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sábado, 23 de noviembre de 2019

Alzó la voz para la Palabra, mas no para defenderse.

San Gregorio de Agrigento, obispo. 23 y 24 de noviembre. 

Nació sobre 520 en Preterium, un pequeño pueblo perteneciente a la ciudad de Agrigento, en Sicilia. Sus padres fueron Cariton y Teodota, nobles que se ocuparon de educarle bien. A los 12 años recitaba de memoria el Salterio, que habría aprendido con monjes cercanos a su familia. A los 16 años recibió el Lectorado, y desde entonces se dedicó a la lectura y proclamación de los salmos en la liturgia. Tenía buen ritmo, entonación y excelente voz para el canto. 

A los 18 años peregrinó a Tierra Santa con un grupo de fieles devotos. Allí conoció la vida monacal oriental y tomó el hábito en una de las lauras de Jerusalén. Su pasión por el canto y la excelencia en la celebración del culto divino le llevaron a ser ordenado diácono. A partir de entonces, además de leer la Escritura, comenzó a predicarla, y con tal elocuencia y tino que fue invitado al II Concilio de Constantinopla en 533. Allí destacó principalmente por su defensa de la doctrina sobre la Divina Persona de Cristo, denunciando los errores doctrinales en los que concurrían los monofisitas a la hora de explicar su Humanidad y Divinidad. Su exposición de la doctrina sobre Cristo le valió el mote de "Segundo Crisóstomo", en alusión a San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal). 

Después del Concilio, una lumbrera como Gregorio no podía quedar "olvidado" en una laura de Oriente, por lo cual los obispos de Sicilia le reclamaron en su tierra, donde fue ordenado presbítero y elegido obispo a la muerte del prelado Teodoro. Su elección fue confirmada gustosamente por el papa San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal). Gregorio comenzó una ingente labor evangelizadora y reformadora, ya necesaria en el siglo VI. Actualizó e hizo cumplir los cánones eclesiásticos con respecto a la vida del clero y los monjes, lo cual le acerró fuerte oposición de los prebíteros que antes le habían elegido obispo. Estos pasaron de la guerra solapada a la guerra abierta, llegando algunos a la ignominia de contratar una prostituta para que declarara que era amante de Gregorio. Esta lo hizo y el santo fue arrestado y trasladado a Roma, donde estuvo preso durante dos años, siendo inocente. Jamás se quejó ni acusó a nadie. Al cabo de este tiempo, todo salió a la luz y el papa le absolvió de toda acusación y le envió a su sede de nuevo. 

Pero mientras, su sede había sido ocupada por un obispo simoníaco y hereje, que le hacía la guerra. El pueblo quiso linchar al hereje y entronizar a nuestro santo en su cátedra, pero Gregorio no quiso entablar pelea y, por la paz de la Iglesia, se fue a Constantinopla, donde era más querido. Residió en el monasterio de los Santos Sergio y Baco (7 de octubre), que ya conocía. Allí vivió varios años como un monje más, hasta que en 598 pudo volver a su sede, luego de la muerte del obispo usurpador. 

Gregorio falleció en 603, luego de una vida dedicada a la evangelización y la defensa de la fe. Sus reliquias se veneran en la catedral de Agrigento. 


A 23 de noviembre además se celebra a:

sábado, 14 de octubre de 2017

Cuando un santo despotrica de otro santo.

San Calixto I, papa y mártir. 14 de octubre.

Antiguos martirologios sitúan su memoria a 12 ó 14 de octubre, indistintamente, aunque la fecha de hoy es la más extendida. Sobre Calixto nos han llegado unas Actas poco veraces y la obra "Refutación de Herejías", atribuida al presbítero San Hipólito (13 de agosto), donde no se habla nada bien de Calixto.

Hipólito, que no se calla nada, cuenta que Calixto había sido esclavo de Carpóforo, un cristiano que le colocó al frente de un banco de préstamos a cristianos pobres. Pero Calixto le estafó, robó el dinero de los depositarios y huyó. Sin embargo, fue apresado en Ostia y sentenciado a trabajos forzados. Carpóforo, más preocupado de restituir el dinero que de castigar a Calixto, le perdonó y le instó a devolver la suma. Pero Calixto nuevamente se metió en líos, esta vez con los judíos, a los que acusó de ser ellos los que le debían dinero, llegando a alborotar un sábado en la sinagoga. Por ello fue llevado ante el juez, que le condenó a ser azotado públicamente y a trabajar como esclavo en las minas de Cerdeña.

Marcia, concubina del emperador Commodo, era favorable a los cristianos y por su medio el papa San Víctor I (28 de julio) logró que el emperador liberara a los cristianos presos a causa de su fe. El mismo papa habría confeccionado una lista de nombre, según Hipólito, en la que no estaba el nombre de Calixto, un preso común. Sin embargo, Calixto se las agenció para que le liberaran y regresar a Roma. El papa Víctor no quiso problemas y se desentendió de él, enviándolo a Antium. Allí estuvo 10 años hasta el pontificado de San Ceferino (26 de agosto), al cual Hipólito llama "ignorante y de mente débil". Ceferino ordenó diácono a Calixto y este se convirtió en su mano derecha y le dio a administrar un cementerio que posteriormente llevaría su nombre, las actuales "Catacumbas de Calixto".

Fue Calixto, siempre según Hipólito, quien hizo que Ceferino se bandeara entre la herejía montanista y la monarquista-modalista, asumiendo que solo Cristo era Dios, y el Padre y el Espíritu Santo solo eran figuras simbólicas del mismo ser. Tal herejía fue denunciada por Hipólito (tiene su mérito el hombre como apologista). Entre 217 y 221, Calixto sucedió a Ceferino en el trono de San Pedro y casi inmediatamente condenó el sabelianismo, excomulgando a Sabelio.

San Hipólito dice que Calixto llegó a afirmar: "Nunca reconoceré a dos dioses, un Padre y un Hijo, sino a un solo Dios. El Padre, habiendo descendido al Hijo, ha deificado la carne que Él asumió, y uniéndose con Él ha formado un solo ser, que es llamado Padre e Hijo, pero que sin embargo es un solo Dios; este Dios que forma una sola persona, no dos. De ahí se deduce que el Padre sufrió con el Hijo". Pero realmente es una exageración y tales palabras no son de San Calixto, por quien Hipólito tiene verdadera inquina, porque Calixto fue laxo con aquellos prelados y cristianos que habían pecado gravemente de adulterio o concubinato, otorgándoles el perdón de la Iglesia. Además, Hipólito y sus partidarios, puritanos en exceso, consideraban una barbaridad que por aliviar la concupiscencia, Calixto permitiera que los cristianos pudieran casarse con esclavos, estando esto prohibido por la ley civil. Tertuliano también clamaría contra ese permiso, llamándolo una "licencia para la lujuria". A tal punto llegaría la pelea de San Hipólito contra San Calixto, que el primero sería elegido papa (o antipapa) enfrentando a Calixto. Finalmente, Hipólito, que también estuvo opuesto al sucesor de Calixto, San Urbano I (25 de mayo), renunciaría en tiempos del papa San Ponciano (13 de agosto).

Supuesto martirio de San Calixto.
A San Calixto se le ha llamado mártir, e Hipólito se burla de tal título, pues Calixto habría muerto en 222, durante unas revueltas populares, siendo arrojado a un pozo a causa de sus crímenes pasados. Calixto fue sepultado en la Vía Aurelia, según la leyenda, por San Asterio (18 de octubre), un presbítero ordenado por el mismo Calixto y que por dicha acción fue capturado y arrojado al Tíber.

