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martes, 4 de mayo de 2021

"El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia"

San Juan Houghton, y compañeros mártires cartujos. 4 de mayo.

Este santo mártir nació de una familia de la nobleza inglesa de Essex. Estudió en Cambridge, licenciándose en ambos Derecho. Aunque el mundo le sonreía, lo abandonó para ser sacerdote y servir a Dios. Siendo presbítero entró a la Cartuja de Londres, donde desde el noviciado comenzó su vida de perfección. Fue ejemplar en la oración, el silencio y la obediencia.  

En 1531 fue elegido prior de Beauvalmas a los dos años los monjes de Londres le eligieron para que fuera su prior y allí se encaminó. Fue un recto y amoroso padre para con sus monjes, a los que decía: “Si somos siervos inútiles al hacer las cosas que debemos, ¿qué seremos cuando, por culpa nuestra, no hacemos lo que debemos? Caín fue reprobado por ofrecer víctimas menos dignas, y la ley de Moisés reclamaba para Dios víctimas inmaculadas. Temamos la sentencia de la Escritura, (Jer. 48, 10): Maldito el que hace la obra de Dios con negligencia’”. En 1532 fue nombrado Visitador de las Cartujas de la Provincia Inglesa. 

En 1534, luego de la inválida declaración de nulidad matrimonial entre Enrique VIII y Catalina de Aragón, y el consiguiente matrimonio del monarca con Ana Bolena, el rey pretendió ganar para sí al clero, pretendiendo hacer legítima su descendencia y sus actos contra la fe católica que hasta poco antes había defendido. Sabiendo del prestigio de la Cartuja de Londres, quiso ganarse a los monjes a su causa. En abril de ese año envió legados a la Cartuja para que firmaran la adhesión al rey y la legitimación de los futuros hijos de Ana Bolena como legítimos herederos a la Corona. Juan respondió a las pretensiones reales: "Los Cartujos tenemos por costumbre no meternos en los asuntos de los Gobiernos. Por tanto, no nos toca decir cuál ha de ser la persona llamada a compartir los honores del Trono, o a recibir la sucesión de la Corona". Ante esta respuesta neutral, fueron los monjes precisados a ir más allá y declarar su aceptación o no del divorcio de Enrique. Su respuesta fue simple: si la Iglesia había bendecido ese matrimonio nadie tenía por qué declararlo nulo. Esta respuesta le valió la prisión domiciliaria a la comunidad. Cosa que no les costó mucho, pues cartujos y encerrados eran. 

Sin embargo, nuestro santo y el procurador del monasterio fueron llevados prisioneros a la Torre de Londres. Allí el obispo de Londres le aconsejó que, puesto que el asunto de la sucesión no era algo de fe, no valía la pena morir por ella, y que podían firmar lo solicitado. Por ello, ya que una cuestión política, finalmente el 6 de junio del mismo año prestaron juramento de obedecer al rey y aceptar la cuestión dinástica, hasta donde lo permitiera la conciencia y la ley divina.  

Los monjes estuvieron en relativa paz hasta noviembre, cuando Enrique VIII se proclamó a sí mismo y a sus sucesores como Cabeza de la Iglesia Anglicana, con lo cual se iniciaba un período de persecución contra todo católico que no aceptara semejante herejía. Los cartujos de Londres recibieron la noticia respondiendo: "Muramos en la simplicidad de nuestros corazones. El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia". A lo que Juan respondió: “Sea una misma muerte la que nos haga nacer a la vida eterna a los que una misma Regla tuvo muertos al mundo y a sí mismos". Y se dispusieron a la muerte mediante la oración y la penitencia. El último día, mientras cantaban la Misa Votiva del Espíritu Santo, todos sintieron una brisa que recorría la iglesia conventual, y al mismo tiempo una moción interior de fuerza para el martirio. Nuestro inclíto santo tuvo que detenerse varias veces mientras celebraba la que sabía sería su última misa, pues la emoción le embargaba. 

