración de las posadas se usó para poder desarraigar a los naturales de la antigua tradición que ocurría en los mismos días de celebrar el nacimiento de Huitzilopochtli, los nueve días que duran las posadas eran los nueve días que debían ser sometidos los esclavos que serian sacrificados en honor a Huitzilopochtli, en esta época se acostumbraba que durante cuarenta días los sacerdotes mexicas guardaran ayuno y hacían penitencia para prepararse a la celebración, llamada Panquetzaliztli, a los dieciséis días del mes los dueños de los esclavos a sacrificar hacían ayunos y a los diecinueve comenzaban a realizar unas danzas.

Las llamadas “Posadas” consisten en llevar la imagen de los “Peregrinos” o el “Misterio” como se le llama en México, que son la Virgen y San José, por lo general la Virgen montada en un burrito y San José llevando a este, en otros lugares se acostumbra vestir a un niño y una niña de José y María respectivamente o a una joven virgen y un joven varón, de casa en casa por nueve días quedándose en cada hogar un día. Se peregrina con las imágenes y se va rezando el rosario y se cantan las letanías siendo anunciado el paso de los “peregrinos” con cohetes y luces de bengala. Al llegar a la casa designada se entona el popular canto de posadas que consiste en seis estrofas que cantan los de a fuera con los “peregrinos” y seis los de adentro de la casa al finalizar se abren las puertas para recibir a los “peregrinos” cantando en conjunto:



Fuera de la casa
Dentro de la casa
En el nombre del cielo os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada
Aquí no es mesón sigan adelante
yo no puedo abrir no sea algún tunante.
No seas inhumano, tennos caridad 
que el Dios de los cielos te lo premiará.
Ya se pueden ir y no molestar
porque si me enfado 
os voy a apalear.
Venimos rendidos desde Nazaret,
yo soy carpintero de nombre José.
No me importa el nombre, 
déjenme dormir pues que ya les digo que no hemos de abrir.
Posada te pide, 
amado casero, por sólo una noche 
la Reina del Cielo.
Pues si es una reina quien lo solicita
¿cómo es que de noche 
anda tan solita?
Mi esposa es María, 
es Reina del Cielo
y madre va a ser del Divino Verbo
¿Eres tu José? ¿Tu esposa es María?
Entren peregrinos, 
no los conocía.
Dios pague señores vuestra caridad,
y que os colme el cielo 
de felicidad
¡Dichosa la casa que alberga este día
a la Virgen pura, 
la hermosa María.

Al abrir las puertas


Entren santos peregrinos, peregrinos
reciban este rincón.
Aunque es pobre la morada, la morada
os la doy de corazón.
Cantemos con alegría, alegría
todos al considerar,
que Jesús, José y María, y María
nos vinieron a honrar.


En este vídeo de Youtube podéis oir una versión: 



Este canto es muy popular y conocido por todos, y como pueden apreciar trata de cómo José pide posada para su esposa que está a punto de dar a luz; al terminar la petición de posada y entrar los peregrinos en la casa se lee el día que corresponde a la novena, cabe decir que esta estructura de las posadas no se difunde si no hasta el siglo XIX y principios del siglo XX, aunque ya desde el siglo XVIII las posadas dejaron de hacerse en los templos para comenzar a realizarse en las casas particulares y en los barrios. Posteriormente se procede a romper la piñata que para la posada debe ser en forma de estrella de 7 picos simbolizando los 7 pecados capitales, se rompe con un palo que simboliza la virtud y se le vendan los ojos a los que la van a romper como símbolo de la fe que es ciega. La piñata se hace con una olla de barro que simboliza al demonio, al romperse la piñata caen los dulces y frutas sobre los asistentes como símbolo de la gracia de Dios que cae sobre los hombres al acabar con el pecado. Para romper la piñata se entona otro canto también muy popular:

Pintura popular de una piñata
Dale, dale, dale
no pierdas el tino
porque si lo pierde
pierdes el camino
La piñata tiene caca…,
tiene caca…,
cacahuates de a montón.
Esta piñata
es de muchas mañas
solo contiene
naranjas y cañas
No quiero oro
ni quiero plata
yo lo que quiero
es romper la piñata.

Al concluir de romper la piñata se reparten los famosos “aguinaldos” o “colación” que es una bolsa de dulces y frutas de la temporada, con otro canto más:


Piñata
Piñata
Echen confites
y canelones,
pa’ los muchachos
que son muy tragones
Anda María
sal del rincón
con la canasta
de la colación
Andale Juana
no te dilates
con la canasta
de los cacahuates.
Castaña asada
piña cubierta
denle de palos
a los de la puerta
Y que le sirvan
ponches calientes
a las viejitas
que no tienen dientes.

