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lunes, 29 de marzo de 2021

Desobediencia y castigo.

Beata Juana María de Maillé, virgen terciaria franciscana. 29 de marzo. 

Nació el 14 de abril de 1331, en una familia noble. Sus padres fueron los barones Hardouin I de Maille y de Juana de Montbazon. Desde niña fue muy piadosa y amante de todo lo que se relacionara con Dios. A los 7 años de edad murió su padre y la familia se trasladó a vivir con el abuelo, un hombre bueno, pero de un carácter imponente. La niña Juana hizo un voto de castidad perpetua y a los 12 años era asidua a todos los actos religiosos que podía y su caridad era inmensa.  

A pesar de haber expresado su intención de ser religiosa, en 1343 su abuelo la comprometió con el barón Roberto II de Sillé. Juana obedeció, pero le recordó al abuelo que no podía quitarle una esposa a Jesucristo sin que nada pasara. Y pasó: el abuelo de Juana falleció repentinamente el mismo día en que ella contraía matrimonio. Viendo esto el esposo, le permitió su vida de piedad y no la tocó jamás, permitiéndole que conservara su virginidad. No era un hombre especialmente piadoso, pero sí temeroso de Dios y realmente no quería le ocurriese lo mismo que al abuelo de Juana. 

El matrimonio duró poco, pues Roberto murió en 1362, a causa de las heridas recibidas en una de las batallas de la Guerra de los 100 años entre Francia e Inglaterra. Juana ya libre del todo, se dedicó a la oración y la caridad. A pesar de haber perdido toda su fortuna por las pendencias del marido. Ella no tenía nada para sí misma, pero aún tenía para dar a los pobres. Sus suegros la culparon de todos los males de su hijo muerto, le robaron lo que le correspondía y la echaron de la casa familiar. Intentó volver a casa de su madre, pero cuando esta comenzó a buscarle un nuevo marido, huyó de allí para servir como sirvienta en el hospital de San Martín. 

En 1388 tomó el hábito de terciaria franciscana y comenzó una vida de reclusión en una pequeña celdilla junto a la iglesia de los terciarios franciscanos en Tours, los “cordeliers”. Oración, penitencia, trabajo manual y caridad es el resumen de su vida penitente y austera. Tuvo numerosas gracias místicas y dones como la profecía. Fue al encuentro del Divino Esposo el 28 de marzo de 1414, luego de una larga vida toda para Cristo.  

Fue sepultada en el cementerio local, pero poco después se le trasladó a la iglesia donde había vivido. Junto a su sepultura se verificaron milagros y curaciones, y el culto se consolidó. Las reliquias fueron profanadas en 1562, pero la devoción aún continúa. El papa Pío IX la beatificó el 27 de abril de 1871. 


A 29 de marzo además se celebra a 

Beato Raimundo Llull,
mártir.
San Cirilo,
diácono mártir
.
San Armogasto
y otros mártires.
San Bertoldo,
II General Carmelita
.







domingo, 10 de enero de 2021

"no hay cosa más indigna de un obispo que atesorar dinero"

San Guillermo de Bourges, obispo cisterciense. 10 de enero y 7 de mayo, traslación de las reliquias.

Nació sobre 1150, en la Casa de los Condes de Nivers. Fue niño piadoso y muy inteligente y, según su leyenda, pasaba noches enteras en oración. Se educó con su tío, el Arcediano de Soissons, que hizo de él un joven sabio y virtuoso. Llegado a los 21 años fue ordenado presbítero y se le otorgó una canonjía en la catedral de Soissons, donde era respetado y querido. También por sus relaciones familiares obtuvo una canonjía en París, con muchas rentas aparejadas, que Guillermo destinaba íntegras a los pobres.

Pero el mundo, ni aún el eclesiástico, le satisfacía, por lo cual se unió a los austeros monjes de San Esteban de Grandmont (8 y 13 de febrero), luego de dar a los pobres y necesitados todo lo que por herencia le correspondía. Fue Guillermo un monje ejemplar, el más humilde, penitente y caritativo entre todos. Esteban le tuvo gran afecto y le hizo conocido de prelados, cardenales y del mismo papa Inocencio III. Tanto reconocimiento le turbó y decidió buscar una vida más escondida, si se podía, yéndose por ello a la Orden del Císter. Durante algunos años pudo gozar de la soledad que buscaba, siendo un monje observante y callado, hábil para los trabajos y para el canto. Pero he aquí que los monjes de Font-Joan, habiendo muerto su abad, le eligieron para que les hiciera de padre abad. Accedió Guillermo solo por obediencia y amor a sus hermanos, pero poco tiempo estuvo allí, pues le eligieron por abad los monjes de Chalis.

