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lunes, 25 de septiembre de 2017

Niño mártir "de los judíos", un caso diferente.

San Cristóbal de La Guardia, niño mártir. 25 de septiembre.

El Santo Niño de la Guardia, era un inocente chiquillo de tres a cuatro años, de nombre Cristóbal, hijo de Alonso de Pasamontes o Alonso Martín de Quintanar y de Juana la Guindera, quien, según algunos era ciega. Entre febrero y marzo de 1489, atrayéndolo con engaños, varios judíos lo raptaron y escondieron en la Hoz de La Guardia, dehesa próxima a la ribera del Algodor. Los raptores, como se acercaba la semana en que los cristianos conmemoraban la crucifixión de Jesús, pensaron que era buena ocasión para repetir en aquélla indefensa criatura la pasión de Cristo. Se trasladaron, en efecto, los verdugos a una de las cuevas que se abren en el accidentado terreno del término de La Guardia, en carreocaña o carrocaña (e. d. carrera o camino de Ocaña), amparados en el secreto de la noche del Viernes Santo de 1489, a la luz de una candela, y tapada la boca de la caverna con una manta o una capa, realizaron en el niño toda clase de perfidias.

La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices, el mozo judío Yucé Franco, zapatero de Tembleque, nos describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron las espaldas y plantas de los pies. Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera. Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Yuce en el momento de su detención, se conserva aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario. Todos los participantes confesaron por separado la misma historia, con los mismos detalles y la misma narración de los hechos. Si la historia de Yuce fuese falsa, esta sincronía "telepática" no hubiera podido conseguirse ni con la más larga y dolorosa jornada de tortura y dolor. Los relatos coincidía también con los registros que se tenían del estado del cuerpo del niño y la disposición de sus espantosas heridas.

Este crimen dio pie al inicio de un espectacular juicio del Santo Oficio, cuyo jurado sería integrado por altísimos representantes de la cultura y la intelectualidad española, hombres nobles y de carácter intachable, todos ellos miembros de la Universidad de Salamanca. Ávila se convirtió en el epicentro de las crónicas de entonces. Las muchedumbres siguieron atentamente el desarrollo del caso y al saberse sus escalofriantes detalles, hubo varios intentos de revueltas antijudías que, afortunadamente para ellos, lograron ser detenidas por dictados reales. El crimen, como bien lo señaló el sabio judío I. Loeb, no es uno de tantos crímenes rituales que durante la Edad Media se atribuyó a los judíos, a quienes se acusaba de muerte de niños cristianos. El caso del Santo Niño es muy distinto.

Su culto comenzó muy temprano, pues ya en las visitas eclesiásticas a partir de 1501 hallamos referencias a los santuarios constituidos en los lugares donde el tierno niño padeció o fue enterrado y La Guardia le tomó por Patrón, celebrando fiesta solemne así en el día de los Santos Inocentes como el 25 de marzo o en la semana de quasimodo (primera de Pascua); sólo desde 1580 se votó para que su fiesta se celebrase en adelante el 25 de septiembre de cada año. También las autoridades religiosas dieron reiteradas pruebas de devoción hacia el mártir; así el cardenal Siliceo, que en 1547 alegaba en abono de su Estatuto de limpieza la crucifixión de aquél, y el cabildo de la Iglesia primada, que en 1613 pedía a varios cardenales y a la Congregación de Ritos licencia para rezar al inocente mártir a lo menos en todo el arzobispado toledano. Al arzobispo Alonso de Fonseca se debe el encargo del antiguo retablo que se puso en la cueva de la crucifixión, así como a Lorenzana el haber mandado pintar, de la diestra mano de Bayéu, el martirio del niño en los claustros de la iglesia capitular. Consta asimismo de la admiración que le profesaron monarcas como Fernando V, Carlos I y Felipe II. 

El Papa Pío VII canonizó al niño asesinado como San Cristofor, autorizando su culto a la Iglesia de Toledo. Existe un altar en su honor y el pueblo de La Guardia guarda su memoria hasta nuestros días. Su tragedia y su alma se recuerdan como la del "Santo Niño de La Guardia". Se le atribuyen muchísimos milagros, como la devolución de la vista a su madre ciega, las cuatro curaciones obradas con ciertas personas de Alcázar de Consuegra al comenzar el 1492; un tullido, una mujer con la boca torcida hacía más de dieciocho años, un sordo total y una pobre ciega, aparte de otros mil prodigios referentes a niños quebrados y enfermos de todas clases cuya curación detallan los rótulos que sobre cada caso penden del santuario de La Guardia. La obra "Crónica de la Provincia de Castilla de la Orden de la SS. Trinidad" recopila nada menos que casi 600 milagros.


