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domingo, 13 de agosto de 2017

No temáis a reyes, sino al Rey de reyes.

Santa Radegundis de Poitiers, reina y abadesa. 13 de agosto y 28 de febrero (el milagro del grano).

Radegundis reniega de todo lujo.
Fue hija del rey Berthar de Turingia y nació alrededor de 518. Cuando Radegundis tenía 18 años su padre su asesinado por su hermano Hemfred, al servicio de los francos. Ella y su hermano pequeño fueron llevados a Francia, y Radegundis quedó bajo la protección de Ingunda, mujer de Clotario. Cuando Radegundis tenía 24 años, Ingundis murió y el rey Clotario I la obligó a casarse con él, bajo pretexto de la paz, pero en realidad lo que resultó fue un constante peligro para su vida y la de su hermano. Intentó escapar, pero fue atrapada y finalmente los casó San Medardo (8 de mayo) en Soissons. Radegundis se consolaba en la oración y la caridad. Su marido le reprochaba constantemente su austeridad y su escaso cuidado en el vestido y arreglos, pero ella prefería vivir pobremente, sin halajas ni vestidos costosos.

Y un buen día se fue a Saix, donde se estableció junto a la iglesia, dedicándose a orar, atender enfermos y a trabajar para ganar su sustento. No hay que extrañar que Radegundis dejase a Clotario, que fue capaz de quemar vivos a sus hijos y nietos. Clotario la reclamaba una y otra vez junto a sí. En una ocasión, fue a tomarla por si mismo, y Radegundis al saberlo, huyó a Poitiers. La leyenda cuenta que al pasar por un campo vio a un agricultor trabajando y le dijo "Si alguien te pregunta si has visto pasar a la reina, le dirás que no has visto a nadie desde sembraste el campo", y se metió en el campo. Inmediatamente el avena comenzó a crecer y de tal modo que la cubrió completamente. Al poco tiempo llegó Clotario y preguntó al campesino si había visto pasar a Radegundis, y este respondió lo acordado. Entonces Clotario, viendo la plantación crecida, pensó que por lo menos no había pasado por allí sino hacía tres o cuatro meses, y se dio la vuelta, resignado. En este campo se construyó una iglesia y monasterio que celebran este milagro a 28 de febrero.

Radegundis se estableció en Poitiers, viviendo una vida recogida. En 555 cuando Clotario asesinó a su hermano, ella se fue a Noyon donde pidió el velo y la consagración como diaconisa a San Medardo. Este no quiso hacerlo, pues él mismo la había casado con el terrible rey Clotario. Y por otro lado, esta consagración ya solo había quedado para las mujeres de los presbíteros cuando estos eran nombrados obispos. Pero la reina espetó "temes más a un rey, que al Rey de reyes", amenazándole con que tendría que dar cuentas a Dios por ello. Eso y la influencia de San Germán de París (28 de mayo) hicieron que Medardo se decidiera a consagrarla diaconisa. Radegundis entonces entró en la comunidad monástica de Santa Cesárea (11 y 12 de enero), un monasterio muy avanzado para su tiempo: La Regla establecía que las religiosas debían trabajar en costura o lavado, o en la transcripción de libros, y con ello mantenerse. Debían estudiar al menos dos horas al día. La carne y otros alimentos caros estaban terminantemente prohibidos, salvo para las enfermas. El baño diario era obligatorio. Las vestiduras de la iglesia debían ser sin bordados ni trabajo fino alguno, así como los hábitos. No estaban sujetas a superior ni obispo alguno, salvo a la abadesa.

Venerado sepulcro de la santa.
Poitiers.
Allí vivió unos años más hasta que pudo fundar, ayudada por el obispo San Pient de Poitiers (13 de marzo), su propio monasterio en el que se viviría la misma Regla de Santa Cesárea, luego que el rey Justino II le regalara una reliquia de la Vera Cruz. Fue amiga y dirigida de San Venancio Fortunato (14 de diciembre) y de San Gregorio de Tours (17 de noviembre). Fue la abadesa durante años, hasta que renunció en manos de su amiga e hija espiritual la Beata Inés (13 de mayo). Al parecer coincidió en el tiempo en el monasterio con Santa Disciola (13 de mayo), sobrina de San Salvio de Albi (10 de septiembre).

