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miércoles, 10 de marzo de 2021

Pastor celoso, entre la historia y la leyenda.

San Macario I de Jerusalén, obispo. 10 de marzo. 

Fue Macario el patriarca jerosolimitano de quien dice la leyenda gobernaba Jerusalén cuando se llevó a cabo la Invención de la Cruz (3 de mayo) por Santa Helena (18 de agosto y 21 de mayo). La leyenda dice que fue Macario quien aconsejó a Helena que mandara tocar a un paralítico con las tres cruces halladas, para determinar cuál sería la de nuestro Señor.  

Leyendas aparte, Macario fue un fuerte oponente del arrianismo, celoso pastor y además, fue el fundador de la basílica del Santo Sepulcro, donde se venera parte de sus reliquias. 


A 10 de marzo además se recuerda a:

Beato Elías
del Socorro Nieves,
agustino mártir
.
Santa Kakukabilla,
abadesa
.
San Himelin,
peregrino
.







martes, 28 de agosto de 2018

De la blanca alma del negro monje.

San Moisés el Etíope, monje mártir. 28 de agosto y 1 de julio.

Acaeció por aquellos primeros tiempos de nuestra sagrada religión, cuando Moisés "el Etíope" pasó de ser bandido a ser como un serafín todo enarbolado de amor por Cristo. De los muchos padres y madres y del monacato primitivo Moisés también conocido como "el negro" pasó ser una de las figuras más grandes e importantes no solo en la Iglesia Copta sino en toda la cristiandad. Os preguntaréis como pasó esto, pues ahora os lo contaré:

De su infancia y temprana juventud no sabe mucho. Se le llamaba "Etíope" por el tono de su piel. Lo antiguos griegos llamaban "ethiop" a aquellos habitantes que moraban de Nubia al sub-Sahara. Moisés era un hombre de alta estatura y gran fuerza. Él era esclavo de un oficial de la ciudad de Alexandria. Se aprovechaba de su fuerza y fue desarrollando una moral tan negra y unos vicios tan oscuros que abarcaban desde el robar, agredir a los más débiles e incluso asesinar. Fue tanta su depravación que su amo lo echó del palacio. Esto solo hizo que Moisés pasara a ser esclavo del oficial a ser esclavo de sus pasiones. Con otros bandidos formó una banda que se dedicaba a aterrorizar a los habitantes y viajeros de aquellos contornos. Por su astucia, fuerza y malicia pasó a ser el líder.

Nos cuenta el obispo San Paladio de Helenópolis (27 de noviembre) que en cierta ocasión había un pastor y su perro que frecuentemente le arruinaban sus planes de maldad, ya que el perro al ladrar avisaba a las gentes. Esto creó en Moisés un odio tan grande que le hizo perder toda razón. Se cuenta que el pastor estaba en otro lado de Nilo y que Moisés al percatase de esto se echó con solo su navaja en la boca al río y nadó hasta el otro lado. Alguien avisó al joven pastor, el cual con su perro se escondió en un agujero por la orilla. Moisés al no encontrarle se enfureció tanto que mató a cuatro de sus mejores carneros, escogió las mejores porciones para sí mismo, y el resto lo vendió y se compró una inmensa cantidad de vino.

Al parecer este evento le hizo huir y terminó en un monasterio. No se sabe con certeza si ya iba con un corazón contrito, pero sí sabemos que la Gracia Divina le comenzó a transformar de ese momento. Nuestro bandido fue llevado al desierto y ahí Dios le sedujo. Tomó por padre espiritual a San Isidoro el presbítero, quien fue uno de los primeros discípulos de San Macario el Grande (15 de enero). San Isidoro le llevó ante este Grande entre los santos, el cual le instruyó en la fe luego y le bautizó. Moisés pensó retornar al mundo, pero Isidoro le recomendó se quedase en el monasterio y Moisés así lo hizo. Al poco tiempo tomó el hábito monástico. Comenzó para Moisés una gran batalla espiritual la cual duró largo tiempo.