La memoria de San Calixto en la Iglesia romana es antiquísima, y lo demuestra una iglesia dedicada a su memoria, que está sobre otra que edificó el santo durante su pontificado. La mayoría de sus reliquias se veneran en la bella basílica de Santa María in Trastévere, pero hay otras diseminadas por toda Roma y Europa. Hay una cabeza en Roma y otra en Fulda, y varios brazos en la misma Roma.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.

San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre. 

San Agatón. 10 enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

jueves, 2 de febrero de 2017

Hadelogis, la calumniada.

Santa Hadelogis, princesa y abadesa. 2 de febrero.

Vivió esta santa en el siglo VIII y fue hija de Carlos Martel. Fue piadosa y resuelta desde niña, y cuando llegó a la juventud no deseaba otra cosa que consagrarse a Cristo, aunque su padre no quería ni hablar de aquello. Carlos le buscó pretendientes de los más encumbrados, pero ella solo quería una cosa: ser esposa de Cristo. Entonces, el padre, lleno de ira, resolvió avergonzarla en público: He aquí un día que Hadelogis estaba con su director espiritual, su padre se presentó y le dijo: "He aquí, hija mía, que has rechazado a reyes, duques y príncipes, para unirte a un cura". Y luego salió y dijo a uno de sus caballeros que estaba allí: "Dile al capellán que se vaya, él y su concubina, o ambos serán ejecutados ​​mañana por la mañana". Al oír esto, ambos partieron sin mirar atrás y andaron hasta un lugar desierto llamado Kitzingen, donde edificaron un pequeño monasterio. Muy pronto hubo otras vírgenes que igual querían servir a Cristo, a las que el presbítero dio el velo y nombró abadesa a Hadelogis, dándoles la regla de San Benito (21 de marzo y 11 de julio).
Cuando le llegó su hora, el sacerdote murió, y al poco tiempo apareció a una monja que enamorada de un hombre, pensaba huir del monasterio. Ya salía en la noche cuando vio la sombra del capellán que le decía: "¡Vuelve, querida virgen! El celestial Esposo te llama". La monja se asustó y regresó, y a los tres días enfermó y falleció, contenta de hacerlo en el monasterio. Otra monja, tiempo después, planeaba su huida con un noble, cuando en un sueño vio a Hadelogis que le decía: "Oh, Cristo viene, prepárate para ir a su encuentro! Viene el Esposo, mantén tu lámpara encendida". Despertó la monja arrepentida y en adelante fue una religiosa ejemplar esposa de Cristo.

Pasaron los años y estando Carlos Martel anciano, se le apareció el capellán (lástima que no sabemos su nombre) y le dijo: "El Rey Eterno me envió a ti para declararte mi inocencia sobre aquello de lo que una vez me acusaste. Si ahora no me crees, entonces serás llamado ante Dios, para que ante su justo tribunal me oigas defender mi causa". Despertó Carlos, arrepentido de su mal, y buscó a su hija. Cuando dio con el lugar, se reconcilió con Hadelogis diciéndole: "Ruega por mí, hija mía, para que el Señor no cargue sobre mí el pecado de hablar contra ti y mi capellán, tu director". Y Hadelogis le abrazó, perdonándole. Carlos entonces dotó al monasterio de tierras y algunas villas,y de beneficios.

Algunos milagros se cuentan sobre Hadelogis. Uno de ellos dice que fue asesinado un siervo del monasterio, el cual tenía un perro al que quería mucho. Los asesinos se llevaron sus ropas y dejaron el cuerpo desnudo en el bosque. Tres días cuidó el cuerpo el perro, hasta que fue al monasterio y comenzó a llorar ante la puerta de Hadelogis, y cuando ella salió, tomó su hábito entre los dientes, llevándola al bosque. La santa halló al joven muerto, convocó a todos sus siervos, a los que interrogó. Como ninguno confesó, Hadelogis advirtió que les daba una última oportunidad, antes de comparecer ante Dios. Nada, nadie confesó. Entonces el perro dio un salto y destrozó las gargantas de los dos asesinos.

Santa Hadelogis murió sobre 751. Aún hay ciertas corrientes que hablan de que es la misma persona que Aude, hija de Carlos, casada por tres veces, con Daniel de Poher, Thierry de Autun y Aka Makhir Ben Habibai (bautizado David), que terminaría siendo abadesa de un monasterio y a la cual el tiempo habría dotado de una leyenda. 


Fuente: 
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 2 de febrero además se celebra a 
Nuestra Señora de la Candelaria del Socavón.
San Lorenzo de Canterbury, obispo.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Azenor, la calumniada.

Santa Honora (Eleanor, Azenor) de Brest, condesa y ermitaña. 7 de diciembre.

Honora nació en 519 y fue hija de Leo, conde de Lesneven, Bretaña. Recibió una excelente educación, y desde niña mostró piedad, deseos de oración y recogimiento. Por ello a los 12 años floreció en ella los deseos de consagrar su virginidad a Cristo. Pero su familia ni quiso hablar de ello y dos años más tarde la comprometió con el primogénito del conde de Tréguier. Rindiéndose a ello y buscando siempre la voluntad divina, Honora se casó y con su marido se instalaron en el castillo Châtelaudren. Fueron muy felices los jóvenes, pues ambos eran buenos y piadosos, y socorrían con largueza a los pobres, oraban cuanto podían y no dejaban pasar el día sin hacer alguna buena obra.

Tres años después de la boda, murió la condesa madre de Honora, con gran tristeza de la misma. En menos de un año su padre se volvió a casar, esta vez con una mujer tan hermosa como malvada (a que parece Blancanieves). Celosa del amor que padre e hija se tenían, comenzó a intrigar sobre supuestas infidelidades de Honora con su marido, escribiéndole cartas a este. Le presentó por escrito falsos testigos y falsas pruebas que el hombre creyó. Recriminó su "infidelidad a Honora", pero aunque esta se defendió, fue encerrada en una torre con vistas a condenarla a muerte. Al saberlo su padre, reclamó para sí a la "mala hija", para salvarle la vida, prometiendo que la mantendría encerrada por siempre. Y la encerró en una de las torres, con la compasión de unos y el rechazo de otros. Desde una ventanita, la santa podía ver el cielo y el puerto. Siguió intrigando la madrastra, diciendo al marido de Honora que en realidad el padre no la tenía encerrada, sino que la mujer vivía a sus anchas, y que se preveía su huida a un país lejano. Entonces el marido exigió que fuera ahorcada de una vez, y con tanta insistencia, que no tuvo más remedio el conde Leo que preparar la ejecución. Pero he aquí que se descubrió que Honora estaba embarazada de cuatro meses, y la ley prohibía ajusticiar a las embarazadas. Como el marido insistía, la solución hallada entre los leguleyos, ya que no se le podía matar, fue hacer algo intermedio, así que Honora fue metida en un barril y arrojada al mar, a 10 millas de la costa. Si era inocente, Dios proveería, y si no, no la habían matado ellos.

Cinco meses estuvo Honora dentro del barril y flotando en el mar, sostenida por Dios. Cuando encalló en Irlanda, en Aberfraw, dio a luz a su hijo y fue hallada por los monjes del monasterio de Youghall. Se llevaron a la madre y al niño al monasterio, y llamaron al pequeño al niño Budoc (salvado de las aguas). Una vez que Honora estuvo repuesta, dedicó su vida a la oración y al trabajo en una ermita anexa al exterior del monasterio mientras su hijo era educado por los monjes.


