Mostrando entradas con la etiqueta Cesáreo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cesáreo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de noviembre de 2017

San Cesáreo, el "aguafiestas".

Santos Cesáreo, diácono, y Julián, presbítero; mártires. 1 de noviembre.

San Cesáreo.
Cuenta su leyenda que, imperando Claudio, a mediados el siglo I, Cesáreo, diácono africano, llegó a Campania para predicar el Evangelio. Llegó a Terracina en plenas fiestas de Apolo, durante las cuales los devotos del dios tenían la costumbre de despeñar a un joven, al que previamente habían alimentado copiosamente durante 9 meses, y al que luego quemaban (vivo o muerto, como estuviera) como un sacrificio en honor al dios para obtener prosperidad para el pueblo y larga vida para el emperador. Apenas Cesáreo supo de aquella abominación, les "aguó la fiesta" clamando contra aquella maldad, al tiempo que predicaba a Jesucristo. Entonces fue arrestado por orden de Luxorio, gobernador de Terracina, quien lo entregó a Leoncio, procónsul de Campania.

Este mandó que desnudaran al santo, y así le llevaran al templo de Apolo. Estando ante el templo, Cesáreo hizo oración y el edificio se destruyó por sí solo, matando a Firmino, un sacerdote pagano que era conocido por denunciar cristianos y pedir tormentos para ellos. Ante semejante portento, comenzó una protesta popular, pues muchos querían que asesinaran de una vez a Cesáreo, mientras que otros clamaban por que le dejaran libre, no fuera que tuviera razón en sus palabras. Leoncio buscó el punto medio y envió a Cesáreo a la prisión, donde el santo padeció hambre, castigos y frío casi dos años. Pero Dios le confortaba, y además, hizo crecer sobre su cuerpo un espeso pelaje para que no tuviera frío. A los dos años fue sacado de la prisión para ser condenado a muerte. En el momento de su sentencia una luz milagrosa descendió sobre él, lo cual provocó la conversión de Leoncio. Este renunció a asesinar a Cesáreo, que fue devuelto a la cárcel. Leoncio abandonó su cargo, se hizo bautizar por el presbítero Julián y al poco tiempo fue martirizado. Su memoria es a 30 de octubre. 

Luxorio tomó el cargo de procónsul y mandó detener al presbítero Julián. Cuando lo tuvo ante él, lo metió en un saco junto a Cesáreo y los arrojó al mar, donde murieron ahogados. Un cristiano llamado Eusebio sacó los cuerpos del mar, y los enterró piadosa y secretamente. A los pocos días Luxorio murió mordido por una serpiente.

Hay que decir que las Actas de estos santos no son originales, pero son antiguas y parecen basarse en tradiciones conocidas por los cristianos. Sus nombres aparecen ya en martirologios del siglo IV y, además, Cesáreo está mencionado en el Sacramentario de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), lo cual es evidencia de un culto al santo ya establecido. Ciertamente, todo sea dicho, hay algunos errores, pues muchos hagiógrafos los hacen padecer en el año 300, bajo Diocleciano, lo cual sería imposible, pues los sacrificios humanos habían sido prohibidos en el año 97, y esta condena fue ratificada sucesivamente por los demás emperadores hasta que ya no hizo falta hacerlo, pues era algo del pasado. Debieron padecer antes del 97, y bien pudo ser durante Claudio.   

Busto relicario.
Terracina.
Otros hagiógrafos hablan de dos santos diferentes, uno el martirizado en Terracina y otro romano, con una iglesia dedicada a su memoria en la Vía Appia, donde habría reliquias suyas, llevadas allí por el monje San Eusebio (5 de noviembre). Esta coincidencia con el nombre del protador de las reliquias es lo que les hace pensar que las Actas, tardías sin duda, se basarían en el culto del Cesáreo romano.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año". P. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 1 de noviembre además se celebra a
San Harold Bluetooth de Dinamarca, rey mártir.
San Sabaulin de Bretaña, abad. 
San Austremonio de Clermont, obispo.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Santa Cesárea de Arlés.

