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martes, 7 de agosto de 2018

El abogado de las brujas.

Venerable Friedrich Spee, presbítero jesuita. 7 de agosto.

Nació el 25 de febrero de 1591, en Düsseldorf. Estudió en el Gimnasio de los Jesuitas de Colonia cuya sotana tomó en Tréveris el 22 de septiembre de 1610. Fue ordenado presbítero en 1622 e inmediatamente comenzó su carrera de profesor de Filosofía en Paderborn y Colonia.

En 1628 comenzó su apostolado en Peine, Hildesheim, siendo un excepcional predicador. Eran los tiempos de la Contrarreforma católica y Friedrich fue activísimo devolviendo a los herejes al seno de la iglesia católica. En solo un año convirtió a la fe a nada menos que 26 pueblos enteros, devolviendo al culto católico las parroquias arrebatadas y dejando en cada sitio laicos sólidamente formados. Por supuesto, los luteranos no quedaron impasibles ante su acción pastoral, y después de las calumnias, las amenazas y las trabas, en 1629 intentaron asesinarle en Woltorf. Casi muere mártir el buen apóstol, pero se recuperó de las heridas y en 1630 le trasladaron nuevamente a Paderborn, donde comenzó a impartir Teología Moral.

El celo de Friedrich se encaminó entonces al asunto de las brujas y las condenas, aunque en su caso, se decantó por la prudencia con que se debía tratar el tema. Trató con muchas acusadas de brujería, escuchó razones, rezó y analizó muchos juicios, para finalmente abogar por la eliminación de tales juicios, debido a los excesos, las pocas pruebas y las supersticiones que, en el fondo, se alentaban al dar por bruja a cualquier mujer sospechosa. En 1631, mientras impartía Teología Moral en Colonia escribió su "Cautio Criminalis", una obra contra los juicios de brujas, dejando mal parados a los jesuitas que, sin prudencia estaban entregados a ellos. Su error estuvo en que no presentó la obra al juicio de sus superiores jesuitas, como mandan las Constituciones de la Compañía, sino que lo dio a leer a un amigo, quien lo publicó por su cuenta.


Friedrich defiende
a una "bruja"
Aunque fue castigado por sus superiores y obligado a callar su autoría, la obra tuvo gran repercusión, incluso entre los herejes, quienes siguiendo el ejemplo de algunos prelados católicos, como el obispo de Würzburg y juez de Maguncia, quien abolió los enjuiciamientos y liberó de todas las penas físicas y canónicas a las condenadas. Finalmente sus enemigos, los partidarios de los juicios de brujas supieron quién era el autor del libro y cargaron las tintas contra él, provocando se le quisiera enjuiciar por cercano a la brujería y escribiendo al General de la Compañía para que lo expulsara. Los jesuitas sobrellevaron la situación con diplomacia, no le expusieron y le enviaron a Tréveris en 1632, para seguir impartiendo Teología Moral.

En este ciudad destacó por las innumerables horas que empleó en el confesonario, por sus encendidas predicaciones y su acción caritativa, especialmente en la epidemia de tifus de 1635. Este mal también lo llevaría al paraíso, el 7 de agosto del mismo año.

Fue sepultado en la iglesia de los jesuitas de Tréveris, y su sepultura se perdió con el tiempo, siendo halladas sus reliquias en 1980. Se le sepultó en la capilla del colegio. El proceso de canonización se abrió en el siglo XX y sigue su curso.


Fuente:
-http://heiligen-3s.nl

A 7 de agosto además se celebra a:


San Cayetano,
presbítero y fundador.
San Alberto de Sicilia,
presbítero carmelita.
Santa Claudia
de Roma, viuda.




viernes, 8 de enero de 2016

Para la artritis, San Alberto, obispo.

Pregunta: Hola, padezco de artritis y querría saber a quién puedo encomendarme además de nuestro Señor y su Madre Santísima. Gracias. Argentina.

Respuesta: Tengo en mis archivos como patrono de la artritis, a:

San Alberto de Cashel, obispo. 8 de enero.

