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domingo, 25 de abril de 2021

El papa asno.

Beato Benedicto XII, papa. 25 de abril.

Nació en Sabardoun, sobre 1280 y su nombre de bautismo fue Jacobo. Su padre fue Guillermo Fournier, y su madre, cuyo nombre se ignora, era sobrina del controvertido papa Juan XXII. Desde sus más tiernos años manifestó el niño Jacobo una propensa inclinación a las letras, por lo cual sus padres, a pesar de no poseer pingues recursos, se preocuparon de que estudiara en los mejores colegios. Así, se formó en Gramática y Retórica en Sabardoun. Estudió Artes y Teología en Tolosa.

Tenía la intención de proseguir estudiando en la Universidad de París, mas otra cosa llamó la atención: en un viaje que realizó a su ciudad natal para visitar a sus padres, pasó la noche en la hospedería del monasterio cisterciense de Boulbonne. le bastó esa noche de conversación con los monjes y participar con ellos en la oración coral, para enamorarse de la vida monástica. Y sin ir a su casa a ver a sus padres, pidió el hábito y lo obtuvo ese mismo día. fue un monje ejemplar, lo cual, sumado a sus luces naturales y por el estudio, hizo que su abad le enviara a formarse al Colegio de San Bernardo de París, para que pudiera estudiar en dicha Universidad, como era su primer deseo. En París obtuvo el doctorado en Teología.

Una vez terminado sus estudios, fue nombrado Inquisidor para el Languedoc, donde los cátaros extendían cada vez más su herejía. Al mismo tiempo era nombrado abad del monasterio de Fontfroid, de Narbona. Su acción apostólica en la conversión y represión de los herejes, más su labor como abad, llevando al monasterio a altas cotas de santidad y erudición, hicieron que el papa Clemente V le nombrara obispo de Pamiers. En esta nueva labor apostólica, nuestro beato brilló por su acción pastoral y diplomática. Eran los tiempos del papado de Avignon, convulsos y de confusión, al hallarse el papa fuera de la Ciudad Eterna, y sucederse continuamente las intrigas y males que, años más tarde desembocarían en el Cisma de Occidente. El 18 de diciembre de 1327 Juan XXII le creó cardenal y le dio la misión de escribir contra las herejías que pululaban por la cristiandad. Era llamado "el cardenal blanco", pues siempre vestía su hábito del Císter.

Jacobo se dio a su tarea apologética, escribiendo varios opúsculos contra los "Fraticelli", un conjunto de sectas que reinterpretaban el Evangelio, llevaban la pobreza a extremos y que terminaron en la impureza y enemigos del papado. También escribió sobre la doctrina de la visión beatífica de las almas. Una corriente, de la que sería partidario el papa Juan XXII, enseñaba que las almas no gozarían de Dios sino hasta después del juicio final. Algunos han acusado al papa Juan XXII de ser hereje por tal creencia, pero en su favor hay que decir que no sería sino después de su muerte cuando se definiría la doctrina católica para siempre, la cual veremos enseguida.

Con esta trayectoria no es de extrañar que a la muerte del papa Juan XXII, el 4 de diciembre de 1334, fuera Jacobo el elegido para sucederle. Fue coronado en la iglesia de los dominicos de Avignon, el 8 de enero de 1335, tomando el nombre de Benedicto XII. Dícese que, al saber la noticia de su elección, dijo: "Han elegido a un asno". Apenas fue entronizado en la cátedra de San Pedro, se dedicó a una labor reformadora de la Iglesia, saneó cuentas, retiró prebendas, consolidó la autonomía de los monasterios, restauró varias basílicas de Roma y persiguió la simonía. Para zanjar el asunto teológico de la visión beatífica, en 1336 declaró ex-cathedra la doctrina católica sobre este punto: las almas de los fieles cristianos que mueren en gracia de Dios y los ya purgados, como también los infantes reengendrados por el Bautismo, al momento que expiran ven intuitivamente a Dios, y le gozan después del juicio particular. Esta doctrina sería confirmada por el Concilio de Trento. También escribió algunos tratados espirituales, dispuso cánones y escribió un "Comentario" al Evangelio de San Mateo.

