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viernes, 19 de enero de 2018

De Santos Reyes (XXI): San Canuto "el Descanonizable"

San Canuto IV de Dinamarca, rey y mártir. 19 de enero y 10 de julio.

Fue hijo ilegítimo de Sweyn Ulfsson, rey de Dinamarca, quien tuvo una esposa llamada Gunnhilda y varias concubinas, una de ellas fue la madre de nuestro santo. Además, el rey tuvo otros tres hijos. Uno también llamado Canuto, que murió pequeño, otro llamado Harald Hein, y por último, siguiendo a San Canuto nació su único hijo en el matrimonio, llamado Sweyn.

Swen designó a nuestro Canuto como sucesor, a pesar de no ser el mayor ni legítimo, pues lo consideró el mejor preparado para reinar. Así, en 1076, cuando el rey Swen murió, Canuto debía reinar, pero los tres hermanos se enfrentaron entre sí. Harald, que tenía el apoyo de los nobles más importantes de Dinamarca se hizo con el trono, dando a Canuto el gobierno del condado de Zealand, además de lograr del Consejo Real que Canuto sería su sucesor en la corona danesa, en caso de sobrevivirle. Mientras tanto se dedicó a la piratería por el Báltico, saqueando los poblados costeros. Harald falleció en 1080, con alegría de muchos, pues había sido un rey timorato, poco firme y descuidado, así, los daneses allanaron el trono a Canuto, aclamándole sucesor en Viborg. 

Pero no esperaban los daneses que Canuto fuera tan… pues así tan como leeremos: sabiendo que en Halland habían sido de los que menos le querían en el trono, celebró un Consejo allí ordenando que se le pagara un impuesto de procuración. Uno de los granjeros exclamó "No admitiremos ninguna extorsión ilegal del rey, obedeceremos la ley y nada más". Entonces Canuto determinó que ninguno podría entrar a sus bosques, ni siquiera los cerdos por bellotas. Este autoritarismo absurdo exaltó a los granjeros, pues la mayor parte de Halland estaba rodeada de bosques donde sus cerdos se habían alimentado siempre, sin que ningún rey reclamara nada. Pero Canuto respondió a su protesta mandando matar al granjero que se le había enfrentado.

Luego pasó a Skaney, donde reclamó un impuesto sobre toda la pesca, ya que según él, el mar también era suyo. Además, prohibió toda piratería, aunque él lo había sido, mandó matar a todos los prisioneros peligrosos, los condenados por robo y los acusados de violación. Y esto último a pesar de que él mismo incurrió en ese delito violando a la esposa de un presbítero que le había recibido y alimentado con generosidad. Y para más humillación, le ofreció un anillo de oro en "reparación" del mal que les había hecho.

Canuto se casó con Adelheid, hija de Baldwin de Flandes, con quien tuvo un hijo, el Beato Carlos "el Bueno" (2 de marzo), quien realmente sí que fue bueno. Tuvo Canuto varios hermanos por parte de madre, Erick, al que nombró conde de Zealand, y Benedicto, al que siempre mantuvo cerca como amigo y consejero. A su medio hermano, Olaf, que tenía su misma edad, siempre le tuvo cierta ojeriza y no se fiaba de él. Y aprovechó en cuanto pudo para alejarle: Cuando varios nobles quisieron protestar por los desmanes del rey, comisionaron a Olaf, para que llevara sus quejas a Canuto. Este se negó a escucharle y, además, mandó apresar a su hermano y lo envió a su suegro Balduino de Flandes, para que lo mantuvieran prisionero, aunque le mandó liberar pronto.



Todos estos desmanes e injusticias hicieron que los jefes de varias regiones temieran o vivieran enfadados con el rey. Por eso, Thord Skori y Tolar Verpill, dos de los jefes de Jutlandia, convocaron una reunión secreta en Randers, donde los nobles acordaron detener aquello. Mientras tanto Canuto seguía por todo el país inconsciente de la hostilidad que sus exacciones habían provocado, y del peligro que lo amenazaba. Tuvo la primera reacción cuando anunció que iba a entrar en Randes y los mensajeros enviados fueron regresaron con escudos atravesados por flechas, como señal de advertencia. Envió tropas a Randers para acabar con los insurgentes mientras él avanzaba a Fyen. Pero apenas se movió de su castillo, una turba de siervos lo asaltó e incendió, dejándole impresionado. Se refugió en Odense, luego de enviar a su mujer y a su hijo a Flandes, con la encomienda de que su suegro le mandara refuerzos.