Se sabe muy poco de él, puesto que su vida fue escrita por primera vez en 1160, más de 400 años después de muerte. Esta vida le hace nacido en Anglia, y hace un juego de palabras latinas “natione Anglus, conversatione Angelicus” (de nación anglo, de palabras ángel). Dice que fue ordenado por el papa Formoso, que predicó en Irlanda, donde fue obispo de "la arquidiócesis de Cashel", Tipperary, y en Baviera. Pero la diócesis de Cashel no se creó sino en 1111, por lo que sí fue contemporáneo del Formoso y fue obispo, pero no de la diócesis. Es de suponer que fue de los llamados obispos itinerantes, o sea, sin diócesis y que tenían permiso del papa para predicar, ordenar sacerdotes y constituir comunidades y fundar monasterios. Al parecer predicó el evangelio en Baviera junto al obispo San Erhard (8 de enero) y que en el año 800 emprendió una peregrinación a Jerusalén. No se sabe como murió, pero fue enterrado en Niedermünster, Ratisbona. Aunque no estaba canonizado formalmente, en 1741 se le nombró patrón de la diócesis. El 19 de junio de 1902 el papa León XIII autorizó su culto inmemorial, lo que equivale a una canonización. En 1972 se abrió su sepulcro y se descubrió que era un hombre alto, que murió en edad avanzada y que sufrió de artritis en la columna vertebral y la pelvis. Eso hizo que, sin mucha fuerza ni devoción, la verdad, se le considerase patrón de esta enfermedad en esta región.


Además, como abogados de este mal también se conocen, al menos a:

San Maurilio de Angers: Se invoca contra la parálisis, la gota, la artritis y en general contra cualquier enfermedad que impida la movilidad. 13 de septiembre.
San Mort de Andenne, ermitaño: Se le invoca contra los dolores de cabeza, las enfermedades de los huesos, la artritis y parálisis. 15 de enero.
San Erasmo de Formio, obispo: Abogado de la onicomicosis y la artritis. 2 de junio.




Fuente:
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


A 8 de enero además se celebra a  
San Pedro Tomás, carmelita. 
Santa Peggy de Crowland, virgen

lunes, 17 de septiembre de 2012

San Alberto de Jerusalén, Padre nuestro

Santos Alberto, Brocado y Bertoldo.
Basílica de la Stella Maris

Celebraba nuestro Carmelo a muchos santos que no fueron carmelitas, sin eremitas o monjes de otras Reglas o de ninguna, simples ermitaños por su cuenta. Ya ninguno queda en el propio de la Orden, solo uno, un canónigo regular, obispo y mártir: Alberto, Patriarca de Jerusalén, y el motivo está claro: Nos dio la Santa Regla de vida.

San Alberto de Jerusalén, Legislador del Carmelo, obispo y mártir. 17 de septiembre y 8 de abril.
Afortunadamente contamos con documentos antiguos y de primera mano sobre Alberto, aunque, claro, embellecidos con el lenguaje medieval. Su vida la escribieron sus canónigos regulares de Vercelli, luego de su muerte, precisamente para que no se perdiera testimonio de su ejemplaridad. Nació el santo en Castro Gualterio, Parma. Sus padres eran nobles, de la familia de los Avogadro y emparentados con aquel Pedro el Ermitaño, gran Predicador de las Cruzadas y la conquista de Tierra Santa. Fue niño aventajado en los estudios y la piedad. Desde muy joven se inclinó a la virtud y al estado clerical y entró con los canónigos regulares de Santa Cruz, en el monasterio de Mortara. Fue destacado religioso, prudente, sabio, elocuente predicador y orante. Elegido prior, aunque se negó, tuvo que obedecer por caridad. Varios años tuvo este cargo hasta que el papa le nombró obispo de Bobbio, ante lo cual de nuevo tuvo que obedecer y aceptar. Pero resultó que la iglesia vercelense, que estaba sin pastor (su obispo había sido nombrado Nuncio en Inglaterra), le pidió también como obispo, y el Papa Lucio III le mandó fuese allí. tomó posesión en 1185.

