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lunes, 11 de enero de 2021

Monje y padre de monjes

San Palaemon de la Tebaida, monje. 11 de enero, 11 de junio, 12 de agosto, 25 de octubre y 8 de diciembre.

Lo que sobre él sabemos lo hallamos en la "vita" de su discípulo más conocido, San Pacomio el Grande (14 de mayo), quien llegaría a ser fundador y guía de numerosas comunidades de monjes. Cuando Pacomio dejó el ejército romano, en que había servido al mando de emperador San Constantino (21 de mayo), se fue al Desierto a vivir como eremita, pero su fama de santo y prudente le atrajo muchos visitantes, y decidió buscar más soledad. Supo que allá en lo profundo del desierto vivía un ermitaño anciano llamado Palaemon y allá se fue a pedir su consejo.

Es viejo maestro vivía encerrado en una ermita, y su unico contacto con los visitantes era una pequeña ventanilla. Pacomio le dijo: "Padre, si me lo permites, quiero ser monje contigo". Palaemon le replicó: "muchos ya han venido a hacer lo mismo, pero han sido perseverantes. Por el contrario, se avergonzaban de volver a marcharse, porque no se esforzaban por la virtud y solo me han sido molestos. Tú vuelve a tu casa y ocúpate en lo que ya hacías, así tendrás gloria a los ojos de Dios. O bien, examínate cuidadosamente para ver si realmente podrás seguirme; solo entonces regresa y comenzaremos a probar tu debilidad, hasta que te conozcas a ti mismo".

Pacomio insistió que al menos le enseñara el tipo de vida que llevarían y Palaemon le dijo: "En cualquier caso, primero te explicaré la vida monástica; pero luego te irás para examinarte a ti mismo y decidir si puedes o no hacer frente a esta vida". Y continuó, "la regla de vida monástica que nuestros predecesores nos enseñaron es la siguiente: Toda la vida estaremos despiertos desde la mitad de la noche, a veces incluso de la noche a la mañana, mientras recitamos la palabra de Dios y hacemos todo tipo de trabajo manual, tanto para evitar que el sueño nos moleste como para proporcionarnos la comida necesaria. Si tuviéramos más de lo que necesitamos para nosotros mismos, lo daremos a los pobres según la palabra del Apóstol. La comida preparada con aceite, vino y la carne es desconocida para nosotros. Siempre ayunamos hasta la noche, todos los días en verano, y cada dos o tres días en invierno. Haremos sesenta oraciones durante el día y cincuenta durante la noche, sin contar las oraciones dispersas, que no son menores, porque la Escritura nos ordena orar sin parar. Nuestro Señor Jesucristo exhorta también a sus seguidores, porque la oración es la madre de todas las virtudes. Ya te he explicado la ley de la vida monástica; ve y examínate a ti mismo cuidadosamente. Si eres capaz de hacer lo que te he enseñado, y no te asustas o retrocedes, entonces me alegraré contigo".

Pacomio le respondió: "En todas esas cosas ya he probado mi alma; y con la ayuda de Dios y a través de sus santas oraciones estoy seguro de que Dios estará a gusto conmigo". Y Palaemon, viendo que aquello era cosa de Dios, le recibió. Muchas pruebas le puso el santo viejo. De sueño, e oración, ayuno y trabajo, pero Pacomio, con santa paciencia las superó, siendo excelente discípulo.

Durante años vivieron casi sin hablar, orando desde la tarde a la noche, dormían un poco y volvían a la oración hasta la mañana. Comían sobriamente y entre oraciones comenzaban el trabajo con juncos. Durante la oración de la noche también trabajaban para no dormirse. Así vivieron muchos años juntos como padre e hijo, y así cultivó Pacomio su alma para la vida monástica y enseñar a otros. En brazos de Pacomio murió el santo Palaemon en 325.


Fuente:
-https://heiligen-3s.nl

A 11 de enero además se recuerda a:

Santas Ethna y
Fiedhealm, vírgenes
.
San Egwing de Worcester,
obispo
.
Santa Cesárea de Arlés,
abadesa
.









domingo, 13 de agosto de 2017

No temáis a reyes, sino al Rey de reyes.

Santa Radegundis de Poitiers, reina y abadesa. 13 de agosto y 28 de febrero (el milagro del grano).

