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sábado, 5 de noviembre de 2016

De Duquesa de Bretaña al Carmelo.

Beata Francisca de Amboise, viuda, primera carmelita. 4 y 5 de noviembre.

Grabado del siglo XIX.
Fue hija de Luis, el vizconde de Thouars y principe de Talmond y señor de Amboise y de su esposa Maria de Rieux. Nació en 1427 y se crió y educó en la corte de Bretaña. Era una niña muy inteligente y muy piadosa, tanto que a los cinco años el obispo le permitió hacer la primera comunión. Fue dirigida en su infancia por San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua). En 1444, con 15 años, casó con el príncipe Pedro II de Bretaña (con el que estaba prometida desde los cuatro años), a pesar de su deseo de consagrar su virginidad a Dios. Para colmo su marido no era para nada buen ejemplo de esposo, siendo celoso sin motivo, al mismo tiempo que él era amante de placeres y mujeres ajenas. Varios años duró aquella vida de mal matrimonio hasta que Pedro, vencido con la oración y la paciencia de Francisca, cambió su corazón, convirtiéndose plenamente a Cristo y comenzó a respetarla. Ambos consintieron en llevar una vida de hermana y hermano, absteniéndose en delante de cualquier relación sexual, prometiéndose uno al otro que el que sobreviviera al otro ingresaría en un monasterio para santificarse. 

En 1450 Pedro heredó el ducado de Borgoña y ambos fueron coronados como tales en la catedral de Rennes. En la corte Francisca fue todo un ejemplo de austeridad y piedad. Desterró los lujos en damas y edificios, acabó con las fiestas excesivas, la picaresca y la lascivia produto del ocio. Estableció la caridad que supervisaba por ella misma, volvió a establecer la misa y las devociones diarias para ella y sus sirvientes. Fue gran impulsora de la canonización de San Vicente Ferrer y la fundadora del monasterio de las clarisas de Nantes. Asistía a todas las horas canónicas en la catedral, estableció penitencias y procesiones públicas, restauró iglesias y hospitales. Fue muy devota de Santa Úrsula (21 de octubre) y en su honor estableció que cada miércoles se le entregara a once niñas pobres cinco monedas de oro. En Navidad procuraba regalos y melindres para los niños pobres y en Jueves Santo ella misma lavaba los pies y socorría caritativamente a 12 mujeres pobres. El hospital de leprosos, un pudridero antes de su llegada, igualmente supo de su caridad, arreglando las instalaciones, construyendo una capilla nueva y les hubiera atendido personalmente si se lo hubieran permitido.

En 1457, Pedro cayó enfermo de un mal del que nadie supo dar cuenta, ni los mejores médicos. Algunos cortesanos sugirieron que era un mal causado por alguna hechicería y se procuraron un hechicero para sanarle, pero Francisca no quiso ni oír hablar de aquello. Primero por su fe cristiana y segundo porque era mujer ilustrada y no creía para nada en magias ni encantos. Así, en septiembre de ese mismo año falleció Pedro, dejando a Francisca con gran dolor y además, a la merced de Arturo, sucesor de su marido, que le arrebató poder y bienes, la maltrataba de palabra y acción. Pero a Arturo sucedió el conde de Etampes, duque de Bretaña, que restituyó a Francisca lo robado y le manifestó afecto y devoción, reconociendo sus virtudes. Poco tiempo llevaba de viuda cuando su padre quiso casarla en segundas nupcias con el duque de Saboya, pero Francisca se negó aunque los reyes Luis XI y Carlota tomaron parte en el asunto insistiendo. Francisca despachó con un "no" rotundo a los embajadores que los reyes mandaron una y otra vez para casarla. Además, con consentimiento de su confesor, Francisca hizo un voto privado de perpetua castidad, y para alejarse de pretendientes y molestos, se retiró a Saintes. Luis XI, molesto con aquella obstinación, mandó a los parientes de la Beata que la tomasen por la fuerza y la llevasen a su presencia. Así lo hicieron, pero cuando iba a partir el barco anclado en el Loira, el río se heló y no pudieron partir. Los habitantes de Saintes, entretanto, enfadados con la violencia empleada con su señora, a la que querían mucho, la tomaron a su vez y la llevaron a un lugar seguro. Cuando la dejaron en paz, intentó dos veces ser religiosa con las Clarisas Pobres de Nantes, pero la mala salud lo impidió.

