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miércoles, 6 de diciembre de 2017

Santa madre, suegra, abuela y abadesa.

Santa Gertrudis de Hamage, abadesa. 6 de diciembre.


Santa Gertrudis y su nuera
Santa Rictrudis.
Nació a inicios del siglo VII, y fue hija de Theobald, conde de Douai, emparentado con la monarquía merovingia. Fue casada con Rigomer, un noble franco que murió pronto, luego de unos años casados y de tener varios hijos. Entre sus hijos estuvieron Sigebert, casado con Santa Berta de Blangy (4 de julio), y San Adalbald (2 y 9 de febrero), casado con Santa Rictrudis (12 de mayo). Fueron sus nietos más cercanos los hijos de estos, San Maroncio (5 de mayo), Santa Eusebia (16 de marzo), Santa Clotsindis (30 de junio) y Santa Adalsindis (25 de diciembre). Su hija pequeña fue Santa Gereberta (6 de diciembre).

Sobre 640 Gertrudis fundó la abadía benedictina de Hamage, donde tomó el hábito, siendo la primera abadesa. En 652, durante un viaje a Périgueux, su hijo San Adalbald fue martirizado por los parientes de su mujer Santa Rictrudis. Esta se retiró a la abadía de Marchiennes (a 500 pasos de Hamage) con sus hijas Clotsindis y Adalsindis. Sin embargo, la pequeña Eusebia fue reclamada por la abuela, nuestra Gertrudis, y con ella se fue al monasterio de Hamage.

Gertrudis murió en 652 y su nieta Eusebia la sucedió como abadesa. En 686 San Vindiciano de Cambrai (11 de marzo) elevó sus reliquias solemnemente.


Fuentes:
-"Vie des saints du diocèse de Beauvais". Abbé AGATHON SABATIER. Beauvais, 1866.


A 6 de diciembre además se celebra a
Santa Asela, virgen.
Beatas Henrika Fassbender y compañeras mártires.

viernes, 12 de mayo de 2017

Santa Rictrudis, madre de hijos y monjas.

Santa Rictrudis de Marchiennes, viuda y abadesa. 12 de mayo.

Rictrudis ante el rey Clodoveo II.
La primera "vita" que tenemos data de 980, y dice estar basada en avisos y tradiciones de las monjas de Marchiennes. Rictrudis nació en Gascuña, de padres cristianos llamados Ernold y Lichia. Sus padres eran amigos del obispo San Amando (6 de febrero), y lo acogieron cuando el rey Dagoberto lo desterró, luego que el santo denunciara la vida corrupta e inmoral del monarca. Así que pronto Amando y la niña trabaron amistad, él le enseñó la belleza de la religión y de seguir a Jesucristo.

Cuando Rictrudis era apenas una adolescente conoció a San Adabald (2 de febrero), un joven noble y fervoroso, legado del rey en Gascuña y cuñado de Santa Bertha de Blangy (4 de julio). Ambos se casaron pronto y se fueron a Ostrevaen, donde Adabald tenía numerosas posesiones. Tuvieron cuatro hijos: Santa Eusoye (16 de marzo y 18 de noviembre, elevación de las reliquias), Santas Clotsindis (30 de junio), Santa Adalsindis (25 de diciembre) y San Maroncio (5 de mayo). Este último fue bautizado por San Riquier (26 de abril), el cual además le salvó de morir cuando Rictrudis estaba a caballo con el niño y el animal se desbocó. Por esto, la santa jamás volvió a subir a un caballo, sino que siempre usaba un borrico para trasladarse. Fue una familia piadosa, caritativa. Socorrían a los pobres, visitaban enfermos, acudían a todos los oficios religiosos y enseñaron a sus hijos a orar, a tener compasión y caridad y a detestar el pecado. Ponían paz en las familias, orden en la ciudad, y era buscado su consejo para asuntos importantes.

