Mostrando entradas con la etiqueta Luz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luz. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2016

San Pedro González "Telmo".

San Pedro González Telmo, dominico. 14 de abril y 27 de abril (traslación de las reliquias).

Nació Pedro González en la bella Frómista, sin que se sepan datos de su familia y orígenes. Se calcula nació entre 1189 y 1193, según la edad de la muerte. La leyenda le pone hijo de padres nobles, cristianos fervorosos y piadosos, emparentados además con Alfonso VIII, pero es solo por rellenar lagunas. Según la leyenda, el santo fue enviado por sus padres a Palencia para estudiar bajo Dn. Raimundo, obispo de esta ciudad, y tío de Alfonso VIII, poniendo la leyenda a Pedro también como sobrino del obispo. Como fuese, lo que sí parece veraz, por otros casos, es que desde niño la familia le destinó a la carrera eclesiástica para colocarle. Ciertamente no está muy claro, pero parece que en realidad estudió sus último años de "Artes Liberales" bajo la protección de Dn. Tello, obispo amante del saber, las artes y el esplendor del culto. Allí fue compañero de estudios del príncipe y futuro rey San Fernando de Castilla (30 de mayo).

Este mismo obispo le nombró canónigo de la catedral, con un pingüe beneficio eclesiástico que le permitía vivir cómodamente. La leyenda le quiere acompañando a su mentor Dn. Tello al IV Concilio de Letrán, en 1215 y conociendo allí al gran Santo Domingo de Guzmán (4 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre, aparición de la imagen de "in Soriano"), aún canónigo de Osma y que igualmente acompañaba a su obispo. También le hace la leyenda estar presente en la batalla de las Navas de Tolosa, alentando a los soldados cristianos con su oración y prédica, basándose en que realmente el obispo Tello fue uno de los caudillos de dicha batalla. Pues entre leyenda e historia, hallamos al canónigo Pedro González que sin llevar una vida escandalosa, era dado a las vanidades del mundo, a los asuntos de este, bastante alejados de los asuntos de Dios. Así que "sin que arrastrase por el fango de los vicios su dignidad sacerdotal (…) fue abandonando las prácticas que mantienen vivo el sentimiento cristiano, (…) permanecía sordo a los llamamientos divinos que continuamente sonaban en sus oídos durante el rezo coral, concediendo al Creador una mínima parte de sus energías".

Conversión radical.
Vamos, que era un sacerdote tibio y que dedicaba al cuidado de su alma solo lo justo para evitar el pecado mortal. Su plan era vivir cómodamente, medrar en la carrera eclesiástica y no buscarse problemas. Pero el plan de Dios era otro, y se lo hizo ver a la manera de Dios, drásticamente: Quedó vacante el deanato de la catedral de Palencia y Dn. Tello movió hilos para que el papa Honorio III confirmara a su preferido para ser el Deán: su "sobrino" Pedro González, a quien Tello nombraba para el cargo con vistas a elegirle en vida como su sucesor en el obispado. Y Pedro, que era hombre apasionado de los caballos y tenía varios para su deleite, lleno de vanidad, quiso demostrar su poderío y personalidad. Mandó ensillar su mejor caballo y el día de Navidad, paseó elegantemente vestido por la ciudad, haciendo que el caballo ejecutase pasos complicados y piruetas, o que tomase gran velocidad en medio de una plaza llena de gente. Que se las gastaba bien el nuevo canónigo, vamos. Y Dios dijo "hasta aquí". Había llovido hacía poco y los barrizales estaban por todas partes de la ciudad, y llegando el flamante Deán a uno de los más sucios y fangosos, al hacer un movimiento complicado con el caballo, este le arrojó al fango en medio de la burla de todos los presentes. Al verse sucio, humillado y burlado de todos los que antes le temían o adulaban, su corazón se mudó del todo. Salió de la plaza llorando, de vergüenza y de penitencia, decepcionado del mundo y de sí mismo, de su gusto por la vanidad y el postureo. Y tal aborrecimiento del mundo le inundó, que decidió abandonarle del todo, para dedicarse por entero a Dios.

Religioso dominico.
Determinado en su conversión, se fue al recién fundado convento dominico de de San Pablo de Palencia, segunda fundación de la Orden de Predicadores en España y que la tradición pone fundado por el mismo santo Padre Domingo. No nos dice la leyenda a que edad entró en religión ni da dato alguno acerca de su noviciado, pero siendo ya presbítero y formado en teología, debió ser corto. Predicación, enseñanza, oración y misiones, era y es la vocación dominica a la que se entregó Pedro de lleno. Precisamente el convento de Palencia tenía un prestigioso colegio para formar a los estudiantes en varias materias. Allí acentuó sus conocimientos, se preparó en retórica y afianzó su formación teológica nuestro santo. Preparado para el trabajo apostólico, comenzó a ejercitar su ministerio en los pequeños pueblos de la comarca.