El 25 de marzo de 1463 conoció al Beato Juan Soreth (24 y 28 de julio), el cual le interesó por su obra fundacional de monjas carmelitas, asociadas a los frailes. Francisca quedó impresionada con la vida carmelitana, su historia y su devoción mariana, por lo cual accedió a formar parte de aquella obra. Así fundaron el monasterio carmelita de Las Tres Marías en Vannes, a la par que continuaba su obra caritativa en la ciudad. En 1468 tomó el hábito carmelita en su propio monasterio. En 1477 fue elegida priora del monasterio y en 1476 aparece convirtiendo un monasterio de benedictinas a carmelitas en Les Couëts. En este monasterio, en 1485 atendiendo a una hermana enferma de un mal contagioso, ella misma se contagió y murió el 4 de noviembre del mismo año, luego de una vida de oración, penitencia y llena de virtudes.

Relicario de la cabeza de la Beata.
Catedral de Nantes.
Su primera biografía se escribió tardíamente, en 1701, y es donde se le llama "fundadora de las carmelitas". Así, tradicionalmente se le considera la primera monja carmelita (sin contar, ya sabéis las antiguas a las que legendariamente se les llama carmelitas), pero en realidad el primer monasterio de religiosas asociado a la Orden del Carmen lo hayamos en Flandes, cuatro años antes. Lo que sin duda es Francisca en ser la primera es el ser la primera carmelita famosa por sus virtudes y santidad fuera y dentro del monasterio. Se conservan unas "Exhortaciones" que escribió para las monjas.

Su sepulcro se venera aún en el monasterio de la Divina Providencia de Nantes, y la cabeza se venera en la catedral de la misma ciudad. El culto en la Orden del Carmen fue tardío, surge a partir del siglo XVIII y no sería hasta el 11 de julio de 1863 cuando el Beato Pío IX (7 de febrero) la beatificó.



Fuentes:
-"Diccionario Biográfico de Mujeres Célebres". Tomo I. VICENTE DIEZ CANSECO. Madrid, 1844.
-"La Vie de la bienheureuse Françoise d'Amboise". ABBÉ RICHARD. Nantes, 1865.


A 5 de noviembre además se celebra a 
San Alto de Altomünster, abad. 
Las Sagradas Reliquias.

martes, 9 de julio de 2013

Santa Juana de Reggio.

"Más tarde llegó este año la primavera a nuestra Religión, que solía en los demás, pues por junio dio al cielo una fragantísima flor, y digna de ser colocada en sus mayores altares hiciese los abriles y mayos de la eternidad (cuando en sí no lo suelen) muy floridos. Esta fue la graciosa y bienaventurada Santa Juana de Regio, y fundadora en aquella ciudad de las monjas carmelitas, cuya heroica santidad fue una flor olorosa para el olfato de Dios, como sus fragancias lo son a toda su Iglesia, y en especial a nuestra Religión"
Con estas barrocas palabras comienza "Flores del Carmelo" la reseña sobre la santa o beata de hoy:

Beata Juana Scopelli, virgen carmelita. 9 de julio
La mejor referencia sobre Juana es la biografía escrita por el P. Benito Mutti y que nos ha llegado íntegra. Según esta, Juana nació en 1428 en Reggio, en la modesta familia de Simón y Catalina Scopelli, siendo la menor de tres hijas. Desde niña mostró piedad, caridad y ansias de entrega a Dios. Era modesta, obediente, amante de la religión y el culto. Llegó a la adolescencia y quiso ser carmelita, por su amor a la Virgen María, a la que tanto ama la Orden del Carmen. Pero sus padres se opusieron, pues eran pobres, no podían darle la dote, además de ser la tercera y estar sin casar sus hermanas. Darle la dote para irse al monasterio, implicaría que las otras quedarían sin dote más tiempo para casarse. Pero ocurrió un milagro: Aparecieron dos nobles caballeros que, sin conocer apenas a las hermanas, las pidieron en matrimonio. Los padres se opusieron en un principio, por lo extraño del hecho y por la evidente desigualdad social, aunque al fin, viendo era providencia de Dios, aceptaron los matrimonios. Vencido este escollo, se encontró Juana con el impedimento de la salud y vejez de sus padres, y le pareció injusto darse gusto entrando en religión dejándolos solos. Así pues, determinó sacrificar sus deseos de ser esposa de Cristo, para ser buena hija de sus padres. Pero ni llegó a decidirse: sus padres enfermaron y murieron con poca diferencia de tiempo.

Libre de ataduras, dejó todos sus bienes, y quedándose solo un crucifijo se fue en compañía de una amiga a una humilde casita, donde llevaban vida de beatas. Preguntándole su compañera si tenía con qué iniciar el monasterio, Juana le señaló el crucifijo, su única hacienda y propiedad. Al poco tiempo, una devota señora quiso donar una casa que tenía junto a la iglesia de San Pedro para una obra piadosa, y no hallando mejor obra, se decidió, junto a sus hijas, a tomar el hábito del Carmen y fundar un monasterio. Se pusieron bajo la dirección de Juana, como otras que ya habían acudido junto a ella atraídas por su piedad. En 1452 tomaron todas el hábito carmelita, y se fundó el monasterio del que Juana quedó como priora.