Como monje que era, Benedicto XII fue muy celoso del restablecimiento de la observancia monástica, especialmente entre benedictinos y cistercienses. escribió cartas, firmó sentencias y exhortaciones. Recibió a varios abades y los conminó a la reforma. fue muy atento a las necesidades de los romanos, aunque vivía en Francia, Roma era su casa. En una ocasión en que Roma padeció una terrible hambruna envió a la ciudad 9000 florines de oro para socorro de los necesitados. Fue enemigo de la simonía y el nepotismo, manteniendo a sus parientes lejos, y vigilando no recibieran privilegios o cargos eclesiásticos algunos sin merecerlos. A una sobrina suya algunos príncipes quisieron casarla, o algunos prelados la quisieron para forja alianzas, más el papa no lo permitió, sino que bendijo su matrimonio con un desconocido mercader tolosano. Y un sobrino suyo que llegó a cardenal, no lo fue sino después de su muerte. A otra pariente que fue a visitarle para pedirle algún beneficio, le respondió: "Como Jacobo te conozco, pero como Benedicto no tengo parientes"; y así les despidió, dándoles algo de dinero para el camino de regreso.

En los temas de política, su principal conflicto lo tuvo con Luis IV de Baviera, quien ya estaba enfrentado a su antecesor Juan XXII. A Benedicto le costaba la reconciliación, por su temor a las represalias de los poderosos Roberto de Nápoles y Felipe VI de Francia. Los obispos alemanes apoyaban al emperador, así como los príncipes electores, y ante la indecisión del papa a hacer la paz y confirmar a Luis, proclamaron en 1338 que el emperador dejaba de pedir la confirmación papal para ser legítimo. Benedicto pasó esto por alto, mas no la ofensa que en 1342 le dispensó el emperador: usó su poder civil sobre la Iglesia, para decretar la disolución del matrimonio de la condesa de Tirol para casarla con su hijo Luis. Benedicto se limitó a que hubiera paz, a que el emperador no persiguiera a la Iglesia.

Además, en el ámbito político, reconcilió a los reyes de Castilla y Navarra. hizo paz entre Castilla y Portugal, y entre Nápoles y Sicilia. Apoyó económicamente la reconquista española, y además, otorgó el perdón de los pecados a todos aquellos cristianos que murieran en aquella cruzada. Luego de la batalla de Tarifa, mandó cantar un solemne “Te Deum” en la catedral de Avignon, reconstruida por él mismo. En 1342 fue inflexible con los franceses, entre ellos algunos de la corte papal, quienes secuestraron y pusieron en peligro a unos embajadores del rey Eduardo de Inglaterra. Benedicto mandó apresar a los culpables y una vez liberados los ingleses, mandó ahorcaran a los culpables delante del palacio papal.

Benedicto entró a la paz del Señor el 25 de abril de 1342, tendido sobre el suelo y vestido solamente con su querido hábito del Císter, el cual nunca había dejado de usar debajo de sus ropajes papales. Fue sepultado en la Catedral de Avignon, donde aún se veneran sus reliquias. Curiosamente, en el siglo XVII el P. Pedro Lucio, carmelita, le incluyó entre sus santos, creyendo que en Avignon el epitafio del papa decía: "Hic iacet Benedictus, quem Carmelus protulit, Cassinus aluit, Vaticanus coronavit". En realidad este epitafio, sacado de "Epitafios Heroicos", de Claude de la Ville, no se refiere al papa Benedicto, sino a otra persona. Para colmo, también se le confundió con Benedicto V, a quien la Orden del Carmen tuvo también como santo propio.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 2. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.

San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
  
San Calixto I. 14 de octubre.    
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.

San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Agatón. 10 de enero.
San Celestino I. 6 de abril


A 25 de abril además se celebra a








viernes, 9 de abril de 2021

De peleas, treguas y filioques.

