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lunes, 8 de junio de 2015

San Medardo de Noyon.

La historia y la leyenda se unen en este santo obispo del siglo VI, uno de los más importantes de su momento, crucial para la historia de Francia, de Europa y de toda la Iglesia. Se conocen muchos datos de su vida, aunque los respectivos a la infancia son tardíos y probablemente legendarios. Incluso contradictorios. Cualquier lector conocedor de santos podrá discernir fácilmente la división entre historia y literatura piadosa. Y vamos a él: 

El santo con la corona
de rosas.
San Medardo de Noyon, obispo. 8 de junio. 

Infancia y juventud: 
Nació  Medardo nació en Salency, sobre 457, y fue hijo de una familia acomodada, descendiente de caballeros y nobles romanos, “cristianos viejos”. Su padre se llamó Nectardo y su madre Protagia. Cuando el niño Medardo comenzó a alcanzar las primeras luces, con 4 ó 5 años, ya comenzó a destacar en la piedad y la caridad. Su mayor gozo era socorrer a los pobres y mendigos. Cada día escamoteaba comida de sus propios platos para guardar y dar a los pobres al final del día. Llegó a darle su vestido nuevo a un niño que halló mendigando en la calle. Preguntado por qué lo había hecho, respondió sencillamente: “Jesucristo lo necesitaba más que yo”. En otra ocasión regaló un caballo de su padre a un pobre hombre al que unos ladrones le habían robado el suyo. Por intercesión de un ángel, el hombre recuperó su caballo y pudo devolver a Nectardo el suyo, que no tuvo tiempo para regañar al niño. Ya realizaba milagros desde pequeño, como aquel que hizo ante dos hermanos que se peleaban por los lindes de dos tierras: puso el niño el pie sobre una piedra diciendo: “esta piedra es desde hoy el límite de ambas tierras, y con ella termina esta porfía”, viéndose la huella de su pie en la roca, al levantarlo de esta.

Viendo tantas dotes piadosas, sus padres consideraron inclinarle a la carrera eclesiástica, por lo que le enviaron al obispado de Vermand, cuya escuela catedralicia tenía justificada buena fama. Allí conoció al niño San Eleuterio de Tournai (20 de febrero), al que le profetizó sería obispo. Destacó por su piedad, penitencia, amor a la oración y su interés en ayudar a sus condiscípulos. Visitaba las hospederías, para cuidar a los enfermos y socorrer a los pobres. Visitaba la iglesia siempre que podía, quedando en éxtasis delante del crucifijo, al que amaba muchísimo, junto  con la devoción a la Santísima Virgen. Cuando llegó a la adolescencia, se le dio una canonjía, esperando terminase los estudios teológicos y alcanzara la edad prudente para ser ordenado presbítero. Ya encaminado al sacerdocio, redobló sus penitencias y amor a la pureza, para prepararse convenientemente al estado sacerdotal. Viendo el obispo tan buenas disposiciones, la fama de santidad entre el clero y el pueblo, le ordenó presbítero antes de los 20 años. Fue gran predicador, piadoso con los pecadores, pero enérgico con los males e injusticias que veía. 

Medardo, obispo: 
En 530 murió Alomer, obispo de Vermand y el clero eligió unánimemente a Medardo, que aunque se excusó, nada pudo hacer ante la decisión del clero y el rey Clodoveo, que confirmó su elección. Si ya era vigilante sobre su propia persona como presbítero, más lo fue como obispo, con el objetivo de no dar mal ejemplo a nadie. Siempre consideró la dignidad episcopal como un servicio supremo a Cristo y al pueblo encomendado. No dejaba ni un día de visitar a sus enfermos y pobres. Estaba más a gusto en las chozas de los pobres, que en los palacios. Ante el peligro de los vándalos, trasladó a Noyon todo el poder civil y episcopal, los grandes comercios, convirtiendo a esta ciudad en una ciudad importante dentro del mapa francés. Dotó la ciudad de hermosos templos, hospicios, corrigió excesos, suprimió vicios y vigiló contra la usura, los ladrones y pícaros. A unos ladrones que pretendía robarle la miel de sus colmenas, las abejas le atacaron furiosas hasta que el santo les mandó tener piedad, y lo dejaron en paz. Otro que se metió en una viña a robar la vid, fue sorprendido y quedó paralizado hasta que pidió perdón al santo obispo. Unos soldados del rey Clotario asaltaron unas iglesias, robando tesoros, y como castigo quedó paralizado todo el ejército hasta que los culpables confesaron su culpa a San Medardo y devolvieron lo robado.

