Mostrando entradas con la etiqueta Maurilio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Maurilio. Mostrar todas las entradas

lunes, 1 de marzo de 2021

Prelado humilde, padre providente y taumaturgo

San Albino de Angers, obispo. 1 y 2 de marzo. 

Albino, o Aubin, nació en 469 en Vannes, Bretaña, en una familia de ascendencia anglosajona. Fue educado en el monasterio de Cincillac, en la ciudad de Angers. Fue un monje virtuoso, aplicado al estudio y la oración. En 505 fue elegido abad de la comunidad, y lo fue durante 35 años, siendo un ejemplo para todos. Fundó varios monasterios y dio comienzo a la biblioteca monástica. 

En 529 la ciudad de Angers le eligió como obispo, pero Albino se negó rotundamente. Solo aceptó luego de la reconvención de su buen amigo San Melanio de Rennes (6 de noviembre) y de los obispos otros San Lô de Coutances (22 de septiembre) y San Marcos de Nantes (25 de diciembre), quienes además fueron quienes le ordenaron obispo. Fue un padre para todos sus fieles, especialmente para los presos, a quienes demostró gran caridad, convirtiendo a muchos a la buena vida y logrando para ellos el perdón. Para obtener la palabra de enmienda de los prisioneros amnistiados Albino creó una ceremonia en la que estos juraban sobre el sepulcro San Maurilio (13 de septiembre), el obispo taumaturgo de Angers. Esta ceremonia duró durante siglos, hasta la Revolución Francesa. 

Realizó Albino numerosos milagros, según cuenta su leyenda. Dícese que el rey Childebert se empeció de una mujer llamada Etheria y para lograr hacerla suya, la raptó. Al saberlo Albino se presentó en la prisión y pidió que la mujer fuera liberada. Se lo negó el carcelero. Así tres veces, y a la última Albino tocó al guardia y este cayó muerto. Al saberlo Childebert dejó libre a la joven, aunque pidió una recompensa por ello, pensando que Albino no pagaría. Mas este hizo una oración y cavando el suelo con su báculo halló unas monedas de oro que el rey tomó sorprendido. Otro milagro que se cuenta es que resucitó a un niño llamado Alabaudo, al que llevaban a enterrar. 

Fue Albino uno de los prelados más radicales en el Concilio de Orleans, en 541, denunciando sobre todo el pecado de incesto, que entre los nobles era demasiado frecuente, incluso entre padres e hijos, solo por el hecho de no dividir posesiones. Ante esto la mayoría de los obispos callaba, traicionando los cánones eclesiásticos que prohibían los matrimonios incestuosos. Y tanto se esforzó, que logró que el Concilio determinara que quien pecaba de incesto era excomulgado “latae sententiae”. 

Albino subió a los cielos el 1 de marzo de 550 y su cadáver fue sepultado en su catedral. En 557 se terminó una basílica para honrar su memoria y allí fueron depositadas sus reliquias definitivamente el 2 de marzo de ese mismo año. Luego se construiría una hermosa abadía. 

Aparición en Guérande
San Venancio Fortunato
(14 de diciembre) escribió una biografía de San Albino, en la cual hace mención de numerosos milagros ocurridos en la tumba del santo. Sobre todo se extiende en uno, que también recoge San Gregorio de Tours (17 de noviembre): un hombre cojo permaneció toda la noche esperando abrieran la iglesia para pedir por su salud al santo. Allí se durmió y soñó que un hombre que radiaba luz le decía que justo a las 9 de la mañana, al empezar la Tercia, fuera al sepulcro de Albino, quien junto con San Martín de Tours (11 de noviembre) bendecía y sanaba a muchos mientras duraba el Oficio Divino. Así lo hizo el cojo, y apenas sonó la campana de Tercia y los monjes comenzaron a cantar el Oficio, sanó milagrosamente. Y con él, también fue sanada una ciega que allí se hallaba. 

Una leyenda popular cuenta que, en el siglo IX, cuando la ciudad de Guérande fue amenazada por los vikingos, se vio al santo aparecer en el cielo montando a caballo y dispersando a los paganos. Desde entonces, como no, es el patrón de la ciudad. 


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de marzo además se recuerda a:





viernes, 16 de junio de 2017

Benno, el fiel.

San Benno de Meissen, obispo. 16 de junio.

