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sábado, 13 de marzo de 2021

El ángel de Bahía.

Santa Dulce de Souza Brito Lopes, virgen fundadora. 13 de marzo y 13 de agosto. 

María Rita de Sousa Brito Lopes Pontes nació el 26 de mayo de 1914 en Salvador en Bahía, Brasil. Fue hija de Augusto Lopes y Dulce María de Souza. Fue una niña piadosa y muy dada a la caridad. Su madre murió cuando tenía 6 años y comenzó a ser educada por una tía suya, mujer muy piadosa y caritativa, a quien acompañaba a sus obras de caridad. Con 13 años de edad hizo un voto de servir a Cristo en los pobres, y ya a esa edad comenzó un activo apostolado entre los pobres y enfermos.  

Estudió Magisterio por decisión de su padre, quien no veía con buenos ojos que fuera religiosa, mas al final cedió. Al graduarse en 1933 tomó el hábito de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, en el noviciado de São Cristóvão, en el estado de Sergipe. Tomó el nombre religioso de Dulce, como su madre. Una vez que hizo sus votos comenzó su labor de maestra en una escuela para pobres en Salvador. 

En 1936 sintió la llamada divina para dedicarse a la atención del mundo obrero. Junto al padre franciscano Hildebrand Kruthaup, fundó el “Sindicato de Trabajadores San Francisco”, para los obreros del Estado de Bahía, dedicada a la asistencia social y religiosa de los mismos. Se les daba asistencia médica y legal, se cuidaba y educaba a los niños, se impartía catecismo y educación profesional a las muchachas. En 1939 abrió una escuela para los niños pobres de “Ilha dos ratos”, un lugar pobrísimo. Con un niño atacado por fiebres y una anciana cancerígena comenzó su obra hospitalaria, en un destartalado antiguo mercado de pescado, solo confiando en la Providencia Divina. Cuando los enfermos llegaron a más de 50 las monjas de su convento convirtieron un galpón en un mejor hospital. Sería la base del hospital de San Antonio, el cual sería en su momento el mejor hospital del nordeste de Brasil y donde hoy son atendidas hasta 3000 personas en un día. 

Con su “Obra Benéfica de la Hermana Dulce” amplió su apostolado a los prisioneros y sus familias. Preparó a cientos de presos para reconciliarse con Dios y acercarlos a la Eucaristía. Obreros, niños, enfermos, mujeres de mala vida, a todos llegó su acción apostólica y benéfica.  

Como suele suceder, las principales contradicciones le vinieron de la propia Iglesia. Su obispo la reconvino por enseñar catequesis a obreros sin camisa, o ir sola por barrios de dudosa reputación. Tuvo problemas con su superiora, quien le recriminó su activismo social, diciéndole que descuidaba la vida interior, cosa absolutamente errónea, pues la Hermana Dulce tenía una profunda vida interior de oración y penitencia. De 1965 a 1975 tuvo que sufrir el ser relevada de numerosas obligaciones dentro de su Congregación, y casi estuvo a punto de ser expulsada.  

En 1980 el papa Juan Pablo II la conoció personalmente, la bendijo y delante de todos sus enemigos le animó a insistir en su obra de labor social. En 1988 fue nominada al Premio Nobel de la Paz. En 1991 el papa la volvió a visitar, ya esta vez en su lecho de enferma, e igualmente estuvo muy cariñoso con ella y le bendijo.  

Finalmente murió la buena madre “el Ángel de Bahía”, como se le conoce, el 13 de marzo de 1992. Fue sepultada en la Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, pero el 26 de mayo de 2000, su cuerpo fue trasladado a la capilla de su amado hospital de San Antonio. Finalmente fue trasladada el 9 de junio de 2010 a la iglesia de la Inmaculada Concepción, en Salvador, Bahía, comprobándose la incorrupción de su cuerpo. Fue beatificada el 22 de mayo de 2011 y canonizada el 13 de octubre de 2019. La Iglesia Anglicana de Brasil la ha incluido en su calendario litúrgico. 


A 13 de marzo además se recuerda a:

Santa Eufrasia,
virgen carmelita
.

San Ansovino,
obispo
.
San Pient de Poitiers, obispo.







  

martes, 13 de marzo de 2018

¿Reclutar? Para Cristo, no para los hombres.

San Ansovino de Camerino, obispo. 13 de marzo. 