Pero esta armonía y la fe de la familia fue puesta a prueba: en 652, en un viaje que Adabald tuvo que hacer a Gascuña fue asesinado en Perigord por unos parientes de Rictrudis. Ella, rota de dolor, decidió entonces dedicarse totalmente ella y sus hijos, al servicio de Cristo en alma y cuerpo. Sin embargo, esperó a que el pequeño Maroncio creciera como para entrar de paje al servicio del rey Clodoveo II y ella poder consagrarse. Pasaron los años, el adolescente entró al servicio del rey y Rictrudis preparó su entrada al monasterio de Marchiennes, cuando recibió un mensaje del rey, que había elegido un noble y piadoso esposo para ella. Rictrudis buscó el auxilio de su amigo San Amando, para que le ayudara a desobedecer al rey. Ambos urdieron un plan: Por aquellos días estaba Clodoveo II cerca de Flandes, y Rictrudis le invitó a cenar a su castillo. Estando en la cena, ella se levantó y doblando su rodilla ante el rey, le dijo "Sire, pido su autorización y bendición para cumplir con mi deber". El rey, pensando que se trataba de cumplir su orden, le constestó que le daba su permiso con alegría. Entonces Rictrudis sacó un velo negro que traía escondido, y con un gesto se lo puso en la cabeza y clamó "Sire, a esto me llaman el deber y el deseo. Gracias por su autorización y bendición". El rey se sintió ofendido y salió bruscamente, y aquí entró en juego San Amando, el cual, con palabras amables logró que el rey, ya de buena gana, diera por roto el compromiso que había adquirido con el noble y futuro esposo. Y además, permitió que Rictrudis tomara el velo monástico.

La Santa con su suegra
Santa Gertrudis de Hamage.
Y Rictrudis, sobre 650, se fue Marchiennes con sus hijas menores Clotsindis y Adalsindis, y Eusoye se fue con su abuela paterna, Santa Gertrudis  y su tía Santa Gereberta (ambas a 6 de diciembre), al monasterio de Hamage. La abuela murió cuando Eusoye tenía 12 años, y no sabemos si ya había tomado el hábito monástico, pero es probable que sí, pues a los 12 ya se consideraban a las mujeres aptas para el matrimonio o la vida religiosa. La leyenda cuenta que, como era aún era niña, su madre la llevó consigo a Marchiennes al morir la abuela, pero Eusoye cada noche se transportaba milagrosamente a Hamage, donde tocaba la campanilla y las puertas del monasterio se abrían solas, para que pudiera entrar y pasar la noche en oración. Una noche la sorprendió su hermano San Maroncio y pensando se había escapado, pretendió pegarle con una vara, pero esta se partió en dos antes de tocar a la niña. Visto este portento, Rictrudis dejó que la niña regresara a Hamage, como se veía era voluntad de Dios. A los 13 años sería elegida abadesa y moriría en 660, con solo 23 años.

Adalsindis murió ese mismo año, el 25 de diciembre. Durante tres días Rictrudis soportó con entereza y guardó sus lágrimas de madre, pero al tercer día, oyendo el Evangelio de los Santos Inocentes, en el que se alude al llanto de Raquel por sus hijos, estalló en llanto inconsolable. Cuando terminó el Oficio y las monjas fueron al refectorio, Rictrudis quedó en la iglesia, mientras decía a sus monjas: "Id, queridas hermanas, sin mí, dejadme ser como Raquel al menos este día". Por su parte, Maroncio servía al rey Teodorico, pero finalmente, decidió abandonar la corte y el mundo para dedicarse a Dios. Su madre, temerosa de que no fuera una decisión correcta, consultó a su gran valedor, San Amando, y este le dijo que diría una misa por la intención. Estando celebrándola, vio volar una abeja sobre la cabeza del joven, lo cual tomó el santo prelado por una señal de que era la decisión correcta. Supongamos que sería por el simbolismo de la abeja para la vida monástica.

Luego de una larga vida monástica ejemplar, Rictrudis falleció en 686, dejando el gobierno de la abadía a su hija Clotsindis, que sería abadesa hasta su muerte en 703. Las reliquias de Rictrudis se conservaron en Marchiennes en un magnífico relicario que en 1793 se guardó en París, por los peligros de la Revolución Francesa. A principios del siglo XIX volvieron a Marchiennes, pero sin embargo, el 24 de julio de 1830 la abadía fue saqueada y las reliquias desaparecieron.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 12 de mayo además se celebra a
San Pancracio, mártir.
Santa Juana de Portugal, princesa y dominica.

jueves, 16 de marzo de 2017

Santa Eusebia, para los embarazos.