Radegundis reniega de todo lujo.
Fue hija del rey Berthar de Turingia y nació alrededor de 518. Cuando Radegundis tenía 18 años su padre su asesinado por su hermano Hemfred, al servicio de los francos. Ella y su hermano pequeño fueron llevados a Francia, y Radegundis quedó bajo la protección de Ingunda, mujer de Clotario. Cuando Radegundis tenía 24 años, Ingundis murió y el rey Clotario I la obligó a casarse con él, bajo pretexto de la paz, pero en realidad lo que resultó fue un constante peligro para su vida y la de su hermano. Intentó escapar, pero fue atrapada y finalmente los casó San Medardo (8 de mayo) en Soissons. Radegundis se consolaba en la oración y la caridad. Su marido le reprochaba constantemente su austeridad y su escaso cuidado en el vestido y arreglos, pero ella prefería vivir pobremente, sin halajas ni vestidos costosos.

Y un buen día se fue a Saix, donde se estableció junto a la iglesia, dedicándose a orar, atender enfermos y a trabajar para ganar su sustento. No hay que extrañar que Radegundis dejase a Clotario, que fue capaz de quemar vivos a sus hijos y nietos. Clotario la reclamaba una y otra vez junto a sí. En una ocasión, fue a tomarla por si mismo, y Radegundis al saberlo, huyó a Poitiers. La leyenda cuenta que al pasar por un campo vio a un agricultor trabajando y le dijo "Si alguien te pregunta si has visto pasar a la reina, le dirás que no has visto a nadie desde sembraste el campo", y se metió en el campo. Inmediatamente el avena comenzó a crecer y de tal modo que la cubrió completamente. Al poco tiempo llegó Clotario y preguntó al campesino si había visto pasar a Radegundis, y este respondió lo acordado. Entonces Clotario, viendo la plantación crecida, pensó que por lo menos no había pasado por allí sino hacía tres o cuatro meses, y se dio la vuelta, resignado. En este campo se construyó una iglesia y monasterio que celebran este milagro a 28 de febrero.

Radegundis se estableció en Poitiers, viviendo una vida recogida. En 555 cuando Clotario asesinó a su hermano, ella se fue a Noyon donde pidió el velo y la consagración como diaconisa a San Medardo. Este no quiso hacerlo, pues él mismo la había casado con el terrible rey Clotario. Y por otro lado, esta consagración ya solo había quedado para las mujeres de los presbíteros cuando estos eran nombrados obispos. Pero la reina espetó "temes más a un rey, que al Rey de reyes", amenazándole con que tendría que dar cuentas a Dios por ello. Eso y la influencia de San Germán de París (28 de mayo) hicieron que Medardo se decidiera a consagrarla diaconisa. Radegundis entonces entró en la comunidad monástica de Santa Cesárea (11 y 12 de enero), un monasterio muy avanzado para su tiempo: La Regla establecía que las religiosas debían trabajar en costura o lavado, o en la transcripción de libros, y con ello mantenerse. Debían estudiar al menos dos horas al día. La carne y otros alimentos caros estaban terminantemente prohibidos, salvo para las enfermas. El baño diario era obligatorio. Las vestiduras de la iglesia debían ser sin bordados ni trabajo fino alguno, así como los hábitos. No estaban sujetas a superior ni obispo alguno, salvo a la abadesa.

Venerado sepulcro de la santa.
Poitiers.
Allí vivió unos años más hasta que pudo fundar, ayudada por el obispo San Pient de Poitiers (13 de marzo), su propio monasterio en el que se viviría la misma Regla de Santa Cesárea, luego que el rey Justino II le regalara una reliquia de la Vera Cruz. Fue amiga y dirigida de San Venancio Fortunato (14 de diciembre) y de San Gregorio de Tours (17 de noviembre). Fue la abadesa durante años, hasta que renunció en manos de su amiga e hija espiritual la Beata Inés (13 de mayo). Al parecer coincidió en el tiempo en el monasterio con Santa Disciola (13 de mayo), sobrina de San Salvio de Albi (10 de septiembre).

Radegundis falleció el 13 de agosto de 587. La leyenda dice que había pactado con San Junien (13 de agosto), que cada uno enviaría al otro un mensajero cuando muriera. Ambos fallecieron el mismo día, y los mensajeros se encontraron en Troussais, a mitad del camino. En el sitio se levantó una pequeña capilla que recuerda el hecho.

De su monasterio solo quedan hoy bellas ruinas. Es patrona de Poitiers y de Cambridge. Es abogada de los presos, los tejedores y alfareros, y los mudos. Se le invoca contra las erupciones de la piel, las úlceras y eczemas y la sarna.