Honora da a luz.
Iglesia de San Budoc de Plourin.
Y pasaron 20 años. Durante esos años el marido de Honora se había arrepentido muchísimas veces, llorando la pérdida de su mujer y su hijo, pues no dudaba que se había equivocado. Y al cabo de los años lo comprobó cuando la madrastra enfermó y murió, pero antes confesó su maldad, y que solo había actuado movida por los celos. Al saberlo, el hombre arrepentido comenzó la búsqueda de Honora por todas las costas, esperando hallar la tumba de su mujer, si alguien la había enterrado. Desesperanzado llegó a Aberfraw, donde la historia de la mujer del barril y el niño era conocida. Corrió al monasterio y halló a Honora, que le recibió con amor, pues ya le había perdonado desde hacía años. El conde se quedó con su mujer y su hijo, que ya era monje, y pronto murió, siendo enterrado en el monasterio.

Poco después, fue golpeado por una grave enfermedad y Honora le cuidó hasta morir, en 543. Ahora Honora pudo finalmente dedicarse al servicio de Dios, tomó el velo monástico y se retiró a su ermita, hasta 522, cuando falleció y fue sepultada junto a su marido. Otras versiones dicen que regresó a su tierra natal y fundó un monasterio en la región de Cornualles. Una iglesia dedicada a su memoria tuvo en Languengar. Su hijo llegó a ser el célebre obispo San Budoc (9 de diciembre), evangelizador de Dol.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991. 


A 7 de diciembre además se celebra a  
Santa María Josefa Roselló, virgen fundadora.
San Gerardo de Claraval, protomártir cisterciense.

domingo, 13 de noviembre de 2016

San Bricio el cazador cazado.

Pregunta: Buenas, soy sacerdote. Estoy buscando un ejemplo de un santo que siendo ya santo o virtuoso tuvo alguna caída importante y esa caída lejos de llevarlo a la tibieza eso lo ayudó a la santidad. Entonces San Agustín no puede ser ejemplo porque el se convirtió de pecador a santo. Gracias. 

Respuesta: Como sabrá, la conversión es un proceso y tiene caídas y recaídas. Ha habido santos que durante tiempo han vagado entre el deseo de conversión y la tibieza, hasta que en un momento determinado, ocurre una "gracia fundante", es decir, un toque por parte de Dios en el cual el santo se siente impelido a la perfección de vida. Sin embargo, las vidas de santos no nos hablan de caídas importantes luego de este momento de gracia. Primeramente porque los pecados más graves suelen ser los más ocultos y no trascienden. Otros pecados graves, como asesinatos, que pueden llevar a una conversión (San Tanguy de Bretaña, por ejemplo) nunca aparecen en santos que hayan llevado una vida virtuosa antes de cometerlos, que es el caso que nos ocupa.

Sin embargo, me parece que hay un caso que podría aplicar: el de un presbítero bueno, pero poco ejemplar, que dio muchos quebraderos de cabeza a su obispo hasta un momento, y es: 


San Bricio (Brais, Bresson, Briavel) de Tours, obispo. 13 de noviembre.

Bricio y Martín.
Schöppingen.
Había sido Bricio un chico pobre y pendenciero al cual el gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones) había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Pero a pesar de su profesión religiosa, siempre fue amigo de bromas, pillerías y de provocar a su amigo y protector, y ahora su abad.

Cuenta que en una ocasión en que un hombre enfermo fue al monasterio a que el San Martín rezara por él y le devolviera la salud, fue Bricio, que ya era diácono, quien le abrió la puerta y dijo al hombre: "Si lo que buscas es al loco, entonces has de buscarle mirando al cielo", y el pobre hombre salió a buscar a Martín con el cuello estirado mirando hacia el cielo. Porque las cosas las ordena Dios como quiere, le halló San Martín, le sanó y volvió al monasterio, donde reclamó a Bricio por burlarse del hombre. Bricio intentó negarlo, pero el santo abad le dijo: "aunque estuviera lejos de ti, he oído tus palabras". Y añadió "sé por Dios que te llamará al episcopado después de mi muerte, pero antes me darás muchos dolores de cabeza, que pagarás después". Y Bricio le replicó: "Tenía razón, estás loco". Después de ordenado presbítero, y ya fuera del monasterio, Bricio continuó con su vida de bromas y disipación. Vestía elegantemente, comía como un rey poseía casas, establos y esclavos, en contra de todo lo que su maestro le había enseñado. Incluso dice San Sulpicio Severo (29 de enero) que llegó a militar en un grupo de presbíteros que intrigaban contra Martín por su austeridad, celo apostólico y su constante denuncia del mal, el paganismo y la mala conducta de los cristianos. No en balde "Judas" le había llamado el santo apóstol. Y las veces que Martín le reconvenía, Bricio le discutía en público, se burlaba de él, intentando minar su autoridad.

Sin embargo, en 397, cuando murió Martín, Bricio entró en gran tristeza por lo mal que había tratado a su benefactor. Hizo penitencia, oró incesantemente y Dios le otorgó la conversión de costumbres. Y en tan poco tiempo se vio el cambio que Tours le eligió, como había predicho San Martín en obispo de la sede turonense. Lo primero que hizo fue erigir una iglesia sobre la tumba de San Martín, promovió su culto y luego dejó todos sus bienes para vivir como un simple obrero del Evangelio. Pero su pasado disoluto le perseguía, pues algunos presbíteros no creían en su cambio y fue perseguido y calumniado varias veces. Incluso un antiguo compañero suyo del monasterio, el obispo San Lázaro de Aix (27 de mayo) intentó junto a otros obispos deponerle de su sede.

Bricio y el bebé.
Schöppingen.
Pero su mayor calumnia, que fue un duro golpe del que no se salvó ni por un milagro fue la siguiente: una virgen consagrada quedó embarazada y al dar a luz dijo que el niño era de Bricio. Este lo negó, pero su pasado le perseguía a pesar de que este hecho está datado en 430 ¡con ya 33 años de obispo! El clero y el pueblo fueron a acusarle de aquello con ánimo de lincharle, según Sulpicio Severo "sintiéndose engañados de que su piedad y celo eran tan sólo para ocultar sus prácticas sucias, mientras todo el tiempo habían besado sus manos reverentemente por amor a Dios". Bricio se mantuvo firme en su negativa y mandó traer al niño, que aún no tenía ni un mes. "En el nombre de Jesucristo, Hijo de Dios Todopoderoso" –conjuró Bricio al infante – "si realmente soy tu padre, hazlo saber delante de toda esta gente". "No lo eres" - replicó el bebé. Pero ese portento no era suficiente, por lo cual el pueblo clamó que Bricio hiciera al niño revelar quién era el verdadero padre. Pero Bricio dijo que eso no importaba ni le atañía para probar su inocencia. Pero el pueblo le acusó, además, de haber hecho magia , por lo cual querían echarlo de la sede. Entonces Bricio, para probar ¡otra vez! Su inocencia, tomó unas brasas del fuego, las colocó en el regazo de sus vestiduras y se dirigió, seguido por la turba, a la tumba de San Martín. Allí dejó caer los carbones, mostrando la ropa sin quemar ni manchada. "Podéis ver que mi ropa no muestra ni un solo daño de fuego, así tampoco hay mancha en mi cuerpo de culpa por haber yacido con una mujer". Esta prueba de fuego contra los delitos de índole sexual era muy frecuente en la Edad Media. Suponemos que Dios protegía a los inocentes, o todos culpables… Igual se puede leer de Santa Cunegundis (3 de marzo), a la que hicieron caminar sobre una reja de arado ardiendo. Pero ni esto hizo confiar a los de Tours, que le desterraron.

