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domingo, 7 de febrero de 2021

San Drien, protector de los niños.

San Drien de Drennec, abad. 7 de febrero. 

No se sabe mucho de él, salvo que fue un abad bretón que vivió en el siglo V. Hay varias iglesias dedicadas a su memoria en toda Bretaña, aunque a veces aparezcan con el nombre de Derren, Audren o Rien. Es el mismo santo. En Morbihan se le invoca contra de los males estomacales y abdominales de los niños. 




Fuente:
-"Vie des bienheureux et des saints de Bretagne". MALO-JOSEPH DE GARABY. St-Brieuc, 1839.



A 7 de febrero además se recuerda a:

San Ricardo, rey.
Beata Rosalía Rendu,
Hija de la Caridad
.
San Tressan, religioso.

domingo, 7 de febrero de 2016

"no tengo derecho a perder la caridad"

Beata Rosalía Rendu, virgen Hija de la Caridad de San Vicente. 7 de febrero.

Juana María Rendu nació en 1786, en Confort, Lancrans, Francia. Sus padres Antonio y María eran de clase media, labradores acomodados. En 1789, cuando estalla la Revolución Francesa y los sacerdotes y miembros de la Iglesia refractarios al nuevo orden republicano son perseguidos a muerte la familia Rendu arriesga su vida y bienes acogiendo a algunos sacerdotes y al mismo obispo de Annecy. En este ambiente de persecución, de noche y en el secreto de un sótano, como en las catacumbas, la pequeña Juana María toma la primera comunión. A los 10 años muere su padre y la menor de las hermanas, en un breve lapsus de tiempo. Como es la mayor, deja sus ilusiones de estudiar, para hacerse cargo de dos hermanas pequeñas y ayudar a su madre a sacar la familia adelante. 

En 1794, llegada la paz, su madre la envió con las ursulinas Gex, que acogían niñas en un modesto pensionado, a la par que las instruían en labores y oficios, preparándolas para la vida. Allí la jovencita conoce a las Hijas de la Caridad, que si bien durante la revolución Francesa habían sido toleradas por su acción en favor de los pobres, estaban obligadas a vestidas de civil y no podían admitir novicias. En 1800 el Ministro de Interior, Chaptal permitió recibieran miembros en la “asociación”, ante la evidente escasez de enfermeras que padecía Francia. En 1802, el Ministro de Cultos, Portalis, autorizó la restauración de las Hijas de la Caridad como congregación religiosa. Las demás congregaciones femeninas de vida activa tendrían que esperar hasta 1807. En este entorno de dificultades las conoció Juana María, trabajando incansablemente por los enfermos, los pobres y los niños expósitos. Colabora con ellas, visita a los pobres y les lleva consuelo y ayuda de parte de las religiosas. 

Así se define su vocación, y en 1802 entra con las Hijas de la Caridad de París. Fue de las primeras en ser admitidas luego de la restauración de la Congregación. En 1803, antes de terminar el noviciado le trasladan al deprimido barrio de Mouffetard, donde profesa con el nombre de Rosalía. Las religiosas tenían varias obras, y Rosalía es destinada a la educación y catequesis de los niños y las visitas a los pobres. Pero poco a poco, además de colaborar, Rosalía va poniendo su sello caritativo y organizador. Es despierta, resolutiva, paciente pero firme, cualidades excelentes para una religiosa que trata diariamente con las miserias y la desesperación humanas. 