Fuentes:

-"Historia general de la Iglesia. Tomo II". ANTOINE-HENRI BERAULT-BERCASTEL. Madrid, 1852.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 13 de agosto además se celebra a:
Beata Gertrudis de Altemberg, abadesa premonstratense.
Santas Centola y Elena de Burgos, mártires.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Santa Cesárea de Arlés.

Pregunta: Hola Ramón como estas. Antes que nada felicitarte y darte gracias por esta página que es tan completa y agradable de leer ya que me interesa mucho el tema de la vida de los Santos. Leyendo el catecismo me encuentro con una frase de Santa Cesárea la joven, según menciona en el mismo. Me gustaría conocer datos de esta santa, a la cual la Iglesia le ha dado el honor de ser mencionada en el catecismo a través de sus palabras, y saber si se trata de Santa Cesárea de Arles o es otra distinta. Muchas gracias! Saludos cordiales.

Respuesta: Muchas gracias por tanta amabilidad, solo hago lo que buenamente puedo, y me rodeo de gente que me ayuda.

La frase a la que aludes es: "No hay ninguna doctrina que sea mejor, más preciosa y más espléndida que el texto del evangelio. Ved y retened lo que nuestro Señor y Maestro, Cristo, ha enseñado mediante sus palabras y realizado mediante sus obras" (Santa Cesárea la Joven, Rich.). Y se encuentra citada en el CIC, Capítulo Segundo, Parte IV, en la que se habla sobre el Evangelio, de su importancia en la Iglesia y lo que ha significado para los santos. Y vamos a ver que sabemos de quien escribió esto: 

Santa Cesárea de Arlés, abadesa. 11 y 12 de enero. 
Nació a finales del siglo V y murió a principios del VI. No se sabe mucho de ella, sino a partir de su hermano, San Cesáreo de Arlés (27 de agosto), que la llamó junto a sí cuando quiso fundar un monasterio femenino en la ciudad de Arlés. El primer monasterio, San Juan de Alyscamps, a las afueras de Arlés fue asolado por los bárbaros en el 508, y Cesáreo lo trasladó al interior de la ciudad. Lo inauguró el 26 de agosto de 512, y aún existe, como Abadía de San Cesáreo, aunque con la regla de San Benito. Allí se trasladó Cesárea, que ya era religiosa en un monasterio de Marsella, donde practicaba la oración, penitencia y demás virtudes.


Cesáreo entrega
la Regla a Cesárea
Era un monasterio para vírgenes y viudas, que se dedicarían a especialmente a la oración, la caridad, al auxilio de los pobres y al cuidado de los enfermos. En estos tiempos, estas actividades apostólicas no estaban reñidas con la clausura, que se entendía no tanto como la imposibilidad de salir fuera las religiosas, sino como la imposibilidad de que entraran los extraños. Los monasterios tenían dependencias anexas como hospederías, hospitales, horfanatos, pero estaban separadas de la zona de clausura

Junto a su hermano Cesárea escribió (durante siglos se dijo que solo era obra de él) una regla monástica específicamente para mujeres, siendo la primera que se conoce de este tipo. A mediados del mismo siglo, Santa Radegundis (13 de agosto) pidió seguirla en su monasterio de Poitiers, y se le concedió, en contra de la opinión de San Medardo (8 de junio). La Regla establecía que las religiosas debían trabajar en costura o lavado, o en la transcripción de libros, y con ello mantenerse. Debían estudiar al menos dos horas al día. La carne y otros alimentos caros estaban terminantemente prohibidos, salvo para las enfermas. El baño diaro era obligatorio. Las vestiduras de la iglesia debían ser sin bordados ni trabajo fino alguno, así como los hábitos. No estaban sujetas a superior ni obispo alguno, salvo a la abadesa.

En 529, parece que joven aún, Cesárea murió, tan pobre, que hasta su hábito donó a la comunidad. Fue enterrada en la tumba que su hermanohabía preparado para ambos cuando llegase su momento. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) la llama "santa y bienaventurada", y San Venancio Fortunato (14 de diciembre) habla de ella en sus versos. Le sucedió otra Santa Cesárea (12 de enero también) llamada "la anciana", porque vivió muchos años.


A 11 de enero además se celebra a 
San Egwing de Worcester, obispo.
Santas Ethna y Fiedhealm de Tara, vírgenes

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...