Pregunta: Hola Ramón como estas. Antes que nada felicitarte y darte gracias por esta página que es tan completa y agradable de leer ya que me interesa mucho el tema de la vida de los Santos. Leyendo el catecismo me encuentro con una frase de Santa Cesárea la joven, según menciona en el mismo. Me gustaría conocer datos de esta santa, a la cual la Iglesia le ha dado el honor de ser mencionada en el catecismo a través de sus palabras, y saber si se trata de Santa Cesárea de Arles o es otra distinta. Muchas gracias! Saludos cordiales.

Respuesta: Muchas gracias por tanta amabilidad, solo hago lo que buenamente puedo, y me rodeo de gente que me ayuda.

La frase a la que aludes es: "No hay ninguna doctrina que sea mejor, más preciosa y más espléndida que el texto del evangelio. Ved y retened lo que nuestro Señor y Maestro, Cristo, ha enseñado mediante sus palabras y realizado mediante sus obras" (Santa Cesárea la Joven, Rich.). Y se encuentra citada en el CIC, Capítulo Segundo, Parte IV, en la que se habla sobre el Evangelio, de su importancia en la Iglesia y lo que ha significado para los santos. Y vamos a ver que sabemos de quien escribió esto: 

Santa Cesárea de Arlés, abadesa. 11 y 12 de enero. 
Nació a finales del siglo V y murió a principios del VI. No se sabe mucho de ella, sino a partir de su hermano, San Cesáreo de Arlés (27 de agosto), que la llamó junto a sí cuando quiso fundar un monasterio femenino en la ciudad de Arlés. El primer monasterio, San Juan de Alyscamps, a las afueras de Arlés fue asolado por los bárbaros en el 508, y Cesáreo lo trasladó al interior de la ciudad. Lo inauguró el 26 de agosto de 512, y aún existe, como Abadía de San Cesáreo, aunque con la regla de San Benito. Allí se trasladó Cesárea, que ya era religiosa en un monasterio de Marsella, donde practicaba la oración, penitencia y demás virtudes.


Cesáreo entrega
la Regla a Cesárea
Era un monasterio para vírgenes y viudas, que se dedicarían a especialmente a la oración, la caridad, al auxilio de los pobres y al cuidado de los enfermos. En estos tiempos, estas actividades apostólicas no estaban reñidas con la clausura, que se entendía no tanto como la imposibilidad de salir fuera las religiosas, sino como la imposibilidad de que entraran los extraños. Los monasterios tenían dependencias anexas como hospederías, hospitales, horfanatos, pero estaban separadas de la zona de clausura. 

Junto a su hermano Cesárea escribió (durante siglos se dijo que solo era obra de él) una regla monástica específicamente para mujeres, siendo la primera que se conoce de este tipo. A mediados del mismo siglo, Santa Radegundis (13 de agosto) pidió seguirla en su monasterio de Poitiers, y se le concedió, en contra de la opinión de San Medardo (8 de junio). La Regla establecía que las religiosas debían trabajar en costura o lavado, o en la transcripción de libros, y con ello mantenerse. Debían estudiar al menos dos horas al día. La carne y otros alimentos caros estaban terminantemente prohibidos, salvo para las enfermas. El baño diaro era obligatorio. Las vestiduras de la iglesia debían ser sin bordados ni trabajo fino alguno, así como los hábitos. No estaban sujetas a superior ni obispo alguno, salvo a la abadesa.

En 529, parece que joven aún, Cesárea murió, tan pobre, que hasta su hábito donó a la comunidad. Fue enterrada en la tumba que su hermanohabía preparado para ambos cuando llegase su momento. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) la llama "santa y bienaventurada", y San Venancio Fortunato (14 de diciembre) habla de ella en sus versos. Le sucedió otra Santa Cesárea (12 de enero también) llamada "la anciana", porque vivió muchos años.


A 11 de enero además se celebra a 
San Egwing de Worcester, obispo.
Santas Ethna y Fiedhealm de Tara, vírgenes. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...