Radegundis falleció el 13 de agosto de 587. La leyenda dice que había pactado con San Junien (13 de agosto), que cada uno enviaría al otro un mensajero cuando muriera. Ambos fallecieron el mismo día, y los mensajeros se encontraron en Troussais, a mitad del camino. En el sitio se levantó una pequeña capilla que recuerda el hecho.

De su monasterio solo quedan hoy bellas ruinas. Es patrona de Poitiers y de Cambridge. Es abogada de los presos, los tejedores y alfareros, y los mudos. Se le invoca contra las erupciones de la piel, las úlceras y eczemas y la sarna.


Fuentes:

-"Historia general de la Iglesia. Tomo II". ANTOINE-HENRI BERAULT-BERCASTEL. Madrid, 1852.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 13 de agosto además se celebra a:
Beata Gertrudis de Altemberg, abadesa premonstratense.
Santas Centola y Elena de Burgos, mártires.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Eloy, orfebre y testigo de Dios.

San Eloy de Noyon, obispo. 1 de diciembre y último domingo de junio (traslación de las reliquias). 


San Eloy y el caballo.
Introducción.
San Eloy es uno de los santos más importantes de la Galia medieval, y por ende, de toda la Iglesia occidental. Su labor evangelizadora y diplomática trascendió su reino, para convertirse en un referente para muchos prelados, siendo amado de príncipes y papas.

Familia, niñez y oficio.
Su familia era de origen galo romana, de noble abolengo pasado y venida a menos, pues su padre fue un artesano. Nació cerca de Limoges en 588. Cuando tenía 8 años su padre le puso de aprendiz de un herrero y orfebre prestigioso, llamado Abon. Su “vita”, como buena leyenda hagiográfica que se precie, tiene algunas leyendas inverosímiles que han configurado el culto al santo: una de ellas cuenta que a un caballo muy nervioso que no se dejaba herrar, Eloy le tomó la pata, la separó del animal, le herró con paciencia y luego la colocó en su sitio, sin que el caballo sufriera lo más mínimo. 

Orfebre y consejero real.
En aquel taller Eloy se hizo un hábil herrero y orfebre, y hay que decir que ni aún siendo religioso y obispo, abandonó el arte de la orfebrería, pues era su arte y pasión. Su talento llegó al tesorero de Clotario II, Bobbo, que llamó al joven Eloy a París y le encargó que fabricara para el monarca un trono laminado en oro y cuajado de piedras preciosas, para lo cual, le entregaron numerosas joyas y una buena cantidad de oro. Eloy, que era un joven cristiano a carta cabal, entendió que con todo el material podía fabricar no uno, sino dos bellos tronos, y eso hizo. No se quedó para si ni la más pequeña joya, ni un gramo de oro. Al saber Clotario esta anécdota que probaba la honradez del orfebre, le llamó a su presencia, le entrevistó y quedado prendado de sus cualidades, arte, inocencia de vida, le nombró Jefe de la Casa de la Moneda. De su época de orfebre se conservan, o se le atribuyen, algunas obras valiosísimas en historia, devoción y costo, como los relicarios de Santos Crispín y Crispiniano (25 de octubre), San Quintín (31 de octubre) o San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Por tanto, son doblemente relicarios, al estar hechos por la mano de otro santo. 


Trono de Dagoberto I,
atribuido a San Eloy
Biblioteca Nacional de Francia.
Su papel en la corte y su amistad con el rey hicieron de Eloy un personaje importante en la corte, al que muchos pretendían adular, pero el santo no pasaba por esas. Era íntegro y no soportaba la alabanza vana, la fatuidad ni las falsas amistades. Ni el mismo rey se libró de su sinceridad cuando le propuso un juramento de fidelidad, pero Eloy se negó a hacerlo, pareciéndole que jurar no era correcto. Aunque no le juró, el rey comprendió que la amistad y fidelidad de Eloy eran más seguras que las de algunos ministros que habían jurado prestos y con la sonrisa en la boca.

