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viernes, 22 de enero de 2021

De el Hermano María.

San Walter de Himmerod, cisterciense. 22 de enero.

Nació en 1165 en Bierbeek, Flandes. Recibió formación para la vida militar, sirvió en varios ejércitos y era muy bueno en los torneos de caballería. Era devotísimo de la Virgen María, a la que siempre dedicaba sus victorias, como su dama preferida. Adornaba los altares de la Señora y siempre que podía asistía a misa en sábado. 

Cuenta la leyenda que, en una ocasión en que iba a un torneo con sus amigos, pasó por una iglesia, donde iban a celebrar la misa de una festividad mariana. Dijo a sus compañeros que no podía dejar de honrar a la Madre de Dios, que siguieran ellos al torneo, que él les alcanzaría. Y se fue a la misa. Pero he aquí que el sermón y las oraciones fueron muy largas, y Walter ni vio pasar el tiempo. Entretanto, el torneo comenzó y sus amigos le vieron llegar de pronto, competir, obtener la victoria y salir del campo tan pronto. Cuando emprendieron el regreso, le hallaron aún en la iglesia, y al constatar que él no había salido del templo, todos no pudieron sino concluir que la Santísima Virgen había competido en la justa en su lugar, para agradecerle su devoción.

Tanto favor de la Virgen, no hizo sino que Walter dejara el mundo y tomara el hábito monástico en la abadía cisterciense de Himmerod, llamándose el "Hermano María". Era totalmente analfabeto, por lo cual un día su abad, Eustacio, le preguntó como rezaba en el coro, o que leía. Walter le respondió: "Sólo considero la vida de Jesús y su Madre. A la mesa pienso en su vida pública, en el coro en su Pasión y Muerte, en el trabajo, pienso en la gloria del cielo". El abad y los monjes quedaron muy edificados con su respuesta. Por ello, accedió el prelado a que Walter estudiara y, al cabo de saber la teología, se le ordenó presbítero.

En un viaje que hizo con su abad, estando de paso en el monasterio de Villers, mientras celebraba la misa de Nuestra Señora, se le apareció María, quien le prometió que pronto podría verla para siempre. Al día siguiente regresó a Himmerod con su abad y poco después murió, el 22 de enero de 1222.


A 22 de enero además se celebra a:


San Anastasio,
carmelita y mártir
.
San Vicente Pallotti,
presbítero
.

lunes, 12 de febrero de 2018

"Sin el Domingo no podemos vivir".

San Saturnino de Abitinia y compañeros mártires. 12 de febrero.

En 303, imperando Diocleciano, se emitió otro edicto de persecución contra los cristianos. En Abitinia padecieron muchos mártires, entre ellos los que hoy traigo.

Un domingo de 304, estando el sacerdote Saturnino, sus cuatro hijos y otros muchos cristianos en la celebración de la Eucaristía en casa de un fiel llamado Octavio Félix, los soldados imperiales irrumpieron en la casa y se los llevaron presos. Los dos hijos mayores del sacerdote, Saturnino y Félix, eran lectores, su hija María había consagrado su virginidad a Dios, e Hilarión era todavía un infante. Entre los otros prisioneros estaban Dativo, quien era un noble senador, Ampelio, Rogaciano, Januario, Casiano, Victoriano. En total eran 30 hombres y 19 mujeres. Dativo era quien más defendía al presbítero Saturnino y en todo momento estaba junto a él, como sus hijos.

Cuando fueron llevados ante los magistrados, confesaron a Cristo tan firmemente, que los jueces aplaudieron su coraje. Pero aún así, todos fueron encadenados y enviados a Cartago, ante el procónsul Anulino. Durante el trayecto no cesaban de cantar himnos y cánticos al Señor, alabando a Dios por permitirles ser mártires. Llegados ante el magistrado, este se dirigió a Dativo, por ser un noble. Le inquirió si había participado en "la Colecta" (el modo antiguo de referirse a la reunión de los cristianos) y quien la presidía. Dativo respondió que asistía cada domingo y que en su casa se celebraba la Eucaristía, pero calló sobre quién era el presbítero, por lo cual fue sometido al potro y al desgarramiento de los costados con garfios de hierro. Tras él, todos fueron interrogados y sometido a iguales tormentos, pero ninguno dejó ni renegó de Cristo.