El ejército formado contra el rey, comandado por el conde Asbjorn, marchó rápidamente sobre Odense, donde llegó el 8 de julio de 1086. El día 10 el rey escuchó misa muy temprano, y al término de la misma supo que sus enemigos habían cruzado el río y estaban a las puertas de la ciudad. Sus hermanos Benedicto y Eric le alentaron a que huyera disfrazado, pero Canuto manifestó que sería mejor entregarse él y así salvar las vidas de sus hermanos y sus fieles caballeros. Pero estos se negaron, y formaron un círculo para defenderle. Entonces Canuto hizo lo que tal vez debió haber hecho antes, y ante el altar, lloró humildemente sus pecados, pidiendo perdón a Dios y confesándose. Luego mandó al sacerdote que había cantado la misa, que ofreciera oraciones por los que ese día iban a morir. Luego, sorprendentemente, tomó un salterio y comenzó a cantar salmos y cánticos.

Los rebeldes atacaron la iglesia con piedras, mientras gritaban: "¡Ahora, rey, te devolveremos los robos que has cometido!", "¡Esta por el buey que te llevaste!","¡Esta por la vaca que robaste!", "Esta por el caballo del que me despojaste". Las piedras, ya encendidas con pez, rompieron los vidrios de la iglesia, causando muerte a algunos. Canuto y sus seguidores se refugiaron en el coro hasta que los rebeldes entraron a la iglesia, convirtiéndola en un campo de batalla. Una piedra golpeó el rostro de Canuto, que limpió la sangre con parsimonia y continuó con el salterio en la mano. De ambos bandos hubo muchas bajas, por lo que se hizo una tregua. 

Uno de los conspiradores, llamado Eyvind, pidió a Benedicto que le permitiera hablar con el rey, pero este le respondió "no te acercarás al rey porque tú eres el más traicionero de los hombres". Pero Canuto intervino y dijo que le dejara acercarse, así tal vez podría hacerse la paz. Pero era una trampa, apenas se acercó, Eyvind sacó una espada que tenía escondida y atravesó al rey con ella, dejándolo muerto ante el altar. Pero el mismo terminó asesinado por Palm, cuñado de San Canuto. El asesinato del rey desató otra batalla, que terminó con la muerte de Benedicto, luego de la cual los rebeldes pidieron una tregua y llegaron a un acuerdo. Los otros hermanos del rey, Olaf, Sweyn y Erick sobrevivieron.

Reliquias de San Canuto en Odense.
Canuto y Benedicto fueron enterrados en Odense. Olaf, el cuarto hijo de Sweyn Ulfsson, asumió el trono de Dinamarca. Al año siguiente estaba en Fyen, cuando un presbítero pidió audiencia y le informó que muchos habían visto una luz maravillosa sobre la tumba de su hermano Canuto, y que allí se habían logrado algunos milagros. Olaf respondió que demasiado conocía a su hermano como para creer que era un santo. Además, amenazó al sacerdote con matarle si repetía aquella historia. El presbítero calló, y nadie osaba evocar la memoria de Canuto durante el reinado de Olaf. Pero sin embargo, en 1095 Erick subió al trono de Dinamarca y prestó oídos al rumor popular que decía que Dinamarca había sido castigada con la hambruna durante el reinado de Olaf por el asesinato de Canuto. Los peregrinos acudían a la tumba del rey Canuto, y nadie recordaba ya sus desmanes, a la par que la historia sobre su arrepentimiento y su muerte frente al altar se iba haciendo cada vez más romántica y piadosa. 

Cuando ya el pueblo le veneraba como santo, Erick envió una delegación a Roma para pedirle que pudiera que Canuto fuera formalmente canonizado. Hábilmente se envió información sobre los milagros que supuestamente habrían ocurrido en la tumba del rey; pero se obvió gravemente todo en cuanto el carácter y el gobierno de Canuto. Sorprendentemente, el papa Pascual II emitió la Bula de canonización en 1100, llamándolo mártir. Sus reliquias aún se veneran en la catedral de Odense.