San Benno. Setten.
Su "vita" fue escrita por Jerome Emser, teniendo como fuente a personas que conocieron al santo. Nació Benno en Hildesheim, y fue hijo de Federico, conde de Bultenburg. Como solía pasar, su hermano mayor, Cristóbal, fue destinado a proseguir la estirpe familiar, heredando todos los bienes y posesiones, y Benno fue destinado a la carrera eclesiástica. Así que desde niño fue puesto bajo la protección de San Bernward de Hildesheim (20 de noviembre), el cual le educó en la piedad, el amor a la virtud y al estudio. 

Cuando el santo obispo estaba para morir, Benno estuvo a su lado, cuidándole como un hijo. Y cuando ya no estaba entre los vivos, Benno abandonó el mundo y tomó el hábito monástico en la célebre abadía de Hildesheim. A los cuatro años murió el abad y Benno fue elegido abad, al mismo tiempo que el monje Sigeberto. Benno rigió la abadía durante tres meses y luego pasó el báculo abacial a Sigeberto. En este tiempo el emperador Enrique III fundó un capítulo de canónigos en Goslar y quiso que Benno estuviera entre ellos. 17 años fue canónigo, siendo ejemplo de virtudes, de piedad, de ciencia y prudencia. Allí conoció al canónigo Anno, el cual llegaría a ser San Anno II de Colonia (4 de diciembre). Este influente prelado, luego que diera un golpe de Estado, coronara al pequeño Enrique IV y se proclamase regente a sí mismo, llamó a Benno y le ordenó presbítero y obispo de Meissen, siendo consagrado en Magdeburg.

Benno se encontró una diócesis complicada: clero desmoralizado y displicente, fieles indolentes y numerosos paganos que adoraban a dioses de la natauraleza. Y para colmo, los eslavos y sajones amenazando al imperio por sus tierras. Comenzó la evangelización de los alejados, a la par que reformaba al clero. Reestableció el rezo del Oficio Divino en la catedral, abandonado por sus antecesores, e incluso lo impuso cantado, al uso de la abadía de Hildesheim. Recortó rentas de sacerdotes, reorganizó la caridad, el culto y reformó los monasterios. Se enfrentó enérgicamente al amancebamiento de los presbíteros, imponiendo la ley celibataria en su sede, y también luchó contra la simonía, siguiendo la labor reformadora de San Gregorio VII (25 de mayo).

En las revueltas por el imperio, los obispos sajones se pudieron de parte de los rebeldes, frente a los obispos alemanes. Benno fue arrojado de su sede, aunque no por mucho tiempo. En este destierro evangelizó a los pueblos wendos y a los eslavos. Apenas entronizado nuevamente, el rey Enrique IV le llamó a Worms, a un Sínodo en el que buscaba deponer al papa Gregorio VII, pero apenas lo supo Benno, huyó de allí y se fue a Roma, donde Gregorio le acogió con benevolencia. Allí estaba cuando el papa excomulgó al emperador. Una leyenda dice que los canónigos mandaron a preguntar a Benno que hacer si el emperador excomulgado intentaba entrar a la catedral a recibir. Benno les mandó que arrojaran las llaves de la catedral al río Elba, prometiendo no volver hasta que el emperador cejase en su impiedad. Cuando este se rindió ante la excomunión lanzada por Gregorio VII, Benno regresó a su sede y, dice la leyenda, entrando a la ciudad, un pez enorme se elevó sobre las aguas del Elba sosteniendo en su boca las llaves, que Benno recuperó. Leyendas parecidas se pueden leer en las "vitae" de San Egwing de Worcester (11 de enero) o San Maurilio de Angers (13 de septiembre).

Mitra usada por el santo,
que se venera en Meissen.
Otra leyenda cuenta que, estando el santo paseando y orando por los pantanos de Meissen, se distraía con el continuo croar de las ranas, a las que mandó que callaran, y estas enmudecieron. Pero cuando siguió rezando el Oficio, llegó al texto "Benedicite, cete, et omnia quæ moventur in aquis, Domino", se avergonzó y regresó al pantano y dijo "Oh, ranas, seguid con vuestro canto de acción de gracias al Señor!" Y las ranas volvieron a croar.

Benno murió en 1106. El papa Adriano IV le canonizó en 1523. Esta canonización fue protestada por el heresiarca Martín Lutero, que escribió un opúsculo contra "el nuevo ídolo y diablo que han elevado a los altares en Meissen". En 16 de junio de 1524 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a Munich, donde se veneran en un bello relicario de plata. Es abogado de tejedores, porteros, cerrajeros y pescadores, y se le invoca contra la peste, la sequía y las lluvias torrenciales.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de junio además se celebra a
San Aureliano de Arlés, obispo.
Santos Julita y Quirico, mártires.

domingo, 13 de noviembre de 2016

San Bricio el cazador cazado.