Y como "no hay dos sin tres", ocurrió que quedó vacante la sede de Bourges, y hubo una gran división entre los canónigos, que finalmente recurrieron al arzobispo de París, hermano del obispo difunto, para que les nombrase un obispo. Este les recomendó eligieran a alguno de los abades del Císter, Orden de prestigio, que encumbraba varones santos. Así lo hicieron los canónigos, escribiendo varios candidatos en papeletas que pusieron bajo el ara del altar principal de la catedral. Cantada la misa, el arzobispo parisino sacó la cédula que tenía el nombre de nuestro Guillermo. Repitió el prelado el gesto dos veces más y volvió a salir Guillermo el elegido en cada una. El pueblo y clero que se agolpaba a las puertas de la iglesia entró en tromba reclamando saber el nombre.

Una vez sabido el nombre, se le envió el resultado a Guillermo y al papa. Cuando este lo supo, confirmó la elección, haciendo que Guillermo aceptara por obediencia. Ese mismo año fue entronizado en la sede de Bourges con júbilo popular. Fue Guillermo un prelado excelente: caritativo, celoso del culto, preocupado por los pobres, evangelizador y reformador de costumbres. Siempre llevó su hábito monacal y jamás usó manto de pieles por más frío que hiciera. 

Nunca dejó de asistir personalmente cuando era requerido al lecho de un moribundo, un enfermo o algún desvalido. Sus rentas las donaba íntegramente para los pobres o para el culto, pues su máxima era: "no hay cosa más indigna de un obispo que atesorar dinero". Y para ello no dudaba en denunciar las injusticias de los poderosos, rechazando sobornos cuando estos querían comprar su silencio. Incluso fue acusado ante el rey Felipe Augusto de promover que no se recogieran impuestos, pero el monarca, una vez se entrevistó con Guillermo, vio que todo era calumnia y si antes le estimaba, desde entonces le tomó gran afecto.

En1201 fue Legado Ponticifio de Inocencio III para hacer la paz entre Francia e Inglaterra, consiguiendo pacificar ambos reinos, no sin esfuerzo y desvelo. En 1203 presidió, por legacía papal, el Sínodo de Clertmont, para zanjar las divisiones entre el obispo y el clero, que amenazaba cisma. En 1207 realizó la traslación de San Benito (11 de julio) y a finales de 1208 el papa le encomendó participar en la Cruzada contra los albigenses. En esta tarea no duró mucho tiempo, pues el día 1 de enero de 1209 supo por revelación que no le quedaba mucho tiempo en la tierra. El día de la Epifanía predicó al pueblo un sentido sermón, que provocó muchas conversiones de herejes. Luego de esto, se retiró a su humilde habitación, y pidió los Sacramentos. Recibió el Sacramento de rodillas, a pesar de sentirse morir. El día 10 de enero aún pudo rezar Maitines en su lecho, y luego de esto, pidió le tendieran en el suelo, sobre cenizas, y así murió santamente.

Aunque el santo había dejado escrito que quería ser sepultado como un monje más en su monasterio de Chalis, la ciudad, clero y pueblo de Bourges no consintieron le llevaran el preciado tesoro del cuerpo del santo. Llegaron a aponer guardias para impedir los monjes se lo llevaran, así que estos decidieron dejarlo en Bourges, en cuya catedral fue enterrado. Pronto comenzaron los milagros en su tumba, siendo cientos los sanados por intercesión del santo obispo. La leyenda dice que el mismo año de su muerte los cruzados sitiaron Bourges y cuando parecían rendirse, el santo apareció en el cielo, sobre un caballo blanco y blandiendo una espada. Los soldados se animaron y tomaron la ciudad, matando a los 7000 herejes que tenían tomada Bourges.

