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sábado, 6 de febrero de 2021

De un alma templada en la adversidad.

Santa Dorotea de Kashin, viuda. 6 de febrero. 

Dorotea nació en la ciudad de Kashin, en 1549. En esta ciudad vivía con su marido cuando a inicios del siglo XVII los polacos invadieron Rusia y una de las ciudades más castigadas fue precisamente Kashin, la cual quemaron hasta los cimientos. Dorotea quedó en la miseria y viuda, pues su marido tuvo que servir en el ejército y perdió la vida en una batalla. 

Esta circunstancia no hizo sino redoblar la fe de Dorotea, quien comenzó una vida más entregada a Cristo que antes. Oraba incansablemente y asistía a los que, además de pobres, estaban heridos o enfermos. En el centro de la ciudad había un monasterio que había quedado en ruinas, y allí se mudó la santa. Se hizo un refugio entre los escombros, sin más riqueza que un icono de la Madre de Dios que entre las piedras halló, y a la cual encomendó su vocación religiosa. Entre las ruinas, Dorotea llevó una intensa vida de oración y penitencia y poco a poco comenzó a reconstruir el monasterio. Muchos habitantes de la ciudad comenzaron a ayudarla, con vistas a tener de nuevo su bella iglesia y a las monjas entre ellos. En medio del trabajo Dorotea les hablaba de Dios, les daba esperanza y les socorría, convirtiéndose en un faro de la luz de Cristo para Kashin. 

Cuando el monasterio estuvo casi terminado, algunas de las monjas que habían sobrevivido al saqueo, volvieron al recinto y, admiradas de la obra de la santa, la quisieron entre ellas, pidiéndole, además, que fuera su abadesa. Pero ella se negó, prefiriendo solamente una celda anexa al monasterio, para allí vivir en soledad para Jesucristo. Y así hizo, siendo amada por los suyos, hasta morir el 6 de febrero de 1629, a los 80 años.


jueves, 6 de agosto de 2015

San Joscelin, eremita

Catedral de
Luxemburgo.
San Joscelin (Schetzel o Gisilain) de Luxemburgo; ermitaño. 6 y 11 de agosto.

La primera reseña sobre este extraño santo, es una nota necrológica laudatoria redactada por San Achard (15 de septiembre), discípulo de San Bernardo (20 de agosto) y fundador del monasterio cisterciense de Santa María de Hemmerod. Según esta, habiéndose fundado el monasterio, San Bernardo encomendó a Achard fuera a la soledad donde el eremita Joscelin tenía su celda a ofrecerle formar parte de su recién fundada Orden del Císter.

Joscelin era tenido como un ángel encarnado, vivía en constante contemplación y conocía los misterios divinos por revelación directa de Dios, sin haber estudiado nunca, ni las Escrituras ni teología. Achard nos dice que "se podría decir de él lo que dijo el Señor acerca de Juan el Bautista: que no comía ni bebía". Andaba desnudo, con y solo con sus largos y enmarañados cabellos malamente cubría su cuerpo cuando hallaba a alguien, aunque solía huir de la gente, a la que consideraba una distracción de la presencia de Dios. Vivía en cuevas, riscos, bajo los árboles, donde le sorprendiera la noche, y solo se alimentaba de hierbas y agua, siendo las bellotas, un manjar que pocas veces se atrevía a probar. En esta vida de soledad y penitencia extrema vivió diez años, soportando el frío y el calor, las lluvias y los soles. Los últimos cuatro años de su vida, coincidieron con crudos inviernos en los que le era imposible hallar hierbas o raíces que desenterrar, por lo que en ocasiones se acercaba a las granjas, donde masticaba la paja o la avena destinada a los animales. Alguna mujer piadosa le daba en ocasiones un pan de salvado, pan de los pobres, aunque siempre dejándoselo a distancia, pues no se acercaba nunca a las mujeres. Pero incluso estos gestos de caridad solo los acpetaba si le premitían trabajar en algo en la granja, y siempre elegía las más pobres, sabiendo que le darían alimentos bastos y escasos. A veces le tiraban algunos trapos o mantas de lana, para que se cubriese, aunque él no se avergonzaba de su desnudez. Mas bien "debían avergonzarse los que se cubrían con varias mantas en invierno, mientras los pobres no tenían con que cubrirse", decía. 