Pregunta: Buenas, soy sacerdote. Estoy buscando un ejemplo de un santo que siendo ya santo o virtuoso tuvo alguna caída importante y esa caída lejos de llevarlo a la tibieza eso lo ayudó a la santidad. Entonces San Agustín no puede ser ejemplo porque el se convirtió de pecador a santo. Gracias. 

Respuesta: Como sabrá, la conversión es un proceso y tiene caídas y recaídas. Ha habido santos que durante tiempo han vagado entre el deseo de conversión y la tibieza, hasta que en un momento determinado, ocurre una "gracia fundante", es decir, un toque por parte de Dios en el cual el santo se siente impelido a la perfección de vida. Sin embargo, las vidas de santos no nos hablan de caídas importantes luego de este momento de gracia. Primeramente porque los pecados más graves suelen ser los más ocultos y no trascienden. Otros pecados graves, como asesinatos, que pueden llevar a una conversión (San Tanguy de Bretaña, por ejemplo) nunca aparecen en santos que hayan llevado una vida virtuosa antes de cometerlos, que es el caso que nos ocupa.

Sin embargo, me parece que hay un caso que podría aplicar: el de un presbítero bueno, pero poco ejemplar, que dio muchos quebraderos de cabeza a su obispo hasta un momento, y es: 


San Bricio (Brais, Bresson, Briavel) de Tours, obispo. 13 de noviembre.

Bricio y Martín.
Schöppingen.
Había sido Bricio un chico pobre y pendenciero al cual el gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones) había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Pero a pesar de su profesión religiosa, siempre fue amigo de bromas, pillerías y de provocar a su amigo y protector, y ahora su abad.

Cuenta que en una ocasión en que un hombre enfermo fue al monasterio a que el San Martín rezara por él y le devolviera la salud, fue Bricio, que ya era diácono, quien le abrió la puerta y dijo al hombre: "Si lo que buscas es al loco, entonces has de buscarle mirando al cielo", y el pobre hombre salió a buscar a Martín con el cuello estirado mirando hacia el cielo. Porque las cosas las ordena Dios como quiere, le halló San Martín, le sanó y volvió al monasterio, donde reclamó a Bricio por burlarse del hombre. Bricio intentó negarlo, pero el santo abad le dijo: "aunque estuviera lejos de ti, he oído tus palabras". Y añadió "sé por Dios que te llamará al episcopado después de mi muerte, pero antes me darás muchos dolores de cabeza, que pagarás después". Y Bricio le replicó: "Tenía razón, estás loco". Después de ordenado presbítero, y ya fuera del monasterio, Bricio continuó con su vida de bromas y disipación. Vestía elegantemente, comía como un rey poseía casas, establos y esclavos, en contra de todo lo que su maestro le había enseñado. Incluso dice San Sulpicio Severo (29 de enero) que llegó a militar en un grupo de presbíteros que intrigaban contra Martín por su austeridad, celo apostólico y su constante denuncia del mal, el paganismo y la mala conducta de los cristianos. No en balde "Judas" le había llamado el santo apóstol. Y las veces que Martín le reconvenía, Bricio le discutía en público, se burlaba de él, intentando minar su autoridad.

Sin embargo, en 397, cuando murió Martín, Bricio entró en gran tristeza por lo mal que había tratado a su benefactor. Hizo penitencia, oró incesantemente y Dios le otorgó la conversión de costumbres. Y en tan poco tiempo se vio el cambio que Tours le eligió, como había predicho San Martín en obispo de la sede turonense. Lo primero que hizo fue erigir una iglesia sobre la tumba de San Martín, promovió su culto y luego dejó todos sus bienes para vivir como un simple obrero del Evangelio. Pero su pasado disoluto le perseguía, pues algunos presbíteros no creían en su cambio y fue perseguido y calumniado varias veces. Incluso un antiguo compañero suyo del monasterio, el obispo San Lázaro de Aix (27 de mayo) intentó junto a otros obispos deponerle de su sede.

