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domingo, 17 de junio de 2018

De un "ángel pecador".

Beato Juan Anglico, II General Trinitario. 17 de junio.


San Juan Anglico.
Iglesia de los trinitarios,
Castelgandolfo.
Lamentablemente su memoria pierde entre la leyenda, la historia y las fábulas de cronistas no escrupulosos, quienes se inventaron "historias" para rellenar la "historia". Pero sí que podemos contar aquí lo que nos ha llegado de él. Lo que sea cierto, ya lo sabremos en el cielo.

Nació Juan en Londres, a inicios del siglo XII, luego de que sus padres hicieran un voto a San Juan Evangelista, pues no podían concebir hijos. Y por ello le llamaron Juan, en honor al apóstol. Su leyenda cuenta que, siendo amamantado jamás mostró ansia por el alimento y que ocurrió que su madre olvidó darle el pecho por tres días (!) y cuando se lo dio, el bebé Juan se alimentó con gran parquedad, como si de un adulto austero y penitente se tratase. Tal austeridad se manifestó luego cuando empezó a comer otras cosas, no pudiendo soportar nada que tuviera carne o pescado, evidenciando el gran santo penitente que sería. En fin…

Fue un niño y adolescente muy caritativo, dándole a los demás sus ropas y zapatos, juguetes o comida. También fue muy bueno con sus hermanos menores, a los que ya daba ejemplos con solo 5 años. Muy pronto aprendió a acolitar la misa, y lo hacía cada día antes de tomar las lecciones en la iglesia de los Canónigos Regulares de San Agustín, donde sus padres tenían capellanía propia. Los Canónigos le apreciaban mucho y se quedaban admirados de como sabía responder lo correcto a cada cosa que se le preguntase. Además, viendo su aplicación y su piedad, sugirieron a su padre encaminasen al niño a estudios más avanzados. Su padre ya lo había pensado, y así lo refirió a los religiosos, pues pretendía que Juan fuese Doctor en Derecho. Pero un Canónigo, santo varón, dijo al hombre: "No es este ángel, señor, para estudios de la tierra, sino para los del Cielo, que para teólogo lo quiere Dios".

Ya joven, sus padres le enviaron a París para que estudiase la Filosofía y el Derecho Civil, pues lo demás ya Dios diría. Le proveyeron de una cantidad considerable de dinero para el viaje y para que pudiera mantenerse los primeros tiempos. Pero Juan gastó todo el dinero en limosnas que dio por el camino a los pobres y enfermos. Comenzó, pues, Juan en la Sorbona, y en breve era de los estudiantes más aventajados. Asistía a misa diaria, no se juntaba sino con los amigos piadosos y solo se movía de la Universidad a donde vivía, desviándose solo para visitar alguna iglesia. En la Universidad conoció al santo padre San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias) y al Beato Guillermo Scoto (13 de mayo) y con quienes estudió la Teología. 

El 28 de enero de 1193, octava de Santa Inés (14, 21 y 28 de enero; 5 de julio, Iglesias griegas) San Juan de Mata cantaba su primera misa y en ella tuvo la revelación acerca de que debía dedicarse a la redención de los cautivos, fundando una Orden religiosa. Juan se retiró a la soledad, donde según la leyenda conocería a San Félix de Valois (20 de noviembre), y Juan Anglico y Guillermo quedaron en París.

La Universidad quiso otorgarles una cátedra a cada uno, para seguir disfrutando de su presencia y elocuencia. Pero ocurrió que fallecieron los padres de cada uno, misteriosamente al mismo tiempo, sin tener nada que ver uno con el otro. Entonces ambos viajaron a Inglaterra, pues como eran los hermanos mayores, de sus respectivas familias, les tocaba repartir la herencia. Todo lo dieron a sus hermanos menores, renunciando a poseer riquezas y cuando cada uno había hecho lo suyo, se pusieron de acuerdo para volver juntos a París, para esperar a Juan de Mata. Vueltos a París, el obispo quiso ordenarles presbíteros, luego de oír alabanzas del abad de San Víctor, donde se hospedaban ambos jóvenes. Fueron ordenados juntos y juntos dieron clases en la Universidad, donde eran un gran ejemplo para los estudiantes, por sus virtudes y sabiduría. Cada día después de las clases, rezaban juntos y juntos salían luego a atender pobres y a pedir limosna para estos.

