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viernes, 4 de junio de 2021

De una de las leyendas más estrafalarias del santoral.

San Petroc de Cornwall, ermitaño. 4 de junio y 4 de septiembre.

Nos dice su leyenda que era un príncipe de Gales, y que al llegar su turno de heredar la corona, abandonó el mundo para, junto con 60 nobles, ser monjes. Para ello se pusieron en camino a Irlanda. Desembarcaron en Boca de Hail, donde se dice había un eremita llamado Sansón, que les recomendó fueran a ver al obispo Wethenoc. Probablemente la leyenda confunde las cosas, pues aunque no hay rastros de eremitas en la zona, sí que hubo en ese lugar una capilla dedicada a San Samson de Dol (28 de julio). Como fuere, Petroc y sus acompañantes fueron a ver al obispo, quien les dejó una ermita y unas tierras en Padstow. Allí fundarían monasterio, permaneciendo como cenobitas.

Si hasta aquí la leyenda es aceptable, al mismo tiempo introduce detalles estrafalarios, como que el santo visitó Roma, Jerusalén y la India, siempre montado sobre un lobo. En la India habría sido eremita en una isla solitaria, donde un pez se dejaría arrancar un pedazo cada día para alimentarle. Al estilo de San Corentin (12 de diciembre) o San Gulstan (27 de noviembre). Estando en la India, un ángel le avisó que debía volver a Irlanda, para librar a Cornwall de un monstruo terrible que asolaba la región. Apenas lo exorcizó el santo, el dragón o serpiente, reventó.

Una vez vuelto al monasterio, vio que este había decaído en su fervor mientras él estaba ausente. Así que seleccionó a doce que perseveraban en el seguimiento de Cristo y con ellos se adentró en Little Petheric, estableciéndose como ermitaños. La leyenda sigue recreándose al decirnos que su ermita no era sino una enorme colmena en la cual se metía, haciéndole sitio las abejas, que nunca le picaron. También nos dice que en una ocasión un ciervo halló refugio junto a él, mientras era perseguido por Constantino, el monarca local. Este, al ver el milagro, se convirtió junto con toda su familia y su reino.

Petroc, el real, murió sobre 594. Su sepulcro se venera aún en Padstow, pero en Bodmin dicen que ellos lo tienen. Ciertamente, ambos sitios fueron famosos en portentos que los peregrinos arrancaban al santo eremita. Es probable que haya reliquias suyas en ambos sitios. 

Se le invoca contra los naufragios. Además, es abogado de los fabricantes de guantes y en general del oficio de la marroquinería.

Fuente:
-https://heiligen-3s.nl

A 4 de junio además se celebra a

sábado, 7 de julio de 2018

Del estoicismo a la santidad.

San Panteno de Alejandría, confesor. 7 de julio.


San Panteno predica en la India.
Catedral de Cornwall.
En este santo antiguo tenemos un clarísimo ejemplo de como la filosofía griega, o parte de ella, fue asumida por la incipiente fe cristiana, iluminándose ambas.

Panteno nació en Sicilia, a mediados del siglo II y practicaba la filosofía del estoicismo. Los estoicos creían en la rectitud moral ante todo, buscaban liberarse de toda pasión baja, veían a todos los hombres como iguales en dignidad, más allá de clases sociales o riquezas. En definitiva, creían que vivir rectamente era un arte.

Al conocer Panteno el cristianismo, su alto concepto de la ética se vio iluminado por la Revelación. Ya no solo bastaba con ser bueno sino que, además, había un Dios encarnado que exigía esta rectitud moral y que se había hecho uno con los hombres. Panteno se formó en la Escuela catequética de Alejandría, un centro de estudios bíblicos y patrísticos excepcional que ya tenía la Iglesia en aquellos primeros tiempos. En ella se formarían también el gran Orígenes, San Alejandro de Jerusalén (18 de marzo) y San Clemente de Alejandría (4 de diciembre), quien además la dirigiría antes de Orígenes.

Según Eusebio en su "Historia Eclesiástica", Panteno misionó en La India, donde tenía relaciones comerciales. Allí supo de la existencia de cristianos que se decían evangelizados unos 100 años antes por San Bartolomé (24 de agosto), y de hecho tenían una versión hebrea del Evangelio de San Mateo. Por su parte San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) dice que escribió comentarios a la Biblia, aunque no se conservan.

Panteno falleció entre 190 y 216, en un lugar desconocido, pues unos le ponen misionando y otros de vuelta en Alejandría.