Moisés había pedido permiso para retirase en una celda alejada del cenobio. En cierta ocasión estando en esta celda le atacaron cuatro bandidos, pero él no había perdido nada de su fuerza, y sin hacerles daño les derrotó, los ató y se los llevó a los padres, quienes estaban en la iglesia recitando el Salterio. Los padres, como los bandidos, se quedaron asombrados. Moisés preguntó a los padres: "¿Qué quieren que haga con estos hombres, ya que no soy nadie para maltratarles?". Los padres le dijeron que los liberara. Los maleantes al darse cuento que este negro monje era su antiguo líder y que había sido generoso con ellos tuvieron un cambio de corazón y se convirtieron. También ellos tomaron el hábito monástico.

Moisés e Isidoro.
Moisés siguió teniendo muchas batallas no solo dentro de sí, sino también en su comunidad. Dios le purificaba como había purificado a su pueblo Israel en el desierto. Los ataques de los demonios eran constantes no solo durante el día sino también en sus sueños. Llego a tanta su agonía que en algunas ocasiones pensó regresar al mundo. San Isidoro le consolaba y le daba fuerza Con estas palabras: "Ves a occidente esa cantidad de demonios que están al acecho. Pues mira a oriente, y ve la cantidad de ángeles que son inmensamente más en cantidad. Ellos están aquí para asistirnos". También le dijo que fuera a recibir comunión. Esto le dio mayor determinación y desde este momento no lo pudieron derrotar los demonios por fuertes que fueran sus insidias. Cuando Moisés fue ordenado por el terrible obispo San Teófilo de Alejandría (15 de mayo), este le dijo: "Mira ya eres todo blanco". Moisés respondió: "solo soy blanco por fuera. Pero el que lo ve todo sabe que en mi alma soy negro". Para poner a prueba su virtud este mismo obispo pidió a los otros presbíteros que al comenzar la liturgia lo echaran del presbiterio diciéndole "lárgate de aquí etíope", luego uno le siguió para ver su reacción y le escuchó decirse a si mismo: "Han obrado bien contigo". En otro momento los monjes le llamaron para reprender a un monje que había obrado mal. Moisés cogió un costal de arena le hizo un pequeño agujero y comenzó a caminar, diciéndoles: "así como esta arena viene de tras de mí, así igual me persiguen mis pecados. No soy nadie para juzgar a mi hermano", rehusando dar juicio.

Cuenta la "vita" de San Zacarías el Egipcio (24 de marzo) que cuando este entró al monasterio, Moisés vio descender sobre el niño una blanca paloma. En cierta ocasión el santo, acompañado de otros monjes, fue a visitar a San Macario el Grande. Este al verles llegar dijo: "Veo que entre vosotros hay uno que recibirá la corona del martirio". A esto respondió Moisés: "he de ser yo, pues todos los que empuñan la espada, a espada perecen".

Moisés se retiró con una gran cantidad de monjes a Petra. Luego se marcharon hacia el Valle de Natrun en Egipto, al tiempo en que unos bárbaros atacaban la región. Al saber Moisés que el monasterio sería atacado mandó a sus discípulos que huyeran, quedándose con él solo 7 monjes. Los bárbaros saquearon el monasterio, mataron a Moisés y sus compañeros. Un monje que se había ocultado en unas palmeras vio bajar unas coronas de oro que se posaron sobre las cabezas de monjes mártires.

En el año 405, en el mes Copto 24 Paoni, nuestro 1 de julio, se cumplió lo que había dicho San Macario el Grande. Actualmente sus reliquias están el Monasterio de la Madre de Dios de Paromes, en Egipto

La iglesia copta y otras iglesias orientales le alaban en su liturgia con estos hermosos textos:

Reliquias de San Moisés.
Polytikion.
"Has demostrado ser un ciudadano del desierto, un ángel en la carne, y un trabajador maravilloso, oh Moisés, nuestro Padre que portas a Dios. Mediante el ayuno, la vigilia y la oración obtuviste dones celestiales, y resucitas a los enfermos y las almas de aquellos que recurren a ti con fe. Gloria al que te dio fortaleza. Gloria al que te ha coronado. Gloria al que hace sanidades para todos a través de ti".