Poco a poco la fama de sus éxitos fue corriendo por el reino de Castilla, y llegó hasta el rey San Fernando, que por entonces preparaba su primera expedición contra los moros de Andalucía. Buscaba el rey un sacerdote santo y docto con quien dirigirse y confesarse, y halló en Pedro González (su antiguo compañero según la leyenda) a quien buscaba. Así que lo llevó a la expedición conquistadora de Córdoba. No solo al rey dirigió, predicó y confesó, sino que se entregó a combatir la lujuria y desenfrenos de los soldados, que hastiados de las campañas, buscaban en los placeres de la carne un desahogo. Exhortó, amenazó e impuso castigos, pero nada. Así que acudió al rey para hacerle ver su responsabilidad en aquello y que este hiciera valer su autoridad. Algunos, enfadados con el santo, pretendieron hacerle caer en lo mismo que combatía, y contrataron a una ramera, la cual una noche entró a la tienda del santo con  pretexto de confesarse, pero lo que hizo fue declararle su pasión por él. Y además, le conminó a pecar diciéndole que si así no lo hacían, ella inmediatamente moriría. Trató San Pedro González de disuadirla en vano, pero no queriendo que aquella alma se perdiese, tomó carbones encendidos, los extendió sobre su capa, y acostándose encima, invitó a la mujer a que yaciera junto a él. Esta, viendo aquel prodigio, huyó aterrorizada. Y los que lo habían planeado, que miraban desde lo secreto, quedaron confundidos y mudaron de vida.


San Telmo.
Iglesia del Pilar. Valencia.
Apostolado, ejemplos y milagros.
Terminada la campaña, Fray Pedro se lanzó a la evangelización de Castilla, Galicia, Asturias, León, y parte de Portugal. La tradición le hace fundador del convento de Guimaraes, y ser quien dio el hábito a San Gonzalo de Amarante (10 de enero). Además, los conventos de Córdoba, Sevilla y Jerez de la Frontera también le ponen de fundador, pero al menos en el último caso es imposible, pues se fundó 20 años luego de la muerte de Pedro. Se cree fue prior de los conventos de Santiago de Compostela y Rivadavia, donde sí que es cierto que vivió a intervalos, mientras misionaba en Galicia. Compostela fue testigo de un milagro al multiplicar vino, y de otro caso de tentación vencida con ingenio. En Castrillo se afana en la construcción de un puente sobre el río Miño, con la ayuda del rey San Fernando, que envía dinero y manda a autoridades civiles y eclesiásticas que le ayuden en esta labor. Y aquí realizó el portento más repetido en su icnografía: Escaseaban en el Miño los peces, pero cada vez que Fray Pedro y su compañero el Beato Pedro de las Marinas (12 de enero) acudían a la orilla del río, los peces saltaban a sus manos para ser su sustento. Luego pasó a Tuy, donde evangelizó toda aquella región e igualmente construyó un puente sobre el Miño en Ramallosa. En estos años conoció y fue amigo y se valió de la compañía del Beato Miguel González (8 de octubre), del Beato Pedro de las Marinas, que le asistió en su muerte, y de su provincial el Beato Gil de Santarém (16 de mayo).

Los sermones a la usanza escolástica solía citar la Escritura para apoyar lo que predicaba, desentrañando algún pasaje de la Biblia. Se citaban el parecer de los Padres de la Iglesia sobre el tema en cuestión. Y, por supuesto, se predicaba en latín clásico. Pero el predicador popular recurría más, además de la Biblia, a ejemplos de las vidas de santos, a comparaciones con casos cotidianos o hechos de la naturaleza, y sobre todo, predicaba en la lengua del lugar, que, en el caso del castellano y el portugués comienzan a desarrollarse precisamente en esta época. El sermón popular, más que al entendimiento, buscaba la adhesión de la voluntad y el corazón. La predicación del santo religioso al pueblo, según el estilo de la época sería ardorosa, a la par que sencilla, sin palabras complicadas y altos conceptos teológicos. Habiendo predicado en regiones abandonadas España, que adaptarse a la mentalidad de su auditorio. Aunque no se conservan textos suyos, por lo concurrido de sus sermones y las múltiples y sonadas conversiones que logró, puede decirse que eran efectivos y adaptados a su medio.