Bricio, ya muy anciano, se dirigió a Roma a defenderse ante el papa San Celestino I (6; 8, Iglesia Oriental; 9 de abril y 27 de julio). Mientras, en Tours elegían a Julián como sucesor de Bricio, pero ni llegó a tomar posesión, pues murió en Vercelli. Luego eligieron a Armencio. Entretanto, el papa acogió a Bricio, que comenzó a defenderse y a hacer penitencia pública durante siete años. Al cabo de este tiempo decidió regresar a Tours, y cuando llegó con sus ayudantes que le habían sido fieles a Mont-Louis, supo que Armencio había fallecido de agudas fiebres. Entonces dijo a sus acompañantes: "Levantaos, si somos rápidos aún podemos llegar al funeral de nuestro hermano en Tours". Y entró a la ciudad por la puerta oeste en el mismo momento en que el cortejo salía por la puerta este. Tomó posesión de su trono y de su sede no hubo quien le sacara durante los siete años más que duró su episcopado, pues el pueblo al final reconoció que no había pruebas contra él. Durante sus últimos años retomó la caridad, el apostolado. Fundó iglesias, monasterios y hospitales. Ordenó obispo a San Maurilio de Angers (13 de septiembre). 

Bricio murió en 447, muy anciano, y fue sucedido por San Eustaquio (19 de septiembre). En 594 se trasladaron sus reliquias a Clermont-Ferrand, desde donde su sulto se ha extendido por otras partes de Francia y Europa. Es abogado de los acusados injustamente, los perseguidos y los condenados a muerte. Se le invoca contra los ardores de estómago, los males de hígado y los cólicos, y la causa está en su iconografía, que suele presentarle con los carbones a la altura del vientre.


Fuentes: 
-http://historivegauche.canalblog.com/archives/2010/04/17/17608878.html
-"Les Nouvelles Fleurs des Vies des Saints et Fêtes de l'Année". Tome Second. R.P ANDRÉ DU VAL RÉBEYROLIS. Lyon, 1860.
-"Brice of Tours". LAMBERT M. SURHONE, MIRIAM T. TIMPLEDON. 2010.


A 13 de noviembre además se celebra a 
Santa Agostina Livia Pierantoni, virgen y mártir.
Santa Maxellendis de Caudray, virgen y mártir.

miércoles, 27 de abril de 2016

San Assico, orfebre de Dios.

San Assico de Elphin, orfebre, obispo y abad. 27 de abril.

Lo que de él se conoce está en la "Vita. S. Patricii". Cuando este llegó a Irlanda en 434, entró en Corcoghlan. En el poblado de Emlagh-Ona gobernaba un príncipe-druida llamado Hono. A este, aún siendo pagano, le gustó el mensaje de San Patricio (17 de marzo) y le dio su fortaleza para que fundase una iglesia y monasterio. Este sitio cambió su nombre a Elphin, que significa "roca saltadora", gracias a un milagro realizado por San Patricio: no había agua corriente en la ciudad, por lo que el santo golpeó una roca, la hizo saltar y se descubrió un pozo, del que se canalizó agua para toda la ciudad, y aún existe como fuente corriente, aunque la fuente original fue dinamitada por el Vicario protestante de Elphin, William Smith, en la década de 1820.

San Patricio convirtió al sitio en sede episcopal, colocando al frente de esta a Assico. También ordenó obispo al sobrino de Assico, San Bithei (8 de marzo), que le acompañó junto a su madre Santa Cipia (27 de abril), en el apostolado por la isla. Patricio, además, dejó establecida una comunidad monástica al frente de la cual también colocó a Assico, para que la guiase en sus labores primordiales: la predicación del Evangelio, la celebración del culto divino y la enseñanza. Assico, además de sus labores pastorales, realizó aquello que le servía de sustento: el trabajo del metal, ahora, además, con el consuelo de ser para gloria de Dios. Así que en el monasterio montó un taller de orfebrería, que durante siglos sería el mejor de Irlanda. Assico personalmente hizo cálices, patenas, cubiertas de Evangeliarios, relicarios, cruces, etc. Varios objetos, posteriores al santo, pero salidos del monasterio, aún se veneran, como una cruz en Cong, o el famoso cáliz de Ardagh.

A mediados del siglo V, ya entrado en años, Assico fue calumniado por los habitantes de la ciudad, por lo que se retiró a la soledad en Slieve League, una montaña escarpada en Donegal. Siete años pasó allí, y siete más en la isla de Rathlin. Sus monjes le buscaron todo ese tiempo y finalmente, cuando le hallaron, le propusieron regresar con ellos a Elphin, pero Assico se negó a causa de la falsedad que habían difundido. A la sazón, el “rey” de Seirthe había muerto y le había dejado en herencia un centenar de vacas, sus terneros, y veinte bueyes, además de tierras de pasto. Así que se quedaron allí hasta que a finales del siglo V murió el viejo obispo y abad, y fue sepultado en la colina, donde había construido una iglesia y monasterio San Patricio y estaba enterrado Bithei, el sobrino de Assico. En el siglo X las reliquias de ambos se elevaron a la veneración pública. Su memoria litúrgica durante siglos en Elphin era Doble de primera clase, con Octava.

Las leyendas han deformado algo su "vita", poniéndole como druida converso, como esposo y no hermano de Cipia, y por tanto padre y no tío del obispo Bithei. Asimismo, que si su retirada de Elphin se debió a la vergüenza de haber sido sorprendido mintiendo. Otros lo identifican con San Tassach (14 de abril), el obispo que habría dado el Viático a San Patricio.


Fuente:
-"Lives of Irish Saints". JOHN CANON O'HANLON.


A 27 de abril además se celebra a
Nuestra Señora de Montserrat.
San Pedro Armengol, mercedario.
San Antonio de Lucca, presbítero.

jueves, 14 de mayo de 2015

Santos calumniados

A lo largo de la historia de la Iglesia, muchos santos han sufrido el estigma de la calumnia, empezando por Cristo, modelo de los santos. Son la calumnia y el falso testimonio de los más dolorosos tormentos que puede recibir alguien, porque atacan donde duele mucho: al buen nombre y la honra. Curiosamente, muchos estaríamos dispuestos tal vez a dar la vida por Cristo, pero no soportaríamos una calumnia, ni un pequeño falso testimonio. Muchos santos han visto su nombre enlodado, a veces por quienes más debían considerarles u obedecerles. Algunos han pagado con su vida su indefensión y su confianza en Dios, que siempre saca a la luz la verdad. Veamos algunos ejemplos, pocos realmente, entresacados de la multitud de hermanos nuestros del cielo:


Santa Irene de Portugal.
I. Los que perdieron la vida por las calumnias:
Dejamos de lado muchos mártires de las persecusiones generalizadas y organizadas, desde las romanas hasta las de hoy, porque en la mayoría de los casos se basan en calumnias: que si los cristianos comían niños y adoraban un burro, que si conspiraban contra el gobierno, que si eran enemigos de los emperadores y reyes, o de la República, que si eran enemigos de la libertad, etc., etc. Por eso solo ponemos aquí casos concretos: 

Santa Argyra, esposa: Un turco que la pretendía, la acusó ante su padre de haberlo seducido. Llevada a juicio, el turco sobornó a los testigos para que le apoyaran. Su marido la defendió y apeló, pero infructuosamente, fue condenada a cadena perpetua, y vivió en la cárcel durante 17 años. Murió de los padecimientos en la cárcel. 5 de abril. 

