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domingo, 17 de junio de 2018

De un "ángel pecador".

Beato Juan Anglico, II General Trinitario. 17 de junio.


San Juan Anglico.
Iglesia de los trinitarios,
Castelgandolfo.
Lamentablemente su memoria pierde entre la leyenda, la historia y las fábulas de cronistas no escrupulosos, quienes se inventaron "historias" para rellenar la "historia". Pero sí que podemos contar aquí lo que nos ha llegado de él. Lo que sea cierto, ya lo sabremos en el cielo.

Nació Juan en Londres, a inicios del siglo XII, luego de que sus padres hicieran un voto a San Juan Evangelista, pues no podían concebir hijos. Y por ello le llamaron Juan, en honor al apóstol. Su leyenda cuenta que, siendo amamantado jamás mostró ansia por el alimento y que ocurrió que su madre olvidó darle el pecho por tres días (!) y cuando se lo dio, el bebé Juan se alimentó con gran parquedad, como si de un adulto austero y penitente se tratase. Tal austeridad se manifestó luego cuando empezó a comer otras cosas, no pudiendo soportar nada que tuviera carne o pescado, evidenciando el gran santo penitente que sería. En fin…

Fue un niño y adolescente muy caritativo, dándole a los demás sus ropas y zapatos, juguetes o comida. También fue muy bueno con sus hermanos menores, a los que ya daba ejemplos con solo 5 años. Muy pronto aprendió a acolitar la misa, y lo hacía cada día antes de tomar las lecciones en la iglesia de los Canónigos Regulares de San Agustín, donde sus padres tenían capellanía propia. Los Canónigos le apreciaban mucho y se quedaban admirados de como sabía responder lo correcto a cada cosa que se le preguntase. Además, viendo su aplicación y su piedad, sugirieron a su padre encaminasen al niño a estudios más avanzados. Su padre ya lo había pensado, y así lo refirió a los religiosos, pues pretendía que Juan fuese Doctor en Derecho. Pero un Canónigo, santo varón, dijo al hombre: "No es este ángel, señor, para estudios de la tierra, sino para los del Cielo, que para teólogo lo quiere Dios".

Ya joven, sus padres le enviaron a París para que estudiase la Filosofía y el Derecho Civil, pues lo demás ya Dios diría. Le proveyeron de una cantidad considerable de dinero para el viaje y para que pudiera mantenerse los primeros tiempos. Pero Juan gastó todo el dinero en limosnas que dio por el camino a los pobres y enfermos. Comenzó, pues, Juan en la Sorbona, y en breve era de los estudiantes más aventajados. Asistía a misa diaria, no se juntaba sino con los amigos piadosos y solo se movía de la Universidad a donde vivía, desviándose solo para visitar alguna iglesia. En la Universidad conoció al santo padre San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias) y al Beato Guillermo Scoto (13 de mayo) y con quienes estudió la Teología. 

El 28 de enero de 1193, octava de Santa Inés (14, 21 y 28 de enero; 5 de julio, Iglesias griegas) San Juan de Mata cantaba su primera misa y en ella tuvo la revelación acerca de que debía dedicarse a la redención de los cautivos, fundando una Orden religiosa. Juan se retiró a la soledad, donde según la leyenda conocería a San Félix de Valois (20 de noviembre), y Juan Anglico y Guillermo quedaron en París.

La Universidad quiso otorgarles una cátedra a cada uno, para seguir disfrutando de su presencia y elocuencia. Pero ocurrió que fallecieron los padres de cada uno, misteriosamente al mismo tiempo, sin tener nada que ver uno con el otro. Entonces ambos viajaron a Inglaterra, pues como eran los hermanos mayores, de sus respectivas familias, les tocaba repartir la herencia. Todo lo dieron a sus hermanos menores, renunciando a poseer riquezas y cuando cada uno había hecho lo suyo, se pusieron de acuerdo para volver juntos a París, para esperar a Juan de Mata. Vueltos a París, el obispo quiso ordenarles presbíteros, luego de oír alabanzas del abad de San Víctor, donde se hospedaban ambos jóvenes. Fueron ordenados juntos y juntos dieron clases en la Universidad, donde eran un gran ejemplo para los estudiantes, por sus virtudes y sabiduría. Cada día después de las clases, rezaban juntos y juntos salían luego a atender pobres y a pedir limosna para estos.

En los tiempos de vacación y fiestas, ambos iban a predicar la doctrina cristiana por los pueblos y ciudades circundantes. Y lo hicieron tan bien, que el obispo les pidió se dedicasen a ellos, como predicadores oficiales de la sede parisina. Viajaban a pie, ayunaban y se disciplinaban, para obtener frutos de sus misiones. Convirtieron a muchos e hicieron la paz entre facciones o familias enfrentadas. En este ínterin, regresó Juan de Mata de Roma, donde Inocencio III le había aprobado la Regla de la Orden. Ambos jóvenes, viendo en la redención de cautivos, la vocación de sus vidas, tomaron el hábito trinitario junto a otros jóvenes.

Junto al fundador y a su inseparable amigo el Beato Scoto, se fue Juan Anglico a Roma, donde construyeron el convento junto a la iglesia de Santo Tomás "in Formis". Allí tomaría el hábito, según la leyenda, San Roberto de San Juan (13 de abril), quien sería el primer mártir trinitario. Inocencio III encomendó a nuestro Beato y Guillermo Scoto, la que sería la primera misión redentora de los trinitarios en Marruecos. Allí llegaron el 22 de agosto de 1200 y comenzaron su labor misionera y la "compra" de los cautivos gracias a las limosnas que el papa les había dado para ello. Aunque no tenían permiso para ello, predicaban a los moros, convirtiendo a algunos, por lo cual fueron castigados varias veces, y no les quitaron las vidas por el respeto que el rey de Marruecos tenía hacia el papa Inocencio, en cuyo nombre iban los santos, cual legados. Pero al cabo de cinco meses no pudo soportar más el éxito que iban teniendo y les mandó volvieran al mundo cristiano. Regresaron Juan y Guillermo con 186 cristianos libres, que llevaron a Marsella, luego de una escala en Almería. 

De allí ambos fueron a Roma, a hacer vida conventual, de asperísima penitencia, ayunos y oraciones. Después de esta redención quedó Juan Anglico en la casa de Roma. En una ocasión en que el fundador dispuso lo poco que tenían los religiosos para una redención en África, dijo el despensero a nuestro Beato: "Padre, que ha de comer la Comunidad? Y que se ha de dar a los enfermos, y pobres hoy? Porque nuestro padre se ha llevado toda la provisión de alimento, que había en casa". "Anda y mira bien" – respondió Juan Anglico – "que puede ser que te engañes". Y fue el despensero, y no solo halló la procura llena, sino con exceso, aunque un minuto antes la había visto vacía. Corrió el despensero a contarle el milagro a Juan Anglico, pero este le cortó el habla diciéndole: "Hijo, ese ha ido el premio de tu obediencia. Calla, y demos gracias a la Santísima Trinidad de lo que favorece a sus hijos". 