En 1807, con la total libertad de las Congregaciones religiosas por parte de Napoleón salen a la luz parte de estas miserias humanas: Napoleón, para controlar la actividad de las religiosas, como cosa del Estado, las pone bajo la obediencia del obispo de París, pisoteando al Superior Superior General de los Padres Paúles, hasta el momento superior también de las Hijas de la Caridad. Las monjas se dividen entre ellas. Unas prefieren aceptar la resolución imperial y obedecer al obispo con tal de no padecer otra disolución que podría ser mortal, y otras prefieren abandonar París antes que negarse a traicionar el espíritu y las normas de la Congregación. Entre las primeras se halla Rosalía, que teme la extinción de la Congregación y sobre todo, que los necesitados queden sin protección. La tensión se calma en 1815 con el regreso de los Borbones, que deciden no meterse en esos asuntos, y las religiosas regresan bajo la autoridad del Superior General. Aunque Rosalía había estado entre las "transigentes", fue elegida superiora de la casa. Con el paso de los años a las obras que las Hijas de la Caridad tenían, Rosalía añadirá un horfanato, una escuela, un dispensario, y escuela nocturna para las jóvenes obreras, para las cuales añadieron en breve una guardería matutina. Además, abrió una casa para ancianos abandonados. Se atrae colaboradores, ricos y pobres. Unos aportan dinero, otros brazos y corazón. Se hace rodear de seglares que extienden la obra compasiva según el espíritu de San Vicente de Paúl (27 de septiembre y 26 de abril, traslación de las reliquias), lo que se considera el germen de la Sociedad de San Vicente de Paúl, fundada posteriormente por el Beato Federico Ozanam (8 de septiembre).

En 1830 estalla la "revolución de julio", y Rosalía se prodiga con los necesitados, atiene a los heridos, protege a perseguidos de uno y otro bando, además de mantener las obras iniciadas. Llega incluso a meterse en barricadas y trincheras, para salvar a los heridos que no podían trasladarse. En su casa hallan refugio algunos sublevados y el Comisionado de Policía, de nombre Gicquel manda arrestarla por hacerlo. Los soldados se niegan, conscientes de que la defenderán con las armas si lo creen necesario. Gicquel se entrevista con la Hermana Rosalía. Le pide que le explique como es que las religiosas violan la ley. Ella responde: "Señor Comandante, soy una Hija de la Caridad, y en todas partes ayudo a los desafortunados. Si usted estuviera siendo perseguido, yo le socorrería, se lo aseguro". "Prométalo", dijo él. "No es necesario" – replicó Sor Rosalía – "una Hija de la Caridad no tiene derecho a perder la caridad". Y Gicquel la dejó en paz. Además, se desvivió con los necesitados en las distintas epidemias de cólera 1831, 1849 y 1854. Y no solo por con su persona, sino con solo nombrarla. En 1831, corrió el rumor que los médicos y farmacéuticos propagaban aposta el cólera, para acabar con los pobres. Que era un plan, vamos, para matarlos. Por ello, los ánimos se caldearon contra los doctores, y la desconfianza se acentuaba. Un día llevaba el doctor Royer-Collar un enfermo al hospital desde Mouffetard, cuando un grupo de vecinos quiere detenerlo y lincharlo. "¡Soy uno de los amigos de la Hermana Rosalía!", grita, y como por ensalmo, le dejan tranquilo, incluso le ayudan a llevar al enfermo. 

"En esta casa no se mata"
En 1848 estalló otra revolución en la que igualmente, Rosalía se volcó con todos los que padecían. Amigos y enemigos, revolucionarios o conservadores, todos los heridos eran acogidos por ella y las religiosas, llegándose a vivir momentos de tensión, pues en varias ocasiones los heridos de uno u otro bando discutían, peleaban e incluso se amenazaban de muerte. Sucedió el 24 de junio de 1848, cuando unos oficiales fueron rodeados por revolucionarios y huyeron refugiándose en la casa de las Hermanas, y estos pretendieron llevárselos a punta de bayoneta. Pero Sor Rosalía arriesga su vida y les impone su ley: "En esta casa no se mata". Los revolucionarios pretenden sacarlos fuera, las religiosas los rodean y la beata se arrodilla ante el cabecilla de los insurgentes y le dice "En nombre de todo lo que por ustedes, sus esposas e hijos he hecho, te ruego perdones la vida de estos hombres". Los sedientos de odio se desarman, sueltan sus bayonetas y algunos lloran. El que antes quería matar, le dice estupefacto: "¡Pero Hermana, ¿quién eres tú?!" "Señor – fue la respuesta – sólo soy una Hija de la Caridad. Sólo eso".