Varias "vitae" se escribieron pronto, edulcorando la vida del santo, borrando todas sus injusticias y pecados personales y dotándole de virtudes y acciones benéficas. Sin embargo, conocemos la "Saga de Knytlinge", que narra las cosas tal cual, como dice Butler "sin exagerar ni sus virtudes ni sus vicios".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 19 de enero además se celebra a
San Dionisio, papa carmelita.
San Launomer de Corbion, abad.

miércoles, 19 de abril de 2017

Martirizado con huesos y hachas.

San Alphege, arzobispo y mártir. 19 de abril.

Aelfheagh (nombre correcto), nació de una familia noble en Gran Bretaña, alrededor de 954. Mientras aún era muy joven renunció al mundo y, a pesar de las lágrimas y súplicas de su madre, se retiró al monasterio de Dersherste, en Gloucestershire, donde sirvió a Dios con gran devoción. Después de un tiempo se convirtió en abad de un monasterio en Bath. En 984, por la muerte de San Ethelwold (1 de agosto), la sede de Winchester quedó vacante y San Dunstan (19 de mayo), que era arzobispo de Canterbury y por ello primado de Inglaterra, nombró a Alphege como obispo de Winchester. En 994, Olaf Tryggveson, rey de Noruega, atacó Londres, pero fue derrotado, por lo que decidió acampar en Southampton. Allí recibió a Alphege, enviado por el rey Ethelred II, el cual le pedía se reuniese con el rey para firmar la paz. El rey Olaf era cristiano, pero no estaba confirmado, por lo cual, y como signo de paz, San Alphege, lo confirmó y lo apadrinó. Gobernó su diócesis hasta 1006, cuando murió el obispo Aelfric y nuestro santo fue preconizado a la sede primada de Inglaterra. 

Desde 1008 a 1013, los daneses asolaron las costas inglesas una y otra vez. En este último año los daneses llegaron comandados por el mismo rey Swen, y tomaron la ciudad de Canterbury, ayudados por el traidor abad de San Agustín, a cambio de riquezas del botín. Los daneses incendiaron la ciudad y su catedral, asesinaron a muchos y tomaron a los demás como esclavos, además, se llevaron al arzobispo como rehén precioso, por el cual pedían 48.000 libras. El rey, el clero y el pueblo comenzaron a reunir el dinero, pero el día 13 de abril, Domingo de Pascua, el santo obispo prohibió que se gastase en él nada, y menos cuando se necesitaba para socorrer a los pobres que lo habían perdido todo. Los daneses tuvieron paciencia hasta el día 19, víspera de la Octava, cuando comenzaron a insultarle, pegarle y le tomaron como blanco de burla, lanzándole huesos de sus desperdicios. Finalmente, uno más ebrio que los demás, blandió un hacha y la hundió en la cabeza del santo, que murió en el acto. Una vez que vieron que no era posible sacar dinero de él, los daneses lo entregaron a los ingleses, que llevaron el santo cuerpo a Londres, donde fue recibido con la veneración del clero y el pueblo. Fue sepultado en la catedral de San Pablo.

En Greenwich, donde fue asesinado, una iglesia recuerda su memoria. Los normandos, luego de la conquista de Inglaterra intentaron disminuir su culto porque no veían en él un mártir de la fe. Pero la iglesia angla se opuso firmentemente, pues su caridad cristiana, que impidió se recaudara dinero destinado a los necesitados, era suficiente como causa del martirio, y así lo defendió sobre todo San Anselmo (21 de abril). En 1023 el rey Canuto II de Dinamarca, impulsado por su mujer la Beata Emma de Normandía (14 de marzo), para reparar el mal causado por su padre, el rey Swen, organizó y costeó la traslación de las reliquias del santo a Canterbury. Allí fue sepultado en una hermosa tumba cerca del altar mayor, también costeada por los reyes daneses.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de abril además se celebra a






lunes, 21 de marzo de 2016

Espada, cruz y gobierno.

