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lunes, 4 de enero de 2021

De una santa antiperjurios.

Santa Faraílde de Gante, virgen. 4 de enero y 23 de junio.

Sobre esta santa poco se conoce en realidad, lo cual, como suele pasar, ha hecho que se fabulase mucho sobre ella, dotándola de una leyenda, o varias, que a veces se contradicen. Por una parte se dice fue hija de Santa Amalberga de Maubeuge (10 de julio) y su segundo marido, San Witger (10 de julio). Sería hermana, por tanto, de Santa Gúdula (8 de enero), Santa Reinildis (16 de julio), San Emembert de Arras (15 de enero) y Santa Ermentrudis (3 de septiembre). Habría sido educada por su tía Santa Gertrudis de Nivelles (17 de marzo). Pero es que todos estos santos ni siquiera fueron parientes entre sí. Pero esa es otra cuestión aparte.

Fue casada contra su voluntad con un noble llamado Guido, al que Faraílde no quiso entregarse nunca, por querer ser virgen para Cristo. Su esposo la maltrató durante años por esta causa, pero Faraílde nunca cedió. Las cosas cambiaron cuando guido tuvo un accidente a caballo y quedó con severas heridas. Faraílde le cuidó amablemente y él se arrepintió de su mal proceder para con ella, prometiéndole nunca más insistir en tener relaciones sexuales, y dándole libertad para sus devociones. Pero al poco tiempo volvió a sus maltratos, entonces enfermó y murió, quedando Faraílde libre para vivir piadosa y pobremente.

Algunas leyendas adornan su vida, como ya dijimos. Una de las más conocidas cuenta que Faraílde pidió de limosna algo de pan a una mujer rica, la cual le respondió no tenía nada que darle diciéndole: "Juro que no tengo pan en casa, y si lo hubiera, que se conviertan en piedras". Y así pasó. Además, la avara murió de hambre, pues cada vez que tocaba algo de comer, se convertía en una piedra. Otra leyenda, que ha pasado a la iconografía de la santa, cuenta que un día halló una manada de gansos, los cuidó y protegió durante todo el invierno. Pero un granjero le robó uno, lo asó y lo comió. Al saberlo Faraílde juntó los huesos y las plumas y el ave revivió. En realidad en el origen de la leyenda lo que hay es que la santa le acompaña un ganso solamente como muestra de su patronato de la ciudad de Gante cuyo nombre, efectivamente, significa "ganso".

30 años sobrevivió Faraílde a su marido, y murió en olor de santidad sobre el año 745. Fue sepultada en la iglesia de San Bavo de Gante, aunque sus reliquias fueron trasladadas a Nivelles en el siglo IX. Posterormente la mayor parte regresaría a Gante, donde se le dedicó una iglesia a su memoria, destruida por los herejes luteranos en 1566, aunque las reliquias pudieron salvarse. Su culto fue muy popular en Gante y todo Flandes. Una "vita" muy florida fue escrita por los monjes de Mont Gerard.

Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 4 de enero además se celebra a:

B. Elizabeth de Roosendaal,
virgen cisterciense
.
San Rigoberto, obispo.
San Gregorio de Langrés,
obispo.







viernes, 22 de julio de 2016

San Wandrille, abad.

San Wandrille de Fontenelle, abad. 22 de julio.

Nació hacia el año 600, cerca de Verdun, norte de Francia, en una noble familia. Debido esto obtuvo un puesto en la corte del rey Dagoberto I, donde conoció a una hermosa y piadosa dama con la que se casó. Luego de varios años de matrimonio, ambos esposos concertaron separarse y retirarse cada uno a la soledad de la vida religiosa. Ella se fue al monasterio de de Mont-Faucon cerca de Verdun, donde vivió y murió con fama de santidad.