Además de la predicación era muy activo en el confesionario, dedicando largos ratos al ministerio de la Penitencia. La leyenda cuenta que no le bastaba con confesar a una persona, sino que hacía todo lo posible con reconciliar con Dios a toda la familia y amigos de dicha persona. Una nota característica de su labor apostólica son los milagros con los que Dios quiso probar su complacencia con el santo. Las leyendas cuentan muchísimos, como ya iré poniendo. Tuvo don de conciencias, pues en una ocasión en que iba a Bayona con Pedro de las Marinas y un seglar, se levantaron de la mesa sin probar bocado por ir a confesar a un moribundo. Nuestro santo iba delante, presuroso y separado de los otros dos; al llegar Portella de Arcela, Pedro de las Marinas y el seglar comenzaron a hablar entre ellos del hambre que tenían. Se detuvo el santo, regresó sobre sus pasos y ordenó al hermano de hábito que mirase detrás una roca que allí había. Miró el fraile y halló un mantel limpio y en él dos panes recién horneados, un cuenco de vino y dos vasos. Después que él y el seglar se satisficieron prosiguieron su camino, pero al poco trayecto, la curiosidad les hizo desandar lo andado, y mirando tras la roca, no encontraron nada de lo que habían dejado. Además de dominar los peces y no quemarse con los carbones, su milagro estrella era detener las tormentas, especialmente las marítimas.

Entrada en la Vida.
Los últimos días del santo fueron llenos de un intenso apostolado predicando, confesando, obrando milagros y recorriendo la diócesis de Tuy, último escenario de su misión. Estando en Ramallosa, mientras predicaba se levantó una furiosa tempestad, y la gente comenzó a irse, pero el Santo les dijo: "Estaos quietos, que Aquel al cual los vientos, los mares y la tierra veneran, y a cuya voluntad están sumisos, variará el curso de esta tormenta de modo que no dañará a ninguno de vosotros en cosa alguna", y extendió la mano. Al punto, se dividió la tormenta en dos partes, en tal forma que mientras la lluvia asolaba la comarca, el espacio ocupado por los oyentes de San Telmo permanecía soleado y seco. En el monasterio de Persecario, dijo al llegar: "Dos cosas tengo que comunicaros, queridos hermanos: la primera, que ha sido revelado esta noche a mi socio, que muchos de vosotros venís de lugares alejados y que, entre los que aquí están, muchos son muchos enfermos y muchos ancianos. En nombre de Dios digo que en adelante ningún enfermo, ningún anciano venga en pos de mí, ni escuche mis sermones sino cuando por la voluntad divina yo predique cerca de su casa. La segunda nueva que voy a comunicaros es la de que se acerca el término de mis días y no he de predicar más en este lugar. Por ello os suplico que, cuando oigáis anunciar mi muerte, dirijáis a Dios alguna oración por mi alma, pues tengo que responder ante El de algunos años que pasé descuidadamente".

Después de esta profecía,  fue a Tuy, donde predicó toda la Semana Santa. La leyenda recuerda que así como el Cristo bajó de Betania a Jerusalén en la última semana de su vida y todos los días de ella iba al templo a predicar, del mismo modo bajó San Pedro desde Persecario a Tuy, y allí adoctrinó al pueblo por última vez en vida. Pasada la solemnidad de Pascua, que celebró con especial regocijo, comenzó a manifestarse la enfermedad, que fue creciendo rápidamente. Extrañando a sus hermanos, quiso ir a morir a Compostela, pero no se le podía trasladar sin peligro. Cuando se esperaba lo peor, se repuso y con Pedro de las Marinas dejó Persecario y se fue a Compostela, en cuyo convento quería morir. Pero no lo quiso Dios, el cual por medio de una revelación le hizo saber que le quería en Tuy. Así que Pedro dijo a su compañero: "Hijo querido, desde ahora conozco que es voluntad de Dios que volvamos a Tuy, donde nos separaremos para siempre dentro de muy pocos días". Volvieron a Tuy y allí se despidió del dueño de la casa en que vivía diciéndole: "Amigo querido, has de saber que dentro de pocos días he de morir, y que Dios, queriéndome recompensar, ha atendido mis súplicas, y por mí librará a esta ciudad de innumerables peligros. Sabrás también que a ti, como a mayor favorecedor mío, te espera más grande merced; y entre tanto recibe, como prenda de mi agradecimiento este ceñidor, que es lo único de lo que, como pobre, puedo disponer".

Se agravó San Pedro González, y por fin, luego de la Pascua de 1246, sin que se pueda precisar más exactamente la fecha, entregó su alma a Dios. Sus funerales fueron una apoteosis de fervor y devoción al humilde religioso. Autoridades y pueblo mezclados le rendían su homenaje y le pedían favores pues ya le consideraban en el cielo. Fue sepultado en el sitio ilustre de la catedral de Tuy, entre la puerta mayor de la catedral y la pared del coro. Allí estuvo hasta 1529, cuando se elevaron las reliquias y el sepulcro se distinguió entre los demás con una nueva lápida.

Culto, reliquias y patronatos.
Este sepulcro se convirtió en un manantial inagotable de milagros que durante siglos acrecieron la veneración al santo. Un aceite milagroso manaba del sepulcro y alcanzaba del santo numerosos milagros. De todos los prodigios obrados en su sepulcro el más llamativo fue uno que se comprobaba cada año con notarios y testigos: El obispo Dn. Lucas de Tuy, que presidió el entierro de San Telmo, quiso ser sepultado en la sepultura contigua a la del santo. Cuando murió el prelado en 1250 fue enterrado, pero como en ocasiones los devotos confundían las tumbas, se comenzó a observar como las tumbas se distanciaban cada vez más. Cada año se medía y se anotaban los cambios en la distancia.