El milagro de la hostia resplandeciente.
El mundo de la literatura ha dejado constancia de este terrible suceso del siglo XV en los alrededores de Toledo. Lope escribió "El Niño Inocente" y Quevedo se ocupó de él, proponiendo en carta escrita al rey se dignase disponer las cosas para que el santo Niño compartiera el patronato de España con Santiago; afirmaba que "puede interceder a Dios, como no puede otro alguno, por la pasión que Cristo pasó por él y por la que él pasó por Cristo". Ya en el año 1501 hay referencias a los lugares de culto en los que se le venera que son los mismos en los que sufrió y fue enterrado. La Guardia lo tomó por Patrón y señala el día de su fiesta. El cardenal Siliceo apoya en 1547 su estatuto de limpieza en la devoción que se presta al Santo Niño. Consta la veneración que los reyes Fernando V, Carlos I y Felipe II le tuvieron. Y se sabe que el papa Pío VII confirmó su culto en 1805.

La Orden Trinitaria propagó su culto e incluso llegó a vestirle con el hábito de la Orden, pues el niño Cristóbal habría vestido el hábito trinitario por devoción de sus padres, cosa bastante frecuente en su momento.

Fuente:
http://www.catolicosalerta.com.ar/santoral/09-25santo-nino-de-la-guardia.html

Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Guillermo de Norwich. 25 de marzo


A 25 de septiembre además se celebra a
San Ceolfrid de Wearmouth, abad.
San Gerulf de Drongen, mártir.

lunes, 10 de julio de 2017

San Valente, el dos veces mártir.

San Valente de Vinaroz, mártir. 10 de julio.

Sobre este santo mártir romano poco podemos decir más allá de la reseña de su culto en Vinaroz, Castellón, España. De San Valente el historiador local, Agustín Delgado, ha barruntado si podría ser el efímero emperador romano Valerio Valente, que solo reinó dos meses, de diciembre del 316 a marzo de 317, pero ciertamente, ni consta la conversión de dicho monarca al cristianismo, ni mucho menos su muerte como mártir, ni se le menciona en martirologio alguno. Además del nombre, el atuendo del santo, de corte militar, además de la corona de laurel que portaba, le llevó a pensar podría ser tal personaje, aunque manteniendo las dudas. 

Realmente es un santo desconocido, y según su "authenticae" fue extraído de las catacumbas del cementerio de Ciriaco, en Roma, y su historia es la siguiente: En 1780 el capitán vinarocense José Carlos Esteller, de guarnición en Nápoles, pidió al papa Pio VI una reliquia de algún santo para llevarla a su pueblo. A los dos meses se le hizo donación del cuerpo de San Valente. Se le vistió acorde a la costumbre del momento, de soldado, por alegoría a la "miles Christi", en la que luchan todos los santos. Se mandó a hacer, tal vez en el mismo Nápoles, una bella urna de cristal y madera dorada. El capitán recibió el cuerpo de San Valente el 3 de abril de 1780, y se embarcó un año después, el 9 de abril de 1781. El 10 de julio del mismo año llegó a Vinaroz, donde fue recibido con una espléndida ceremonia religiosa y llevado a la iglesia parroquial. Y este día de su traslación quedó como su día de fiesta local. 

El santo gozó de devoción, pues su fiesta se celebraba con una concurrida novena, compuesta exclusivamente para el santo, al igual que los "gozos", y se le dedicó una plaza en la ciudad. Y así fue hasta 1931, cuando la represión republicana recortó muchos actos de culto externos. Y lamentablemente, el “odium fidei” llegó a más cuando en 1936 destruyó las veneradas reliquias de San Valente. Y fue más lamentable, porque, mirando las fotografías antiguas que amablemente me cedió el historiador antes mencionado, el santo parecía estar incorrupto, o al menos momificado, lo cual no suele ser común en cuerpos extraídos de las catacumbas. Estos, que fueron regalados desde Roma pródigamente entre los siglos XVI y XX, suelen ser una osamenta dentro de una imagen de cera o yeso. En todo caso, no es la incorrupción, si la había, lo que determinó su santidad, sino el hecho del enterramiento y vestigios de veneración como mártir.

Para saber más sobre corposantos y catacumbas podéis leer estos artículos.

De Catacumbas y Corposantos I.
De Catacumbas y Corposantos II.