En otra ocasión puso en jaque a un poderoso, en aras de la caridad: en su escuela había una niña que lloraba constantemente porque su padre estaba preso. Sor Rosalía, informada que había sido una injusticia, y el hombre era bueno y trabajador, se propuso liberarle. Y un día en el que el general Cavaignac, que apreciaba a Sor Rosalía, visitaba el colegio, nuestra beata tomó a la niña de la mano, la plantó delante del militar diciéndole "Hija mía, este hombre puede liberar a tu padre, si quisiera".
"¡Oh, Señor – dijo la niña – devuélveme a mi padre! Le necesitamos en casa" "Pero él debe haber hecho algo serio", dijo  Cavaignac. La niña replicó "¡Oh no! Mamá dice que no, y si lo hizo, no lo hará más, te lo prometo, ¡devuélveme a mi padre y te querré siempre!" Y no hay que decir que a los dos días el obrero estaba libre.


Pero esta temeridad caritativa le trajo una reprimenda por parte de los superiores (que incluso la suspendieron como superiora durante 10 días en 1840), por asistir a los rebeldes opositores del gobierno de Luis Felipe. Tuvo apoyos de María Amalia, esposa de Luis Felipe, y Mme. Villette, la gran amiga de Voltaire, el embajador español Donoso Cortés, entre otros, y ganaba para su causa a la élite parisina, cosa que también le valió críticas de las religiosas, que la acusaban de elitista, aduladora de los poderosos, de gustarle el poder, incluso llegaron a comentar que acudía a fiestas y recepciones. Sus vínculos con el célebre arzobispo de París, Denis Affre, le permitió mediar en los asuntos internos de los padres paúles, lo que le valió rencor continuado del General Nozo. Por todo esto, fue duramente criticada por otras religiosas y no pocos padres paúles, que la consideraban imprudente, rebelde a las normas y demasiado dada a la vida activa, sin dedicar tiempo a la oración. Tal vez porque malentendían su famosa frase "Jamás hago la oración tan bien como en la calle". Palabras metafóricas, pues sus cartas demuestran que toda su actividad apostólica procedía de profunda unión con Dios. 

La revolución, mal conducida, llevó a Napoleón III a coronarse en 1851 como “emperador de los franceses”, el cual, en 1852, le concede la “Cruz de la Legión de Honor”, por toda la obra asistencial y apostólica realizada en la paz o en la guerra. En 1854 Napoleón y Eugenia visitaron la guardería y todas sus obras, siendo espléndidos en elogios y donativos. 

La Beata Rosalía en medio de los combates.

En 1856, luego de 54 años en Mouffetard, Sor Rosalía muere, y sus funerales en la iglesia de San Medardo, el 9 de febrero, fueron multitudinarios y muy sentidos por los pobres. Se hizo luto oficial y la ciudad lo vivió conmocionada. Tal vez sería la principal manifestación de que ricos y pobres, todos mezclados despidiendo a su santa protectora, avanzaban con el cortejo. Ese mismo año, en la alcaldía de París se pone un busto de bronce en su memoria. En 1857 se publicó la primera “vita”, que obvió toda la infancia y la juventud de Rosalía, de las que se poseen pocos datos. En 1867 se le dedica una calle, y unos años más tarde se edifica en su barrio una iglesia en su memoria y dedicada, como no, a su santa patrona, Santa Rosalía de Palermo (4 de septiembre). 

Todos recordaban la memoria de Sor Rosalía. Todos, menos por su superior, el General de los Paúles, que no asistió a los funerales, y gran parte de sus hermanas de hábito, que ni la mencionaban. Tendrían que pasar casi 50 años para que el resentimiento con los métodos y acciones controvertidas, más que con su persona, de la beata fueran puestos en su justo lugar. A principios del siglo XX algunos presbíteros de la Congregación de la Misión escriben artículos sobre ella, comprendiendo su entorno y valorando su obra caritativa. Pero no sería hasta 1950 cuando las Hijas de la Caridad rehabilitan su memoria y legado, y solicitan a la arquidiócesis de París la apertura del proceso de canonización. San Juan Pablo II (22 de octubre) la beatificó a 9 de noviembre de 2003.


Fuente:
-“Soeur Rosalie Rendu. Une passion pour les pauvres”. LOUISE SULLIVAN, Archives de sciences sociales des religions. Montreal, 2007.