En 1258 el Capítulo General de la Orden Predicadores solicitó por medio del General, el Beato Humberto de Romans (14 de julio) una relación de los prodigios que ocurrían por intercesión de fray Pedro González. Se habla de ciegos, leprosos, endemoniados, mudos, paralíticos, sordos, etc., todos sanados. Esta relación, que ciertamente puede ser tenida como el primer intento de investigación en vistas a la canonización, pasó a diversos conventos, con lo cual la vida y milagros del santo de Frómista pronto se conoció en la Orden y sus ámbitos.

El cuerpo del santo  se conserva en una urna de plata en el retablo de una capilla que se rededicó a su memoria en la catedral de Tuy. Su capa, báculo y el ceñidor antes mencionado igualmente se veneran en la catedral de Tuy. El dueño quiso donarlo, pero también quiso guardar un trozo, pero al tomar un cuchillo para partirlo, el arma voló de sus manos y le hirió, con lo cual lo donó entero. El 22 de enero de 1529 el obispo Dn. Diego de Avellaneda, hizo una traslación de las reliquias desde la primitiva tumba. El motivo es que la veneración de los fieles entorpecía el uso del coro en las celebraciones litúrgicas. Fue duro encontrar el cuerpo, estaba bajo tres laudas de mármol, que habían aprisionado la tierra, que apareció durísima. El cuerpo, totalmente en huesos, se trasladó a la capilla de los obispos y fue puesto en un arca de plata. El 27 de abril de 1579 el obispo D. Diego de Torquemada trasladó solemnemente las reliquias desde la capilla donde estaban hasta la capilla que él mismo dedicó al santo. Al pie del altar se enterró un arcón de madera con restos del primitivo ataúd y tierra de la sepultura.

Reliquia de San Telmo.
Catedral de Tuy.
El primer vestigio de culto litúrgico data de 1400, y se halla en un breviario de Tuy, donde le llama “Beatissimus”. En 1503 aparece la primera cofradía en su honor, en Guimaraes. A partir del siglo XVI el culto a San Pedro González gana auge, se extiende por España (todo el litoral cantábrico), Portugal y, claro, América. Sus portentos relacionados con las tormentas le hacen el santo de moda para ser invocado en las largas y peligrosas travesías al Nuevo Mundo. En 1551 y 1608 algunas diócesis instaron ante el papa y el rey para lograr la canonización del venerado religioso, pero nada se logró. En 1672 la Orden Dominica abrió un proceso que no logró cosa alguna. En 1728 se inició un proceso definitivo de confirmación de culto por la vía de culto inmemorial que obtuvo su objetivo: En 1741 Benedicto XIV expidió el decreto del reconocimiento del “cultus inmemorialis” de San Pedro González, canonizándole equivalentemente.

Es patrono de Tuy, donde el Domingo de la Octava de Pascua se celebraba una procesión en la cual el obispo portaba el báculo del santo, recubierto ya con plata y piedras preciosas. Es abogado de marinos, y contra los rayos, tormentas y naufragios. El origen de este potente patronato está en los diversos milagros ocurridos en las rías gallegas y en el mar o relacionados con marineros. Uno de ellos cuenta como el santo apareció en medio de un vendaval y protegió a un marino para que no cayera al agua. Otra leyenda dice que cuando había mal tiempo el santo aparecía delante de los barcos con una antorcha y les guiaba a puerto. Leyendas parecidas pueden leerse de Santa Catalina Thomàs (5 de abril y 31 de agosto, traslación de las reliquias) o de Santa María de Cervelló (19 de septiembre).
Este es el origen del nombre del llamado “fuego de San Telmo” o “luz de San Telmo”, que puede observarse entre los mástiles cuando hay tormentas eléctricas. Curiosamente, si para los españoles era de buena suerte verlas, para los antiguos había sido todo lo contrario, pues eran signo de mal agüero.

A estas alturas, cabe preguntarse, ¿por qué “Telmo”?. Este sobrenombre, que ha llegado a sustituir el nombre, pues se le llama “San Telmo” directamente tiene origen en su patronato sobre los marineros y en un error fonético con el mártir San Erasmo (2 de diciembre), San Elmo para el norte de Europa, y que era patrono de marinos desde mucho antes. La cercanía geográfica de Galicia con Inglaterra, el intercambio entre marineros y la devoción a Saint Elm y a San Pedro González al mismo tiempo, le dio al santo español el sobre nombre de “Telmo”. Ya vemos que los anglicismos vienen de lejos.