Pocos días después se reunieron en la Cartuja de Londres Roberto Lawrence y Agustín Webster, priores de Beauval y Axholme, respectivamente. Los tres priores celebraron consejo y decidieron entrevistarse con Cromwell, el terrible ministro del rey, para exponerle que el estilo de vida cartujana no era enemigo del reino, pues no se inmiscuía para nada en la vida del mundo. Los monjes intentaron, en un último esfuerzo librar al menos a los monjes de la persecución, pero todo fue en vano, y aún más, contrario a ellos (según la prudencia del mundo): fueron apresados y enviados a la Torre de Londres, acusados de alta traición. Allí fueron vejados infinidad de veces y presionados para que claudicaran y admitieran la supremacía real sobre la Iglesia si querían vivir. Los tres santos prefirieron la palma de la victoria antes que traicionar a Cristo y vivir una vida de separación de la verdadera Iglesia. 

El documento que debían firmar para irse libres y en paz se conserva, sin firmar, y al dorso tiene estas palabras: “Juan Houghton declara que no puede reconocer al rey nuestro soberano, como jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra, por encima de los apóstoles de Jesucristo. Roberto Lawrence afirma que no hay sino una sola Iglesia Católica, de institución divina, bajo la autoridad del obispo de Roma; y renuncia, en consecuencia, reconocer la supremacía real. Agustín Webster pretende que el jefe de la Iglesia es, no el rey, nuestro soberano señor, sino el obispo de Roma, es decir, aquel que ha sido declarado tal por los doctores Ambrosio y Jerónimo”. 

Finalmente fueron condenados por delito de alta traición, y sometidos a un terrible tormento. El 4 de mayo de 1535 fueron atados a la cola de caballos y arrastrados hasta la plaza Tyburn, testigos de tantísimos testimonios martiriales. Estando Juan con la soga al cuello, fue invitado una vez más a renegar de la autoridad papal, mas el no respondió, y se dirigió al pueblo: “Pongo a Dios por testigo que si me niego a obedecer al rey, nuestro señor, no es por obstinación, ni por malicia, ni por espíritu de insubordinación, sino porque me obligaba a ello mi conciencia. Encontrándose los decretos de su Majestad y del Parlamento en contradicción con las leyes de la Iglesia, nuestra madre común, es mi deber someterme a las órdenes de Roma, y con la ayuda de Dios, no faltaré a la obediencia que les debo, aunque tenga que sufrir mil muertes. Rogad por mí, y tened piedad también de mis hermanos, de quienes fui indigno Prior”. Entonces recitó el salmo 30: “En Vos, Señor, he esperado; no sea yo confundido para siempre; libradme por vuestra justicia. Inclinad hacia mí vuestro oído; acelerad mi socorro. Sed para mí Dios protector y un lugar de refugio, donde me pongáis a salvo. Porque Vos sois mi fortaleza y mi auxilio; por vuestro Nombre me guiaréis y me sustentaréis. Me libraréis de este lazo que ocultamente me armaron; porque Vos sois mi defensa. En vuestras manos encomiendo mi espíritu; me habéis redimido, Señor Dios de bondad”. 

Entonces fue ahorcado y, según era costumbre, en medio del sofoco, se cortó la cuerda y estando aún vivo, se le abrió en canal y se le sacaron las vísceras. Aún tuvo ánimo para clamar el santo mártir: “Amabilísimo Jesús, tened piedad de mi en esta hora”. Y expiró. Luego se juntaron los trozos del cadáver, se hirvieron y se clavaron en varios lugares de la ciudad para amedrentar a los católicos. El brazo derecho se colocó frente a su Cartuja para que los monjes lo vieran y se aprestaran a jurar la fidelidad al rey como Jefe de la Iglesia. Los priores Roberto Lawrence y Agustín Webster padecieron igual martirio. Sobre la suerte de los otros monjes, podéis leer en la “vita” del Beato Guillermo Horne (5 de agosto), ya publicada en el blog. 

Los cartujos de otras partes de Europa siempre tuvieron en gran estima el testimonio de martirio de sus hermanos ingleses. Recogieron cuidadosamente todas las noticias y pocas reliquias que de ellos quedaron y trasmitieron a los monjes aquellos santos ejemplos. Sin embargo, nunca promovieron su canonización. El 29 de diciembre de 1886, el papa el Papa León XIII promulgó el decreto que reconocía el martirio de 34 víctimas de la persecución contra los católicos en Inglaterra, y entre ellas estaban los 18 cartujos mártires (leer sobre los demás aquí), beatificándoles oficialmente. En 1887 el Capítulo General de la Orden mandó se celebrase su fiesta en todos los monasterios cartujos. El Capítulo de 1897 pidió a la Sagrada Congregación de Ritos, una Indulgencia Plenaria a ganar el 4 de mayo de cada año, día de su memoria litúrgica. El 25 de octubre de 1970, el Papa Pablo VI canonizó a los tres priores cartujos junto a otros Santos Mártires de Inglaterra y Gales. Entre ellos al brigidino San Ricardo Reynolds (4 de mayo), quien durante mucho tiempo fue tenido como uno de los cartujos. 