San Absalon de Lund, arzobispo. 21 de marzo.

Absalon nació sobre 1128 en Sorö. Fue hijo de Asser Rig, un poderoso líder del clan de Hvide Fjenneslev, Zealand. También era un pariente del arzobispo Eskil de Lund. Fue educado en la fortaleza familiar, junto a su hermano Esbern y el príncipe Valdemar. Durante la guerra civil tras la muerte de Erik III de Dinamarca en 1146, Absalon estaba en París, estudiando teología para encaminarse a la carrera eclesiástica, mientras su hermano se dedicaba a la carrera militar. En París se interesó por la liturgia romana, el gobierno de la Iglesia y su relación con el Estado. La “Gesta Danorum”, le pone mediando entre Valdemar y Sweyn III, el otro pretendiente al trono, y logrando que hicieran la paz, firmada en el priorato de San Albano de Odense. Pero era una paz con trampa, pues Sweyn intentó matar a Canuto V, a Valdemar y a Absalon en 1157, en un banquete que dio en Roskilde. El rey Canuto fue asesinado, pero Valdemar y Absalon huyeron a Jutlandia, a donde Sweyn los siguió, aunque no pudo darles alcance. Ese mismo año Sweyn fue derrotado y asesinado en la batalla de Grathe Heath, y Valdemar fue coronado rey, como Valdemar I. Por todo el apoyo prestado, en 1158 Absalon fue premiado por Valdemar con el obispado de Roskilde, al morir el obispo Asser.

Además de gobernar su sede, Absalon fue consejero de Valdemar, y su primera acción fue organizar la campaña contra los wendos, piratas y gene bárbara que asolaban las costas danesas, aprovechándose de las guerras internas de los daneses. Pero una vez que la paz se había conseguido, su presencia era peligrosa. Absalon comenzó organizando una flota y construyendo fortalezas para que los ejércitos resistieran. Aconsejó a Valdemar que perdonara a los que antes se le oponían a cambio de unirse contra los wendos. En 1160 Absalon se puso al frente de la primera campaña. Poco a poco los daneses fueron sometiendo a los wendos y al mismo tiempo imponiendo la religió cristiana. En 1168 finalmente la ciudad de Arkona y la isla Rügen fueron tomadas y los wendos aceptaron la soberanía danesa y la fe cristiana. Absalon desembarcó en la ciudad con otros obispos y con gran pompa atravesó la ciudad entre los wendos rendidos. Se dirigió al templo del dios Svantevit, una deidad pagana de siete cabezas y mandó fuera derribado, arrastrado y quemado frente al templo. Acto seguido, todos los wendos fueron bautizados. Absalon organizó la iglesia, nombró presbíteros y creó una diócesis dependiente de Roskilde. Otras campañas dirigió, como 1170 contra los piratas que aún quedaban en Wolin. Y en 1184, derrotó a una flota que atacó a sus vasallos de Rügen.

Absalon destruye el ídolo Svantevit.
En medio de las batallas, no dejaba su labor pastoral y diplomática. Entre 1159 y 1164 ocurrió el cisma de Alejandro III y el antipapa Víctor IV. Absalon Valdemar apoyó al antipapa, candidato preferido del emperador Barbarroja, pues era peligroso enemistarse con el emperador, estando Dinamarca en luchas internas. Valdemar desterró al arzobispo Eskil, defensor del verdadero papa. Absalon no estuvo de acuerdo con ello, y contrario a su parecer, en 1162 Valdemar rindió lealtad a Barbarroja. Absalon, mientras, intentaba mantener la unidad de la Iglesia danesa. A partir de 1165, cuando Alejandro III regresa a Roma (aunque tuvo que huir), Barbarroja va perdiendo posiciones frente a los reyes que se le oponen y apoyan a Alejandro III. Ante esto, Absalon aconseja a Valdemar, por el bien del país y de la Iglesia, apoyar a Alejandro III, verdadero papa. 