Era dada a la oración, al ayuno y las penitencias. Tenía acierto para el gobierno, siendo inflexible con las faltas, pero amorosa con quien las cometía. Mantuvo la pobreza propia del Carmelo. No faltaron milagros y conversiones, como la del joven Agustín, hereje albigense. Juana le habló tan profundamente, y oró tan intensamente por él, que alcanzó de Dios la gracia de cambiar el corazón del joven. Con su oración sanó a varias personas y multiplicó los alimentos del monasterio. Sufrió grandes tentaciones de desesperación por parte del demonio, que le aumentaba sus pecados y le mostraba el infierno diciéndole que estaba condenada sin falta. Redoblaba sus oraciones y Dios le iluminaba una y otra vez, hasta que finalmente un día, se le apareció Cristo triunfante y le confirmó que se salvaría, que no había de temer más al demonio, al tiempo que le ponía una corona de flores hermosísima. En forma de carnero salvaje se le presentó el demonio en medio del claustro, pero Juana, sabiendo quien era en realidad, pasó por su lado, despreciándole, con lo que desapareció el demonio. Una de sus devociones preferidas y eficaces se llamó "la Túnica de la Virgen", que consistía en rezar quince mil avemarías, intercalando una Salve cada cien. Decía que todo lo alcanzaba de Dios con esta devoción, que terminaba cantando siete veces el "Ave Maris Stella".

En 1456 trasladó el monasterio, que se había quedado pequeño, a la iglesia de San Bernardo, que pertenecía a los Humiliatti (que serían suprimidos en 1571, por su corrupción) y la tenían casi abandonada. Aunque tuvo pleitos, en 1457 finalmente pudo fundar oficialmente el monasterio, dependiente de la Congregación Mantuana, al que puso el nombre de Nuestra Señora del Pópulo. Fue devotísima de la Virgen María, y en las vísperas de las fiestas marianas tenía éxtasis en los que contemplaba los misterios a celebrar. La Virgen le premió con un milagro esta dedicación a Ella: Estando las religiosas en el coro, entró una paloma con una filacteria dorada con el texto de la Salve, oración que la Orden Carmelita venera con especial cuidado, haciéndola, junto al "Flos Carmeli" su oración mariana predilecta. Un día de Navidad la Virgen María le dejó al Niño Jesús en sus brazos, para que le manifestara todo su amor. Un Domingo de Pascua se le apareció el Redentor triunfante, en medio de ángeles que cantaban el Aleluya, y tomando Cristo flores celestiales que le ofrecían los ángeles, la fue coronando como esposa predilecta. Tuvo los dones de profecía y de conciencias. Fue devota de socorrer a las almas del purgatorio, de las que tuvo varias revelaciones.


Traslado del cuerpo para
el reconocimiento de 2009.
En 1491, el Señor le avisó se la llevaría pronto para gozar de la vida eterna, revelándole la fecha y hora exactas, y así lo comunicó a sus religiosas. Juana se preparó a la muerte, redoblando la oración, las penitencias, la observancia religiosa y la caridad. El día señañado, cayó enferma, reunió a las religiosas, exhortándolas a ser fieles a la Regla. Llegada la hora, expiró dulcemente el 9 de junio de 1491, a los 63 años. Aún después de muerta, siguió su oficio de priora, pues apareció a algunas religiosas para aconsejarlas y guiarlas. 

En 1493, las religiosas, viendo la devoción creciente del pueblo a Juana, quisieron elevar sus reliquias, y al abrir el ataúd, la encontraron incorrupta flexible, y emanando un suave olor que inundó el convento y más allá, algunos sitios de la ciudad. La priora, Jerónima Lanci, le cortó el brazo derecho para su devoción privada, pero Juana se le apareció pidiéndole lo restituyera a su sitio. Estando el cuerpo expuesto, comenzaron a fluir las gentes y los prodigios, por lo que los superiores carmelitas y el obispo consideraron dejarla a la vista, permitiendo el culto. Se decidió colocarlo en una urna visible junto al altar mayor, para lo cual se organizó una procesión con el cuerpo por toda la ciudad. 

Se le da el título de santa o de beata, aunque no ha sido proclamada oficialmente ni una cosa ni otra por la Iglesia. Su culto se considera inmemorial y está permitido desde su confirmación en 1771, año en que se presentó la positio a Roma. Actualmente el cuerpo incorrupto yace en la catedral de Reggio, desde que los conventos de la Congregación Mantuana fueron suprimidos. En 2009 se hizo un reconocimiento de los restos, que se hallaron en buen estado de conservación. Su fiesta en origen fue el 9 de junio, luego trasladada, como memoria libre, al 9 de julio.