 

Fuente: 
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000. 



A 4 de mayo además se celebra a 






 

 

 

 

miércoles, 11 de abril de 2018

De pirata a evangelizador y mártir.

Beato Jorge Gervase, benedictino mártir. 11 de abril.

Mártires católicos en Tyburn.
Nació en Bosham, Sussex, en 1571. De pequeño quedó huérfano y fue secuestrado por los cosarios, sirviendo doce años a las órdenes del terrible Drake. Durante ese tiempo tomó la religión anglicana, practicada por los corsarios al servicio de la reina Isabel I.

Sobre 1590 regresó a Inglaterra halló que su hermano Enrique había huido a Flandes para poder seguir siendo católico libremente. Jorge se fue con él y allí se reconcilió con Cristo y la Iglesia, dejando la religión anglicana. En 1595 entró al Colegio Inglés de Douai, siendo ordenado presbítero en 1603. Ese mismo año regresó a Inglaterra, como tantos otros apóstoles, para confortar a los católicos que allí había. Dos años trabajó y sufrió por el Evangelio, celebrando misas y matrimonios, confesando y llevando la Eucaristía a los perseguidos.

En junio de 1606 fue capturado y desterrado de Inglaterra junto con varios otros clérigos que allí misionaban. Se fue a Roma, donde intentó entrar a la Compañía de Jesús, pero no fue admitido. Volvió a Douai, donde su hermano estaba bien situado económica y socialmente. Enrique intentó Jorge fuera sacerdote en Lille, donde le había conseguido una canonjía, una parroquia y un puesto de profesor para que viviera cómodo con todos estos estipendios y dejara el deseo de volver a evangelizar en Inglaterra. Pero el celo de nuestro santo era más poderoso que el deseo de una vida clerical al uso.

Así que en 1607 Jorge regresó a Inglaterra a evangelizar, pero fue apresado pronto. Como se negó a jurar la supremacía de la reina sobre la Iglesia, fue ahorcado y descuartizado en Tyburn, el 11 de abril de 1608. Sobre su pertenencia a la Orden de San Benito hay aún dudas acerca de en qué momento tomó el hábito. Al parecer habría sido apenas llegó a Inglaterra, pero no hay testimonios de ello.


Fuentes:
https://www.timesofmalta.com
https://catholicsaints.info


A 11 de abril además se celebra a






sábado, 7 de abril de 2018

Seguidor del Rey, no de una reina.

San Enrique Walpole, jesuita mártir. 7 de abril y 1 de diciembre (Todos los Mártires Jesuitas de Inglaterra).

Nació en 1558, en Docking, Norfolk, Inglaterra. Era un joven alegre, muy inteligente y con dotes artísticas. Estudió en Norwich y en Peterhouse, Cambridge. En algún momento Enrique se convirtió a la fe católica, aunque en secreto, pues dejó la Universidad para no tener que hacer el Juramento de Supremacía, según el cual el Rey era la Cabeza visible de la Iglesia, y que era impuesto a todos los graduados. En 1578 ingresó en el Colegio Gray's Inn para estudiar derecho.

En 1581 presenció la ejecución de San Edmundo Campion (1 de diciembre) en Tyburn, y ante aquel ejemplo perdió su miedo a hacer visible su catolicismo. Dícese que una gota de sangre de Campion le cayó encima y se produjo el milagro de la conversión completa. Y tanto le tocó este martirio, que escribió algunas composiciones poéticas sobre Edmundo, que circuló rápidamente en Londres, y se hizo público. Como estaban tras su pista, Enrique dejó Londres y se fue a Norfolk. Pero allí tampoco estaba seguro y se fue a Francia. En este país estudió teología moral, incrementó su vida espiritual y maduró su deseo de ser jesuita, como San Edmundo.

En 1584 se fue a Roma y allí entró jesuita. Fue enviado a Verdún, Francia, donde el clima era más favorable a su salud. En Pont á Mousson estudió la Teología y en 1588 fue ordenado presbítero en París. Una vez ordenado fue misionero en los Países Bajos, para sostener la fe de los católicos, duramente perseguidos por los luteranos. Fue capellán militar de los católicos ingleses e irlandeses del regimiento de Sir William Stanley en las fuerzas españolas contra los herejes.