Santa Calíope, virgen: un joven pagano que la pretendía, al verse rechazado, la acusó de blasfemar contra los dioses. Aunque se defendió de la injusticia, fue apresada, torturada y sufrió el martirio. 8 de junio. 

San Ceteo de Amiterno, obispo: fue acusado de haber entregado la ciudad a los longobardos y lo arrojaron a un río. 13 de junio. 

Santos Dasio, Zótico y Cayo de Bitinia, esclavos: acusados falsamente de haber incendiado el palacio de Diocleciano, fueron arrojados al mar con una piedra atada al cuello. 21 de octubre. 

Santa Elin de Sköfde, viuda: Fue una mujer piadosa que dio todos sus bienes a los pobres y al marido de su hija, un hombre malvado, al que sus propios esclavos asesinaron. Al ser interrogados, culparon a Elin, diciendo que esta les había obligado a matarlo. Entonces fue asesinada por los familiares del yerno. Abogada contra las calumnias. 31 de julio. 

Santa Irene o Iria de Portugal, virgen: el monje Remigio, su preceptor, intentó hacerla su amante y ante la negativa de Irene, la envenenó, haciendo le creciera un enorme vientre, para acusarla de estar embarazada, mientras engañaba a todos con una supuesta vida virtuosa. Un pretendiente al que ella había rechazado a causa de su voto de virginidad, se sintió burlado y mandó asesinarla. Ante los suscesos milagrosos en torno a las sants reliquias de la mártir, Remigio y el asesino confesaron su culpa e hicieron penitencia para siempre. Es abogada de la buena fama y nombre. 20 de octubre. 

San Magno, príncipe: fue acusado ante el rey de Noruega de pretender invadir el país para implantar la fe cristiana. Para probar su inocencia, se presentó desarmado ante dicho rey deseando la paz, pero este lo mando a asesinar a traición. 16 de abril. 

Santos Esteban y Ana de Auxentio: ella era viuda y discípula de Esteban, el cual, por oponerse a la destrucción de iconos, fue calumniado de mantener relaciones sexuales con Ana, quien vivía en contemplación en un monasterio femenino vecino. Como ella defendiera vehementemente la falsedad de esta acusación delante del pueblo, las masas se apoderaron de ella, la desnudaron en público y la azotaron hasta la muerte. Esteban sería desterrado y luego, como siguiera defendiendo las sagradas imágenes, fue linchado públicamente. 28 de noviembre. 

Santos mártires de Alejandría: contra los que un adivino difundió calumnias atribuyendo a los cristianos las desgracias que acontecían a la ciudad y a sus habitantes. Entre ellos están los santos Serapión, Quinta, Metrano y la anciana diaconisa Santa Apolonia. 9 de febrero. 

Los mártires de Lyon
Santos mártires de Lyon: fueron perseguidos y detenidos con la calumnia de que celebraban orgías sangrientas y practicaban el canibalismo –interpretando mal la Eucaristía con toda intención-, acusación que sólo fue una excusa para la persecución. Entre ellos destaca la afirmación de Santa Blandina, “nosotros nunca hemos hecho nada malo”, constantemente repetida durante los tormentos. 2 de junio. 

Santos Protomártires Romanos: fueron acusados, por Nerón, de haber incendiado la ciudad y fueron martirizados de diversas maneras. 30 de junio. 

Beato Ricardo Herst, padre de familia: fue acusado falsamente de un homicidio, pero en realidad lo ahorcaron por su fe en Cristo. 29 de agosto. 

Beato Roberto Drury, presbítero: fue acusado injustamente de participar en una conjura contra el rey Jacobo I, y ahorcado en Tyburn. 26 de febrero. 

Santa Sara de Antioquía: Su marido la acusó de adúltera al saber que Sara había bautizado a sus hijos. El tribunal la acusó de adulterio con los cristianos, a lo que ella se defendió negando que los cristianos cometieran adulterio. Aún así fue quemada viva junto a sus dos hijos.  12 de septiembre y 1 de enero.

Santas Tárbula y compañeras: Junto a otras cristianas era esclava de la emperatriz. Rechazó las propuestas matrimoniales de un pagano, y la calumnió acusándola de envenenar a la emperatriz, a la sazón enferma. Todas fueron serradas vivas. 22 de abril. 

Beatos Agatángelo y Casiano, capuchinos: eran misioneros en Etiopía, y fueron calumniados tanto por los misioneros protestantes como por los ortodoxos, de espiar para el dominio inglés, más que de evangelizar. Fueron ahorcados como traidores. 7 de agosto. 

II. Los que se libraron de las calumnias por milagros o defensa propia: 
En estos casos, la narración de la calumnia busca resaltar más la santidad. Como muchas de estas “vitae” están escritas tiempo después del tiempo del santo, y forman parte de la leyenda, tal vez se ha recurrido a un acontecimiento milagroso para, como decía, resaltar la virtud; que ya sabemos que a los antiguos (y a muchísmos modernos) un santo sin extravagancias no les da a santo. En los otros casos recurren a la sagacidad para demostrar su inocencia, dejando en evidencia a los calumniadores: 

San José, "el Casto: La mujer de Putifar, su amo, le pretendía sexualmente, pero José se negaba, por lo que ella le acusó de intentar forzarla. José fue encarcelado, pero se ganó la confianza del carcelero y sus dotes de intérprete de sueños llegó a oídos de Faraón, que mandó librarle y colmarle de bienes, haciéndole oráculo suyo. 8 de marzo (Iglesia copta el 3 de febrero, Etiopía el 26 de mayo y el 31 de julio, con su esposa Santa Aseneth).

San Bricio de Tours, obispo: una monja dio a luz a un niño, y acusó al santo de ser el padre. Cuando el niño fue llevado a Bricio, el santo preguntó al niño, de un mes, si esa acusación fuera cierta. El niño dijo: “no”, pero la gente no se convenció y conminó al santo que le obligara a decir quién era el padre. Bricio se negó a realizar el milagro, para no desvelar al hombre, y fue depuesto de su sede. 7 años pasó en el exilio, hasta que luego de dos obispos, regresó a reclamar su trono episcopal. Como no había pruebas de su culpa, fue repuesto en su cargo, considerándolo vilmente calumniado. 13 de noviembre. 

San Guillermo de Monte Vergine, abad: fue calumniado de impuro por consejeros del rey, que para probar su pecado, le enviaron una joven hermosa a que lo tentara. El santo, avisado por revelación de esto, dijo a la chica “Ven a verme de noche”. Contentos sus calumniadores acompañaron escondidos a la joven, que al llegar a la ermita del santo, vio un fuego encendido, al que Guillermo entró, sin quemarse, para probar su virtud. 25 de junio. 

San Lupo de Sens
San Lupo de Sens, obispo: Su piedad, dulzura, y celo despertaron envidia en nobles y eclesiásticos, que le acusaron de ser amante de Verosa, la hija del anterior obispo. Avisado Lupo por un amigo, llamó a la doncella, la besó en la frente diciendo: “Las palabras negras de los hombres nada importan, cuando la conciencia está blanca”, dejando en la frente de Verosa una estrella resplandeciente. 1 de septiembre. 

San Macario el Viejo, abad: Una mujer le acusó falsamente de que haberla violado y hacerle un hijo, el santo fue arrastrado y apaleado, pero no se defendió. Su inocencia se demostró cuando la mujer empezó a parir y no pudo dar a luz hasta que reveló el nombre del verdadero padre del niño. 19 de enero.