En los tiempos de vacación y fiestas, ambos iban a predicar la doctrina cristiana por los pueblos y ciudades circundantes. Y lo hicieron tan bien, que el obispo les pidió se dedicasen a ellos, como predicadores oficiales de la sede parisina. Viajaban a pie, ayunaban y se disciplinaban, para obtener frutos de sus misiones. Convirtieron a muchos e hicieron la paz entre facciones o familias enfrentadas. En este ínterin, regresó Juan de Mata de Roma, donde Inocencio III le había aprobado la Regla de la Orden. Ambos jóvenes, viendo en la redención de cautivos, la vocación de sus vidas, tomaron el hábito trinitario junto a otros jóvenes.

Junto al fundador y a su inseparable amigo el Beato Scoto, se fue Juan Anglico a Roma, donde construyeron el convento junto a la iglesia de Santo Tomás "in Formis". Allí tomaría el hábito, según la leyenda, San Roberto de San Juan (13 de abril), quien sería el primer mártir trinitario. Inocencio III encomendó a nuestro Beato y Guillermo Scoto, la que sería la primera misión redentora de los trinitarios en Marruecos. Allí llegaron el 22 de agosto de 1200 y comenzaron su labor misionera y la "compra" de los cautivos gracias a las limosnas que el papa les había dado para ello. Aunque no tenían permiso para ello, predicaban a los moros, convirtiendo a algunos, por lo cual fueron castigados varias veces, y no les quitaron las vidas por el respeto que el rey de Marruecos tenía hacia el papa Inocencio, en cuyo nombre iban los santos, cual legados. Pero al cabo de cinco meses no pudo soportar más el éxito que iban teniendo y les mandó volvieran al mundo cristiano. Regresaron Juan y Guillermo con 186 cristianos libres, que llevaron a Marsella, luego de una escala en Almería. 

De allí ambos fueron a Roma, a hacer vida conventual, de asperísima penitencia, ayunos y oraciones. Después de esta redención quedó Juan Anglico en la casa de Roma. En una ocasión en que el fundador dispuso lo poco que tenían los religiosos para una redención en África, dijo el despensero a nuestro Beato: "Padre, que ha de comer la Comunidad? Y que se ha de dar a los enfermos, y pobres hoy? Porque nuestro padre se ha llevado toda la provisión de alimento, que había en casa". "Anda y mira bien" – respondió Juan Anglico – "que puede ser que te engañes". Y fue el despensero, y no solo halló la procura llena, sino con exceso, aunque un minuto antes la había visto vacía. Corrió el despensero a contarle el milagro a Juan Anglico, pero este le cortó el habla diciéndole: "Hijo, ese ha ido el premio de tu obediencia. Calla, y demos gracias a la Santísima Trinidad de lo que favorece a sus hijos". 

Un tiempo después quiso San Juan de Mata que Juan Anglico y Guillermo Scoto le acompañasen a España, donde pensaba fundar algunos conventos. A pie, como mandaba la Regla, emprendieron el viaje, lleno de penurias, hasta entrar por Aragón y llegar a Castilla. Fundado el convento de Segovia, fue el Beato Guillermo su primer prior o ministro, y Juan Anglico fue enviado a Roma de prior. Allí destacó Juan en el ministerio de la predicación, siendo apreciado de los cardenales y del papa.

En 1212, cuando murió San Félix de Valois, Juan Anglico le reemplazó frente al convento de Cerfroid y Guillermo le suplió como prior de Santo Tomás "in Formis". En Cerfroid estaban muy apenados por la muerte del viejo fundador San Félix, pero apenas trataron a Juan Anglico, los religiosos se decían "un santo perdimos, pero hemos hallado un ángel". En Cerfroid Juan tuvo varas experiencias místicas y se dio a una ardua penitencia, de la que tuvo que reconvenirle Juan de Mata, pidiéndole no se excediese.

El santo Padre Juan de Mata murió el 17 de diciembre de 1213 y Juan Anglico fue elegido en 1214 para sucederle como Ministro General de la Orden Trinitaria. Quiso negarse el santo a tamaña empresa, cuando tuvo una visión de su ángel custodio le dio a entender, que la Santísima Trinidad lo quería por sucesor de San Juan de Mata. El Beato Guillermo pasó de España a Cerfroid y Juan Anglico volvió a Roma ya como General. En Roma lo primero que hizo fue visitar al papa Honorio III, quien le confirmó en el cargo y le ofreció su ayuda para la obra redentora de los trinitarios. Además, el papa le nombró teólogo suyo.

