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lunes, 16 de octubre de 2017

San Elophe, hermano de todos, y de Cristo.

San Elophe de Toul, mártir. 16 de octubre y 21 de junio (traslación de las reliquias a Colonia).


Imagen venerada en Domremy.
Cuéntase que era de origen irlandés y que vivía en Toul, asistiendo a los pobres y los enfermos. Durante la persecución de Juliano el apóstata, Elophe fue apresado y sentenciado a muerte, pero estando en la cárcel convirtió y bautizó lo menos a 400 personas. Finalmente fue decapitado por Cristo en 362. Aunque la leyenda no mencione nada sobre cefaloforia, en ocasiones se le presenta con la cabeza entre las manos, como los santos cefalóforos. Hay que recordar que el origen de esta iconografía es presentar un tipo de martirio: la decapitación.

Algunas leyendas le hacen hermano de San Euquerio de Liverdun (24 de octubre), y de Santas Libaria y Pusinna (10 de julio y 8 de octubre), que habrían sido martirizadas con él. En ocasiones también aparece como hermano de San Menna (3 de octubre). Y, además, por si fuera poco, la leyenda Santas Oda y Gertrudis de Toul (16 de febrero) también le hace hermano de estas santas. Indudablemente, debió ser un santo muy popular y de culto antiguo como para que se le asociara con otros santos menos conocidos para darles realce a estos últimos.

Su sepulcro aún se venera en la colina donde la tradición quiere su martirio. En 960 San Bruno I de Colonia (11 de octubre), amante de las reliquias, trasladó sus restos a la iglesia de San Martín de Colonia.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 16 de octubre además se celebra a
San Gall, abad.
Santa Eduviges de Silesia, duquesa y religiosa.

lunes, 20 de febrero de 2017

San Euquerio de Orleans

San Euquerio de Orleans, obispo. 20 de febrero y 11 de agosto, traslación de las reliquias.

Este santo nació en Orleans hacia 690, en una noble familia, y fue su padre el célebre obispo-guerrero Savarico de Auxerre. Fue sobrino de San Severo de Orleans (5 de mayo) y de su infancia se cuentan numerosas leyendas tardías. Una de ellas cuenta que, volviendo su madre de maitines, se le apareció un ángel que le anunció que el niño que esperaba sería una gran bendición para la Iglesia, la familia y el mundo. Y lo mismo confirmó con gran consuelo San Ansbert de Autun (18 de abril) cuando le bautizó. Como esperaban, fue un niño piaoso, amante de la oración y la caridad. A los 7 años comenzaron a educarle y su formación abarcó todas las ciencias, las artes, la filosofía y teología, y con tanto provecho que a los 18 años ya era todo un sabio, pudiendo explicar las Escrituras y la teología, aunque por humildad nunca lo hacía.

En 714 tomó la sotana clerical y le confirieron las órdenes menores, que le fueron dadas por San Leodoberd (3 de mayo), siendo un ejemplo para los demás, incluso sacerdotes ancianos. Pero Euquerio, temiendo la vanidad del mundo, decidió vivir la soledad del claustro y se fue al monasterio de Jumièges, fundado por San Filiberto (20 de agosto) y San Ouen de Rouen (24 de agosto), donde fue recibido con aprecio. Durante 7 años vivió en oración penitencia y estudio, como deseaba. Obedecía puntualmente, era el primero en el coro y estaba siempre solícito a las necesidades de sus hermanos monjes. En el monasterio fue ordenado presbítero, siendo muy solícito celebrando la santa misa.

Sobre 721 murió su tío San Severo, que había dispuesto que su sobrino le sucediera en la sede. Aunque Euquerio se negó, tuvo que aceptar por las presiones del clero y del pueblo de Orleans. Incluso Carlos Martel envió una guardia a escoltarle, no fuera que huyese a la soledad de algún monasterio. Ya consagrado obispo, Euquerio comenzó su labor apostólica reformando al clero y reforzando la disciplina eclesiástica. Reparó iglesias, impulsó la evangelización de zonas rurales, y muchas veces él mismo visitaba a los más alejados de la ciudad para confirmarles en la fe o convertirles. Durante 16 años rigió la sede con paz, hasta que en 737 unos nobles, enfadados con él, porque se oponía a que administrasen bienes de la Iglesia, le calumniaron ante Carlos Martel, acusando a Euquerio de oponerse a las rentas eclesiásticas que el príncipe recaudaba para sus propios fines. Es cierto que el santo había denunciado dicho abuso, pero nunca se había opuesto directamente a la recaudación. Hay que recordar que el puesto de obispo de Orleans conllevaba ser mayordomo de palacio, por lo cual era gravísima.

Así, pasando por Orleans cuando volvía de Aquitania luego de vencer a los moros, tomó a Euquerio consigo y lo llevó consigo a Verneuil. Una vez allí, lejos de los fieles de Orleans, Carlos le dijo su verdadero propósito: desterrarlo a Colonia junto a su familia. No quiso oír Carlos la defensa de Euquerio, que se fue sin más. En Colonia el santo se retiró a un monasterio, pero de allí fue requerido por el pueblo para tratar asuntos espirituales o materiales, q ue el santo siempre dirimía con justicia y caridad. Sabiéndolo Carlos, le tomó más odio y mandó le llevasen prisionero a Hasbin, Lieja. Pero allí le tomó tanto afecto el señor del lugar que le trató como amigo y le nombró limosnero de su casa y de la Iglesia, pero al poco tiempo Euquerio le pidió le dejara retirarse a alguna abadía de Hasbin, y el señor se lo permitió.