Uno de estos inviernos tan crudos, le sucedió esto: Estando tumbado en el suelo, le cayó encima una nevada tal que le cubrió una capa de un codo de espesor, cubriéndole todo el cuerpo, excepto un agujero que fue quedando en torno a su boca, a causa del aliento caliente que salía de esta. Una liebre se sintió atraída por aquel calorcillo y fue exvavando hasta toparse con la boca del santo. Se acostó junto a su cara y el santo jugueteó con ella un rato hasta que entendió que estaba accediendo a una ditsracción pueril, alejándose de la presencia de Dios, y espantó al animalito. Y esta, según Achard, fue la tentación más fuerte que el santo sintió en toda su vida, pues ni la carne, ni el mundo, ni el demonio le hacían mella.

La reputación de un hombre tan santo, desprendido, paciente, muhilde y orante se extendió por toda Francia y fue cuando San Bernardo supo de él, y admitió que aquella vida solo podía llevarse por obra del Espíritu Santo, que mueve los corazones según los carismas que derrama en estos. Y aquí retomamos la historia con la que empezamos: cuando Achard, junto a unos monjes comenzó la búsqueda del eremita. Y no le fue facil, pues este, sabiendo por revelación, que unos monjes le buscaban para honrarle y ofrecerle su hábito, huyó a la soledad más recóndita, pero finalmente le hallaron y Achard le suplicó desde lejos que, en consideración al venerable abad de Claraval, le permitiese hablar con él. Solo el nombre de Bernardo, cuya fama conocía Joscelin pudo hacer el "milagro" de que el arisco ermitaño hablase con los monjes.

Achard le ofreció los regalos de reliquias y objetos sagrados que Bernardo le enviaba, y Joscelin los veneró sin aceptarlo, pues ni cosas santas quería poseer. Achard le ofreció los respetos de parte de San Bernardo y como este le había mandado, le ofreció tomar el hábito cisterciense, prometiéndole que en un monasterio igualmente podría vivir en soledad y penitencia. Joscelin le respondió: "Bendito sea Dios por tu padre abad, un hombre verdaderamente apostólico; y tan bueno que ha pensado en mi, aunque yo soy sólo un pecador miserable" - y añadió - "pero yo vivo fuera de su obediencia, y no la necesito", desechando formar parte de la Orden del Císter. Y luego de unas palabras de edificación espiritual para los monjes, encomendarse a las oraciones de Bernardo, se dio la vuelta y sin más, desapareció entre los riscos.

Y no se le vio más hasta que Dios le reveló que moriría pronto, y entonces bajó a la iglesia más cercana, recibió la Eucaristía y a los pocos día murió, el 6 de agosto de 1139. Fue enterrado en esta misma iglesia y su tumba se convirtió pronto en fuente de milagros y meta de peregrinos. A los pocos años las reliquias se trasladaron a la iglesia del castillo de Luxemburgo, donde se veneran aún. En Colonia hay otras reliquias suyas. Aún se vereran la "schetzelhöhle" (la cueva de Schetzel) y la "schetzelbrunnen" (manantial de Schetzel), donde se le invoca contra la parálisis. 


Fuente:
-“Vies des pères, martyrs et autres principaux saints. Volumen 11. JEAN-FRANÇOIS GODESCARD. París, 1824.


A 6 de agosto además se celebra a 
San Hormisdas, papa.

Y se recuerda la memoria del Venerable Antonio Margil de Jesús, franciscano. 

jueves, 28 de mayo de 2015

De un loco muy cuerdo.

La de “locos por Cristo”, es una categoría de santidad extraña la sensibilidad occidental, donde toda la espiritualidad ha estado muy encauzada, siempre dirigida por movimientos, fundadores o escuelas místicas. En nuestra Iglesia romana todo movimiento espontáneo de espiritualidad o “devotio” ha sido mirado siempre con sospecha, por salirse de los métodos establecidos. Principalmente en el Medievo occidental fueron controlados personas y movimientos “locos”. No es así en Oriente, donde la espontaneidad ha guiado a muchos a vivir su realidad con Cristo de diversas  maneras, disímiles entre sí. El loco por Cristo, tal vez sea el único cuerdo de su entorno: sabe donde está lo verdadero, no pierde el tiempo con convencionalismos, etiquetas o bienes de ningún tipo. Tiene la mirada puesta donde importa: en Cristo, culmen de la felicidad eterna. Por eso se burla de todos aquellos que en este mundo vagamos con la mirada puesta en las cosas terrenas. Pero como todo seguimiento verdadero de Cristo, la locura por Cristo es denuncia de las realidades que atentan contra la justicia, la caridad y la santidad. No tiene justificación, simplemente. Se es loco por Cristo porque el amor de Dios conmina a ello, empuja a servir, denunciar y salvar. Y es así en la tremenda vida de este santo que os traigo hoy:

Icono del Santo con escenas de su vida.
Siglo XVII
San Andrés  de Constantinopla, “loco por Cristo”. 28 de mayo y 2 de octubre (Iglesias Orientales).

Vivió el santo en el siglo IX, nació en algún país eslavo, que no se sabe cual puede ser, muy joven fue apresado por los bárbaros y vendido como esclavo en Constantinopla. Su amo, un cristiano rico llamado Theognostes, al ver las virtudes de su esclavo, le permitió aprender a leer y escribir, y le dejaba visitar la iglesia siempre que quería, lo que Andrés hacía regularmente. Fue acrecentando su vida espiritual y su radicalidad evangélica le llevó a vivir como un loco por Cristo, a ejemplo de tantos otros santos que hallaban en la “locura” una manera de imitar a Cristo, el loco de Amor. Es muy probable que haya llegado a su conocimiento la prodigiosa vida del paradigma de los “locos por Cristo”: San Simeón el Salo (1 de julio).

Fuera por opción, o por una conminación divina, un buen día mientras iba a por agua, se arrancó la ropa, para no querer vestirla más, y comenzó a hacer locuras, a la par que gritaba el nombre de Cristo. Su amo, pensando que realmente estaba loco, le ató con una cadena y lo llevó a la iglesia de Santa Anastasia la Pharmakolitria (25 de diciembre), santa famosa en milagros, para que esta le sanara. Pero claro, no hubo “curación”, así que Theognostes le dio la libertad, pues como esclavo no le servía para nada. Andrés comenzó a vivir de limosnas, predicando a Cristo, ganándose las burlas y los desprecios de la gente. A la par, fue creciendo en la gracia y obteniendo dones, como el discernimiento de espíritus, o exorcizar a los demonios.

Además, gozó de varias visiones y consuelos divinos. La más importante fue en la iglesia de las Blanquernas, eran las cuatro de la mañana y los fieles cantaban el oficio litúrgico, cuando vio abrirse el techo y bajar del cielo a la Santísima Virgen, que oraba y lloraba por todos los cristianos del mundo, pidiendo a Cristo que aceptara sus súplicas por todos. Mientras, cubría con su manto a los que oraban en la iglesia, como signo de protección. Sería una imagen equivalente a la Madre de Misericordia que los occidentales conocemos, que nace en Italia en el siglo XII. Esta leyenda se ha fundido con la de otra visión, ocurrida el 1 de octubre, en que fue vista la Madre de Dios protegiendo a Constantinopla de un ataque de los eslavos, dos siglos después. Por esta fusión de portentos es que algunas iglesias orientales celebran la Fiesta de la Protección de la Madre de Dios el 1 de octubre y colocan la memoria de San Andrés el Loco a 2 de octubre.

Otras visiones e intervenciones divinas tuvo, como cuando vio una serpiente enroscada en la garganta de un monje avaro, que tenía fama de espiritual y santo. Al verle le recriminó su velado vicio por las riquezas, revelándole lo que veía. El monje se humilló y ante sus ojos apareció la visión de la serpiente, que no desapareció hasta que dio a los pobres sus riquezas ocultas. En otra ocasión hablaba con su discípulo Epifanio sobre la salvación del alma, cuando el demonio se acercó a este y le distraía con pensamientos vanos. Andrés conminó al diablo a marcharse, pero este antes tuvo que revelarle que la humanidad ya casi era peor que el mismo diablo, que eran irrefrenables en sus pecados, con los que vivían y justificaban. Se regocijaba el maligno de poseer a personas consagradas y espirituales. El santo, luego de oírlo, sopló sobre él y el demonio desapareció.