Beato Benedicto VIII, papa. 9 de abril.

Se llamó Theophilacto, y nació en la familia de los condes de Tusculum. Su misma familia lo elevó al pontificado en 1012, luego de la muerte del rey Crescencio III, quien había controlado al menos a cuatro papas. Este rey era enemigo del Sacro Imperio, por lo cual, su subida al solio pontificio fue aplaudida por el rey San Enrique II (13 de julio). Sin embargo, el mismo año de su elección fue echado de Roma por la familia de Crescencio, quien impuso al antipapa Gregorio VI. Sin embargo, este duró poco, pues el Enrique se le enfrentó y Gregorio renunció. Benedicto volvió a Roma y en 1014, en agradecimiento, coronó emperadores a San Enrique II y su mujer, Santa Cunegunda (3 de marzo).

Benedicto VIII fue el papa que generalizó para toda la Iglesia romana la adición de las palabras “Y del Hijo” en el Credo, que había sido añadido previamente por la iglesia hispana. Esto traería consecuencias tremendas para la unidad de la Iglesia, dando pie a un cismaentre Oriente y Occidente aún no cerrado.

En 1016 encabezó un ejército que venció a los musulmanes asentados peligrosamente en el centro de Italia. Conquistó la Apulia, lo cual le enfrentó al emperador bizantino Basilio II, quien dos años más tarde reconquistó la Apulia para el imperio, siguiendo las ideas reconquistadoras del emperador Justiniano, allá en el siglo VIII. Los apulios, sostenidos por normanos que habían obtenido el apoyo de Benedicto VIII, clamaron a este, y este a su vez, al emperador.

En 1020 Benedicto visitó a su protector el emperador San Enrique, y allí consagró la bella catedral de Bamberg. Allí se fraguó la expulsión de los bizantinos del sur de Italia y el Sínodo de Pavía. Este se realizó en 1022 y entre sus disposiciones más severas están la de la exigencia de celibato para todo clérigo desde el subdiácono en adelante. Se decretó que los hijos de los clérigos tendrían que seguir el servicio sacerdotal para que no pudieran litigar por bienes de sus padres, convertidos en bienes eclesiásticos. También se condenó la simonía y la participación del clero en los duelos. Decretó la “Tregua de Dios”, una orden para prohibir toda pelea, trifulca o batalla entre los cristianos en domingos y lunes, dando un respiro a los pobres y siervos. Extendió su influencia gracias a la Orden de Cluny, cuyos monasterios y abadías quedaron como garantes de imponerla y verificar que se cumpliera.

El papa Benedicto VIII murió el 9 de abril de 1024. Fue sucedido por su hermano Romano, quien tomó el nombre de Juan XIX. Fue un laico que recibió en un día, y mediante la simonía que odiaba su hermano, todas las órdenes sagradas. Benedicto VIII nunca ha sido beatificado oficialmente, pero algunos antiguos calendarios del Imperio Germánico le anotaban como Beato.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Agatón. 10 de enero.
San Celestino I. 6 de abril

viernes, 18 de mayo de 2018

Todo por Cristo, los cautivos y los locos.

Beato Juan Gilabert Jofré, presbítero mercedario. 18 de mayo.

Nació en Valencia, España, en 1350, en la familia del abogado Francisco Gilabert. Desde niño fue piadoso, amigo del estudio y la oración. Desde niño quería ser religioso, pero por complacer a sus padres y a su director espiritual, el mercedario Fr. Jaime de San Martin, estudió en Lérida el ambos Derechos. En esta ciudad trató con San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua), quien estaba estudiando allí la Teología.

En 1369 volvió a Valencia y comenzó a vivir una intensa vida espiritual, comulgando con frecuencia, visitando a los pobres, y asistiendo cada día a misa. Las constantes visitas a los mercedarios del Puig, donde era Vicario su director espiritual, le determinaron a tomar el hábito de la Merced. Sus padres accedieron y entró al noviciado en 1370. Pronto demostró ser un religioso bueno y humilde. Se ejercitaba constantemente en el silencio, la penitencia y en obras de mortificación. No salía de su celda sino por cumplir los actos comunes o por obediencia. Se aplicó al estudio de los Santos Padres y de la Escritura siendo en ambas un erudito.