Fuentes:
-“Santo Domingo de Guzmán: predicador del evangelio”. FR. TOMÁS DE BUSTOS. O.P. Salamanca, 2000.
-“Sacro Diario Dominicano”. FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-“Santos, Bienaventurados, Venerables de la Orden de los Predicadores”. Volumen Primero. FR. PAULINO ALVAREZ. O.P. Almería, 1919.


A 14 de abril además se celebra a




domingo, 12 de julio de 2015

San Lucio, quesero y mártir.

San Lucio con su atributo principal: un queso.
San Lucio (o Uguzzo) de Cavargna, pastor y mártir de la caridad. 12 de julio. 

La primera “vita” crítica se escribió en 1861, después de más de cinco siglos de culto. Anteriormente su memoria ya aparece en el "Catalogus sanctorum Italiae", de 1613. Según estas, que recogen las tradiciones anteriores, sus padres eran unos pobres pastores de Val Cavargna, allá entre el siglo XII o XIII. El niño fue llamado “Lucio” por una inspiración divina a sus padres, pues sería “luz” en el mundo. Recibió una sólida educación basada en el Evangelio, y apenas creció lo suficiente, sus padres le encargaron el pastoreo de las ovejas, por lo que pasaba largos tiempos entre las montañas en soledad, lo que aprovechaba para dedicarse a la oración y la contemplación.

En invierno, cuando las ovejas se quedaban en casa, sus padres le colocaron con un fabricante de quesos, para que le ayudase y algún día pudiera dedicarse a ello. La leyenda nos dice que su ardiente caridad le llevó hacer milagros: a partir del suero inservible, desechado por el quesero, fabricaba quesos que daba a los pobres. Su maestro, enterado, pensó que le robaba y le echó. Y Dios entonces le envió un castigo, dice la leyenda, pues sus quesos se pudrieron, las ovejas murieron y sus pastos se secaron. Y sin embargo, a otro quesero que acogió al caritativo niño, le ocurrió que sus ovejas produjeron el doble de leche, los pastos reverdecían incluso en invierno.

Ante esto, el primer quesero fue llenándose de envidia y rencor, dirigiendo su odio hacia el jovencito Lucio. Cada prodigio que oía le llenaba el corazón de más y más odio. Y una noche  en que el joven iba hacia su casa, le salió al encuentro y le mató con el propio cuchillo de Lucio. En el lugar donde fue asesinado, se formó un pequeño lago, convertido en fuente posteriormente, donde los pobres y enfermos hallaban salud, y la leyenda dice que el día de su fiesta estas aguas se volvían rojas.

El terrible asesinato fue visto por todos como un verdadero martirio por la caridad evangélica, más que por la fe. Pronto su tumba se convirtió en meta de peregrinos, en especial de aquellos que buscaban la salud de la vista. Se le invoca como santo abogado de los fabricantes de queso, los pastores, los animales domésticos y los pobres. Es además abogado para obtener buen tiempo y es invocado contra la sequía, las tormentas y el granizo, y estos últimos patronatos se dan por el día de su memoria, en pleno verano.


A 15 de julio además se celebra a
Nuestra Señora, Santa María de Lure.
Beato Andrés de Rinn, niño mártir.
San Menou de Quimper, obispo.

viernes, 20 de marzo de 2015

De Agua y de Luz

Santa Photini e hijos y compañeros mártires. 20 de marzo y 26 de febrero (griegos). 


Si el III Domingo de Cuaresma leemos el Evangelio de la Samaritana (Juan 4, 5-42), lleno de simbolismo, y cargado de misericordia y luz, en esos días cercanos celebramos la memoria de una mártir a la que su leyenda identifica con esta santa mujer: Santa Photini o Fotina, la Samaritana. Hay que partir del hecho de que la asimilación de ambas es totalmente legendaria y con pocas garantías de realidad. Aún así, es interesante adentrarse en el mundo de la hagiografía y la leyenda, que siempre portan un mensaje evangélico.

Todos los documentos que sobre ella tratan son de origen griego, tardíos y con poco crédito. Los Bollandistas, Butler, etc., los tratan con reservas y aunque recogen las leyendas, como investigadores que son, dejan claro el carácter legendario, aunque subrayan el mensaje de fe que trasmiten. Según estas Actas, que no siempre coinciden, una vez convertida Photini, cuyo nombre significa “iluminadora” (y ya esto es todo un mensaje), comenzó a seguir a Jesucristo con el grupo de las santas mujeres. Luego de Pentecostés, acompañó a San Pedro Apóstol (29 de junio, 1 de agosto, 18 de enero, 22 de febrero y 18 de noviembre) a Roma y luego del martirio de este y del de San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), se retiró a Cartago, con su hijo José, donde se dedicaron a predicar el Evangelio, con gran fruto.