A 7 de febrero además se celebra a

San Tressan, religioso.
San Ricardo, rey.
San Drien, abad.






martes, 4 de septiembre de 2012

De Santos y de rosas. Otra vez.

Pregunta: He leido tu artículo sobre el milagro de las rosas y te hago una pregunta. Yo soy pintora. Soy muy versátil, pero siempre incorporo una rosa en mis obras, sean abstractas o no. La rosa es un elemento muy rico, con muchos significados culturales. Me une a la naturaleza, a otros artistas, al mundo en general. No soy una persona muy religiosa, solo lo justo para saber que Dios existe, es bueno y quiere que lo seamos también. Por eso nunca he pintado santos o vírgenes, sin embargo, tu artículo me ha parecido de lo más sugerente para pintar un lienzo o varios, con el tema: santos que porten una o varias rosas. El milagro de las rosas me parece sublime, aunque sea una leyenda como dices. Pero quisiera saber de otros santos en los que las rosas sean protagonistas. Tómate tu tiempo, me imagino que cada entrada de tu blog sea como un lienzo, hay que prepararlo con delicadeza, embelleciéndolo hasta el último toque. Gracias.

Respuesta: Gracias por tu amable comunicación, y perdona que no escriba todo lo que me dices, pero he puesto solo lo relativo a la pregunta. La verdad es que el blog lleva mucho trabajo, tanto de preparación de los textos, como darles un toque personal y que no sea un escrito inleíble, lleno de datos y fechas, pero sin alma, como si lo escribiera una máquina. Y por otro lado, es un honor inmenso poder ayudar a alguien a crear obras de arte. Gracias a ti.

Yendo a la rosa como atributo iconográfico: La rosa representa, por excelencia, el amor, la pasión y la vida. En las culturas más antiguas son flores sagradas, dignas de las dinividades y la flor del paraíso perdido. El cristanismo recoge este significado y lo transporta a Cristo. La rosa será símbolo de la vida eterna, de la Pasión y Resurreción de Cristo, del buen olor que ha despedir el cristiano por sus virtudes. Es corona del mártir, por las espinas y el rojo de la sangre; corona de las vírgenes por las espinas de las tentaciones y el blanco de la pureza. En cuanto a los santos que la llevan, o pueden llevarlas, en forma de corona las santas y santos vírgenes, aunque a los hombres no suelen ponérselas la iconografía, salvo casos que sean específicos de la leyenda (Julián o Valeriano). 

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N. S. de las Rosas,
Heroldsbach.
31 de octubre.
Entre las mujeres la corona de rosas es casi consubstancial a Santa Rosa de Lima, Santa Rosa de Viterbo (4 de septiembre y 6 de marzo), Santa Rosalía de Palermo o Santa Lidwina (14 de abril y 14 dejunio). Además, acompañan a otros santos, por milagros generalmente:

N. S de la Asunción: la leyenda dice que al abrir los apóstoles la tumba de María, la hallaron llena de rosas. 15 de agosto.

Nuestra Señora del Rosario: El mismo rosario, en la época gótica era representado como una corona de rosas que rodeaba a María. 7 de octubre.

Santos Julián y Basilisa: la noche de sus bodas, cuando Julián entró al aposento nupcial sintió un fuerte un olor a lirios y rosas, aunque estaban en invierno. Esto les movió a guardar la virginidad aún casados. 9 de enero.

Santa Dorotea: son su atributo típico, representan los frutos y flores del paraíso que ella prometió a Teófilo. 6 de febrero.

San Francisco de Asís: visitó lo que había sido la cama de espinas de San Benito, donde plantó dos rosales en honor al santo, que aún existen. 4 de octubre, 17 de septiembre (Impresión de las Llagas) y 25 de mayo (traslación de las reliquias.

San Jaime mártir: Estando en la cárcel se le apareció un niño que le ofreció una corona de rosas y una palma, anunciándole su martirio al día siguiente. 30 de abril.