En esta sede realizó grandes obras y reformas: Saneó las cuentas, promovió la disciplina de los clérigos, reformó monasterios, restauró iglesias, construyó hospitales e inaguró obras de caridad. Se ganó el amor y respeto de los fieles y los clérigos honestos. Fue un gran predicador y algún milagro dicen que obró, como el sacar 5 demonios de una mujer, el 9 de agosto de 1189, octava de San Eusebio de Vercelli. Intervino en varias peleas entre nobles y el emperador; o entre el papa y nobles y eclesiásticos. Enrique VI le nombró príncipe del Sacro Imperio Germánico, título que luego conservaron los obispos de la diócesis de Vercelli. Celestino III e Inocencio III le amaron y fueron generosos con la diócesis en bienes materiales y espirituales. El último le encomendó poner la paz entre Parma y Piacenza, cosa que hizo Alberto con su palabra, obra, sacrificios y oraciones. En 1192 inauguró un Sínodo para la reforma total de la diócesis.

En 1203 quedó vacante el Patriarcado de Jerusalén y habiendo declinado la sede el cardenal y legado papal, Sofredo, sugirió que eligiesen a un obispo experimentado y de probada virtud (incluso es probable que les haya sugerido a Alberto). Así fue que el rey Amarico (o Amaury) de Jerusalén, junto al clero eligió al obispo de Vercelli, nuestro Alberto, el 18 de febrero de 1204, y escriberon a Inocencio III que le obligase a aceptar, si se negaba. Y este lo hizo, le escribió una carta que, entre otras razones dice: "en ninguna manera se diga que temes los trabajos, evitas los dolores, huyes las pobrezas, angustias y necesidades, no queriendo admitir aquella carga a que por Divina disposición eres llamado. No se diga, no, en manera alguna, que evitas los trabajos en servicio de Aquel que por el Profeta, afirma de sí: que trabajó, según aquello que leemos del salmo 'Trabajé sufriendo'". Y tuvo que aceptar. Asi que fue a Roma, recibió el palio arzobispal y fue nombrado legado pontificio y Patriarca de Jerusalén. En 1204 llegó a Acre, donde estaba la sede jerosolimitana, por estar la ciudad de Jerusalén en manos de los moros.

En el artículo anterior sobre San Brocardo (2 de septiembre), veíamos que este había acudido a Alberto entre los años 1205 y 1209 a solicitarle una regla de vida. Los escritos apócrifos de San Cirilo, que dice estar presente en el momento, narran que Alberto estudió la anterior regla (?) que había dado Juan, Patriarca de Jerusalén en el año 412, así como las “constituciones” escritas por Brocardo, tomadas de los escritos de San Basilio y las normas de San Bertoldo (29 de marzo). Luego de estudiarlas, entendió que más que Regla, eran un compendio de consejos y máximas espirituales, así que procedió a escribir una Regla en armonía con las reglas de las demás órdenes religiosas.

Continuó Alberto siendo un pastor solícito, como lo había sido en Europa. Continuó las obras de caridad y beneficencia, el rescate de prisioneros, la fundación de hospederías, iglesias; la reforma de monasterios y del clero secular. En 1206, para mejor desempeñar su misión, al estar Jerusalén ocupada, Alberto cambió la sede jerosolimitana a Acre. Mandó acuñar una moneda propia en la que figuraban su nombre y armas episcopales, como remedio a la situación económica, para poder comerciar con los latinos. Puso paz entre los príncipes cristianos, haciéndoles fuerte contra los moros. En 1211 puso paz entre los templarios y los caballeros teutónicos por una cosa que afectó a los carmelitas: Pugnaban los Templarios por la exclusividad de usar manto blanco, que era propio de la Orden Templaria, mientras los otros lo hacían solo por dispensa por comodidad del clima. Mandó Inocencio III a Alberto lo solucionase con paz, como así hizo, resolviendo a favor del Temple. Y, decía, afectó al Carmelo, según Cirilo, en que Brocardo no pudo a Alberto que les restituyese la capa blanca, perdida en el 639 por orden de los moros, y continuar usando la barrada, hasta 1288, en que se recuperó definitivamente ya en Europa.

