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jueves, 21 de junio de 2018

Abogado contra los picores.

San Méen de Rennes, monje. 21 de junio y primer domingo de julio.

También se le conoce como Méden o Mewen. Nació en Gales a finales del siglo VI y fue discípulo de San Samson de Dol (28 de julio). A su maestro acompañó a Bretaña cuando el santo apóstol se fue allí a predicar el Evangelio. Méen fundó un monasterio en Gael, luego de convertir al señor local, quien le cedió las tierras para tal cosa. Su leyenda dice que hizo brotar agua milagrosamente de una roca para calmar la sed de los lugareños. En este monasterio dio el hábito monástico al príncipe San Judicaël de Bretaña (16 de diciembre), aunque sabemos que luego lo dejaría para volver al mundo y reinar. Dícese que San Maeoc (2 de noviembre) fue discípulo suyo.

Méen emprendió una peregrinación a Roma, y de camino sacó del Loira a un dragón, exorcizándolo y atándolo con su estola. Ese poder amansa fieras de la estola se lee también en las leyendas de San Marcelo de París (1 y 3 de noviembre), San Armel (16 de agosto), y San Pol de Léon (12 de marzo y tercer domingo de julio). A su muerte en 617 fue sepultado en su monasterio. 

Dícese que a la semana de haber fallecido, murió su amigo San Austell (28 de junio), y los monjes, sabiendo del afecto que les unía, quisieron sepultarlo en la misma tumba. Al abrirla, hallaron que Méen “se había movido” a un lado, como esperando a su amigo. Lo más probable es que esta leyenda provenga de la cercanía entre sí de las dos iglesias de San Méen y San Austel en Cornwall.

A pesar de saberse tan poco de este santo, su culto fue bastante extendido por la Bretaña y sus reliquias visitadísimas. Aún hoy en Guilligomarc'h se hace una romería en su honor, para invocarle contra los males de la piel. Es abogado contra la sarna, los eczemas, las fiebres y las pústulas. Además, en Moncontour se le venera entre los "santos sanadores", siendo su especialidad los males de nervios, la locura, la ceguera y las fiebres.


Fuentes:
http://www.infobretagne.com/coetmieux.htm
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 21 de junio además se celebra a:


San Ramón de Roda,
obispo.
San Luis Gonzaga,
religioso jesuita.
S. Albano de Colonia
mártir.






domingo, 15 de mayo de 2016

Santa Dympna, para los locos.

Pregunta: Una santa de irlanda mártir? Alemania.

Respuesta: La santa a la que te refieres es: 

Santa Dympna, virgen y mártir. 15 de mayo y 27 de octubre (traslación de las reliquias).

"Martirio de Dympna y Gerebern"
Godfried Maes.
La leyenda de Dympna y Gerebern (a quien el culto ha dado de lado) no es más antigua que el siglo XIII, y nace en derredor de sus supuestas reliquias, veneradas en Gheel, Bélgica. Cono en otros casos, la devoción y el culto conformaron un patronato y la necesidad de conocer más, pues dio pie a una "vita". Según esta, escrita por el P. Pierre de Cambrai, Dympna era hija de un rey irlandés, pagano, casado con una conversa al cristianismo. Por las súplicas de la mujer, ambos tuvieron una hija, a la que la madre bautizó en secreto, pues aunque Damon, que así se llamaba el rey, permitía el culto cristiano, era fiel a su religión pagana. Este hombre poco a poco fue cambiando su carácter y en unos años había perdido la razón completamente. Cuando Dympna cumplió 14 años, su madre murió, lo cual volvió más loco al loco Damon. Varios cortesanos buscaron esposa para su rey, pero a este ninguna le parecía tan bella como su difunta mujer, así que enloquecido, e influido por otros cortesanos, Damon decidió tomar por mujer a Dympna, que era al fin y al cabo, la más parecida a la reina fallecida. Otras versiones hablan de posesión demoníaca, ya que adoraba a los ídolos.