De su vida temprana nada sabemos, pues Egidio, su primer biógrafo, no aporta mucho. Sabemos que nació en Camerino, Umbría, y estudió en Pavía. Sobre los 20 años recibió la ordenación sacerdotal y una vez presbítero, se retiró a un lugar solitario de Castel Raimondo, cerca de Torcello, donde pronto se hizo famoso por su santidad y los milagros que obraba. Supo de él el emperador Ludovico Pío y le llamó junto así para ser su confesor. Sobre 820 fue elegido porel mismo monarca para ser obispo de Camerino. El santo se negó, y solo aceptó cuando logró eliminar la cláusula relativa al reclutamiento de soldados (esta era una encomienda obligatoria del obispo), por considerar que esa tarea era inadecuada para los hombres de Iglesia.

Fue ordenado obispo por el papa San León IV (17 de julio). Como obispo, Ansovino demostró ser un pastor sabio y prudente. Fue pródigo en su caridad, misericordia y en milagros. En 840 estaba en Roma cuando le llegó una fiebre que él supo le sería mortal. A pesar de sentirse muy mal, insistió en volver a su sede, para morir entre sus amados fieles. Llegó a su ciudad a inicios de marzo del mismo año, pudiendo aún otorgar una última bendición a sus fieles. Murió santamente el día 13 del mismo mes y año.

Su sepulcro aún es venerado por muchos devotos. Algunas biografías dicen fue legado del papa San Nicolás I (13 de noviembre) en el Concilio de Roma, pero eso es imposible, pues ese Concilio fue en 861 y el santo llevaba ya 20 años en el cielo. Se trata de otro Ansovino.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de marzo además se celebra a





lunes, 13 de marzo de 2017

San Pient de Poitiers, obispo.

San Pient de Poitiers, obispo. 13 de marzo.

Fue hijo de un humilde obrero que trabajó en la construcción de la catedral de Poitiers. Y solo esto sabemos de su infancia y juventud. Luego lo hallamos como obispo de la misma ciudad, y trabajando en colaboración con la reina Santa Radegundis (13 de agosto) en la construccion del monasterio de Santa Cruz, donde la misma reina tomaria el velo monastico.

Tambien sabemos que en 564, mientras visitaba su extensa diócesis, estuvo a punto de morir en un naufragio junto a la isla Maillezais, pero prometió a Dios que si se salvaba junto a los marinos, constuiría una iglesia en el sitio donde tomaran tierra. La tormenta se calmó y el barco llegó calmadamente a la playa en Melle, donde construyó una ermita en acción de gracias. Y sin embargo, si bien no murió en el mar, lo hizo poco después, el 13 de marzo del mismo año y en la misma visita pastoral, sin volver a Poitiers.

Por San Gregorio de Tours (17 de noviembre) sabemos que su sucesión fue agitada, pues no fue elegido quien el había designado, sino que el rey Caribert eligió a otro en su lugar, dando pie a un problema que no se solucionaría sino mucho después.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.

A 13 de marzo además se celebra a 





domingo, 13 de julio de 2014

Santa Sara del Monte Carmelo

Pregunta: viendo unas paginas me tope con esta particular santa llamada sara, pense que era la famosa santa del antiguo testamento esposa de abrahan tambien llamada asi, o la venerada por los gitanos santa sara kali, pero viendo su estampa dice Abadesa y fundadora del monasterio de la Santísima Maria Virgen del Monte Carmelo fallecida en el año 432, no sabia que existia una santa del carmelo pense que la carmelita mas antigua era Juana de Tolosa y Angela de Bohemia, Aqui te envio la imagen de la santa. de verdad existio? o es nombrada en algunos santorales carmelitas? la santa es muy antigua, como se que conoces mucho sobre santos y beatos carmelitas te envie esta imagen para la coleccion, muchos saludos desde Venezuela.

Respuesta: Ante todo, muchas gracias por la imagen, no la tenía y me viene de perlas. Ahora, sobre los santos antiguos "carmelitas". Es algo que ya he tratado varias veces en el blog, sobre como la Orden del Carmen, asumiendo su nacimiento junto a la fuente de San Elías (20 de julio, 12 de enero, en la Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla), se consideró hija directa de este. Te recomiendo leas el post sobre el "Santoral Carmelita". Y pasamos a quien nos interesa: 

Santa Sara de Egipto, abadesa. 13 de julio.
Pocas referencias poseo de ella. Una nos la da "Flores del Carmelo", que, claro, la obtiene de la antigua obra que ya mencionamos "De Institutionis monacharum". En esta obra se nos dice que era abadesa del monasterio "carmelita" de Santa María de Jerusalén, del que se tiene constancia de su existencia, de donde salió para Egipto para ser la primera abadesa del monasterio que fundara en 432 San Cirilo de Alejandría (27 de junio) a la vera del río Nilo, por mandato de la Virgen María, luego del Gran Concilio de Éfeso. Y ya corrijo algo que dices en la pregunta: el 432 que aparece, no es la muerte de Sara, sino la fecha de la fundación del monasterio. 