Al morir San Eleuterio, obispo de Tournay, ante el progreso que había adquirido Noyon durante el gobierno de Medardo, los habitantes de Tournay le quisieron nombrar obispo para alcanzar el bienestar que veían en aquella ciudad, pero era imposible por no permitirlo las leyes reales, que no admitían los traslados ni las dobles sedes en manos de un solo obispo. Así que Clodoveo, cuya sede estaba ¡casualidad! en Tournay, intercedió ante San Remigio de Reims (1 de octubre) y ambos apelaron al papa San Hormisdas (6 de agosto), el cual colocó a Medardo como administrador apostólico de Tournay, sin dejar su sede. No le quedó más remedio al santo que obedecer, aumentando su trabajo. Esta ciudad estaba cercada de paganos y algunos herejes, a los que hubo que perseguir, convirtiéndoles pacientemente. A tanto llegaba esta que una vez en que unos paganos lo apresaron y lo llevaban a matar, Dios le salvó milagrosamente, y el santo no les entregó a la justicia, para con su perdón ganarlos para Cristo, como sucedió efectivamente. Poco a poco les enseñó el engaño del demonio que representaban sus ídolos, les exorcizaba y sanaba con sus milagros, hasta que no quedó ninguno y todos se convirtieron. 

El Santo consagra a Santa Radegundis
Dio el velo de religiosa y ordenó diaconisa a la reina Santa Radegundis (13 de agosto), que hastiada de su marido le abandonó (o este la echó, simplemente) para tomar el velo en el monasterio de Santa Cesárea (11 y 12 de enero). San Medardo en un principio no quería hacerlo, pero la reina le acusó "de temer más a un rey, que al Rey de reyes", amenazándole con que tendría que dar cuentas a Dios por ello. Eso y la influencia de San Germán de París (28 de mayo) hicieron que Medardo se decidiera a consagrarla diaconisa a pesar de lo irregular de su situación. No hay que extrañar que Radegundis dejase a Clotario, que fue capaz de quemar vivos a sus hijos y nietos.

Muerte y veneración:
Murió el 8 de junio de 560, con 103 años. A la hora de su muerte se vieron cruzar por el cielo varias luces misteriosas, que todos tomaron por ángeles. La veneración pública a sus reliquias fue inmediata, unánime e ininterrumpida hasta hoy. Fue enterrado en la catedral de Noyon , hasta que fueron trasladadas a Soissons por el rey Clorario I a una bella iglesia y monasterio que culminaría el hijo de este, Sigeberto I. Con el tiempo este monasterio tomaría el nombre del santo. El culto al santo se extendió por todos los dominios franceses, y algunos pueblos eslavos, aún paganos, pero enterados de sus milagros le tenían entre sus protectores. En Inglaterra tenía tanta devoción que aún después del cisma de Enrique VIII su memoria continuó celebrándose hasta hoy. 

Otras leyendas: 
Una leyenda del sigo XIII le hace hermano gemelo del desconocido San Gildardo de Rouen (8 de junio), que dice que no solo nacieron el mismo día, sino que fueron ordenados presbíteros y obispos, y aún murieron el mismo día y la misma hora. El origen de esta leyenda está en que las reliquias de San Gildardo fueron trasladadas a la iglesia abacial de San Medardo de Soisons ante el asolamiento de los bárbaros a Normandía. 
 
La parroquia de Benavarre, Ribagorza, dice tener su cuerpo desde que Carlomagno trajera él mismo las reliquias del santo. En realidad se trata de una confusión con otra leyenda del siglo XIII, que cuenta que un obispo llamado Medardo habría acompañado a Carlomargo y nombrado obispo de Ribagorza en 780, más de dos siglos después que San Medardo de Noyon pasase por este mundo. Olvidada esta memoria, en el siglo XVI se confundió a este Medardo local con el famoso San Medardo de Noyon, celebrándose su memoria aunque se trata de otro obispo diferente. La supuesta venida con Carlomagno se convirtió en una traslación de reliquias.