Eloy era muy piadoso, asistía a los oficios religiosos frecuentemente, rezaba diariamente y su caridad era proverbial en París, pues los pobres nunca se iban de vacío de su casa. Fue padre providencial de muchos esclavos, a los que rescataba con sus dineros y les daba la libertad, haciendo de algunos sus sirvientes con salario. Entre ellos estuvo San Tilo (7 de enero), quien luego abandonaría el mundo y sería monje. De otros santos eremitas, monjes u obispos de la época igualmente fueron compañeros suyos en la corte, como San Arnulfo de Metz (18 de julio), San Didier de Cahors (15 de noviembre) o San Ouen de Rouen (24 de agosto), quien escribió la “Vita S. Eligii”, aunque según Butler, ha de ser considerada posterior y de la mano de un monje anónimo de Noyon.

En 629 subió al trono Dagoberto I, el cual desde niño profesaba gran estima a Eloy, aunque su vida piadosa y moral dio dejó bastante que desear, pues si bien se dejaba aconsejar de Eloy, Ouen y Didier en asuntos administrativos, no se reducía a una vida y moral cristianas por nada del mundo, siendo así que tuvo concubinas y esposas de todo tipo, y unos cuantos hijos ilegítimos. Fue Eloy embajador de Dagoberto ante San Judicaël de Bretaña (17 de diciembre), el príncipe rebelde que pretendía arrancar el trono a su hermano San Salomón II (4 de octubre). Puso la paz entre ambos Eloy, logrando que Salomón reinase y que Judicaël tomase mejor estado: la vida monástica (aunque regresaría al trono después). En 632 Eloy consiguió que el rey le regalase unos terrenos en Solignac, Limoges, siendo el fundador y benefactor de un monasterio junto a San Remaclio (3 de septiembre y 15 de mayo, Todos los Santos Obispos de Maastricht) construido en dichas tierras. Otro monasterio, este femenino, fundó el santo en París, poniendo al frente a Santa Áurea (4 de octubre), siguiendo la Regla de Santa Cesárea de Arlés (11 y 12 de enero). La leyenda dice que el santo se tomó unas pulgadas más de las previstas en la construcción del monasterio y por ello fue a pedir perdón al rey, quedando este admirado de tal honradez.


Obispo y evangelizador.
En 639 Eloy, cansado de la vida del mundo, decidió renunciar a su cargo de consejero real, dejando todas sus propiedades (salvo sus amadas herramientas). A su abandono del mundo le acompañó como dije antes San Tilo y San Ouen. Junto a este último, Eloy fue consagrado obispo tan solo a los dos años de su vida monástica, en 641, por gracia del papa Juan IV. Si bien como cortesano Eloy había sido íntegro a toda prueba, como obispo no lo fue menos. Fue un gran evangelizador de la región de Tournai y Noyon, la grey que le fue encomendada, luego de la muerte de San Acario (27 de noviembre). En Tournai aún campeaba el paganismo por los campos y bosques, pues la evangelización había sido abandonada tiempo atrás y conservada en las ciudades. El santo se lanzó a una obra de fundación de monasterios e iglesias, conversión de santuarios paganos en cristianos, y la organización de la enseñanza y la caridad. Predicó por si mismo y también envió misioneros a los actuales Países Bajos, principalmente a Gante y Amberes, de cuya región bien puede considerársele apóstol. Llevó la justicia a donde imperaba la venganza tribal, y la fe a donde mandaba la superstición y la idolatría. Cada domingo celebraba la liturgia de manera solemne y los demás días de la semana los ocupaba en catequizar. Así, cada año bautizaba en la Pascua a cientos de cientos de nuevos cristianos, y reconciliaba a muchos bautizados devolviéndolos a la Iglesia luego de la penitencia cuaresmal.

