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lunes, 8 de mayo de 2017

San Gibrian, presbítero.

San Gibrián de Reims, presbítero. 8 de mayo y 16 de abril, traslación de las reliquias.

La leyenda le hace hermano de San Tressan (7 de febrero), Santos Abraham y Veran (7 de julio), San Helan (7 de octubre), San Petran (4 de septiembre) y Santas Promptia, Franca y Possenna (3 de diciembre), todos eremitas en diversos sitios. Aunque nos dicen que eran hermanos, también es probable sólo lo hayan sido de fe y vida religiosa. Junto a sus hermanos pasó de Irlanda, su tierra natal, a Bretaña, donde les recibió San Remigio (1 de octubre), que les ordenó presbíteros a Tressan y a nuestro santo. Los demás hermanos se retiraron a Chalons-sur-Marne, donde hicieron sus ermitas, mientras Tressan y Gibrian evangelizaban la región. 

Y no sabemos más de él, salvo que a su muerte se construyó una iglesia junto a su sepultura, y que le fue dedicada a su memoria. El 16 de abril de 886 las reliquias se trasladaron a la abadía de St-Remi, en Reims, donde fueron profanadas y esparcidas durante la Revolución Francesa.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 8 de mayo además se celebra a
San Miguel "in Monte Gargano".
Beato Luis Rabatá, carmelita mártir.
Nuestra Señora de las Escuelas Pías.
Nuestra Señora de la Estrella.

martes, 25 de abril de 2017

San Miguel, el gran protector.

La Aparición de San Miguel Arcángel en Roma. 25 de abril.

San Gregorio de Tours (17 de noviembre) cuenta que en 590 una terrible peste asolaba Roma y alrededores. El nuevo papa, San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) ordenó que para implorar misericordia a Dios, todos los clérigos, religiosas y seglares de Roma elevasen súplicas incesantes al Altísimo. Así, distribuyó a los fieles según las diaconías o distritos romanos: el papa, sus presbíteros y diáconos en la iglesia de Santos Cosme y Damián, los monjes en la iglesia de Santos Gervasio y Protasio, y las monjas en la basílica de Santos Marcelino y Pedro. Los niños fueron situados en la iglesia de los santos mártires Juan y Pablo, las viudas se congregaron en la iglesia de Santa Eufemia y los casados en la basílica de San Clemente. Cada grupo estaría acompañado por los presbíteros de cada distrito, que entonarían los salmos penitenciales. Así, turnándose y sin cesar, estos grupos orarían y harían ayuno durante tres días. Al cabo, todos irían en procesión penitencial hasta la Basílica de Santa María la Mayor, para implorar el auxilio de la Madre de Dios, tan efectivo siempre. Podéis imaginaros que impresionante liturgia sería esta. Pasaron los tres días, cuando el día 25 de abril, a las tres de la tarde, cada sección salió de su recinto llorando y demandando piedad a lo alto, cuando al tomar el puente sobre el río Tíber, se vio aparecer sobre el mausoleo de Adriano al ángel Miguel, con una espada de fuego en alto. El ángel, con gesto solemne, envainó la espada, dando a entender que la plaga cesaba por la súplica confiada del pueblo. 

El 29 de septiembre 610 el papa Bonifacio IV consagró definitivamente aquel sitio dedicándolo a San Miguel, llamándose desde entonces y hasta hoy "Castel Sant'Angelo". Ese día con el tiempo, sería la fiesta de San Miguel Arcángel. En el museo del Capitolio puede verse una piedra con una huella que, supuestamente, sería la del santo arcángel. Todo lo recoge, como dije, Gregorio Turolense, que dice haberlo escuchado de la misma boca de un diácono romano que estuvo allí presente en el milagro.

Otras apariciones famosas de San Miguel: en Monte Gargano (8 de mayo), en Honaz (6 de septiembre), en Colosas, con milagro incluido (19 de septiembre), en Tlaxcala, México (25 de abril), en Mont Saint-Michel, Francia (16 de octubre) y en Aralar, España.


A 25 de abril además se celebra a
San Ermin de Lobbes, ermitaño.
Santa Franca de Visalta, abadesa cisterciense.
San Adolio, abad carmelita.

martes, 6 de septiembre de 2016

La Aparición de San Miguel en Honaz.