Se nos dice que era tanta su mortificación de los sentidos, que jamás se miró en el río, ni siquiera se asomó a mirar las crecidas durante los casi 70 años que vivió en el monasterio, aunque su celda daba sobre el río. Más datos da "Dilucidario y demostracion de las crónicas y antiguedad del sacro orden de la Siempre Virgen Madre Dios, Santa María del Monte Carmelo", que coincide con lo dicho anteriormente, añadiendo que la sucedió Santa Romana (9 de junio). Durante trece años había padecido Sara fuertes tentaciones contra la pureza, que sufrió pacientemente, confiada en Cristo. Al cabo de esos años, se le apareció el mismo Satanás, diciéndole "Oh, Sara, como has sido más poderosa que yo, pues me has vencido", a lo que la santa respondió "No te vencí yo, sino mi Señor Jesucristo", con lo que el diablo la dejó en paz, pudiendo desde entonces vivir con el alma en tranquilidad nuestra santa. 

Fue la abadesa que recibió a Santa Eufrasia (13 de marzo) en el monasterio y que tanto la probó con el cargamento de piedras, que ya narramos en la vida de Eufrasia. Con respecto a ella, tuvo una visión en la que dos monjes le pedían a Eufrasia para llevarla con ellos, y aunque ella se negaba, los monjes la tomaban, llevándola al paraíso, donde Cristo la desposaba. Entendió Sara que pronto Dios tomaría a Eufrasia para siempre. Luego de unos días se lo dijo, contándole el gran premio que le esperaba. Murió Eufrasia y a los pocos días Santa Julia (17 de marzo), que había querido seguir a su hermana de hábito. A los 30 años de la muerte de Eufrasia, sintiéndose Sara morir, tuvo la inspiración que aquella la llamaba al cielo. Murió, y fue enterrada junto a Eufrasia y Julia.

Aunque aparece mencionada en relaciones y crónicas ejemplares, nunca tuvo culto en la Orden, ni ha sido especialmente representada en la iconografía carmelitana, así que podemos decir que este grabado del XVII, perteneciente a una serie de fundadoras de monasterios, es una rareza. 


A 13 de julio además se celebra a  
Santas Maura y Brígida, vírgenes mártires.
San Thuriau de Dol, obispo.  

miércoles, 13 de marzo de 2013

Santa Eufrasia, la de la piedra


Pregunta: que me puedes decir sobre Santa Eufrasia. Mi madre se llama así. España.

Respuesta: Pues algo te puedo decir.  Y para ello, abrimos de nuevo el fiel colaborador del blog, el libro "Flores del Carmelo", de Fr. José de Santa Teresa:

Santa Eufrasia, virgen carmelita. 13 de marzo y 25 de julio (Iglesia Griega).

Eufrasia vivió en el siglo V, y era hija, según la leyenda, del gobernador de Licia, Antígono, y de su esposa, Eufrasia. Al nacer la niña, los padres se dijeron "ya que Dios no ha concedido una heredera, contentémonos con ella y vivamos en castidad, dedicados a las cosas de Dios". Y así fue, aunque Antígono murió justo al año. Al cumplir Eufrasia cinco años, el emperador San Teodosio I (17 de enero), que había tomado a la viuda y la niña bajo su protección, decidió ajustar un matrimonio ventajoso para ella en el futuro. Eligió para ello al hijo de un rico senador romano, la prometió y decidió se celebrase el matrimonio en cuanto Eufrasia (la niña) tuviera edad suficiente. Pero como sería esperar muchos años, el senador prefirió casarse con la madre, total, era guapa y también se haría con sus posesiones. Eufrasia (la madre) se negó rotundamente, incluso cuando la emperatriz se lo ordenó. Así que decidió retirarse a Egipto, donde conoció a eremitas y monjes de la Tebaida. Allí comenzó a visitar el monasterio de Santa María, fundado por San Cirilo de Alejandría (27 de junio) y Santa Sara (13 de julio) en 432, donde hizo amistad con las monjas, las beneficiaba y las socorría, y estas se prendaron de Eufrasia (la niña). Quiso Eufrasia (la madre), donar todos sus bienes a las monjas, pero estas se negaron, aduciendo que ya lo habían abandonado todo y que los bienes materiales serían precisamente los que harían que esa austeridad y santidad del monasterio se perdiesen para siempre. Aunque para no desairarla, aceptó una renta de aceite para las lámparas e incienso para el culto.