Ya siendo obispo fundó un monasterio femenino en su ciudad episcopal: Noyon, en el cual quedó como abadesa Santa Godebertis (11 de abril y 3 de junio, traslación de las reliquias). También le hace la leyenda fundador del monasterio de Ourscamp (campo de osos), cerca de Noyon, que tiene su sabrosa leyenda: llevaba el santo las piedras en un carro tirado por un buey cuando salió del bosque un gran oso que hizo mató al buey de un zarpazo. Entonces el santo regañó al oso y le hizo ponerse frente al carro, lo unció y el animal hizo las funciones del buey acarreando piedras hasta que el monasterio estuvo listo. Una vez que terminó, el santo le dio la libertad, como se lee de otros santos. Fue consejero de la reina regente, Santa Bathildis (30 de enero), con la que logró uno de los grandes anhelos de ambos: la prohibición del comercio de esclavos y la obligatoriedad del descanso dominical para los que aún eran esclavos, en las tierras de los francos en el Concilio de Chalon en 647.

Muerte y reliquias.
Luego del verano de 660 Eloy tuvo la premonición de que su muerte estaba cercana y lo comunicó a su clero. A finales de noviembre cayó enfermo de fiebres, y subió al cielo el 1 de diciembre del mismo año, luego de 19 años como obispo. La reina Bathildis se encargó de sus funerales y dispuso el traslado de su santo cuerpo al monasterio de Celles, donde la misma reina se recogía y terminaría siendo religiosa. Pero el pueblo y el clero de Noyon se opusieron a sus planes y por nada del mundo consintieron en deshacerse de las reliquias de su santo obispo. Así que la reina, al ver el amor que le tenían, desistió y el santo fue sepultado en la iglesia de Santa María, de donde fueron trasladadas a la catedral el 24 de junio de 1739. Su martillo, o su supuesto martillo de orfebre, se venera en Vosselare, Flandes. En la sede fue sucedido por San Mumolin (16 de octubre).


Reliquias de San Eloy.
Catedral de Noyon.
Culto y devoción.
La devoción a San Eloy, más por sus habilidades de orfebre, que por su acción apostólica, se ha extendido por todo el mundo conocido. Las asociaciones y gremios de forjadores y orfebres le tienen por su patrón y aún celebran su fiesta, sobre todo en Francia, España y algunos sitios de América. Es abogado de artesanos, numismáticos, coleccionistas de monedas, herreros, obreros metalúrgicos, relojeros, mineros, caldereros, cerrajeros, en general todos los oficios relacionados con el metal, la precisión y la delicadeza. Además, por la asociación con la herrería y los caballos, se le invoca ante las enfermedades de los equinos, habiendo sido costumbre durante siglos bendecir caballos el último domingo de junio, coincidiendo con la conmemoración de la traslación de las reliquias.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 


A 1 de diciembre además se celebra a  
San Ansano de Siena, mártir.
Santa Florencia de Poitiers, virgen

lunes, 8 de junio de 2015

San Medardo de Noyon.

La historia y la leyenda se unen en este santo obispo del siglo VI, uno de los más importantes de su momento, crucial para la historia de Francia, de Europa y de toda la Iglesia. Se conocen muchos datos de su vida, aunque los respectivos a la infancia son tardíos y probablemente legendarios. Incluso contradictorios. Cualquier lector conocedor de santos podrá discernir fácilmente la división entre historia y literatura piadosa. Y vamos a él: 

El santo con la corona
de rosas.
San Medardo de Noyon, obispo. 8 de junio. 

Infancia y juventud: 
Nació  Medardo nació en Salency, sobre 457, y fue hijo de una familia acomodada, descendiente de caballeros y nobles romanos, “cristianos viejos”. Su padre se llamó Nectardo y su madre Protagia. Cuando el niño Medardo comenzó a alcanzar las primeras luces, con 4 ó 5 años, ya comenzó a destacar en la piedad y la caridad. Su mayor gozo era socorrer a los pobres y mendigos. Cada día escamoteaba comida de sus propios platos para guardar y dar a los pobres al final del día. Llegó a darle su vestido nuevo a un niño que halló mendigando en la calle. Preguntado por qué lo había hecho, respondió sencillamente: “Jesucristo lo necesitaba más que yo”. En otra ocasión regaló un caballo de su padre a un pobre hombre al que unos ladrones le habían robado el suyo. Por intercesión de un ángel, el hombre recuperó su caballo y pudo devolver a Nectardo el suyo, que no tuvo tiempo para regañar al niño. Ya realizaba milagros desde pequeño, como aquel que hizo ante dos hermanos que se peleaban por los lindes de dos tierras: puso el niño el pie sobre una piedra diciendo: “esta piedra es desde hoy el límite de ambas tierras, y con ella termina esta porfía”, viéndose la huella de su pie en la roca, al levantarlo de esta.