Otra leyenda tardía y que no tiene relación con el santo dice que, siendo bebé, Medardo fue protegido de la lluvia por un águila gigante, que extendió sus alas sobre él. Aunque no tiene consistencia histórica, por tardía, esta anécdota le ha hecho patrono contra la sequía, los granizos, las tormentas. Es común creencia en el campo francés que si el día del santo llueve, habrá lluvia en el verano, y si no, pues será un estío sereno y con buen tiempo. Es protector de los fabricantes de paraguas, y tan extendido estaba este patronato, que los paragüeros franceses tenían la devoción de llamar Medardo a su primer hijo. También se le invoca contra el dolor de muelas luego que el rey Sigeberto fuese a su primera iglesia a invocarle para que le sanara de este mal. Halló la ermita cerrada y arrancó una astilla de madera de la puerta, y al tocarse la muela con esta, quedó sanado. A partir de entonces se hizo costumbre, a tal punto que la capilla fue reducida a astillas.

Se dice que instauró la "Fiesta de la Rosa", en la que se premiaba a la joven más virtuosa de la comarca. Se la coronaba con rosas y le ofrecían regalos que, en ocasiones, eran toda una dote. En realidad es una festividad del medievo, muy posterior al santo.



Fuentes: 
-“España sagrada: Tratado LXXXIV: de las santas iglesias de Lérida, Roda y Barbastro”. JOSÉ DE LA CANAL (O.S.A.). Madrid, 1836.
-“Historia general de la Iglesia. Tomo II”. ANTOINE-HENRI BERAULT-BERCASTEL. Madrid, 1852.
-“Novísimo Año Cristiano, o Ejercicios devotos para todos los días del año”. Junio. JEAN CROISET. Barcelona y Madrid, 1847.


A 8 de junio además se celebra a
Santa Helga de Bregenz, virgen eremita.
San Miguel de los Santos, presbítero trinitario. 
San Maximino de Aix, obispo.

sábado, 9 de febrero de 2013

Santa Apolonia, 3 en 1

Houssaye, Francia.
Siglo XVIII
Pregunta: “...en menos de lo esperado Santa Apolonia salta por voluntad propia a la hoguera ardiente para evitar renunciar a su amada religión. Los perseguidores junto al gobernador quedaron atónitos al ver que a pesar del fuego, las llamas no la consumían ni le hacían daño alguno, al verlo trataron incansablemente de golpearla para que muriera, pero la mano del Altísimo la protegía. Finalmente fue degollada...” EXTRAÍDO DE INTERNET, como lo que aquí leemos. ¿A quién le creemos? Dios nos bendiga.

Respuesta: A quien le creemos?... Pues yo prefiero creer al obispo San Dionisio de Alejandría (17 de noviembre), quien narra el martirio de Apolonia, de primera mano, en medio de una carta que escribe a Fabio, obispo de Antioquía (y que Eusebio recoge en su Historia Eclesiástica. 6, 41), para contar lo sucedido con el motín que causó la muerte a varios cristianos, entre ellos Apolonia. En cuanto a las webs, y también libros sobre santos, hay que decir que hoy se tima a la gente más que cuando la gran mayoría no sabía leer o era inculta. Esto pasa porque la crítica sigue brillando por su ausencia en temas de santos. Webs que se copian unas a otras, incluyendo las faltas de ortografía; libros que se escriben copiando de webs famosillas pero que se han copiado de otras. Vamos, una larga cadena de "yo leí", "me contaron"...

Pero ese soy yo, que sé a quien creer (Butler, Acta Sanctorum, etc.); los demás pueden creer y poner en duda lo que estimen conveniente (incluida esta web, por supuesto, que no aporta nada nuevo al tema), según su capacidad de tragar lo que les den, o por el contrario, de sospechar y buscar fuentes más fiables. Y que dice Dionisio? Pues esto: 
“La persecución entre nosotros no comenzó con el edicto imperial, sino que se le adelantó un año entero. Un adivino y hacedor de maldades de esta ciudad tomó la delantera, azuzando contra nosotros a las turbas paganas y encendiendo su ingénita superstición. Excitados por él y con las riendas sueltas para cometer toda clase de atrocidades, no hallaban otra manera de mostrar su piedad para con sus dioses sino asesinándonos a nosotros”. 