Por desgracia la hermosa tradición de las posadas en las zonas urbanas de México se ha extinguido casi en su totalidad, es en las zonas rurales donde aun se conservan y se siguen celebrando anualmente. En las ciudades se ha transformado de ser una festividad religiosa acompañando a José y María, en fiestas que solo fomentan muchas veces el vicio y no recuerdan en absoluto el recorrido de María y José, y sólo en los templos es donde se siguen celebrando como tal.

Pesebre
II. El Nacimiento del Niño Dios.
El Nacimiento, como se le conoce en México; Belén o Pesebre como se le llama en otras latitudes, tiene una gran tradición y particularidad en México. Desde los primeros días de diciembre se puede ver en los mercados a los artesanos que venden figuras para adornar el nacimiento o pesebre. El nacimiento se introduce en México con la llegada de los franciscanos desde el siglo XVI, pero no se populariza el uso de imágenes de barro hasta el siglo XVIII, destacando los personajes de la vida social novohispana vestidos a la usanza de la época con pelucas blancas. Se podía ver personajes como virreyes y obispos transformados en pastores o reyes magos. Desde finales del siglo XVIII y principios del XIX, gracias a la influencia de los jesuitas, los nacimientos comenzaron a llenarse de personajes populares como el "vendepiñatas", los indígenas que llevan guajolotes al niño, nopales, magueyes Aunque mucho antes, desde la época colonial, se habían agregado animales típicos del nuevo mundo como el mismo guajolote.

Los nacimientos mexicanos son muy particulares puesto que en muchos hogares se puede ver más de un solo Niño Jesús en el pesebre. En lugares como Chiapas se debe a una amalgamación con antiguas creencias autóctonas donde se cree que Jesús tiene un gemelo como símbolo del cielo y la tierra y de Dios y hombre. Pero esta tradición tiene una raíz bastante católica cuando nos referimos a la sociedad urbana, debido a que desde la época colonial en la Nueva España a todas las religiosas se les obsequiaba un Niño Jesús al momento de profesar y muchas llegaban a tener más de uno, algunas hasta tres. En su concepto era una forma de sustituir a los hijos, encargándose de cuidar y vestir a esas imágenes del niño Jesús como si fueran su madre.

Otra característica de los nacimientos o belenes mexicanos, es que muchas veces la imagen del niño Jesús es de un tamaño mucho mayor que el de sus padres o el de las demás figuras, significando que Jesús es lo más grande, que Cristo es lo que más importa en el nacimiento. Los portalitos o casitas que se hacen para poner al “misterio” son de paredes abiertas, solo poseen una pared trasera y el techo, como símbolo de que el portal de Belén está abierto para todos. Otras veces se puede ver imágenes del niño Dios de tez oscura, que nos recuerda que Cristo nació para todos sin importar la raza o el color de piel.

El 24 de diciembre después de haber asistido a la misa de gallo y haber celebrado la última posada, la familia se reúne alrededor del nacimiento o Belén. Al dar las doce de la noche se procede a la tradición de “arrullar al Niño Dios” antes de acostarle en el pesebre. Esta costumbre inicia leyendo el Evangelio de San Lucas y haciendo algunas reflexiones y villancicos. Después, ya sea el jefe o el más pequeño de la casa, da en adoración al Niño Jesús y todos pasan a besarle, luego el padrino de la imagen del Niño Jesús (la persona que fue elegida para llevar a bendecir la imagen se convierte en padrino del niño) debe darlo a arrullar a cada uno de los miembros de la familia. En caso de no tener padrino se comienza también por el menor hasta el más grande, y cada uno arrulla la imagen del niño Jesús como si de un niño de verdad se tratara entonando el canto que se utiliza para esta celebración:

Pesebre con niño negro
A la rorro, niño,
a la rorro ró
que viniste al mundo,
solo por mi amor
A dolor me mueve
ver dos animales
que finos y leales
tu amor los conmueve
Coros celestiales
con su dulce acento,
canten la ventura,
de este nacimiento
La Virgen María
mirándote está
el patriarca llora
de felicidad
Ya los reyes magos
cercanos están
vienen caminando
a donde tu estás.

Al terminar de arrullarlo toda la familia, la imagen se pone en el nacimiento o Belén y la familia se dispone a departir en la cena de Navidad. En el sureste de México, particularmente en el estado de Tabasco, para el 31 de diciembre se acostumbra vestir, arropar y sentar al “Niño Dios” (en otros lugares se le arropa y viste el mismo 24 de diciembre o el 25 y en el centro del país se acostumbra hacerlo hasta el 2 de febrero). Desde principios de diciembre en todos los mercados del país se confeccionan y venden  montones de modelos de ropones en diferentes tamaños para las imágenes del niño Jesús, así como sillitas de madera en diferentes tamaños y hechas de forma que se pueda sentar las imágenes en ellas (a forma de trono para sentar en ella al Rey de los Cielos). 