Juan Anglico participó en dos redenciones en Túnez, la primera de ellas acompañado por el Beato Edmundo de Kaneresburgo (21 de enero), logrando rescatar a 394 cautivos cristianos. Pero antes de ello tuvo que sufrir el santo varón prisión y castigos por predicar el Evangelio públicamente. Incluso le llevaron ante el rey, para que le condenase a muerte, pero este fue compasivo y le dejó libre. En la segunda redención que llevó a cabo el mismo rey le prohibió predicar el Evangelio a musulmán alguno, y Juan respetó al rey con tal de no perder la posibilidad de rescatar a los pobres cristianos presos. A estos sí les predicó y con doble celo. La tristeza de Juan Anglico por no alcanzar el martirio era profunda, y algo se alivió cuando pudo hacer una obra meritoria: supo de un niño huérfano, bautizado, el cual servía en el palacio del rey y se le instruía en la fe del Islam. Fue Juan adonde el rey y le pidió la libertad del niño, ofreciéndose él mismo en prenda hasta que le rescatasen, si era el caso. El rey accedió y el dueño del niño tuvo que entregarlo, con gran rabia. Y he aquí que el moro dueño de la criatura halló a Juan Anglico en una calle apartada y le pegó una paliza. Pasó por allí un musulmán que se compadeció del santo, indagó la causa de los golpes y, al saberlo, pagó el rescate del niño cristiano, quedando libre nuestro Beato para volver a Roma. Luego Juan enviaría al moro el dinero que él le había costado. De vuelta a Roma se desató una terrible tempestad, tanto que el piloto daba por perdida la vida, cuando el Beato mandó a todos invocaran a la Trinidad, y el mismo se arrodilló a pedir clemencia. Al punto, se aclararon los cielos y se serenó el mar.

Llegó Juan a Roma en 1215, al tiempo de la celebración del Concilio de Letrán, y fue designado por el rey de Francia como teólogo al mismo. En esta ocasión conoció a los santos patriarcas Santo Domingo Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), San Francisco de Asís (4 de octubre, 17 de septiembre, Impresión de las llagas; 25 de mayo, traslación de las reliquias a la basílica de Asís) y a San Ángelo Carmelita (5 de mayo), a quienes hospedó en Santo Tomás "in Formis", naciendo entre los cuatro gran amistad, según esta leyenda. Igualmente cuenta que estando en las sesiones del Concilio, al sentarse juntos Juan Anglico y Ángelo, un padre conciliar dijo "ahí está el ángel con el ángel", haciendo un juego de palabras con "anglico" y "angelo". A esto respondió nuestro trinitario: "El Ángel está sentado junto al pecador. El verdadero Ángel es el que pronto será venerado por toda la Iglesia", profetizando el martirio y gloria del protomártir carmelita.

Terminado el Concilio, los cardenales suplicaron al papa Honorio III le diese el capelo cardenalicio a Juan Anglico, pues habían quedado encantados con su predicación, razonamientos y piedad. El papa le llamó a su presencia y le dijo lo que pasaba. Pero juan Anglico se mostró tan triste ante aquello, que el papa no quiso afligirle y le consoló diciéndole que no le gravaría con cargo eclesiástico alguno. Sin embargo, logró del papa gran apoyo para fundar conventos trinitarios en su tierra, Inglaterra, una empresa en la que puso gran empeño a pesar de sus enfermedades.


Reliquias de los Beatos
Juan Anglico y Miguel "el Hispano".
Iglesia de San Carlino. Roma
Y estos asuntos estaba cuando tuvo una visión de María Santísima, de San Juan Evangelista y de su ángel de la guarda, quienes le revelaron el día y hora de su muerte. Avisó Juan Anglico a Fr. Rogerio, su compañero de hábito desde los primeros días allá en París, y le contó lo sucedido, mandándole procurara por la observancia de la Regla. Sus restantes días los pasó en oración y penitencia, esperando el momento anunciado. El 17 de junio de 1216 celebró la santa misa y pidió luego la extremaunción, que le fue dada en la enfermería conventual. Luego habló a los religiosos, exhortándoles a ser fieles a su vocación. Pidió le rezaran el salterio y murió rezando el salmo "Misericordias Domini in æternum cantabo". Quedó su semblante con gran paz

El papa Honorio III mandó se celebrasen solemnes funerales, corriendo él con los gastos, debido a la pobreza de los trinitarios. Durante 4 días estuvo el santo cuerpo expuesto, durante los cuales obró numerosos portentos a los devotos. Fue sepultado junto al santo fundador San Juan de Mata para que igualmente sus reliquias recibieran culto. Actualmente una porción de ellas se veneran en la iglesia trinitaria de San Carlino "Alle Quatre Fontane", en Roma.


Fuente:
-"Noticias históricas de las tres florentísimas provincias de la Gran Bretaña, Inglaterra, Escocia, e Hibernia, del Celestial Orden de la Ss. Trinidad, de Redención de cautivos cristianos". P. FR. DOMINGO LÓPEZ. Madrid, 1714.