Narra como los cristianos perdían los bienes, algunos huían por miedo, otros por prudencia. Cuenta como fueron apresados y martirizados otros cristianos (que también se conmemoran hoy): Santos Serapión, Metras, Quinta, Amonaria, Mercuria y Dionisia. Y sigue:
"También prendieron a la admirable virgen anciana ya, Apolonia, a la que rompiéndole a golpes todos los dientes, le destrozaron las mejillas. Encendiendo en fin una hoguera a la entrada de la ciudad, la amenazaban abrasarla viva, si no repetía a coro con ellos las impías blasfemias lanzadas a gritos de pregón. Ella, habiendo rogado le dieran un breve espacio de tiempo, apenas se vio suelta, saltó precipitadamente sobre el fuego y quedó totalmente abrasada". 

Era el año 249.

De todos modos, no anda descaminada al publicar cosas erróneas, pues no escapa Santa Apolonia a librarse de inventos. Hay ciertas leyendas muy tardías sobre Apolonia que se difundieron a partir del siglo X más o menos, y que aquí te extracto bastante, ya que no valen mucho la pena, la verdad: Había en Alejandría un matrimonio sin hijos que prometieron a María dedicarle su hija si le concede una. La obtienen por milagro; la niña crece y al saber su milagroso origen quiere bautizarse y lo logra por San Leonino (2 de mayo), discípulo de San Antonio Abad. En el bautismo un ángel le manda a predicar a Alejandría, donde los ídolos se rompen al oír su voz, y confiesan que ella les atormenta. Decio comienza a perseguir a los cristianos y el mercenario Divinus es el primero en alentar contra los cristianos (y en esta parte la leyenda se parece a la carta de Dionisio). Apresada Apolonia, comienzan a arrancarle los dientes (este arrancar pasó al arte, obviando la verdad) mientras la amenazaban con lanzarla a la hoguera. Apolonia pide tiempo para pensárselo y se lanza a la hoguera, como ya sabemos. Unos cristianos recogieron sus reliquias calcinadas y las enterraron.

San Agustín, que habla de Apolonia, no justifica su acto suicida, salvo pensando que haya tenido un impulso del Espíritu Santo para demostrar a los paganos que más valía ofrecer la vida por Cristo que conservarla. Como sea, es evidente que Oriente no veneró a Apolonia como mártir, ni fue incluida en los menologios antiguos. El primero en incluirla oficialmente es Usuardo en el siglo IX. El primer templo dedicado a su memoria es el de Misilmeri, Palermo, en 1123. En 1260 el Beato Santiago de la Vorágine (13 de julio) la incluye en la "Leyenda Áurea", mezclando el testimonio de Dionisio con las leyendas. Y este puede considerarse el punto de expansión de la devoción a Santa Apolonia, desvirtuada desde el origen.

Lo que en un momento sirvió para dar gloria a un santo, hoy puede ser un escollo y ser contraproducente en su culto (salvo en la devoción popular y milagrera, que añora los portentos). Por ejemplo, si la leyenda del rayo que mata al padre de Santa Bárbara (4 de diciembre) le valió para ser protectora en muchos casos de peligro, y lo que extendió su culto; hoy le ha valido hacerla sospechosa de haber existido. El culto a Santa Cecilia (22 de noviembre) no habría pasado de ser local si acaso, de no tener un patronato sobre la música basado en un error. Hoy, al leer que es un error, muchos acusan a la Iglesia de mentir y, con cierta razón, sospechan de todo lo relacionado con los santos y los prodigios... Y así, como estos ejemplos, muchos más, y uno de los más dolorosos es la misma Santa Apolonia, una mujer real, nacida en un tiempo preciso, diaconisa, con las funciones propias de ella, bautizar, predicar incluso (no por gusto le rompen la boca), que fue eliminada del calendario por el cúmulo de leyendas y reliquias falsas. O sea, que lo que le dio gloria durante un tiempo largo, al final "le pasó factura" eliminándola del calendario, como si fuera una invención piadosa. Afortunadamente, esto no tiene porque ser definitivo, pues en 2005, Santa Catalina de Alejandría (25 de noviembre), de amplia leyenda, volvió al calendario como "memoria libre", gracias a la mano de Juan Pablo II; así que esperemos que un día vuelva Apolonia.