Sobre 1375 fue ordenado presbítero y pronto sus dotes para la predicación se hicieron patentes. En 1380 se le encomendó la restauración del monasterio de Logroño, casi en ruinas. En 1386 los superiores le enviaron como Comendador de Montblanc, sitio que reformó al tiempo que predicaba en toda Tarragona, haciéndose más conocido y respetado. Pero como lo suyo no era el mando, se fue a Barcelona y ante su director, ahora Comendador de Barcelona, Jaime de San Martin, renunció a su mandato. Además, por amor a la Orden, recriminó con caridad al Comendador General de la misma, Fr. Nicolás Pérez, por sus malos ejemplos ante los religiosos. Este prelado quedó admirado y edificado, enmendando su vida desde entonces. En 1391 el padre Juan fue enviado como religioso a Lérida, desde donde fue enviado dos veces (1391 y 1396) como redentor a Argel, haciendo su labor con prontitud y redimiendo a muchos cautivos. También participó en una redención de cristianos en Granada.

El rey Martín de Aragón le tenía gran aprecio e influyó para que fuese elegido en 1405 como Prior del Convento de Barcelona, pero el santo religioso se negó porque aceptando aquel puesto tendría que tomar parte en las pugnas entre su Comendador General, Fr. Antonio Quexal, y el antipapa Benedicto XIII, quien había nombrado como prior de Barcelona a su capellán, el mercedario Fr. Bartolomé Sensores. Obtuvo de su Vicario el poder retirarse al monasterio del Puig como un religioso más. Sin embargo, en 1406 el arzobispo de Valencia, Hugo de Bages logró le trasladaran al convento de la Merced de Valencia.

En esta ciudad el P. Jofré realizó la obra de su vida y por la cual miles de personas le debieron agradecimiento: el primer hospital psiquiátrico del mundo occidental. Cuéntase que en 1409, regresaba el P. Jofré a su convento, cuando vio como en una calle se maltrataba despiadadamente a un pobre loco, del cual el religioso asumió su defensa. Comprobando tanta indefensión, el 24 de febrero de ese mismo predicó un célebre sermón en la catedral de Valencia, conminando a la caridad para con los pobres dementes abandonados. El mismo año fundó un hospicio para recoger a los dementes, pobres y niños expósitos. El rey Martín I y el antipapa Benedicto XIII aprobaron con gozo su obra, dotándola con medios materiales y espirituales. Además, para promover su obra, el padre Jofré fundó una Cofradía y una capilla para dar culto a Nuestra Señora de los Inocentes, luego llamada Nuestra Señora de los Desamparados (Segundo Domingo de Mayo), convirtiéndose en la popular y milagrosa patrona de Valencia y de la Congregación de las Hermanas de los Ancianos Desamparados, fundada por Santa Teresa Jornet (26 de agosto).

Apenas organizada esta obra, el Padre Juan se unió a San Vicente Ferrer en una ardua labor apostólica entre los musulmanes en Italia, Murcia, Valencia y Salamanca, donde se cuenta que durante una predicación, llovieron cruces del cielo, milagro que propició la conversión de cientos de judíos. En 1413 fue nombrado Vicario del Convento del Puig, tomando posesión en 1416, con alegría de religiosos y fieles, que admiraban su virtud. Pero poco tiempo estuvo en el cargo, pues de nuevo se lanzó a la misión con el angélico Ferrer, en Borgoña y Constanza esta vez.