San Marciano de Roma, presbítero: Por su penitencia y austeridad, los clérigos perezosos, vagos y corruptos lo acusaban de practicar el novacianismo. También le calumniaban por visitar a mujeres de mala fama, a las que convertía y encaminaba a la vida religiosa. El día de la consagración de la iglesia de Santa Anastasia en Roma, usó una casulla guarnecida en oro y piedras preciosas, que regaló a un pobre al terminar la misa. El emperador, envidioso, lo acusó ante el patriarca de avaricioso y amante de los lujos, por lo que el patriarca, para humillar al emperador, hizo desnudar a Marciano, y vieron todos que sólo llevaba su pobre vestido. 10 de enero. 

San Marcos de Lucera, obispo: fue acusado de impuro porque con él vivían dos chicas jóvenes para atenderle. El obispo le envió a buscar con dos diáconos, para juzgarlo. No bastó que Marcos hiciera un milagro para dar de comer a uno de estos diáconos llamado Vicente. Al llegar a Lucera, Marcos le pidió al obispo que orara con él y todos oyeron una música celestial, por lo que el obispo creyó en su inocencia. A la muerte de este, Marcos fue elegido obispo de Lucera. 14 de junio. 

San Narciso de Jerusalén, obispo: Tres clérigos disgustados con el rigor de su disciplina, contaron diversas calumnias sobre Narciso, llegando a jurarlas. El santo, que hacía tiempo anhelaba una vida de soledad, se retiró muchos años al desierto, donde vivió oculto. Se probó su inocencia cuando las desgracias llegaron a los calumniadores, uno fue quemado en su casa, otro atacado por la lepra, y el tercero perdió la vista, después de confesar la calumnia. 29 de octubre. 

San Nemesio de Alejandría: fue acusado falsamente de ladrón, enjuiciado y absuelto por falta de pruebas, pero después, cosas de la vida, fue apresado por cristiano y quemado junto ¡a unos ladrones! 10 de septiembre. 

San Teófilo el Penitente, archidiácono: por rechazar el obispado, y seguir siendo el administrador de los bienes de la iglesia, fue acusado de malversar los bienes eclesiásticos. El obispo sin investigar adecuadamente las acusaciones, concluyó que era culpable, y le privó de su cargo. Lamentablemente, Teófilo, en venganza, hizo un pacto con el demonio para que sus calumniadores fueran descubiertos. Arrepentido de ello, hizo penitencia toda su vida y al final de esta, la Virgen María le confirmó que había sido perdonado. 4 de febrero. 

Santa Cunegunda, emperatriz: Su virtud fue puesta en entredicho y se le sometió a la prueba del fuego, que consistió, en su caso, en caminar sobre rejas de arado ardientes, de las que salió ilesa. 3 de marzo. 

Santa Eugenia-Eugenio
enseña sus pechos.
Santa Eugenia-Eugenio de Roma, virgen y mártir: Vestida de monje vivía en una comunidad monástica, pero una mujer que se enamoró de su belleza, al verse rechazada, la acusó de que el "monje" Eugenio la había violado. Llamada ante el juez, Eugenia tuvo que descubrir su pecho femenino para demostrar la calumnia de la que era objeto. Pero como era cristiana, igualmente fue apresada y martirizada. 25 de diciembre. 

Santa Hildegundis (José) de Shönau, cisterciense: Vestía de hombre en sus pregrinaciones, para poder protegerse mejor. En un bosque de Ausburg fue sorprendida por un ladrón que pretendió robarle, pero al momento llegaron unos soldados, y el ladrón ¡que listo! la acusó a ella de robarle sus pertenencias, señalando el hatillo de Hildegunda. Oídos los dos y no sabiendo quien decía la verdad, se decició someterlos a la prueba del fuego. Ambos caminaron sobre hierros incandescentes, y huelga decir que el ladrón terminó asado e Hildegunda corrió sobre ellos, como si nada. 20 de abril.

Santa Tecla de Iconio: fue acusada de adúltera por su propia madre ante el tribunal de Iconio por haberse hecho discípula de San Pablo. Aunque se defendió, fue aún más injuriada por su madre ante el prefecto. Este determinó que debía ella quemada viva, martirio del que salió ilesa. Por segunda vez la caumnió un tipo que intentó forzarla, diciendo que había sido ella quien le había seducido. Fue condenada a las fieras, pero éstas la respetaron. 23 de septiembre. 

Santos Isidro y María de la Cabeza, esposos: Isidro fue acusado de vago ante su señor, por orar durante horas y no trabajar, el milagro de los ángeles arando puso a prueba su inocencia. María fue calumniada de tener un amante con el que veía en una ermita, Isidro dudó y la siguió, para contemplar avergonzado que se dirigía allí para limpiarla y cuidar de una imagen de la Virgen. El santo, 15 de mayo. Ella, 9 de septiembre. 

San Auxencio de Bitinia, eremita: fue acusado de seguir la doctrina eutiquiana, pero se defendió brillantemente y fue absuelto. 14 de febrero. 

San Juan de la Cruz, carmelita: Esta es buenísima; una mujer se le plantó delante en plena calle con un chiquillo, gritando que él era el padre. El santo, calmado, le preguntó la edad del niño, que resultó ser más de un año. el santo dijo: "pues hijo es de gran milagro, porque en toda mi vida me acerqué por aquí y solo hace tres meses que aquí estoy". 14 de diciembre. 


III. Los calumniados, castigados y a veces ni resarcidos:
En este apartado hay, sobre todo, los fundadores o reformadores de Órdenes religiosas, que fueron perseguidos duramente por sus mismos religiosos, los obispos y la nobleza, todos ellos, por el resquemor que provocaba su santidad y celo, así como la envidia. Padecieron duras pruebas, y el denominador común es la no defensa o la defensa desde la humildad y la obediencia. En algunos casos la calumnia sobrepasó a su vida y no fueron esclarecidas hasta el proceso de canonización: 

San Alfonso María Liguori, obispo, Doctor de la Iglesia,fundador: se le acusó de cambiar las Constituciones de la Congregación después de aprobadas, de intrigar con la corte de Nápoles contra el papa. Pío VI lo expulsó de la Congregación junto a los que le fueron fieles. 1 de agosto. 

San Atanasio, Padre de la Iglesia: En el sínodo de Tyro, fue calumniado por los arrianos, pero fue defendido por San Pafnucio. 2 de mayo. 

San Bernardo Abad: Por su denuncia de la degradación cluniacense, el abad Pedro de Cluny respondió con calumnias y ofensas. 20 de agosto. 

San Calixto I, papa: fue acusado por Sabelio, de creer la herejía deísta. Además, San Hipólito difama a Calixto muchísimo. 14 de octubre.
San Cirilo de Jerusalén, obispo: Acacio, obispo de Cesarea, que le tenía envidia, le acusó, entre otras cosas, de vender y dilapidar en provecho propio los tesoros de la Iglesia. La verdad salió a la luz cuando se supo que fue, en medio de una hambruna, que el santo vendió algunos vasos sagrados y telas preciosas para socorrer a los pobres. Aún así, por otras intrigas, Acacio logró que fuera depuesto de su sede. 18 de marzo. 

Santa Virginia Centurione, viuda fundadora: fue abandonada por sus religiosas y los benefactores. Apartada del gobierno, la enviaron a una casa de la congregación, prohibiendo a todos se hablara con ella. 15 de diciembre. 