Por su parte, a Wandrille le movían a devoción los monjes irlandeses, que llevaban una vida errante predicando el Evangelio, visitando santuarios y al mismo tiempo se retiraban ocasionalmente a la soledad. Un ángel le avisó que debía visitar Bobbio, y allí se encaminó, hacia el monasterio en los Alpes italianos, fundado por el gran errante San Columbano (23 de noviembre). Luego visitó la abadía de Condat, en las montañas del Jura. En estos sitios además de convivir con los monjes, se iba impregnando de la disciplina y caridad monásticas. Y errante abría seguido si en 659 el obispo de Rouen, San Audomar (9 de septiembre), no le hubiera llamado para hacerse cargo de un monasterio que iba a fundar en Fontenelle, en el bosque de Jumièges. Allí un mayordomo de Clodoveo II tenía unas tierras que generosamente donaba para que se hiciese monasterio.

Dedicaron la iglesia a San Pedro, pero con el tiempo llegaría a llamarse la abadía de St- Wandrille. Fue abad providente, recto y caritativo, y gobernó el monasterio durante años, en los que construyó varias capillas dedicadas a varis santos y a la Santísima Virgen. Wandrille murió el 22 de julio de 668, dejando una comunidad floreciente y próspera. Varios de sus sucesores fueron santos y sabios hombres de gobierno, que llevaron la abadía a sus mejores momentos. Entre 820 y 840 se escribe la "Vita Wandregisili" y las vidas de sus santos sucesores. En 852 la abadía fue saqueada por los vikingos, aunque antes los monjes pudieron huir con las reliquias de San Wandrille y las de San Ansbert (9 de febrero) al norte de Francia. Posteriormente en el siglo X serían trasladadas a Gante.


Fuente:
-“Briefve chronique de l'abbaye de Saint-Wandrille. ABBAYE DE SAINT-WANDRILLE. Rouen, 1837.


A 22 de julio además se celebra a  
Santa María Magdalena, discípula de Cristo.
San Platón de Ancyra, mártir

domingo, 10 de abril de 2016

San Macario, el de Gante.

San Macario III de Antioquía, obispo. 10 de abril.

Sobre San Macario tenemos pocos datos históricos, que se mezclan con la leyenda posterior a su culto. Según la leyenda nació Macario a finales del siglo X, y fue hijo de Miguel y Mana, miembros de una familia ilustre del Imperio de Oriente. Pariente suyo fue el obispo Macario II de Antioquía, que fue su padrino en el bautismo, imponiéndole su propio nombre. Además, cuando el niño tenía unos cinco años, lo tomó bajo su custodia para educarle en la virtud y las letras. Era un niño despierto y abierto a todo aprendizaje y buenos ejemplos. Con lo cual en unos años era versado en las Escrituras, los Santos Padres, Historia Eclesiástica, Derecho, música, etc. 

Tan dispuesto lo vio el obispo a la vida clerical, que le ordenó presbítero, estado en cual fue ejemplo para todos los demás sacerdotes de la ciudad. Era la mano derecha del obispo, ponía paz, resolvía problemas, a la par que mantenía su amor por la oración, la soledad y la vida austera. Así que no extrañó a nadie que, cargado con los años y las enfermedades, Macario II le eligiera como sucesor. Juntó el obispo al clero y al pueblo en la catedral y les habló: "Ya veis, amados hijos y hermanos, que la muerte está llamando a las puertas de este pobre viejo, aun más agobiado con el peso de la obligación, que con el de su avanzada edad. Llamánme ya para que de cuenta de mi administración; y a fin de que el cargo sea menor, os he convocado para daros mis últimos consejos, y para encomendarme en vuestras oraciones. Me veis ya tocando con la mano el término de mi penosa y dilatada carrera: ninguno se interesará más que vosotros en nombrarme un sucesor que repare mis defectos. Muchos sujetos tenéis que sean beneméritos y dignos; pero si mi voto vale algo, creo que el cielo os señala como con la mano por vuestro pastor a mi sobrino Macario. No os persuadiréis que influye la carne y sangre en esta confiada manifestación que os hago del concepto que yo formo: su notoria virtud y sus méritos sobresalientes me libran de esta sospecha; y creeré que sin mi recomendación ellos mismos clamarían por todos vuestros sufragios". 