Un día, Sara, la abadesa, le preguntó en juego a la niña si la quería más que a su madre, tanto como para irse a vivir con ellas, a lo que Eufrasia respondió, muy en serio: "Yo sí, si no creyera que fuera a llorar mi madre. Y también está mi esposo que me espera". Le dijo Sara "¿que es lo que más amas, a tu esposo o a tus hermanitas?”. Eufrasia le dijo “nunca he visto a mi marido, ni mi marido nunca me ha visto, poco no podemos amar, por tanto. Pero yo te quiero mucho hermana, porque te conozco”. “Oh”, dijo Sara, y añadió: "te quiero mucho, Eufrasia, pero amo a Jesucristo por encima de todo”. A lo que Eufrasia contestó: "yo también te quiero mucho, pero amo a más a Jesucristo”.


Eufrasia (la madre) oía la conversación enternecida, pero aún así, pretendió llevarse a la niña, para que cmpliera su promesa de desposorio, convencida de que era un capricho infantil quedarse allí y que se cansaría pronto de la vida del claustro. Le dijeron que debía ayunar, vivir muy austeramente, aprender el Salterio de memoria y dormir en el duro suelo, pero Eufrasia (la niña), a pesar de las dificultades, dijo que estaba lista para todo ello y que no quería partir. La abadesa dijo a la madre, "deja a la niña con nosotras, porque la gracia de Dios está obrando en su corazón”. La madre, poniendo a la niña ante un Cristo, dijo llorando: "¡Señor Jesucristo, recibe esta niña bajo tu protección, ya que sólo te desea a ti”!. Y luego bendijo a la niña, diciéndole: "Que el Señor, que hizo las montañas tan fuertes que no se pueden mover, te confirme en su santo temor". Al irse, iba llorando y las monjas con ella. A los pocos días Eufrasia fue llevada a la capilla, se le impuso el hábito religioso, y su madre, al ver que estaba feliz, dejó de llorar y se alegró con ella.

Pasaron los años, Eufrasia (la madre) murió y… el emperador escribió a Eufrasia (la niña, que ya tenía 12 años) instándola a que volviera a Constantinopla a casarse su prometido. Ella era de sangre imperial, y el emperador consideraba que, tras la muerte de su madre, la herencia de Eufrasia, debía ser suya. Ella le escribió una carta donde le imploraba le permitiera seguir su vocación, y que dispusiera sus bienes en beneficio de los pobres. Teodosio, convencido de su vocación, la dejó en paz y disolvió su compromiso.

En plena adolescencia comenzó para ella otra lucha, la de las tentaciones: en plena juventud, comenzó a ser tentada con la vida opulenta que podría llevar, siendo noble, con los banquetes y halagos masculinos que podría recibir. Para desviar la atención, y probar su obediencia, la abadesa Sara le ordenó que moviera un gran montón de piedras, y las llevara a la cima de una colina, a cierta distancia (la piedra es su atributo característico). Eufrasia obedeció alegremente, moviendo las piedras hasta el lugar indicado. Al terminar, lo comunicó a la abadesa, que le dijo: "Tráelas todas de nuevo”. Y Eufrasia obedeció. Al día siguiente le dijo la abadesa "he cambiado de opinión, lleva las piedras de nuevo a la cima del montículo”. Y así, treinta días seguidos, pero Eufrasia siempre obedeció con alegría. Fue enviada a la cocina, a cortar la leña para el fuego, a cocer el pan y los alimentos. Aunque por estas duras tareas estaba exenta de asistir a los oficios de medianoche, nunca dejó de ir al coro con las demás. A los veinte años, y a pesar de tanto trabajo y ayuno, era más alta y bella de las otras hermanas. Por esto era envidiada por otra monja, llamada Germana, que, rumoreaba contra ella, de ser una estafadora, que solo pretendía ganarse a las demás para ser abadesa. Enterada Eufrasia, se postró ante ella dándole gracias por reconocer su soberbia e intentar enmendarla. Enterada Sara, quiso echar a Germana por mentirosa, pero Eufrasia pidió no lo hiciera, e incluso le pidió fuera su compañera en las labores.