Santa Eusoye (Eusebia) de Hamage abadesa. 16 de marzo y 18 de noviembre, elevación de las reliquias.

Fue hija de San Adalbald de Douai (2 y 4 de febrero) y de Santa Rictrudis (12 de mayo), y hermana de San Maroncio (5 de mayo), al que San Riquier (26 de abril) salvó milagrosamente de morir aplastado por un caballo. Sus hermanas fueron Santa Clotsindis (30 de junio) y Santa Adalsindis (25 de diciembre). Su madrina fue la reina Nanthildis y su tía política Santa Bertha de Blangy (4 de julio). Sus padres se habían casado por amor, en contra de la oposición de los familiares de Rictrudis. Fue un matrimonio piadoso, amante de la caridad y la piedad. En 652, durante un viaje a Périgueux, los parientes de Rictrudis mataron a Adalbald.

San Amando (6 de febrero) aconsejó entonces a Rictrudis que tomara el velo monástico, cosa que hizo ella junto a sus dos hijas mayores Clotsindis y Adalsindis, en el monasterio de Marchiennes, diócesis de Bauvais, el cual junto a su marido había fundado. Eusoye quedó al cuidado de Santa Gertrudis (6 de diciembre), su abuela paterna y a la sazón, abadesa del cercano monasterio de Hamage (a 500 pasos). La abuela murió cuando Eusoye tenía 12 años, y no sabemos si ya había tomado el hábito monástico, pero es probable que sí, pues a los 12 ya se consideraban a las mujeres aptas para el matrimonio o la vida religiosa. 

La leyenda cuenta que, como era muy niña, su madre la llevó consigo a Marchiennes, pero Eusebia cada noche se transportaba milagrosamente a Hamage, donde tocaba la campanilla y las puertas del monasterio se abrían solas, para que pudiera entrar y pasar la noche en oración. Una noche la sorprendió su hermano San Maroncio y pensando se había escapado, pretendió pegarle con su vara, pero esta se partió en dos antes de tocar a la niña. Visto este portento, Rictrudis dejó que la niña regresara a
Hamage, como se veía era voluntad de Dios. Allí fue Eusoye una religiosa ejemplar, pronta para la obediencia, la oración y el trabajo. La leyenda igualmente dice que a los 13 años ya fue elegida abadesa, y que llevó al monasterio a su culmen de piedad y sabiduría. No hay que exagerar, probablemente fue elegida mucho después.

A los 10 años de abadesa, falleció el 16 de marzo de 670, luego que Dios le revelara el día y la hora. Fue sepultada en Hamage, y pronto su sepulcro se hizo famoso por los milagros que la santa dispensaba a los que la invocaban. El 18 de noviembre de 686 se consagró una nueva iglesia abacial y las reliquias fueron elevadas solemnemente. Sobre 690 su nombre fue inscrito entre los santos de la diócesis, aunque luego sus reliquias se trasladaron a Marchiennes en el siglo X, por miedo a las invasiones normandas. De hecho saquearon la abadía en una incursión. Por las necesidades pasadas por las monjas de Marchiennes, el relicario fue vendido y las reliquias pasadas a un arca de madera. En 1133 los monjes (el monasterio pasó a ser masculino en el siglo XI) las pusieron en un nuevo y hermoso relicario de plata. En 1793 se trasladaron nuevamente a París por miedo a los revolucionarios. En el arzobispado de esta ciudad se conservaron hasta el 19 de julio de 1830, cuando este edificio fue incendiado y saqueado. Sin embargo, su culto en Hamay perduró y aún existe, siendo la patrona de la iglesia parroquial. Se le invoca como abogada para lograr embarazos y llegar a buen parto.


Fuentes:
-"Vie des saints du diocèse de Beauvais". Abbé AGATHON SABATIER. Beauvais, 1866.
-http://sainte-eusoye.fr


A 16 de marzo además se celebra 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...