Bricio y el bebé.
Schöppingen.
Pero su mayor calumnia, que fue un duro golpe del que no se salvó ni por un milagro fue la siguiente: una virgen consagrada quedó embarazada y al dar a luz dijo que el niño era de Bricio. Este lo negó, pero su pasado le perseguía a pesar de que este hecho está datado en 430 ¡con ya 33 años de obispo! El clero y el pueblo fueron a acusarle de aquello con ánimo de lincharle, según Sulpicio Severo "sintiéndose engañados de que su piedad y celo eran tan sólo para ocultar sus prácticas sucias, mientras todo el tiempo habían besado sus manos reverentemente por amor a Dios". Bricio se mantuvo firme en su negativa y mandó traer al niño, que aún no tenía ni un mes. "En el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios Todopoderoso" –conjuró Bricio al infante – "si realmente soy tu padre, hazlo saber delante de toda esta gente". "No lo eres" - replicó el bebé. Pero ese portento no era suficiente, por lo cual el pueblo clamó que Bricio hiciera al niño revelar quién era el verdadero padre. Pero Bricio dijo que eso no importaba ni le atañía para probar su inocencia. Pero el pueblo le acusó, además, de haber hecho magia , por lo cual querían echarlo de la sede. Entonces Bricio, para probar ¡otra vez! Su inocencia, tomó unas brasas del fuego, las colocó en el regazo de sus vestiduras y se dirigió, seguido por la turba, a la tumba de San Martín. Allí dejó caer los carbones, mostrando la ropa sin quemar ni manchada. "Podéis ver que mi ropa no muestra ni un solo daño de fuego, así tampoco hay mancha en mi cuerpo de culpa por haber yacido con una mujer". Esta prueba de fuego contra los delitos de índole sexual era muy frecuente en la Edad Media. Suponemos que Dios protegía a los inocentes, o todos culpables… Igual se puede leer de Santa Cunegundis (3 de marzo), a la que hicieron caminar sobre una reja de arado ardiendo. Pero ni esto hizo confiar a los de Tours, que le desterraron.

Bricio, ya muy anciano, se dirigió a Roma a defenderse ante el papa San Celestino I (6; 8, Iglesia Oriental; 9 de abril y 27 de julio). Mientras, en Tours elegían a Julián como sucesor de Bricio, pero ni llegó a tomar posesión, pues murió en Vercelli. Luego eligieron a Armencio. Entretanto, el papa acogió a Bricio, que comenzó a defenderse y a hacer penitencia pública durante siete años. Al cabo de este tiempo decidió regresar a Tours, y cuando llegó con sus ayudantes que le habían sido fieles a Mont-Louis, supo que Armencio había fallecido de agudas fiebres. Entonces dijo a sus acompañantes: "Levantaos, si somos rápidos aún podemos llegar al funeral de nuestro hermano en Tours". Y entró a la ciudad por la puerta oeste en el mismo momento en que el cortejo salía por la puerta este. Tomó posesión de su trono y de su sede no hubo quien le sacara durante los siete años más que duró su episcopado, pues el pueblo al final reconoció que no había pruebas contra él. Durante sus últimos años retomó la caridad, el apostolado. Fundó iglesias, monasterios y hospitales. Ordenó obispo a San Maurilio de Angers (13 de septiembre). 

Bricio murió en 447, muy anciano, y fue sucedido por San Eustaquio (19 de septiembre). En 594 se trasladaron sus reliquias a Clermont-Ferrand, desde donde su sulto se ha extendido por otras partes de Francia y Europa. Es abogado de los acusados injustamente, los perseguidos y los condenados a muerte. Se le invoca contra los ardores de estómago, los males de hígado y los cólicos, y la causa está en su iconografía, que suele presentarle con los carbones a la altura del vientre.


Fuentes: 
-http://historivegauche.canalblog.com/archives/2010/04/17/17608878.html
-"Les Nouvelles Fleurs des Vies des Saints et Fêtes de l'Année". Tome Second. R.P ANDRÉ DU VAL RÉBEYROLIS. Lyon, 1860.
-"Brice of Tours". LAMBERT M. SURHONE, MIRIAM T. TIMPLEDON. 2010.


A 13 de noviembre además se celebra a 
Santa Agostina Livia Pierantoni, virgen y mártir.
Santa Maxellendis de Caudray, virgen y mártir.

domingo, 13 de septiembre de 2015

San Maurilio de Angers.

La vida de este santo la escribió San Magnobod de Angers (16 de octubre) y si seleccionamos con pinzas lo que es histórico y lo separamos de la leyenda piadosa, nos quedamos con más bien poco. Y como las leyendas me gustan mucho y me gusta dároslas a conocer, no haré distinciones entre historia y fábula, presuponiendo que los lectores fieles, o todos, sabrán detectar aquello que pertenece a la ficción literaria.