En 1593 fue apresado y encarcelado en Vlissingen, en una celda horrible. Soportó numerosas privaciones, hambre y frío, y un trato brutal, por no querer renunciar a sus votos religiosos ni mucho menos a la Iglesia Católica. De esta prisión escapó gracias a su hermano. Luego de su probación fue enviado para ayudar en la fundación de los seminarios ingleses de Sevilla y Valladolid. Ese mismo año se entrevistó con el rey Felipe II, quien le apoyó en la fundación del Colegio Saint Omer (hoy Stonyhurt). A inicios de diciembre de 1593 embarcó a Inglaterra, donde los anglicanos igualmente seguían persiguiendo a los católicos hasta la muerte. 


Inscripción del santo en su cárcel.
Desembarcó en Bridlington el 7 de diciembre junto a su hermano Tomás. Solo pudieron avanzar 10 millas tierra adentro, pues ya sabían los ingleses de su regreso. Les encerraron en el castillo de York, donde fueron maltratados. En febrero de 1594, el terrible Richard Topcliffe, un exsacerdote católico devenido en anglicano y crudelísimo con los sacerdotes católicos trasladó a Enrique a la Torre de Londres. Allí fue sometido durante meses a duros interrogatorios en los que se le "invitaba" a renegar de la Iglesia de Cristo. Enrique dejó un hermoso testimonio de su fe católica en la cárcel: una inscripción de su nombre y bajo este los nombres de los apóstoles Pedro y Pablo, y los de los cuatro Padres de la Iglesia, Agustín, Jeróimo, Ambrosio y Gregorio. 

En marzo de 1595 fue devuelto a York para ser juzgado, junto al también sacerdote San Alejandro Rawlins (7 de abril). Ambos fueron juzgados el 3 de abril y sentenciados a muerte. El P. Rawlins fue ejecutado primero, y luego de ser descuartizado le mostraron el cuerpo a Enrique, para amedrentarlo. ¡A él, que se había fortalecido en la fe presenciando un martirio! Así que solo lograron reafirmarlo en su fe católica y vocación jesuítica. Le pedían que cediera al menos en un punto del Juramento y se salvaría, pero se negaba constantemente. Le insistieron, preguntándole que creía de la Supremacía de la Reina Isabel I sobre la Iglesia, a lo cual respondió: "Ella la ostenta, pero no la posee". Rezó el Padrenuestro y fue colgado.

Enrique Walpole fue beatificado en 1929 por Pío XI y canonizado en 1970 por Pablo VI como uno de los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales.


Fuente:
https://www.jesuit.org.uk


A 7 de abril además se celebra a:






sábado, 5 de agosto de 2017

Cielo y tierra atestiguaron su inocencia.

Beato Guillermo Horne, cartujo mártir. 5 de agosto.

Sobre su infancia y juventud nada sabemos, bien se le podrían aplicar las palabras que la Escritura dice de San Elías (20 de julio) "surgió Elías, el tesbita", sin citar más sobre sus orígenes.

Martirio de Guillermo Horne.
Chapter House. Parkminster.
Guillermo Horne era Hermano en la Cartuja de Londres cuando en 1534 se desató la rebeldía de Enrique VIII contra Dios y la Iglesia, persiguiéndola y dando nacimiento a la Iglesia Anglicana. Los Cartujos de Londres fueron de los primeros en ser conminados a adherirse a la voluntad real con respecto al divorcio y la cuestión de la sucesión al trono de Inglaterra. La causa de dicha premura está en el buen prestigio que los cartujos tenían como hombres de Dios ante la Iglesia y el pueblo. El prior de la Cartuja, San Juan Houghton (4 de mayo), respondió a las pretensiones reales: "Los Cartujos tenemos por costumbre no meternos en los asuntos de los Gobiernos. Por tanto no nos toca decir cuál ha de ser la persona llamada a compartir los honores del Trono, o a recibir la sucesión de la Corona". Ante esta respuesta neutral, fueron los monjes precisados a ir más allá y declarar su aceptación o no del divorcio de Enrique. Su respuesta fue simple: si la Iglesia había bendecido ese matrimonio nadie tenía por qué declararlo nulo.

