Mostrando entradas con la etiqueta pilar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pilar. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de mayo de 2021

Dejó de hacer el mal y aprendió a hacer el bien.

San Nicetas de Pereslav, estilita y mártir. 24 de mayo. 

Vivió en el siglo XII y fue un recaudador de impuestos muy odiado en Pereslav, por su dureza con los pobres y su vida disoluta. Se convirtió oyendo en la iglesia el texto de Isaías "purificaos y lavaos, dejad de hacer el mal y aprended a hacer el bien". Dejó a su esposa y su familia, y se retiró a un monasterio para vivir en penitencia. Luego se puso una capa de cadenas de hierro sobre la piel desnuda y se subió a un pilar. Allí vivió durante un tiempo no conocido, pero debió ser bastante, para que el hierro, pulido por el uso y el roce pareciese plata; hecho por el cual fue derribado de la columna y asesinado por dos ladrones para robarle. Su sepultura se llenó pronto de peregrinos por los milagros constantes. 




A 24 de mayo además se celebra a:

jueves, 12 de octubre de 2017

Santa Sofía de Toro, ¡al fin!

Hoy es un día feliz para mí. Luego de varios años con una duda, ya está zanjada, y eso para uno que lee y escribe de santos, es mucho. Hace años contacté por medio de un amigo con las monjas premonstratenses de Toro, cuyo monasterio se llama de Santa Sofía, aunque esté dedicado a San Norberto (6 de junio). quería tener datos sobre la santa, pero la religiosa sabía menos que yo, y solo supo decirme que la celebraban a 18 de septiembre. Pero claro, eso era solo por asociación con la mártir Santa Sofía (18 de septiembre y 15 de mayo, traslación de las reliquias). Pero eso no me convencía, cuanto más que la imagen de la santa del retablo luce claramente el hábito de las canonesas de Premontré. Luego de años de búsqueda, hallé una pista, y unos pocos datos. En realidad se trata de:

Santa Sofía y compañeras premonstratenses mártires. 12 de octubre. 

Este grupo de monjas premonstratenses vivió en el monasterio de Zukowo, Polonia, fundado en 1209 por el príncipe Mestevin I de Pomerania. El 12 de octubre de 1224 los prusianos atacaron la ciudad, saquearon el monasterio y ante la negativa de las religiosas de traicionar sus votos monásticos, fueron asesinadas por los invasores junto al río Radunia. Se llamaban Sofía, Miroslava, Benedicta, Eva, Miroslava (otra), Cecilia, Eufemia, Bogudaja, Eufrosina y Elisabet. Como el monasterio fue destruido, las diez mártires fueron sepultadas en la colina del martirio, donde se construyó una capilla para la veneración de su memoria.

Ya como llegó esa devoción a los fundadores del monasterio es algo que se me escapa. 


Fuente: 
https://ia801406.us.archive.org/26/items/dastotenbuchdes00perlgoog/dastotenbuchdes00perlgog.pdf 


A 12 de octubre además se celebra a
Beato Jacobo de Ulm, religioso dominico.
La Traslación de San Panthalo, obispo y mártir.

jueves, 1 de octubre de 2015

Santa Sidonia y la Túnica Inconsútil.


Santa Sidonia de Georgia, virgen. 1 de octubre.

La leyenda de esta santa está relacionada con las fábulas evangélicas y la reliquia de la Túnica Inconsútil de Cristo. El origen de todo está en el Evangelio de San Juan: “Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: ‘No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca’. Para que se cumpliera la Escritura: ‘Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica’” (Jn 19,23-24). El Evangelio no da más detalles de ese vestido, y algunos escritores espirituales le han dado un sentido simbólico, generalmente referido a la falta de costuras como la falta de divisiones entre los cristianos. Pero bien, vamos a la leyenda:

Según esta, vivían en Mtskheta, Georgia, una familia formada por una viuda y sus hijos Elías y Sidonia. Elías era soldado del Imperio Romano y estaba destinado a Jerusalén en tiempos de Cristo. La madre había oído hablar de Jesús y creía en su Palabra, por lo que hizo jurar a Elías que jamás haría nada contra el Mesías. Llegó el tiempo de la Pasión y Muerte del Señor y Elías fue uno de los soldados encargados de llevar a Cristo al Calvario. Estando allí, vio como algunos de sus compañeros tomaron la túnica y fue quien dijo, esperando ganarla, que la echaran a suertes. Y quiso la providencia así fuera, aunque otra versión dice que la compró al ganador. Entretanto, su madre, allá en Mtskheta, oyó los golpes de los martillazos sobre los clavos mientras crucificaban a Cristo, y rota de dolor lloró junto a Sidonia. Esta se encaminó hacia Jerusalén, y cuando llegó halló a su hermano en posesión de la preciada reliquia, se la pidió y Elías se la dio. Sidonia regresó a Georgia, donde llevó una vida piadosa, entregada a Cristo y a la veneración de la Santa Túnica, por medio de la cual obró algunos prodigios. Aún joven enfermó y falleció con el objeto de sus amores entre las manos, siendo enterrada así mismo. Otra versión dice que al momento de recibirla, falleció en el acto, y fue imposible arrancar la Túnica Sagrada de sus manos.

Tres siglos pasarían para que la memoria de aquel vestigio material del Señor volviera a ser venerado. Habitaban en Mtskheta el judío Abiatar y su hija, también de nombre Sidonia, a los cuales convirtió Santa Nino de Georgia (14 de enero), la apóstol de los georgianos. Estos guardaban la memoria de su antepasada Sidonia y la tradición que allí estaba la Túnica de Cristo. A Santa Nino se le reveló mediante una columna de fuego, la tumba de Santa Sidonia, sobre la cual había crecido un hermoso cedro, del que Nino recibió el mensaje que habría de servir para levantar un maravilloso templo en honor de la Túnica Inconsútil allí enterrada. Efectivamente, fueron halladas y elevadas las reliquias de Santa Sidonia y la Túnica, y junto a ella dos clavos de la Cruz de Cristo (uno de ellos sería trasladado a la catedral de Sioni, Tbilisi). Ocurrió otro portento: de las siete columnas de madera sacadas del cedro, una de ellas resultó milagrosa, pues de ella manaba un aceite curativo, y además, se sostenía en lo alto sin apoyo alguno, levitando. Así estuvo todo un día y una noche, hasta que Sana Nino hizo una vigilia de oración.

El "pilar viviente" sobre la sepultura de Sidonia.
Levantado el templo llamado Svetitskhoveli (“pilar dador de vida”), enterrada en él Santa Sidonia y colocada la Túnica del Señor en un relicario visible, pasaron siglos de devoción. En el siglo XI se levantó una hermosa catedral que aún hoy es uno de los lugares de culto más importantes de Georgia, y la sede del “Katholikós”, Patriarca de toda Georgia. En el siglo XIX estaba en mal estado de conservación, sobre todo los frescos, así que, ante una inminente visita del Zar Nicolás I ¡encalaron todos los frescos!. Al final el zar no fue, pero el mal estaba hecho. Hubo de hacerse una pormenorizada restauración, para volverlos a sacar a la luz. En 1617 el Sha de Persia invadió Georgia, saqueó el complejo catedralicio y se llevó la Túnica, reteniéndola hasta 1625, en que la donó a Miguel I zar de Rusia, de la dinastía Romanov, el 10 de julio de 1625 (la Iglesia Rusa celebra litúrgicamente esta traslación). Alexei I la trasladó a la catedral de San Elías de Iaroslav en 1650. Allí estuvo hasta que se perdió, para aparecer nuevamente un fragmento en el Museo de Arquitectura Histórica de Iaroslav, dentro de su relicario, aunque ya solo un fragmento de la Túnica Inconsútil.