La Aparición de San Miguel Arcángel en Honaz. 6 de septiembre. 
La leyenda cuenta que predicaban por Asia Menor San Juan Evangelista (27 de diciembre y 6 de mayo, Ante Portam Latinam) y San Felipe Apóstol (28 de febrero, 3 y 11 de mayo; 11 de octubre, Iglesias Orientales; 14, Iglesia Armenia, y 18 de noviembre, Iglesia copta), cuando llegaron a Chonae (actual Honaz, cerca de Colosas), donde hallaron gran receptividad al mensaje de Cristo, alcanzando numerosas conversiones. Por ello, antes de irse, San Juan profetizó que el lugar sería santificado por el arcángel San Miguel (29 de septiembre; 25 de abril, aparición en Roma, y en Tlaxcala; 6 de septiembre, aparición en Honaz; 19 de septiembre, aparición en Colosas, 8 de mayo,"in Monte Gargano"; 16 de octubre, aparición en Mont Saint-Michel), y que surgiría una fuente de aguas curativas, por medio de la cual se mostraría la gloria y el poder de Dios.

Y no mucho tiempo tiempo después, aún en el siglo I, se verificó la profecía apostólica: brotó una fuente cerca de la población, y esa misma noche un pagano que vivía en Laodicea y tenía una hija sordomuda, soñó que San Miguel le indicaba que debía llevar a la niña y bañarla en la fuente. Y allá se fue el hombre, con gran acompañamiento de familiares y curiosos. Al llegar a la fuente, los cristianos le dijeron que debía invocar a la Santísima Trinidad y a San Miguel. Lo hizo así, a la vez que sumergía a su hija en la fuente. La niña salió del agua por su propio pie, perfectamente curada del oído y el habla. Ante tal portento se bautizó con toda su familia y construyó una iglesia en honor de Cristo y San Miguel, estableciéndose en ella San Arequipo (6 de septiembre), un presbítero ordenado por los apóstoles y que murió con 60 años dedicado a sus fieles.

Pasó el tiempo y ocurrían cada día muchas curaciones y conversiones, por lo que los paganos, envidiosos y viendo que mucho daban de lado a los ídolos, idearon desviar el gran caudal de la fuente, para que arrasara la iglesia y poner en duda el poder del dios predicado por la nueva fe cristiana. Así lo hicieron, pero ocurrió el milagro: cuando las aguas turbulentas amenazaban con inundación, se apareció con gran majestad el arcángel Miguel que, con un rayo hizo caer una roca que desvió el caudal del agua. Esta memoria de San Miguel consta en la Iglesia Griega desde el siglo VIII.

A 6 de septiembre además se celebra a  
San Cagnoald, obispo.
Santa Begga, abadesa.

domingo, 5 de abril de 2015

San Gerardo de Sauve-Majeur.

San Gerardo de Sauve-Majeur, abad. 5 de abril y 27 de abril (traslación de las reliquias).

San Gerardo de Corbie.
Parroquia de Sauve-Majeur.
Este abad fundador nació en 1025, en Corbie. Desde niño sufría grandes crisis de migrañas que le privaban incluso de la visión temporalmente. Aún así, era buen estudiante y un niño piadoso y humilde. Muy joven profesó como monje en el monasterio benedictino de su ciudad natal, desde donde salió en 1072 en una peregrinación junto a San Adelhard (2 de enero), su abad, hacia San Miguel de Monte Gargano (8 de mayo), donde esperaba que el santo arcángel le sanara de la migraña, pero no fue así. 

Llegados a Roma después de visitar Monte Cassino, el abad le presentó al papa San León IX (19 de abril), que prendado de su inteligencia y virtudes, lo ordenó sacerdote, quedando sanado de su dolencia en el acto. En 1073 Adelhard quiso que regresara con él a Corbie, pero Gerardo prefirió visitar Tierra Santa, donde estuvo un tiempo dedicado a la oración, la penitencia, la predicación y venerando las sagradas reliquias y los santos lugares.

De regreso a Corbie, se hospedó en el monasterio de San Vicente de Laon, que vivía un caos en el orden y la observancia religiosa, sin abad y sin acuerdo entre los monjes para elegir uno. Los monjes más piadosos le eligieron abad y comenzó una obra de reforma monástica que no pudo llevar a cabo. A los cinco años, hastiado, se fue al monasterio de San Medardo de Noyon (8 de junio) con algunos monjes que no querían aquella vida mediocre. Aquí también fue elegido abad, pero fue víctima de las intrigas de un monje deseoso de ser nombrado abad, y de nuevo partió al destierro con algunos monjes que le eran fieles.