La iconografía es bastante repetitiva en su caso: Lleva unas tenazas con un diente. más aludir al martirio, que ya vimos fue con una piedra, alude al martirio legendario, que sí habla de arrancamiento de dientes, y a la par recuerda el
patronato sobre los dentistas. Suele verse como una chica joven, aunque es evidente que no lo era, al ser diaconisa y para serlo se debía tener lo menos 40 años, ser virgen o viuda y con esto pasamos a la segunda pregunta:


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Grupo escultórico en Tonquédec, Francia.
El verdugo hala el pelo a Apolonia.
Pregunta: ¿Era realmente Santa Apolonia una mujer anciana en el momento de su martirio? En la carta de Dionisio de Alejandría se afirma que la virgen Apolonia era anciana ya en el momento de ser agredida. Pero recientemente leí en otra parte que esto es una mala traducción del latín original de la carta, y el autor sostenía que "presbytera virginis" no debía traducirse como "virgen anciana" sino como "virgen presbítera", es decir, diaconisa. ¿Qué es lo más probable? ¿Acaso creíamos que los artistas se equivocaron al representarla joven, y resulta que éramos nosotros los equivocados, o quizá no? Muchas gracias por la respuesta. España.

Respuesta: Mira, el asunto hay que verlo desde varios puntos de vista.

1. El hecho es que los artistas (los occidentales) siempre han pintado las vírgenes mártires jovencitas y hermosas. Eso de una virgen anciana, como que no tiene "mérito", pues parecería que ya no defendía la castidad, cosa que, por otro lado, se ha sobrevalorado en las actas de martirios, y la misma Apolonia es ejemplo de como eso no era lo principal en un linchamiento que terminaría en martirio. También es evidente que los artistas se han copiado unos de otros muchas veces, siguiendo un canon más o menos estable en las santas vírgenes: juventud y belleza. Mientras que occidente pinta a todos los santos bellos; Oriente, hace todo lo contrario, no pinta belleza física.

2. Lo de diaconisa, tampoco convenía a los ansiosos de borrar que, efectivamente, la Iglesia tuvo diaconisas en sus orígenes, y mucho tiempo después. Por lo tanto, "anciana" era mejor que "presbítera", que en fondo significarían lo mismo, pero al vulgo le chocaría eso de una presbítera. No olvidemos que en épocas pasadas, en la Sagrada Escritura, se cambió "Febes, diaconisa", por "Febo, diácono" (Santa Febes de Corinto). Santa Olimpia, viuda, también es una de estas diaconisas, de hecho muy respetada e importante en su época.

Yo lo resumiría así: Apolonia se representa joven y hermosa, para acentuar la gloria de su virginidad (si es anciana, no le queda mas remedio), son tópicos machistas y lo que se le quiera llamar, pero es la realidad de nuestro mundo. Y no es cosa "de iglesias", también lo hizo Alejandro Amenábar con su Hipatia de Alejandría, convirtiendo a una anciana (lo que era Hipatia al ser asesinada) en una "tía buena". Apolonia sería mayor, porque el oficio y la responsabilidad de diaconisa se le concedía a mujeres maduras, generalmente viudas o vírgenes consagradas.


Y respondido esto, culmino con los patronatos de Apolonia: Es patrona de los dentistas, técnicos dentales. Es invocada contra el dolor de muelas, dolor de cabeza, congestión nasal, pérdida de dientes, lo cual me da pie a pasar a la tercera pregunta:

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Grabado de Sadeler.
Pregunta: En primer lugar me gustaría felicitarte por tu blog, acabo de descubrirlo hoy y me gusta mucho. Bueno, escribo este email porque conozco a una persona que tiene muchos problemas con los dientes y me gustaría saber si hay alguna oración a Santa Apolonia para rogarle que se mejore. Un saludo y felicidades otra vez.

Respuesta: Me alegra que hayas descubierto la página y más aún que te haya gustado. Aquí te pongo toda una novena, más que una oración. Para ti y los demás que buscan o preguntan sobre oraciones a Apolonia. Aunque este no es un blog devocional, alguna que otra he publicado y publicaré. 


NOVENA A SANTA APOLONIA VIRGEN Y MÁRTIR
ABOGADA DE LOS MALES DE MUELAS.