Un tiempo después quiso San Juan de Mata que Juan Anglico y Guillermo Scoto le acompañasen a España, donde pensaba fundar algunos conventos. A pie, como mandaba la Regla, emprendieron el viaje, lleno de penurias, hasta entrar por Aragón y llegar a Castilla. Fundado el convento de Segovia, fue el Beato Guillermo su primer prior o ministro, y Juan Anglico fue enviado a Roma de prior. Allí destacó Juan en el ministerio de la predicación, siendo apreciado de los cardenales y del papa.

En 1212, cuando murió San Félix de Valois, Juan Anglico le reemplazó frente al convento de Cerfroid y Guillermo le suplió como prior de Santo Tomás "in Formis". En Cerfroid estaban muy apenados por la muerte del viejo fundador San Félix, pero apenas trataron a Juan Anglico, los religiosos se decían "un santo perdimos, pero hemos hallado un ángel". En Cerfroid Juan tuvo varas experiencias místicas y se dio a una ardua penitencia, de la que tuvo que reconvenirle Juan de Mata, pidiéndole no se excediese.

El santo Padre Juan de Mata murió el 17 de diciembre de 1213 y Juan Anglico fue elegido en 1214 para sucederle como Ministro General de la Orden Trinitaria. Quiso negarse el santo a tamaña empresa, cuando tuvo una visión de su ángel custodio le dio a entender, que la Santísima Trinidad lo quería por sucesor de San Juan de Mata. El Beato Guillermo pasó de España a Cerfroid y Juan Anglico volvió a Roma ya como General. En Roma lo primero que hizo fue visitar al papa Honorio III, quien le confirmó en el cargo y le ofreció su ayuda para la obra redentora de los trinitarios. Además, el papa le nombró teólogo suyo.

Juan Anglico participó en dos redenciones en Túnez, la primera de ellas acompañado por el Beato Edmundo de Kaneresburgo (21 de enero), logrando rescatar a 394 cautivos cristianos. Pero antes de ello tuvo que sufrir el santo varón prisión y castigos por predicar el Evangelio públicamente. Incluso le llevaron ante el rey, para que le condenase a muerte, pero este fue compasivo y le dejó libre. En la segunda redención que llevó a cabo el mismo rey le prohibió predicar el Evangelio a musulmán alguno, y Juan respetó al rey con tal de no perder la posibilidad de rescatar a los pobres cristianos presos. A estos sí les predicó y con doble celo. La tristeza de Juan Anglico por no alcanzar el martirio era profunda, y algo se alivió cuando pudo hacer una obra meritoria: supo de un niño huérfano, bautizado, el cual servía en el palacio del rey y se le instruía en la fe del Islam. Fue Juan adonde el rey y le pidió la libertad del niño, ofreciéndose él mismo en prenda hasta que le rescatasen, si era el caso. El rey accedió y el dueño del niño tuvo que entregarlo, con gran rabia. Y he aquí que el moro dueño de la criatura halló a Juan Anglico en una calle apartada y le pegó una paliza. Pasó por allí un musulmán que se compadeció del santo, indagó la causa de los golpes y, al saberlo, pagó el rescate del niño cristiano, quedando libre nuestro Beato para volver a Roma. Luego Juan enviaría al moro el dinero que él le había costado. De vuelta a Roma se desató una terrible tempestad, tanto que el piloto daba por perdida la vida, cuando el Beato mandó a todos invocaran a la Trinidad, y el mismo se arrodilló a pedir clemencia. Al punto, se aclararon los cielos y se serenó el mar.

Llegó Juan a Roma en 1215, al tiempo de la celebración del Concilio de Letrán, y fue designado por el rey de Francia como teólogo al mismo. En esta ocasión conoció a los santos patriarcas Santo Domingo Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano"), San Francisco de Asís (4 de octubre, 17 de septiembre, Impresión de las llagas; 25 de mayo, traslación de las reliquias a la basílica de Asís) y a San Ángelo Carmelita (5 de mayo), a quienes hospedó en Santo Tomás "in Formis", naciendo entre los cuatro gran amistad, según esta leyenda. Igualmente cuenta que estando en las sesiones del Concilio, al sentarse juntos Juan Anglico y Ángelo, un padre conciliar dijo "ahí está el ángel con el ángel", haciendo un juego de palabras con "anglico" y "angelo". A esto respondió nuestro trinitario: "El Ángel está sentado junto al pecador. El verdadero Ángel es el que pronto será venerado por toda la Iglesia", profetizando el martirio y gloria del protomártir carmelita.

Terminado el Concilio, los cardenales suplicaron al papa Honorio III le diese el capelo cardenalicio a Juan Anglico, pues habían quedado encantados con su predicación, razonamientos y piedad. El papa le llamó a su presencia y le dijo lo que pasaba. Pero juan Anglico se mostró tan triste ante aquello, que el papa no quiso afligirle y le consoló diciéndole que no le gravaría con cargo eclesiástico alguno. Sin embargo, logró del papa gran apoyo para fundar conventos trinitarios en su tierra, Inglaterra, una empresa en la que puso gran empeño a pesar de sus enfermedades.


Reliquias de los Beatos
Juan Anglico y Miguel "el Hispano".
Iglesia de San Carlino. Roma
Y estos asuntos estaba cuando tuvo una visión de María Santísima, de San Juan Evangelista y de su ángel de la guarda, quienes le revelaron el día y hora de su muerte. Avisó Juan Anglico a Fr. Rogerio, su compañero de hábito desde los primeros días allá en París, y le contó lo sucedido, mandándole procurara por la observancia de la Regla. Sus restantes días los pasó en oración y penitencia, esperando el momento anunciado. El 17 de junio de 1216 celebró la santa misa y pidió luego la extremaunción, que le fue dada en la enfermería conventual. Luego habló a los religiosos, exhortándoles a ser fieles a su vocación. Pidió le rezaran el salterio y murió rezando el salmo "Misericordias Domini in æternum cantabo". Quedó su semblante con gran paz

El papa Honorio III mandó se celebrasen solemnes funerales, corriendo él con los gastos, debido a la pobreza de los trinitarios. Durante 4 días estuvo el santo cuerpo expuesto, durante los cuales obró numerosos portentos a los devotos. Fue sepultado junto al santo fundador San Juan de Mata para que igualmente sus reliquias recibieran culto. Actualmente una porción de ellas se veneran en la iglesia trinitaria de San Carlino "Alle Quatre Fontane", en Roma.


Fuente:
-"Noticias históricas de las tres florentísimas provincias de la Gran Bretaña, Inglaterra, Escocia, e Hibernia, del Celestial Orden de la Ss. Trinidad, de Redención de cautivos cristianos". P. FR. DOMINGO LÓPEZ. Madrid, 1714.