Esta respuesta les valió la cárcel a la comunidad. Sin embargo, siendo solo una cuestión política, finalmente prestaron juramento de obedecer al rey y aceptar la cuestión dinástica, hasta donde lo permitiera la conciencia y la ley divina. Sin embargo, en noviembre de ese mismo año, Enrique VIII se proclamaba a sí mismo y a sus sucesores como Cabeza de la Iglesia Anglicana, con lo cual se iniciaba un período de persecución contra todo católico que no aceptara semejante herejía. Los cartujos de Londres recibieron la noticia respondiendo: "Muramos en la simplicidad de nuestros corazones. El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia". Y se dispusieron a la muerte mediante la oración y la penitencia. El último día, mientras cantaban la Misa Votiva del Espíritu Santo, todos sintieron una brisa que recorría la iglesia conventual, y al mismo tiempo una moción interior de fuerza para el martirio.

A inicios de noviembre, los priores de Londres, el mencionado Juan Houghton, junto a San Roberto Lawrence y San Agustín Webster, priores de Beauval y Axholme, respectivamente, se entrevistaron con el terrible ministro Cromwell, para pedirle respetara la paz y la neutralidad política de los cartujos, que solo querían servir a Dios. El resultado de la entrevista fue la acusación de alta traición para los tres monjes, y su encarcelamiento en la Torre de Londres. Su prisión y martirio fue atroz, y su victoria ínclita. Pablo VI, los canonizó a los tres el 25 de octubre de 1970, junto a los otros Santos Mártires de Inglaterra y Gales. Entre ellos al brigidino San Ricardo Reynolds (4 de mayo), quien durante mucho tiempo fue tenido como uno de los cartujos. La Iglesia los venera a 4 de mayo.

Los monjes quedaron en la Cartuja, impresionados y alentados con el ejemplo de los tres priores. Poco tiempo después otros monjes fueron arrestados, el Beato Humfrey Middlemore, Vicario del monasterio; Beato Guillermo Exmew, el Procurador; y Beato Sebastián Newdigate, monje cercano a Enrique VIII que había abandonado la corte a causa de sus escándalos y entrado en religión. Fueron puestos los tres en un cepo en el mismo monasterio hasta que reconocieran al rey como Cabeza de la Iglesia. El mismo rey fue dos veces para intentar convencer a su pariente, pero nada logró. Finalmente los tres fueron llevados a la Torre de Londres, para ser martirizados el 19 de junio de 1535.

La Cartuja fue dejada en paz solo por un tiempo, debido a que la atención se la llevaba el martirio de Santos Juan Fisher y Tomás Moro (22 de junio) y las muertes de Catalina de Aragón y Ana Bolena. Esta calma sirvió para ver quién era cada uno en el monasterio cartujo. Si bien la persecución, el hambre y las privaciones, hicieron firmes a algunos cartujos, a otros les hicieron débiles y apóstatas. Instalados funcionarios reales en el monasterio, minaban cada día la primera entereza de la comunidad. Algunos monjes, para estar en paz, consintieron en apostatar, y uno de ellos fue puesto como Prior por los funcionarios, que antes llevaron a la cárcel a los monjes más renuentes a aquella imposición: Juan Fox y Mauricio Chauncy, pudiendo el segundo escapar a Francia y sería quien narrara parte de lo ocurrido. Juan Rochester y Jaime Walworth fueron llevados a la cárcel y martirizados en mayo de 1537.

El Beato Horne y sus 9 compañeros
son conducidos a Newgate.
Cartuja de Londres.
En 1537, diez monjes hicieron una enérgica defensa de la autoridad del papa en la Iglesia y la fidelidad que le debían, entre ellos estaba nuestro Beato Guillermo Horne. Fueron arrestados el 20 de mayo, y llevados a la cárcel de Newgate, donde fueron sometidos al tormento estar de pie todo el tiempo, pues tenían una argolla en el cuello, con la cual se ahorcarían si se dejaban caer. Por un tiempo una mujer les pasaba comida a escondidas, pero al ser descubierta, fueron castigados nuestros mártires a morir de hambre. Poco a poco fueron muriendo, o mejor dicho, viviendo para Cristo. Entre junio y septiembre murieron nueve, solo quedando nuestro Beato, al cual decidieron alimentarle lo justo para que no muriera de hambre, solo por mantenerle como ejemplo disuasorio para los demás monjes que osaran desafiar al rey. Así un humilde monje daba ejemplo de entereza cristiana a numerosos prelados que apostataron. Tres años vivió en esta agonía, hasta que, finalmente fue ejecutado, luego de arrastrarle y descuartizarle, el 4 de agosto de 1540. Poco tiempo antes, el cruel Cromwell había sido ejecutado por Enrique VIII, que no dudaba en deshacerse de los que le estorbaban.