Un día se topó un gran y espléndido funeral en la ciudad, y junto al cadáver se arremolinaban pequeños diablillos, que se reían de los que lloraban al difunto. A la par, un bello joven, lloraba tras los diablos, sin que nadie les viera. Reveló el joven a Andrés, que era el ángel custodio del difunto, un hombre pecador que vivía entregado al demonio, matando, robando, corrompiendo a jóvenes. Que se había perdido para siempre, y por eso los demonios se reían de los que acompañaban al muerto, pues el fastuoso funeral era en vano.

También, como San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre), fue arrebatado al cielo en vida: una noche mientras dormía en su sitio preferido, un muladar y rodeado de perros callejeros, se le apareció su ángel y le llevó al paraíso, donde permaneció 15 días, contemplando la belleza y perfección de Dios y de los bienaventurados. Adoró a Dios con los santos, entre los serafines, el cual le dijo palabras únicas, intraducibles para los hombres. Volvió a la tierra lleno de amor de Dios y de deseo de morir para gozar de Dios definitivamente. Finalmente, después de una vida de ascética hasta el extremo, Andrés entró en la gloria el 28 de mayo de 911.


Fuentes:
-"Constantinopla 1453: mitos y realidades".  PEDRO BÁDENAS DE LA PEÑA, INMACULADA PÉREZ MARTÍN.
-"Locos por Cristo". PETER HANS KOLVENBACH. S.J. Colección Manresa, 20.
-"Los testigos están entre nosotros". MARIE-JOSEPH LE GUILLOU. Ebook. 2013.



A 28 de mayo además se celebra a:

San Teódulo Estilita. 
San Jorand de Bretaña,
ermitaño
.
San Valentín,
niño mártir.




sábado, 21 de marzo de 2015

Al cielo por la sábana

Lo primero que llama la atención del santo de hoy es su mote “el sindonita”. Y lo debe a que su única vestidura durante años fue una sábana para preservar la modestia. ¿Pero quien fue, que hizo y como vivió un hombre tan estrafalario? A ello vamos. 

San Serapión de Arsinoe, el Sindonita, monje. 21 de marzo. 
No se conocen datos de los primeros años de Serapión. Todo lo que ha trascendido de él son noticias sueltas, siempre relacionadas a su vida extravagante y radical por amor a Jesucristo. De joven fue discípulo de San Teodoro el Santificado (14 de mayo), el cual le enseñó el valor de la humildad y la misericordia para la vida espiritual. Al pobre Serapión le daba hambre y se llevaba por las noches un trozo de pan. Con el tiempo le dio tal remordimiento, que le hacía hasta mal comerlo. Conociendo que ser sincero con el superior era bueno para el crecimiento en la vida espiritual, contó a su maestro lo que hacía, y este, con caridad le dijo “Ánimo, hijo. Porque te has atrevido a humillarte, has superado el mal”. Y nunca más cayó en ese defecto.

Como dije, solo vestía con una sábana, y lo único que poseía eran los Evangelios, que portaba siempre, besaba y veneraba constantemente. Tanto bebió de las fuentes evangélicas, que conocía los textos de memoria. Vivía por los alrededores de Arsinoe, Egipto, y por largas ocasiones se retiraba al desierto, en otras iba a la ciudad, predicaba y hacía caridad. Poco a poco fue haciendo algunos discípulos que le seguían en su vida penitente y misionera. En una ocasión se le ocurrió venderse por veinte monedas a unos paganos dueños de un circo, con la intención de predicarles el Evangelio. Y así fue, con su ejemplo penitente y sus palabras encendidas, los amos hallaron a Cristo, le dieron la libertad y dinero, para que comenzase una nueva vida, a lo que Serapión contestó: “Soy un monje de Cristo, nunca he sido esclavo, sino que por Cristo soy libre”, rechazando el dinero. Otra vez se vendió para socorrer a una viuda pobre, y al ser liberado, el amo le dio una capa y una túnica, que inmediatamente regaló a un pobre. Una tercera vez se vendió para convertir a una familia maniquea, que le dieron la libertad al hallar a Cristo.

Decidió ir a Roma, donde oyó hablar de un reclusa que llevaba 25 años con una vida muy orante y penitente, y quiso conocerla. Llegó a ella, pero avisada la virgen por una esclava, aquella contestó que no pensaba recibir a hombre alguno. Serapión dijo que no se iría de allí hasta verla, y se estuvo tres días y noches, hasta que la reclusa, conociendo que venía de Dios, accedió a recibirle, y sucedió algo muy curioso. La reclusa se consideraba muy virtuosa y muerta del todo al mundo, a lo que Serapió le dijo que si de veras estaba muerta al mundo y a sus vanidades, saliera por las calles desnuda. Ella replicó que la gente diría que se había vuelto loca, o que desistía de su vida recluida. Serapión le dijo: "¿Puede un muerto sentir las alabanzas o los insultos de la gente?". Y la mujer entendió que debía tener más celo por la humildad y aplicarse más aún en el abandono del mundo y sus decires.

