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viernes, 6 de abril de 2018

De la reformadora vallumbrosana.

Santa Bertha de Cavriglia, abadesa. 6 de abril, 24 de marzo, 4 y primer domingo de agosto.

Nació en 1106, y muy joven entró en el monasterio vallumbrosano de Santa Felicidad de Florencia, donde destacó por su gran santidad, por lo que le fue encomendada la tarea de reformar el monasterio de Cavriglia, en la provincia de Arezzo. Al poco tiempo, el monasterio fue floreciente espiritual y numéricamente, mejorando en el cumplimiento de la Regla.

Después de diez años, en 1163, durante la Cuaresma, tiene la percepción de su fin, y el Jueves Santo participó en la solemne liturgia, lavando los pies de sus monjas, recomendándoles por última vez permanecer unidas en la oración y la caridad, y murió durante la noche. Su cuerpo, venerado en el monasterio, desapareció en el siglo XIV durante las guerras entre Siena y Florencia, aunque todavía los habitantes de Cavriglia alegan que está en un altar lateral de la iglesia monástica, ahora parroquial.


A 6 de abril además se celebra a






lunes, 21 de marzo de 2016

Espada, cruz y gobierno.

San Absalon de Lund, arzobispo. 21 de marzo.

Absalon nació sobre 1128 en Sorö. Fue hijo de Asser Rig, un poderoso líder del clan de Hvide Fjenneslev, Zealand. También era un pariente del arzobispo Eskil de Lund. Fue educado en la fortaleza familiar, junto a su hermano Esbern y el príncipe Valdemar. Durante la guerra civil tras la muerte de Erik III de Dinamarca en 1146, Absalon estaba en París, estudiando teología para encaminarse a la carrera eclesiástica, mientras su hermano se dedicaba a la carrera militar. En París se interesó por la liturgia romana, el gobierno de la Iglesia y su relación con el Estado. La “Gesta Danorum”, le pone mediando entre Valdemar y Sweyn III, el otro pretendiente al trono, y logrando que hicieran la paz, firmada en el priorato de San Albano de Odense. Pero era una paz con trampa, pues Sweyn intentó matar a Canuto V, a Valdemar y a Absalon en 1157, en un banquete que dio en Roskilde. El rey Canuto fue asesinado, pero Valdemar y Absalon huyeron a Jutlandia, a donde Sweyn los siguió, aunque no pudo darles alcance. Ese mismo año Sweyn fue derrotado y asesinado en la batalla de Grathe Heath, y Valdemar fue coronado rey, como Valdemar I. Por todo el apoyo prestado, en 1158 Absalon fue premiado por Valdemar con el obispado de Roskilde, al morir el obispo Asser.

Además de gobernar su sede, Absalon fue consejero de Valdemar, y su primera acción fue organizar la campaña contra los wendos, piratas y gene bárbara que asolaban las costas danesas, aprovechándose de las guerras internas de los daneses. Pero una vez que la paz se había conseguido, su presencia era peligrosa. Absalon comenzó organizando una flota y construyendo fortalezas para que los ejércitos resistieran. Aconsejó a Valdemar que perdonara a los que antes se le oponían a cambio de unirse contra los wendos. En 1160 Absalon se puso al frente de la primera campaña. Poco a poco los daneses fueron sometiendo a los wendos y al mismo tiempo imponiendo la religió cristiana. En 1168 finalmente la ciudad de Arkona y la isla Rügen fueron tomadas y los wendos aceptaron la soberanía danesa y la fe cristiana. Absalon desembarcó en la ciudad con otros obispos y con gran pompa atravesó la ciudad entre los wendos rendidos. Se dirigió al templo del dios Svantevit, una deidad pagana de siete cabezas y mandó fuera derribado, arrastrado y quemado frente al templo. Acto seguido, todos los wendos fueron bautizados. Absalon organizó la iglesia, nombró presbíteros y creó una diócesis dependiente de Roskilde. Otras campañas dirigió, como 1170 contra los piratas que aún quedaban en Wolin. Y en 1184, derrotó a una flota que atacó a sus vasallos de Rügen.