Kontakion.
"¡Oh, Padre bienaventurado y justo Padre Moisés!, tú disipaste las tinieblas de las pasiones, siendo ricamente iluminado con luz divina; y con tus oraciones vigilantes, marchitaste el orgullo licencioso de la carne y subiste a lo alto de la ciudadela de arriba, donde suplicas continuamente a Cristo Dios para que conceda gran misericordia a nosotros".

Fuentes:
-http://oca.org
www.mystagwgia.gr


Leonel Varela.


A 28 de agosto además se celebra a:



San Elouan de Bretaña, ermitaño.
San Julián de Brioude, soldado mártir.
San Vivien de Saintes, obispo.

domingo, 10 de abril de 2016

San Macario, el de Gante.

San Macario III de Antioquía, obispo. 10 de abril.

Sobre San Macario tenemos pocos datos históricos, que se mezclan con la leyenda posterior a su culto. Según la leyenda nació Macario a finales del siglo X, y fue hijo de Miguel y Mana, miembros de una familia ilustre del Imperio de Oriente. Pariente suyo fue el obispo Macario II de Antioquía, que fue su padrino en el bautismo, imponiéndole su propio nombre. Además, cuando el niño tenía unos cinco años, lo tomó bajo su custodia para educarle en la virtud y las letras. Era un niño despierto y abierto a todo aprendizaje y buenos ejemplos. Con lo cual en unos años era versado en las Escrituras, los Santos Padres, Historia Eclesiástica, Derecho, música, etc. 

Tan dispuesto lo vio el obispo a la vida clerical, que le ordenó presbítero, estado en cual fue ejemplo para todos los demás sacerdotes de la ciudad. Era la mano derecha del obispo, ponía paz, resolvía problemas, a la par que mantenía su amor por la oración, la soledad y la vida austera. Así que no extrañó a nadie que, cargado con los años y las enfermedades, Macario II le eligiera como sucesor. Juntó el obispo al clero y al pueblo en la catedral y les habló: "Ya veis, amados hijos y hermanos, que la muerte está llamando a las puertas de este pobre viejo, aun más agobiado con el peso de la obligación, que con el de su avanzada edad. Llamánme ya para que de cuenta de mi administración; y a fin de que el cargo sea menor, os he convocado para daros mis últimos consejos, y para encomendarme en vuestras oraciones. Me veis ya tocando con la mano el término de mi penosa y dilatada carrera: ninguno se interesará más que vosotros en nombrarme un sucesor que repare mis defectos. Muchos sujetos tenéis que sean beneméritos y dignos; pero si mi voto vale algo, creo que el cielo os señala como con la mano por vuestro pastor a mi sobrino Macario. No os persuadiréis que influye la carne y sangre en esta confiada manifestación que os hago del concepto que yo formo: su notoria virtud y sus méritos sobresalientes me libran de esta sospecha; y creeré que sin mi recomendación ellos mismos clamarían por todos vuestros sufragios". 