Siendo de sesenta años, terminó despojándose de todo para prepararse a morir: Halló a un mendigo que temblaba de frío y le entregó su única vestidura: la sábana que le cubría. A uno que le preguntó quien le había quitado su sábana, le enseñó su Evangelio diciendo: “este”. Siendo lo único ya que poseía, lo entregó a un pobre hombre que al que amenazaban con la cárcel por no poder pagar sus deudas para que lo vendiera. Fue inquirido por un cristiano, horrorizado de que hubiese vendido el evangelio, y le respondió: "podréis creer que este Evangelio me parece estarme gritando continuamente 've y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres'. Por esta razón también lo he vendido a él, y dado su precio a los miembros indigentes de Jesucristo."

Después de esto, se entregó a la oración y un tiempo después, falleció santamente. San Juan el Limosnero (11 de noviembre), al leer su vida, se emocionaba al ver tan gran ejemplo de desprendimiento por Cristo. Algunos hagiógrafos lo confunden con el obispo San Serapión de Thmuis, Egipto, amigo de San Antonio Abad (17 de enero), y con San Serapión, abad mártir, porque los tres se celebran hoy, a 21 de marzo. 

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"El Dios del misterio y la oración". Kallistos Ware. Narcea Ediciones 1997.
-"Vidas de los de padres, mártires, y otros principales santos". Tomo III. LIC. JOSÉ ALONSO ORTIZ. Valladolid 1789.


A 21 de marzo además se celebra a






lunes, 1 de julio de 2013

San Simeón el Salo y algo más

San Simeón.
Grabado de Caillot.
Pregunta: Quisiera saber porque Simeón el Salo, ese buen señor es patrono de los titiriteros, que primero que nada todos son ateos y homosexuales. Soy titiritero y no quiero que me toque ningún patrón. México.

Respuesta: Primero, no creo que TODOS los titiriteros sean ateos y homosexuales (por cierto, empleaba una palabra menos fina para esto, que yo también la sé, pero los lectores no la merecen), pues habría que conocer a TODOS los del mundo para saberlo. Y aun en el caso de que lo fueran (ambas cosas), los patronatos de los santos son para todos. Santa Lucía (13 de diciembre) es patrona de la vista, pero de todos las personas. Santa Águeda (5 de agosto) es patrona de todas las nodrizas y madres que dan el pecho, buenas o malas. Así como Dios hace salir el sol para buenos y malos, los santos ruegan por ateos, no cristianos y cristianos, sobre todo porque los no creyentes tal vez lo necesitan mas. Así es Dios de bueno, amigo. De todos modos, si no quieres ni rezarle, ni creer que sea tu patrón, nadie te obliga a aceptarlo. Tú simplemente piensa que todo es un cuento y ya está. Aún así, aunque sea al menos para fastidiar, aquí te va una reseña de Simeón el Salo:

Simeón "el Salo", loco por Cristo. 1 de julio (Iglesia Oriental), 21 de julio y 3 de agosto.

Es este un santo bastante peculiar, por más que no sea muy conocido. De su niñez se ignora todo, aunque, como se acostumbra en leyendas de santos, se le hace miembro de una familia noble y muy cristiana; que estudió y era muy sabio en lenguas y religión. Sobre los 20 años, y ya esto sí se sabe, por la "vitae" que escribió Leoncio de Neápolis a mediados del siglo VII, se fue de peregrinación a Jerusalén, con su amigo San Juan Ermitaño (1 de julio). Al volver, llenos de ímpetu religioso, deciden visitar a algunos eremitas que vivían en el desierto, junto al Jordán. Fueron al monasterio de San Gerásimo (4, 5 y 20 de marzo), y hablaron con el abad San Nicon (12 de mayo), que les admitió entre sus monjes. Al poco tiempo aquella austeridad no le convino a Simeón y junto a Juan, pidieron licencia al abad para retirarse y hacer mayores penitencias y austeridades en el desierto. Junto al mar Muerto, hallaron una cueva donde un eremita había muerto hacía poco, y allí se retiraron. El ayuno, el trabajo, la oración, las penitencias, las tentaciones y las victorias eran diarios y abundantes. Allí vivieron casi 20 años, hasta que a Simeón se le ocurrió la idea de que a todas sus penitencias le faltaba la mayor: la humillación pública. Decidió ir al encuentro de las personas, para fingirse loco y que se burlaran de él. Juan, que no compartía esa "locura" (nunca mejor dicho), intentó disuadirlo, pero no pudo, así que se despidieron con gran cariño y Simeón se lanzó a ser el loco de Dios, prometiendo antes a Juan que regresaría a verlo antes de morir.