Partieron a visitar algunos santuarios franceses, y en el camino se les unió un santo eremita, que había estado solo durante años, así como cinco caballeros que volvían de Tierra Santa, con deseos de abrazar la vida monástica. Visitaron París, Tours, Orléans, Poitiers, etc., venerando las reliquias y los santos que hallaban a su paso. En Poitiers hallaron al duque Guillermo VIII de Aquitania, que maravillado con aquel grupo tan peculiar y piadoso, les ofreció un terreno llamado Sauve-Majeur, (Gran Selva) cerca de Burdeos, para que hicieran monasterio. El 28 de octubre de 1079 tomaban posesión del monasterio, al que llamaron Santa María de Sauve-Majeur, con la Regla de San Benito como norma de vida. El monasterio era un dechado de ejemplaridad en el culto, la disciplina, el silencio y la pobreza, convirtiéndose en casa madre de muchos monasterios. En 1094 había diez monasterios, con sus respectivas casas “hijas” afiliados a este, convirtiéndose en una Congregación dentro de la Orden Benedictina.


Gerardo murió el 5 de abril de 1095. Luego de reunir a los monjes, les exhortó a ser fieles a la Regla, les despidió diciéndoles que hicieran sitio a los ángeles que veía venir a buscar su alma. Fue canonizado por Celestino III, el 27 de abril de 1197, siendo uno de los primeros santos canonizados con un proceso formal, tal como conocemos hoy. Se le invoca contra las migrañas y dolores de cabeza.


Ruinas de la Abadía.
Lamentablemente, con el tiempo  la vida monástica se relajó, la abadía se enriqueció y la disciplina monástica languideció bastante. Cada vez más fue adquiriendo terrenos y donaciones, e incrementándose su poder, incluso en Inglaterra. En 1231 se consagró una nueva y bellísima iglesia. Fue saqueada varias veces y sufrió más de un asalto de campesinos, hastiados del mal gobierno de los monjes. En el siglo XVI su influencia fue cada vez a menos, a pesar del apoyo real. En el XVII, varios incendios y un terremoto en 1667 la destruyeron parcialmente, y las reliquias de San Gerardo fueron trasladadas a la parroquia el 27 de abril del mismo año. La Revolución Francesa, le dio el golpe de gracia, expulsando a los monjes, desvalijándola, demoliendo las partes con peligro de derrumbe. En 1809 se desplomó la iglesia y durante años, las piedras fueron usadas para construir otros edificios en el pueblo. En 1837, el obispado compra las ruinas y se construye un colegio. En 1840 las ruinas fueron clasificadas como Monumento Histórico.

Fuente:

-Histoire de saint Gérard: fondateur et abbé de La Grande-Sauve.Jean-Pierre-Albert Cirot de La Ville. Broché, 2013.


A 5 de abril además se celebra a 





  

miércoles, 21 de mayo de 2014

San Miguel, en Gargano y otros sitios

Si el día 7 de mayo recordábamos la Aparición de San Rafael Arcángel,  traigo el recuerdo de la fiesta "doble mayor" que el 8 de mayo, celebraba la Iglesia hasta la reforma conciliar: "In Apparitione S. Michaelis Archangeli", esto es, la aparición del santo Arcángel en Gargano, Italia. 

La primera procesión a Monte Gargano
Es el "Liber Pontificalis", una obra para leer con pinzas y alguna dosis de escepticismo, quien narra lo sucedido: Monte Gargano, año 490, el dueño de la cima del monte, ocupada por maleza y bosques, perdió un toro. A los tres días, se decidió a subir, con algunos sirvientes, a lo alto de la montaña en su búsqueda. Al llegar a lo alto, hallaron al toro postrado de rodillas ante la entrada de un caverna desconocida. Pensando que el toro se había accidentado y no podía moverse, se decidió a matarlo disparándole una flecha, que retornó hacia él, hiriéndolo de muerte. Los sirvientes lo vendaron y, olvidando al animal, llevaron a su amo de prisa a Siponto, donde vivía. Contaron a todos lo sucedido, y llegó a oídos del obispo, San Lorenzo Maiorano (7 de febrero). Este, ante la creciente curiosidad y temor del pueblo, ordenó tres días de oración, ayunos y penitencias, paraque Dios tuviera a bien manifestar su voluntad.

Al cabo de los tres días, el 8 de mayo, se le apareció al santo el arcángel San Miguel, diciéndole:

"Soy el Arcángel Miguel, aquel que continuamente está en la presencia de Dios. Deseo que este lugar sea conocido y venerado en toda la tierra y sea privilegiado. Quise probar con ese acontecimiento maravilloso [el de la flecha], que todo lo que se obra en este lugar, sucede por voluntad de Dios. Él es quien me ha constituido protector y defensor de este lugar".

