Mostrando entradas con la etiqueta predicadores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta predicadores. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de marzo de 2015

De Agua y de Luz

Santa Photini e hijos y compañeros mártires. 20 de marzo y 26 de febrero (griegos). 


Si el III Domingo de Cuaresma leemos el Evangelio de la Samaritana (Juan 4, 5-42), lleno de simbolismo, y cargado de misericordia y luz, en esos días cercanos celebramos la memoria de una mártir a la que su leyenda identifica con esta santa mujer: Santa Photini o Fotina, la Samaritana. Hay que partir del hecho de que la asimilación de ambas es totalmente legendaria y con pocas garantías de realidad. Aún así, es interesante adentrarse en el mundo de la hagiografía y la leyenda, que siempre portan un mensaje evangélico.

Todos los documentos que sobre ella tratan son de origen griego, tardíos y con poco crédito. Los Bollandistas, Butler, etc., los tratan con reservas y aunque recogen las leyendas, como investigadores que son, dejan claro el carácter legendario, aunque subrayan el mensaje de fe que trasmiten. Según estas Actas, que no siempre coinciden, una vez convertida Photini, cuyo nombre significa “iluminadora” (y ya esto es todo un mensaje), comenzó a seguir a Jesucristo con el grupo de las santas mujeres. Luego de Pentecostés, acompañó a San Pedro Apóstol (29 de junio, 1 de agosto, 18 de enero, 22 de febrero y 18 de noviembre) a Roma y luego del martirio de este y del de San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), se retiró a Cartago, con su hijo José, donde se dedicaron a predicar el Evangelio, con gran fruto.

Mientras, su otro hijo, de nombre Víctor, hacía carrera de militar en Roma y Asia Menor. Estando de servicio, fue mandado a llamar por Sebastián, el gobernador de Atalia, e inquirido sobre su fe y la de su madre y hermano, conocidos ampliamente como predicadores de la nueva fe. Sebastián le animó a mantener la fe en secreto, y que avisase a su familia de los peligros que podían correr (parece una realidad del siglo XXI) por manifestar su fe públicamente y lograr conversiones. Víctor se negó a ello, ante la admiración de Sebastián, que obtuvo la gracia de la conversión mediante una aparición de Jesucristo, que le había cegado hasta que se bautizase y recuperara la visión. Victor tuvo conocimiento de ello por el mismo Sebastián y se alegró con él. Al enterarse Nerón de esta conversión tan sonada, mandó detener a ambos y los llevaran a Roma, junto a Photini y José. Cristo mismo avisó en una visión a Víctor de lo que se le avecinaba y le dijo: “desde hoy te llamarás Photino, porque darás luz a otros en mi nombre”.

Llegados a Roma, Photino (antes Víctor) y Sebastián fueron interrogados y al no querer sacrificar a los dioses, fueron sometidos al tormento de la prensa, en el que aplastaban lentamente el cuerpo o una parte de este, fueron descoyuntados y cegados. Como no renegaban, fueron enviados a prisión. Entre tanto, Photini, José y las hermanas de Photini, Ciríaca, Phótides y Parasceves, Anatolia y Thais fueron apresados y las mujeres enviadas con la hija de Nerón, Domnina, a la que convirtieron junto a sus esclavas. Ante esto, Nerón montó en cólera y decidió acabar con la vida de los hombres, y mandó que José, Sebastián y Photino fueran crucificados y azotados. Al ver que no morían, les cortaron las piernas y los desollaron vivos, muriendo agónicamente.

Supuesta cabeza de "La Samaritana"
venerada en Montenegro.
Pensando que Photini y las mujeres se atemorizarían, las mandó llamar y al ver que no cejaban y proclamaban a Cristo, mandó desollar a Photini y arrojarla a un pozo. A las otras mujeres mandó cortarles los pechos e igualmente desollarlas, para finalmente ser decapitadas, salvo a Phótides, a quien la mandó atar a dos árboles tensos para ser descuartizada al soltarlos. Luego mandó llamar a Photini, le exigió sacrificar a los dioses, a lo que esta respondió escupiéndole al rostro y clamando: “¡Hombre impío y ciego; libertino y estúpido! ¿Crees que soy tan necia como para renunciar a mi Señor y sacrificar a ídolos tan ciegos como tú?”. Nerón no se lo pensó más, la mandó arrojar de nuevo al pozo y que fuera sellado. Allí murió.

¿Que puede haber de cierto en esta narración? Pues lo más probable, viendo otros casos, es que se trate de varios mártires dispersos a quien el culto y la necesidad de saber más de ellos ha unido en un grupo y relacionado entre sí. Hay más casos, como Santos Cecilia, Valeriano y Tiburcio, o Santos Eugenia, Proto y Jacinto.