San Simeón el Salo.
Se fue a Emesa y allí comenzó a jugar con los niños, peleándose con ellos, como uno más; se metía en las conversaciones y daba opiniones ridículas, caminaba torcido, modulaba la voz para que pareciera un aullido, gritaba sin ton ni son, se tiraba en el suelo, revolcándose en el polvo, el barro, la basura; se metía en las iglesias y tiraba nueces o piedras contra las gentes o los altares, para ser sacado a palos; contaba chistes (supongo que al menos serían buenos). Pero su mayor gloria era que por esas monadas le apalearan, lo insultaran y se rieran de él, a todo esto contestaba con risas, hasta ver que le tenían lástima, entonces contestaba con rabietas y gritos, lo que le atraían más palos e insultos, sobre todo de los niños (ya sabemos lo crueles que pueden ser estos si se lo proponen...). Pero la peor humillación que sufrió, porque contenía un pecado, fue la de soportar que una mujer le acusara de ser el padre de su hijo y haberla forzado: el santo calló y la mujer, al parir, lo hizo en medio de grandes dolores hasta que confesó la verdad, y entonces dio a luz serenamente. 

Afortunadamente, estas locuras le servían también para atraer a algunos a Dios, pues en medio de sus locuras, decía verdades de fe, exhortaba a la penitencia, y las limosnas que recogía las daba secretamente a las mujeres de mala vida, para que la abandonaran. Liberaba a los endemoniados, sin que los demás lo notaran, contoneándose con sus mismos movimientos de espasmos. A muchos enfermos sanaba con sólo mirarlos. Pagaba a prostitutas para que no tuvieran que acostarse con hombres. Tuvo el don de la profecía: en una ocasión predijo un terremoto y en otra una epidemia que se cebaría en los niños. Esta vida de locuras no le impedía hacer penitencias, como el ayuno: en una ocasión se metió en una taberna varios días, siendo risa de unos borrachos, a los que en medio de risas, les enseñó el mal que hacían y lo importante de convertirse; en esos tres días no comió ni bebió ni siquiera agua. Alguna vez le vieron arrobado en oración, pero siempre pensaban que eran desvaríos de loco, por lo bien que disfrazaba su virtud. 

Avisado que moriría pronto, fue al desierto, a encontrarse con su amigo Juan, al que refirió sus locuras y aventuras. Se despidieron y Simeón regresó a Emesa, donde lo acogió un diácono, al que Simeón confió quien era en realidad, ya que este diácono era un santo varón. Simeón le pidió hospedaje unos días, para orar y hacer penitencias en sitio tranquilo. El diácono le ofreció una cabaña apartada y, a los dos días, al no dar señales de vida, fue a verle y lo halló ya difunto. Contó a todos lo sabido, le enterraron con gran solemnidad y comenzaron los milagros en su sepulcro, hoy perdido.  El primero fue que, yendo Juan a celebrar un servicio fúnebre, abrieron el sepulcro y estaba vacío, lo que se entendió como una asunción.

El patronato sobre los payasos y titiriteros le viene por ese ser un payaso constantemente. Y no es el único, sino que, sobre todo en las iglesias ortodoxas, este tipo de santos y santas "locos" abundan. Hace poco leíamos de San Andrés de Constantinopla (28 de mayo y 2 de octubre, Iglesias Orientales).


Fuente: 
-"Año cristiano". Volumen 7. JEAN CROISSET. Madrid, 1791.


A 1 de julio además se celebra a 
La Preciosísima Sangre de Cristo.
San Lunaire de Bretaña, abad.
San Cybar, abad.

 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...