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS
Todopoderoso y Eterno Dios, admirable en tus obras, y admirable singularmente en el brío y fortaleza con que corroboras a tus mártires, aun en la edad mas débil y en el sexo mas frágil; yo te ofrezco a incomparable gloria que supo darte la anciana virgen y garbosa mártir Santa Apolonia, cuando por la defensa de tu honor y tu fe, se dejó destrozar a golpes las mejillas, y arrancar con violencia los dientes y las muelas, y en testimonio de su amor se arrojó con denuedo, y por su pie, voluntariamente, a la hoguera encendida con que la amenazó el tirano. Y te suplico por amor suyo y por sus méritos, fortalezcas mi fe, enciendas mi corazón y me hagas digno de los muchos favores que has librado por su intercesión; sobre todo que a su imitación muera amándote, y confesando la fe de Jesucristo tu Santísimo Hijo, que contigo y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén

PRIMER DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con la constancia de muchos años de virtud te hiciste respetable y venerable a toda Alejandría: emplea tu intercesión con Dios, y tu patrocinio conmigo en hacerme digno devoto tuyo por la imitación de tus virtudes, y constancia en los buenos propósitos: alcánzame asimismo el favor que te pido en esta ocasión, interponiendo con tus méritos los de mí Señor Jesucristo. Amén. (al fin de cada día se hace la petición y se reza tres veces el Padre nuestro, el Ave María, con Gloria).

SEGUNDO DÍA
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con largo ejercicio de mortificación, te dispusiste e hiciste digna del martirio, con que coronaste tantas virtudes, yo te suplico Santa mía que me alcances de Dios una gracia eficaz, para vivir de suerte, que me disponga á conseguir una muerte dichosa; y el especial favor que ahora te pido, interponiendo para ellos tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

TERCER DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, a quien aun antes que la muerte, martirizaba en lo intimo del corazón el celo ardiente de la fe de Jesucristo viéndola perseguida e introducido en Alejandría el sacrílego culto de los ídolos; yo te suplico Santa mía intercedas con Dios, por la intención de ese celo de la fe católica, y que lo entres en mí; y asimismo por el favor particular que ahora te pido, interponiendo para nao y otro juntos tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

CUARTO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con valiente integridad, y católica intrepidez repulsaste resueltamente la osadía del tirano en persuadirte al culto de los dioses, avergonzándolo con eso, y exasperando su crueldad, alcánzame de Dios semejante firmeza en las tentaciones del demonio, y de la carne, para rebatirlas con entereza, y no ofenderlo nunca; y el favor que te pido mediante tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.

QUINTO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que lejos de cesar a las persecuciones ni amenazas de los idolatras, los confundías e intentabas eficazmente convertirlos, predicando llena de espíritu y elocuencia del Cielo, la verdadera fe de Jesucristo; alcánzame de Dios luz abundante para nunca dejarme pervertir de los engaños del demonio y del mundo; y el favor que espero mediante tus méritos, y los de mi Señor Jesucristo. Amén.


Vidriera inglesa.
Siglo XX
SEXTO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que habiendo ostentado de lo que fortalece la gracia, te mostraste entera y serena, como si no sintieras los agudos dolores del martirio: alcánzame de Dios una resignada conformidad y paciencia en los que padeciere yo, para satisfacer con ellos mis culpas; y el especial favor que ahora te pido por la intercesión de tus méritos y los de mí Señor Jesucristo. Amen.

SÉPTIMO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que pudiste mirar con sereno semblante el espectáculo horroroso de la hoguera a que te destinaba la tiranía, sin espantarte ni temerla: alcánzame de Dios un justo horror a las llamas del infierno, y una firme esperanza de que me libre de ellas; y a ti el favor que te pido por medio de tu mérito unidos a los de mi Señor Jesucristo. Amén.

OCTAVO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, cuyo corazón fue una hoguera de amor Divino, que te encendía en deseos de sacrificarte, agradable víctima al obsequio de Dios, te suplico me alcances de su Divina Majestad una centella de ese amor, que abrase y fortifique en mi corazón sentimientos de lo que le he ofendido; y el favor que espero ahora mediante tu intercesión y méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén

NOVENO DÍA.
ORACIÓN: Gloriosa virgen y fervorosa mártir abogada mía, Santa Apolonia, que con asombro de los mismos verdugos, y en crédito del verdadero Dios, inspirada del Cielo y arrebatada de su amor, te arrojaste a la hoguera espantosa en que te consumiste, te suplico me consigas de Dios un corazón dócil y pronto a sus inspiraciones, que obre de manera que en todas mis acciones lo glorifique, y el favor que te pido por la intercesión de tus méritos y los de mi Señor Jesucristo. Amén.