En un momento, ya siendo 1417, Ferrer le reveló al padre Jofré que era voluntad de Dios volviese al Puig para prepararse a bien morir. Y allí volvió el buen mercedario, cargado de méritos y trabajos por el Evangelio. A su llegada al convento las campanas repicaron solas, anunciando a los fieles que su "santo en vida" regresaba. El P. Jofré adoró al Santísimo Sacramento y a la Madre de Dios del Puig, dio la obediencia al Comendador de rodillas, y allí mismo, en aquel acto de humildad, entregó su espíritu, el 18 de mayo de 1417. Doce días estuvo el venerable cuerpo expuesto, mientras que miles de valencianos le honraban. Obispos y abades le visitaron y encomendaron su alma, aunque nadie dudaba de su gloria.

Fue sepultado en el mismo convento y santuario de Nuestra Señora del Puig, y desde entonces su culto ha sido ininterrumpido, viéndose con frecuencia milagros a su vera. En Madrid, Valladolid y Salamanca tuvo algún culto, con altar e imagen dedicados en la iglesia de la Veracruz de esta última ciudad. En 1585 el cuerpo fue analizado y se halló incorrupto y flexible. Lamentablemente su devoción vino a menos en el siglo XVII, a tenor de las nuevas normas canónicas de Urbano VIII, según las cuales no se podía dar culto a ningún cuerpo de persona no canonizada. en el siglo XIX se comenzó el proceso de canonización, pero quedó interrupto. En el siglo XX se reabrió y de nuevo quedó cortado por la Guerra Civil Española. En 1996 se reabrió, terminado su fase diocesana en 2007, y siendo enviado a Roma. Aquí le llamamos Beato sin pretender adelantarnos a la Iglesia, pero en numerosas crónicas mercedarias y civiles se le llama Beato y aún Santo.


Fuentes:
-"Vida y obra del padre Juan Gilabert Jofré". FÉLIX RAMAJO ALISTE. Diputación Provincial de Valencia, 1998.
-"Año Cristiano de España". Tomo V. D. JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA. Madrid, 1792.


A 18 de mayo además se celebra a:


San Teodoto y las siete
mártires de Ancyra.
Santa Ælgifu, reina.
San Félix de Cantalicio,
religioso capuchino.





lunes, 12 de febrero de 2018

"Sin el Domingo no podemos vivir".

San Saturnino de Abitinia y compañeros mártires. 12 de febrero.

En 303, imperando Diocleciano, se emitió otro edicto de persecución contra los cristianos. En Abitinia padecieron muchos mártires, entre ellos los que hoy traigo.

Un domingo de 304, estando el sacerdote Saturnino, sus cuatro hijos y otros muchos cristianos en la celebración de la Eucaristía en casa de un fiel llamado Octavio Félix, los soldados imperiales irrumpieron en la casa y se los llevaron presos. Los dos hijos mayores del sacerdote, Saturnino y Félix, eran lectores, su hija María había consagrado su virginidad a Dios, e Hilarión era todavía un infante. Entre los otros prisioneros estaban Dativo, quien era un noble senador, Ampelio, Rogaciano, Januario, Casiano, Victoriano. En total eran 30 hombres y 19 mujeres. Dativo era quien más defendía al presbítero Saturnino y en todo momento estaba junto a él, como sus hijos.

Cuando fueron llevados ante los magistrados, confesaron a Cristo tan firmemente, que los jueces aplaudieron su coraje. Pero aún así, todos fueron encadenados y enviados a Cartago, ante el procónsul Anulino. Durante el trayecto no cesaban de cantar himnos y cánticos al Señor, alabando a Dios por permitirles ser mártires. Llegados ante el magistrado, este se dirigió a Dativo, por ser un noble. Le inquirió si había participado en "la Colecta" (el modo antiguo de referirse a la reunión de los cristianos) y quien la presidía. Dativo respondió que asistía cada domingo y que en su casa se celebraba la Eucaristía, pero calló sobre quién era el presbítero, por lo cual fue sometido al potro y al desgarramiento de los costados con garfios de hierro. Tras él, todos fueron interrogados y sometido a iguales tormentos, pero ninguno dejó ni renegó de Cristo.