En 1886 León XIII firmó el Decreto de Martirio de numerosos testigos de Cristo en Inglaterra, entre ellos los cartujos mencionados. En diciembre de ese mismo año les beatificó a todos. Fueron sus compañeros de martirio, los Beatos Guillermo Greenwood, Juan Davy, Roberto Salt, Walter Pierson, Tomás Green, Tomás Scryven, Tomás Redyng, Ricardo Bere y Tomás Johnson. 


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 5 de agosto además se celebra a:
Santa Afra de Ausburg, mártir.
San Abel de Reims, obispo.

viernes, 7 de julio de 2017

Cuando no hay mayor felicidad que morir por Cristo.

Beato Ralph Milner, laico mártir. 7 de julio.

Nació sobre 1520 en Flacsted, Inglaterra. Fue educado en la religión anglicana, impuesta por Enrique XVIII en 1533 en Inglaterra, separándose de la Iglesia Católica y creando una iglesia herética y cismática. Joven se casó, y llegaría a tener 8 hijos. Fue un hombre honrado y piadoso, aún en la religión anglicana. Su conversión ocurrió cuando comparando ambas iglesias, una estatal y otra martirial, optó por la segunda, pareciéndole la verdadera. Así, renunció de lo que se le había inculcado y abrazó la verdadera fe, la fe de siempre, la de la antigua Inglaterra.

El mismo día de su primera comunión, él y los que estaban en la misa clandestina fueron apresados. Como Milner era un pobre peón del campo y no podía pagar la multa por ser "papista", fue condenado a la cárcel y trasladado a Winchester. En la prisión Milner no cejó de su fe, todo lo contrario, evangelizó siempre que pudo, confortó a los otros católicos prisioneros, y siempre fue manso y humilde. Su buena actitud le logró que se les dieran las llaves de la prisión, pues confiaban que no escaparía. Con esta prebenda, comenzó una labor apostólica y riesgosa: introducir secretamente a algunos sacerdotes para que confesaran y auxiliaran espiritualmente a los católicos. El padre Thomas Stanney y el Beato Roger Dickenson (7 de julio) fueron los presbíteros con los que más trató y los que acometieron esta riesgosa y noble tarea de confortar a los presos por su fe. Además, como en ocasiones le concedían permisos para salir, Ralph igualmente los aprovechaba para llevar a los sacerdotes a algunos pueblos o aldeas donde se escondían católicos, y celebraban la santa misa a escondidas.

Sin embargo, el padre Dickenson y nuestro santo fueron sorprendidos en estas acciones apostólicas, y confinados a una oscura celda en Winchester, donde padecieron durante meses el hambre, la oscuridad y otras privaciones. A Milner llegó un juez a proponerle que si visitaba al menos una vez una iglesia "aprobada" (esto es, una de culto anglicano, expropiada a la Iglesia), seguramente podría escapar dela horca, el castigo más común a los católicos. Pero Milner se negó a aparentar la apotasía, respondiendo al juez que era indigno de él "abrazar un consejo tan desagradable a las enseñanzas del Evangelio". Finalmente junto al sacerdote y amigo Dickenson, fue condenado a la horca. Cuando fue llevado al patíbulo, le presentaron a su mujer y sus hijos, para forzarle a apostatar, pero Milner solo bendijo a sus hijos y les dijo: "no puedo desearos mayor felicidad que morir por una causa semejante a la mía", y fue ahorcado, el 7 de julio de 1591, en Winchester, junto al P. Dickenson y al Beato Lawrence Humphrey (7 de julio), también laico. Fueron beatificados en 1929. Nuestro Ralph bien podría ser el patrono contra el falso ecumenismo, pues prefirió el martirio antes que entrar, solo entrar, a una iglesia hereje.

También podéis leer de:
Todos los Mártires de Inglaterra y Gales.
San Ricardo Reynolds, brigidino mártir.


A 7 de julio además se celebra a
San Fermín, obispo y mártir.
San Enoch de Amatin, carmelita.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...