Absalon destruye el ídolo Svantevit.
En medio de las batallas, no dejaba su labor pastoral y diplomática. Entre 1159 y 1164 ocurrió el cisma de Alejandro III y el antipapa Víctor IV. Absalon Valdemar apoyó al antipapa, candidato preferido del emperador Barbarroja, pues era peligroso enemistarse con el emperador, estando Dinamarca en luchas internas. Valdemar desterró al arzobispo Eskil, defensor del verdadero papa. Absalon no estuvo de acuerdo con ello, y contrario a su parecer, en 1162 Valdemar rindió lealtad a Barbarroja. Absalon, mientras, intentaba mantener la unidad de la Iglesia danesa. A partir de 1165, cuando Alejandro III regresa a Roma (aunque tuvo que huir), Barbarroja va perdiendo posiciones frente a los reyes que se le oponen y apoyan a Alejandro III. Ante esto, Absalon aconseja a Valdemar, por el bien del país y de la Iglesia, apoyar a Alejandro III, verdadero papa. 

Fue un gran unificador del país, un héroe nacional sin duda alguna. Organizó la Iglesia danesa, acercándola a Roma, promulgó una reforma local del Derecho Canónico, estableció relaciones entre la monarquía y el papado. Estableció la liturgia romana, fundó iglesias y monasterios, importando órdenes religiosas para la evangelización y la enseñanza. A los agustinos, a los que encargó misionar en el país, siempre bajo su autoridad. En 1162 hizo que los benedictinos de Sorö, la abadía de su familia, pasara al Císter, donándoles tierras propias. Y desde esta abadía se fundaron otros monasterios que permanecieron hasta la persecución protestante en el siglo XVI. En 1165 conoció San Guillermo de Eskill, (6 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias), al que invitó a gobernar el monasterio de Eskill, necesitado de un abad santo y competente que reformara la vida monástica. En 1167 construyó una fortaleza en la ciudad Havn, lo que convirtió a la ciudad en un gran centro de actividad militar y comercial, siendo una de las ciudades europeas más importantes: la actual Copenhague, capital danesa. Ese mismo año regresó a Dinamarca el arzobispo Eskil, y ambos acordaron canonizar a Canuto V, padre de Valdemar, como mártir. Consta que así fue, aunque al parecer no tuvo culto estable, ni siquiera aparece citado en martirologios daneses. Eskil renunció a la sede en 1177, luego de elegir a Absalon para el arzobispado de Lund. Absalon se negó, pues no quería perder su sede y tierras en Zealand. Negoció y el papa Alejandro III le permitió gobernar las dos sedes. En Lund instituyó el diezmo y aumentó el control sobre los siervos. Esto provocó una revuelta de campesinos en 1180, que le obligó a huir hacia Zealand. Ese mismo año regresó y con la ayuda del rey, reprimió a los sublevados. En 1182 murió Valdemar, y subió al trono su hijo Canuto VI. Absalon quedó como consejero del joven rey de 19 años, y más aún, fue el verdadero gobernante durante todo este reinado. Fue su oportunidad para resistirse a Barbarroja y su política imperial, impidiendo que Canuto jurara lealtad a Federico. 

Sepulcro de Absalon en Sorö.
En 1184, con 57 años (toda una edad en sus tiempos), renunció al mando de la flota y el ejército, nombrando al príncipe Valdemar, hermano menor de Canuto VI (y futuro Valdemar II) como Comandante de los Ejércitos. Para él mismo se reservó la administración económica del reino y eclesiástica de la Iglesia danesa. Para garantizar su legado, en 1192 nombró obispo de Roskilde a su sobrino Absalon Sunesen, y al hermano de este, Anders Sunesen, como canciller de Canuto VI, aunque después de la muerte de Absalon, sería nombrado por el rey como arzobispo de Lund. En 1200, sintiéndose enfermo, se retiró a la abadía familiar, Sorö, donde murió el 21 de marzo de 1201, con 73 años. Antes de morir legó todos sus bienes personales a la abadía, y la ciudad de Copenhague al obispado de Roskilde. Fue sepultado en la misma abadía, donde se conserva su sepulcro. Fue sucedido por San Anders Sunesøn (24 de junio)   