A 9 de febrero además se celebra a





miércoles, 23 de mayo de 2012

Santa Apolonia, "presbytera virginis"

Santa Apolonia, imagen francesa
Pregunta: ¿Era realmente Santa Apolonia una mujer anciana en el momento de su martirio? Como seguramente sabrá, en la carta de Dionisio de Alejandría, quien nos legó el relato de su martirio, se afirma que la virgen Apolonia era anciana ya en el momento de ser agredida. Pero recientemente leí en otra parte que esto es una mala traducción del latín original de la carta, y el autor sostenía que "presbytera virginis" no debía traducirse como "virgen anciana" sino como "virgen presbítera", es decir, diaconisa. Sabemos que Apolonia era diaconisa ya que en la Antigüedad las mujeres podían serlo, como también lo fueron Martina y Taciana. ¿Usted qué opina? ¿Qué es lo más probable? ¿Acaso creíamos que los artistas se equivocaron al representarla joven, y resulta que éramos nosotros los equivocados, o quizá no? Muchas gracias por la respuesta. España

Respuesta: Mira, el asunto hay que verlo desde dos puntos de vista, al menos.

1. El hecho de que los artistas (los occidentales) siempre han pintado las vírgenes mártires jovencitas y hermosas. Eso de una "virgen" anciana, como que no tiene "mérito", pues parecería que ya no defendía la la castidad, cosa que, por otro lado, se ha sobrevalorado en las actas de martirios, y la misma Apolonia es ejemplo de como eso no era lo principal en un proceso que terminaría en martirio. También es evidente que los artistas se han copiado unos de otros muchas veces, sobre todo en la piedad popular, siguiendo un canon más o menos estable en las santas vírgenes: juventud y belleza. Mientras que occidente pinta a todos los santos bellos; Oriente, hace todo lo contrario, no pinta belleza física. Por eso, es muy frecuente ver a Apolonia como una jovencita más, entre Inés, Águeda o Catalina, de la que sí nos consta (?) que eran jóvenes.

La típica representación errónea
del martirio a base de tenazas
2. Pero yo soy de la opinión que aquí presbítera no se refiere a anciana de edad, sino de cargo en la Iglesia. Lo de diaconisa, tampoco convenía a los ansiosos de borrar que, efectivamente, la Iglesia tuvo diaconisas ordenadas en sus orígenes, y mucho tiempo después. (ver este artículo). Por lo tanto, "anciana" era mejor que "presbítera", que en fondo significarían lo mismo (en cuanto se comúnmente relaciona edad con sabiduría y rectitud), pero al vulgo le chocaría eso de una presbítera. No olvidemos que en epocas pasadas, en la Sagrada Escritura, en Rm 16, 1-2, se cambió "Febes, diaconisa", por "Febo, diácono" (esta es Santa Febes de Corinto, 3 de septiembre). Se sabe que Apolonia predicaba a la multitud (esto le valió le rompieran la boca con una piedra) y terminaba bautizando personalmente. Santa Olimpia (17 de diciembre), viuda, también es una de estas diaconisas, de hecho muy respetada e importante en su época.

Yo lo resumiría así:
Apolonia se representa joven y hermosa, para acentuar la gloria de su virginidad (si es anciana, no le queda mas remedio), son tópicos machistas y lo que se le quiera llamar, pero es la realidad de nuestro mundo. Y no es cosa "de iglesias", también lo hizo Alejando Amenábar con su Hipatia de Alejandría, en la película Ágora, convirtiendo a una anciana (lo que era Hipatia al ser asesinada) en una "tía buena". Apolonia sería mayor, porque el oficio y la responsabilidad de diaconisa se le concedía a mujeres por lo menos de 40 años, generalmente viudas o vírgenes consagradas, y esto último es lo que indica el "virginis".

Santa Almedha, virgen y mártir.

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