Fue un gran unificador del país, un héroe nacional sin duda alguna. Organizó la Iglesia danesa, acercándola a Roma, promulgó una reforma local del Derecho Canónico, estableció relaciones entre la monarquía y el papado. Estableció la liturgia romana, fundó iglesias y monasterios, importando órdenes religiosas para la evangelización y la enseñanza. A los agustinos, a los que encargó misionar en el país, siempre bajo su autoridad. En 1162 hizo que los benedictinos de Sorö, la abadía de su familia, pasara al Císter, donándoles tierras propias. Y desde esta abadía se fundaron otros monasterios que permanecieron hasta la persecución protestante en el siglo XVI. En 1165 conoció San Guillermo de Eskill, (6 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias), al que invitó a gobernar el monasterio de Eskill, necesitado de un abad santo y competente que reformara la vida monástica. En 1167 construyó una fortaleza en la ciudad Havn, lo que convirtió a la ciudad en un gran centro de actividad militar y comercial, siendo una de las ciudades europeas más importantes: la actual Copenhague, capital danesa. Ese mismo año regresó a Dinamarca el arzobispo Eskil, y ambos acordaron canonizar a Canuto V, padre de Valdemar, como mártir. Consta que así fue, aunque al parecer no tuvo culto estable, ni siquiera aparece citado en martirologios daneses. Eskil renunció a la sede en 1177, luego de elegir a Absalon para el arzobispado de Lund. Absalon se negó, pues no quería perder su sede y tierras en Zealand. Negoció y el papa Alejandro III le permitió gobernar las dos sedes. En Lund instituyó el diezmo y aumentó el control sobre los siervos. Esto provocó una revuelta de campesinos en 1180, que le obligó a huir hacia Zealand. Ese mismo año regresó y con la ayuda del rey, reprimió a los sublevados. En 1182 murió Valdemar, y subió al trono su hijo Canuto VI. Absalon quedó como consejero del joven rey de 19 años, y más aún, fue el verdadero gobernante durante todo este reinado. Fue su oportunidad para resistirse a Barbarroja y su política imperial, impidiendo que Canuto jurara lealtad a Federico. 

Sepulcro de Absalon en Sorö.
En 1184, con 57 años (toda una edad en sus tiempos), renunció al mando de la flota y el ejército, nombrando al príncipe Valdemar, hermano menor de Canuto VI (y futuro Valdemar II) como Comandante de los Ejércitos. Para él mismo se reservó la administración económica del reino y eclesiástica de la Iglesia danesa. Para garantizar su legado, en 1192 nombró obispo de Roskilde a su sobrino Absalon Sunesen, y al hermano de este, Anders Sunesen, como canciller de Canuto VI, aunque después de la muerte de Absalon, sería nombrado por el rey como arzobispo de Lund. En 1200, sintiéndose enfermo, se retiró a la abadía familiar, Sorö, donde murió el 21 de marzo de 1201, con 73 años. Antes de morir legó todos sus bienes personales a la abadía, y la ciudad de Copenhague al obispado de Roskilde. Fue sepultado en la misma abadía, donde se conserva su sepulcro. Fue sucedido por San Anders Sunesøn (24 de junio)   

Aunque Dinamarca se hizo luterana en el siglo XVI, su memoria litúrgica es conservada y patrono de los militares daneses. Curiosamente, recientemente la Marina Real de Dinamarca nombró "Absalon" a un tipo de buques destinado especialmente a combatir la piratería.


Fuente:
-"Key Figures in Medieval Europe: An Encyclopedia". RICHARD K. EMMERSON. New York 2006.


A 21 de marzo además se celebra a 






miércoles, 2 de marzo de 2016

Mártir por bueno y por justo.

Beato Carlos “el Bueno”, Conde de Flandes y mártir. 2 de marzo.