Está claro que las evidencias históricas de esta reliquia son pocas y la leyenda de Elías y Sidonia, hasta la de Santa Nino son simplemente recreaciones para dar una secuencia "histórica" sobre la Túnica de Cristo, pero que no se sustenta más allá del siglo XI, con la elevación de la catedral del "pilar viviente".


A 1 de octubre además se celebra a  
San Suliau de Bretaña, abad
San Remigio de Reims, obispo.

martes, 23 de junio de 2015

Vuelve otro Estilita: el Joven

San Simeón Estilita, el Joven. 23 de junio y 3 de septiembre.

Santos Juan y Simeón el Joven.
A Simeón Stilita se le llama “el Joven” o “el Menor” para distinguirle del otro Simeón Estilita "el Viejo" (5 de enero; 29 de junio; 27 de julio, Iglesia Jacobita, y 1 de septiembre, Iglesias Griega y Bizantina). Sus padres fueron el comerciante de telas, tintes y especias, Juan y santa Marta (4 de julio), originarios de Edesa. Estando embarazada, su madre tuvo una revelación de San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza), de quien era muy devota, que le aseguró que tendría un hijo agraciado por Dios, y que sería luz en el mundo, por su penitencia y vida orante. Y nació Simeón, llamado así en honor al Estilita “viejo”, en Antioquía, en 521. La leyenda nos dice que el amor a la penitencia se manifestó muy pronto, pues el bebé Simeón no mamaba de su madre ni los viernes, ni las vigilias de la Iglesia. En fin… 

Cuando tenía 5 años ocurrió un terremoto devastador en Antioquía, del que su madre y él se salvaron por estar en la capilla de san Juan Bautista, mientras que su padre pereció entre las ruinas de su casa y comercio. Desde la pobreza tuvo que trabajar junto a su madre por salir adelante. Aún siendo muy pobres, y endeudados, madre e hijo no dejaban de socorrer a los pobres, acoger peregrinos, dedicar horas a la oración. Y el niño seguía siendo tan penitente, que no sufría la falta la comida, el frío o el calor. Vivía de milagro, que dicen sus biógrafos. Lo mismo puede decirse de su intelecto, que no se vio mermado por la carencia de comodidades ni de maestros. Su madre le educó como supo, y lo hizo muy bien, porque con pocos años, el niño tenía luces y argumentos muy elevados para su edad.  A los doce años comenzó a madurar su vocación eremítica, aunque se ponían grandes esperanzas en él. Tanto el mundo como la Iglesia, y lo demuestra que con solo 12 años fue ordenado diácono, con vistas a alcanzar cargos eclesiásticos.

Pero él lo tenía claro: Cristo, y este en la soledad, era su único deseo y vocación. No le convencieron las lágrimas de Marta, ni sus ruegos, así que una noche, con quince años, salió de la ciudad sin rumbo fijo. Viajó hasta el monte Taumastoro (Monte de los Milagros), en Siria, donde había un monasterio muy austero y penitente, donde no se aceptaba a cualquier postulante sin probarle antes en la penitencia, la humildad y la caridad. Todas las pruebas las superó, y con gran agrado de los monjes, que descubrieron en el adolescente grandes prendas de santidad. Era juicioso sin arrogancia, humilde sin falsedad, penitente y alegre al mismo tiempo. Admitido como novicio, le asignaron como maestro al monje San Juan Estilita (24 de mayo), que vivía sobre la columna en medio del monasterio. Este ya le conocía desde mucho antes que llegara al monasterio, por medio de visiones en las que Dios le había revelado su persona, vestido con una túnica blanca. En breve adelantó a su maestro en las virtudes, comía solo unas lechugas una vez a la semana, oraba de continuo casi toda la noche, y durante el día mientras trabajaba o leía las Escrituras o a los Santos Padres. Todas las noches rezaba el salterio entero, y todos los salmos durante el día, haciendo genuflexiones y disciplinándose. La unión con Dios era constante, cada acción o palabra estaba llena de la presencia de Dios, tan cara a la vida monástica.