En 1217 se inició el proceso de canonización, la cual celebró Honorio III el 2 de Julio de 1218. El 7 de mayo de ese mismo año se elevaron las reliquias al altar mayor de la catedral de Bourges, donde estuvieron hasta 1562, cuando los herejes hugonotes las quemaron y arrojaron las cenizas al viento.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.
-https://artsandculture.google.com/entity/william-of-donjeon/m03hk9yc


A 10 de enero además se celebra a:

San Agatón, papa.
San Gonzalo,
religioso dominico.
Beato Gregorio X,
papa
.











jueves, 24 de septiembre de 2015

San Gerardo Sagredo, carmelita.

San Gerardo Sagredo, apóstol de Hungría, carmelita, obispo y mártir. 24 de septiembre y 23 de febrero (traslación de las reliquias).



Perteneció Gerardo a la noble familia de los “Secretis” (Sagredos), emparentada con reyes, y con origen en las antiguas gens romanas. Nació en Venecia, en 986. A los cinco años le entregaron sus padres al monasterio benedictino de San Jorge, de la misma ciudad, para que se formase humana e intelectualmente. Y daba fruto, pues era aplicado a los estudios, cumplidor, devoto, paciente con los demás, humilde y estaba siempre pronto a hacer el bien. Gozaba de las ceremonias de la Iglesia, amén del silencio, el que aprovechaba siempre para hacer oración en soledad. Ya de niño era muy devoto de la Santísima Virgen María a la que consagró toda su vida futura. Cuando tenía 18 años, murió su padre en una campaña en Palestina, y su madre le llamó junto a sí para consolarse en su soledad. Su familia le consiguió un puesto de canónigo en la catedral de San Marcos, además de algunos beneficios eclesiásticos, para que pudiera mantenerse por sí mismo, y no se alejara de la carrera eclesiástica a la que se le veía encaminado.  Pero Gerardo no quería aquello, quería una vida realmente para Dios en pobreza, silencio y oración. Primero pensó en regresar a San Jorge y profesar como monje allí, pero tampoco le pareció apropiado. Muchos le conocían e igualmente le habrían adulado y tratado con deferencia.

Enterado que había un nuevo monasterio en las afueras de Venecia, fundado por monjes que venían de Palestina, les conoció y al ver que eran devotísimos de la Virgen María (hermanos suyos se llamaban), se decidió a tomar el hábito del Carmelo. Unas leyendas le hacen tomarlo allí mismo, para luego irse a Tierra Santa; pero la mayoría coincide en que queriendo conocer el origen de aquellos religiosos, se embarcó hacia el Monte Carmelo, donde tomó el hábito y profesó. Como fuere, le hallamos ya carmelita en Palestina, donde se dedicó a la oración en soledad y a la penitencia, acrecentando todas sus virtudes y dones naturales. Allí vivió unos años hasta que el Patriarca de Jerusalén, conociendo sus prendas, le mandó a Roma, como legado pontificio ante Benedicto VIII y los príncipes cristianos europeos, para hallar una solución con el asunto los griegos cismáticos y los sarracenos, que confundían unos, y perseguían los otros, constantemente a los fieles católicos. Aceptó con sumisión la encomienda Gerardo, sabiendo que esto le haría conocido y reconocido.

Llegó a Roma en 1021, y el papa le envió al emperador San Enrique (13 de julio), a la vez que le nombraba Patriarca de Antioquía, aunque solo titularmente, sin sede, pues la sede estaba ocupada por los griegos (en realidad este Gerardo es otro, no hay que confundirlos como hace la leyenda). Ante el emperador, Gerardo expuso la situación, pidiendo diplomacias o incursiones armadas, lo que hiciera falta. No se decidía el emperador, por lo que Gerardo decidió volver a Palestina. Se encaminó a Hungría, para conocer al bendito rey de Hungría, San Esteban I (16 de agosto y 2 de septiembre), que había convertido a su nación a la fe de Cristo. Una vez que se encontraron, Esteban no quiso separarse de él, porque vio la valía del religioso Gerardo le pidió se quedase en su reino para ser preceptor de su hijo el Beato Emerico (4 de noviembre). Accedió Gerardo, y además de su labor como preceptor, se lanzó a una profunda evangelización, cambiando costumbres, fundando santuarios y monasterios. También consagró el reino a la Santísima Virgen, como buen “carmelita”. Pero añoraba Gerardo la vida monacal, por lo que trajo religiosos carmelitas desde Palestina, fundando un monasterio a las afueras de Budapest, al que se retiraba frecuentemente. Deseoso de más soledad, se adentró a un bosque en absoluta soledad, donde un cuervo le alimentaba, como a N. P. San Elías (20 de julio, 12 de enero, en la Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla), y los osos le protegían de otras alimañas salvajes.