A 17 de junio además se celebra a:


San Salomón de
Jerusalén, rey.
San Manuel de
Persia, mártir.
San Adolfo de
Torney, obispo.





domingo, 13 de mayo de 2018

Beato Guillermo Scoto.

Beato Guillermo Scoto, III General Trinitario. 13 de mayo.

Sobre este santo de los orígenes de la ilustre Orden Trinitaria tenemos datos confusos, legendarios que hace difícil hilar su "vita". Al decir de un fraile trinitario conocido "seguramente sin esas fábulas, los trinitarios tuviéramos santos de verdad como Escoto en los altares, pero como siempre, los verdaderos santos (los que existieron) pagaron el proceso por culpa de los inventados".

En fin, que según datos o leyendas, nació Guillermo en Inglaterra, aunque se le llame "escoto". Desde niño fue piadoso y caritativo con los necesitados. Cuando llegó a la juventud, sus padres le enviaron a París, donde conoció al santo padre San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias) y al Beato Juan Anglico (17 de junio) y con quienes estudió la Teología. El 28 de enero de 1193, octava de Santa Inés (14, 21 y 28 de enero; 5 de julio, Iglesias griegas) San Juan de Mata cantaba su primera misa y en ella tuvo la revelación acerca de que debía dedicarse a la redención de los cautivos, fundando una Orden religiosa. Juan se retiró a la soledad, donde según la leyenda conocería a San Félix de Valois (20 de noviembre), y Guillermo y Juan Anglico quedaron en París. La Universidad quiso otorgarles una cátedra a cada uno, para seguir disfrutando de su presencia y elocuencia.

Pero ocurrió que fallecieron los padres de cada uno, misteriosamente al mismo tiempo, sin tener nada que ver uno con el otro. Entonces ambos viajaron a Inglaterra, pues como eran los hermanos mayores, de sus respectivas familias, les tocaba repartir la herencia. Todo lo dieron a sus hermanos menores, renunciando a poseer riquezas y cuando cada uno había hecho lo suyo, se pusieron de acuerdo para volver juntos a París, para esperar a Juan de Mata. Vueltos a París, el obispo quiso ordenarles presbíteros, luego de oír alabanzas del abad de San Víctor, donde se hospedaban ambos jóvenes. Fueron ordenados juntos y juntos dieron clases en la Universidad, donde eran un gran ejemplo para los estudiantes, por sus virtudes y sabiduría. Cada día después de las clases, rezaban juntos y juntos salían luego a atender pobres y a pedir limosna para estos.

En los tiempos de vacación y fiestas, ambos iban a predicar la doctrina cristiana por los pueblos y ciudades circundantes. Y lo hicieron tan bien, que el obispo les pidió se dedicasen a ellos, como predicadores oficiales de la sede parisina. Viajaban a pie, ayunaban y se disciplinaban, para obtener frutos de sus misiones. Convirtieron a muchos e hicieron la paz entre facciones o familias enfrentadas. En este interín, regresó Juan de Mata de Roma, donde Inocencio III le había aprobado la Regla de la Orden. Ambos jóvenes, viendo en la redención de cautivos, la vocación de sus vidas, tomaron el hábito trinitario junto a otros jóvenes.

Junto al fundador y a su inseparable amigo Juan Anglico, se fue Guillermo a Roma, donde construyeron el convento junto a la iglesia de Santo Tomás "in Formis". Allí tomaría el hábito, según la leyenda, San Roberto de San Juan (13 de abril), quien sería el primer mártir trinitario. Inocencio III encomendó a nuestro Beato y a Juan Anglico, la que sería la primera misión redentora de los trinitarios en Marruecos. Allí llegaron el 22 de agosto de 1200 y comenzaron su labor misionera y la "compra" de los cautivos gracias a las limosnas que el papa les había dado para ello. Aunque no tenían permiso para ello, predicaban a los moros, convirtiendo a algunos, por lo cual fueron castigados varias veces, y no les quitaron las vidas por el respeto que el rey de Marruecos tenía hacia el papa Inocencio, en cuyo nombre iban los santos, cual legados. Pero al cabo de cinco meses no pudo soportar más el éxito que iban teniendo y les mandó volvieran al mundo cristiano. Regresaron Juan y Guillermo con 186 cristianos libres, que llevaron a Marsella, luego de una escala en Almería. De allí ambos fueron a Roma, a hacer vida conventual, de asperísima penitencia, ayunos y oraciones.

San Juan de Mata se llevó consigo a Guillermo a una redencion en Túnez, en la cual faltó el dinero para pagar los cautivos que ya se habían concertados. Entonces los musulmanes tomaron al santo fundador y le azotaron cruelmente, dejándole por muerto. Entonces Juan clamó a la Santísima Virgen y esta se le apareció con una bolsa de dinero para que pudiera salvar a los cautivos cristianos, curándole de sus heridas además. La leyenda dice que esta visión la tuvo también Guillermo, quien mandaría a pintar un cuadro sobre el tema y, siendo ya General, mandaría que fuera invocada la Madre de Dios bajo el título de Nuestra Señora del Buen Remedio (8 de octubre).

Un tiempo después quiso San Juan de Mata les acompañasen a España, donde pensaba fundar algunos conventos. A pie, como mandaba la Regla, emprendieron el viaje, lleno de penurias, hasta entrar por Aragón y llegar a Castilla. Fundado el convento de Segovia, fue nuestro Guillermo su primer prior o ministro, y Juan Anglico fue enviado a Roma de prior. En España Guillermo fue, además, visitador de los conventos y dícese que conoció y fue admirado por San Julián de Cuenca (28 de enero) y por San Francisco de Asís (4 de octubre, 25 de mayo, Dedicación y traslación de las reliquias; 17 de septiembre, estigmatización, 12 de diciembre, Invención de las reliquias) a quien conoció en Lérida. La tradición quiere que también fundara el convento y santuario de Nuestra Señora de Tejeda, en 1204.

En 1212, cuando murió San Félix de Valois, Juan Anglico le reemplazó frente al convento de Cerfroid y nuestro Guillermo fue llamado a Roma para ser prior de Santo Tomás "in Formis". Allí estuvo hasta la muerte del santo Padre, el 17 de diciembre de 1213. Entonces, fue nombrado General el Beato Anglico, con gran gozo de Guillermo, quien pasó al convento de Cerfroid. De esta época se cuenta que hubo cierta oposición por parte de algunos a que los religiosos usaran el nombre de "trinitarios", pareciéndole era herético. Guillermo habría escrito la obra "De Dignitate sui Ordinis" defendiendo el uso del nombre y ofreciéndose a ser quemado vivo como hereje si la Iglesia y la Universidad de París hallaban algo erróneo. No solo no lo hallaron, dícese, sino que fueron los otros quienes fueron hallados herejes en sus proposiciones. Intentaron estos herejes asesinarle a él y a un religioso, pero Dios les libró dándoles un profundo sueño y haciéndoles invisibles para que los asesinos no les encontraran aunque pasaron a su lado por el camino. En otra ocasión le acusaron de frecuentar prostíbulos y bares y vivir amancebado. Pero nada pudieron contra él, sino que él defendió tan bien su causa, que logró el rey Felipe Augusto mandara perseguir a los herejes llamados "trinitarios" y fueran quemados 300 de ellos en París. Nada, leyendas.