Apenas acabó el santo obispo de pronunciar estas palabras, cuando toda la asamblea clamó a una voz: "Macario será vuestro sucesor: no queremos otro pastor más que el joven Macario". Pero no contaban con la voluntad del joven Macario, que era ajeno a dignidades y cargos. Ni los deseos de su tío, ni la aclamación del pueblo le valían, y aún más indigno se encontraba de ser obispo mientras más se lo pedían. Pero no más falleció el obispo, no le quedó más remedio que obedecer al clero y al pueblo, por los cuales Dios hablaba claramente. Fue consagrado y entronizado con la bendición de los obispos pertenecientes a Antioquía, y aún, dice la leyenda del emperador Basilio II. La dignidad episcopal solo sirvió para hacerle más humilde, y aprovechó su autoridad para extender el bien. Su celo apostólico le llevó a visitar a los que padecían, consolar a los enfermos y pobres. De sus rentas casi nada se quedaba, sino que mandaba fuera distribuido a los pobres. Todos los días predicaba al pueblo, exhortándoles a vivir en la virtud y la confianza en la Providencia Divina. Predicaba tan vehemente que más de una vez salían lágrimas de sus ojos, siendo necesario tener siempre a mano un pañuelo para enjugárselos. La leyenda dice que habiendo llegado uno de estos pañuelos a manos de un leproso, fue solo tocarse el cuerpo con él, y quedar sanado milagrosamente. Y otros se cuentan, como algunas resurrecciones o multiplicación de pan para los necesitados. 

En breve, su fama de santo llegaba a todos, y siempre había quien quería verle, tocarle, oír sus palabras y sermones. Tanta veneración comenzó a asustarle, pensando que podría hacer mella en su humildad y austeridad. Honores del día a la noche empezaron a agobiarle y le enfermaron, literalmente. Y la cosa iba a más. Así que, una vez sano, decidió precisamente, cortar por lo sano, y huir en busca de una vida solitaria y penitente. Encargó el cuidado de la iglesia antioquena a su presbítero Eleuterio, repartió lo poco que tenía a los pobres y salió secretamente de la ciudad, acompañado solo de cuatro de sus más fieles amigos, que no quisieron dejarle.  Tomaron rumbo a los Santos Lugares, para cumplir su gran anhelo de visitar los sitios santificados por Cristo. En Jerusalén, por más que intentó pasar desapercibido, el patriarca Juan, que le recibió con los honores correspondientes a su dignidad y persona. No pudo tolerarlos, y aceleró su partida de la Ciudad Santa. Continuó vagando por Palestina, infestada de sarracenos, entre los cuales también predicó a Cristo, y si bien esto le valió palos y prisión, fueron no pocos los que abjuraron su fe errónea, y pidieron el bautismo. Una de esas veces en las que estuvo prisionero, le atormentaron tendiéndole en el suelo en forma de cruz,  la ataron los pies y las manos con cordeles amarrados a unos clavos y cargaron sobre su estómago una gran piedra caliente, mientras le pinchaban o tiraban de los dedos de manos y pies. Todo lo sufría con paciencia el santo obispo, y aún más, con felicidad, pues pensaba moriría mártir por Cristo. Pero se le apareció un ángel que le liberó delante de todos sus captores, y le mandó le siguiera. Muchos se convirtieron al ver esto. 

Siguieron Macario y sus discípulos al ángel, el cual al llegar a las afueras de la ciudad, mandó a los cuatro amigos a que volvieran a Antioquía y contaran lo que habían visto, y a Macario que prosiguiera su viaje apostólico. Los presbíteros se fueron, y Macario sabiendo que al saber lo ocurrido, los antioquenos querrían obligarle a volver a su silla arzobispal, se embarcó hacia poniente. Atravesó Grecia, Dalmacia, Maguncia, Colonia. En Baviera se hospedó en casa de un noble cuya familia, al ver los portentos que Macario realizaba con su pañuelo, intentaron robárselo para lucrarse con los prodigios que pensaban haría en su poder. Pero enfermaron gravemente y no se sanaron hasta que se arrepintieron y el santo les sanó milagrosamente. En Colonia liberó de epilepsia a una mujer que le dio hospitalidad, en Malinas apagó un furioso incendio y en Tornai puso paz en la ciudad, pero a pesar de ello no le reconocieron en el monasterio de San Pedro, donde pidió hospedarse.