En las iglesias orientales se le identifica, sin más crítica, como dije antes, con la Samaritana del Evangelio, ya que esta también iluminó a sus familiares y demás samaritanos. Esta veneración se ha traducido en reliquias, más que dudosas, que habrían sido descubiertas por ella misma a un ciego, al que antes devolvió la vista, como buena “iluminadora”. Estas reliquias andan dispersas por el mundo, se multiplican y se repiten, confirmando que efectivamente son falsas. En la iglesia occidental no recibe culto, aunque el pasaje evangélico es ampliamente representado en misales, relieves, vidrieras, etc. Este Evangelio sobre el encuentro entre Jesús y la samaritana durante siglos ha sido fuente de meditación para los místicos. Basten dos ejemplos: Esta excelente exégesis “Jesús y la Samaritana” (http://www.religionenlibertad.com/jesus-y-la-samaritana-exegesis-y-hermeneutica-39373.htm) y este texto de nuestra Santa Madre Teresa de Jesús:
Acuérdome ahora lo que muchas veces he pensado de aquella santa Samaritana, qué herida debía de estar de esta hierba [del mundo], y cuán bien habían rendido en su corazón las palabras del Señor, pues deja al mismo Señor que ganen y se aprovechen los de su pueblo, (…) y en pago de esta tan gran caridad, mereció ser creída, y ver el gran bien que hizo nuestro Señor en aquel pueblo.

Paréceme que debe ser uno de los grandísimos consuelos que hay en la tierra, ver uno almas aprovechadas por medio suyo. (…) Dichosos a los que el Señor hace estas mercedes; bien obligados están a servirle. Iba esta santa mujer con aquella borrachez divina dando gritos por las calles.

Lo que me espanta a mí es ver cómo la creyeron, una mujer, y no debía ser de mucha suerte, pues iba por agua; de mucha humildad, sí, pues cuando el Señor le dice sus faltas, no se agravió (como lo hace ahora el mundo, que son malas de sufrir las verdades), sino díjole que debía ser profeta. En fin, le dieron crédito, y por solo su dicho salió gran gente de la ciudad al Señor.” (Conceptos 7, 6)

Es comprensible que por la importancia de este Evangelio, los hagiógrafos orientales, que es donde nace la leyenda y el culto, hayan querido “continuar” la vida de esta mujer, saber más de ella, y la hayan asimilado con una mártir venerada. 


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Obras completas". SANTA TERESA DE JESÚS.  Editorial Monte Carmelo.

A 20 de marzo además se celebra a 





jueves, 28 de febrero de 2013

Dime, espejo mágico...

Al subir unas imágenes a mi galería de Flickr, he recibido algún comentario que, en forma de pregunta, publico aquí: “que tiene que ver el diablo en el espejo?¿?¿?” pregunta relacionada a la Beata Vilana de Botti:
Respuesta: Pues ya te lo cuento en este artículo, amigo:

Beata Vilana de Botti, viuda, terciaria dominica. 28 de febrero, en Florencia, y 29 de enero.
Nació en 1332, en Florencia, de la ilustre familia Botti, y desde niña quiso servir a Dios en la oración y la penitencia. Tantas eran sus ansias, que siendo adolescente, se escapó a un convento, de donde fue sacada, comprometida con un noble, con el que fue casada a la fuerza en 1351. Detestaba su estado matrimonial, pero más aún detestaba contrariar una vez más a su padre, por lo que se sometió sin chistar (aaay, los tiempos pasados). En la vida matrimonial, ya por rebeldía, por hastío, o por que sí, se enfriaron su piedad y penitencia, y comenzó a gustar de lujos, vanidades y fiestas de todo tipo. Se hizo poner espejos (todo un lujo en sus días), ante los que pasaba ratos contemplándose. Hasta que un día (y entramos en materia) quiso Dios que en este espejo apareciera un demonio horrible, con sus mismos adornos y maquillajes, y tan horrible fue, que se desmayó en el acto. Al volver en sí, repitió la experiencia por tres veces y en tres espejos diferentes, así que se convenció de la fealdad de su alma y su segura condenación.


Esta fue su conversión, su experiencia fundante, sobre la que se basó su vida espiritual posterior: retomó sus prácticas penitenciales, se deshizo de vestidos, joyas y maquillajes. Volvió a la oración y la caridad cristiana. Quiso humillarse, pidiendo limosna de casa en casa, pidiendo por amor a los pobres, pero su familia (una vez más) se lo impidió. Esta nueva vida le trajo la incomprensión, las críticas y burlas de sus parientes, la sociedad y la misma Iglesia, que la veían como excéntrica y no conforme a su estado de casada y rica.