Apenas acabó el santo obispo de pronunciar estas palabras, cuando toda la asamblea clamó a una voz: "Macario será vuestro sucesor: no queremos otro pastor más que el joven Macario". Pero no contaban con la voluntad del joven Macario, que era ajeno a dignidades y cargos. Ni los deseos de su tío, ni la aclamación del pueblo le valían, y aún más indigno se encontraba de ser obispo mientras más se lo pedían. Pero no más falleció el obispo, no le quedó más remedio que obedecer al clero y al pueblo, por los cuales Dios hablaba claramente. Fue consagrado y entronizado con la bendición de los obispos pertenecientes a Antioquía, y aún, dice la leyenda del emperador Basilio II. La dignidad episcopal solo sirvió para hacerle más humilde, y aprovechó su autoridad para extender el bien. Su celo apostólico le llevó a visitar a los que padecían, consolar a los enfermos y pobres. De sus rentas casi nada se quedaba, sino que mandaba fuera distribuido a los pobres. Todos los días predicaba al pueblo, exhortándoles a vivir en la virtud y la confianza en la Providencia Divina. Predicaba tan vehemente que más de una vez salían lágrimas de sus ojos, siendo necesario tener siempre a mano un pañuelo para enjugárselos. La leyenda dice que habiendo llegado uno de estos pañuelos a manos de un leproso, fue solo tocarse el cuerpo con él, y quedar sanado milagrosamente. Y otros se cuentan, como algunas resurrecciones o multiplicación de pan para los necesitados. 

En breve, su fama de santo llegaba a todos, y siempre había quien quería verle, tocarle, oír sus palabras y sermones. Tanta veneración comenzó a asustarle, pensando que podría hacer mella en su humildad y austeridad. Honores del día a la noche empezaron a agobiarle y le enfermaron, literalmente. Y la cosa iba a más. Así que, una vez sano, decidió precisamente, cortar por lo sano, y huir en busca de una vida solitaria y penitente. Encargó el cuidado de la iglesia antioquena a su presbítero Eleuterio, repartió lo poco que tenía a los pobres y salió secretamente de la ciudad, acompañado solo de cuatro de sus más fieles amigos, que no quisieron dejarle.  Tomaron rumbo a los Santos Lugares, para cumplir su gran anhelo de visitar los sitios santificados por Cristo. En Jerusalén, por más que intentó pasar desapercibido, el patriarca Juan, que le recibió con los honores correspondientes a su dignidad y persona. No pudo tolerarlos, y aceleró su partida de la Ciudad Santa. Continuó vagando por Palestina, infestada de sarracenos, entre los cuales también predicó a Cristo, y si bien esto le valió palos y prisión, fueron no pocos los que abjuraron su fe errónea, y pidieron el bautismo. Una de esas veces en las que estuvo prisionero, le atormentaron tendiéndole en el suelo en forma de cruz,  la ataron los pies y las manos con cordeles amarrados a unos clavos y cargaron sobre su estómago una gran piedra caliente, mientras le pinchaban o tiraban de los dedos de manos y pies. Todo lo sufría con paciencia el santo obispo, y aún más, con felicidad, pues pensaba moriría mártir por Cristo. Pero se le apareció un ángel que le liberó delante de todos sus captores, y le mandó le siguiera. Muchos se convirtieron al ver esto. 

Siguieron Macario y sus discípulos al ángel, el cual al llegar a las afueras de la ciudad, mandó a los cuatro amigos a que volvieran a Antioquía y contaran lo que habían visto, y a Macario que prosiguiera su viaje apostólico. Los presbíteros se fueron, y Macario sabiendo que al saber lo ocurrido, los antioquenos querrían obligarle a volver a su silla arzobispal, se embarcó hacia poniente. Atravesó Grecia, Dalmacia, Maguncia, Colonia. En Baviera se hospedó en casa de un noble cuya familia, al ver los portentos que Macario realizaba con su pañuelo, intentaron robárselo para lucrarse con los prodigios que pensaban haría en su poder. Pero enfermaron gravemente y no se sanaron hasta que se arrepintieron y el santo les sanó milagrosamente. En Colonia liberó de epilepsia a una mujer que le dio hospitalidad, en Malinas apagó un furioso incendio y en Tornai puso paz en la ciudad, pero a pesar de ello no le reconocieron en el monasterio de San Pedro, donde pidió hospedarse.