Llegado a Cambrai, fue a visitar la iglesia principal como era su costumbre, pero estaba cerrada y un ángel le abrió las puertas. En Maubegue veneró las reliquias Santa Aldegundis (30 de enero) y realizó varias profecías que se cumplieron mientras estaba allí. En Mechelen veneró a San Rombout (24 de Junio; 1, Malinas-Bruselas; y 3 de julio, Irlanda) y fue recibido por el pueblo con gran cariño. Y el santo se los pagó con creces: Esa misma noche se produjo un incendio en la ciudad, que se extendía rápidamente. Macario se subió a la techumbre de una de las casas incendiadas, arrancó un puñado de paja en el techo, lo bendijo y lo lanzó contra las llamas, que inmediatamente retrocedieron y se apagaron. Quiso la ciudad premiarle con la silla episcopal, pero cuando le buscaron ya Macario se había alejado en la oscuridad. 

Macario socorre
a los apestados.
Finalmente en 1010 llegó a Gante, y se retiró al monasterio de San Bavon, donde le recibió el abad San Ethembold (1 de mayo). Como su fama de predicador y taumaturgo le precedía, allí le tomaron afecto enseguida e hicieron todo lo posible porque terminara allí sus peregrinaciones y fuera monje entre ellos. Permaneció en el monasterio todo un año, así que en 1011 quiso embarcarse para volver a su iglesia antioquena, pero cuando llegó al puerto, le acometieron unas fiebres altísimas, que le obligaron a detenerse. Los monjes de San Bavón fueron a buscarle, y lo mismo hicieron los de San Pedro de Tornai, enfadados consigo mismos por no haberle reconocido antes. Se pelearon ambas comunidades por alojar a Macario, mediando el  conde Robert de Tornai. Finalmente, Macario eligió volver a San Bavón. Esa noche se le apareció San Landoald (19 de marzo y 13 de junio) que le sanó. Estando curado, volvió a hacer planes para regresar a Antioquía, pero en ese tiempo se extendía la peste negra por los Países Bajos cuando el abad pidió a Macario que intercediera ante Dios, lo hizo el santo anunciando que él mismo perecería de ella, en prenda de la extinción de la plaga. Indicó que habían de enterrarle en una bóveda que había de la capilla de la Santísima Virgen en la iglesia abacial, de la que los monjes desconocían su existencia por haber sido tapiada años ha. Asistió a los enfermos, predicándoles, cuidándoles y sosorriéndoles, hasta que cayó presa de la peste. Cinco meses estuvo enfermo, tiempo en el cual edificó a los monjes y no dejó de hacer portentos. 

Finalmente, el 10 de abril de 1012 falleció, y al instante cesó la peste, y los enfermos sanaron de su mal. Fue enterrado donde quería, habiéndose descubierto la bóveda. Su devoción fue instantánea, pues junto a su tumba los milagros se sucedían. El 9 de mayo de 1067 se elevaron las reliquias y se trasladaron al altar mayor, por parte de Siger, abad de san Bavon, a petición de Balduino V, conde de Flandes, y de Felipe I, rey de Francia. El patrón de las ciudades belgas de Gante y Mons. Se le invoca contra la peste y otras enfermedades infecciosas, así contra el fuego y para tener buen viaje. Sus reliquias aún se veneran.

Y para terminar, no hay que saber mucho de santos para darnos cuenta que la “vida” de Macario es solo una leyenda para dar respuesta a la devoción hacia un peregrino oriental que ciertamente apareció en Gante en 1010, fue monje en San Bavón, destacó por su caridad con los apestados y murió con fama de santidad. 


Fuente:
-"Año cristiano o Exercicios devotos para todos los días del año". Abril. R.P. JOSÉ FRANCISCO DE ISLA. S.J. Madrid, 1818.