Carlos fue hijo de San Canuto IV, rey de Dinamarca (19 de enero y 10 de julio), y de Adelheid, hija de Roberto I de Flandes. Luego de la rebelión contra su padre en 1086, Carlos fue llevado a Brujas para ser educado por Roberto II, tío suyo por parte de madre, que lo adiestró como caballero, a la par que ponía a su disposición preceptores y sacerdotes para que le guiasen en el saber y la piedad. Carlos se distinguió en la I Cruzada a Tierra Santa. En 1111 murió Roberto y Baldwin VII, hijo de este, tomó de consejero a Carlos, que era mayor que él, justo y prudente. Y a su vez, le aconsejó que casara con Margarita de Clermont, hermana del obispo de Tournai, y de sangre real francesa, cosa que hizo Carlos en 1118. Como consejero, logró establecer en Flandes la “tregua de Dios”, de origen francés. Esta tregua prohibía todo combate, justa, o asunto de armas desde el Adviento hasta la Pascua, además, añadiendo posteriormente las solemnidades y sus vísperas. La pena por romperla era la excomunión. Con ello la Iglesia garantizaba paz temporal, permitiendo la diplomacia. En 1119, estando Baldwin para morir con 19 años y sin descendencia, declaró a Carlos como su heredero al condado de Flandes.

Esta elección solo contó con la aprobación de cierta parte de la nobleza y del pueblo. En su contra estaba principalmente Clemencia de Borgoña, la viuda del conde Roberto II, y William de Loo, vizconde de Ypres, sobrino político de la misma. Ambos deseaban echar a Carlos del condado de Flandes. Los flamencos de las zonas costeras obtuvieron promesas de Clemencia y Luis VI de Francia (casado con una sobrina de Clemencia) sobre derechos de piratería que serían confirmados por una vez echado Carlos. Al mismo tiempo de esta revuelta, William de Loo reclamó su derecho al condado. A la par, Clemencia casó con Godfrey de Lovaina, el cual también se alzó contra Carlos, apoyado por nobles feudales que pretendían sacar partido de las revueltas. Este, ni tardo ni perezoso, se lanzó con un potente ejército de fieles sobre los sublevados y uno a uno los aplastó tomando las ciudades de Hainaut, Boulogne y Coucy. A todos los apresados les desterró y confiscó sus bienes, incluida a su tía política, a la cual igualmente despojó de toda posesión. Ante esto, Luis VI instigador de la rebelión, fue el primero en pactar alianzas con Carlos. Esta victoria potente de Carlos y su alianza con Francia asustó Inglaterra, y al emperador del Sacro Imperio, Enrique V, el cual en 1124 atacó Francia, amenazando destruir Reims a pesar de la excomunión lanzada por Calixto II. Carlos envió diez mil soldados a Francia, que repelieron al emperador, que, humillado, se retiró a Utrecht. En vistas a los triunfos de Carlos, en 1125 al morir sin descendencia Enrique, se le ofreció la corona imperial, pero Carlos la rechazó, concentrándose en gobernar su condado en la justicia y la caridad. También le ofrecieron la corona de Jerusalén, pero igualmente la rechazó, por el mismo motivo.

Cuenta una tradición que un día cuando se dirigía a misa, fue importunado por una mujer que reclamaba su vaca robada. El conde, por no perder la misa, se despojó de su capa, mucho más valiosa que la vaca y la dio a la mujer, diciéndole la tuviera en prenda mientras él oraba, para luego hacer justicia. Pero anécdotas aparte, entre 1125 y 1127 tuvo la oportunidad de mostrar su buen gobierno inspirado en el Evangelio: hubo una gran hambruna provocada por largas heladas invernales y posteriores tormentas primaverales que inundaron los campos. Las enfermedades y las muertes se sucedían continuamente. Hambre, epidemias, robos, saqueos, relajación de la moral, todo se concatena. Empezó Carlos eximiendo de impuestos y diezmos a los agricultores, e imponiendo que con esos dineros, acogieran y socorrieran a los pobres y huérfanos. Compraba trigo a sus expensas para repartir pan a los necesitados, de los que hizo un censo. Se dice que en Ypres distribuyó, por su propia mano, 1800 hogazas de pan en un solo en un día. Prohibió usar la cebada para la fabricación de cerveza, mandando fuera usada para hacer pan, eximiendo de impuestos a los que lo hicieran así. Además, ordenó se sembrara cebada en cantidades, más fuerte y de rápido crecimiento que el trigo. Asi, al año siguiente, al llegar los crudos inviernos, ya tenía suficiente cebada para paliar más pronto el hambre. También fijó precios al pan, para impedir los abusos y la especulación, a la vez que recomendaba se hicieran panes más pequeños y baratos para que los pobres pudieran comprarlos. Aunque no todo fueron luces, hay que decir que este mismo año de 1125 Carlos expulsó a los judíos de su condado, a los que el pueblo culpaba de ser los causantes de sus males, por su pecado de “deicidas”.