Dympna, por supuesto, le rechazó con vehemencia, pues su fe le impedía el incesto. Damon, la castigó y sin oír razones, igualmente mandó a preparar la boda. Consultó la muchacha la situación con el presbítero San Gerebern, que había sido confesor de su madre y ahora lo era suyo. Este, para librar a Dympna, urdió un plan y disfrazados huyeron, tomaron un barco, cruzaron al continente. Llegaron a Amberes y de allí se internaron en la hoy Bélgica, hasta establecerse en una ermita dedicada a San Martín de Tours en Gheel. Allí, creyéndose libres de peligro, ambos comenzaron una vida eremítica, dedicándose a la oración y el trabajo manual.

Damon, allá en Irlanda, no se conformó con la pérdida de la hija, y acompañado de algunos servidores, la buscó por Irlanda, Bretaña, las islas, etc., hasta que llegaron a Amberes. Allí, un posadero al ver las monedas irlandesas del rey, no las aceptó por no conocerlas, y contó que algún tiempo antes también las había rechazado a unos peregrinos irlandeses que habían pasado por allí, rumbo a Gheel. Y allá se fue Damon con su comitiva. Hallaron al sacerdote y a la princesa haciendo oración, y Damon mandó decapitar inmediatamente a Gerebern, por haberse llevado a Dympna, y a esta le anunció que volvería a casa para contraer matrimonio con él. Dympna se negó y confesó a Cristo con valentía, por lo cual Damon mandó a dos de sus sicarios que la matasen, pero estos no pudieron hacerlo ante la inocencia de la virgen. Entonces su propio padre la agarró del pelo y la degolló, dejándola sin vida. Luego huyó desesperado a su tierra.

Esta ha sido la leyenda, pero ¿de dónde surge? Pues de la intensa devoción que los enfermos mentales de un hospital de Gheel profesaban a esta santa legendaria. Y el origen de todo lo hallamos en un suceso arqueológico. En 1121 se hallaron dos sepulturas de mármol, vacías, de la época de la dominación romana, en las inmediaciones de la iglesia San Martín de Gheel. Eran tumbas talladas con varias escenas, que se identificaron como religiosas. En una de ellas aparecía la inscripción "Ma Dyphna", términos que fue comprobado que en la lengua de Erin significan "adecuada". Este texto fue tomado como un nombre propio, que se redondeó como Dympna. Como los sepulcros estaban vacíos, poco había que hacer, pero aún así, en la otra iglesia de Gheel, Santa María, se hallaron, inexplicablemente unas reliquias identificadas como de Dympna y Gerebern. El cuerpo de Dympna habría sido enterrado en Gheel, y las reliquias de Gerebern habrían sido trasladadas a Sonsbeck, Xanten, aunque la cabeza se habría quedado en Gheel, junto a Santa Dympna.

"Hallazgo de las sepulturas"
Van der Weyden.
Como la iglesia pertenecía a un hospital de dementes y el hallazgo de las sepulturas se convirtió, al parecer, en el fenómeno devocional del momento, la asociación de la santa con los locos vino pronto. En el siglo XIII ya hallamos un oficio litúrgico propio, fiesta con octava, veneración y procesión con las reliquias. Alban Butler, que toma de los Bollandistas, nos dice que la afluencia de "endemoniados", locos y otros enfermos mentales era constante y que se verificaron estupendos milagros. En 1200 se construyó una iglesia dedicada a la santa, en cuyo retablo se colocó en siglo XIV una imagen en la que la santa aparece rodeada de locos y maniáticos encadenados, como solía hacerse con los dementes violentos. Cada 15 de mayo, día de la memoria de Santa Dympna, era costumbre pasar nueve veces bajo el relicario durante la procesión, ya fueran lo enfermos o sus familiares por ellos. El hospital llegó a ser famoso en Europa por su calidad en los tratamientos, en los que, según el grado de locura, se incluían los paseos, el trabajo manual y en el campo, y el estudio. Tan importante fue este hospital y su santuario, y tantos locos acudían a Gheel, que en el siglo XIX era conocida como "la ciudad de los locos".