Luego preguntó Anulino a Félix si había estado en "la asamblea". Félix respondió: - "Soy cristiano". "Yo no pregunté eso" – dijo el magistrado – "sino si has estado en la colecta". "¡Oh, juez ignorante!" – gritó Félix – "¿sería yo cristiano y no estaría presente? Como si la reunión del día del Señor fuera sin el cristiano, y el cristiano sin la reunión del día del Señor. ¿No sabes que uno fue hecho para el otro, y que no puede ser sin el otro?" por encararse así con el procónsul, fue salvajemente golpeado y enviado a prisión.

Entre los presos estaba Victoria, una virgen consagrada que desde niña había prometido castidad a Cristo. Aunque sus padres paganos la habían ofrecido a un noble, ella escapó de su casa, se refugió en una iglesia, donde consagró su virginidad a Dios según se acostumbraba ya en las iglesias orientales. El procónsul le preguntó cuál era su religión y la respuesta de Victoria fue "soy cristiana". Estaba allí un hermano de Victoria, llamado Fortunaciano, quien intentó declarar que la chica era loca y no sabía lo que decía, pero Victoria respondió cabalmente a las preguntas y clamó bien fuerte que nadie la había obligado a ser cristiana. Le fue preguntado si quería volver a casa con su hermano y dijo - "siendo cristiana, no reconozco a nadie como hermanos sino a los que guardan la ley de Dios". Fue enviada a un juez, que intentó convencerla con diferentes argumentos, pero ella rechazó uno tras otro.

También esta Emérito, quien al serle preguntado el por qué se reunían para la asamblea, estando prohibido, respondió: "Sin el Domingo no podemos vivir".

Anulino entonces se centró en el pequeño Hilarión, pensando que al ser un niño tan tierno, sería fácil reducirle. Pero el niño despreció las amenazas como un hombre y dijo: "soy cristiano, he estado en la colecta, y fue de mi propia elección, sin ninguna coacción". Le dijo Anulino: - "Te cortaré la nariz y las orejas". "Podrías hacerlo, pero yo aún sería cristiano". Entonces el procónsul mandó fuera llevado a la cárcel e Hilarión gritó: - "¡Gracias a Dios!"

Y así se cortan las Actas, sin que sepamos el tipo de martirio que padecieron. Una mano con más piedad que respeto por la historia añadió siglos después muchos nombres y terminó las Actas con estas palabras: "Estos benditos mártires, desprovistos de todo alimento para sus cuerpos, uno por uno y gradualmente, emigraron al reino celestial con la palma de la victoria, sosteniéndolos nuestro Señor Jesucristo, que con el Padre reina a través de los siglos. Amén."



En 404 estas Actas fueron un documento esencial para combatir a los donatistas, pues ellas dejan claro que ni por la persecución los cristianos dejaban de asistir a los Oficios Divinos. En 406, en su obra "Contra Cresconio" San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental) da testimonio de su culto en las iglesias de África, señalando su día de memoria a 12 de febrero. De él lo toma Usuardo para introducirlos en el Martirologio Romano.

Ocasionalmente son mencionados entre los llamados "Mártires de la Eucaristía". por ello, el 29 de mayo de 2005, en la Clausura del Congreso Eucarístico de Bari, el papa Benedicto XVI se refirió a estos santos mártires, tan antiguos y tan actuales:
"Sobre la experiencia de los mártires de Abitina debemos reflexionar también nosotros, cristianos del siglo XXI. Ni siquiera para nosotros es fácil vivir como cristianos, aunque no existan esas prohibiciones del emperador. Pero, desde un punto de vista espiritual, el mundo en el que vivimos, marcado a menudo por el consumismo desenfrenado, por la indiferencia religiosa y por un secularismo cerrado a la trascendencia, puede parecer un desierto no menos inhóspito que aquel 'inmenso y terrible' (Dt 8, 15) del que nos ha hablado la primera lectura, tomada del libro del Deuteronomio".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 12 de febrero además se celebra a
Santa Humbelina de Jully, abadesa.
San Melecio de Antioquía, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...