Mientras, su otro hijo, de nombre Víctor, hacía carrera de militar en Roma y Asia Menor. Estando de servicio, fue mandado a llamar por Sebastián, el gobernador de Atalia, e inquirido sobre su fe y la de su madre y hermano, conocidos ampliamente como predicadores de la nueva fe. Sebastián le animó a mantener la fe en secreto, y que avisase a su familia de los peligros que podían correr (parece una realidad del siglo XXI) por manifestar su fe públicamente y lograr conversiones. Víctor se negó a ello, ante la admiración de Sebastián, que obtuvo la gracia de la conversión mediante una aparición de Jesucristo, que le había cegado hasta que se bautizase y recuperara la visión. Victor tuvo conocimiento de ello por el mismo Sebastián y se alegró con él. Al enterarse Nerón de esta conversión tan sonada, mandó detener a ambos y los llevaran a Roma, junto a Photini y José. Cristo mismo avisó en una visión a Víctor de lo que se le avecinaba y le dijo: “desde hoy te llamarás Photino, porque darás luz a otros en mi nombre”.

Llegados a Roma, Photino (antes Víctor) y Sebastián fueron interrogados y al no querer sacrificar a los dioses, fueron sometidos al tormento de la prensa, en el que aplastaban lentamente el cuerpo o una parte de este, fueron descoyuntados y cegados. Como no renegaban, fueron enviados a prisión. Entre tanto, Photini, José y las hermanas de Photini, Ciríaca, Phótides y Parasceves, Anatolia y Thais fueron apresados y las mujeres enviadas con la hija de Nerón, Domnina, a la que convirtieron junto a sus esclavas. Ante esto, Nerón montó en cólera y decidió acabar con la vida de los hombres, y mandó que José, Sebastián y Photino fueran crucificados y azotados. Al ver que no morían, les cortaron las piernas y los desollaron vivos, muriendo agónicamente.

Supuesta cabeza de "La Samaritana"
venerada en Montenegro.
Pensando que Photini y las mujeres se atemorizarían, las mandó llamar y al ver que no cejaban y proclamaban a Cristo, mandó desollar a Photini y arrojarla a un pozo. A las otras mujeres mandó cortarles los pechos e igualmente desollarlas, para finalmente ser decapitadas, salvo a Phótides, a quien la mandó atar a dos árboles tensos para ser descuartizada al soltarlos. Luego mandó llamar a Photini, le exigió sacrificar a los dioses, a lo que esta respondió escupiéndole al rostro y clamando: “¡Hombre impío y ciego; libertino y estúpido! ¿Crees que soy tan necia como para renunciar a mi Señor y sacrificar a ídolos tan ciegos como tú?”. Nerón no se lo pensó más, la mandó arrojar de nuevo al pozo y que fuera sellado. Allí murió.

¿Que puede haber de cierto en esta narración? Pues lo más probable, viendo otros casos, es que se trate de varios mártires dispersos a quien el culto y la necesidad de saber más de ellos ha unido en un grupo y relacionado entre sí. Hay más casos, como Santos Cecilia, Valeriano y Tiburcio, o Santos Eugenia, Proto y Jacinto.

En las iglesias orientales se le identifica, sin más crítica, como dije antes, con la Samaritana del Evangelio, ya que esta también iluminó a sus familiares y demás samaritanos. Esta veneración se ha traducido en reliquias, más que dudosas, que habrían sido descubiertas por ella misma a un ciego, al que antes devolvió la vista, como buena “iluminadora”. Estas reliquias andan dispersas por el mundo, se multiplican y se repiten, confirmando que efectivamente son falsas. En la iglesia occidental no recibe culto, aunque el pasaje evangélico es ampliamente representado en misales, relieves, vidrieras, etc. Este Evangelio sobre el encuentro entre Jesús y la samaritana durante siglos ha sido fuente de meditación para los místicos. Basten dos ejemplos: Esta excelente exégesis “Jesús y la Samaritana” (http://www.religionenlibertad.com/jesus-y-la-samaritana-exegesis-y-hermeneutica-39373.htm) y este texto de nuestra Santa Madre Teresa de Jesús:
Acuérdome ahora lo que muchas veces he pensado de aquella santa Samaritana, qué herida debía de estar de esta hierba [del mundo], y cuán bien habían rendido en su corazón las palabras del Señor, pues deja al mismo Señor que ganen y se aprovechen los de su pueblo, (…) y en pago de esta tan gran caridad, mereció ser creída, y ver el gran bien que hizo nuestro Señor en aquel pueblo.

Paréceme que debe ser uno de los grandísimos consuelos que hay en la tierra, ver uno almas aprovechadas por medio suyo. (…) Dichosos a los que el Señor hace estas mercedes; bien obligados están a servirle. Iba esta santa mujer con aquella borrachez divina dando gritos por las calles.