Aunque Dinamarca se hizo luterana en el siglo XVI, su memoria litúrgica es conservada y patrono de los militares daneses. Curiosamente, recientemente la Marina Real de Dinamarca nombró "Absalon" a un tipo de buques destinado especialmente a combatir la piratería.


Fuente:
-"Key Figures in Medieval Europe: An Encyclopedia". RICHARD K. EMMERSON. New York 2006.


A 21 de marzo además se celebra a 






jueves, 30 de julio de 2015

Beata Ingeborg de Dinamarca.

Beata Ingeborg de Dinamarca, reina. 30 de julio.

Ingeborg nació en 1175, como hija del rey Valdemar I de Dinamarca y la princesa rusa Sofía de Minsk. Fue una niña delicada, obediente y piadosa. En 1193 la casaron con Felipe Augusto de Francia. Son este matrimonio afrancesaron su nombre, que pasó a ser Isembour. Casó un 15 de agosto, y el 16 Felipe de Francia se arrepintió del matrimonio, la despreció y la envió de vuelta a su casa, pero Ingeborg huyó, se escondió en un monasterio de Soissons, desde el cual defendió su causa de esposa legítima y reina francesa, apelando al papa Celestino III, en varias cartas, que se conservan.

Felipe convocó un concilio en Compiègne para demostrar, con falsedades, que el matrimonio era nulo, pues él e Ingeborg tenían lazos de consanguinidad y no había habido dispensa para ello. El concilio aceptó el falso árbol genealógico y declaró el matrimonio nulo. Ingeborg apeló de nuevo al papa, quien declaró que esa nulidad era inválida y que Felipe debía aceptar su matrimonio con Ingeborg y hacerla su reina. Por su parte, los daneses, indignados, enviaron a San Guillermo de Eskill (6 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias) con una "Genealogía de los reyes daneses", para desmentir la supuesta consanguinidad. De nada sirvió, el rey francés le encarceló durante dos años. El rey Felipe, aceptó a Ingeborg como reina, pero no la quiso a su lado y esta vivió durante veinte años en diversos castillos, alejada del mundo, pero luchando por sus derechos.

Ingeborg fue defendida a medias por su familia, que no deseaba una guerra con Francia, incluso cumplieron parte de los acuerdos prematrimoniales, como prestar una flota danesa a Felipe Augusto. Canuto VI, hermano de Ingeborg la defendía, o eso le decía a ella, pero no ejercía presión ni mucho menos amenazó a Felipe. En 1196, temeroso por la falta de hijos, Felipe casó con Inés de Moravia, hermana de Santa Eduviges de Silesia (16 de octubre y 25 de agosto, traslación de las reliquias). Este matrimonio fue declarado nulo por Inocencio III, a quien Ingeborg había escrito contándole su desdicha, su desolación en el encierro y los pensamientos suicidas que la amenazaban, que solo lograba desechar con su ferviente oración. Y es que en estos encierros, Ingeborg no veía a nadie, salvo dos damas, no podía oír misa, ni recibir visitas.