Viendo tantas dotes piadosas, sus padres consideraron inclinarle a la carrera eclesiástica, por lo que le enviaron al obispado de Vermand, cuya escuela catedralicia tenía justificada buena fama. Allí conoció al niño San Eleuterio de Tournai (20 de febrero), al que le profetizó sería obispo. Destacó por su piedad, penitencia, amor a la oración y su interés en ayudar a sus condiscípulos. Visitaba las hospederías, para cuidar a los enfermos y socorrer a los pobres. Visitaba la iglesia siempre que podía, quedando en éxtasis delante del crucifijo, al que amaba muchísimo, junto  con la devoción a la Santísima Virgen. Cuando llegó a la adolescencia, se le dio una canonjía, esperando terminase los estudios teológicos y alcanzara la edad prudente para ser ordenado presbítero. Ya encaminado al sacerdocio, redobló sus penitencias y amor a la pureza, para prepararse convenientemente al estado sacerdotal. Viendo el obispo tan buenas disposiciones, la fama de santidad entre el clero y el pueblo, le ordenó presbítero antes de los 20 años. Fue gran predicador, piadoso con los pecadores, pero enérgico con los males e injusticias que veía. 

Medardo, obispo: 
En 530 murió Alomer, obispo de Vermand y el clero eligió unánimemente a Medardo, que aunque se excusó, nada pudo hacer ante la decisión del clero y el rey Clodoveo, que confirmó su elección. Si ya era vigilante sobre su propia persona como presbítero, más lo fue como obispo, con el objetivo de no dar mal ejemplo a nadie. Siempre consideró la dignidad episcopal como un servicio supremo a Cristo y al pueblo encomendado. No dejaba ni un día de visitar a sus enfermos y pobres. Estaba más a gusto en las chozas de los pobres, que en los palacios. Ante el peligro de los vándalos, trasladó a Noyon todo el poder civil y episcopal, los grandes comercios, convirtiendo a esta ciudad en una ciudad importante dentro del mapa francés. Dotó la ciudad de hermosos templos, hospicios, corrigió excesos, suprimió vicios y vigiló contra la usura, los ladrones y pícaros. A unos ladrones que pretendía robarle la miel de sus colmenas, las abejas le atacaron furiosas hasta que el santo les mandó tener piedad, y lo dejaron en paz. Otro que se metió en una viña a robar la vid, fue sorprendido y quedó paralizado hasta que pidió perdón al santo obispo. Unos soldados del rey Clotario asaltaron unas iglesias, robando tesoros, y como castigo quedó paralizado todo el ejército hasta que los culpables confesaron su culpa a San Medardo y devolvieron lo robado.

Al morir San Eleuterio, obispo de Tournay, ante el progreso que había adquirido Noyon durante el gobierno de Medardo, los habitantes de Tournay le quisieron nombrar obispo para alcanzar el bienestar que veían en aquella ciudad, pero era imposible por no permitirlo las leyes reales, que no admitían los traslados ni las dobles sedes en manos de un solo obispo. Así que Clodoveo, cuya sede estaba ¡casualidad! en Tournay, intercedió ante San Remigio de Reims (1 de octubre) y ambos apelaron al papa San Hormisdas (6 de agosto), el cual colocó a Medardo como administrador apostólico de Tournay, sin dejar su sede. No le quedó más remedio al santo que obedecer, aumentando su trabajo. Esta ciudad estaba cercada de paganos y algunos herejes, a los que hubo que perseguir, convirtiéndoles pacientemente. A tanto llegaba esta que una vez en que unos paganos lo apresaron y lo llevaban a matar, Dios le salvó milagrosamente, y el santo no les entregó a la justicia, para con su perdón ganarlos para Cristo, como sucedió efectivamente. Poco a poco les enseñó el engaño del demonio que representaban sus ídolos, les exorcizaba y sanaba con sus milagros, hasta que no quedó ninguno y todos se convirtieron. 