Fuente:
http://heiligen-3s.nl

A 7 de julio además se celebra a:
Beato Ralph Milner,
laico mártir.
San Enoch de Amatin,
carmelita.
San Fermín,
obispo y mártir.







miércoles, 20 de junio de 2018

Beato Francisco Pacheco y compañeros mártires.

Beato Francisco Pacheco, jesuita y compañeros mártires. 20 de junio y 4 de febrero (Todos los Mártires Jesuitas).


Francisco Pacheco.
Francisco Pacheco en Ponte do Lima, Portugal en 1556. Sus padres, de noble sangre, se llamaron García Lopes Pacheco y María Borges de Mesquita. Fue un niño piadoso y amante de la lectura. Siendo pequeño leyó el “Flos Sanctorum” y se propuso ser mártir por Cristo. Ya joven, supo de la recién fundada compañía de Jesús y sus esfuerzos misioneros y todo su deseo fue formar parte de la Compañía. Estudiando en Lisboa conoció a algunos de estos jesuitas que volvían de Japón y ya decidido, el 30 de diciembre de 1585 tomó la sotana en el convento de Coimbra.

En este lugar estudió la filosofía y comenzó la Teología, la cual continuó en la India en 1592. Fue ordenado presbítero en la misión de Achter-Azië, terminó la Teología en Macao. Fue enviado a Japón como misionero en Meaco y Osaka. En 1604 regresó a Macao, en cuya escuela de los jesuitas fue profesor de Teología. En 1612 fue relevado de esta tarea y regresó a Japón, donde su labor apostólica produjo muchas conversiones a la fe de Cristo. Asentó su centro evangelizador en Cochmotzu, desde donde podía visitar más fácilmente las numerosas misiones. Conociendo de su trabajo, el papa Pablo V le nombró Vicario Episcopal del obispo Cerqueira, y, además, luego le nombraría Administrador Apostólico en sustitución del mismo prelado.

Hacia 1616 los cristianos en Japón ya eran una buena cantidad, sobrepasando los dos millones, y la influencia occidental era considerada un peligro para el imperio. Por ello, ese mismo año, se emitió la llamada Orden de Extranjería según la cual se expulsaba a todos los occidentales del país, misioneros incluidos. Temiendo los gobernantes la reacción de los cristianos nipones, a la par se emitió una condena del cristianismo, que obligaba a los naturales japoneses a apostatar de Cristo. La persecución estaba desatada. Sin embargo, en la zona de Arima, donde estaba Cochmotzu, el gobernador local no tenía deseos de problemas y dejó que los misioneros continuaran por allí, aunque a escondidas y sin notarse. El padre Francisco redobló su actividad, apoyado por otros misioneros y laicos japoneses muy valientes.

En 1621, en medio de la persecución, Francisco fue nombrado Superior Provincial de los Jesuitas. Como vimos, al principio fueron tolerados, pero en 1625 la situación llegó al extremo y el gobernador no pudo protegerles más. Ese mismo año, el 18 de diciembre, día de Nuestra Señora de la Esperanza, nuestro Francisco Pacheco fue denunciado por un cristiano que había apostatado. El padre se hallaba oculto en casa de dos hermanos católicos llamados Matías Cisaiemon y Mancio Araki. Junto a estos fue llevado a la prisión de Ximabara, donde fueron maltratados durante meses. A pesar de todo, los padres y laicos vivían la fe de modo admirable. Oraban, se confesaban, y se preparaban para lo peor (o lo mejor, siendo piadosos).

Hago un paréntesis para mencionar a los compañeros del santo Pacheco, pues dignos son de ello:


Beato Baltasar Torres.
Beato Juan Bautista Zola nació en Brescia en 1575. Entró en la Compañía de Jesús antes de los 20 años de edad. En 1603 llegó a la India, donde colaboró en las misiones. En 1605 pasó a Japón, siendo trasladado a Arima en 1614. Comenzada la persecución, quedó oculto como el P. Francisco. Beato Pedro Rinsei había nacido en Arima, y desde niño estuvo en la misión jesuita de su ciudad. Los jesuitas le formaron muy bien, y a los 17 años comenzó a impartir catequesis, labor que desempeñaba con gran celo en 1616, cuando comenzó la persecución. Beato Gaspar Sadamatsu era un japonés de Omura, y había sido un devoto de su religión hasta que, gracias a las misiones y a su amor por el saber, estudió la fe cristiana y se convirtió. Entró en la Compañía de Jesús y en 1616, cuando comenzó la persecución había trabajado en las misiones durante casi 40 años. Era el Hermano Coadjutor de la misión y se hallaba escondido en la casa de los esposos Beatos Pedro Kioboie y Susana Araki, quienes también fueron arrestados y terminarían siendo martirizados.