A 10 de julio además se celebra a
San Cristóbal, mártir.
San Erik Jedvarsson IX de Suecia, rey y mártir.
San Etto de Dompierre, obispo.

martes, 10 de julio de 2012

San Cristóbal, el gigante

Pregunta: Buen dia Ramon, como usted sabe San Cristobal era alto y fuerte, ¡¿Usted de casualidad sabe si porque san Cristobal era tan fuerte era porque hacia mucho ejercicio o era fuerte asi sin hacer ejercicio? ¿SABE CUANTO MEDIA EL? ¿si era tan grande y fuerte entonces como fue que lo mataron? Dios le Bendiga.

San Cristóbal. Ebersbach, Alemania. 
Respuesta: Hombre... me sorprendo bastante con semejante pregunta... ¿que como sé que San Cristóbal era alto y fuerte? Como no lo conocí, pues no lo sé, la verdad... Todas las antiguas versiones de esta leyenda lo ponen así, como un hombre de gran corpulencia y tamaño, casi un gigante, insinúan algunos. Ya se sabe como son las exageraciones hagiográficas... si el hombre era alto, pues ya era un gigante; si la chica era joven, pues era un lirio de pureza; si es un eremita, las penitencias rayan el sadomasoquismo...

En todo caso, si era fuerte y alto... ¿como podría saber porque lo era? Al gimnasio no creo que fuera, ya que no era costumbre por la época apuntarse al gimnasio cuando llegaba el verano para lucir bañador... a lo mejor el hombre era simplemente "un tío bueno", como dicen las mujeres, sin mas. Que yo sepa, nadie pone exactamente cuanto medía el hombre, la verdad. Será que definitivamente el tamaño no importa, ni para los hagiógrafos. Y en cuanto a como pudieron martirizarlo, pues es fácil, un grupo de soldados pudieron apresarlo, no? En fin, N..., supongo que todas estas preguntas hayan sido medio en broma y así te respondo...

Y ahora, poniéndonos algo más serios, hablemos un poco de Cristóbal. Paso por alto la leyenda, ampliamente conocida por todos al menos en sus aspectos generales: soldado, búsqueda de la fe, cruzapersonas, el Niño en el río, martirio lleno de prodigios y castigos...

San Cristóbal, mártir. 10 y 25 de julio, 16 de noviembre y 9 de mayo.

El Martirologio Romano recoge que padeció el martirio en Lycia, siendo emperador Decio pero ni esto es certero. La verdad es que salvo su leyenda y culto posterior, no se sabe nada de él. Las "Actas" no rebasan más allá del siglo VIII, que, aunque antiguas, son totalmente ficticias y lejanas del santo. Sin embargo, se conoce una inscripción del siglo V, que habla de una basílica dedicada a su memoria en Bitina, por tanto, ya en esta época era venerado; así que no se trata de un invento medieval, como muchas veces se dice cuando no se sabe que responder. Otra referencia importante: entre los firmantes del Concilio de Constantinopla hay un tal Potino, del monasterio de San Cristóbal, monasterio no identificado, pero existente, evidentemente. Y, por último, San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), habla de su basílica y monasterio en Taormina.

San Cristóbal.
Onán. Siglo XV.
En cuanto a su celebración, el martirologio atribuido a San Jerónimo (30 de septiembre y 8 de mayo) pone que en Samon (?) se celebra su memoria el 25 de julio, fiesta que conserva el martirologio romano, aunque en la práctica se haya trasladado al 10 del mismo mes, por la coincidencia con Santiago Apóstol. La Habana, por ejemplo, lo celebra a 16 de noviembre, día de la fundación de la ciudad. Y la iglesia oriental lo recuerda el 9 de mayo.

Es en la fuerza de su culto donde radica su importancia en la espiritualidad y el arte: Sobre todo en la Edad Media, San Cristóbal fue considerado como el santo patrono contra la muerte súbita, la muerte fuera de estado de gracia (que impediría la entrada al cielo). Su imagen se ponía en lugares altos, sobre las puertas de catedrales, ciudades, hospitales y edificios importantes y era creencia popular que con mirarla durante el día, uno quedaba libre del peligro de morir sin sacramentos. Es uno de los 14 Santos Auxiliares, de tantísima devoción, ya sea juntos o por separado.

Es patrón de peregrinos, viajeros, motoristas, transportistas en general. Protector de los deportes de motor, las fortificaciones, los balseros. Se le invoca contra las inundaciones, las tormentas eléctricas y el granizo. Era llamado auxiliador contra la peste, el hambre, las heridas y hasta el dolor de muelas. Es protector de los niños y las embarazadas, los paisajistas y jardineros, los vendedores de fruta, los encuadernadores y tapiceros, y también de carpinteros, pintores y modistas.

A 10 de julio además se celebra a:

San Valente
de Vinaroz, mártir
.
San Erik IX de
Suecia, rey mártir
.
San Etto de
Dompierre, obispo













MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...