Llegado a Cambrai, fue a visitar la iglesia principal como era su costumbre, pero estaba cerrada y un ángel le abrió las puertas. En Maubegue veneró las reliquias Santa Aldegundis (30 de enero) y realizó varias profecías que se cumplieron mientras estaba allí. En Mechelen veneró a San Rombout (24 de Junio; 1, Malinas-Bruselas; y 3 de julio, Irlanda) y fue recibido por el pueblo con gran cariño. Y el santo se los pagó con creces: Esa misma noche se produjo un incendio en la ciudad, que se extendía rápidamente. Macario se subió a la techumbre de una de las casas incendiadas, arrancó un puñado de paja en el techo, lo bendijo y lo lanzó contra las llamas, que inmediatamente retrocedieron y se apagaron. Quiso la ciudad premiarle con la silla episcopal, pero cuando le buscaron ya Macario se había alejado en la oscuridad. 

Macario socorre
a los apestados.
Finalmente en 1010 llegó a Gante, y se retiró al monasterio de San Bavon, donde le recibió el abad San Ethembold (1 de mayo). Como su fama de predicador y taumaturgo le precedía, allí le tomaron afecto enseguida e hicieron todo lo posible porque terminara allí sus peregrinaciones y fuera monje entre ellos. Permaneció en el monasterio todo un año, así que en 1011 quiso embarcarse para volver a su iglesia antioquena, pero cuando llegó al puerto, le acometieron unas fiebres altísimas, que le obligaron a detenerse. Los monjes de San Bavón fueron a buscarle, y lo mismo hicieron los de San Pedro de Tornai, enfadados consigo mismos por no haberle reconocido antes. Se pelearon ambas comunidades por alojar a Macario, mediando el  conde Robert de Tornai. Finalmente, Macario eligió volver a San Bavón. Esa noche se le apareció San Landoald (19 de marzo y 13 de junio) que le sanó. Estando curado, volvió a hacer planes para regresar a Antioquía, pero en ese tiempo se extendía la peste negra por los Países Bajos cuando el abad pidió a Macario que intercediera ante Dios, lo hizo el santo anunciando que él mismo perecería de ella, en prenda de la extinción de la plaga. Indicó que habían de enterrarle en una bóveda que había de la capilla de la Santísima Virgen en la iglesia abacial, de la que los monjes desconocían su existencia por haber sido tapiada años ha. Asistió a los enfermos, predicándoles, cuidándoles y sosorriéndoles, hasta que cayó presa de la peste. Cinco meses estuvo enfermo, tiempo en el cual edificó a los monjes y no dejó de hacer portentos. 

Finalmente, el 10 de abril de 1012 falleció, y al instante cesó la peste, y los enfermos sanaron de su mal. Fue enterrado donde quería, habiéndose descubierto la bóveda. Su devoción fue instantánea, pues junto a su tumba los milagros se sucedían. El 9 de mayo de 1067 se elevaron las reliquias y se trasladaron al altar mayor, por parte de Siger, abad de san Bavon, a petición de Balduino V, conde de Flandes, y de Felipe I, rey de Francia. El patrón de las ciudades belgas de Gante y Mons. Se le invoca contra la peste y otras enfermedades infecciosas, así contra el fuego y para tener buen viaje. Sus reliquias aún se veneran.

Y para terminar, no hay que saber mucho de santos para darnos cuenta que la “vida” de Macario es solo una leyenda para dar respuesta a la devoción hacia un peregrino oriental que ciertamente apareció en Gante en 1010, fue monje en San Bavón, destacó por su caridad con los apestados y murió con fama de santidad. 


Fuente:
-"Año cristiano o Exercicios devotos para todos los días del año". Abril. R.P. JOSÉ FRANCISCO DE ISLA. S.J. Madrid, 1818.


A 10 de abril además se celebra a





jueves, 12 de noviembre de 2015

San Livino, sin lengua y predicando.

San Livino de Gante, obispo y compañeros mártires. 12 de noviembre.