A 17 de junio además se celebra a:


San Salomón de
Jerusalén, rey.
San Manuel de
Persia, mártir.
San Adolfo de
Torney, obispo.





sábado, 17 de septiembre de 2016

De Serafín a serafín.

La Impresión de las Llagas de San Francisco. 17 de septiembre.
Y ahora os anuncio un gran gozo y un nuevo milagro. El mundo no ha conocido un signo tal, a no ser en el Hijo de Dios, que es Cristo el Señor. No mucho antes de su muerte, el hermano y padre nuestro [Francisco] apareció crucificado, llevando en su cuerpo cinco llagas que son, ciertamente, los estigmas de Cristo. Sus manos y sus pies estaban como atravesadas por clavos de una a otra parte, cubriendo las heridas y del color negro de los clavos. Su costado aparecía traspasado por una lanza y a menudo sangraba.(…) Por tanto, hermanos, bendecid al Dios del cielo y proclamadlo ante todos, porque ha sido misericordioso con nosotros, y recordad a nuestro padre y hermano Francisco, para alabanza y gloria suya, porque lo ha engrandecido entre los hombres y lo ha glorificado delante de los ángeles". (Carta de Fray Elías, anunciando la muerte de San Francisco de Asís, 3 de octubre de 1226).

Este es un fragmento de uno de los documentos más antiguos que se conservan en la Orden Franciscana y cuya autenticidad está fuera de duda. Fray Elías, Vicario del Santo, comunicaba por medio de esta carta, a todos los hermanos esparcidos por el mundo, el feliz tránsito de Francisco y al mismo tiempo, el descubrimiento al momento de amortajar su cuerpo, de un prodigio que hasta ese momento pocos conocían, y apenas unos cuantos frailes habían visto: los estigmas en el cuerpo de San Francisco; y como lo leemos en el fragmento, incluso los describe, con la seguridad de quien escribe lo que vio.

El contexto. 
Desde hacía unos años atrás, se vivía en la Orden Franciscana un clima algo tenso, propio de una crisis de crecimiento: Ya no era aquel grupo de hermanos, inexpertos, que se presentaron ante el "Señor Papa" pidiendo permiso para vivir el Evangelio simple y llanamente. Eran ahora, una multitud de hermanos venidos de todas partes, de toda extracción social y cultural, siendo un gran grupo de ellos, universitarios y letrados que exigían una organización menos espontánea y más estable, al estilo de la Orden de los Dominicos. Francisco, "simple e idiota", como se autodenominaba, se sentía desbordado ante tanta exigencia. Lo suyo no era ser legislador ni alto dirigente. Es por eso que luego de la aprobación de la Regla por el papa Honorio III, el 29 de noviembre de 1223, Francisco se dedica con más empeño a la contemplación y oración, dejando el gobierno práctico de la Orden en manos de fray Elías de Asís, su Vicario (algunos sostienen que era de Cortona). En la nochebuena de 1223, con permiso del Papa, había preparado el pesebre en la Misa, inaugurando la tradición de preparar belenes en Navidad. Ahora, ya entrado el año de 1224, el Señor "posaría Su mano sobre su siervo y lo llevaría a la cima del monte". (Antífona del Oficio de lectura, propio de la Fiesta).

El tiempo.
De acuerdo a sus devociones personales, el Seráfico Padre se preparaba para las grandes solemnidades con periodos largos de ayuno y oración- contemplación, comúnmente llamados "Cuaresmas". Según se colige por las biografías, que estas eran varias:
1. Desde la Epifanía hasta la Pascua. (la unía con la de la Iglesia).
2. Desde Pentecostés hasta San Pedro y San Pablo
3. Desde la Asunción, hasta el día de San Miguel.
4. Desde Todos los Santos hasta Navidad.

La estigmatización ocurre durante la "Cuaresma de San Miguel" del año de 1224, alrededor de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de septiembre. 

El escenario. 
Venid, que en el monte Alvernia,
como a Moisés en la zarza
que ardía sin consumirse,
Dios por Francisco nos habla.
(Himno de Laudes, propio de la Fiesta)

El año de 1213 el conde Orlando de Chiusi, uno de los tantos dirigidos espiritualmente por Francisco y hermano de la Penitencia (actual Orden Franciscana Seglar) donó al Seráfico Padre el monte Alverna o La Verna, en la Toscana, al norte de la provincia de Arezzo, para que haga sus retiros junto con sus hermanos.
Tiene la particularidad este monte de presentar un relieve accidentado con una cresta rocosa en la cima y profundos abismos por un lado, que según la tradición, se formaron durante el terremoto que sacudió la tierra en el momento de la muerte del Señor, como una prefiguración de la renovación de la Pasión de Cristo que allí ocurriría siglos más tarde. (Consideración II sobre las Llagas).