En 1216 murió el querido Juan Anglico y al año siguiente nuestro Guillermo fue elegido General de la Orden de la Santísima Trinidad. Como General, Guillermo envió religiosos a Tierra Santa, fundó en Portugal en 1218. Ese mismo año fundó en Kaneresburg y al siguiente, también en Inglaterra se fundaría el Colegio de Jerusalén, para preparar misioneros trinitarios a Tierra Santa. En 1220 acompañó a los cruzados franceses en la V Cruzada, destacando por su caridad, celo apostólico y abnegación redimiendo cautivos. Sabemos que esta Cruzada fue un fracaso, por la mala estrategia de los cristianos, que fueron derrotados al intentar atacar Cairo. Aún así dice la leyenda que Guilermo fue tan estimado de todos, que el rey San Luis de Francia (25 de agosto) le propuso al papa que nombrara a Guillermo arzobispo de Reims, pero el santo renunció a ello, y Honorio III no quiso gravarle con la dignidad episcopal, sabiendo que Guillermo prefería, ante todo, la redención de cautivos.

Vuelto a Roma, al poco tiempo se fue a España, donde le necesitaban los religiosos y los cautivos cristianos. Se fue a Baeza, donde aún padecían los cristianos a causa de los desmanes de los moros. Le exigieron los musulmanes tanto dinero, que solo pudo redimir a 40 cautivos. Guillermo respondió severamente a los captores, y estos le apresaron, flagelaron y golpearon varias veces. De allí, mal herido, con los religiosos y los rescatados, salió Guillermo a Castilla. Atravesando Sierra Morena, el santo trinitario desfalleció y se sintió morir. Se apartó para hacer oración, y los demás vieron como emanaba luz de su rostro divinizado. Acabada la oración, dijo a sus religiosos: "Hijos, y hermanos míos: pedid a Dios por mí; y en mi nombre, encargad a todos los religiosos, que encomienden a la Santísima Trinidad, el alma de este pobre pecador. Yo me muero. Sepultad mi cuerpo en alguna parte escondida, dejando en ella señal, para que después sean trasladados mis huesos. Antes de sucederme tres Ministros Mayores: en el tiempo del ministerio del tercero, se ganará la Ciudad de Córdoba y habrá fundación de un convento de nuestra Orden. Allí serán sepultados mis huesos. Decid lo que yo os digo unos a otros, para que la memoria no lo pierda". Luego tomó un Cristo en sus manos y ecomendándole su alma, expiró, el 13 de mayo de 1222.

El primer milagro que realizó Guillermo fue aparecerse a sus religiosos y sacarlos de las intrincadas sierras, aunque los frailes y rescatados solo veían una linterna delante de ellos que les guiaba. La profecía del santo se cumplió, pues en 1246, gobernando la Orden el Beato Nicolás, se conquistó Córdoba y se fundó un convento trinitario en la ciudad. Fueron religiosos a la Sierra a buscar las reliquias del beato, pero las señales externas dejadas por los pasados frailes se habían borrado. Pero entonces notaron unas azucenas que brotaban de la tierra, sin ser tiempo para ello, y cavaron allí, encontrando los huesos de Guillermo. Los trasladaron con solemnidad al convento y allí los sepultaron, rindiéndole culto. Nunca ha sido beatificado ni canonizado formalmente, pero algún culto tuvo, hoy inexistente, en la Orden.


Fuente:
-"Noticias históricas de las tres florentísimas provincias de la Gran Bretaña, Inglaterra, Escocia, e Hibernia, del Celestial Orden de la Ss. Trinidad, de Redención de cautivos cristianos". P. FR. DOMINGO LÓPEZ. Madrid, 1714.


A 13 de mayo además se celebra a:


Santa Gliceria,
virgen y mártir.
San Juan Silenciario,
abad y obispo.
Santa Rolendis, virgen.





viernes, 13 de abril de 2018

De la leyenda del protomártir Trinitario.

Ya lo he dicho varias veces, hay santos que se te atraviesan en el camino, sea por una leyenda, por un atributo, por un animal que le acompaña (los persigo), y no se te van de la memoria. En mi caso suele ser porque no sé nada o muy poco de ellos. La experiencia me dice que hay que dejar de pensar en ellos, porque más tarde o más temprano, te los encuentras al pasar la página de un libro, buscar otra cosa en una web, o recibes una estampa de un amigo. Es el caso de este santo que os comparto aquí, desconocido hasta para muchos de sus hermanos de hábito, los Trinitarios. Y de él dice un viejo libro:

San Roberto de San Juan, protomártir trinitario. 13 de abril.

Era Roberto originario de Montiduno, Inglaterra; e hijo de padres nobles. Estudió en su país todo lo que pudo y con buenos frutos. Cuando dos amigos suyos quisieron pasar a París a estudiar Teología, Roberto se animó a ir con ellos y sus padres le dieron autorización. Estudiaron los años preceptivos y Roberto se graduó con excelentes resultados, luego de causar admiración en sus profesores y la envidia de sus demás compañeros. Terminado la Teología, los amigos de Roberto deseaban ir a Roma, para lograr ser ordenados y obtener algún beneficio eclesiástico o una parroquia digna, pero Roberto deseaba ir a su casa, junto a sus padres. Aún así, les acompañó, con deseo de visitar la Ciudad Eterna, donde visitó las principales reliquias, iglesias y monasterios.

Estando en Roma, vio a un romano ofender y pegar a unos cautivos, que habían sido liberados (aunque él no lo sabía) por el Beato Juan Anglico (17 de junio) y el Beato Guillermo Escoto (13 de mayo), trinitarios. Encendido de furia, golpeó al hombre de tal manera que lo dejó tendido en el suelo. Pensando Roberto que lo había matado y que sería ajusticiado, pensó refugiarse en un convento, para que la justicia no le alcanzara. Echó a correr y el primer convento que halló fue el de Santo Tomás "in Formis", de los trinitarios. Allí halló a San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias), que supo, por revelación que roberto sería religioso suyo y santo. A todas estas, el hombre maltratado por Roberto se levantó del suelo, se fue a sus cosas y nada pasó, pero aún así, sus amigos le pidieron regresara enseguida a Inglaterra, no fuera que le denunciara de todos modos.