Curiosamente, aunque la leyenda hace a la santa irlandesa, en Irlanda no hay rastros de su devoción hasta el siglo XVI, cuando la importan desde el continente. Luego los inmigrantes irlandeses la llevaron a Estados Unidos y desde allí, se ha ido exportando a varios sitios desde el siglo XIX, igualmente relacionada con la demencia. Sobre la leyenda muchos han intentado hallar vestigios en las costumbres celtas, pero incluso estas contradicen la leyenda, pues el incesto en la cultura celta no era infrecuente y si Damon, o quien fuese, lo hubiera pretendido, no habría sido producto de la locura o de la influencia maligna. En realidad la leyenda se nutre de otros relatos populares. 

Además, para otras enfermedades mentales o la depresión, se invoca a Santa Petronila (31 de mayo).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.  

A 15 de mayo también se celebra la 
Traslación de Santa Sofía, mártir. 
Santa Juana de Lestonnac, viuda fundadora. 

jueves, 28 de mayo de 2015

De un loco muy cuerdo.

La de “locos por Cristo”, es una categoría de santidad extraña la sensibilidad occidental, donde toda la espiritualidad ha estado muy encauzada, siempre dirigida por movimientos, fundadores o escuelas místicas. En nuestra Iglesia romana todo movimiento espontáneo de espiritualidad o “devotio” ha sido mirado siempre con sospecha, por salirse de los métodos establecidos. Principalmente en el Medievo occidental fueron controlados personas y movimientos “locos”. No es así en Oriente, donde la espontaneidad ha guiado a muchos a vivir su realidad con Cristo de diversas  maneras, disímiles entre sí. El loco por Cristo, tal vez sea el único cuerdo de su entorno: sabe donde está lo verdadero, no pierde el tiempo con convencionalismos, etiquetas o bienes de ningún tipo. Tiene la mirada puesta donde importa: en Cristo, culmen de la felicidad eterna. Por eso se burla de todos aquellos que en este mundo vagamos con la mirada puesta en las cosas terrenas. Pero como todo seguimiento verdadero de Cristo, la locura por Cristo es denuncia de las realidades que atentan contra la justicia, la caridad y la santidad. No tiene justificación, simplemente. Se es loco por Cristo porque el amor de Dios conmina a ello, empuja a servir, denunciar y salvar. Y es así en la tremenda vida de este santo que os traigo hoy:

Icono del Santo con escenas de su vida.
Siglo XVII
San Andrés  de Constantinopla, “loco por Cristo”. 28 de mayo y 2 de octubre (Iglesias Orientales).

Vivió el santo en el siglo IX, nació en algún país eslavo, que no se sabe cual puede ser, muy joven fue apresado por los bárbaros y vendido como esclavo en Constantinopla. Su amo, un cristiano rico llamado Theognostes, al ver las virtudes de su esclavo, le permitió aprender a leer y escribir, y le dejaba visitar la iglesia siempre que quería, lo que Andrés hacía regularmente. Fue acrecentando su vida espiritual y su radicalidad evangélica le llevó a vivir como un loco por Cristo, a ejemplo de tantos otros santos que hallaban en la “locura” una manera de imitar a Cristo, el loco de Amor. Es muy probable que haya llegado a su conocimiento la prodigiosa vida del paradigma de los “locos por Cristo”: San Simeón el Salo (1 de julio).

Fuera por opción, o por una conminación divina, un buen día mientras iba a por agua, se arrancó la ropa, para no querer vestirla más, y comenzó a hacer locuras, a la par que gritaba el nombre de Cristo. Su amo, pensando que realmente estaba loco, le ató con una cadena y lo llevó a la iglesia de Santa Anastasia la Pharmakolitria (25 de diciembre), santa famosa en milagros, para que esta le sanara. Pero claro, no hubo “curación”, así que Theognostes le dio la libertad, pues como esclavo no le servía para nada. Andrés comenzó a vivir de limosnas, predicando a Cristo, ganándose las burlas y los desprecios de la gente. A la par, fue creciendo en la gracia y obteniendo dones, como el discernimiento de espíritus, o exorcizar a los demonios.