Más pugnas y “dimequetediré” arregló Alberto, con el rey de Armenia, el Patriarca de Antioquia, y otros príncipes y nobles. En 1213 fue convocado por el papa al IV Concilio de Letrán, que habría de celebrarse en 1215, y para ello fue encargado por el papa para tratar asuntos de diplomacia y concordatos con Saladino, para lo cual Alberto nombró legado suyo a San Brocardo. Pero y, fue más peligroso, le encargó la reforma y cuidado de la honestidad de los fieles y los clérigos, conociendo acerca de caballeros y religiosos corruptos que solo buscaban su beneficio económico, dejando de lado la caridad, la piedad y la rectitud. Y le dice: “y porque la conversación detestable de algunos que habitan en esa tierra, no impida o retarde la ejecución de este saludable propósito, pues con sus obras nefandas provocan a Dios, no al perdón, sino a la ira y castigo: "...rogamos en el Señor a la prudencia de tu Hermandad, de nos muy amada, que a fuer de prudente médico, uses de diversos remedios para la cura de llaga tan mortal y procures reducirlos a la verdadera penitencia”. Y Alberto comenzó una purga entre responsables, que terminó con la destitución del Maestre de los Hospitalarios de San Juan (Orden de Malta) de su hospital del Espíritu Santo. Y fue su cruz.


El 14 de septiembre de 1214, mientras Alberto participaba en la procesión por la festividad de la Exaltación, al salir de la iglesia de la Santa Cruz de Acre, este Maestre le apuñaló. Algunos corrieron a decir que había sido un moro disfrazado, en aras de hacerlo mártir de la fe, pero se sabe que era cristiano, y religioso. Como el Bautista, murió por denunciar el vicio y la corrupción, lo que le hace mártir sin duda alguna. Enseguida la diócesis de Vercelli, consternada, pidió al papa fuera considerado mártir y canonizado. No lo ha sido oficialmente, pero sin embargo, el papa Clemente X concedió a la orden del Carmen celebrar su memoria, con oficio propio, primeramente a 8 de abril, por ser el 14 de septiembre día de solemnidad. Luego se trasladó al 17 de septiembre, primer día libre después del 14. El martirologio romano, fiel a situar los santos en su “dies natalis” lo trae a 14 de septiembre.

Durante mucho tiempo se creyó que Alberto llegó a profesar la regla y fue santo carmelita, pero se trata de una confusión con San Alberto de Belén (3 de abril), obispo y legendariamente tenido como religioso nuestro. Aún así, se le reconoce aún hoy en día no por fundador, pero sí por padre y legislador, y su categoría litúrgica es de Fiesta, para la orden.


A 17 de septiembre además se celebra la Impresión de las Llagas de San Francisco.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Nuestro Padre San B...

En 1663 concedía Clemente X a los carmelitas, poder celebrar oficio propio de San Brocardo, padre nuestro, uno de aquellos "santos pasados nuestros del Monte Carmelo", al decir de Santa Teresa. Aunque los documentos sobre este santo son abundantes y antiguos, no lo son lo suficiente como para separar su vida de la leyenda florida del Carmelo. Vamos a ello, a ver que se puede hacer:


San Brocardo, eremita, II General latino de la Orden. 2 de septiembre.


Son las adiciones al martirologio de Usuardo el testimonio más antiguo que se conserva sobre San Brocardo, porque de dos supuestas "vitaes" anteriores (una de ellas escrita a raíz de su muerte por un discípulo) no se sabe nada. Mucho menos quedan otras dos, que se dice eran conocidas y propagadas en Inglaterra antes de la extinción de la Orden allí. De estas adiciones han compuesto más o menos algunos escritores, algunas vidas dudosas y que hay que tomar con pinzas, incluído su nombre.
Nació Brocardo en 1141, puesto que "se dice", y ya empezamos, que murió con 80 años, en el año 1221, y esto sí que es real. En 1188 fue elegido General, a la muerte de San Bertoldo (29 de marzo), según textos apócrifos del también polémico San Cirilo de Constantinopla (6 de marzo), III General [1] y sucesor por tanto de Brocardo. Aún así, repito, aunque nada se sabía, a Brocardo se le dio una vida, que extracto de "Flores del Carmelo", de Fray José de Santa Teresa:



Nació Brocardo en Jerusalén, y no se sabe si sus padres eran latinos establecidos en la ciudad o hebreos, pero en todo caso, "eran cristianos, piadosos y estimaban a los ermitaños del Carmelo" (?). Nada se nos dice de su infancia, sino que estudió Artes y los dos Derechos. En 1141, el Patriarca de Jerusalén reformó a las órdenes monásticas, por lo qur Brocardo, que ya tenía vocación religiosa, eligió a los carmelitas para consagrarse a Dios. Le recibió el mismo San Bertoldo en el Carmelo y desde el inicio supo de sus virtudes y la gloria que daría a la Orden. Ahora empiezan los lugares comunes en la leyenda: A pesar de su juventud era más piadoso, penitente, orante, caritativo, pobre, casto, amante de la soledad, paciente, etc, etc., que los religiosos más ancianos. Así que muy joven, como San Bertoldo tenía que visitar los demás monasterios [2], le nombró vicario suyo como Prior del convento del Monte Carmelo. Y siguió brillando en virtudes, claro: estricto, pero caritativo; firme, pero compasivo; duro consigo mismo y blando con los demás, ect. Siendo prior, tuvo una revelación de que fuese a Jerusalén, en busca de un santo sacerdote, llamado Cirilo (sí, el mismo Cirilo) y lo trajese al Carmelo, que así lo quería la Virgen María. Así lo hizo, lo halló y le dió el hábito.

En 1187, murió San Bertoldo y no se pudo celebrar capítulo General por las guerras que asolaban Tierra Santa. Así que en 1188, fue elegido Brocardo como su sucesor. Fue General durante 33 años. Y si como religioso y prior había sido inmejorable, como General fue "dechado de virtudes sin cuento". En 1191 se arrecian las guerras entre moros y cristianos. Los musulmanes van tomando posiciones y acercándose al Monte Carmelo, y la situación se hace extremadamente peligrosa con la caída de Jaifa. Una noche, estando los carmelitas orando por la paz, se les apareció la Virgen María, que les dijo: "Id a los reyes Felipe de Francia y Ricardo de Inglaterra, que han venido en favor de Tierra Santa, y aseguradles de mi parte, que he descendido para su defensa y victoria. Decidles que no continuen asediando la ciudad [Haifa], pues al cuarto día la pondré en sus manos". Y así fue, en ese momento hubo un terremoto grandísimo en la ciudad, los moros se asustaron y capitularon a los cuatro días. Pasado esto, San Brocardo visitó los monasterios carmelitas cercanos, enterró a los mártires, restauró la vida regular y las iglesias destruidas o profanadas.Y, lo más importante, supuestamente redactó unas constituciones basadas en San Basilio (2 de enero y 14 de junio, consagración episcopal). Esto último, aunque legendario es totalmente posible, pues si había intención de tener una regla, es pobable que antes ya hubiera unas normas comunes de vida.

Bajo su mandato florecieron ilustres santos y personajes, como San Ángelo (5 de mayo) y el hermano gemelo de este, el Beato Juan, Patriarca de Jerusalén (1 de agosto), el Beato Gerásimo de Nazaret (7 de junio), recibió en la Orden a la legendaria Santa Ángela de Bohemia (6 de julio), a quien dio el velo; e incluso recibió al novicio y futuro General San Simón Stock (16 de mayo). 

En 1204 llegó el nuevo Patriarca, San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril), al que Brocardo le pidió una regla de vida, que además de regular la vida eremítica, sancionara la Orden y fuera aceptada por la Iglesia. Consintió el santo obispo y, en 1209, les dio la santa Regla que tantas veces hemos leído y que comienza: "Alberto, por la gracia de Dios, llamado Patriarca de Jerusalén: A los amados hijos B... y demás ermitaños que moran bajo su obediencia en el Monte Carmelo, cerca de la fuente [de Elías], salud en el Señor y bendición del espíritu Santo" [3]. Así, con la regla establecida, levantó San Brocardo el monasterio, del cual aún quedan ruinas, como mandaba la Regla: La iglesia en medio, las celdas en derredor, y la del prior junto a la puerta, para que fuera el primero en recibir a los peregrinos.