Pero le quiso San Esteban de nuevo junto a sí, para lo cual en 1035 le nombró obispo de Csanád, región aún no suficientemente evangelizada. Igualmente cumplió el santo, atrayendo a muchos a la fe. Edificó iglesias y hospitales, predicó, instituyó la caridad, y sobre todo dio ejemplo de vida entregada a Cristo. En esta ciudad instituyó la costumbre de una función solemne en honor a Nuestra Señora, todos los sábados al atardecer con procesiones, súplicas y loas a la Madre de Dios. La devoción a la Virgen María atraía a muchos a ser cristianos, por lo que Gerardo siempre llamaba evangelizadora a la Virgen. “Ella lo hace todo”, decía. Por los pobres lo entregó todo, hasta su anillo en más de una ocasión. Suplicaba limosnas a los ricos, que repartía e incluso llegó a multiplicar para poder atender a más necesitados. Para poder retirarse a la soledad, fundó varias ermitas solitarias, donde se iba siempre que podía para estar a solas con Dios.

En 1038 murió el piadoso rey Esteban y habiendo muerto años antes el príncipe, tomó el reino Pedro Orseólo, sobrino de Esteban. Era de carácter débil y en el fondo despreciaba a los húngaros, a los que consideraba bárbaros frente a los venecianos, de donde él procedía. Contaba con la aprobación de la reina y viuda de Esteban, la Beata Gisela (7 de mayo), quien había mandado cegar a Vazul, un príncipe pretendiente al trono húngaro. Y lo que son las cosas... fue un nieto de Vazul uno de los mejores reyes de Hungría: San Ladislao I (30 de enero y 29 de julio). Pedro Orseólo pronto se quitó de en medio a Gisela, despojándola de sus bienes y desterrándola. Esto trajo rebeliones en el pueblo y los nobles húngaros, con una cruel represión como respuesta. San Gerardo protestó y amonestaba al nuevo rey constantemente, recordándole el compromiso adquirido con la fe cristiana, la justicia y la paz. Echaron los húngaros a Pedro, para poner en el trono a Samuel Aba, cuñado de Esteban. Y este fue peor aún, pues ni siquiera se detenía ante la Iglesia y los lugares sagrados. En la Cuaresma de 1041 mandó asesinar cruel y públicamente a mucho de sus adversarios, para dar escarmiento. Luego pretendió que San Gerardo le coronase rey, a lo que se negó el santo. Luego de la coronación, hecha por obispos adulones, Gerardo subió al púlpito y dijo a Samuel Aba: “la observancia de la cuaresma santa, oh rey, fue instituida para que los pecadores alcancen perdón y los justos premio. Tú, habiéndola violado con muertes tan injustas, y quitádome con tantos hijos el nombre de padre, ni uno ni otro mereces para con Dios, ni con el mundo. Y porque no temo tu ira, antes estoy determinado a morir luego por la honra de mi Señor, te hago saber que al tercer año de tu reinado te hallará el cuchillo vengador, y se te quitarán la vida y cetro que con fraude y violencia has adquirido”.

Martirio de San Gerardo.
El rey quedó muy irritado con el santo ante aquellas palabras, pero planeó su venganza para más adelante, no pareciéndole prudente matarle allí mismo. Pero reinando no tuvo tiempo, pues tan malo era, que los húngaros prefirieron restituir al trono al Orseólo, que en 1043 volvió a ser rey de Hungría. Pensaron que la cosa iría mejor, habiendo escarmentado. En estos años coloca la leyenda carmelitana la profecía de San Gerardo al caballero Guido de Malefayda, que quería ser religioso carmelita. El santo le profetiza que ha de casarse, pues tendría dos  hijos que serían gloria de la Orden y de la Iglesia. Y así sería, pues uno sería el Beato Aimer o Audemar (7 de julio), que sería obispo de Puy-Vezelay y Legado Pontificio en Tierra Santa, y el otro sería N. P. San Bertoldo, I General latino de la Orden (29 de marzo). Y volvemos a Pedro el rey. Pues este, confiado en que le querían en el trono, redobló sus primeros desmanes, así que en 1046 fue destronado por los príncipes Andrés y Bela, hijos de aquel Vazul castigado por Gisela. Así, se coronó Andrés I de Hungría, un rey que despreciaba el cristianismo, por lo que pronto aquellos paganos que estaban en la sombra, se hicieron con el poder, arrasando iglesias y monasterios, castigando y aún asesinando a sacerdotes y cristianos. Se cumplía la profecía de San Gerardo.