Y aunque San Francisco viajó acompañado por los frailes León, Ángel, Rufino, Maseo, Iluminato y probablemente Bonizzo, solo estuvo en lo más alto con el primero, Fray León, quien le alcanzaba la comida y muy temprano por las mañanas le celebraba la Misa. Pero él, deseando más soledad, se apartó, cruzando un abismo, por medio de un tronco atravesado y estuvo en una cueva, a manera de cobertizo, que el Seráfico Padre convertiría en su capilla, su Betel, su lugar de oración y de encuentro con Dios.Un dato curioso: Todas las noches, un halcón despertaba a Francisco para el rezo de maitines. Pero había días en que nuestro Padre no se sentía bien; entonces, el "hermano" Halcón, como si lo supiera, lo dejaba descansar. 

Los hechos.
"Llevaba arraigada en el corazón la cruz de Cristo. Y por eso le brillaban las llagas al exterior, en la carne, porque la cruz había echado muy hondas raíces dentro, en el alma" (2 Cel 211). Llegados a este momento podemos decir que este es el verdadero "periodo seráfico" de la vida de San Francisco, en el que consumó su conformidad con Cristo bendito. (O. Englebert). 

Uno de esos días, cuando el bienaventurado Francisco estaba con fray León, (probablemente al terminar una de las misas diarias), quiso conocer el significado de las visiones que había tenido una de esas noches, de las que Fray León casualmente había sido testigo, y pidió a su amigo, conforme a su costumbre, abrir por tres veces el libro de los Evangelios, saliendo en todas ellas la narración de la Pasión de Cristo, con lo que el siervo de Dios supo que debía prepararse para seguir a Cristo en su sufrimiento, así como le había sido conforme en todos los actos de su vida; aun así, no imaginaba lo que el Señor le tenía reservado. La mañana del día de la Exaltación de la Santa Cruz, encontró a Francisco orando de esta manera: "Señor - decía con lágrimas en los ojos - dos gracias te ruego me concedas antes de morir: la primera, que sienta en mi cuerpo y mi alma, en la medida que sea posible, los dolores de tu acerbisima pasión; y la segunda, que sienta en mi corazón, aquel amor que te llevó a inmolarte por nosotros".

San Buenaventura (15 de julio), General de la Orden, para escribir su biografía de San Francisco, se retiró en el monte Alvernia. A él cedemos la descripción de tan sublime hecho. Un santo nos escribirá sobre otro santo:
… mientras oraba…, vio bajar de lo más alto del cielo a un serafín que tenía seis alas tan ígneas como resplandecientes. En vuelo rapidísimo avanzó hacia el lugar donde se encontraba el varón de Dios, deteniéndose en el aire. Apareció entonces entre las alas la efigie de un hombre crucificado, cuyas manos y pies estaban extendidos a modo de cruz y clavados a ella. Dos alas se alzaban sobre la cabeza, dos se extendían para volar y las otras dos restantes cubrían todo su cuerpo…
Estaba sumamente admirado ante una visión tan misteriosa, sabiendo que el dolor de la pasión de ningún modo podía avenirse con la dicha inmortal de un serafín. Por fin, el Señor le dio a entender que aquella visión le había sido presentada así por la divina Providencia para que el amigo de Cristo supiera de antemano que había de ser transformado totalmente en la imagen de Cristo crucificado no por el martirio de la carne, sino por el incendio de su espíritu. Así sucedió, porque al desaparecer la visión dejó en su corazón un ardor maravilloso, y no fue menos maravillosa la efigie de las señales que imprimió en su carne.
Así, pues, al instante comenzaron a aparecer en sus manos y pies las señales de los clavos, tal como lo había visto poco antes en la imagen del varón crucificado. (Leyenda Mayor XIII, 3)

Descripción de los Estigmas. Quienes los vieron.
Dos años después de la muerte de San Francisco, el Beato Tomás de Celano (5 de octubre) escribió por orden del Papa Gregorio IX (El antiguo cardenal Hugolino, amigo personal de Francisco) la biografía oficial del santo, basándose en el testimonio reciente de muchos que lo conocieron y convivieron con él y lo que él mismo había conocido del Seráfico Padre. Y nos da una descripción de los estigmas:
"Las manos y los pies se veían atravesados en su mismo centro por clavos, cuyas cabezas sobresalían en la palma de las manos y en el empeine de los pies y cuyas puntas aparecían a la parte opuesta. Estas señales eran redondas en la palma de la mano y alargadas en el torso; se veía una carnosidad, como si fuera la punta de los clavos retorcida y remachada, que sobresalía del resto de la carne. De igual modo estaban grabadas estas señales de los clavos en los pies, de forma que destacaban del resto de la carne. Y en el costado derecho, que parecía atravesado por una lanza, tenía una cicatriz que muchas veces manaba, de suerte que túnica y calzones quedaban enrojecidos con aquella sangre bendita".