Escenas de la vida del santo.
San Maurilio de Angers, obispo. 13 de septiembre. 

Nació Maurilio en el siglo IV, cerca de Milán. Su padre era Gobernador de la provincia romana, y como su madre, eran sólida fe cristiana. Y tanto la procuraron para su hijo que le pusieron bajo la instrucción del gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones), que a la sazón hacía vida monástica en Milán. Bajo la tutela del santo de Panonia aprendió Maurilio los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. Desterrado San Martín, Marilio siguió su formación con ilusión de consagrarse a Dios en la vida monástica, pero apenas pasó un tiempo, otro grande le tomó junto a sí: San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) le hizo lector de su catedral, con vistas a ordenarle presbítero cuando llegase el momento. Tantas eran sus virtudes desde que era jovencillo.

Muertos sus padres, Maurilio quedó libre de las ataduras del mundo, por lo que entregó todos sus bienes a los pobres y se dedicó al estudio y la piedad. San Ambrosio tenía grandes ilusiones con él, pero Maurilio seguía anhelando a su maestro San Martín y la vida monástica, por lo que luego de pedir socorro a Dios, decidió ingresar en un monasterio. Enterado que San Martín, que ya era obispo de Tours había edificado un monasterio del cual elegía a su clero, se fue en su busca, para profesar bajo su mano. En el monasterio volvieron a florecer todas sus virtudes: era ejemplo de piedad, humildad, prontitud en el cumplimiento de la Regla. Obedecía siempre, era fervoroso y jamás perdía el tiempo en ociosidades (gran peligro en la vida monástica). Llegado a la edad prudente, San Martín le ordenó presbítero, a pesar de las protestas de humildad de nuestro santo. Algunos le hacen abad de este monasterio.

Siendo sacerdote sus virtudes y celo le llevaron a otra faceta desconocida: la de apóstol. Tal como preveían Martín y Ambrosio, Maurilio apenas ordenado, se lanzó a la conversión de los paganos y los bárbaros que iban poblando los territorios del Imperio. Se prodigaba entre el servicio del altar, la predicación, la denuncia de las injusticias y la caridad para con los pobres. Su primer destino fue Anjou, donde el nombre de Cristo era pasado por alto, a pesar de ser conocido. Con su palabra y ejemplo convirtió a muchos y enfervorizó a los cristianos. Luego pasó a Angers, donde efectuó el milagro de hacer caer fuego desde el cielo sobre un templo pagano donde aún se realizaban cultos y sacrificios a los dioses. Esto provocó una cascada de conversiones de paganos, los cuales construyeron una iglesia sobre las ruinas del templo. No le faltaron milagros para convencer a su pueblo: sanó a un pagano de nombre Saturno, que estaba baldado de las manos, de nacimiento. Fue presentarse el hombre y trazar la señal de la cruz el santo, que aquel quedó libre de su mal. Ciegos, poseídos, niños muertos y resucitados… toda clase de males pasaron delante de Maurilio, y este con la bendición de Dios, les daba solución mediante sus milagros. Enterado de que unos paganos habían escondido sus ídolos en una cueva para que el santo no se enterase, allá se fue y apenas conminó a los demonios que en los ídolos se escondían, estos clamaron “Maurilio, ¿por qué nos persigues en todas partes? ¿También nos vienes a arrojar de este último refugio? ¿No nos has de conceder paz ni tregua?” A lo que el santo respondió haciendo la señal de la cruz e invocando el Santísimo Nombre de Jesús, mandándoles a los diablos desaparecieran de sus dominios, cosa que hicieron los demonios con grandes aullidos. Lo siguiente fue reunir las estatuas y prenderles fuego en un monte, donde luego se levantaría un monasterio e iglesia dedicados a Nuestra Señora, en el cual entrarían algunos de los convertidos.

Elección de San Maurilio.
Enterado que un mercader iba a España a vender algunos esclavos, le rogó les liberase, por amor de Cristo, pero el hombre no cejó por más razones que le dio Maurilio. Viendo que nada podía, pasó toda la noche en vigilia ante el Señor, hasta la mañana siguiente, cuando le dijeron que el esclavista agonizaba y le llamaba a su presencia. Al llegar, lo halló muerto, y sus amigos esclavistas le suplicaban le devolviese a la vida para que se arrepintiera, como ellos mismos hacían ante Dios. Oró el santo y el mercader volvió a la vida, se arrepintió, dio la libertad a sus esclavos, vendió sus bienes y entró en religión. Doce años sirvió Maurilio de apóstol a los pobladores de Angers, desterrando en ese tiempo todo vestigio de paganismo y haciendo crecer una comunidad cristiana piadosa y caritativa. 