Martirio de Livino, Ingelbert
y Crapahildis.
Según una "historia" poco fiable, atribuida a San Bonifacio (5 de junio), Livino nació en 580 y era hijo de un noble irlandés. Fue educado en las letras y la virtud en un monasterio. Cuando llegó a la juventud quiso ir a Inglaterra, para conocer a San Agustín de Canterbury (27 de mayo). Al llegar a la costa, nadie quiso llevarle, y entonces oró fervientemente y un ángel le tomó en sus manos y le trasladó a Inglaterra. San Agustín, viendo sus prendas y sus dotes de apóstol, sin esperar más, le ordenó presbítero y obispo. Luego regresó Livino a Irlanda un tiempo más hasta que decidió ser misionero, como tantos santos irlandeses, que luego de ser evangelizados ellos por el continente, se lanzaron a tierra firme para ser ellos apóstoles. No pocos son los obispos “itinerantes” que hallamos en la historia de la Iglesia. Sin sede fija, se lanzaban al apostolado. Según la leyenda, Livino fue uno de ellos. 

Ya en el continente, Livino se fue a Gante y Zelanda para predicar la fe a los paganos. En Gante veneró las reliquias de San Bavón (1 de octubre, 10 mayo, en Haarlem, y 9 de agosto, traslación de las reliquias). Luego se lanzó a misionar entre Gante, Aalst y Ninove. Muchos milagros realizó el santo para así confirmar la verdad de la Palabra que predicaba. Endemoniados, cojos y algunos muertos resucitados se le cuentan. Especialmente hay que señalar al niño San Ingelbert (San Bricio, en otras versiones), al que devolvió la vista y bautizó junto a su madre, Santa Crapahildis. Ambos, en agradecimiento, se quedaron junto al obispo, acompañándole en las misiones. Cosa no extraña por otro lado, pues los misioneros itinerantes se hacían rodear de compañeros, monjes o seglares, que predicaran, pidieran limosnas o se dedicaran a cuidar unos de otros.

Cuando tenía 77 años se fue a predicar a Esse, hoy Sint-Lievens-Esse, donde habitaban aún algunos feroces paganos renuentes a convertirse. Allí alcanzó el martirio nuestro santo. Un grupo de idólatras le sorprendió predicando, le arrancaron la lengua con unas tenazas y la echaron a los perros, pero Dios se la restituyó para que siguiera manifestando la fe de Cristo. Entonces le decapitaron, pero el santo tomó su cabeza hasta llegar a una fuente, donde cayó desplomado, como se lee de los santos cefalóforos. Igualmente padecieron el martirio el niño y su madre. El santo, y la madre y el hijo, fueron enterrados en Houtem, hoy Sint-Lievens-Houtem, por los seguidores que quedaron vivos.

En 777 San Ludger de Münster (26 de marzo) levantó una capilla en su honor. En 842 el culto a su memoria ya estaba consolidado y las reliquias se “elevaron” y expusieron en público, lo que ya sabemos que equivale a una actual canonización. En el año 1007 serían trasladadas a Gante, donde fueron profanadas y desaparecidas en 1578, por los herejes. Aunque un cráneo suyo se venera en la basílica de San Servando, Maastricht. Otra supuesta reliquia que tiene la catedral de Maastricht es un evangeliario que dicen perteneció a San Livino, pero probablemente sea de los siglos IX-X.

¿Y qué hay de verdad en esta leyenda? Pues poco, la verdad. Los hagiógrafos, entre ellos los severos Bollandistas, plantean que solo sea un desdoblamiento del real apóstol de los sajones, San Lebuin de Deventer (también a 12 de noviembre), una leyenda creada en el siglo X por el hecho de tener su propio apóstol y reliquias. En Sint-Lievens-Esse aún se mantiene la fuente en la que según la leyenda el santo cayó. Se le invocaba como abogado de los dolores de cabeza. Otras ciudades, como St-Omer, en Francia, o Brabante, reclaman también la presencia del santo en sus tierras. Algunos le hacen obispo de Dublín, y no falta quien le haga monje de San Benito.


Fuentes:
-“Historia de la Iglesia de Bretaña”. Volumen XXIV. TR. CRESSY.
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Noviembre” JEAN CROISSET. S.I. bercelona, 1863.
-“Vidas de santos bienaventurados y personas venerables de la sagrada religión de San Benito”. Tomo XI. ANTONIO DE HEREDIA. O.S.B. Madrid, 1683.
-“Guirnalda Mística formada en el círculo del año”. Tomo II. FR. BALTHASAR BOSCH CENTELLAS Y CARDONA. O.M.I. Zaragoza, 1712.