Luego preguntó Anulino a Félix si había estado en "la asamblea". Félix respondió: - "Soy cristiano". "Yo no pregunté eso" – dijo el magistrado – "sino si has estado en la colecta". "¡Oh, juez ignorante!" – gritó Félix – "¿sería yo cristiano y no estaría presente? Como si la reunión del día del Señor fuera sin el cristiano, y el cristiano sin la reunión del día del Señor. ¿No sabes que uno fue hecho para el otro, y que no puede ser sin el otro?" por encararse así con el procónsul, fue salvajemente golpeado y enviado a prisión.

Entre los presos estaba Victoria, una virgen consagrada que desde niña había prometido castidad a Cristo. Aunque sus padres paganos la habían ofrecido a un noble, ella escapó de su casa, se refugió en una iglesia, donde consagró su virginidad a Dios según se acostumbraba ya en las iglesias orientales. El procónsul le preguntó cuál era su religión y la respuesta de Victoria fue "soy cristiana". Estaba allí un hermano de Victoria, llamado Fortunaciano, quien intentó declarar que la chica era loca y no sabía lo que decía, pero Victoria respondió cabalmente a las preguntas y clamó bien fuerte que nadie la había obligado a ser cristiana. Le fue preguntado si quería volver a casa con su hermano y dijo - "siendo cristiana, no reconozco a nadie como hermanos sino a los que guardan la ley de Dios". Fue enviada a un juez, que intentó convencerla con diferentes argumentos, pero ella rechazó uno tras otro.

También esta Emérito, quien al serle preguntado el por qué se reunían para la asamblea, estando prohibido, respondió: "Sin el Domingo no podemos vivir".

Anulino entonces se centró en el pequeño Hilarión, pensando que al ser un niño tan tierno, sería fácil reducirle. Pero el niño despreció las amenazas como un hombre y dijo: "soy cristiano, he estado en la colecta, y fue de mi propia elección, sin ninguna coacción". Le dijo Anulino: - "Te cortaré la nariz y las orejas". "Podrías hacerlo, pero yo aún sería cristiano". Entonces el procónsul mandó fuera llevado a la cárcel e Hilarión gritó: - "¡Gracias a Dios!"

Y así se cortan las Actas, sin que sepamos el tipo de martirio que padecieron. Una mano con más piedad que respeto por la historia añadió siglos después muchos nombres y terminó las Actas con estas palabras: "Estos benditos mártires, desprovistos de todo alimento para sus cuerpos, uno por uno y gradualmente, emigraron al reino celestial con la palma de la victoria, sosteniéndolos nuestro Señor Jesucristo, que con el Padre reina a través de los siglos. Amén."



En 404 estas Actas fueron un documento esencial para combatir a los donatistas, pues ellas dejan claro que ni por la persecución los cristianos dejaban de asistir a los Oficios Divinos. En 406, en su obra "Contra Cresconio" San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental) da testimonio de su culto en las iglesias de África, señalando su día de memoria a 12 de febrero. De él lo toma Usuardo para introducirlos en el Martirologio Romano.

Ocasionalmente son mencionados entre los llamados "Mártires de la Eucaristía". por ello, el 29 de mayo de 2005, en la Clausura del Congreso Eucarístico de Bari, el papa Benedicto XVI se refirió a estos santos mártires, tan antiguos y tan actuales:
"Sobre la experiencia de los mártires de Abitina debemos reflexionar también nosotros, cristianos del siglo XXI. Ni siquiera para nosotros es fácil vivir como cristianos, aunque no existan esas prohibiciones del emperador. Pero, desde un punto de vista espiritual, el mundo en el que vivimos, marcado a menudo por el consumismo desenfrenado, por la indiferencia religiosa y por un secularismo cerrado a la trascendencia, puede parecer un desierto no menos inhóspito que aquel 'inmenso y terrible' (Dt 8, 15) del que nos ha hablado la primera lectura, tomada del libro del Deuteronomio".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 12 de febrero además se celebra a
Santa Humbelina de Jully, abadesa.
San Melecio de Antioquía, obispo.

sábado, 10 de octubre de 2015

Cerbonio, el de los gansos.