El Santo consagra a Santa Radegundis
Dio el velo de religiosa y ordenó diaconisa a la reina Santa Radegundis (13 de agosto), que hastiada de su marido le abandonó (o este la echó, simplemente) para tomar el velo en el monasterio de Santa Cesárea (11 y 12 de enero). San Medardo en un principio no quería hacerlo, pero la reina le acusó "de temer más a un rey, que al Rey de reyes", amenazándole con que tendría que dar cuentas a Dios por ello. Eso y la influencia de San Germán de París (28 de mayo) hicieron que Medardo se decidiera a consagrarla diaconisa a pesar de lo irregular de su situación. No hay que extrañar que Radegundis dejase a Clotario, que fue capaz de quemar vivos a sus hijos y nietos.

Muerte y veneración:
Murió el 8 de junio de 560, con 103 años. A la hora de su muerte se vieron cruzar por el cielo varias luces misteriosas, que todos tomaron por ángeles. La veneración pública a sus reliquias fue inmediata, unánime e ininterrumpida hasta hoy. Fue enterrado en la catedral de Noyon , hasta que fueron trasladadas a Soissons por el rey Clorario I a una bella iglesia y monasterio que culminaría el hijo de este, Sigeberto I. Con el tiempo este monasterio tomaría el nombre del santo. El culto al santo se extendió por todos los dominios franceses, y algunos pueblos eslavos, aún paganos, pero enterados de sus milagros le tenían entre sus protectores. En Inglaterra tenía tanta devoción que aún después del cisma de Enrique VIII su memoria continuó celebrándose hasta hoy. 

Otras leyendas: 
Una leyenda del sigo XIII le hace hermano gemelo del desconocido San Gildardo de Rouen (8 de junio), que dice que no solo nacieron el mismo día, sino que fueron ordenados presbíteros y obispos, y aún murieron el mismo día y la misma hora. El origen de esta leyenda está en que las reliquias de San Gildardo fueron trasladadas a la iglesia abacial de San Medardo de Soisons ante el asolamiento de los bárbaros a Normandía. 
 
La parroquia de Benavarre, Ribagorza, dice tener su cuerpo desde que Carlomagno trajera él mismo las reliquias del santo. En realidad se trata de una confusión con otra leyenda del siglo XIII, que cuenta que un obispo llamado Medardo habría acompañado a Carlomargo y nombrado obispo de Ribagorza en 780, más de dos siglos después que San Medardo de Noyon pasase por este mundo. Olvidada esta memoria, en el siglo XVI se confundió a este Medardo local con el famoso San Medardo de Noyon, celebrándose su memoria aunque se trata de otro obispo diferente. La supuesta venida con Carlomagno se convirtió en una traslación de reliquias.

Otra leyenda tardía y que no tiene relación con el santo dice que, siendo bebé, Medardo fue protegido de la lluvia por un águila gigante, que extendió sus alas sobre él. Aunque no tiene consistencia histórica, por tardía, esta anécdota le ha hecho patrono contra la sequía, los granizos, las tormentas. Es común creencia en el campo francés que si el día del santo llueve, habrá lluvia en el verano, y si no, pues será un estío sereno y con buen tiempo. Es protector de los fabricantes de paraguas, y tan extendido estaba este patronato, que los paragüeros franceses tenían la devoción de llamar Medardo a su primer hijo. También se le invoca contra el dolor de muelas luego que el rey Sigeberto fuese a su primera iglesia a invocarle para que le sanara de este mal. Halló la ermita cerrada y arrancó una astilla de madera de la puerta, y al tocarse la muela con esta, quedó sanado. A partir de entonces se hizo costumbre, a tal punto que la capilla fue reducida a astillas.