Beato Vicente Kaun era coreano y a los trece años de edad fue capturado como prisionero de guerra durante la guerra entre Corea y Japón. Fue trasladado a Japón y al ser liberado fue admitido a la escuela de los jesuitas. Se convirtió a la fe cristiana y pronto fue de gran ayuda para los padres, pues hablaba coreano, chino y japonés. También era catequista cuando comenzó el tiempo difícil para los cristianos. Al ser apresado el Gobernador notó sus conocimientos lingüísticos y le pidió que se convirtiera en su secretario, pero Vicente se negó, por seguir su destino con los cristianos. Beato Juan Kinsaku, era laico de Cochmotzu y catequista de la misión. Gran amigo de nuestro padre Pacheco, que le conocí casi desde niño. El Hermano Sadamatsu intentó salvarle diciendo a los soldados que Juan solo era un sirviente de la misión, pero Juan respondió: "Llevo mucho tiempo con los sacerdotes y no pretendo abandonarlos ahora". Estando en la prisión de Ximabara pidió al P. Pacheco le admitiera en la Compañía de Jesús. 


Pacheco y compañeros.
Beato Pablo Xinsuki también era natural de Arima y catequista y también fue admitido en la Compañía estando preso. Beato Miguel Tozo, también natural de Arima, era catequista y acólito del padre Baltasar de Torres. Este sacerdote había nacido en Granada, España, en 1563. Estudió con los jesuitas, y con ellos aprendió a vivir para Cristo. En 1576 tomó la sotana en el noviciado de Navalcarnero. Fue ordenado presbítero en Japón, sobre 1600. Misionó en Zu, Osaka Meako, Noto y Ganga. Ambos fueron arrestados el 15 de marzo de 1626, cuando el P. Baltasar celebraba la santa misa.

Después de meses de privaciones, torturas y castigos todos fueron condenados a muerte, siendo quemados vivos en la hoguera el 20 de junio de 1626. Los soldados vigilaron hasta el último rescoldo, para que los cristianos no pudieran recoger ni una reliquia, y las arrojaron al mar.

Fueron beatificados el 6 de julio de 1867 por el Beato Pío IX (7 de febrero) junto a otros 196 mártires del Japón.


Fuente:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 6. Editorial Edibesa, 2001.


A 20 de junio además se celebra a:
Beato Habnit de Waldburg, pastor.
San Gobain, presbítero eremita y mártir.
Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa.

jueves, 2 de noviembre de 2017

De perros, venganzas y maniqueísmos.

Santos Dionisio, obispo, y Pelagia, mártir; esposos. 2 de noviembre.

Sobre estos santos, extraños a Occidente, solo sabemos lo que nos cuenta una leyenda sobre Santo Tomás Apóstol (3 de julio, traslación de la India a Edesa; 21 de diciembre; 21 de mayo, Iglesia Copta; 20 de junio, traslación de las reliquias a la basílica de los Santos Apóstoles de Constantinopla, y 6 de octubre, Iglesia griega).

Permanecía Santo Tomás en Cesarea aún, cuando se le apareció el Señor y le dijo: "El rey Gondofer de la India ha enviado aquí a su comandante Abban para encontrar un buen arquitecto. Preséntate a él como el que busca. Y ve en paz, que yo te protegeré. Convertirás a la India y volverás a mí con palmas en las manos". Apenas entró al centro de la ciudad Tomás, cuando topó con Abban y le preguntó que buscaba. Abban respondió: "Mi amo me ha enviado a contratar buenos arquitectos, porque quiere que se construya un palacio como los romanos". Entonces Tomás se presentó a sí mismo como arquitecto, y Abban le pidió fuera con él a la India.

Viajaron largo tiempo y desembarcaron en una ciudad, cuyo rey celebraba el compromiso nupcial de su hija, Pelagia, con un joven llamado Dionisio. Tomás y Abban fueron al banquete del desposorio, pero Tomás no probó nada, manteniendo los ojos en el cielo. Cuando el mayordomo notó que el santo apóstol no ingería ni bebía nada, pensó que despreciaba al rey, y para congraciarse, le abofeteó. Entonces Tomás dijo: "Justo sería que ahora recibáis un castigo temporal, para que vuestra acción sea perdonada antes de que entréis en el más allá". Y como nadie reprendía al mayordomo por su fea acción, Tomás sentenció: "Antes de que me levante de esta mesa, la mano que me ha golpeado será arrastrada por los perros". Y así ocurrió, cuando el mayordomo salió un momento a beber agua, fue asaltado por un león que le devoró. Y luego, los perros royeron sus huesos, y uno de ellos apareció en el salón de fiestas con la mano derecha del mayordomo en la boca. 