San Juan de Mata le dijo que lo pensase bien, no fuera que el Señor le estuviera dando una señal. Roberto pasó toda esa noche en oración y decía: "Válgame la Santísima Trinidad, ¿qué es esto que por mi pasa? ¡Yo en un convento, que su instituto principal es el rescate del cautivo, y yo por la defensa de un cautivo haberme refugiado en este Convento! En esta religión que rescata los cautivos hallé refugio en mi trabajo, y ya que Dios me sacó de él, ¿tengo que huir y tengo que embarcar? Pues, ¿no será mejor imitar a estos santos padres en buscar a los cautivos para redimirlos, que el huir por defenderlos? Parece esto cobardía de ánimo, y no quiero ser ingrato al cielo, y así, de más razón será alistarme en esta milicia sagrada, que no huir cobarde a mi tierra". Pero recaía, temiendo no fuera cosa de Dios, y sabiendo lo difícil de ser religioso, para volver a reflexionar y orar: "¿Cómo pueden ser casuales estas circunstancias? ¿No había en Roma otros templos, monasterios e iglesias, que me pudieran servir de auxilio? La defensa de un cautivo me trajo a esta casa, que hallan su refugio cautivos en ella, pues ¿cómo la puedo yo dejar, si me trae a su casa Dios?"

En fin, para no hacer el cuento muy largo. El caso es que salió en busca de San Juan de Mata, lo halló en el coro y este le dijo que conocía de sus dudas, y que Dios le quería para religioso trinitario. Al día siguiente lo presentó a la comunidad, y ante una duda de un religioso, el santo le profetizó: "algún día sabrá los alientos de este valeroso Soldado de Cristo y cuanta gloria ha de dar a la Trinidad Santísima, y cuanta honra se ha de seguir a nuestra Religión". Y le dio el hábito él mismo. Al saberlo sus compañeros y oírle hablar de la vida religiosa, la vanidad del mundo y de las letras, le dijeron: "Tú viniste con nosotros solo por acompañarnos, tomando un viaje tan largo, sin que te moviese más interés que el cariño: Esta acción tan gloriosa pide igual correspondencia, y así, con gran gusto recibiremos el santo hábito, quedándonos en tu compañía, si el Superior de la Religión nos concede esta fineza; pide tú, por la Sangre de Cristo, que nos conceda esta gracia". Y como San Juan de Mata, ya conocía de la voluntad divina, les admitió en la Orden. Y fueron los religiosos, Fray Rodulfo y Fray Ricardo, que asistieron en la muerte al Santo Fundador.

No hay que decir de todas las penitencias, tentaciones, miedos y consuelos del Señor que recibió en el noviciado. Es una vida de santo y ya se sabe... nunca es poco para exaltar virtudes. Así, Roberto profesó en medio de grandes fervores y consuelos del cielo. Sabiendo San Juan de Mata las grandes virtudes del religioso, mandó que se le ordenase presbítero, aunque nuestro santo no quería. Aceptó por obediencia, del mismo modo que aceptó el ministerio de la predicación. Sus sermones eran elevadísimos y, al mismo tiempo, cercanos al vulgo, del cual logró grandes conversiones e interés en la Redención de Cautivos.

En 1199 Inocencio III ordenó la IV Cruzada, a la que se sumaron numerosos presbíteros y religiosos para servir de "ejército espiritual". Roberto fue uno de ellos, destacando entre los más celosos de la predicación y la virtud. Con gran valor exhortaba a los soldados a ser buenos y piadosos, y además, con aquellos que enfermaban era caritativo y les socorría en todo lo que podía. Algunas veces hasta quedó sin comer en el viaje por dar a los soldados u otros religiosos.

Pensaba Roberto predicar en Tierra Santa, pero la Providencia tenía otro destino para él. Sobre 1209 tomó el santo un barco desde Beirut hasta Ancou, en el cual iban algunos musulmanes. Estos, al verle, comenzaron a reírse de la fe cristiana, y de la risa pasaron a la blasfemia. Roberto les amonestó y les corrigió sus errores, enseñándoles lo que realmente enseña la Iglesia, pero los moros lo tomaron como un agravio y con sus alfanjes le despedazaron y lo arrojaron al mar. Un musulmán que se hallaba presente, se convirtió a la fe cristiana al ver aquel testimonio y dio aviso a los cristianos. Cuéntase que cuando fue hallada su cabeza en el mar, los ojos aún estaban como vivos y resplandecientes de alegría. Al saber San Juan de Mata del martirio de Roberto, lo dio a conocer al papa Inocencio III, quien sin más le declaró mártir y concedió que los trinitarios le rindieran culto como su protomártir. 

No es Roberto, ciertamente, un santo histórico, o al menos evidencias de que lo haya sido no hay. Los datos que de él tenemos aparecen en un libro de un religioso trinitario, del que se sospecha se inventó muchísimo de la "historia" trinitaria, sólo para dar ciertos orígenes ilustres a su Orden. Este fraile dice que el convento de Santo Tomás in Formis guardaba testimonio del culto a San Roberto, pues había un altar erigido a su memoria, pero esto no consta. 


Fuente:
-"Noticias históricas de las tres florentísimas provincias de la Gran Bretaña, Inglaterra, Escocia, e Hibernia, del Celestial Orden de la Ss. Trinidad, de Redención de cautivos cristianos". P. FR. DOMINGO LÓPEZ. Madrid, 1714.


A 13 de abril además se celebra a
San Hermenegildo, príncipe y mártir.
Beata Ida de Lovaina, virgen cisterciense.
Beata Ida de Bolonia, viuda.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Niño mártir "de los judíos", un caso diferente.

San Cristóbal de La Guardia, niño mártir. 25 de septiembre.

El Santo Niño de la Guardia, era un inocente chiquillo de tres a cuatro años, de nombre Cristóbal, hijo de Alonso de Pasamontes o Alonso Martín de Quintanar y de Juana la Guindera, quien, según algunos era ciega. Entre febrero y marzo de 1489, atrayéndolo con engaños, varios judíos lo raptaron y escondieron en la Hoz de La Guardia, dehesa próxima a la ribera del Algodor. Los raptores, como se acercaba la semana en que los cristianos conmemoraban la crucifixión de Jesús, pensaron que era buena ocasión para repetir en aquélla indefensa criatura la pasión de Cristo. Se trasladaron, en efecto, los verdugos a una de las cuevas que se abren en el accidentado terreno del término de La Guardia, en carreocaña o carrocaña (e. d. carrera o camino de Ocaña), amparados en el secreto de la noche del Viernes Santo de 1489, a la luz de una candela, y tapada la boca de la caverna con una manta o una capa, realizaron en el niño toda clase de perfidias.

La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices, el mozo judío Yucé Franco, zapatero de Tembleque, nos describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron las espaldas y plantas de los pies. Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera. Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Yuce en el momento de su detención, se conserva aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario. Todos los participantes confesaron por separado la misma historia, con los mismos detalles y la misma narración de los hechos. Si la historia de Yuce fuese falsa, esta sincronía "telepática" no hubiera podido conseguirse ni con la más larga y dolorosa jornada de tortura y dolor. Los relatos coincidía también con los registros que se tenían del estado del cuerpo del niño y la disposición de sus espantosas heridas.