Además, gozó de varias visiones y consuelos divinos. La más importante fue en la iglesia de las Blanquernas, eran las cuatro de la mañana y los fieles cantaban el oficio litúrgico, cuando vio abrirse el techo y bajar del cielo a la Santísima Virgen, que oraba y lloraba por todos los cristianos del mundo, pidiendo a Cristo que aceptara sus súplicas por todos. Mientras, cubría con su manto a los que oraban en la iglesia, como signo de protección. Sería una imagen equivalente a la Madre de Misericordia que los occidentales conocemos, que nace en Italia en el siglo XII. Esta leyenda se ha fundido con la de otra visión, ocurrida el 1 de octubre, en que fue vista la Madre de Dios protegiendo a Constantinopla de un ataque de los eslavos, dos siglos después. Por esta fusión de portentos es que algunas iglesias orientales celebran la Fiesta de la Protección de la Madre de Dios el 1 de octubre y colocan la memoria de San Andrés el Loco a 2 de octubre.

Otras visiones e intervenciones divinas tuvo, como cuando vio una serpiente enroscada en la garganta de un monje avaro, que tenía fama de espiritual y santo. Al verle le recriminó su velado vicio por las riquezas, revelándole lo que veía. El monje se humilló y ante sus ojos apareció la visión de la serpiente, que no desapareció hasta que dio a los pobres sus riquezas ocultas. En otra ocasión hablaba con su discípulo Epifanio sobre la salvación del alma, cuando el demonio se acercó a este y le distraía con pensamientos vanos. Andrés conminó al diablo a marcharse, pero este antes tuvo que revelarle que la humanidad ya casi era peor que el mismo diablo, que eran irrefrenables en sus pecados, con los que vivían y justificaban. Se regocijaba el maligno de poseer a personas consagradas y espirituales. El santo, luego de oírlo, sopló sobre él y el demonio desapareció.

Un día se topó un gran y espléndido funeral en la ciudad, y junto al cadáver se arremolinaban pequeños diablillos, que se reían de los que lloraban al difunto. A la par, un bello joven, lloraba tras los diablos, sin que nadie les viera. Reveló el joven a Andrés, que era el ángel custodio del difunto, un hombre pecador que vivía entregado al demonio, matando, robando, corrompiendo a jóvenes. Que se había perdido para siempre, y por eso los demonios se reían de los que acompañaban al muerto, pues el fastuoso funeral era en vano.

También, como San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), fue arrebatado al cielo en vida: una noche mientras dormía en su sitio preferido, un muladar y rodeado de perros callejeros, se le apareció su ángel y le llevó al paraíso, donde permaneció 15 días, contemplando la belleza y perfección de Dios y de los bienaventurados. Adoró a Dios con los santos, entre los serafines, el cual le dijo palabras únicas, intraducibles para los hombres. Volvió a la tierra lleno de amor de Dios y de deseo de morir para gozar de Dios definitivamente. Finalmente, después de una vida de ascética hasta el extremo, Andrés entró en la gloria el 28 de mayo de 911.


Fuentes:
-"Constantinopla 1453: mitos y realidades".  PEDRO BÁDENAS DE LA PEÑA, INMACULADA PÉREZ MARTÍN.
-"Locos por Cristo". PETER HANS KOLVENBACH. S.J. Colección Manresa, 20.
-"Los testigos están entre nosotros". MARIE-JOSEPH LE GUILLOU. Ebook. 2013.



A 28 de mayo además se celebra a:

San Teódulo Estilita. 
San Jorand de Bretaña,
ermitaño
.
San Valentín,
niño mártir.




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