Es de comprender que luego del feliz tránsito de San Francisco, muchas personas hayan visto lo que en vida de él solo vieron – y supieron- los más cercanos como León, quien le ayudaba a vestirse y a cambiarse la ropa, Rufino, Elías, y tal vez Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias) quien le acogió en el monasterio de San Damián cuando regresó del Alvernia y le confeccionó unas sandalias en piel con un agujero en el centro, para que pueda acomodar el remache de los clavos de la planta de los pies y pueda caminar bien, entre otros muy escogidos frailes. La noche del 3 al 4 de octubre de 1226, se cuentan como mínimo hasta 50 personas que vieron y palparon los estigmas en el cadáver de San Francisco, antes de llevarlo a sepultar, entre los que destaca la noble dama romana la Beata Jacoba Settesoli (8 de febrero), quien llevó las mortajas y ceras para el sepelio, al caballero Jerónimo, y nuevamente Santa Clara quien mojó un pañuelo con la sangre que brotó al remover uno de los clavos de carne de la mano. Todos ellos dieron testimonio bajo juramento de la veracidad de los hechos. 



La fiesta de la Impresión de las Llagas.
El papa Beato Benedicto XI (12 de agosto) autorizó en 1304 a los religiosos franciscanos la conmemoración de las Llagas de San Francisco, autorizando además un Oficio Litúrgico propio. Sixto V introdujo la mención del hecho en el Martirologio Romano. Paulo V la extendió a toda la Iglesia y así se mantuvo hasta la reforma litúrgica de 1969.

Celebrar los estigmas de San Francisco, además de causarnos admiración y gratitud a Dios, también es una invitación a renovar nuestro amor a Dios y a la humanidad, por quienes Cristo dio su vida. Apasionarnos por la salvación de todos, repitiendo como Francisco: "Amar, Señor, como Tú ha amado, sufrir, como tú has sufrido". 
"Contemplemos, hermanos todos, al buen Pastor, que sufrió la pasión de la cruz para salvar a sus ovejas. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución y en la humillación, en el hambre y en la sed, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás. Y como premio por ello, recibieron del Señor la vida eterna. Por tanto, vergüenza nos debiera dar a nosotros, siervos de Dios, que los santos hayan realizado las obras buenas y que nosotros, con sólo divulgarlas y predicarlas, queramos a su costa recibir honor y gloria". (San Francisco de Asís. Admonición 6).


Hno. Germán Yactayo Andrade, OFS. 


Fuentes:
-"San Francisco de Asís. Escritos, biografías y documentos de la época". BAC, Madrid 2000.
-"Vida de San Francisco de Asís". OMER ENGLEBERT. Cefepal, Chile, 1974.
-"Francisco de Asís, paso a paso". Edit. San Pablo. Madrid, 2009.
-"Francisco de Asís y su mundo". MARK GALLI. Edit. San Pablo. Madrid, 2007.
-"Nuevo Año Cristiano". septiembre. JOSÉ MARTÍNEZ PUCHE, OP (Director). Edit. San Pablo-Edibesa. 2008.
-"La lección del Monte Alverna". Carta Encíclica del Ministro General de los Franciscanos, con motivo de la celebración del 750 aniversario de la impresión de las Llagas de San Francisco en la cima del monte Alverna. [24-VIII-75]
-Directorio Franciscano http://www.franciscanos.org/selfran11/koser.html

Si se quiere profundizar en el tema, de manera muy especial, aunque está incluida en las Florecillas de San Francisco, se recomienda leer “Las Consideraciones sobre las Llagas”, pequeño opúsculo de los siglos XIII – XIV, de cinco capítulos, en donde se describe minuciosamente sobre las circunstancias, los personajes, lugares, el antes y después de los estigmas, etc.


A 17 de septiembre además se celebra a  
San Alberto de Jerusalén, obispo y legislador del Carmelo
Santa Hildegarda de Bingen, Doctora de la Iglesia.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La Beata Hortolana, santa y madre de santas.