A 12 de noviembre además se celebra a  
San Arsacio de Milán, obispo.
Beato Alano de Bretaña, V General Carmelita

jueves, 19 de marzo de 2015

De un cardenal no cardenal.

San Landoald de Gante, presbítero, y compañeros, algunos mártires. 19 de marzo y 13 de junio. 


La memoria de este grupo de santos mártires se celebra en la iglesia de Gante. Los martirologios más conocidos lo mencionan, salvo el romano que lo ha eliminado. Aunque sus compañeros se celebran también a 13 de junio, es común mencionarlos a todos juntos. Sus Actas, las originales, se perdieron en un incendio en 954, y reescritas por el famoso hagiógrafo Notker de Lieja en 981.

Según estos documentos, en el siglo VII, San Amando de Maastricht (6 de febrero y 15 de mayo) llegó a Roma, ante el papa San Martín I (13 de abril), para que le permitiera volver a la misión itinerante, actividad a la que se había dedicado antes de ser nombrado obispo de la prestigiosa sede de Maastricht. El papa le dio su bendición para que misionara a lo que hoy son los Países Bajos meridionales. Le dotó con reliquias y libros, y con lo más preciado: discípulos y compañeros de misiones, el sacerdote romano Landoald, su diácono Amancio, otro presbítero llamado Adriano y siete vírgenes consagradas, entre ellas la propia hermana de Landoald, Vinciana, y otra llamada Aldetrudis.

Misionaron en toda la zona entre el Mosa y Escalda, y luego de la muerte de San Amando, fue fiel ayudante de los obispos de Maastricht, San Amando y de San Remaclius (3 de septiembre) cuando el primero renunció, y luego de San Theodard (10 de septiembre). El rey de Austrasia, Childerico II, más de una vez le dotó con bienes y facultades, para desempeñar su misión entre los cristianos y los muchos paganos que aún quedaban. En 659 recibió unas tierras en donación y construyó una bellísima iglesia dedicada a San Pedro Apòstol en Wintershoven, donde su hermana Vinciana y las otras jóvenes se dedicaron a la vida monástica, bajo la dirección de Landoald. La relación de esta fundación en la “Vita” escrita por Notker, recoge varios milagros, como el de hacer brotar agua de una peña, árboles que se arrancaban solos, animales que cedían el espacio, etc. Vinciana moriría en 653, según estas actas mencionadas anteriormente, y sería enterrada en esta misma iglesia, y años más tarde la acompañaría Landoald.
Santa Vinciana
En 735 el cuerpo del santo se llevaría a Maastricht por miedo a las invasiones normandas. En el siglo VIII, San Floribert de Lieja (27 de abril) realizó la elevación y traslación de las reliquias de Landoald, Vinciana, Adriano y Amancio (junto con las de Adeltrudis y Santa Landrada de Munsterbilzen), lo que se considera una canonización formal. En 980, las reliquias de Landoald y compañeros, añadido a Julián (otro presbítero que no forma parte del grupo original) fueron trasladadas solemnemente a la abadía de San Bavón de Gante, y se compuso el oficio litúrgico propio que aún conservan.

Hasta aquí todo se puede documentar históricamente, el problema surge cuando se intenta dar a conocer otros datos de vida y muerte de estos santos, y es donde la historia se vuelve tradición, y de ahí a leyenda. Según esta, Adriano y Julián (el agregado) fueron mártires a manos de unos bandidos, mientras iban de camino de Maastricht a Wintershoven a predicar y pedir limosnas. Su memoria es a 13 de junio. La iconografía de San Landoald ha sido generosa con él, y le ha hecho cardenal, en virtud de haber sido enviado por el papa, aunque no lo fue; y aún más, lo vemos de obispo y abad en no pocas representaciones medievales y renacentistas. El Acta Sanctorum le llama “archipresbítero”. A lo sumo, podríamos verle como legado papal, aunque en realidad solo fue un gran misionero, que no es poco.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-“VITA Iussu Nodgeri Episcopi Leodiensis ab Harigero scripta”. Acta Santorum. Volumen VII.



A 19 de marzo además se celebra a 




 


Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...