Este crimen dio pie al inicio de un espectacular juicio del Santo Oficio, cuyo jurado sería integrado por altísimos representantes de la cultura y la intelectualidad española, hombres nobles y de carácter intachable, todos ellos miembros de la Universidad de Salamanca. Ávila se convirtió en el epicentro de las crónicas de entonces. Las muchedumbres siguieron atentamente el desarrollo del caso y al saberse sus escalofriantes detalles, hubo varios intentos de revueltas antijudías que, afortunadamente para ellos, lograron ser detenidas por dictados reales. El crimen, como bien lo señaló el sabio judío I. Loeb, no es uno de tantos crímenes rituales que durante la Edad Media se atribuyó a los judíos, a quienes se acusaba de muerte de niños cristianos. El caso del Santo Niño es muy distinto.

Su culto comenzó muy temprano, pues ya en las visitas eclesiásticas a partir de 1501 hallamos referencias a los santuarios constituidos en los lugares donde el tierno niño padeció o fue enterrado y La Guardia le tomó por Patrón, celebrando fiesta solemne así en el día de los Santos Inocentes como el 25 de marzo o en la semana de quasimodo (primera de Pascua); sólo desde 1580 se votó para que su fiesta se celebrase en adelante el 25 de septiembre de cada año. También las autoridades religiosas dieron reiteradas pruebas de devoción hacia el mártir; así el cardenal Siliceo, que en 1547 alegaba en abono de su Estatuto de limpieza la crucifixión de aquél, y el cabildo de la Iglesia primada, que en 1613 pedía a varios cardenales y a la Congregación de Ritos licencia para rezar al inocente mártir a lo menos en todo el arzobispado toledano. Al arzobispo Alonso de Fonseca se debe el encargo del antiguo retablo que se puso en la cueva de la crucifixión, así como a Lorenzana el haber mandado pintar, de la diestra mano de Bayéu, el martirio del niño en los claustros de la iglesia capitular. Consta asimismo de la admiración que le profesaron monarcas como Fernando V, Carlos I y Felipe II. 

El Papa Pío VII canonizó al niño asesinado como San Cristofor, autorizando su culto a la Iglesia de Toledo. Existe un altar en su honor y el pueblo de La Guardia guarda su memoria hasta nuestros días. Su tragedia y su alma se recuerdan como la del "Santo Niño de La Guardia". Se le atribuyen muchísimos milagros, como la devolución de la vista a su madre ciega, las cuatro curaciones obradas con ciertas personas de Alcázar de Consuegra al comenzar el 1492; un tullido, una mujer con la boca torcida hacía más de dieciocho años, un sordo total y una pobre ciega, aparte de otros mil prodigios referentes a niños quebrados y enfermos de todas clases cuya curación detallan los rótulos que sobre cada caso penden del santuario de La Guardia. La obra "Crónica de la Provincia de Castilla de la Orden de la SS. Trinidad" recopila nada menos que casi 600 milagros.


El milagro de la hostia resplandeciente.
El mundo de la literatura ha dejado constancia de este terrible suceso del siglo XV en los alrededores de Toledo. Lope escribió "El Niño Inocente" y Quevedo se ocupó de él, proponiendo en carta escrita al rey se dignase disponer las cosas para que el santo Niño compartiera el patronato de España con Santiago; afirmaba que "puede interceder a Dios, como no puede otro alguno, por la pasión que Cristo pasó por él y por la que él pasó por Cristo". Ya en el año 1501 hay referencias a los lugares de culto en los que se le venera que son los mismos en los que sufrió y fue enterrado. La Guardia lo tomó por Patrón y señala el día de su fiesta. El cardenal Siliceo apoya en 1547 su estatuto de limpieza en la devoción que se presta al Santo Niño. Consta la veneración que los reyes Fernando V, Carlos I y Felipe II le tuvieron. Y se sabe que el papa Pío VII confirmó su culto en 1805.

La Orden Trinitaria propagó su culto e incluso llegó a vestirle con el hábito de la Orden, pues el niño Cristóbal habría vestido el hábito trinitario por devoción de sus padres, cosa bastante frecuente en su momento.

Fuente:
http://www.catolicosalerta.com.ar/santoral/09-25santo-nino-de-la-guardia.html

Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Guillermo de Norwich. 25 de marzo


A 25 de septiembre además se celebra a
San Ceolfrid de Wearmouth, abad.
San Gerulf de Drongen, mártir.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Corazón de Apóstol, corazón de mártir.

Beato Marcos Criado, trinitario mártir. 24 de septiembre.


Santuario de la Virgen
de la Cabeza. Andújar.
Nació en Andujar en 1522, de padres nobles y virtuosos. En 1536 tomó el hábito de la Orden de la Santísima Trinidad en su ciudad natal. No se conoce cuando fue ordenado presbítero, pero fue alrededor de 1547. Fue predicador itinerante por el sur de España, especialmente entre los musulmanes que aún quedaban en aquellas tierras.

En Las Alpujarras y en la ciudad de Almería sobre todo predicó llevando la Palabra de Cristo a los moros, donde aún  tenían estos su último reducto en España, y confirmando en la fe cristiana a los católicos. En aquellos lugares predicaba en 1569 cuando unos musulmanes enviados por Haben Humeya, le prendieron y le conminaron a renunciar a predicar más a los musulmanes. Como el Beato se negó a ello, le ataron y le arrastraron hasta un sitio llamado La Peza, mientras le pegaban. Luego le ataron a una encina y le golpeaban constantemente a pedradas, sin que por ello el santo trinitario dejara de predicar a Cristo, a la par que perdonaba a sus captores. Tres días duró aquel tormento de golpes y vejaciones, sin comer beber o descansar. Al cabo, cansados los moros, le arrancaron el corazón. Los procesos de canonización dicen que el corazón tenía impreso el Nombre de Jesús y que brillaba con grandes fulgores que asustaron a los musulmanes, que dejaron allí el santo cuerpo. Fue recogido por los cristianos, sepultado y venerado.

En 1757 Benedicto XIV aprobó oficialmente el culto que la Orden Trinitaria y la diócesis de Guadix le tributaban. León XIII le beatificó oficialmente en 1899, confirmando de nuevo el culto inmemorial.


Fuente:
-"Mártires de la Alpujarra". FRANCISCO HITOS. Red. Ediciones. Barcelona, 2017.


A 24 de septiembre además se celebra a
San Gerardo Sagredo, obispo y mártir.
Beato Hermann el Paralítico, monje.

domingo, 5 de febrero de 2017

La mística trinitaria.

Beata Isabel Canori, terciaria trinitaria. 5 de febrero.

La Beata y su hermana menor.
Nació Isabel en Roma, el 21 de noviembre de 1774, en una familia de posición desahogada. Fueron sus padres Tommaso y Teresa Primoli, profundamente cristianos. Isabel y su hermana estudiaron tres años con las agustinas de Casia, ya siendo una adolescente, y las monjas forjaron más aún su alma la penitencia y el amor por la oración y la meditación. En 1788 volvió a Roma, comprometiéndose en actividades apostólicas y de caridad. 