Por este afán de caridad y justicia, se enfadó muchísimo cuando le llegó la noticia que Bertulf, deán de la catedral de San Donato de Brujas, y Lambert, hermano de este, habían comprado todo el grano producido por varios monasterios. Junto con maíz importado, lo tenían escondido para venderlo a escondidas a altos precios. Carlos envió por ambos hermanos, les reprochó su avaricia y poca caridad. Además, envió inspectores a sus graneros, que, efectivamente, los hallaron a rebosar. Carlos ofreció comprar el grano a precio bajo, según lo estipulado y ambos hermanos se negaron, así que el buen conde, lo confiscó y mandó fuera repartido entre las familias pobres, según sus miembros. Esto, por supuesto, indignó al presbítero y su hermano, que junto a otros familiares molestos con Carlos, planearon asesinarle. Estos parientes habían sido apartados de la caballería por Carlos por este motivo: según las leyes de Flandes, si un caballero casaba con una plebeya, al año y un día, perdía su condición de caballero. Pues Roberto de Crecques, caballero, había casado con una sobrina de Bertulf, que era de origen plebeyo, aunque habían mentido y comprado una ascendencia noble. Esto se supo y Carlos les despojó de todas las prebendas que conllevaba ser de clase noble. Y le sentenciaron a muerte.

Y fue Borsiard un primo del deán Bertulf quien se encargó de ello. También odiaba a Carlos porque este le había castigado por portar armas durante la “tregua de Dios” antes mencionada. Así que el 2 de marzo de 1127, mientras Carlos el Bueno se dirigía a oir misa en la catedral de Brujas, le tendieron una emboscada. Una mujer salió de la maleza apelando a la caridad de Carlos, que mandó detener a sus escoltas. Y allí mismo le atacó Borsiard con un hacha, cercenándole el brazo, y apuñalándole en la cabeza. Carlos terminaba su vida terrena como su padre, mártir por la justicia y la rectitud evangélica. El suceso conmovió Flandes y a Europa, que lloraron la muerte del piadoso gobernante. Los autores fueron capturados y condenados a muerte. El pueblo le veneró como santo desde su enterramiento, en la iglesia de San Cristóbal. Desde allí las reliquias fueron trasladadas a la catedral de Brujas. Fueron veneradas hasta la Revolución Francesa, que saqueó la catedral y la redujo a escombros, haciendo una plaza en el lugar. A pesar de esto, por la buena memoria de bondad que había dejado, las reliquias fueron respetadas y guardadas en un arca. El 2 de marzo de 1827 fueron elevadas y trasladadas a la iglesia del Salvador, consagrada como catedral, lo cual se considera su oficial beatificación, que confirmó León XIII en 1883. Se le invoca contra las fiebres, existiendo la devoción de beber agua bendita en el cráneo del santo.

Su vida fue escrita muy pronto, al año siguiente de su muerte, por Walter, arcediano de Therouanne. Otra “vita” la escribió Suger, el célebre abad de San Denis.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 2 de marzo además se celebra a 





miércoles, 10 de julio de 2013

De Santos Reyes (V): San Erick, un par de ellos.

Pregunta: Primero que todo, felicidades por este espacio tan bueno, esta genial y muy útil. Mi pregunta es acerca de San Eric, también conocido como Eric IX de Suecia. Lo vi una vez en un santoral muy viejo, pero no se mayor cosa de él, sólo que nunca fue canonizado por Roma, aunque es el Santo Patrono de Estocolmo. Tienes alguna información acerca de porque nunca fue canonizado o más detalles de su vida? Muchas gracias. Costa Rica.