Sepulcro de la Beata
Al enviudar tomó el Hábito de Penitencia de la Tercera Orden dominica, y tuvo más libertad para sus obras piadosas, que si bien le atraían el desprecio de los ricos, le atraían el amor y el agradecimiento de los pobres. Padeció grandes tentaciones y fuertes enfermedades, que sufría pacientemente, auxiliada por la oración. En el momento de su muerte (1361), se durmió plácidamente, sin agonía. El cuerpo fue llevado, entre una multitud, a la iglesia de Santa María Novella, donde permaneció expuesto, siendo venerado durante todo un mes, sin mostrar signos de corrupción y donde fue finalmente enterrado. El culto se mantuvo en dicha iglesia, de forma extraoficial, pero en aumento y focalizado en torno a su tumba. Sólo en el siglo XIX, en 1824, León XII accedió a oficializar el culto, concediendo oficio a toda la Orden y a la diócesis de Florencia.


A 28 de febrero además se celebra a:


viernes, 18 de enero de 2013

Santa Margarita de Hungría

Pregunta: Quisiera saber los atributos iconográficos de santa Margarita de Hungria. Gracias. Ecuador.

Respuesta: Pues aquí te van, pero primero algo de la vida de la santa:

Iglesia de Santo Domingo.
D.F, México.
Santa Margarita de Hungría, princesa, virgen dominica. 18 de enero. 

Fue hija de los reyes de Hungría Bela IV y María de Lascaris, princesa de Constantinopla. Antes de nacer la niña en 1242, sus padres la ofrecieron a Dios por la liberación de Hungría de los tártaros. En la primera batalla, Bela los venció y huyeron, dejando Hungría en paz. Poco tiempo después nació Margarita. A los dos años tuvo de institutriz a una buena mujer: Olimpia, una viuda que le dio mucho cariño. Los reyes, con dolor, pero firmes cumplieron cumplen la promesa y la confiaron a los tres años a las dominicas de Veszprem, un monasterio fundado hacía poco y donde se admitían niñas nobles para su educación. Era tanto el cariño que se tenían Margarita y Olimpia, que esta pidió ser admitida como religiosa para permanecer cerca de la niña y seguir educándola. Antes de los cinco años aprendió el Oficio Parvo de memoria. En una ocasión vio una Cruz y preguntó que cosa era aquella, y al saberlo dijo: “Señor, me entrego toda a ti”. A los cuatro años le dieron el hábito y a los cinco se puso ella misma un cilicio. Lloraba amargamente cuando la llamaban princesa, o le recordaba tenía sangre real. A los doce años hizo profesión solemne en manos del Beato Humberto (14 de julio) quinto General de la Orden. Sus padres, contentos de verla feliz en el monasterio, edificaron otro, con el fin de que fuera su superiora al tener la edad adecuada. A los veinte años se trasladó allí con otras religiosas, implantando una vida de rígida observancia.

Aun siendo religiosa, la pretendieron el Duque de Polonia, y los reyes de Bohemia y de Sicilia, prometiendo un pacto de paz y de alianza si estaba de acuerdo y a su vez, si se negaba, discordias y guerras. Ella se negó rotundamente diciendo “prefiero la muerte a traicionar la palabra dada a mi Señor”. y con nueva consagración se veló en manos del Arzobispo de Estrogenia el día de Pentecostés de 1261. Mucho tuvo que padecer por las peleas entre su padre y su hermano, que turbaban la paz del reino y trajeron la miseria al país. Escribió a ambos, denunció sus conductas, fue despreciada y amenazada por su hermano, pero con su paciencia y empeño, logró firmaran la paz en 1266. Tuvo los dones de profecía, discernimiento de espíritus, éxtasis, sometimiento de los elementos. Murió el 18 de enero de 1270, a la edad de 28 años, rezando el salmo "In te, Domine, speravi". Su cuerpo fue venerado hasta 1526 en su monasterio, en 1618 pasó al convento de las clarisas de Bratislava hasta 1782, en que fue suprimido las reliquias dispersadas y algunas perdidas. En 1922 los dominicos de Budapest recibieron las reliquias principales. En 1789 Pío VI confirmó el culto para toda la Orden dominica, y fue canonizada por Pío XII en 1943.


Iconografía:
hábito blanco, velo y capa negros: señala su pertenencia a la orden dominicana.
corona de princesa: puede lucirla ceñida, en la mano o vuelta de revés, en el suelo o sobre un altar; esto señala que despreció la realeza para consagrarse.
lirios: indican su virginidad.
crucifijo y corona de espinas: por su afición a la Pasión de Cristo.



Fuentes:
-“Sacro Diario Dominicano”. FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.

-“Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores”. Fr. Manuel Amado. O.P. Madrid, 1829.


A 18 de enero además se celebra a  
San Máximo de Serbia, déspota y obispo. 
Beata Regina Protmann, virgen fundadora

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...