A 9 de julio además se celebra a:

Santos Patermucio, Copretes
y Alejandro, mártires
.
San Juan de Colonia,
dominico már
tir.
Santa Paulina,
virgen fundadora
. 





martes, 29 de enero de 2013

Beata Arcángela Girlani, carmelita

Beata Arcángela Girlani, virgen carmelita. 25, 27 (Trino y Vercelli) y 29 (carmelitas) de enero, y 13 de febrero.

Al parecer nació en 1460 (no está nada claro), en Trino de Vercelli, de la influyente familia Girlani. Hay discrepancias con respecto a las fechas, a todas, pues el 25 de enero aparece lo mismo como el día del nacimiento, de la toma de hábito, como de la muerte. Sus padres, Juan y Ángela (o Margarita) le pusieron Eleonora como nombre de pila. Tuvo dos hermanas. Según el "Commentaria fratrum sororum et Mariae Virginis de Monte Carmelo Congregationis Mantuanae", muy niña fue enviada por sus padres a un monasterio de clarisas para formarse, donde al hacerse una joven pensó profesar. El principal inconveniente para hacerlo fue la cercanía e influencias que su familia tenía en dicho monasterio, y que le impedirían llevar una vida de religiosa oculta, como una más. Así fue que en 1477 pidió y obtuvo, entrar en el monasterio de Santa María Magdalena de Parma, de carmelitas, fundado en 1465, por la célebre congregación mantuana, de la que hablo brevemente en este artículo. Cambió su nombre por el de Arcángela.

Con ella entraron sus hermanas María y Fancisca, en religión María y Escolástica. Era devota de los misterios de la Natividad y de la Pasión. Promovió la devoción a la Santísima Trinidad como remedio a todos los males. Era amante de la pobreza, y en este estado llevó a cabo todas sus fundaciones, confiada en la Providencia. No tocaba el Breviario sin antes lavarse las manos, en reverencia a Dios. A los pocos años fue elegida priora del monasterio, luego como fundadora del Carmelo de Mantua, dejando como priora a su hermana Escolástica. Luego fundaría los de San Bernabé y Santa María de los Ángeles en Florencia. Finalmente en 1492 fundó el de Santa María del Paraíso, donde vivió tres años, hasta su muerte, el 25 de enero de 1495. Murió diciendo: "Jesús, amor mío". En ese mismo momento se apareció a su hermana Escolástica en Parma. Fue enterrada en una tumba como todas las monjas, y luego el cuerpo fue trasladado en una urna bajo el coro, como resultado de los muchos milagros que obtenía de Dios. Consta que en 25 de mayo de 1499, se celebró la primera misa en su homenaje, por petición de los marqueses Francesco e Isabel de Gonzaga, fundadores (en lo económico) del monasterio y parientes del obispo, Ludovico Gonzaga. En 1612, Domenico Zambono publica la primera "vitae" (hoy desaparecida) conocida de Arcángela, en tono laudatorio, con una extensa relación de virtudes, penitencias, milagros a la vera de su tumba. 

Este Carmelo padeció mucho la mano entrometida seglares y de frailes, provinciales o no, que cambiaron las Constituciones (hasta 1494 habían seguido las mismas que en Parma), administraron los bienes, metieron pleitos, etc. En 1782, gobernando el emperador José II, que era católico, pero tenía las cosas claras en cuanto a limitar los poderes de la Iglesia, el monasterio fue suprimido y el cuerpo incorrupto de Arcángela fue preservado con una solución embalsamatoria y fue trasladado más tarde a Trino. En 1802 fue trasladado a la iglesia de San Lorenzo, donde permanece hasta hoy. El 1 de octubre de 1864, el Beato Papa Pío IX (7 de febrero) aprobó el culto por inmemorial y concedió a la Orden celebrar su memoria el 29 de enero, y a la ciudad de Trino y la diócesis de Vercelli, para el 27 del mismo mes. Sus hermanas María y Escolástica también recibieron culto como beatas, pero nunca se confirmó y se perdió con el tiempo.

En 1932 el cuerpo fue descubierto nuevamente y se vio que el procedimiento químico para conservar el cuerpo había sido mal dado y en algunos sitios las carnes se habían consumido y pulverizado. Se le puso una máscara de plata para el rostro y las manos. En 1960, en un último análisis, se halló aún flexible y algunos trozos muy bien conservados.


Fuentes:
-"Commentaria fratrum sororum et Mariae Virginis de Monte Carmelo Congregationis Mantuanae". Parma, 1725. 
-“The Incorruptibles: A Study of Incorruption in the Bodies of Various Saints”. JOAN CARROLL CRUZ.
-“Notizie storiche intorno alla vita della B. A. da Trino, vergine carmelitana” C. Cavriani. Monza, 1883. 


A 29 de enero además se celebra a 
Santa Radegundis, reclusa premonstratense. 
Santa Trifina de Bretaña, cefalófora. 

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...