Respuesta: Hola, gracias por lo que dices del blog, como digo siempre, se hace lo que se puede: los colaboradores, los que comentan asiduamente y yo mismo. Nos alegra que te guste. Y paso a tu santo patrón:


San Erik IX de Suecia
San Erik Jedvarsson IX de Suecia, rey y mártir. 10 de julio (junto a Santos Canuto IV de Dinamarca y Olaf de Noruega, reyes) y 18 de mayo (transitus).
En su vida se entremezclan historia y alabanzas piadosas. Erik descendía de nobles suecos, recibió una sólida educación, al parecer bastante adelantada para su época (siglo XII). Se casó con Cristina, hija del rey Ingo IV de Suecia. Después de la muerte de su suegro fue elegido rey de Suecia en 1150. A pesar de su riqueza y poder, jamás se olvidó de su fe, acrecentada con la oración y el ayuno frecuentes. Sacaba tiempo de sus obligaciones para socorrer personalmente a los pobres y enfermos, tendía las peticiones de los desamparados, a los pobres bajó los impuestos al grano, en tiempos de carestía. Por todas estas cosas se le llamó "Padre y Servidor" de su nación. Escribió un compendio de leyes, basadas en valores cristianos, cuyos fundamentos aún permanecen en las legislaciones modernas. Por ello se le llama "Erik el Legislador".

En repetidas ocasiones, Suecia fue amenazada por las incursiones de los finlandeses, todavía paganos, con los que se veía obligado a entablar duras batallas (y los nórdicos siempre se han caracterizado por su fiereza) con estos vecinos pesados, dispuestos a invadir Suecia. En una dura batalla en 1155, fue herido, pero sin embargo, al contemplar tantos muertos del bando enemigo se comprometió a cristianizar aquel pueblo. Al poco tiempo envió a su amigo, el obispo San Enrique de Upsala (19 de enero), para ganar a los finlandeses al cristianismo, y de ese modo calmar a aquellos beligerantes. Una buena maniobra política, sin duda.

Pero… y siempre hay uno, Erik era ridiculizado por su vida piadosa y austera; además, alguno pretendía el trono sueco: el príncipe Magnus de Dinamarca, que se puso a la cabeza de un grupo de sicarios para acabar con la vida de Erik. El 18 de mayo de 1160, viernes posterior a la Ascensión, le llegó un mensaje de semejante pandilla que quería verlo en la iglesia, a lo que Erik respondió que sería suyo al salir del templo. Así fue, al salir, se acercó a ellos, hizo la señal de la cruz e impidió que escolta y pueblo se acercara a defenderlo, para evitar un cerramiento de sangre. Se acercó solo a Magnus, que con sus seguidores lo derribaron del caballo y lo mataron de un golpe en la cabeza.

Su tumba está decorada con un relicario de oro que se venera todavía en la Iglesia mayor de Uppsala. Fue patrón de Suecia hasta la reforma protestante. Su imagen más antigua data del siglo XIII y su iconografía es bastante común a la de otros santos reyes: corona, manto, orbe, cetro, caballo, etc. 



Pero también tienes a:

San Erik "Plovpenning"
San Erik "Plovpenning" de Dinamarca, rey, terciario franciscano y mártir. 9 de febrero y 10 de agosto.
Nació en 1216 y reinó desde 1241 a 1250. Ya adulto se unió a la Tercera Orden San Francisco. El apodo "Plovpenning" se lo ganó al recaudar un penique por familia para una guerra contra Estonia que no llegó a suceder, puesto que Dinamarca estaba bastante dividida entre sí, como para unirse para guerrear. Su misma familia tenía luchas internas: dos hermanos suyos aspiraban al trono. En una visita que hizo a su hermano Schleswig fue capturado y asesinado por este. Desde entonces, se le consideró mártir. Su tumba se encuentra en Ringsted, Copenhague.

Ninguno de estos dos santos (y unos cuantos más) no fueron canonizados nunca
porque el proceso de canonización se introdujo lentamente en la Iglesia, aunque existía desde al menos el siglo X. Los cultos locales florecieron largo tiempo antes que Roma dictaminara, en algunos casos ni siquiera lo hizo jamás. En otros bastaba con confirmar el culto. Los mártires, o tenidos por tales, eran rápidamente venerados por los pueblos y cuando la Iglesia intervenía era generalmente para confirmar la creencia del pueblo.


A 10 de agosto además se celebra a 
Santa Plectrude de Colonia, reina
Beato Amadeo de Portugal, franciscano fundador.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...