Sepulcro de San Euquerio,
abadía de San Trudo.
Entonces Euquerio se retiró a la abadía de San Trudo, donde vivió santamente durante unos 12 años, en constante oración y penitencia, como siempre había deseado. Con su ejemplo reformó poco a poco a los monjes, que cambiaron de relajados a observantes. Allí, en la paz monástica subió al cielo el 20 de febrero de 743, siendo enterrado en la misma abadía. En 880 sus reliquias fueron elevadas junto a las de San Trudo (23 de noviembre). En 881 ambas reliquias fueron escondidas en una gruta por miedo a las invasiones normandas. El 11 de agosto de 1169 fueron trasladadas solemnemente a la abadía. Un hueso del santo se cedió en 1606 a la catedral de Orleans.

En ocasiones se le confunde con el octavo obispo de Tongeren, de igual nombre. El origen de esto está en el culto a ambos en la misma zona.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Febrero". RP. JEAN CROISSET. Logroño, 1851
-"Compendio cronológico de la historia eclesiástica". Tomo II. PHILIPPE MÁCQUER. Madrid, 1791.



A 20 de febrero además se celebra a  





jueves, 7 de mayo de 2015

Un obispo, dos ciudades y tres leyendas

San Domiciano de Maastricht y Tongeren, obispo. 7, 11 (diócesis de Lieja) y 15 (Todos los Santos Obispos de Maastricht) de mayo y 8 de julio (traslación de las reliquias).

Historia.
Lo que históricamente conocemos de San Domiciano, lo sabemos por su propia mano. Son dos firmas que autentifican su existencia en tiempo y momentos claros. La primera es su rúbrica en 534, en el Concilio de Auvernia, donde firmó “Domiciano in nomine Christi episcopus ecclesiae Tungrorum, quod est Trajectum, subscripsi", o sea, "Domicianus, en el nombre de Cristo, obispo de la iglesia de Tongeraars, es decir, Traejecta, firmo aquí". (Traejecta es la medieval Maastricht). La segunda en el Concilio de Orleans de 549, donde aparece como “Domicianus episcopus ecclesiae Tungrinsis subscripsi", apareciendo como obispo de Tongeren. Fue sucesor de San Euquerio (20 de febrero y 15 de mayo). Y hasta aquí podemos decir, pues todo lo que sigue pertenece a su leyenda.


Leyenda.
La “vita” fue escrita por Heriger en el siglo XII, con motivo de la traslación de las reliquias, o su canonización. Al no haber datos, pues tomó un poco de aquí y de allá, de un santo y de otro. Detalles iconográficos los convirtió en históricos y, sobre todo, compuso una vida ejemplar según el concepto edificante que debía tener la historia en esa época. Según esta relación, Domiciano era un hijo un conde de Colonia y de una duquesa de Ardennes. En 350 sucedió a San Euquerio, en 538 tomó parte del Concilio de Metz, donde por medio de un milagro, demostró que unos caballeros debían dinero a la diócesis, cuya catedral era una simple capilla casi en ruinas: Ni el obispo ni el poder civil se ponían de acuerdo sobre quien debía edificar una catedral digna. Los nobles se oponían, algunos con razón, otros sin ella. Domiciano hizo una oración y sobre la frente de los que debían dinero apareció una mancha negra, que no se borró hasta que satisficieron su deuda, hasta la última moneda. 

También recibió una revelación sobre una caja oculta, desde los tiempos de San Servacio de Maastricht (13 y 15 de mayo) en la que se descubrieron cartas, donaciones y privilegios eclesiásticos. De ellas se desprendía que los ducados de las Ardenas y Lorena, y el condado de Osterne se comprometían a pagar cien mil florines anuales al obispo de la ciudad, fuese quien fuese. Domiciano mostró los documentos al rey Teodorico de Austrasia que mandó colgar a los caballeros y confiscó sus bienes en bien de la Iglesia. En realidad esta leyenda lo que pretende es confirmar los privilegios de la iglesia local frente al poder, envolviendo en una intervención divina el origen de tales prebendas. Sea como fuere, en la época de Domiciano no se construyó catedral alguna, sino que sería su sucesor, San Monulfo (16 y 21 de julio, y 15 de mayo). 

En ese mismo concilio, siempre según la leyenda, Domiciano dirigiría su encendida palabra contra un grupo de herejes arrianos, los que viéndose vencidos se lanzaron contra él, pero el santo elevó una oración y estalló una tormenta de rayos que mató a los herejes. De regreso a Tongeren pasó por Maastricht, a venerar el sepulcro de San Servacio. Estando allí cayó una espesa nevada, que creó una capa de seis metros de espesor, salvo en Maastricht, donde no cayó ni un copo y el santo pudo visitar tranquilamente las reliquias de San Servacio. Allí ocurrió un milagro que aparece casi siempre en su iconografía: Destruyó un dragón que asolaba la ciudad.

Cuando le llegó el fin, pidió ser enterrado en la iglesia de Santa María de Huy, donde estuvo hasta 1173, en que las reliquias fueron trasladadas a Tongeren y a Maastricht. Según Jean d'Oultremont, cada año el día de su fiesta ocurrían grandes milagros en su tumba, especialmente niños ahogados que volvían a la vida. Se le invoca contra las epidemias, la peste, las tormentas y nevadas.


A 7 de mayo además se celebra
Beata Gisela de Hungría, reina y abadesa.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Aparición de San Rafael Arcángel.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...