A 10 de abril además se celebra a





miércoles, 11 de abril de 2012

San Macario en Andorra de Teruel

Pregunta: Estimado amigo, le escribo desde Andorra ,un pueblo de Teruel, España, del cual es nuestro patron San MAcario. Me gustaria saber todo lo concerniente a San Macario de Alejandria el Joven. Lo nombra dos veces con los animales, una con la hiena y otra con los leones, y es verdad que en la cúpula que hay en nuestra ermita hay una leona pintada. Estamos haciendo un estudio sobre San MAcario y toda noticia que nos pudiera dar seria maravillosa. Por lo que veo es un experto en santos. Agradeciendole de antemano su atencion me despido hasta pronto. Un abrazo. España

Respuesta: Hola. Gracias por su amabilidad, pero solo hago lo que puedo, que es leer mucho a los que de verdad eran expertos (Butler, Acta Sanctorum, Ruinart) y hacer anotaciones. Y vamos al santo:

San Macario,
con las uvas y el farolillo
San Macario de Alejandría "el joven", eremita. 2 y 19 (Iglesia Oriental, con San Macario el Grande) de enero.

Su vida la escribió su discípulo San Paladio de Helenopolis (27 de noviembre) en "Historia de las Comunidades del Desierto". Paladio dice que Macario era natural de Alejandría, y era pastelero. Muy joven, por servir a Cristo, dejó el mundo y se fue al desierto entre los años 335 y 337, donde vivió más de sesenta años en penitencia, oración y ayunos. Primeramente vivió en la Tebaida y sobre el 373 se adentró más en el desierto, en la región de “las Celdas”, aunque para exhortar a peregrinos y visitantes, solía visitar la zona de Nitria (1). Allí en el desierto recibió Macario el orden sacerdotal, y conoció a San Macario el Viejo (15 de enero), que vivía a unas cuarenta millas. Junto con este, fue discípulo de San Antonio Abad (17 de enero). Curiosamente, era mayor que San Macario el Viejo, y aún así le sobrevivió cinco años más. La razón de que le llemen "el Joven" es que llegó más tarde a la vida monástica que Macario "el Viejo".

Paladio cuanta que en una ocasión le regalaron a Macario un apetitoso racimo de uvas, todo un manjar y este lo aceptó por caridad, pero por austeridad, no las quiso comer, sino que la lo llevó a otro ermitaño, que estaba enfermo. Este a su vez, lo aceptó, pero corrió a darlo a un monje anciano, y este lo tomó y lo llevó a uno jovencito, aún no adaptado a los rigores. Este lo llevó a otro y así, pasó de uno en uno, hasta volver a Macario que, contento por la caridad y abstinencia de sus monjes, tampoco las comió. Y es que era santo penitente de los más. Paladio también nos dice que vivió 7 años comiendo hierbas, otros siete comiendo solo 5 onzas de pan al día, y para ello lo metía en una vasija de cuello estrecho, en la que no podía meter más que dos dedos y que un pequeño vasito de aceite le duraba todo un año.

Motivado por la fama de San Pacomio (6 y 9, Iglesia copta; y 14 de mayo), Macario se fue a Tabenna, llegó de incógnito, sin decir su identidad, para ser tratado como un monje más. Pacomio dudó de su aptitud para la penitencia y la oración, pero lo admitió. Al llegar la cuaresma, probó su aptitud, comiendo sólo los sábados, y para eso, hojas de palmera ablandadas en agua. No durmió salvo dos horas al día, sino que estuvo en continuo trabajo y oración. Esta actitud asustó a los monjes, que se quejaron a San Pacomio, puesto que era modelo inimitable. Pacomio pidió a Dios le revelase quien era ese extranjero y habiendo conocido que era el famoso Macario, le despidió, pidiéndole volviera a su desierto, por la paz de sus monjes.