El demonio la tentaba constantemente con el trabajo y el ayuno, pero siempre salía victoriosa. En una ocasión llegó a herirla con un hacha, mientras cortaba leña, y otra vez hizo se clavara un palo en la frente mientras trabajaba. Una tercera vez volcó sobre su rostro la olla donde hacía la sopa de hierbas de las monjas, pero no sufrió quemaduras. En ningún caso dejó el oficio para ser socorrida, sino luego de terminarlo. Dios la favoreció con el don de hacer milagros, y echar malos espíritus. Sanó muchos enfermos y poseídos: como a un niño que no podía andar. especialmente fue paciente y caritativa en sanar a una monja enferma y endemoniada, que le hacía la vida imposible, la calumniaba y ofendía, pero la santa con caridad e invocando el nombre de Cristo, la sanó y libró del demonio. 

Cumplió Eufrasia treinta años y Sara tuvo una visión: Dos religiosos llegaron al monasterio y le pedían dejase ir con ellos a Eufrasia. Se negaba la abadesa, pero ellos tomaban de la mano a Eufrasia, y al llegar a una puerta, esta se abrió dejando ver el paraíso, a Cristo glorioso, que tomaba a Eufrasia por esposa. Así que entendió Sara, que Dios llamaba a su hija junto a Él. A los 9 días no pudo contener más y se lo contó a Eufrasia. Esta le imploró a la abadesa le ordenase no morir aún, sino le diera un año para hacer penitencia por sus pecados, pero esta le contó el premio que le esperaba y que ya estaba dispuesta su alma. Casi de inmediato enfermó de fiebres Eufrasia y cuando estaba a punto de morir, otra monja que le quería mucho, Santa Julia (17 de marzo), le pidió ser su compañera en el cielo, como lo habían sido en la tierra, y Eufrasia le reveló que la seguiría en breve. Fue enterrada Eufrasia junto a su madre. Y efectivamente, Julia lloró tres días sobre su tumba y al tercer día murió, siendo enterrada junto a Eufrasia. 30 años después, Sara se sintió morir y supo que era Eufrasia, que la llamaba junto a Dios, al cielo. Fue enterrada en el mismo nicho que Eufrasia y Julia.

San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan Crisóstomo, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) cita una vida suya, escrita en griego antiguo. San Juan Damasceno (4 de diciembre y 7 de mayo) trata de ella en su “Lección sobre las imágenes”. Luego del siglo VII se escribieron otras vidas, muy adornadas y más llenas de alabanzas que de hechos históricos. En la Biblioteca vaticana se encuentra un manuscrito del siglo VIII en griego, que parece ser el más antiguo conservado y que recogen los bolandistas, aunque sin darle crédito alguno como veraz


En el Breviario de las Galias aparece con oficio común de vírgenes, en 1640. En las capuchinas de Colonia se conserva una cabeza suya, junto a la de una tal Santa Serafia. Bolonia conserva otras supuestas reliquias. No está claro desde cuando la adoptaron los carmelitas como santa propia, ¿tal vez al organizarse como Orden, dotarse de Regla e historia propios?. Como sea, no tuvo mucho culto, aunque sí bastante iconografía. Fue carmelita hasta la reforma conciliar, cuando eliminaron varios santos de su calendario. De su rezo en la Orden da testimonio la Santa Madre, que en una carta del 4 de junio de 1578 a la M. María de San José, tratando de una enferma caprichosa y difícil, le dice:
"Advierta en esto que ahora le diré, que lo menos que pudiere ser Vuestra Reverencia la vea, porque para ese mal de corazón es tan dañoso, que le podría venir a mucho mal, y mire que se lo mando; sino escoja dos de las que más corazón tuvieren, que tengan cuenta con ella, y las demás no hay para qué la ver casi nunca, ni dejen de andar alegres, ni se estén afligiendo, sino como si tuviesen otra enferma; y, en parte, a ella hay que haber menos lástima, porque las que están ansí no sienten el mal como las que tienen otros males. Estos días leíamos aquí de un monasterio de nuestra Orden, adonde era monja Santa Eufrasia, y tenían en él ansí una como esa hermana, y sola a la Santa se sujetaba, y, en fin, la sanó. Quizá habrá alguna a quien tema allá. Si en estos monesterios no hubiese trabajos de poca salud, sería cielo en la tierra, y no habría en qué merecer".

Fuentes:
-“Glorias del Carmelo”. Tomo III. P. JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1860.
 -“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 


A 13 de marzo además se recuerda a:





Santa Almedha, virgen y mártir.

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