En 1200, ya con dos hijos fruto de su adulterio, Felipe Augusto fue solemnemente excomulgado por el papa, que prohibió todo el culto religioso en Francia hasta que aquella barbaridad no cesase. Y Felipe transó, alejando a su falsa esposa y trayendo a su lado a Ingeborg, que tomó posesión de su trono francés. Pero no tuvo paz, pues el papa y Felipe negociaron, y el primero declaró legítimos a sus dos hijos a cambio del apoyo político del rey, y ese mismo año, lograda la legitimización de sus hijos, Felipe volvió a repudiar a Ingeborg y solicitó la anulación otra vez. Esta vez acusó a Ingeborg de haberle causado impotencia con maleficios, por lo que el matrimonio no se había consumado. Ingeborg, enterada por algunos cercanos a Felipe, que le eran fieles, protestó ante el papa, diciendo que sí habían consumado el matrimonio. El papa montó en cólera y le negó la nulidad. En 1213, Felipe aceptó a Ingeborg como legítima esposa, aunque solo porque tenía posibilidades al trono inglés, por su vínculo con Dinamarca, principal candidata al trono sin rey.


Ingeborg, según
su lápida sepulcral.
Su hijo, Luis VIII dejó escrito que su padre, en su lecho de muerte, se arrepintió de haber tratado así a la paciente y abnegada Ingeborg. De hecho, Luis VIII y su hijo San Luis IX (25 de agosto) reconocieron a y trataron a Ingeborg como verdadera reina de Francia durante los años que sobrevivió a su marido, alejada de los líos de la corte, dedicada a la oración y la caridad. El 29 de julio de 1237 murió, siendo enterrada con todos los honores de reina, en la abadía de Corbeil. Su culto en torno a las reliquias y en la iglesia danesa comienza a finales del mismo siglo XIII.

Se conserva su hermoso salterio, una joya de la miniatura gótica. También se guardan algunas cartas de ingeborg a Celestino III e Inocencio III, sus valedores, y destacan por su erudición, lenguaje correcto y cantidad de citas de las Sagradas Escrituras, confirmando la cultura y la piedad de la reina. En una de ellas escribe a Inocencio III en 1203:
“…querido Padre, ‘líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo. Saca mi alma de la prisión, para que yo de gracias a tu nombre; los justos me rodearán, porque tú me colmarás de bendiciones’. Mi señor esposo me persigue, Felipe el ilustre rey de los franceses, que no sólo no me ve como su esposa, sino que, carga mi juventud con la soledad de la cárcel, no deja de provocarme con reproches y calumnias a través de sus consejeros (…) Debe saber, santo Padre, que en mi prisión no tengo comodidad y sufro innumerables e insoportables daños; porque nadie se atreve a visitarme allí excepto una persona religiosa para consolarme, ni puedo oír la palabra de Dios desde cualquier boca para restaurar mi alma, ni tengo los medios para hacer la confesión a un sacerdote; rara vez puedo escuchar misa, ni otros oficios o las horas [canónicas]. (…) Se me da a veces muy poca comida; todos los días tengo ‘el pan de la tribulación y el agua de la angustia’, (…) No podría contarle todas mis miserias, una por una, esas cosas que se me niegan y no deben ser negadas a ninguna mujer cristiana. (…) Las cartas que Su Santidad me envió no las puedo tener. Así afectada por estas y otras cosas similares que no puedo ahora describir a su Santidad, ya que me oprime el vivir, sin saber lo que debo hacer, ‘mis ojos se vuelven hacia ti, Padre santo, no sea que perezca’. Hablo sobre todo, no del cuerpo, sino del espíritu. Porque ya que cada día muero por preservar inviolada las leyes del matrimonio, ¡qué dulce, qué alegría, qué bonito sería si el que la muerte corporal viniese a mí, miserable, desolada, repudiada y rechazada por todos, por lo cual yo podría huir de tantos peligros de muerte! En verdad, tengo angustia por todos lados, porque sería la muerte para mí si actuase en contra de Dios, y sin embargo si no lo hago, no voy a ‘escapar de las manos de los perseguidores’, [y por ello] busco consuelo de usted que es Padre de consuelo”.

Fuentes:
-http://epistolae.ccnmtl.columbia.edu/letter/24140.html
-http://www.medievalqueens.com/queen-ingeborg-of-denmark.htm



A 30 de julio además se celebra a  
Santos Abdón y Senén, mártires. 
Santa Julita de Cesarea, mártir

lunes, 6 de abril de 2015

San Guillermo de Eskill, abad

San Guillermo de Eskill, abad y obispo. 6 de abril y 16 de junio (traslación de las reliquias).