Este mismo, sabía que vendrían a por él. Aún así, partió acompañado por los obispos Bezther, Buldo y Benetha, al encuentro de los príncipes, para asistir a la coronación de Andrés,. Esa noche, estando en una ermita, tuvo la revelación de su martirio y el de Beztherio y Buldo. Al otro día celebraron una devota misa y se encaminaron hacia el Danubio, donde se encontrarían la comitiva real. Llegados al río, hallaron al capitán Vata, feroz pagano y enemigo de Cristo, que viendo a los tres obispos, mandó a sus soldados les apedreasen. Benetha pudo huir, salvándose, pero Bezther y Buld murieron por las heridas de las piedras (ambos son venerados igualmente a 24 de septiembre). Al ver los paganos que con San Gerardo ocurría que las piedras no le tocaban, sino que permanecían suspendidas en el aire, para luego caer suavemente, se encarnizaron más con él. Le sacaron del carro, le ataron a una de las guías del mismo y lo arrastraron hasta unas peñas desde donde le arrojaron. Al llegar abajo, viendo otros soldados que aún vivía, le atravesaron el corazón con una lanza, estrellaron su cabeza contra una piedra y arrojaron el cuerpo al río. Era el 24 de septiembre de 1047. Al día siguiente, unos religiosos sacaron el cuerpo del santo y lo enterraron secretamente en una iglesia cercana.

En 1054 Andrés decidió reconvertir la nación al cristianismo, con lo cual cesó la persecución a la Iglesia, y los canónigos de Csanád decidieron trasladar las reliquias de su querido obispo mártir, hallando el cuerpo incorrupto. En 1079 un concilio nacional decidió proclamar mártires a todos los que por la fe habían padecido la muerte en aquellos años turbios, lo cual puede considerarse la canonización de Gerardo. En 1400 las reliquias fueron trasladadas a Venecia, a la iglesia de Santa María de Murano. En el siglo XVI su memoria entró a la Orden del Carmen como santo propio. Sobre las certezas de su biografía y su pertenencia al Carmelo, el primer problema lo hallamos en que su “vita” la escribió un autor anónimo, en quien dice basarse Lezana en sus “Annalecta”, amén de otros autores que cita. Hay que decir que lo mismo hicieron los servitas y los benedictinos, teniéndole como santo propio. Con los servitas, pues no hay mucho que decir, pues el santo vivió al menos 200 años antes que la fundación de esta Orden. Los benedictinos tendrían más razón, pues el santo vivió en un monasterio de su Orden, aunque no está claro si llegó a profesar allí. Los carmelitas hicieron una defensa de esta pertenencia, pero como toda leyenda, se basa en alusiones y suposiciones. Una de ellas, la más peregrina es que no se entiende como habiéndose criado en una Orden tan prestigiosa como la de San Benito, hubiera dejado los hábitos, saliendo del monasterio para ser canónigo de San Marcos.


Fuente:
-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen".  FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678.


A 24 de septiembre además se celebra a 
San Hermann el Paralítico, monje
Beato Marcos Criado, trinitario mártir

viernes, 31 de agosto de 2012

Iconografía de San Ramón Nonnato

San Ramón.
Iglesia de San Eustaquio, Roma
Pregunta: Hola me podrias decir que significa el sombrero,el saco de dinero que tiene a sus pies y la palma que tiene en la mano izquierda San Ramon no nato gracias. Canadá

Respuesta: Claro que podría hacerlo, y lo hago encantado. La iconografía de San Ramón (31 de agosto) recoge esos símbolos:


El sombrero:
Es de color rojo y su nombre es "capello", y era propio de los cardenales antiguamente. Ramón fue nombrado cardenal, aunque no llegó a gozar de los beneficios de su nombramiento. Normalmente lo lleva a los pies, lo cual indica su desprecio por las honras, aunque sean eclesiásticas. En todo santo, el atributo a los pies (báculos, coronas, mitras, etc) significan eso: desprecio por las honras del mundo o de la Iglesia. El capello también acompaña a San Francisco de Borja (3 de octubre), San Raimundo de Peñafort (7 de enero), San Pedro Damián (21 de febrero), San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua); los cuatro, en el suelo. San Jerónimo (30 de septiembre), San Roberto Belarmino (17 de septiembre) y San Buenaventura (15 de julio) , del que destaco que en su iconografía el capello suele colgar de un árbol, pues narra su leyenda que en el momento en el que le dieron la noticia de su nombramiento cardenalicio estaba fregando los platos de su convento y dijo: "colgadlo de un árbol, hasta que termine mi tarea".


La bolsa de monedas: Normalmente también a los pies. Indica que, aunque los mercedarios, Orden religiosa de Ramón, necesitaban dinero para el rescate de los cautivos cristianos, el santo confiaba en la Providencia y se lanzaba a rescatar cautivos sin medios, incluso quedándose preso él mismo, como fue frecuente en otros mercedarios, santos o no. Este atributo también le pertenece a San Pedro Nolasco (29 de enero), San Juan de Mata (17 de diciembre y 8 de mayo) y, en menor grado, a San Francisco de Asís (4 de octubre y 17 de septiembre), que también lo lleva a los pies, pero por otra causa: desprecio las riquezas.


La palma:
Indica victoria, como en todos los santos, especialmente los mártires, pero no solo ellos la portan. En Ramón lleva tres coronas: castidad, elocuente predicación y martirio, (este último incruento pues aunque padeció muchísimo no murió de muerte violenta). Es claro que estas interpretaciones no son exaustivas, pues pueden significar varias virtudes. También llevan la palma triplemente coronada San Alberto de Sicilia (7 de agosto), San Ángelo Mártir (5 de mayo), San Pedro Mártir (6, 29 y 30 de abril) y Santa Rita de Casia (22 de mayo), Santa Isabel de Hungría (17 de noviembre), en ambas significan sus tres estados: casada, viuda, religiosa;  Santa Venera o Paraskeva (virgen, apóstol y mártir), San Gonzalo García, mártir de Japón (6 de febrero), San Pedro Tomás (8 de enero) y a veces San Francisco de Paula (2 de abril), según se dice que "Dios le premió con tres coronas por su humildad, pobreza y pureza". 


La custodia:
Por la que no me pregunta, es el Santísimo Sacramento, del que Ramón fue devotísimo. También es atributo de San Pascual Baylon (17 de mayo), San Pedro Julián Eymard (2 de agosto), San Jacinto de Polonia (17 de agosto), San Antonio de Padua (13 de junio), Santo Tomás de Aquino (28 de enero, traslación de las reliquias, y 7 de marzo), San Alfonso Ligorio (1 de agosto), San Miguel de los Santos (10 de abril y 8 de junio), San Norberto de Premontré (6 de junio), Santa Bárbara (4 de diciembre), Santa Clara de Asís (11 de agosto y 23 de septiembre), Santa Juliana de Mont Cornillon (5 de abril), Santa María Magdalena de Pazzi (25 de mayo), y algunos más. 


El candado:
Normalmente sobre los labios o a veces en la palma. Recuerda como le fue puesto un candado, pérforándole los labios con un hierro al rojo vivo, impidiéndole predicar el evangelio. No le hizo falta, en sus manos se grabaron milagrosamente los Nombres de Jesús y María; sólo con levantarlas, ya predicaba. 


Las coronas:
En algunas pinturas aparece entre Jesús, que le ofrece una corona de espinas (una vida llena de padecimientos por Él) y la Virgen, que le ofrece una corona de flores (el premio inmediato del paraíso). Sabido es que Ramón eligió una vida dura y sacrificada por la gloria de Dios y los cautivos cristianos. Otra corona de flores alude al premio de la Virgen de la Merced a su virginidad y pureza. 

También es frecuente la estampa donde le acompañan unas mujeres suplicantes, indican su protección sobre la maternidad, los partos y demás. En algunos casos va de hábito blanco con escapulario y capa blancos y el escudo mercedario; pero por lo general lleva la muceta roja cardenalicia. Y ya, para terminar, te indico que también es patrón contra los rumores, los chismes y calumnias, por lo de su boca cerrada.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...