Luego el rey pidió a Santo Tomás que bendijera a los jóvenes que al otro día se casarían. Entonces Tomás tuvo una visión, en la que veía al novio con una palmera cargada de dátiles en su mano derecha. Luego les bendijo y les besó en la frente. Cuando esa noche la pareja fue a dormir, ambos tuvieron el mismo sueño: vieron un rey poderoso el cual les dijo: "Mi apóstol les ha bendecido para que participen en la vida eterna". Cuando Pelagia y Dionisio despertaron quedaron desconcertados al saber que habían tenido el mismo sueño. Entonces se presentó Tomás y les dijo: "Mi rey acaba de estar con vosotros, y es él quien me ha hecho entrar aquí, a pesar de estar cerradas las puertas. Mi rey quiere que, en virtud de mi bendición, vuestro cuerpo sea custodiado en la pureza, que es la reina de todas las virtudes. Ella os guiará a la salvación eterna. La virginidad es hermana de los ángeles, posesión de todo bien, es victoria de todas las pasiones y es el signo de la victoria de la fe. La virginidad es la derrota de los espíritus malignos y la cima de la alegría eterna. Mientras, la perdición viene de la lujuria, y la decadencia viene de la putrefacción y la inmoralidad".

Y entretanto, mientras el apóstol les hablaba, dos ángeles aparecieron y dijeron a los jóvenes: "Dios nos envía a para que os protejamos. Si cumplís sus palabras, llevaremos vuestra alma ante Dios". Entonces ambos fueron bautizados por el apóstol, el cual además ordenó a Dionisio obispo. Por su parte, Pelagia fue martirizada.

Esta leyenda sin pies ni cabeza fue cuestionada por San Agustín en su libro "Contra Fausto": 
"Los maniqueos leen obras apócrifas, escritas por no sé qué tejedores de fábulas, bajo el nombre de los apóstoles. Obras que hubiesen merecido ser recibidas en tiempo de sus autores dentro de la autoridad de la santa Iglesia, si los hombres santos y sabios, aún en vida entonces y que podían examinarlas, hubiesen visto que decían verdad. Allí leen que el apóstol Tomás, estando de paso y sin que nadie le reconociera en cierto banquete de bodas, cuando cierto camarero le abofeteó, pidió a Dios una venganza duradera y cruel para aquel hombre. En efecto, cuando salió a la fuente para servir agua a los invitados, se abalanzó sobre él un león y le mató. Y un perro introdujo en la mesa en que estaba sentado el apóstol la mano, arrancada del cuerpo, con la que había golpeado ligeramente su cabeza, conforme a la palabra del mismo apóstol, que lo había deseado y suplicado a Dios. ¿Puede verse mayor crueldad que ésta? Mas como, si no me engaño, allí está escrito también que pidió perdón para él en el mundo futuro, lo ha compensado con un beneficio mayor a fin de recomendar a los desconocidos, por medio de esta acción temible, cuán grato era a Dios dicho apóstol y mirar por el bien eterno de aquel después de esta vida que alguna vez ha de terminar.

Santo Tomás.
Ahora no me afecta que dicho relato sea verídico o inventado. Los maniqueos que aceptan como verdaderos y auténticos esos escritos que ha rechazado el canon de la Iglesia, al menos aquí se ven forzados a reconocer que la virtud de la paciencia, enseñada por el Señor al decir: Si alguien te abofetea en la mejilla derecha, ponle también la otra, puede darse en la disposición del corazón, aunque no se traduzca en gesto corporal o expresión verbal. En efecto, el apóstol, abofeteado, advirtió que era preferible rogar a Dios que perdonase en la vida futura a quien le había ofendido, no dejándola sin venganza en la presente, antes que ofrecer la otra mejilla a quien la había golpeado o devolverle el golpe. Con seguridad tenía en su interior el sentimiento del amor, pero reclamaba el ejemplo exterior de la corrección". (Contra Fausto. XXII, 79)

Esta crítica de agustiniana evidencia lo antigua que es esta leyenda, pero no tanto como para creernos que sea un hecho real. De hecho el elogio de la virginidad que aparece en boca del apóstol Santo Tomás es de tintes maniqueos y heréticos y no concuerda con la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio. Esta, si bien reconoce lo excelso de la virginidad, no ha llamado nunca "putrefacción" al matrimonio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-www.agustinus.it


A 2 de noviembre además se celebra a
Santas Baya y Maura, vírgenes.
San Maeoc de Bretaña, abad y eremita.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...