De sus primeros años solo sabemos lo que las tradiciones recogidas dicen, y es que era de ascendencia real francesa y que nació sobre 1105 en París. Cuando fue ordenado de subdiácono se le nombró canónigo regular en la iglesia Santa Genoveva en París. Allí fue objeto de celos y envidias por los demás canónigos abochornados por el ejemplo que les daba de piedad, caridad y humildad, mientras que ellos eran comodones y fríos en la piedad. Le acusaron de falsedades como pretender ser obispo, intrigar, simular religiosidad, avaricia, etc. por lo que el obispo y el rey le apartaron de la colegiata y le envió a Epinay. En 1147, el papa San Eugenio III (8 de julio) se enteró de la situación en una visita a París y enojado, arrojó a los canónigos regulares, sustituyéndolos por los canónigos regulares de San Agustín. Guillermo regresó a la colegiata, fue nombrado subprior y continuó siendo un ejemplo, como siempre.

En 1165 conoció a San Absalon (21 de marzo), obispo de Lund que le invitó a gobernar el monasterio de Eskill, Dinamarca, necesitado de un abad santo y competente. El santo aceptó y al llegar se encontró una debacle material y espiritual: monjes ociosos y vagos, indisciplinados, la iglesia descuidada, las celdas llenas de propiedades particulares, etc. Se puso al trabajo, restauró la disciplina, corrigiendo los excesos y echando a los irreductibles, restauró el culto solemne, embelleció la iglesia, y en poco tiempo el monasterio era irreconocible. Además, fundó el monasterio de Santo Tomás de Ebelholt, de donde fue nombrado obispo.

En 1193, Felipe Augusto de Francia, se casa con la Beata Ingeborg de Dinamarca (30 de julio), para repudiarla a los pocos meses. Aludiendo que no se había consumado el matrimonio pidió al papa Inocencio III declarara la nulidad del matrimonio. Aunque los obispos franceses, temerosos del rey, declararon la nulidad, ya que los cónyuges eran parientes, el papa rechazó esta conclusión y no dio la nulidad. En 1194, ya bastante mayor, fue nuestro Guillermo a Francia, como legado de Valdemar I, padre de Ingeborg, para convecer al rey Felipe Augusto de su error. Para la ocasión escribió una "Genealogía de los reyes daneses", para desmentir la supuesta consanguinidad. De nada sirvió, incluso la tradición dice que el rey francés le encarceló durante dos años. 

Este asunto de Felipe Augusto e Ingeborg fue poniéndose más dificil. A los tres años el rey se casó sacrílegamente con Inés de Moravia, hermana de Santa Eduviges de Silesia (16 de octubre y 25 de agosto, traslación de las reliquias), para asegurar descendencia. El mismo papa reaccionó prohibiendo el culto en todo territorio en el que dominase Felipe Augusto, obligándole a expulsar a la de Moravia y convivir con Ingeborg. Aceptó el rey, pero por poco tiempo, pues la repudió nuevamente, para al ser presionado por el papa, la aceptó por tercera vez. Treinta y siete años más duró el matrimonio, sufriendo Ingeborg los desprecios y humillaciones de Felipe Augusto, como si fuera ella la culpable. La oración, la caridad y la penitencia eran su consuelo.

Por su parte, nuestro santo, regresó a Dinamarca, donde continuó su trabajo pastoral durante más de treinta años. El Domingo de Pascua de 1203, con 98 años, le llegó la muerte y la entrada en el cielo. Después de treinta años de trabajo intensivo Wilhelm murió en Ebelholt, 98 años. Allí, fue enterrado en la iglesia del monasterio, y años más tarde, las reliquias fueron elevadas y trasladadas solemnemente con motivo de la canonización por Honorio III en 1224.


A 6 de abril además se celebra a 






Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...