Lo que me espanta a mí es ver cómo la creyeron, una mujer, y no debía ser de mucha suerte, pues iba por agua; de mucha humildad, sí, pues cuando el Señor le dice sus faltas, no se agravió (como lo hace ahora el mundo, que son malas de sufrir las verdades), sino díjole que debía ser profeta. En fin, le dieron crédito, y por solo su dicho salió gran gente de la ciudad al Señor.” (Conceptos 7, 6)

Es comprensible que por la importancia de este Evangelio, los hagiógrafos orientales, que es donde nace la leyenda y el culto, hayan querido “continuar” la vida de esta mujer, saber más de ella, y la hayan asimilado con una mártir venerada. 


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Obras completas". SANTA TERESA DE JESÚS.  Editorial Monte Carmelo.

A 20 de marzo además se celebra a 





domingo, 21 de septiembre de 2014

La Beata Hortolana, santa y madre de santas.

Beata Hortolana de Asís
Pregunta: Paz y Bien! Si es posible, me gustaria saber la vida de Ortolana, la madre de Santa Clara de Asis, se que entro con las Damas Pobres, pero no se la fecha de su muerte, ni si es considerada Beata. En la biografia que tengo de Santa Clara se la menciona poco. Le agradezco mucho su ayuda y que Dios lo siga bendiciendo. Argentina.

Respuesta: Paz y Bien! Sobre Hortolana, que beata es, piadosamente considerando, pues no ha sido beatificada ni canonizada nunca, constan datos fiables e históricos y piadosas leyendas que, aunque pertenecen a la vida de Santa Clara, la incluyen como protagonista. Para responderte, primero tengo que agradecer a un amigo, el profesor Germán Yactayo, terciario franciscano, que me ha facilitado la mayor parte de los datos y referencias. Hecho esto, vamos al tema:

Beata Hortolana de Asís, madre, religiosa. 29 de marzo y 18 de agosto.
Primero lo que todos sabemos, y es que es la madre de la Gran Santa Clara de Asís (11 de agosto; 23 de septiembre, la Invención; y 3 de octubre, la Traslación), Santa Inés de Asís (18 de agosto y 16 de noviembre) y de la Beata Beatriz (3 de marzo), esta última, considerada beata por tradición.


Las primeras noticias escritas sobre Hortolana están en los procesos de canonización de Santa Clara. En ellos declaró Sor Pacífica Guelfuccio, amiga pariente y de Hortolana. Y dice:
TESTIMONIO DE SOR PACIFICA, primera testigo. 

4. "También dijo que la dicha madonna Clara había nacido de noble familia, de padre y madre honrados, y que su padre fue caballero y se llamó messer Favarone; la testigo no lo vio. Pero sí conoció a la madre, llamada madonna Hortulana; la cual madonna Hortulana viajó allende el mar por piedad y devoción. Y la testigo, igualmente por razones de piedad, viajó a ultramar con ella; y también viajaron juntas al Santo Ángel [San Miguel del Monte Gárgano] y a Roma. Y dijo que ella visitaba gustosamente a los pobres. Preguntada cómo sabía estas cosas, contestó: Porque era su vecina y había vivido con ella, como se ha dicho arriba.

5. También dijo que madonna Hortulana entró después en la misma Orden que su santa hija la bienaventurada Clara, y vivió en ella con las otras hermanas en mucha humildad; y en ella, adornada de religiosas y santas obras, pasó de esta vida."

Estas peregrinaciones devotas, tan frecuentes en el medievo, solían abarcar santuarios romanos (luego de San Francisco, Asís sería una estación casi obligatoria), como punto de escala a la más anhelada peregrinación: Tierra Santa, que se solía comenzar desde Egipto, Alejandría, la Tebaida, el Monte Sinaí, etc. Una leyenda, que no aparece en los procesos dice que Hortolana, aún soltera, emprendió este viaje a Tierra Santa con un grupo de familiares y demás nobles. Mientras atravesaban el Sinaí, fueron atacados por una turba de beduinos. Hortolana invocó a Santa Catalina Mártir (25 de noviembre), patrona del Monte Sinaí y de Egipto, prometiéndole que si les libraba, pondría su nombre a su primera hija. Y así debía haber sido, pero... Al llegar a Jerusalén, estando orando, tuvo una visión en la cual veía salir de su vientre una rama con tres vástagos luminosos, teniendo el consuelo de Dios, que que significaba que tendría tres hijas que serían gloria del mundo. El origen de esta leyenda, que es más escueta en la realidad parte de aquí: 


TESTIMONIO DE SOR FELIPA DE MESSER GISLERIO, tercera testigo.
"Manifestó también la dicha testigo que madonna Clara había referido a las hermanas que, cuando su madre estaba encinta de ella, fue a la Iglesia y, estando ante la cruz, mientras oraba devotamente, rogando a Dios que la socorriese y ayudase en el peligro del parto, oyó una voz que le dijo: «Alumbrarás una luz que iluminará mucho al mundo»".