San Edern de Bretaña, abad: tuvo que abandonar su monasterio acusado falsamente de robar una vaca. 26, 30 de agosto y 31 de diciembre.

San Enrique de Ossó, presbítero fundador: unas monjas calumniaron su obra, porque construyó un colegio en un pueblo, en el que ellas monopolizaban la educación de todos los niños. Detrás de ellas, había tres sacerdotes celosos de la obra apostólica del santo. El colegio del santo fue derruido y el santo calló, escribiendo a sus religiosas: "Hijas, no queráis ofender a Dios, nuestro Padre. Todos son unos santos. Todos queremos luchar sobre la verdad. La buena fe no se ha de perder". 27 de enero. 

San Euquerio de Orleans, obispo: fue desterrado por Carlos Martel a causa de calumnias de algunos envidiosos. 20 de febrero. 

San Gerardo María Mayela, religioso redentorista: una ex-monja que resultó embarazada vertió sobre él una calumnia de la que el santo no se defendió y tuvo que padecer mucho por ello, hasta que se supo la verdad. 30 de octubre. 

San Germán de Alaska, Patriarca: fue calumniado de sedicioso y traidor por el tirano Alejandro Baranov, por la compasión del santo hacia los aleutianos, a los que dicho tirano consideraba borrachos, levantiscos y peligrosos. 24 de septiembre. 

San Gregorio de Agrigento, obispo: los presbíteros de su sede, opuestos a su labor reformadora, contrataron una prostituta para que declarara que era amante de Gregorio. Esta lo hizo y el santo fue arrestado y trasladado a Roma, donde estuvo preso durante dos años, siendo inocente. Jamás se quejó ni acusó a nadie. Al cabo de este tiempo, todo salió a la luz y el papa le absolvió de toda acusación y le envió a su sede de nuevo. 23 de noviembre.

San Gregorio de Tours.
San Gregorio de Tours, obispo: Riculf, secretario Bertrand, obispo de Burdeos, acusó a Gregorio de correr la voz de que Bertrand vivía en adulterio con la reina. Gregorio respondió que nunca había imaginado tal cosa del obispo y la reina. El rey Chilperico reconoció la gravedad, pero como el acusador había huido, se conformó con el juramento de Gregorio. Aún así Chilperico repudió a su esposa. Al final el acusador fue hallado y, sin juicio, fue torturado en la rueda, y colgado de un árbol con las manos atadas a la espalda. La cosa no está clara, este rey sólo quería deshacerse de su mujer. 17 de noviembre. 

San Ivo de Chartres, obispo: fue acusado ante el legado papal de simonía, por haber comprado el obispado de Chartres. El santo se defendió recordando su oposición a recibir tal obispado, y acusando a los clérigos y canónigos de ser ellos los que cobraban por participar en cada celebración, bajo el pretexto de limosnas (hasta cobraban el papel usado en las actas de las consagraciones episcopales o religiosas). Ivo quedó limpio, y los clérigos regañados, pero la cosa parece que no surtió mucho efecto, vamos, digo yo. 23 de diciembre. 

San Jerónimo, Doctor de la Iglesia: Primeramente fue estimado en Roma, pero su aspereza, su desprecio abierto para las comodidades, intrigas y mezquindades de algunos de los clérigos, así como su influencia en nobles damas romanas como Marcela, Lea y Paula, le hicieron presa de un odio tal, que le afectaron mucho, incluso exteriormente, llegando a resentirse su salud. Todo fue peor luego de la muerte del papa San Dámaso (11 de diciembre), su defensor. Jerónimo salió de Roma llamándola  tierra extraña". 9 de mayo y 30 de septiembre. 

San José Benito Cottolengo, presbítero fundador: le llamaban iluso, loco, pedigueño. Sus superiores y compañeros de congregación, siendo él el fundador, le hicieron la vida imposible, sobre todo sospechando del rápido crecimiento de su obra. Le clausuraron su obra, dejando en la calle a sus enfermos y junto a sus religiosas se fue a los lazaretos. 30 de abril. 

San José de Calasanz, presbítero fundador: Llegaron a tenerle por loco, por destructor de la Orden que él mismo había fundado, fue apartado de todos los cargos, incluso lo escondían en armarios cuando los visitadores iban a los colegios. 25 de agosto. 

San Juan Bautista de la Salle, fundador: Un sacerdote le atribuyó errores económicos ajenos y lo destituyeron del cargo de Superior su propia congregación. El objetivo de este sacerdote era dominar a los Hermanos de La Salle. 7 de abril. 

San José María Escrivá de Balaguer, presbítero fundador: fue acusado de herejía, de que su obra era cismática, de perseguidores de la Iglesia y que buscaba remover la vida religiosa para destruirla. 26 de junio. 

San Juan Bosco: le calificaban de loco, hereje, contrarevolucionario. Su benefactora le retiró la ayuda porque no se amoldaba a su idea de colegio ni obra piadosa. Le llegaron a prohibir confesar y predica. La razón era su método educativo, totalmente nuevo que despertaba sospechas. 31 de enero. 

San Juan Crisóstomo, Padre de la Iglesia: fue acusado por la emperatriz Eudoxia, de haberla llamado “Jezabel”, basándose en un sermón del obispo contra la malicia y vanidad de las mujeres de Constantinopla. Fue desterrado y perseguido. 13 de septiembre. 

San Juan de Ávila, presbítero: fue acusado injustamente de herejía ante la Inquisición y encarcelado. Le insistió a los inquisidores que tachasen los nombres de los testigos en su contra, porque no quería que la historia conociese aquel pecado que habían cometido contra él. Curiosamente fue aquí donde escribió su más elevada doctrina. 10 de mayo. 

San Juan de la Cruz, carmelita: Calumniado por los carmelitas calzados como díscolo, desobediente y soberbio, fue encarcelado hasta que escapó. Siempre disculpó siempre a los frailes, que le sometieron a múltiples vejaciones, como permanecer de rodillas comiendo pan y agua mientras los demás comían. Preguntado el santo sobre esto, respondió: “lo hacían por entender que acertaban”. Sus propios frailes descalzos tampoco se lo hicieron más fácil, le trataron duramente y a punto estuvieron de quitarle el hábito y echarlo de la orden. 14 de diciembre y 24 de noviembre. 

San Luis María Grignon de Monfort, presbítero: Además de ser acusado de jansenista y tener prohibida la entrada a varios templos y predicar en varias diócesis, cuando levantaba un calvario monumental en Ponteacheau, fue acusado de levantar una fortaleza para resguardar a los ingleses si atacaban Francia. Luis XIV, mandó demoler todo el conjunto y el obispo le prohibió ejercer su ministerio en toda la diócesis. Al menos su principal detractor se arrepintió luego de la muerte del santo, diciendo: “Ya veis, yo no entiendo de Santos”. 28 de abril. 

San Marcelino, papa: Los donatistas corrieron la voz de que habían ganado al santo para su herejía, calumniándolo. Fue defendido vigorosamente por San Agustín. 26 de abril. 

San Pedro de Kiev, obispo: Antonio, Obispo de Tver, hijo del príncipe de Lituania, celoso por la elevación de Pedro, simple monje, al arzobispado de Kiev,  le difamó sobre su vida privada. Se reunió un sínodo y el santo dijo: “Una gran tormenta se cierne contra la nave de Iglesia. Tiradme la borda, yo soy un don nadie, si sólo se producirá la calma si así lo hacéis”. La falta de pruebas y la vergüenza de Antonio lograron alcanzar la verdad. 24 de agosto. 