San Amador de Auxerre: la noche de sus bodas, el obispo entró a su cámara nupcial a bendecir a los novios y, como era mayor (y super despistado, digo yo), se equivocó y celebró el rito de ordenación sacerdotal, con lo que Amador se consideró presbítero por la gracia de Dios, en tanto, un fuerte olor a rosas inundó la habitación y un ángel les coronó de lirios y rosas. 1 y 11 de mayo.

San Pedro Celestino: vivía en una cueva en medio del monte, un invierno dos mujeres intentaron sacarlo de allí antes que muriese de frío, él resistió y esa noche tuvo una visión de dos ángeles que derramaban rosas sobre él, haciendo grato a Dios su sacrificio. 19 de mayo.

San Medardo de Noyon: Se le atribuye la institución de la fiesta de la “Rosa de Sanency”, festividad en la que se coronaba de rosas a una muchacha virtuosa, elegida entre la población. Se dice que la primera fue la propia hermana del santo. 8 de junio.

Santa Inés de Montepulciani: En varias ocasiones brotaron rosas en los sitios donde se había arrodillado para orar. 20 de abril.

Santa Rosa de Lima: es su atributo típico, De niña, su madre le ponía bellas coronas de rosas, que ella hacía de espinas cuando aquella no la veía. 23 y 30 de agosto.

Santa Rita de Casia: en pleno invierno deseó unas rosas y el rosal de su convento floreció. 22 de mayo.

San Pedro Apóstol: antes de ser martirizado un ángel le coronó de rosas. 29 de junio, 1 de agosto, 22 de febrero y 18 de noviembre.

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Beato Ángel Agustín Mazinghi: En una ocasión se vieron caer rosas de su boca mientras predicaba y a dos ángeles que las recogían, tejiendo una corona que colocaban sobre su cabeza. 17 de agosto.

Santa Rosalía de Palermo: la corona de rosas le es característica porque adornaba su crucifijo con guirnaldas de estas flores. Además, en una ocasión, el Niño Jesús la coronó a ella misma con una corona de rosas. 4 de septiembre y 15 de julio (invención de las reliquias).

Santa Sperandea: tuvo una visión en que Dios le mandaba ir por un camino estrecho sembrado de espinas y cuchillos. Lo hizo y sintió como sus pies se cortaban y sangraban. Animándola el Señor, se olvidó el dolor en sus pies y avansó decidida, encontrando rosas y violetas bajo sus pies. 11 de septiembre.

Santos Trifón y Respicio de Apamea: En su martirio aparecieron dos ángeles que los coronaron de rosas y otras flores. 10 de noviembre.

Santos Cecilia y Valeriano: al decidir vivir en virginidad, un ángel los coronó de rosas y lirios. 22 de noviembre y 14 de abril.

San Ramón Nonnato: el Señor y María le dieron a elegir una corona de rosas o una de espinas; eligiendo el santo esta última. 31 de agosto.

San Ángelo, protomártir carmelita: las rosas que nacían en su tumba permanecían siempre frescas. 5 de mayo.

Santa Digna de Córdoba: se le apareció Santa Águeda dándole un ramo de rosas y lirios, alentándola al martirio. 14 de junio.

Santos Acisclo y Victoria: En el convento dominico de Rávena nació un rosal milagroso el día de su martirio, en agradecimiento a Fray Diego de Venecia, que rezaba el oficio de los santos. 16 y 17 de noviembre.

San Gamaliel de Jerusalén: Se apareció a Luciano, sacerdote para descubrirle mediante tres rosas donde se hallaba su cuerpo, el de San Abibas (su hijo), el de San Nicodemo y el de San Esteban; la rosa roja indicaría a Esteban, mártir, y las blancas a los demás. 3 de agosto (invención de San Esteban)

San Tiburcio: Fue condenado a caminar sobre las brasas, pero haciendo la señal de la cruz, las convirtió en rosas. 18 de junio.

San Pantaleón: fue atado a un olivo seco, que reverdeció al contacto con su sangre, y también esta, donde caía una gota en el suelo hizo brotar rosas, lirios y violetas. 27 de julio.



De seguro que hay más, pero esto es lo que tengo en mis archivos. Prescindo aquí de los agraciados con el llamado milagro de las rosas, por estar ya en el artículo mencionado. Espero te sirvan.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...