La Visión de la rama y los vástagos
Es la misma Santa Clara la que cuenta esta revelación de su madre, pero suscrita a ella sola, y que dará pie al rompimiento de la promesa a Santa Catalina, pues la niña se llamará Clara, como clara es la luz, y clara sería la criatura al nacer, el 13 de diciembre de 1193, lo cual también es de hacer notar; nace el día de Santa Lucía, "la luminosa". El nombre de Catalina lo reservaría Hortolana para la segunda niña, que sólo llevó un tiempo, pues el Padre San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, Impresión de las Llagas; 12 de diciembre, la Invención; 25 de mayo, la Traslaicón) se lo cambiaría a Inés, en alusión a Santa Inés (21 y 28 de enero), y su fortaleza ante los que le impedían consagrarse a Cristo.

De su vida de casada con Favarone y con tres hijas, pues podemos suponer sería la común a todas las damas ricas del momento: encargada de la casa, los sirvientes, la educación de las hijas, y alejada de negocios, guerras (aunque padeciéndolas, pues de 1200 a 1208 tuvo que exiliarse en Perusa con las hijas) y otros asuntos "de hombres". 

Así que, llegada Clara a la juventud, estando el loco de Francisco por los alrrededores de Asís predicando la conversión, la penitencia y la pobreza, nos situamos en el 28 de marzo de 1211, domingo de Ramos, en que Clara escapa de casa rumbo a San Damián, donde San Francisco la consagra a Cristo, desposándola con él. La reacción familiar ante esto, la conocemos: el tío se opone tan ferozmente que intenta arrancarla, literalmente, del altar, sin conseguirlo. ¿Y Hortolana? Pues no sabemos, pero sí que se puede pensar en su desconcierto y temor ante la vida sumamente pobre que ha elegido la hija. La visitaría, tal vez la atendería en sus enfermedades, que no fueron pocas

Santa Clara y su madre.
Ilustración.
Hasta un día en que, ya viuda, luego de un sermón en la catedral, ¡también un Domingo de Ramos!, que la conmueve profundamente, decide cambiar de vida. Hace testamento, deja todo a los pobres, regala sus joyas a los enfermos y menesterosos y se va a San Damián con sus hijas Catalina (Inés) y Beatriz. Allí la recibe Santa Clara, abrazándole y diciéndole: "Bendito el que viene en nombre del Señor". Sin sorpresa la recibe la hija, que siempre tenía la esperanza del reencuentro, de la vida familiar, ahora renovada en Cristo. La vida del monasterio, siendo hija de su hija, le costaría en un principio, como es normal, pero el amor y la obediencia (la perla de las virtudes monásticas) harían su obra. Una leyenda nos dice que, no queriendo ser una carga, Santa Clara le dice: "Escucha, madre, vas a hacer honor a tu nombre. Serás Hortolana en nombre y obras. Nuestra regla nos impide poseer tierras, pero teniendo una hortelana en el monasterio, justo es que cultivemos una parcela de terreno para las necesidades de las hermanas". Juego de palabras muy bonito, pero con pocos visos de cierto, habiendo monjas más jóvenes. Y, como es de imaginar, la cosecha fue un éxito, a pesar del granizo, sequías. Incluso los insectos devoraron todo en una noche, pero al otro día, las hortalizas estaban intactas, como si nada. Y más prodigios se narran:

TESTIMONIO DE SOR AMATA DE COROZANO, cuarta testigo.
 

"Milagros de Sor Hortulana

Declaró también que un niño de Perusa tenía en un ojo una nube que se lo cubría por completo. Y por eso fue llevado a santa Clara, la cual le tocó el ojo y luego le hizo la señal de la cruz. Y dijo en seguida: «Llevadlo a mi madre sor Hortulana (que estaba en el monasterio de San Damián), y que haga sobre él la señal de la cruz». Hecho esto, el niño quedó curado. Por lo que santa Clara decía que lo había curado su madre; y, por el contrario, la madre decía que lo había curado su hija madonna Clara; y, así, cada una atribuía esta gracia a la otra.

Preguntada sobre cuánto tiempo antes había visto al niño con aquella mancha, respondió que fue cuando lo llevaron al monasterio a la dicha madonna Clara; no lo había visto ni antes ni después de su curación, pues salió inmediatamente del monasterio. Y la testigo había estado siempre en el monasterio por todo el tiempo ya dicho."

Cuando murió Hortolana, no se sabe, pero sí que es cierto que fue antes de 1238. Fue enterrada en San Damián, como lo sería Clara y las demás monjas. En 1260, ante la amenaza de los sarracenos, las clarisas abandonan San Damián, para tomar posesión de la iglesia de San Jorge, dentro de Asís, y que se había convertido en la basílica de Santa Clara, canonizada en 1255, llevándose el cuerpo de Hortolana. En esta basílica, en la capilla de Santa Inés de Asís, se conservan los cuerpos de Hortolana, Inés, Beatriz y las primeras compañeras de Santa Clara.


A 18 de agosto además se celebra al  
Beato Manés de Guzmán, dominico.
San Agapito de Præneste, niño mártir.
 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...