Aunque muchos pensaban que Isabel se decidiría por la vida religiosa, viendo su carácter piadoso y caritativo, en 1796 se casó con Cristóbal Mora, un abogado de Roma. Estaba enamorada y conocía que en el matrimonio también podía alcanzar la santidad. Pero las cosas no salieron bien, el marido resultó ser una pura fachada de bondad: Era un hombre díscolo, mujeriego, amante del vicio y el juego. Tenía una amante públicamente, y por ella gastaba todo el dinero que podía, dejó la abogacía y sumió a su mujer y las dos hijas que tuvieron en la bancarrota. tuvieron cuatro hijos, pero solo sobrevivieron dos niñas, Mariana y Lucía. Isabel tuvo que trabajar para mantenerse ella y sus hijas y pagar las deudas. Y, como un vicio lleva a otro, su marido tuvo la insana costumbre de humillar y pegar a Isabel siempre que podía. Ella solo callaba, oraba y le seguía siendo fiel. Su familia le pidió lo abandonara, pero ella redoblaba sus oraciones y penitencias. Nunca perdió la esperanza en la conversión de su marido. Es seguro que el ejemplo de Santa Rita de Casia (22 de mayo), cuya vida habría conocido bien en sus tiempos de estudiante la confortaría.

En 1801 Isabel sufrió una enfermedad desconodica, que casi la mata. Y como mismo enfermó de repentino, así sanó. Pero su alma no fue la misma desde entonces: durante este "mal" tuvo su primera experiencia mística sobre el destino final del mundo, las tribulaciones de la Iglesia y la apostasía de los cristianos al fin de los tiempos. En 1807 Isabel se unió a la Orden Trinitaria como terciaria, haciendo de la iglesia de San Carlino alle Quattro Fontane su segunda casa. Allí acudía a misa, se confesaba, se dirigía espiritualmente y ejercía la caridad. Allí conoció a la Beata Ana María Taigi (9 de junio), otra terciaria trinitaria y mística excepcional, con la que colaboraría en la caridad. Desde entonces consagró su vida a orar por la paz de la Iglesia, la conversión de los pecadores y, claro, la de su marido. La caridad y prudencia de Isabel convirtieron su casa en un sitio de oración, caridad y espíritu evangélico. Siempre tenía un socorro, una palabra de consuelo, una oración que ofrecer. 

Lienzo en San Carlino.
Entre 1813 y 1819 sufre la "noche oscura del alma", un tiempo de sequedad espiritual, que solo se mantiene por la fe en Dios. No se siente ni se goza, pero se cree. Las revelaciones de esta época muestran esa sequedad y sufrimiento. A la par, su alma se prepara para los desposorios con Cristo en el matrimonio espiritual. En la Navidad de 1814 Isabel tiene una visión en la que contempla al papa y a unos pocos prelados, religiosos y religiosas adorando al Niño Jesús, mientras que otros miembros del clero o religiosas permanecen dispersos. Solo el papa rezaba devotamente, pero el Niño Jesús se negaba a oir sus oraciones, nuestra Beata intenta orar, pero Cristo le revela que no hay nada que hacer, que el castigo que sobrevendrá a la Iglesia es inminente e inevitable. "Sólo por mi honra y gloria has de orar", le dice Cristo, mientras la consuela con un amor inconmesurable que la desborda. En 1818 tiene una visión que describe así, "lo veía [el mundo] en revolución, sin orden ni justicia. Los siete pecados capitales eran llevados en triunfo, y por todas partes se veían reinar la injusticia, el fraude, el libertinaje, y toda suerte de iniquidades. El pueblo estaba mal formado, sin fe y sin caridad. Todos estaban sumergidos en la crápula y en las perversas máximas de la filosofía moderna. Observaba que tenían más fisonomía de bestias que de hombres, de tal modo los tenía el vicio desfigurados". 

El 20 de noviembre de 1815, luego de haber renovado sus votos de terciaria, su alma se encuentra desolada, su espíritu está cansado y su fe se resiente. Entonces se encomienda a San Félix de Valois (20 de noviembre), y a los entonces beatos, San Simón de Rojas (28 de septiembre), San Miguel de los Santos (8 de junio y 10 de abril) y San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Luego de renovar, tiene una visión en que estos tres últimos santos la llevan al cielo ante San Félix, al que alcanza a tocar su capa negra, y ante el cual renueva sus votos, quedando consoladísima. En 1821 Cristo le revela: "Renovaré a mi pueblo y a mi Iglesia enviando celosos sacerdotes que derramarán mi espíritu para renovar la faz de la tierra. Reformaré las Órdenes por medio de hombres santos y sabios. Daré a mi Iglesia un nuevo Pastor que, lleno de mi espíritu y animado de mi celo, ha de guiar mi grey". No sabemos cuándo pasará esto, pero igual podemos confiar. 

También parece haber recibido la gracia de la Trasverberación del corazón, aunque ella no la llama así. Escribe en su diario: "he aquí que la paloma divina me envió un valioso dardo, el fuego sagrado golpeó mi corazón profundamente. El precioso golpe me ocasionó un desmayo mortal; fui cambiada, me encontré lejos de la primera, transmutada en otra (alude a una conversión). Era toda fervor, toda caridad, sentí en mi corazón los efectos maravillosos de ese dardo amoroso, esa llama de fuego prendió fuego sagrado en mi espíritu, y me volvió casi loca. De amor ardiente exclamé: ‘¡Has ganado, has ganado, oh santo amor! Ganaste la dureza de mi corazón obstinado con un dardo sagrado de amor, ven y perfora mi corazón’". Los efectos de este fenómeno místico además de espirituales, como el fervor, la presencia de Dios, el celo por Dios y los deseos de perfección, fueron físicos. Su corazón latía fuertemente, y tanto que podía notarse a través de sus vestidos. Incluso su familia avisó a un médico, el cual ordenó una sangría, el remedio para todo hasta el siglo XIX. Para que no la molestaran más, pidió a la Santísima Virgen hiciera no fueran tan notorios sus saltos de corazón, y la Señora así se lo concedió. Y la misma Virgen se le mostraría en una visión el 15 de agosto de 1824, cuando lsabel la vería rodeada de ángeles y expresando su amor materno hacia ella, poniéndole una bella corona sobre sus sienes.

Altar relicario en San Carlino.
El 5 de febrero de 1825, Isabel falleció en brazos de sus hijas. Fue enterrada su amada iglesia trinitaria, donde se conservan muchos objetos suyos y están sus reliquias en una capilla lateral que pude visitar. Después de su muerte, como ella misma había predicho, Cristóbal se convirtió de su mala vida, profesó como terciario franciscano y a los cinco años tomó el hábito franciscano conventual, llegando a ordenarse de presbítero. Juan Pablo II beatificó a Isabel Canori el 24 de abril de 1994, junto al Beato Isidoro Bankaja y a Juana Beretta Mola.