En una ocasión mató un mosquito que le atormentaba y, movido por la pérdida deuna ocasión para mortificarse, se fue al pantano de Sceta, para dejarse picar por mosquitos y avispas. 6 meses padeció esta penitencia, hasta que la obediencia le obligó a regresar al monasterio, estando desfigurado hasta el punto de ser reconocido solo por la voz. Algunas versiones dicen que esto lo hizo por vencer tentaciones de la carne. Para vencer la tentación de la vanagloria, cargó durante días con una cesta repleta de arena, diciéndose "estoy atormentando a mi atormentador" (el cuerpo). Habiendo muerto un monje, se hallaron 100 coronas de plata, ante lo cual los monjes no sabían que hacer. Algunos pensaron usarlas para adecentar la iglesia, otros que para los pobres, y habiendo preguntado a Macario y otros padres, este decidió fuesen arrojadas a la sepultura del monje con estas palabras: "vaya esta moneda contigo en tu perdición". Y nunca más se vio moneda alguna en el desierto.

San Macario, imagen procesional
de Andorra de Teruel.
Realizó algunos milagros, como el de sanar de una llaga cancerosa en la cabeza a un sacerdote que quería ser monje. Para Macario, la llaga era producto de un pecado carnal y no confesado. Arrepentido el presbítero y aceptada la pena (2), fue absuelto y sanado por el santo.

En el año de 375, Macario fue desterrado del desierto, junto a San Macario el Viejo, por orden de Lucio, patriarca de Alexandría, que profesaba la herejía arriana. Murió Macario en 394, perpetuándose su memoria como una de las más grandes de la vida monástica. En el desierto de Nitria aún hoy subsite un monasterio oriental con su nombre, en el que se sigue la regla que es un compendio de la de San Macario el Viejo y los ejemplos y dichos de nuestro Macario.

San Macario y la hiena.
La leyenda dice que una hiena le trajo a su celda a su cría, ciega de nacimiento. El santo, movido a la piedad, untó los ojos del animal con su saliva, que sanó milagrosamente. La hiena, agradecida, al otro día apareció en la cueva del santo con una piel de oveja. El santo le dijo: "¿De donde has sacado esta piel? Has matado una oveja que no te pertenecía, tal vez era la oveja de un pobre. No la tomaré, si no prometes antes no volver a hacerlo". La hiena bajó la cabeza, soltando la piel a sus pies, lo que el santo tomó como un asentimiento y solo entonces la tomó, para más adelante regalarla a San Pafnucio de Heraclea (29 de noviembre) quien dejó esta historia escrita. En ocasiones en lugar de una hiena, le ponen una leona, supongo que por ser un animal más noble, según la simbología de los animales.

Su iconografía le muestra habitualmente como un anciano eremita, aunque no faltan los que han tomado lo de "joven" al pie de la letra y le pintan siempre con juventud. Entre sus atributos está la cesta o bolsa de arena, el farolillo, que el demonio le apagaba constantemente para que no pudiera orar; el racimo de uvas, y la hiena o leona. Es patrón contra las hernias (por lo del peso de la arena), y en algunas regiones de los vinateros (por el racimo de uvas).

Pechina de San Macario de Andorra




En cuanto a la figura que aparece en la pechina de la cúpula, es un símbolo de la victoria sobre el mal (un ángel le clava un dardo) y no tiene que ver con San Macario, aunque a este se le relacione con una leona al cambiar la leyenda de la hiena. Por si fuera poco, es león y no leona, aunque la melena sea estilizada y del mismo color que la coloración utilizada para la piel. Si se aumenta la fotografía se puede ver. Necesitaría comparar las otras figuras de las pechinas de la cúpula para una descripción más precisa. Por cierto, bella cúpula la de la ermita.

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(1) Los eremitas vivían aislados y solo se juntaban los sábados para las vísperas y los domingos, para la eucaristía y la comunión (los más solitarios, ni eso). En caso de faltar alguno, se suponía enfermedad y se le visitaba y acompañaba hasta que sanara o muriera. Al llegar un nuevo monje, alguno debía dejarle su celda y hacerse una nueva para sí mismo.

(2) En aquellos tiempos, ante un pecado púclico de la carne, blasfemia u homicidio, la pena canónica consistía en no ejercer nunca más el sacerdocio.


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Santa Almedha, virgen y mártir.

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