Beata Hortolana de Asís
Pregunta: Paz y Bien! Si es posible, me gustaria saber la vida de Ortolana, la madre de Santa Clara de Asis, se que entro con las Damas Pobres, pero no se la fecha de su muerte, ni si es considerada Beata. En la biografia que tengo de Santa Clara se la menciona poco. Le agradezco mucho su ayuda y que Dios lo siga bendiciendo. Argentina.

Respuesta: Paz y Bien! Sobre Hortolana, que beata es, piadosamente considerando, pues no ha sido beatificada ni canonizada nunca, constan datos fiables e históricos y piadosas leyendas que, aunque pertenecen a la vida de Santa Clara, la incluyen como protagonista. Para responderte, primero tengo que agradecer a un amigo, el profesor Germán Yactayo, terciario franciscano, que me ha facilitado la mayor parte de los datos y referencias. Hecho esto, vamos al tema:

Beata Hortolana de Asís, madre, religiosa. 29 de marzo y 18 de agosto.
Primero lo que todos sabemos, y es que es la madre de la Gran Santa Clara de Asís (11 de agosto; 23 de septiembre, la Invención; y 3 de octubre, la Traslación), Santa Inés de Asís (18 de agosto y 16 de noviembre) y de la Beata Beatriz (3 de marzo), esta última, considerada beata por tradición.


Las primeras noticias escritas sobre Hortolana están en los procesos de canonización de Santa Clara. En ellos declaró Sor Pacífica Guelfuccio, amiga pariente y de Hortolana. Y dice:
TESTIMONIO DE SOR PACIFICA, primera testigo. 

4. "También dijo que la dicha madonna Clara había nacido de noble familia, de padre y madre honrados, y que su padre fue caballero y se llamó messer Favarone; la testigo no lo vio. Pero sí conoció a la madre, llamada madonna Hortulana; la cual madonna Hortulana viajó allende el mar por piedad y devoción. Y la testigo, igualmente por razones de piedad, viajó a ultramar con ella; y también viajaron juntas al Santo Ángel [San Miguel del Monte Gárgano] y a Roma. Y dijo que ella visitaba gustosamente a los pobres. Preguntada cómo sabía estas cosas, contestó: Porque era su vecina y había vivido con ella, como se ha dicho arriba.

5. También dijo que madonna Hortulana entró después en la misma Orden que su santa hija la bienaventurada Clara, y vivió en ella con las otras hermanas en mucha humildad; y en ella, adornada de religiosas y santas obras, pasó de esta vida."

Estas peregrinaciones devotas, tan frecuentes en el medievo, solían abarcar santuarios romanos (luego de San Francisco, Asís sería una estación casi obligatoria), como punto de escala a la más anhelada peregrinación: Tierra Santa, que se solía comenzar desde Egipto, Alejandría, la Tebaida, el Monte Sinaí, etc. Una leyenda, que no aparece en los procesos dice que Hortolana, aún soltera, emprendió este viaje a Tierra Santa con un grupo de familiares y demás nobles. Mientras atravesaban el Sinaí, fueron atacados por una turba de beduinos. Hortolana invocó a Santa Catalina Mártir (25 de noviembre), patrona del Monte Sinaí y de Egipto, prometiéndole que si les libraba, pondría su nombre a su primera hija. Y así debía haber sido, pero... Al llegar a Jerusalén, estando orando, tuvo una visión en la cual veía salir de su vientre una rama con tres vástagos luminosos, teniendo el consuelo de Dios, que que significaba que tendría tres hijas que serían gloria del mundo. El origen de esta leyenda, que es más escueta en la realidad parte de aquí: 


TESTIMONIO DE SOR FELIPA DE MESSER GISLERIO, tercera testigo.
"Manifestó también la dicha testigo que madonna Clara había referido a las hermanas que, cuando su madre estaba encinta de ella, fue a la Iglesia y, estando ante la cruz, mientras oraba devotamente, rogando a Dios que la socorriese y ayudase en el peligro del parto, oyó una voz que le dijo: «Alumbrarás una luz que iluminará mucho al mundo»".

La Visión de la rama y los vástagos
Es la misma Santa Clara la que cuenta esta revelación de su madre, pero suscrita a ella sola, y que dará pie al rompimiento de la promesa a Santa Catalina, pues la niña se llamará Clara, como clara es la luz, y clara sería la criatura al nacer, el 13 de diciembre de 1193, lo cual también es de hacer notar; nace el día de Santa Lucía, "la luminosa". El nombre de Catalina lo reservaría Hortolana para la segunda niña, que sólo llevó un tiempo, pues el Padre San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, Impresión de las Llagas; 12 de diciembre, la Invención; 25 de mayo, la Traslaicón) se lo cambiaría a Inés, en alusión a Santa Inés (21 y 28 de enero), y su fortaleza ante los que le impedían consagrarse a Cristo.