San Cerbonio, obispo. 10 de octubre.

Lo único que de él se conoce es una mención de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) en sus famosos y cuestionables “Diálogos”. Cuestionables porque de San Gregorio hay parte, y partes añadidas y de dudosa veracidad. En el siglo X se escribió una “vita” plagada de elementos legendarios para rellenar lagunas sobre su vida.

Contando todo, lo que de este santo podemos saber es que Cerbonio era un cristiano nativo del norte de África, que huyó a Piombino, actual Italia, cuando los vándalos asolaron su región norafricana. Allí le hicieron obispo por sus virtudes. Pero pronto tuvo problemas: resulta que Cerbonio y su clero despertaban todos los domingos antes de la aurora para cantar misa apenas saliera el sol. Así que cuando el pueblo llegaba a la catedral hallaban al obispo y los presbíteros desayunando, con gran escándalo de todos, pues volvían a sus casas sin la Eucaristía. Se hartaron de la situación y se quejaron al papa Virgilio de aquello. Este envió a unos legados a observar la situación. Esa mañana, como siempre, apenas aparecieron las primeras luces, los diáconos prepararon el altar y el obispo dijo misa. Cuando los legados se despertaron hallaron a Cerbonio y los sacerdotes desayunando. Este les invitó y le respondieron "No somos herejes para comer antes de la misa". -“La misa ha pasado hace más de una hora”, respondió Cerbonio.

Aún así, sabida la verdad, los legados le comunicaron que debía presentarse ante el papa. Cerbonio obediente hizo lo que le pedían y se pusieron en camino hacia Roma. De camino tres de los legados comenzaron a sufrir fiebres y deshidratación, para lo cual el santo hizo brotar una fuente haciendo la señal de la cruz con su báculo en la tierra. Les sanó y, claro, los informes que presentaron los embajadores pontificios ante Virgilio fueron todos excelentes, ponderando la santidad e inocencia del obispo Cerbonio. Pero a eso ayudó aún otro portento más, que ha configurado los patronatos y la iconografía del santo: mientras esperaba audiencia con el papa, vio pasar una bandada de gansos y les llamó diciendo: "En el nombre del Señor, no os doy licencia para volar a parte alguna hasta que me hayáis acompañado a la presencia del papa". Y los gansos detuvieron su vuelo, entraron al palacio papal e hicieron corte a Cerbonio, el cual fue recibido por Virgilio con gran solemnidad y muestras de cariño y admiración al comprobar su santidad. Luego fueron todos a la basílica de San Pedro, donde al llegar al altar, Cerbonio bendijo a los gansos y estos levantaron vuelo y se fueron. Después de semejante maravilla, el papa autorizó a Cerbonio a que cantara misa a la hora que más le gustara, y que el pueblo se aviniera a su horario, enviándole de nuevo a su ciudad de Piombino, cargado de relquias, vasos sagrados y libros litúrgicos y de los Padres. Llegado a la ciudad, fue acogido con júbilo por el pueblo.

Según San Gregorio, el rey Totila el Godo invadió la ciudad, capturó a Cerbonio y le arrojó al circo junto con un oso para que le despedazase, pero el oso en vez de hacerle daño, se agachó a sus pies y los lamió. Al ver esto, Totila temió a este hombre tan poderoso y le permitió irse en paz. Cerbonio se retiró a la isla de Elba, donde murió. Luego su cuerpo fue llevado de vuelta a Piombino, donde se venera.


Fuente:
-"La leyenda de oro para cada día del año". Volumen 3. PEDRO DE RIBADANEIRA. Barcelona, 1866.
-“Colección de Santos Mártires, confesores, y varones venerables del clero”. Tomo IV. FERNANDO RAMÍREZ DE LUQUE. Madrid, 1805.


A 10 de octubre además se celebra a 
San Ghislain, abad.
San Víctor de Xanten, soldado mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...