Para el 31 de diciembre todos acostumbran vestir al Niño con sus mejores galas o modestamente según el estado económico de la familia. En ocasiones ellos mismos los confeccionan y los tejen a mano, como suele suceder con las señoras de mayor edad, pues muchas de ellas prefieren hacer por sí mismas las ropas que le pondrán a su “Niño Dios”. Esta tradición es en recuerdo de que la Virgen envolvió en pañales al niño Jesús. Este mismo día, como ya mencioné, también se sienta al Niño en su silla, para que espere la llegada de los Reyes Magos el 6 de enero. Esto recuerda que, como dice el Evangelio, cuando los magos llegaron al pesebre encontraron al niño en brazos de su madre; pues para sustituir los brazos de la Virgen al niño se le sienta dicha silla.

III. La Rama
En los estados de Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y algunos municipios de Chiapas (el sureste mexicano) se realiza una hermosa tradición que es considerada por muchos como la versión mexicana del árbol de navidad. Consiste en adornar una rama con faroles, cadenas y diversos adornos de papel, globos, escarcha o motivos navideños y salir con ella, especialmente niños, de casa en casa cantando el “canto de la Rama” para recolectar dinero que les servirá para realizar las posadas, o para realizar algún convivio navideño. Esta tradición tiene diversas fechas. En algunos lugares va del 1 al 24 de diciembre; en otros, del 1 al 31 de diciembre; del 1 al 6 de enero; del 16 al 24 de diciembre, o del 16 de diciembre al 6 de enero. Su significado, al igual que las posadas es recordar el peregrinar de José y María hasta Belén buscando posada. Y la rama simboliza el árbol del jardín del Edén por el que nuestros primeros padres fueron expulsados del paraíso. Así como con el nacimiento de Cristo fuimos redimidos y cumplidas las promesas a Adán y Eva, los adornos recordarían el fruto prohibido. Muchos mencionan que esta tradición tiene muchos elementos tanto hispanos, como indígenas y afrocubanos

Esta costumbre fue utilizada por los misioneros para sustituir la que los indios tenían durante estas fechas decembrinas de adornar una rama llamada "versuchil" para celebrar el renacer de la naturaleza. Además, en la región maya (Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas) el árbol de la ceiba tenía un significado místico y cósmico pues se pensaba que la ceiba unía al cielo y la tierra y que en el cielo las almas descansaban a la sombra de uno de estos árboles, por lo que se nota la importancia de las ramas de los árboles en estas culturas. En algunas casas a los que llevan la rama les dan los típicos buñuelos con miel que son a base de harina y arroz o dulces típicos. También muchos acostumbran adornar un portalito con José, María y el Niño y es llevado junto con la Rama. 

En cada uno de los estados en que se realiza esta tradición las estrofas de la canción es diferente así como la forma de entonarla. Desgraciadamente debido a la inseguridad en muchas ciudades esta tradición se ha ido perdiendo por la desconfianza de los padres de dejar ir solos a sus hijos con la rama por las calles, y en otros sitios por la falta de interés en recuperar estas tradiciones. En el estado de Veracruz se acostumbran celebrar concursos de la mejor Rama. Algunas de las estrofas más comunes del canto de la Rama son estos:

Buenas noches decimos señores
la Rama les viene a cantar;
les viene a cantar sus honores
¡A ver que le puede usted dar!

Niños con la Rama
Blancas azucenas
lindos girasoles
naranjas y limas
limas y limones
Naranjas y limas
limas y limones
más linda es la Virgen
que todas las flores
Ábranme la puerta
si quieren que cante
que al Niño Jesús
traigo por delante
Salga para afuera
verán que bonito
verán a la rama
con sus farolitos
A la media noche
un gallo cantó
y en su canto dijo
ya Cristo nació
Ya se va la rama
muy agradecida
porque en esta casa
fue bien recibida
Ya nos despedimos
en la oscuridad,
y a todos deseamos
¡Feliz Navidad!

Lic. Andrews E. Ordóñez Capetillo




BIBLIOGRAFÍA
Fernández, José Luis, La Navidad en México orígenes y celebraciones, Tomo III, México, Paulinas, sexta reimpresión, 1992.
Foster, George, Cultura y Conquista la herencia española de América, México, Editorial UV, segunda edición, 1985.
Iglesias y Cabrera, Sonia, Navidades Mexicanas, México, CONCACULTA, primera edición, 2001.
Romandía de Cantú, Graciela, Nacimientos, belenes y presepios, en Artes de México, el arte tradicional del nacimiento, México número 81, Artes de México, 2006.


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