San Pío X, papa: Siendo Obispo de Mantua un comerciante ofuscado por la prédica del santo sobre la humildad, la vanidad de la riqueza, difundió un folleto con varias calumnias. El santo se negó a llevarlo a los tribunales, pero contestó que necesitaba más oraciones y penitencias que castigos. Más aún, cuando el comerciante se arruinó, el santo fue el primero en enviarle una ayuda, prohibiendo que se supiera era suya. 21 de agosto. 

San Vicente de Paúl, presbítero fundador: Fue calumniado duramente ante la reina Ana de Francia, por oponerse al nombramiento de un candidato inadecuado a ser obispo. La reina le conminó a defenderse y el santo sólo dijo: “Majestad, cosas peores han dicho de mi Salvador". 27 de septiembre. 

Santa Aldegunda de Maubeuge, abadesa: Por su pureza y austeridad fue calumniada, muriendo así, hasta que el tiempo puso las cosas en su sitio. 30 de enero. 

Santa Coleta de Corbie, abadesa: Por su tesón en reformar los monasterios de clarisas en toda Francia, sujetándolos a mayor rigor y cumplimiento de la Regla, se le acusó de herejía y falta de castidad, pero no se arrendó y siguió adelante. 6 de marzo. 

Santa Eudoxia de Heliópolis
Santa Eudoxia de Heliópolis: Luego de ser prostituta y convertirse, fundó una comunidad monástica donde vivía en oración y penitencia. Algunos habitantes de la Heliópolis, la acusaron de mantener sus riquezas y placeres, de vivir cómodamente y no tributar al Imperio. Aunque se comprobó que las acusasiones eran falsas, sufrió el martirio posteriormente a causa de Cristo. 1 de marzo.

Santa Genoveva de París, virgen: fue calumniada ante San Germán (28 de mayo), a pesar de sus muchas obras caritativas; pero el obispo no hizo caso nunca y la veneró como santa ya en vida. 3 de enero. 

Santa Hermione de Éfeso: Su leyenda la hace hija del diácono San Felipe (6 de junio, 11 y 14 de octubre; 1 de mayo, Iglesia Griega; 27 de octubre, Iglesia Etíope), y médico, que atendía a los enfermos pobres. Fue acusada por los médicos de Éfesode robar, envenennar y hechizar a sus enfermos. Aunque fue liberada, sufrió posteriormente el martirio por Cristo. 4 de septiembre.

Santa Lidwina de de Schiedam: fue calumniada de farsante, iluminada y de fingir que sólo se alimentaba de la comunión. Fueron personas celosas del influjo espiritual que la santa tenía en sus numerosos visitantes por su heroísmo, paciencia y palabras encendidas de amor a Dios, siendo una fuente de inspiración para su entorno. 14 de junio. 

Santa María Micaela del Stmo. Sacramento, virgen fundadora: los sacerdotes madrileños y algunas damas nobles, envidiosas de su obra caritativa la acusaron de ir por las noches a bailar de incógnito, que comulgaba todos los días (impensable en su época), que traficaba con sus jóvenes acogidas. En una ocasión un sacerdote llegó a abofetearla y, cosas de la vida, luego ella lo libró de los tribunales eclesiásticos cuando este quiso huir a Francia con una mujer. Varios obispos la rechazaban, se burlaban de ella y quisieron manejar su fundación y economía, pero ella, aunque siempre humilde, mantuvo su obra. Su causa de canonización estuvo a punto de ser desestimada por todas estas y muchas más calumnias. 15 de junio. 

Santa Pulqueria, emperatriz: Calumnias y maquinaciones de su cuñada y un eunuco, lograron separarla de su esposo, Teodosio; y no sólo ella, sino también Ciro, un obispo, que llegó a ser depuesto de su sede de Constantinopla. 10 de septiembre. 

Santa Rafaela María del Sagrado Corazón, virgen fundadora: fue tenida por loca por sus propias religiosas, y acusada de llevar la Orden al fracaso, por lo que fue destituida y relegada al olvido. 6 de enero. 

Santa Teodora-Teodoro, ermitaña: vivía como hombre en un monasterio masculino y fue acusada por una mujer de tener un hijo con ella. Fue expulsada del monasterio junto al niño, al que educó como suyo. Esto mismo se lee de Santa Marina-Marino. 11 de septiembre.

Santa Teresa de Jesús: calumniada hasta la saciedad por superiores/as, religiosas, pueblo, nobles… y siempre por lo mismo: La santidad y la virtud escuecen, por lo tanto, hay que denigrar a la persona. Se ensucia lo que se envidia. Pero dos acusaciones son más sonadas: La primera, por parte de una novicia sevillana a la que despidió del convento. La acusó a la Inquisición de visionaria e iluminada, de hacer ceremonias extrañas. Salió absuelta y con licencia para escribir. La segunda, por asunto de una herencia de su sobrina Teresita, que vivía con ella en Ávila. Su otra sobrina, María Bautista, quería la herencia para su Carmelo, mientras que la santa ordenó fuera para el Carmelo donde Teresita profesaría, como manda la Regla. Otra vez, al empezar su  obra fundacional, en la iglesia de Santo Tomás de Ávila, un predicador, dirigiéndose a ella, dijo en el sermón “hay monjas que salen de sus monasterios a fundar nuevas órdenes y esto para tomarse sus libertades". 15 de octubre y 26 de agosto. 

Santa María de la Cruz (Juana Jugan), fundadora: es un caso supremo de injusticia, que merecería reseña aparte. Fue suplantada como fundadora por un sacerdote que la destituyó y se hizo pasar como fundador de la Congregación. Falsificó la historia, intentando hacer creer a todos que Juana había sido la tercera religiosa en incorporarse, llegó incluso a manipular el documento aprobatorio del obispo, tachando palabras y corrigiéndolo. Juana nunca reclamó ni dijo la verdad. 29 de agosto.

Beata Catalina Mattei, virgen dominica: por su poca salud fue calumniada toda su vida por sus propias hermanas de hábito como perezosa y falseadora, a esto contestó con su caridad y sus virtudes. 4 de septiembre. 

Beata Columba Gabriel, abadesa: fue calumniada de faltar a la Regla benedictina. Tuvo que irse a Roma, donde, viviendo en absoluta pobreza fundó las Hermanas Benedictinas de la Caridad, para jóvenes obreras. 24 de septiembre. 

Beato Francisco de Jesús, María y José Palau, presbítero carmelita: soportó persecuciones y fue acusado falsamente, por parte de las autoridades, de traición. Fue relegado a un solitario peñón de Ibiza. 20 de marzo y 7 de noviembre. 

San Cirilo de Alejandría, obispo y Doctor de la Iglesia: Su mayor calumnia, atenazada hoy en día, se refiere a ser el instigador del asesinato de Hipatia, la astrónoma alejandrina. El escritor Damascio, en una apología del paganismo antiguo y del neopaganismo del siglo V, llamada “Vida de Isidoro”, estando exiliado en Persia, le atribuyó el homicidio sin más fundamento que sus propias conjeturas. Hay que decir que Cirilo era su gran rival en la apología del cristianismo y una visión cristiana del mundo, la filosofía y la religión. La mejor prueba contra la acusación es la homilía, perfectamente conservada, del Domingo de Pascua de 419, en la que San Cirilo, reprueba el crimen de Hipatia, amonestando a los cristianos que habían participado junto a la plebe en la revuelta que dio lugar a la muerte de la filósofa. 27 de junio.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...