Fuentes:
-Diario de la Beata Isabel Canori: http://www.intratext.com/IXT/ITA1070/
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 2. Editorial Edibesa, 2001.


A 5 de febrero además se celebra a  





domingo, 20 de noviembre de 2016

Colaborador y redentor.

San Félix de Valois, religioso, cofundador de los Trinitarios. 20 de noviembre.

Sobre este oscuro santo se han tejido leyendas, la mayoría tardías y para rellenar lo que se desconocía: orígenes, infancia, juventud, etc. Su "vita" la podemos dividir en dos:

Leyenda:
Nació Félix el 19 de abril de 1127, en la ilustre y real casa francesa de los Valois y, claro, desde niño fue extremadamente piadoso, amigo de devociones y penitencias, a la par que de la caridad. No tenía nada suyo, sino que todo daba a los niños más pobres: comidas, ropas, monedas, regalos, etc. Incluso se privaba de los mejores manjares para guardarlos en servilletas que luego pasaba a los pobres. Aún niño pidió a su padre el perdón de un condenado a muerte por homicidio, profetizando que se convertiría y sería un religioso ejemplar. Y así fue. Cuando llegó a la juventud, ya su corazón ardía por la soledad, la oración y la penitencia, a pesar de que su destino era reinar en Francia ya que sobre él solo había mujeres en su familia, a las que se les impedía reinar por si mismas. Así que, resuelto a seguir su vocación, pidió y obtuvo ser ordenado sacerdote, bloqueando toda opción de reinar. Así, libre, decidió alejarse del mundo y entró a la recién fundada Orden del Císter, tomando el nombre de Hugo y siendo discípulo de San Bernardo (20 de agosto). Pero aún la austeridad cisterciense y su silencio era poco para él, por lo que decide retirarse a un bosque en Cerfroid, donde comienza una vida verdaderamente penitente y orante.

En este desierto de Cerfroid ocurrió el encuentro que cambiaría su vida totalmente: a su encuentro fue el joven San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias), el cual había sido ordenado de presbítero. Ya había tenido el santo presbítero la visión sobre su misión de fundar una Orden destinada a la redención de los cautivos cristianos. Juan de Mata refirió la visión al santo eremita y en ese momento (dice la leyenda), ambos vieron aparecer ante ellos a un hermoso ciervo entre cuyas astas resplandecía una cruz azul y roja, exactamente como la vista por el Juan de Mata en su visión. Visto esto, Félix se rindió a la evidencia de que la obra proyectada por Juan era de Dios y pesar de tener casi 60 años, se puso bajo el mando del joven presbítero. Y ambos se fueron a Roma a pedir la aprobación al Santo Padre. El papa Inocencio III, teniendo recomendaciones de algunos prelados, vio aquella obra como inspirada por Dios y luego de varias audiencias, aprobó su Regla, estableciéndola como Orden de la Santísima Trinidad, para la Redencion de Cautivos.

Regresaron a Francia y allí mismo en Cerfroid fundaron el primer convento trinitario. Allí, años después, recibió San Félix una gracia de Nuestra Señora: una noche antes que los frailes llegaran al coro a maitines, se le apareció la Virgen a Félix, llevando el mismo hábito que los Hermanos, rodeada de ángeles que alababan a Dios. Supo por esta revelación que poco tiempo le quedaba de vida y convocando a los religiosos, les alentó a vivir en caridad entre ellos y con los pobres cautivos. Y así, lleno de Dios, murió el 4 de noviembre de 1212, con 85 años de edad.

Félix y la primera
comunidad trinitaria.
Historia.
Ciertamente la historia demuestra que a Félix fue Ministro de la casa de Marsella, la más importante de la Orden, en 1203, mientras Juan establece y funda más casas. Luego nos consta su muerte el 4 de noviembre de 1212 siendo Ministro del convento trinitario de Cerfroid, como dije antes. La tradición le hace a Félix ser fundador junto a San Juan de Mata de la Orden Trinitaria, pero la Bula papal "Operante Divine Dispositionis" dice claramente: "hace algún tiempo viniste a nuestra presencia y pusiste interés en manifestarnos humildemente tu proyecto", refiriéndose en exclusiva a Juan, y no a ningún otro fundador. Y la misma idea se lee en el epitafio de la tumba de Juan: solo él es el fundador. Sin embargo en una carta dirigida al rey de Marruecos en 1119, el mismo papa dice: "unos hombres, entre los que se encuentran los redentores portadores de la carta divinamente inspirados, han fundado hace poco una Regla y una Orden", con lo que parece aludir a un grupo o al menos un dúo de fundadores.

Pero más importante parece la primera redacción propiamente trinitaria sobre la fundación de la Orden, que data sobre 1250, donde se dice que tres personas escribieron la Regla: Juan de Mata, el obispo de París y el abad de la colegiata de San Víctor. Nada habla de San Félix. Igualmente menciona a cuatro eremitas a los que Juan halla, narra su intención fundacional y ellos se ponen a su servicio para formar parte de ella, pero no hay nombres. Ya en el siglo XIII, en una "Secuencia" acerca de los orígenes de la Orden Trinitaria, aparece que “dos ermitaños fueron a Roma a solicitar al papa Inocencio III la aprobación de la nueva obra apostólica en la Iglesia. No se dicen nombres, pero la tradición unánime ve en ellos a Juan y Félix.

La primera referencia explícita de San Félix como cofundador aparece en el siglo XV, en un documento redactado por Robert Gaguin, Ministro General de la Orden, en el que dice que la Orden fue fundada por Juan de Mata y Félix el anacoreta. Y esto sentará las bases para la historia y la leyenda posteriores, pues en adelante nadie pondrá en duda que San Félix es cofundador de la Orden Trinitaria. Los Trinitarios descalzos además, asumen como a su "tercer padre fundador" a San Juan Bautista de la Concepción (13 de febrero). En 1969 el Capítulo General definió que el único fundador era San Juan de Mata, y así lo recogen las Constituciones actuales. Sin embargo, la liturgia propia de la Orden llama "cofundador", en su acepción de "colaborador" a San Félix de Valois.

San Félix fue canonizado (por aprobación de culto) a la vez que San Juan de Mata, el 21 de octubre de 1666, bastante tardíamente. En 1679 su memoria litúrgica la trasladó Inocencio IX al 20 del mismo mes, extendiendo su memoria a toda la Iglesia. En 1969 fue suprimida su memoria del Calendario Universal.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año: Noviembre". JEAN CROISSET. Barcelona, 1863.
-http://meditacionestrinitarias.blogspot.com/2014/11/san-felix-de-valois-fundador-cofundador.html


A 20 de noviembre además se celebra a  
San Maxence de Senlis, virgen y mártir
San Agapio de Gaza, mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...