A la mañana siguiente el obispo contó la aparición, y organizó una procesión hacia el monte Gargano, para entrar a la caverna y venerar el santo sitio elegido por Dios para ser santuario de San Miguel. Al volver, hallaron al herido bueno y sano, y además, orgulloso de que sus tierras hubiesen sido consagradas al culto de San Miguel. Así comenzaron la devoción y las peregrinaciones a la "casa de San Miguel". Allí le veneró Santa Brígida (23 de julio y 7 de octubre), y muchos santos y pecadores, nobles y reyes, y más de un papa, como Juan Pablo II. 

Aunque esta del 8 de mayo, es la aparición celebrada y "oficial", no fue la única ocurrida en monte Gargano. En 492, el rey godo Odoacrio se determinó conquistar Siponto, por su prosperidad. El 19 de septiembre de ese año, San Miguel volvió a aparecerse a San Lorenzo Maiorano en la catedral de Santa María de Siponto, ordenándole que los capitanes atacaran a los godos antes que estos lo hicieran, y tendrían su protección. Así se hizo, y los godos quedaron cegados por rayos y relámpagos, que no les permitían ver a los sipontinos. Esta intervención milagrosa fue celebrada con júbilo, y la fervientes visitas al monte de San Miguel.


Imagen venerada en Gargano
Y hubo más. Al año siguiente San Lorenzo, el clero y fieles subieron procesionalmente a la santa cueva, a la que no se atrevían a entrar, por reverencia. Lorenzo consultó al papa San Gelasio (20 de noviembre) sobre el uso de la cueva y este ordenó que siete obispos se unieran en oración ante la caverna y suplicaran a Dios les mostrase su voluntad. A los tres días, el 29 de septiembre, otra vez apareció San Miguel al obispo Lorenzo diciéndole:
"No es necesario que consagren esta caverna, pues yo mismo la he consagrado eligiéndola como morada y palacio. La he consagrado con mi asistencia y milagros. Yo he consagrado este lugar, con oraciones y sacrificios".

Así que San Lorenzo reunió a los obispos, les contó la visión y estos junto al pueblo, subieron todos al monte, sucediendo que se vieron cuatro enormes águilas protegiendo del sol abrasador a los obispos ancianos y venerables. Al entrar a la cueva, por primera vez, vieron el prodigio de la huella de San Miguel impresa en una piedra. Había un altar cubierto con un baldaquino de púrpura y presidido por una cruz de cristal. Allí San Lorenzo celebró la misa, sin necesidad de consagrar el sitio al culto, por haberlo hecho ya el mismo arcángel.

Durante siglos la devoción continuó sin intervenciones directas de San Miguel, hasta el 22 de septiembre de 1655, cuando el obispo Giovanni Alfonso Puccinelli organizó una rogativa a San Miguel para que alejara la peste de la ciudad. Ese día se le apareció San Miguel diciéndole: 

San Miguel se revela
a San Lorenzo Maiorano
Sabe, oh pastor de este rebaño, que he obtenido de la Santísima Trinidad que cualquiera que lleve con verdadera devoción las piedras de mi santa cueva, alejará de su casa, de la ciudad y de cualquier lugar la peste.  Tú bendice las piedras, esculpiendo sobre ellas la señal de la cruz con mi nombre".

Así lo hizo el obispo, y todos aquellos que llevaban estas piedrecillas devotamente, fueron librados de la enfermedad y muerte. Y es esta devoción secular, la que hizo que la Iglesia reconociera como verdaderas la aparición e introdujera su celebración en el calendario universal, hasta 1969, aunque ya antes, con Juan XXIII, había sufrido "recortes" de categoría, quedando como una misa "pro aliquibus locis". 

A la misma Santa Brígida, le reveló el arcángel como la falta de devoción a su ángelica figura vendría a la par del caos en la Iglesia y el mundo. Entristecida Brígida con esa revelación, tuvo una visión del Señor, que le dijo: 
Los desgraciados se darán cuenta, en la hora de la prueba, de la gran pérdida hay en olvidarse de los ángeles".

Otras apariciones de San Miguel son: en Roma (25 de abril), en Honaz (6 de septiembre), en Colosas, (19 de septiembre), en Tlaxcala, México (25 de abril), en Mont Saint-Michel, Francia (16 de octubre) y en Aralar, España.

Ver otras memorias suprimidas del calendario.


Fuente:

-“La leyenda de oro”. Tomo Segundo. R.P. SAYOL Y ECHEVARRÍA. Madrid, 1853.

A 8 de mayo además se celebra a
Beato Luis Rabatá, carmelita mártir.
San Gibrián de Reims, presbítero.
Nuestra Señora de las Escuelas Pías.
Nuestra Señora de la Estrella.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...