Al cabo de ese tiempo murió el obispo (que algunos hacen coincidir con San Próspero de Aquitania, 25 de junio) y el clero y el pueblo eligieron unánimemente a Maurilio. Se resistió tanto que hubo que llevarle a la fuerza a la catedral, donde le recibió San Bricio (13 de noviembre). Allí cesaron sus protestas cuando se vio descender sobre él una paloma blanca, que todos tomaron como signo de elección divina. Toda la ceremonia de consagración episcopal estuvo la paloma sobre el hombro del santo, hasta desaparecer. De obispo redobló sus actividades apostólicas de predicación y caridad. Pero recordaréis que lo que anhelaba el santo era la vida monástica, así que al cabo del tiempo ya estaba más que triste con su destino como obispo. Tristeza que se aumentó al morírsele un niño sin el sacramento del bautismo por no haber llegado a tiempo, a pesar de no ser culpa suya, pues tenía que terminar la liturgia. Así que decepcionado, a san Maurilio no se le ocurrió más que abandonar de noche la ciudad. Disfrazado, tomó un barco en el puerto, que le llevaría a Bretaña. Tenía en sus manos las llaves de la catedral, con las que no sabía que hacer, cuando de pronto vino un golpe de mar, se las arrancó de las manos y se hundieron en lo profundo del océano. Lo tomó el santo como signo del cielo, y se prometió: “no volveré a la tierra que dejé hasta que aparezcan estas llaves”.

Llegando a Bretaña, se colocó de jardinero en casa de un señor, y pronto destacó entre todos los sirvientes por su modestia, prontitud para el trabajo, paciencia y piedad. Siete años sirvió el santo como jardinero, en tanto que cuatro presbíteros de su clero le buscaban por medio mundo. Llegados a la costa bretona, vieron una piedra resplandeciente, y acercándose, leyeron las letras de oro que había en la pidera: “Por aquí pasó Maurilio, obispo de Angers”, con lo que tomaron más deseo de hallarle. Estando ya de camino, un enorme pez saltó del mar hacia la cubierta del barco. Si se sorprendieron al verle, más aún lo hicieron cuando al abrirlo (para comerlo, supongo) hallaron las llaves de su catedral en el estómago del pez. En un principio pensaron que el santo se habría ahogado, pero una visión les advirtió de su error, confirmándoles que estaban en buen camino para hallar a su amado obispo. Nada más llegar a Inglaterra supieron de un virtuoso jardinero de origen extranjero, del que se hablaban prodigios. Y a casa del señor se fueron, hallando a Maurilio encargado de su jardín, y viéndole, se postraron ante él y le besaban las manos. Le enseñaron las llaves y el santo, comprendiendo que Dios le respondía a su promesa, decidió volver a su diócesis. Pero la cosa no quedó ahí, pues la pena por el niño muerto aún le atenazaba, así que nada más llegar a Angers (donde fue aclamado con júbilo), fue a la tumba del infante. Allí oró por él, y el niño volvió a la vida, luego de siete años (!). El santo obispo le bautizó y confirmó, y como había sido “renacido”, le llamó Renato, tomándolo bajo su protección. Llegó este niño a ser el sucesor de Maurilio, le conocemos como San Renato de Angers (12 de noviembre).

Vuelto a la sede, nuestro santo renovó sus afanes apostólicos, corrigiendo abusos, predicando, socorriendo a los necesitados, construyendo monasterios e iglesias, sustituyendo fiestas paganas con rogativas y ceremonias cristianas. Pero la vida monástica seguía llamándole, por lo que luego de unos años, junto a Renato se retiró a una ermita en Sorrento, donde finalmente falleció el 13 de septiembre de 437, casi con 90 años. Se vieron extrañas luces en el cielo y unas monjas cercanas oyeron cánticos angélicos. Fue enterrado en la necrópolis de Sorrento, de donde se trasladaron sus reliquias a Angers, en cuya catedral son veneradas aún. Es abogado de jardineros, paisajistas y pescadores. Se le invoca para no morir sin sacramentos, contra la parálisis, la gota, la artritis y en general contra cualquier enfermedad que impida la movilidad.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 13 de septiembre además se celebra a 
San Amando de Sitten, obispo.
San Eulogio de Alejandría, obispo

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...