En 1213 San Alberto fue invitado por Inocencio III al IV Concilio de Letrán que habría de celebrarse en 1215. Pero antes quería lograse garantías de Saladino, sobre la paz, la libertad de los cristianos y los peregrinos, la restitución de iglesias y territorios eclesiásticos. Alberto nombró a Brocardo comisionado suyo para esta tarea. Lamentablemente, Alberto fue asesinado en 1214 y no se sabe que pasó con semejante empresa, aunque por lo menos consta que durante años, los católicos vivieron en paz bajo Saladino. ¿Éxito de Brocardo? A saber...



Vidriera francesa. Siglo XX.
El hábito barrado totalmente.

Varios milagros, que no pueden faltar, realizó el Santo Padre Brocardo, como resucitar a un joven de Jerusalén, al que luego le dio el hábito. Y el más sonado, la curación del virrey de Damasco, enfermo de lepra y que mandó llamar a Brocardo, por su fama de santo y caritativo. Llegó el santo y le pidió le acompañase al río Jordán, mientras le explicaba los rudimentos de la fe. Al entrar a las aguas del río, quedó sano inmediatamente el Virrey, y además, recibió la fe, pues Brocardo le bautizó. El personaje lo dejó todo, siguió a Brocardo al Carmelo y recibió el hábito.



En 1214 Brocardo creó la Provincia carmelita de Occidente, para la que nombró vicario a San Simón Stock, en Inglaterra. A los 80 años, y cansado, pidió a Dios le dejase descansar ya, y Dios le reveló que pronto le daría el premio eterno. La noche antes de morir, se le apareció la Virgen María y le dijo: "Ven ya, bendito del Señor, y entra en los eternos Tabernáculos que tienes merecidos:que contigo están tu Padre Eliseo y los Profetas, que te recibirán y te colocarán en su coro". Llamó a los religiosos, les exhortó a perseverar en la Regla,como hijos de Elías y hermanos de María. Y durmió en paz. Era el 2 de septiembre de 1221. Al enterarse de su muerte, Rodolfo, el Patriarca de Jerusalén, dijo: "Cayó en Brocardo la flor del Carmelo, ya está libre, ya está seguro entre los príncipes de la Iglesia. Digno es de estar escrito en el Catálogo de los santos". El cuerpo fue sepultado en la iglesia del monasterio que había construido, junto a San Bertoldo, cuyo cuerpo había trasladado allí. En 1635, al recobrar los carmelitas descalzos el Monte Carmelo, por medio del padre Próspero del Espíritu Santo, este hizo unas excavaciones en las grutas y ruinas de la iglesia. Tras un tabique halló tres tumbas que, sin más, declaró eran las tumbas y reliquias de Bertoldo, Brocardo y Cirilo. Por los avatares sufridos desde esa época hasta hoy, esas supuestas reliquias se perdieron.

Fuentes:
-"Breve compendio del origen y antiguedad de la sagrada religion del Carmen". FR. MANUEL GARCÍA CALAHORRA O.CARM. Madrid, 1766.
-"Glorias del Carmelo". Tomo I. P.JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1860.

-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen".  FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678.


A 2 de septiembre además se celebra a 
Beata Ingrid de Skänninge, viuda dominica. 
Santa Margarita de Lovaina, virgen y mártir






[1] La historia precisa bien que estos primeros Generales (Bertoldo, Brocardo, Cirilo, ect) son los latinos. La leyenda lo dice, pero recordando que el primeros Generales fueron San Elías y San Eliseo. 
[2] Totalmente legendario, en esta época los habitantes del Carmelo eran eremitas dispersos, principalmente peregrinos, excruzados, devotos cristianos.
[3] Así, "B..." aparece en la regla, fue la hagiografía carmelitana quien completó el nombre. Esta Regla fue retocada por Honorio III en 1226, para adaptar el eremitismo a la vida mendicante. Las primeras constituciones que se conocen son de 1281.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...