Se dice que instauró la "Fiesta de la Rosa", en la que se premiaba a la joven más virtuosa de la comarca. Se la coronaba con rosas y le ofrecían regalos que, en ocasiones, eran toda una dote. En realidad es una festividad del medievo, muy posterior al santo.



Fuentes: 
-“España sagrada: Tratado LXXXIV: de las santas iglesias de Lérida, Roda y Barbastro”. JOSÉ DE LA CANAL (O.S.A.). Madrid, 1836.
-“Historia general de la Iglesia. Tomo II”. ANTOINE-HENRI BERAULT-BERCASTEL. Madrid, 1852.
-“Novísimo Año Cristiano, o Ejercicios devotos para todos los días del año”. Junio. JEAN CROISET. Barcelona y Madrid, 1847.


A 8 de junio además se celebra a
Santa Helga de Bregenz, virgen eremita.
San Miguel de los Santos, presbítero trinitario
San Maximino de Aix, obispo.

sábado, 11 de abril de 2015

Santa Godebertis de Noyon

Tenían los padres de esta joven unos ambiciosos planes para ella. Pero cuando Dios no quiere, no hay santo que ruegue.

Catedral de Noyon.
Santa Godebertis de Noyon, virgen. 11 de abril y 3 de junio (traslación de las reliquias).

Era Godebertis hija de nobles, natural de Boves y nació sobre 640. Desde niña fue piadosa y caritativa. Sus padres eran buenos cristianos y la alentaban a su vida de piedad. Cuando llegó a la edad apropiada, sus padres le buscaron un buen partido para lograr un matrimonio como su hija merecía. Pero ella había hecho un voto de visginidad desde pequeña, y aunque no pensaba romperlo, le apenaba contradecir a sus padres.

Para su bendición, en el momento en que sus padres le contaron sus planes, estaba presente San Eloy (1 de diciembre y último domingo de junio, traslación de las reliquias), que conocía por revelación lo que pasaba en el corazón de la chica. Así que se levantó, se quitó su anillo episcopal y poniéndolo en el dedo de Godebertis, dijo a sus padres: "Es inútil tratar de matrimonio con esta virgen, porque ella está ya desposada con el Hijo de Dios", -y volviéndose a la joven le preguntó -  "¿no es verdad esto, hija mía?". -"" - respondió Godebertis - "no deseo más que eso, no quiero más Esposo que Jesucristo, el Esposo de las vírgenes". Ante tal resolución, los padres no pudieron más que apoyarle y abandonar sus planes de matrimonio.

El rey Clotario II tenía un castillo en Noyon, con un bello oratorio dedicado a Santa Genoveva, y conociendo la historia, lo donó a Eloy, para que pudiera cumplir los deseos de Godebertis de consagrarse a Cristo. Allí Eloy le impuso el velo de las vírgenes, junto a doce compañeras en 657. Para todas escribió una Regla, en la que combinaban la oración y la caridad, acogiendo a pobres, enfermos y peregrinos. Ya en vida fue ganando fama de santa mujer, por su consejo y don de milagros. Durante una epidemia de peste, pidió al clero hiciera tres días de ayuno y penitencia y aunque al principio no fue obedecida, cuando los sacerdotes cumplieron, la enfermedad cesó. Asimismo se nos dice que detuvo incendios, sanó enfermos y ciegos

Reliquias de la santa
en la Catedral de Noyon.
En el monasterio vivió una vida entregada a Dios hasta entre 690-700, cuando entró a las bodas eternas con el Esposo. Su culto comenzó muy pronto, y su tumba y reliquias fueron meta de peregrinación y fuente de milagros. Sus reliquias permanecieron en el monasterio hasta que en 1504 se le construyó un bello relicario de plata, luego de aplacar una epidemia en la ciudad, y se le trasladó solemnemente a la catedral de Noyon, donde permanece, menos una mano que fue regalada al rey Luis XIII en 1640 y que se perdió en la Revolución Francesa. Se le invoca contra las epidemias, la sequía y los dolores articulares.

Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique." MARCEL STROOBENTS (trad.). A. Sigier, 1991.



A 11 de abril además se celebra a 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...