Poco a poco fue haciéndose más conocido, y con ello llegaron las tentaciones de fama y vanagloria, a las que resistió siendo más penitente y humilde. Más aún. La leyenda cuenta que no contento el diablo, tentó a un pastor que por allí vivía para que comenzara a difamarle y ante el nulo efecto, le metió en la cabeza que lo asesinara. Apenas tomó un cuchillo, se le paralizó el brazo y comenzó a secársele, cayendo la carne y dejando ver el hueso. Arrepentido corrió al monasterio y confesó sus intenciones pecaminosas instigadas por el diablo. Simeón le abrazó tiernamente, le perdonó y le sanó el brazo. El pastor, arrepentido, lo dejó todo y entró al monasterio para hacer penitencia toda su vida. 

En unos años Simeón había aventajado tanto a su maestro, que este y el abad, le permitieron en 541 tener su propia columna separada de la de Juan. Era más alta y estrecha que la de su maestro, y en torno a ella congregó a sus propios discípulos atendidos por su santa madre que lo había vendido todo para los pobres y acompañaba a su hijo viviendo al pie de la columna, sirviéndole a él, a los monjes y a los peregrinos.
Pero en esta nueva fase sin supervisión exageró en la penitencia, pues se ató una cuerda a la cintura, tan fuerte, que le hizo una llaga que permitió se hundiera la cuerda en la carne, pudriéndola. Emanaba un olor tan pestilente, que Juan le ordenó se la quitara para siempre, a lo que obedeció Simeón, como buen santo, para el que la obediencia es lo primero. Se había adherido tanto la cuerda, que fue necesario cortar trozos de carne, estando a punto de morir. 

Pasados los tiempos de tentaciones y cargas del demonio, le llegó el tiempo de la serenidad espiritual, siendo colmado por Dios de gracias y bendiciones, dándole dones inefables. Le libró de morir luego que un rayo alcanzara su columna y esta se derrumbara. Los monjes hallaron al santo sonriendo entre los escombros. Alcanzó una contemplación elevadísima, estando en éxtasis casi continuamente, llegando al conocimiento de verdades de la fe y misterios de la Revelación. Tuvo don de conciencias, libraba a los endemoniados, predecía acontecimientos futuros y cercanos en el tiempo, que él mismo podía comprobar se hacían realidad. También tuvo el don de milagros, sanando a muchos con solo trazar la señal de la cruz, o incluso mirarles desde lejos, aunque esta forma de sanar distante no le gustaba, porque siempre acompañaba los prodigios de palabras de vida eterna, no menos sanadoras. La fama hizo que en 554 el obispo de Seleucia le visitara y le ordenara presbítero en contra de la voluntad del santo.

Ya ordenado, su misión dio un paso adelante: comenzó a escribir, además de predicar. Sermones y obras ejemplarizantes escribía a los que le pedían algo. Escribió cartas y obras teológicas. Defendió el culto a las imágenes sagradas, para lo que escribió una carta al emperador Justiniano, recordándole su deber de defender la ortodoxia de la fe cristiana. Una carta tan llena de unción y verdad, que el emperador la tuvo en gran precio para defender la devoción a las imágenes. Doscientos años después aún la citaba el Segundo Concilio Ecuménico de Nicea, incluyéndola entre su argumentario los defensores de las imágenes. También denunció el santo los errores de las herejías que persistían en su tiempo.

En 566 se hizo construir una columna más alta aún, ya separada del monasterio, y junto a la cual reuniría a sus discípulos y su propio monasterio. En esta columna vivió 26 años más. A inicios de 592 supo por revelación que ese mismo año moriría. Convocó a los monjes, y cada día les exhortaba a ser vigilantes, a no perder la humildad y la caridad. Finalmente, el 24 de mayo, con 75 años de edad, falleció, viéndose grandes luces en el cielo en ese momento. 


Fuente: 
-"Novísimo año cristiano". JEAN CROISET. Madrid, 1847. 


A  23 de junio además se celebra a
Santa Etheldreda de Ely, reina y abadesa.
San Walter de Onhaye, presbítero mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...