De su vida de casada con Favarone y con tres hijas, pues podemos suponer sería la común a todas las damas ricas del momento: encargada de la casa, los sirvientes, la educación de las hijas, y alejada de negocios, guerras (aunque padeciéndolas, pues de 1200 a 1208 tuvo que exiliarse en Perusa con las hijas) y otros asuntos "de hombres". 

Así que, llegada Clara a la juventud, estando el loco de Francisco por los alrrededores de Asís predicando la conversión, la penitencia y la pobreza, nos situamos en el 28 de marzo de 1211, domingo de Ramos, en que Clara escapa de casa rumbo a San Damián, donde San Francisco la consagra a Cristo, desposándola con él. La reacción familiar ante esto, la conocemos: el tío se opone tan ferozmente que intenta arrancarla, literalmente, del altar, sin conseguirlo. ¿Y Hortolana? Pues no sabemos, pero sí que se puede pensar en su desconcierto y temor ante la vida sumamente pobre que ha elegido la hija. La visitaría, tal vez la atendería en sus enfermedades, que no fueron pocas

Santa Clara y su madre.
Ilustración.
Hasta un día en que, ya viuda, luego de un sermón en la catedral, ¡también un Domingo de Ramos!, que la conmueve profundamente, decide cambiar de vida. Hace testamento, deja todo a los pobres, regala sus joyas a los enfermos y menesterosos y se va a San Damián con sus hijas Catalina (Inés) y Beatriz. Allí la recibe Santa Clara, abrazándole y diciéndole: "Bendito el que viene en nombre del Señor". Sin sorpresa la recibe la hija, que siempre tenía la esperanza del reencuentro, de la vida familiar, ahora renovada en Cristo. La vida del monasterio, siendo hija de su hija, le costaría en un principio, como es normal, pero el amor y la obediencia (la perla de las virtudes monásticas) harían su obra. Una leyenda nos dice que, no queriendo ser una carga, Santa Clara le dice: "Escucha, madre, vas a hacer honor a tu nombre. Serás Hortolana en nombre y obras. Nuestra regla nos impide poseer tierras, pero teniendo una hortelana en el monasterio, justo es que cultivemos una parcela de terreno para las necesidades de las hermanas". Juego de palabras muy bonito, pero con pocos visos de cierto, habiendo monjas más jóvenes. Y, como es de imaginar, la cosecha fue un éxito, a pesar del granizo, sequías. Incluso los insectos devoraron todo en una noche, pero al otro día, las hortalizas estaban intactas, como si nada. Y más prodigios se narran:

TESTIMONIO DE SOR AMATA DE COROZANO, cuarta testigo.
 

"Milagros de Sor Hortulana

Declaró también que un niño de Perusa tenía en un ojo una nube que se lo cubría por completo. Y por eso fue llevado a santa Clara, la cual le tocó el ojo y luego le hizo la señal de la cruz. Y dijo en seguida: «Llevadlo a mi madre sor Hortulana (que estaba en el monasterio de San Damián), y que haga sobre él la señal de la cruz». Hecho esto, el niño quedó curado. Por lo que santa Clara decía que lo había curado su madre; y, por el contrario, la madre decía que lo había curado su hija madonna Clara; y, así, cada una atribuía esta gracia a la otra.

Preguntada sobre cuánto tiempo antes había visto al niño con aquella mancha, respondió que fue cuando lo llevaron al monasterio a la dicha madonna Clara; no lo había visto ni antes ni después de su curación, pues salió inmediatamente del monasterio. Y la testigo había estado siempre en el monasterio por todo el tiempo ya dicho."

Cuando murió Hortolana, no se sabe, pero sí que es cierto que fue antes de 1238. Fue enterrada en San Damián, como lo sería Clara y las demás monjas. En 1260, ante la amenaza de los sarracenos, las clarisas abandonan San Damián, para tomar posesión de la iglesia de San Jorge, dentro de Asís, y que se había convertido en la basílica de Santa Clara, canonizada en 1255, llevándose el cuerpo de Hortolana. En esta basílica, en la capilla de Santa Inés de Asís, se conservan los cuerpos de Hortolana, Inés, Beatriz y las primeras compañeras de Santa Clara.


A 18 de agosto además se celebra al  
Beato Manés de Guzmán, dominico.
San Agapito de Præneste, niño mártir.
 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...